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Así pensaba Zavaleta

Uno de los libros más importantes que se venderá en la Feria del Libro es el que presentó el miércoles último Luis Tapia sobre la vida y obra de René Zavaleta Mercado, prologado por Luis H. Antezana.

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Emprender el comentario de un libro como éste implica múltiples dificultades, pues estamos ante un trabajo arduo, que recoge las investigaciones que Luis Tapia hizo para su tesis doctoral y, sobre todo, porque es un texto que se propone estudiar la vida y obra de René Zavaleta Mercado, en sus distintos recorridos, sus cambios y transformaciones; así como los procesos de esos cambios, las estructuras teóricas ligadas a ellos y el horizonte de la época en que se producen. En otras palabras, analizar también la génesis de la producción del conocimiento local y su originalidad frente a lo que se producía y existía. Pero por si fuera poco, Tapia analiza, además, esa producción desde su propia matriz teórica.

El libro La producción del conocimiento local está organizado en seis bloques, que exploran el pensamiento de Zavaleta en diferentes momentos, textos, intereses, énfasis y focalizaciones.

Del nacionalismo a la centralidad proletaria

Éste es uno de los primeros recorridos de Zavaleta que Tapia analiza. El nacionalismo como pensamiento en torno a la cultura, a la raza, al telurismo que trataba de pensar su confrontación con la cultura occidental, en la búsqueda también de su diferencia específica. Al nacionalismo se habría articulado entonces la politización del nacionalismo revolucionario configurándose entonces una concepción de la historia en torno a la ontología polar de la nación y la antinación, como polos condensadores de la liberación y la alineación.

Tapia nos ilustra no sólo la presencia de Zavaleta en este espacio y horizonte de la época sino también en sus contribuciones y, fundamentalmente, en su proceso de lo que denomina la salida del espacio nacionalista emergiendo un nuevo horizonte de visibilidad, el de la centralidad proletaria.

El autor de La producción del conocimiento local analiza esta emergencia mostrándonos que el procedimiento de Zavaleta fue doble: por un lado en una mirada hacia atrás, hacia "el libro de abril", de tal manera que la estructura de la realidad adquiere una complejización mucho mayor que la oposición nación/antinación. De ahí que la categoría de nación vaya siendo desplazada por la categoría de clase, por la centralidad que adquiere ella en la explicación histórica, para entender el Estado, el gobierno y la política. Así, según Tapia, la nación deja de ser considerada el punto de partida, asumido como algo dado y preexistente, sino más bien el punto de llegada de su reflexión, después de transitar por la clase social y el Estado.

La matriz teórica se sitúa entonces ahora en el marxismo con la particularidad, además, de que la teoría no es utilizada simplemente para explicar o interpretar la historia o para estructurar un discurso político táctico. Se daría más bien lo que llama el autor una nacionalización del marxismo; es decir, una interiorización de la teoría pero siempre en referencia a las particularidades de la historia local. Y Luis Tapia enfatiza la fecundidad de Zavaleta que pensó la diferenciación y la diversidad con instrumentos y herramientas ligadas a la homogeneización y la mundialización.

El Poder Dual

Uno de los libros importantes de la obra de Zavaleta es El poder dual. Tapia señala que este texto marca un cambio de estrategia teórica y que si bien su autor muestra continuidad en cuanto a que su pensamiento se desarrollaba en base a la historia de sujetos políticos, a partir de ahora, lo hará teniendo en cuenta un sujeto más específico: el movimiento obrero.

Una de las preocupaciones centrales de Zavleta será en adelante el pensar la crisis y la totalidad. Es decir que en la ruptura de la normalidad, en el desgarramiento, en las posibilidades que se abren por propuestas alternativas, se da la posibilidad de ampliación del conocimiento. A partir de entonces, cambiaría la visión sobre la relación entre conocimiento e ideología en la medida en que hasta entonces y para el revisionismo histórico nacionalista, la producción del conocimiento significaba desarrollar la conciencia nacional. De ahí que se debía reescribir la historia incluyendo a la nación, reemplazando así a la versión señorial.

La ciencia social, concebida como desmistificación y crítica de la ideología es considerada entonces como posible sólo a partir de los tiempos modernos y capitalistas.

Teoría política y Estado aparente

En 1978, René Zavaleta publica su ensayo Las formaciones aparentes en Marx, donde retoma aspectos centrales del marxismo como el análisis entre fuerzas productivas y relaciones de producción; entre estructura y suprestructura; entre Estado e ideología. Zavaleta planteará que mientras la estructura económica muestra diversidad, el Estado expresa la unidad jurídica, ideológica, la síntesis de la sociedad desde las clases dominantes.

El tema de la cuestión nacional es abordado entonces a través de la nacionalización; es decir, mediante las nuevas formas de unificación que devienen de la acumulación originaria. Frente a la destrucción de identificaciones colectivas, se darían procesos de nacionalización que operan simultáneamente a los procesos de igualación e integración económica social ligadas a la modernización económica, al desarrollo del capitalismo y a procesos de democratización política. Esta unidad que finalmente implica la nacionalización sería imposible sin las bases económico-sociales. De ahí que Zavaleta planteara la existencia de un Estado aparente para el caso de Bolivia: es decir, constituiría la unidad de lo que no está unificado realmente porque no se han dado procesos de igualación.

Como señala Tapia, Estado aparente implicaría una situación en la que no se dio aún una separación total de lo político y lo social; donde existen varios modos de producción y varias formas de diferenciación social, visiones alternativas del mundo y estructuras locales de autoridad que compiten, podriamos decirlo así, con la forma estatal. Un Estado aparente sería por lo tanto un indicio de falta de nacionalización, de sentimiento de pertenencia al Estado nación, de procesos de construcción de hegemonía y donde predomina la lógica señorial.

La producción del conocimiento local

Uno de los trabajos claves en este periodo sería el de las Masas en noviembre y 4 conceptos de democracia. Aquí Zavaleta ampliará su visión de la centralidad proletaria hacia lo que denominará la autodeterminación de la masa. Las masas en noviemobre mostraría a la multitud, a la fusión del pueblo, de la plebe en acción, a la sociedad civil en la formación de un bloque histórico entre la clase obrera y el campesinado.

Otro libro importante para explicar lo que Tapia llama «la producción del conocimiento local» es Lo nacional popular. En él, Zavaleta propone uno de sus conceptos más trajinados y hasta hoy no comprendidos en su cabalidad: la idea de formación social abigarrada.

Tapia nos recuerda que cuando Zavaleta hablaba de formación social abigarrada se refería no sólo a la coexistencia de varios modos de producción, a la coexistencia de distintas temporalidades, de distintas formas políticas en un mismo espacio; sino fundamentalmente a la desarticulación que existían entre estos factores conformantes del entramado social. La desarticulación de estas formas sociales es lo que principalmente define su carácter abigarrado.

Me parece importante señalar también la especificidad, originalidad y finalmente genialidad de Zavaleta, que queda patente en las cerca de 500 páginas de este libro. Tapia muestra que en lugar de tomar una teoría, una abstracción que subsume el caso a un modelo, a una explicación general preexistente, que sólo llevaría a comprobar lo general borrando las particularidades, Zavaleta operó tomando la abstracción que universaliza. Es decir, que la teoría y la abstracción son utilizadas para dar cuenta y para explicar el conjunto de las particularidades locales explicándolas con un conjunto de categorías que, además, no son simplificaciones sin que responden a esa complejización.

Ahí radica la producción del conocimiento local: en la producción de teoría a partir de la realidad analizada y en la nacionalización del marxismo. O sea en el proceso de apropiación para explicar el caso boliviano a partir de una reflexión sobre sus limitaciones y a partir de un desarrollo teórico propio. La producción del conocimiento local sería entonces la producción de teoría adicional.

teoría
La producción del conocimiento local

Luis Tapia

La Paz, Muela del Diablo, 2002

Artículo bajo licencia Creative Commons

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