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La mentira tambien es un crimen
por Max Lesnik*




5 de agosto de 2002

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Un Jurado Federal de Miami condenó por el delito de mentir al Departamento de Inmigración de los Estados Unidos al enfermero cubano Heriberto Mederos, acusado de torturar con electrochoques a presos políticos en el hospital psiquiátrico de la capital cubana.

Los testigos de la acusación señalaron a Mederos como un sádico torturador que andaba por todo el hospital de Mazorra aplicando corriente de alto voltaje a sus víctimas en medio de un charco de agua para hacer más dolorosa y cruel su tortura.

De ser cierta la historia presentada por la Fiscalía, Heriberto Mederos merece su condena. Es más, diría que cinco años de cárcel y la perdida de la ciudadanía norteamericana es poco para actos tan criminales como los que se le imputan al anciano enfermero. Ni la edad es excusa para que un sádico torturador quede sin castigo.

¿Pero qué si la acusación es falsa y los supuestos torturados padecían realmente ciertos trastornos mentales? ¿Evaluaron psiquiátricamente a los acusadores? ¿Y si no todos los que se presentaron como testigos estuvieron ingresados en el hospital de Mazorra?

Por el presidio pasaron miles de prisioneros políticos, desde connotados militares del régimen batistiano condenados por crímenes de guerra hasta conocidos combatientes contra el batistato que después conspiraron y se enfrentaron al gobierno revolucionario. Mas de un de ellos involucrado en intentos de eliminar físicamente al propio Fidel Castro y sin embargo a ninguno de ellos Mederos lo torturó con electrochoques.

¿Por qué entonces se iba a aplicar electrochoques a otros presos de menos importancia política? Lo de aplicarle corriente de alto voltaje a una persona en un charco de agua no es creíble porque la víctima no saldría viva de la prueba. ¿ Nadie preguntó a un experto en ese juicio si era posible dar electrochoques en un charco de agua sin electrocutar a la víctima?

¿Por qué la defensa no llamó a testificar a los mas reconocidos ex-presos políticos, los que han estado tras las rejas por 20 y 30 años? Ellos dirían bajo juramento, como me han dicho a mí mas de uno, que no es cierto que se remitiera al hospital de Mazorra a presos políticos a menos que tuvieran síntomas de trastornos mentales Y no eran los carceleros, eran médicos reconocidos los que firmaban el traslado de los presos enfermos al hospital de Mazorra.

Para mí está claro que este juicio contra el enfermero Mederos tiene tufo de ser una farsa política, un show mas de los que ya estamos acostumbrados en Miami.

¿Es justo, es correcto, es decente crucificar a un ser humano para satisfacer deseos de venganza política contra un gobierno por muy enemigo que se sea de ese gobierno?

Los presos que no están en la farsa debieran dar un paso al frente y decir la verdad antes de que consume una injusticia. Yo no defiendo al enfermero Heriberto Mederos. Yo defiendo a la verdad. Porque contemplar un crimen en silencio es tan culpable como cometerlo, sentenció José Martí. Porque si la tortura es abominable también es un crimen la mentira.

 Max Lesnik

Periodista cubano sus notas aparecen en La columna de Max. Residente en Estados Unidos desde hace muchos años. Gran conocedor de las relaciones cubano-estadounidenses, dirige un programa en Radio Miami.


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