¡Hipócritas bien pagados!, por Herbert Mujica Rojas
Red Voltaire

¡Hipócritas bien pagados!

| Lima (Perú)
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Congresista que no tiene hijos escolares y cobra escolaridad, ¡es un sinverguenza! Parlamentario que arguye que no hay ese concepto, aunque todos saben que es tácito y disimulado con el sueldo 16, ¡es un descarado! No se trata del número de emolumentos, tampoco de excusas mil, es la percepción que la gente tiene de asco y abyección cuando unos privilegiados o hipócritas bien pagados reciben miles de soles sin merecerlo, sin ser distintos al común de los peruanos y por sólo gozar del rentable privilegio de estar en el Congreso.

La defensa que ha hecho Carlos Ferrero de uno de los peores Parlamentos que recuerde la historia, averguenza porque más allá de la cháchara y verborrea no hay más que una verdad maciza: ¡el Congreso no es sino una Babel anárquica donde cada quien tira con carretas y mulas para su lado! ¡Y nada más!

Hay un porcentaje muy pequeño, no más allá del 10% de legiferantes que merecen respeto tanto por la altura de sus tesis e intervenciones cuanto por el patriotismo con que acometen su tarea denunciatoria y de poner los puntos sobre las íes. El 90% restante es un conjunto informe, mediocre, charlatán, de títeres con apetitos personales cuya mejor virtud oratoria consiste en decir: ¡presente! para evitar el descuento a fin de mes.

Billinghurst planteó en los primeros lustros del siglo XIX la renovación completa del Congreso y cayó. Así lo cuenta González Prada en Los honorables que figura en su libro Bajo el oprobio de 1914. ¿Por causa de qué no hacer como en Ecuador, país donde el mandato legislativo sólo puede ejercerse por una sola vez? Así se promueve la renovación y la natural baja policía de idiotas e incapaces que tienen más de 15 ó 20 años en el Congreso.

¡Y lo mismo debiera hacerse con la presidencia! Aquel que estuvo en la primera magistratura, ya cumplió. Si lo hizo bien, ¡enhorabuena! Si lo hizo mal, ¡a la cárcel! ¡A podrirse por la comisión de sus actos delincuenciales! ¿Quién explica el morboso apego que se tiene por las puntuales pagas cada 30 días? No se puede ni debe confundir patriotismo y amor por la tierra, con la devoción garrapatesca que demuestran hombres y mujeres con dignidad canina porque cobran aunque aguantan las patadas de repudio que les propina la sociedad todo el tiempo.

He recibido explicaciones que no he pedido acerca de estos discutidísimos como aberrantes dineros. Le creo a muy pocos y a esos contados les otorgo mi humilde como irrelevante apoyo. Si el asunto no hubiera salido a la luz, los hipócritas mejor pagados del Perú, no se habrían tomado siquiera la molestia de hacer el ridículo mea culpa en que han incurrido frente a cámaras. Son reactivos, no proactivos. Como en el dicho: ¡después de burro muerto, pasto!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz.

Herbert Mujica Rojas

Herbert Mujica Rojas Autor de la columna Señal de Alerta y responsable de Páginas Libres, periodista peruano, analista político y ensayista en temas geopolíticos, ambientales, seguridad documentaria y otros vibrantes acápites de su país y Latinoamérica. Escribió en el 2007 el libro ¡Estafa al Perú! ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas!
Es posible conectar con él al teléfono (+51) 9-9918-0913.

 

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