La integración a partidos o movimientos de izquierda es una de las opciones pero no es la única manera de hacer política. La expresión a través de las organizaciones sociales representa otra posibilidad. Las organizaciones estudiantiles son las que integran a la mayoría de los jóvenes.
Convergencia Democrática es uno de los sectores que integran Pachakutik, que tienen importante actividad en el ámbito juvenil. “Desplegamos un trabajo a partir de líneas de construcción de una democracia directa”, asegura Carlos Troya. También explica que si bien la integración de los jóvenes de Convergencia es diversa, en su mayoría son estudiantes. “Nuestro trabajo en la Universidad y en barrios como Barrionuevo, el Calzado, Turubamba tiene como objetivo la concientización política y la elaboración de propuestas desde la gente”, dice Fabián Sevilla.
En Ecuarunari, el papel de los jóvenes es preparar los futuros cuadros dirigentes del movimiento indígena, según comenta Sergio Sagbay, dirigente de la Juventud de esta organización que reúne a los pueblos de la nacionalidad kichwa. “Se trabaja en una capacitación política de los jóvenes en el camino de construcción de una democracia más justa, más equitativa y se realizan talleres sobre el trabajo local, la equidad de género, la identidad, lo cultural, los problemas económicos, porque los jóvenes deben responder a los problemas del país”, asegura Sagbay.
Jóvenes Tejiendo un Nuevo País (JTNP) es otra de las varias agrupaciones de jóvenes que responden a un sector del Movimiento Pachakutik. Según sus dirigentes actualmente intenta fortalecer la organización en universidades, barrios y colegios, donde tienen una presencia muy débil “a diferencia del área rural”.
“Rechazamos la forma tradicional de hacer política, pensamos que desde las bases se puede construir una nueva democracia, un estado plurinacional donde se reconozca la diversidad cultural que tiene este país, la diversidad alimenticia, productiva”, comenta uno de sus dirigentes, Wiliam Trujillo.
Verónica Silva, comenta por su parte que JTNP trabaja en red, como espacio de articulación de las distintas actividades que realizan los jóvenes.
En coordinación con la CONFEUNASC (Confederación Unica de Afiliados al Seguro Social Campesino), JTNP, como las distintas organizaciones juveniles de izquierda, realiza un trabajo de activismo político en contra del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, el Plan Colombia, y de difusión y educación con talleres y debates sobre esos temas.
Verónica Silva dice que los jóvenes también son víctimas de la represión. Recuerda que hace unos dos meses durante una marcha un adulto se sumó a la protesta y resultó ser un infiltrado. “Dijo que era estudiante de derecho -comenta Silva. Éste señor repartió los volantes, comió con nosotros, nos acompañó después a El Arbolito donde íbamos a evaluar la marcha y a planificar otra movilización. Éste señor no participó pero estuvo ahí escuchando. Luego vinieron los policías y él les dijo quienes habían participado en la marcha. Era un espía. Nos llevaron a la OID sólo porque habíamos realizado una marcha pacífica. En el parte mintieron diciendo que habíamos agredido a la policía. Querían amedrentarnos. No nos dejaban llamar y nos decían: “en la cárcel los van a limpiar” y a las mujeres: “cuidaránse”. Nuestros compañeros afuera se movieron rápido para sacarnos”.
Mientras que la Coordinadora Política Juvenil (CPJ) desarrolla su acción para reivindicar los derechos de los jóvenes, según comenta Pamela Quishpe.
A partir del marco jurídico institucional que el movimiento de mujeres ha conseguido crear la CPJ quiere “propiciar una participación que se apoya en el hecho de reconocerse como mujer” ya que la participación de las mujeres jóvenes está atravesada aún por problemas de género, y la representación política de las mujeres se ha adaptado a la forma de hacer política de los hombres, explica Yolanda Paspuesán. Actualmente la CPJ trabaja el tema del cuerpo como el primer espacio político sobre el que es necesario decidir. “Si tu no tienes poder de decidir sobre tu cuerpo- dice Pamela Quishpe- no vas a poder decidir sobre otros temas de la vida”.
Los jóvenes anarquistas trabajan en la propuesta de un desarrollo autónomo y autogestionario “Después de la caída del muro de Berlín, los jóvenes de Reincidiendo por la Libertad, creen que las ideas anarquistas son una crítica del marxismo autoritario y una forma de resistencia a los políticas neoliberales”, según señala Santiago Cadena.
Por medio de actos culturales como conciertos, ciclos de cine y a través de convocatorias a protestas y boicots, los anarquistas van construyendo un lugar con identidad propia en el escenario político juvenil. Javier Cárdenas, otro integrante de Reincidiendo por la libertad, cuenta que su agrupación partió de iniciativas de resistencia frente a la realidad que atraviesa el país.
Consejos estudiantiles, asociaciones de estudiantes, federaciones de estudiantes secundarios o universitarios hacen también política. Sus iniciativas o proyectos conciernen al colegio, a la universidad, a la ciudad y al país. “El ideal de los jóvenes es un colegio donde podamos expresar libremente lo que pensamos”, dice Fernanda Maldonado, del 6to curso del Colegio 24 de mayo. Para ella la falta de seguridad en la ciudad se debe a la falta de solidaridad entre la gente.
Jazmín Játiva, de 4to curso de la Unidad Educativa Sucre, cree que “al país le hace falta gente comprometida. El problema del país es un problema de conciencia social y de poner en práctica todo lo que se dice”.
La Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) es la organización estudiantil que representa al mayor número de jóvenes (38.000 son los estudiantes de la Universidad Central). Según Diego Morales, presidente de la FEUE, ésta propicia la unidad estudiantil entre las diversas tendencias políticas que existen en la Universidad: la izquierda, la izquierda revolucionaria, los socialistas, los grupos cristianos, el FRIU, las juventudes de la izquierda democrática y otros sectores. “Nuestra política como dirección de la Federación pretende impedir que la Universidad pase a manos privadas, mantener la relación con las organizaciones sociales y llevar adelante la lucha Antiimperialista”, comenta Diego Morales.
Pero también están aquellos que siendo críticos con el sistema prefieren ser inorgánicos, pero buscan distintos canales de expresión, muchas veces en forma espontánea.
En noviembre de 2002 las marchas que llegaron a las inmediaciones del Hotel Marriot para protestar contra la firma del ALCA no solo se encontraban formadas por jóvenes organizados. Muchos marcharon por simple convicción personal. Lo mismo sucedió en las manifestaciones contra la guerra de Iraq, cuando ésta se inició en marzo de 2003. Eran jóvenes quienes, en su mayoría, y en todas partes del mundo, formaban el grueso de la multitud que marchaba. Muchos no pertenecían a ninguna organización social o política.
Gabriel Segovia, de La Muerte Blanca, hinchada organizada de Liga Deportiva Universitaria comenta: “Creo que la política actual en el Ecuador es una porquería. Lo importante es sentirse bien con uno mismo. Para sentirme bien conmigo mismo expreso mis ideas sobre el gobierno: hago caer en conciencia a la gente sobre la equivocación que entraña haber elegido un militar como presidente, por ejemplo”.
Juan José Rodríguez; poeta, cree que los lenguajes artísticos “son una forma de resistencia a los valores que proponen los que detentan el poder: el positivismo, el tecnoracionalismo, la falta de respeto por los seres humanos. El arte no provoca un cambio social pero establece un territorio personal que se socializa lentamente”.
A César Vázconez, quien se autodefine como vago perfeccionista, la democracia sólo le produce sospechas. “Me siento mucho más cercano a las ideas anarquistas. En el futuro merecemos que no haya gobiernos”, concluye.
A veces parece que la experiencia -esa adquisición propia de los adultos- acaba con la rebeldía y los ideales. Antonio Ricaurte el concejal más joven de Quito con 23 años de Pachakutik dice que “joven es quien tiene la tenacidad suficiente para hacer los grandes cambios y por eso es necesario mantener vigente la rebeldía”.
A pesar del discurso, los sectores juveniles organizados (en este primer artículo sólo hemos presentado unos pocos sectores) que buscan un cambio en el país se encuentran fragmentados como fiel reflejo de las organizaciones políticas y sociales “adultas”.
¿Por qué los jóvenes organizados no forman un frente común? ¿Entre la herencia que reciben de los adultos se encuentra la costumbre de mantenerse aislados? ¿Existe alianza posible más allá de la coyuntura? ¿Cómo incluir a los que no se encuentran organizados sin pretender cooptarlos?
Lamentablemente, estas preguntas todavía no logran responderlas por la pesada herencia que les dejaron los mayores.