Abel Barrera Hernández
Antropólogo egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia; director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan (Mexico).
Ciudad de México (México) | 25 de enero de 2010
El asesinato de la defensora de derechos humanos Josefina Reyes Salazar, acaecido el pasado 3 de enero en Ciudad Juárez, Chihuahua, es un mal augurio y una señal siniestra para los defensores y las defensoras de derechos humanos en 2010. Su muerte se enmarca dentro de un contexto de guerra sucia donde la sociedad es el botín de los actores armados que han impuesto la ley del fuego.
El asesinato de la defensora de derechos humanos Josefina Reyes Salazar, acaecido el pasado 3 de enero en Ciudad Juárez, Chihuahua, es un mal augurio y una señal siniestra para los defensores y las defensoras de derechos humanos en 2010. Su muerte se enmarca dentro de un contexto de guerra sucia donde la sociedad es el botín de los actores armados que han impuesto la ley del fuego.
Ciudad de México (México) | 14 de diciembre de 2009
El 23 de noviembre salieron siete camiones con 60 niños del pueblo me’phaa, de la Montaña de Guerrero. Fueron a trabajar como peones: en lugar de ir a la escuela, ahora recolectan pepinos para las empresas multinacionales. A cambio de salarios de hambre, de desnutrición infantil, de muertes maternas, los hambrientos sostienen las grandes economías. Nadie los ve, nadie los representa en el Congreso, tampoco en el gobierno
El 23 de noviembre salieron siete camiones con 60 niños del pueblo me’phaa, de la Montaña de Guerrero. Fueron a trabajar como peones: en lugar de ir a la escuela, ahora recolectan pepinos para las empresas multinacionales. A cambio de salarios de hambre, de desnutrición infantil, de muertes maternas, los hambrientos sostienen las grandes economías. Nadie los ve, nadie los representa en el Congreso, tampoco en el gobierno
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