Red Voltaire
La administración Bush II

Michael Chertoff y la razón de Estado

El nuevo secretario de Seguridad de la Patria, Michael Chertoff, realizó una brillante carrera de fiscal como enemigo del crimen organizado y los políticos corruptos. Sin embargo, al cambiar de bando como consecuencia de una alternancia política, se convirtió en abogado de personalidades republicanas corruptas. Junto a John Ascroft, ayudó a confundir las pistas y a acallar la investigación sobre el 11 de septiembre de 2001. También redacta la versión final de la USA Patriot Act y obtiene la suspensión de las libertades fundamentales para luchar contra el «terrorismo islámico». Hoy trata de inculcar a la población una educación antiterrorista.

| Paris (Francia)
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El presidente George W. Bush anunció, el 11 de enero de 2005, la nominación del juez Michael Chertoff como secretario de Seguridad de la Patria. Al presentarlo a la prensa en el salón Roosevelt de la Casa Blanca, hizo resaltar que el nominado había ocupado ya puestos que exigían una confirmación de parte del Senado, la que siempre obtuvo sin dificultades.

Era esto una forma de decir que no es posible que su nuevo elegido corra la misma suerte que el anterior, Bernard Kerik [1], que se vio obligado a renunciar antes de presentarse ante el Senado.

El súper policía desistió afirmando que había empleado ilegalmente como doméstica a una inmigrante en situación ilegal, pero la prensa descubrió rápidamente que no había tal doméstica y atribuyó su retiro al temor de que saliera a la luz pública una complicada historia de conducta inmoral. Así que... adiós al policía socio de negocios de Rudolph Giuliani. He aquí el magistrado ex-asistente de Rudolph Giuliani [2].

Nacido en New Jersey el 28 de noviembre de 1953, Michael Chertoff hizo estudios particularmente brillantes en la facultad de derecho de Harvard. Poco después de terminar la universidad se convirtió en secretario judicial del juez William Brennan en la Corte Suprema de Estados Unidos (1979-80).

Más tarde, trabaja junto a Rudolph Giuliani, a la sazón fiscal de Manhattan, en procesos contra la mafia (1984-86). Lleva ante los tribunales a los padrinos de las familias Genovese, Luccese y Colombo. En 1990 se inscribe en el Partido Republicano y el presidente George H. Bush (padre) lo nombra fiscal general de New Jersey.

Se convierte así en el jurista más joven nombrado para un puesto tan elevado en toda la historia del país. Se muestra hábil e implacable. Obtiene duras condenas contra los secuestradores y asesinos de Sidney Reso, presidente de Exxon International. Inculpa al alcalde de Jersey City por evasión fiscal y lleva a prisión al presidente del tribunal de New York, Sol Wachtler, por acoso sexual.

En 1995 entra, como experto, en la Comisión del Senado creada por el senador Alfonso d’Amato para investigar sobre el caso Whitewater. Hurga en el pasado de los Clinton para tratar de probar que eran responsables en el escándalo inmobiliario y se inmiscuye particularmente en la vida privada de la first lady en lo tocante al «suicidio» de su «asociado», Vince Foster [3].

En 1996, hace campaña a favor de la candidatura presidencial de Bob Dole contra un segundo mandato de Clinton. Después, vuelve a un gabinete de abogados -Latham & Watkins- donde se especializa en la defensa de personalidades. Logra, específicamente, que Michael Francis, presidente de la Autoridad de Cultura y Deportes de New Jersey, salga absuelto ante una acusación por tráfico de influencia.

En el 2000, Michael Chertoff hace campaña a favor de George W. Bush (el hijo) y recoge fondos para él. En agradecimiento, el nuevo presidente no tarda en nombrarlo asistente de John Ascroft [4] en el Departamento de Justicia, encargado de la División Criminal. La senadora Hillary Clinton es la única en votar contra su nominación. En el Departamento de Justicia, Michael Chertoff defiende a sus amigos políticos, como el senador Bob Torricelli, implicado en un importante caso de corrupción, o el gabinete Arthur Andersen, directamente implicado en el escándalo Enron.

Sobre todo, Chertoff es quien se encuentra al mando, el 11 de septiembre de 2001, de la dirección de las investigaciones sobre los atentados de New York y sobre el vuelo 93 (destruido sobre Pensylavannia) pero no de la acción contra el Pentágono (inmediatamente clasificada como secreto militar). Es también bajo su autoridad que el FBI asegura que los aviones fueron desviados y difunde una lista de piratas del aire. Se comprobará más tarde que esas acusaciones son infundadas ya que los sospechosos no aparecen en las listas de pasajeros y que muchos de ellos están vivos en el extranjero.

A pesar de ello, no solamente no se modifican las acusaciones sino que además Michael Chertoff asegura que un vigésimo sospechoso -el francés Zacarias Moussaoui- tenía que haber participado en los atentados y no pudo hacerlo. Moussaoui será entonces encarcelado e incomunicado, sin que ningún cargo haya sido comunicado jamás a sus defensores.

En realidad, como todos los Torquemada [5], Michael Chertoff no es únicamente un magistrado implacable sino, sobre todo, el portador de una ideología.

En primer lugar, juega un papel importante en la facción sionista de la comunidad judía estadounidense. Hijo de un rabino, puso a sus hijos en escuelas judías mientras que su esposa presidía la sección de la Anti-Defamation League en New Jersey. Mantiene estrechas relaciones con el American Jewish Congreso y participa ostensiblemente en todas sus manifestaciones mundanas.

No oculta que, a través de sus funciones públicas, libra un combate personal contra aquellos a los que considera enemigos de su comunidad: tanto contra David Duke, Gran Dragón del Ku Flux Klan, como contra militantes de la causa palestina relacionados con la Jihad Islámica u el movimiento Hamas.

En segundo lugar, Michael Chertoff es miembro de la Federalist Society, asociación de juristas de extrema derecha. Es en ese marco que preparó desde hace tiempo la voluminosa Patriot Act, presentada y adoptada con carácter urgente inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre. Mediante ese texto logró suspender por cuatro años la aplicación del Bill of Rights (las diez enmiendas constitucionales generalmente conocidas como «Declaración de Derechos»).

Hace arrestar y mantener incomunicados por tiempo indeterminado a cerca de un millar de musulmanes extranjeros en el marco de investigaciones antiterroristas. Instaura un programa de escucha «voluntaria» y de fichaje por el FBI de todos los musulmanes del país, extranjeros y nacionales. Aconseja y sigue detalladamente la infiltración por el FBI de todas las asociaciones y lugares de culto musulmanes del país.

Junto a John Ashcroft (que podría ser nombrado próximamente miembro de la Corte Suprema) y Alberto Gonzáles [6] (ya instalado en el Departamento de Justicia), Michael Chertoff forma una troika de miembros de la Federalist Society, partidarios de la razón de Estado. Juntos destruyeron en cuatro años todas las garantías concedidas al reo de la justicia que caracterizaban el sistema judicial estadounidense. Su programa para el segundo mandato de Bush consiste en desarrollar una justicia preventiva que permita impedir actos terroristas mediante el arresto preventivo de aquellos de quien se supone que podrían cometerlos.

[1] «Las dos caras de Bernard Kerik. ¿Bernie o Bagdad Terminator? », Voltaire, 25 de enero de 2005.

[2] «Historia criminal de Rudy Giuliani», Agencia IPI, 30 de agosto de 2004.

[3] Abogado asociado de la señora Hillary R. Clinton, más tarde consejero jurídico de la Casa Blanca, Vince Foster era presentado a menudo como el verdadero compañero de la señora Clinton. El 20 de julio de 1993, su cuerpo fue encontrado en un parque público, con una bala en la cabeza. Una investigación chapucera determinó que se trataba de un suicidio. Ver The Secret Life of Bill Clinton, the unreported stories por Ambrose Evans-Pritchard, Rengnery Publishing, 1997.

[4] «John Ashcroft dans le secret des Dieux» (John Ashcroft en el secreto de los Dioses), texto en francés, Voltaire, 2 de febrero de 2004.

[5] fraile dominico español y Gran Inquisidor de la Iglesia Católica, 1483, famoso por su fanatismo, ordenó la muerte de miles de personas

[6] «Alberto Gonzales, el jurista de la tortura», Voltaire, 3 de diciembre de 2004.

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