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La evidencia está en los documentos: La CIA Estuvo involucrada en el golpe de estado contra el presidente Chávez

Un documento secreto de la CIA fechado el 14 de abril de 2002 muestra preocupación debido a que los otros gobiernos de América Latina pudieran ver “hipocresía” en la política exterior de los EE.UU. por haber reconocido el gobierno de Carmona, que nació de un golpe de estado en Venezuela.

| Caracas (Venezuela)
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El 12 de abril del 2002, el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, declaró:

“Permítanme compartir con ustedes las ideas de la administración sobre lo que esta pasando en Venezuela. Sigue siendo una situación bastante fluida. Pero los acontecimientos de ayer en Venezuela causaron un cambio de gobierno y la posibilidad de que haya una autoridad transicional hasta que puedan convocar a nuevas elecciones.

Los detalles siguen confusos. Sabemos que la acción tomada por el Gobierno de Chávez provocó este crisis. Según la mejor información que tenemos disponible, el Gobierno de Chávez reprimió manifestaciones pacíficas. Manifestantes oficialistas, bajo órdenes del Gobierno de Chávez, dispararon a manifestantes desarmados y pacíficos, causando 10 muertos y 100 heridos. Las Fuerzas Armadas y la policía rechazaron órdenes de disparar a los manifestantes pacíficos y rechazaron apoyar el papel del Gobierno en violar los derechos humanos. El Gobierno también intentó censurar a los medios independientes e inhibir su transmisión de estos eventos.

Como resultado de estos sucesos, el Presidente Chávez ha renunciado. Antes de renunciar, él despidió al vicepresidente y sus ministros, por lo que un gobierno de transición tuvo que ser instalado. Este gobierno ha prometido convocar a elecciones pronto.

Los Estados Unidos continuarán monitoreando los eventos. Esto es lo que ha pasado y el pueblo venezolano expresó su derecho de manifestar en paz. Fue una manifestación muy grande y se encontró con violencia.”

Ese mismo día, el vocero del Departamento de Estado, Philip T. Reeker, declaró:

“En los últimos días, expresamos nuestra esperanza para que todas las partes en Venezuela, pero especificamente la administración de Chávez, actuaran con reserva y mostraran respeto hacia la expresión pacífica de la opinión política. Estamos muy tristes en vista de las pérdidas de vidas humanas. Queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y esperamos trabajar con todas las fuerzas democráticas en Venezuela para asegurar el ejercicio total de los derechos democráticos. Las Fuerzas Armadas venezolanas rechazaron órdenes de disparar a los manifestantes pacíficos, y los medios, de manera muy valiente, mantuvieron al pueblo informado.

Los eventos del día de ayer en Venezuela resultaron en un gobierno de transición hasta que puedan convocar nuevas elecciones. Aunque los detalles aún no estan claros, acciones anti-democráticas tomadas o fomentadas por la administración de Chávez provocaron la crisis de ayer en Venezuela. Basado en la mejor información disponible en este momento, ayer cientos de miles de personas se manifestaron pacificamente en contra del gobierno. El Gobierno de Chávez intentó reprimir a las manifestaciones pacíficas. Oficialistas, bajo órdenes, dispararon a manifestantes desarmados de la oposición, resultando en más de 100 heridos y/o muertos. Las Fuerzas Armadas venezolanas y la policia rechazaron órdenes para apoyar el papel del gobierno en tantas violaciones de los derechos humanos. El Gobierno censuró los cinco canales de televisión, haciendo imposible reportar los eventos. Los resultados de estas provocaciones son: Chávez renunció. Antes de renunciar, él despidió al Vice Presidente y sus ministros. Un gobierno de transición ha prometido elecciones pronto.

Tenemos todas las expectativas que esta situación se resolvería de manera pacifica y democrática por el pueblo venezolano bajo los principios de la Carta Democrática. Los elementos esenciales de la democracia, que han sido debilitado en los últimos meses, deben ser reinstaurados completamente. Nosotros estaremos consultando con nuestros vecinos en la region, dentro del marco de la Carta Democrática, para ayudar a Venezuela.”

¿Por qué cito aquí estas declaraciones? Las mismas provienen de los niveles más altos del gobierno estadounidense y muestran las diferentes versiones preparadas sobre los eventos que tomaron lugar durante el golpe de estado contra el Presidente Chávez el 11 y 12 de abril de 2002. Además, estas declaraciones reveladoras ahora comprueban, basándonos en documentos recientemente obtenidos bajo la Ley de Libertad de Información (FOIA en ingles) de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que esta versión preparada de los eventos era completamente falsa. Y esta serie de mentiras fueron hechas con la intención de engañar a la comunidad internacional para justificar el golpe violento contra un gobierno democrático

La Casa Blanca y el Departamento de Estado alegaron que el Gobierno de Chávez había provocado la violencia y las acciones que resultaron en la presunta renuncia del Presidente. Ellos también dijeron que el Gobierno de Chávez había disparado contra manifestantes desarmados y pacíficos, y que las Fuerzas Armadas venezolanas y la policía habían rechazado órdenes para “apoyar el papel del gobierno en violar derechos humanos.” El gobierno estadounidense mencionó las manifestaciones y acciones de ese día como si fueran espontáneas y no planificadas, y ha negado hasta el día de hoy cualquier papel o complicidad en el golpe de estado de abril de 2002.

No obstante, hay una cantidad impresionante de evidencias que han aparecido después del golpe, que demuestran que los sucesos del 11-A fueron planificados por un sector de la oposición determinado en derrocar a Chávez. Además, mis propias investigaciones han logrado desclasificar una gran cantidad de evidencias que demuestran el papel de los EE.UU. en el golpe a través de diferentes niveles.

Pero una de las pruebas más reveladoras fue el programa de Napoleon Bravo, “24 Horas”, del sábado 12 de abril de 2002. En ese programa. Bravo entrevistó al Vice-Almirante Carlos Molina Tamayo, uno de los golpistas, y Victor Manuel García, director de la encuestadora CIFRA, quien dijo representar a la sociedad civil durante el golpe. Tanto Molina Tamayo como Garcia explicaron con detalles los acontecimientos antes y durante el golpe y los principales actores de la acción, y además felicitaron a los medios de comunicación por su importante papel en el derrocamiento de Chávez. Sus testimonios, junto con lo del alcalde de Chacao Leopoldo López, del partido Primero Justicia, y las propias declaraciones de Napoleón Bravo sobre su participación en los hechos, demostraron que el golpe contra Chávez fue un evento premeditado.

Más adelante, un documental extraordinario realizado por el cineasta Angel Palacios, “Puente Llaguno: Claves de un Masacre”, reveló como los medios privados venezolanos habían manipulado y distorsionado los sucesos del 11 de abril de 2002 durante la marcha de la oposición y la manifestación de los chavistas, donde multiples personas murieron o resultaron heridas. El documental también demostró que francotiradores sin conexión alguna al gobierno de Chávez habían provocado la violencia en la marcha de la oposición, la cual luego sirvió como justificación para el golpe. Además, él comprobó que un golpe de Estado liderado por militares y civiles, bien planificado, había ocurrido ese día y que los actores principales del mismo tenían lazos estrechos con los altos niveles del gobierno estadounidense.

Pero la evidencia de la participación estadounidense en el golpe de Estado era muy poca. En mi página web www.venezuelafoia.info, he colocado cientos de documentos que evidencian el esquema masivo de finaciamiento del gobierno a la oposición de más de veinte millones de dólares desde el 2001. El financiamiento del National Endowment for Democracy (NED), una entidad finaciada por completo por el Congreso estadounidense y establecida bajo una ley del Congreso en el año 1983, ha otorgado más de tres millones de dolares desde el 2001 a sectores de la oposición en Venezuela, muchos de los cuales habían participado en el golpe de estado de abril de 2002. Y en junio de 2002, la Agencia del Desarrollo Internacional de los EE.UU. (USAID) estableció una Oficina de Transición (OTI) en la embajada estadounidense en Caracas, aparentemente para ayudar al país a resolver su crisis política. La OTI en Caracas ha recibido más de quince millones de dolares del Congreso desde junio 2002, y hace poco solicitó cinco millones más para el 2005, a pesar de que supuestamente iba a permanecer solamente dos años en Venezuela. Toda la evidencia hasta la fecha demuestra que la OTI ha otorgado fondos principalmente a grupos y proyectos vinculados con la oposición, particularmente a grupos que estaban trabajando para realizar el referendo revocatorio del pasado 15 de agosto de 2004 y participar en el mismo.

He escrito otros artículos explicando el modelo de intervención estadounidense en Venezuela a través del NED y USAID. Esta forma de intervención es muy sofisticada y compleja porque penetra a la sociedad civil y a las organizaciones sociales de una manera muy sutil. Es dificil de descubrir pero fácil de justificar con el argumento de la “promoción de la democracia,” que es lo que el NED profesa hacer por todo el mundo, a pesar de la evidencia que demuestra lo contrario. El mero hecho de que en Venezuela el NED haya financiado exclusivamente a grupos antichavistas, muchos de los cuales participaron abiertamente en el golpe de Estado en abril de 2002, demuestra que la “democracia” está muy lejos de las intenciones del NED.

Pero la intervención de la CIA en Venezuela usa el estilo más crudo y simple. Documentos secretos obtenidos recientemente y disponibles en mi página web, www.venezuelafoia.info, demuestran que en las semanas antes del golpe de abril de 2002 la CIA ya conocía lo que iba a ocurrir, y hasta tenían los planes detallados del golpe en sus manos. Un informe de inteligencia de la CIA del 6 de abril del 2002 destaca su título: “Venezuela: Condiciones para un golpe de estado están en maduración” y dice: “Militares disidentes, incluyendo a un grupo descontento en el Alto Mando, así como un grupo radical de oficiales de bajo rango, están aumentando sus esfuerzos para organizar un golpe contra el Presidente Chávez, posiblemente en los próximos días de este mes, [TACHADO]. El nivel de detalles en los planes reportados - [TACHADO]- indica que Chávez y diez altos oficiales estarían arrestados...” Además, el documento dice, “Para provocar la acción militar, los que conspiran podrían intentar explotar conflictos y violencia durante las manifestaciones de la oposición que tomarán lugar este mes...”

Como puede apreciarse, la CIA sabía que un golpe de Estado iba a llevarse a cabo en las primeras semanas de abril de 2002. Además, ellos sabían que el plan consistía en tomar prisionero al Presidente Chávez luego de causar hechos de violencia en la marcha de la oposición. En otras palabras, la CIA conocía los planes antes de que ocuriera el golpe y seguramente sabía quienes eran los actores principales, cuyos nombres aparecen censurados en los documentos secretos. Se podría asumir que si la CIA tenía los planes detallados en sus manos semanas antes del golpe era porque sus oficiales y agentes estaban interactuando y conspirando con los golpistas.

Entonces, cuando Ari Fleischer y Philip Reeker hicieron sus declaraciones el 12 de abril de 2002 como voceros del gobierno estadounidense, lo hicieron con conocimiento de que un golpe había ocurrido, Chávez había sido arrestado y la violencia en la marcha opositora había sido una parte premeditada del golpe. Los documentos secretos que comprueban esta información fueron enviados al Departamento de Estado y la Agencia de Seguridad Nacional, lo cual indica que la Casa Blanca sabía desde un principio lo que estaba ocurriendo.

Los documentos de la CIA tampoco mencionan los intentos para forzar la renuncia de Chávez. Sus informaciones indicaban, en fechas tan tempranas como el 5 de marzo de 2002 (esa es la fecha del primer documento que me entregaron), que un golpe venía pronto e incluso dudaban de su éxito. La CIA pensaba que la oposición estaba demasiada dividida y desordenada para realizar un golpe exitoso. Pero el concepto de que Chávez había “renunciado”, como “confirmaron” los voceros de la Casa Blanca y el Departamento de Estado el día 12 de abril del 2002, era meramente parte del plan para engañar al público estadounidense y a la comunidad internacional. Recuerden que EE.UU. fue uno de los pocos países del mundo que reconoció el gobierno de Carmona y felicitó el resultado del golpe.

Un documento secreto de la CIA fechado el 14 de abril de 2002 muestra preocupación debido a que los otros gobiernos de América Latina pudieran ver “hipocresía” en la política exterior de los EE.UU. por haber reconocido el gobierno de Carmona, que nació de un golpe de estado en Venezuela. La CIA también demostró sorpresa por el rechazo casí únanime del golpe en la region, y también se sorprendieron por la manera tan rápido en que cayó el gobierno de Carmona. Esto demuestra que su punto de vista de la region esta basado en el pasado y, más importante, evidencia una falla en su servicio de inteligencia.

Por cierto, la CIA nunca imaginó que el golpe fracasaría por el apoyo del pueblo venezolano a su gobierno y su Presidente; su analisis siempre hablaba de un posible fracaso basado en las divisiones internas de la oposición y su falta de organización. Este es un punto importante, porque demuestra que aunque la CIA estuvo involucrada en el golpe y colaboró con los militares disidentes y los líderes de la oposición, estaba bastante alejada de la realidad venezolana.

Los fracasos de la CIA en Venezuela se repetidos durante el paro en la industria petrolera en 2002 y luego, en 2004, durante las guarimbas, un plan para crear desestabilización que ha sido aplicado antes por la CIA en Chile y Nicaragua. Estas acciones hicieron daño a la economía venezolana y a su imagen a nivel internacional, pero fracasaron en su objetivo de derrocar a Chávez. Los millones de dolares del NED y USAID que han servido para construir y financiar a la oposición y a la campaña del referendo revocatorio contra el Presidente Chávez, también fracasaron en su misión. De hecho, todos estos intentos del gobierno estadounidense y sus títeres en Venezuela han servido para fortalecer el apoyo de Chávez dentro del país, proyectando a nivel internacional una imagen de Chávez como líder fuerte y sólido.

Luego de que aparecieran algunos documentos secretos que demuestran la complicidad y participación de la CIA en el golpe de Estado, hay que pensar en cuales serán sus próximos pasos. En septiembre de 2001, justo después de los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York, el Presidente Bush autorizó la implementación de la “Matriz de Ataque Mundial”, un plan del entonces director de la CIA, George Tenet, de asesinar a lideres y figuras importantes en más de 80 países del mundo.

La autorización de la “Matriz de Ataque Mundial” dio una carta blanca a la CIA para emplear el asesinato político cuando fuera necesario, justificado como una necesidad ante la “Guerra contra el terrorismo”. La “Matriz de Ataque”, un documento secreto y clasificado por la CIA, autoriza la realización de acciones clandestinas por parte de dicha organización, que incluyen la “propaganda” y “acciones letales y clandestinas en preparación para un ataque militar”. Los planes dan a la CIA la más amplia y peligrosa autoridad que haya recibido en su historia. Algunos analistas han indicado que Venezuela está posiblemente incluida en sus planes.

El reciente asesinato del fiscal venezolano Danilo Anderson, cuya ejecución recuerda mucho los métodos de la CIA, podría estar preparando el terreno para futuros asesinatos políticos. La historia nos muestra que cuando la CIA fracasa en sus intentos no letales de derrocar un regimen, toma medídas más desesperadas. A pesar de que el gobierno venezolano y sus partidarios han podido vencer a la CIA varias veces durante los últimos años, debe ser prioritario aumentar el nivel de vigilancia, seguridad e inteligencia.

Eva Golinger

Eva Golinger Eva Golinger es una abogada, escritora e investigadora venezolano-estadounidense, esta dedicada en la actualidad a la investigación sobre la injerencia de Estados Unidos de Norteamerica en la República Bolivariana de Venezuela y otros países de América Latina. Autora de El código Chávez (2005) y "Bush vs. Chávez: la guerra de Washington contra Venezuela, sus libros han sido traducidos al inglés, francés, alemán e italiano. Nacida en Nueva York pero de familia venezolana, vivió varios años en Mérida (Venezuela) antes de la llegada al poder del Presidente Hugo Chávez. Actualmente vive en Caracas, siendo una destacada defensora de la Revolución Bolivariana basada en sus investigaciones. Ver su sitio web.

 
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