Militarismo que en el hemisferio asoma de la mano del Plan Colombia y con el establecimiento de bases norteamericanas. Basta ver el papel de la base de Manta en Ecuador, cedida para dizque combatir el narcotráfico, que es más una muletilla que camufla la guerra contra la insurgencia en Colombia y que sirve para impedir la salida de miles de miles de personas que sueñan con fugarse de este paraÃso dolarizado. En esta recolección de dificultades afloran con luz propia las derivadas del endeudamiento externo. Las repúblicas de la región, atrapadas casi desde sus orÃgenes en su deuda eterna, no logran aún una respuesta adecuada. PodrÃan hacerlo unidas, pero insisten en negociar bilateralmente. Tratan de cumplir con un imposible pago. Y siguen sacrificando la vida de sus pueblos.
En estas tierras ecuatoriales funciona un esquema de "transparencia fiscal" para "liberar" todos los excedentes posibles con miras a atender el servicio de dicha deuda, mientras se restringe la inversión social, asà Ecuador alcanzarÃa en 47 años el promedio por habitante que tenÃa América Latina en el 2001. Y las amenazas se multiplican con el ALCA y los tratados de libre comercio, con los que se quiere completar el largo y doloroso ajuste neoliberal de aperturas comerciales y financieras a ultranza, a ser completado con regulaciones legales y constitucionales para proteger al capital norteamericano frente a cualquier decisión de los estados nacionales.
Las empresas yanquis serÃan entidades casi "extra-territoriales", que sin dejar de gozar de los beneficios del trato nacional, en muchos aspectos no estarÃan sometidas a la jurisdicción nacional. Algo que ya sucede en Ecuador con el fallo arbitral en Londres que favorece a la empresa Occidental y obliga al Estado a devolverle 75 millones de dólares por IVA, mientras se escamotea un mÃsero incremento de las pensiones jubilares.
En este entorno se celebra en Quito el FSA, cuya trascendencia obliga a priorizar la búsqueda democrática de propuestas alternativas a los graves problemas hemisféricos y globales, sin entramparse en las minucias de la polÃtica doméstica: disparar prioritariamente contra el desgobierno traidor del presidente-coronel serÃa gastar pólvora en gallinazos.