Red Voltaire
El terreno de la petrolera BP-Amoco

Azerbaiyán, un puesto colonial avanzado

Para mantener a Rusia alejada de los intereses en juego en el Mar Caspio (reservas energéticas), los oligarcas y magnates petroleros han favorecido el conflicto checheno y, simultáneamente han instalado un régimen títere en Azerbaiyán, punto de partida del mayor proyecto de oleoducto en la región, también repitieron la operación en Georgia. El clan de los Aliyev, primera dinastía después del fin del imperio soviético, imperan allí junto a la petrolera BP-Amoco. Empujando los focos de tensión hacia el interior de Rusia, los conflictos caucasianos son manipulados por los magnates petroleros, cuyo principal interés es evacuar el crudo del Mar Caspio hacia los mercados occidentales.

| Paris (Francia)
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La dinastía Aliyev: Ilham Aliyev aplaudiendo la estatua de su padre Heidar

En conferencia de prensa tras la masacre de Beslán, el presidente Vladimir V. Putin denunció la acción de una potencia extranjera impulsada por una «mentalidad de Guerra Fría» [1]. Esta trataría de mover los hilos del Cáucaso para mantener a Rusia alejada de los intereses internacionales.

El «Gran Juego» se reabrió, en efecto, a orillas del mar Caspio desde el colapso de la URSS y el surgimiento de nuevos Estados independientes. Al igual que en el siglo XIX, las grandes potencias se enfrentan ahí con la presencia de pueblos interpuestos. Mucho más cuando la región es una verdadera encrucijada estratégica (hasta el punto de ser calificada a veces de «oleoductistán») que, por añadidura, posee el 5% de las reservas mundiales de petróleo.

La lucha en la zona por el petróleo

Como lo hemos mostrado en estas columnas, los dos guerras en Chechenia [2] tenían por objetivo principal privar a Rusia de su acceso al Mar Caspio, ya que su economía depende en gran parte de las exportaciones de hidrocarburos. Asimismo, hemos subrayado el probable papel desempeñado por el oligarca Boris Berezovski, actualmente refugiado en el Reino Unido, en cuanto al estancamiento del conflicto, así como el apoyo dado por Washington a los independentistas chechenos por mediación de los Estados limítrofes.

En el propio sur de Chechenia, en noviembre de 2003, Georgia vivió una «revolución de terciopelo» teledirigida por la CIA. El ex ministro de Relaciones Exteriores soviético y allegado a Moscú, Eduard Chevarnadze, fue alejado del poder en provecho de Mijail Saakachvili. El nuevo gobierno en seguida se puso del lado de Washington, al punto de enviar tropas a Irak [3]. Mencionábamos entonces la cuestión clave de la influencia estadounidense en la región: el oleoducto Bakú-Tblissi-Ceyhan (BTC).

Esta obra, la más importante actualmente en materia de transporte de crudo desde los yacimientos del mar Caspio, parte de Azerbaiyán, otro «peón» del gran juego de Asia Central que enfrenta las influencias rusa y estadounidense. Antes de 1922 y de la llegada del Ejército Rojo, su capital, Bakú, vivía ya al ritmo frenético de la aventura petrolera, al punto de que Churchill llegó a declarar: «Si el petróleo es rey, entonces Bakú es su trono».

Los problemas de inestabilidad política en la región y las dificultades en evacuar el petróleo del Mar Caspio, durante mucho tiempo han hecho renunciar a la mayor parte de las compañías a aventurarse en esta zona, sobre todo considerando la magnitud de las inversiones que sería necesario realizar. Desde hace algunos años, a esto se han unido diversos inconvenientes relacionados con el cálculo de las reservas reales del Mar Caspio.

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A medida que la extracción del petróleo del Mar Caspio se fue desarrollando, los viejos dispositivos rusos que conducían el crudo hacia el norte a través de Chechenia, o hacia el oeste a través del puerto georgiano de Supsa y el Bósforo, no estaban ya en condiciones de evacuar toda la producción hacia los mercados.

El BTC se encargó entonces de tomar este excedente y dirigirlo hacia el Oeste con las ganancias derivadas de ello. Pero era imprescindible efectuar negociaciones serias y algunos cambios de régimen antes de que las mayores compañías se aventurasen a hacerlo, apoyadas por sus potencias tutelares.

El trazado netamente político de la conexión BTC revela la distribución de la influencia de las dos viejas potencias rivales: rodea cuidadosamente a Chechenia (territorio ruso), Armenia (Estado bajo influencia rusa) e Irán (Estado clasificado en el «Eje del Mal»), atravesando Azerbaiyán, Georgia y Turquía, donde alimentará a los navíos del Mediterráneo evitando al mismo tiempo el estrecho del Bósforo, que está saturado.

De este modo, la alianza con Turquía no se ve afectada, a pesar de que la ruta más económica hubiera debido pasar por Irán. Fue necesario que el consorcio que dirige el proyecto, del cual BP es mayoritario, pidiese subvenciones estatales más elevadas y, sobre todo, que en 1996 los Estados Unidos lo declarasen «estratégico», es decir, que debía realizarse a pesar de que no estuviera garantizada su rentabilidad, para que los trabajos finalmente se iniciaran a partir de 2003.

El oleoducto debería estar en funcionamiento a mediados de 2005 con un costo total de aproximadamente 4 mil millones de dólares. Transportará hasta 800,000 barriles de crudo diario hacia los mercados europeos y norteamericanos.

El contrato legal del BTC toma en cuenta las grandes dificultades económicas y políticas que pesan en su realización -elevados costos. Por tanto, tendrá muy pocas consecuencias positivas para las poblaciones que viven en las inmediaciones de su ruta; más bien será lo contrario.

Todas las medidas futuras que pudiesen afectar la rentabilidad del proyecto, ya se trate de tarifas impuestas por los países que atraviesa en su recorrido o por daños ambientales, serán costeadas por los Estados. El consorcio no vacilará en reclamar indemnizaciones a sus gobiernos. Los acuerdos precisan además que el oleoducto no está destinado a operar en interés público [4].

Recientemente, el fracaso de la invasión a Irak, la dificultad de controlar este país para explotar baratamente el crudo para «inundar el mercado de petróleo» cosa que ha generado un efecto contrario y el subsiguiente aumento de los precios, estimulado por una demanda desenfrenada y por las dificultades de producirlo en otras partes, han elevado la rentabilidad a corto plazo del proyecto y, de hecho, contribuido a reavivar las tensiones en la región.

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Reunión de negocios. Entre los invitados, Zbigniew Bzrezinski (segundo de derecha a izquierda), el teórico del «gran juego caucasiano» y el presidente azeri Ilham Aliyev (a la izquierda).


«En el nombre del padre, del hijo y del contrato del siglo»

El gobierno azeri se prepara para celebrar los diez años de la firma del «contrato del siglo», ratificado en 1994 tras un golpe de Estado financiado por BP-Amoco contra el dirigente de la época, Abulfaz Elchibey. Este episodio, que llevó al poder al antiguo responsable local de la KGB, Heidar Aliyev, permite a la compañía petrolera asociada duplicar su parte en la extracción, el procesamiento y el transporte de las reservas nacionales. De este modo, obtiene de hecho un monopolio sobre la economía del país. Simultáneamente, Gran Bretaña y los Estados Unidos ponían un pie en los mercados del viejo imperio soviético.

Habría que esperar el año 2000 para que una indiscreción cometida por los servicios secretos turcos y divulgada por el diario británico Sunday Times sacara a la luz elementos sobre las modalidades de este discreto cambio de régimen [5].

Un primer contrato había sido firmado por el Frente Popular de Elchibey a inicios de 1993, ocasionando un gran disgusto a la familia Aliyev, que con ello veía derrumbarse sus esperanzas de llegar algún día al poder [6].

En junio de 1993, un jefe militar allegado a la oposición dirigió una columna de soldados, tanques y armas pesadas hacia Bakú y obligó a renunciar al presidente Elchibey. El 24 de junio de 1993, Heidar Aliyev era declarado presidente, y después «elegido» en octubre del propio año.

Acusada de haber financiado y suministrado armas por vía de intermediarios a cambio de una promesa de renegociación de su participación, BP-Amoco simplemente admitió haber recibido la solicitud de entregar 360 millones de dólares a Marat Manafov, un allegado de Aliyev. No obstante, el informe de los servicios turcos transmitido al Sunday Times iba acompañado del testimonio detallado de un ex agente turco presente en las negociaciones de las armas. Por consiguiente, Manafov desapareció tras haber denunciado «los acuerdos secretos entre la familia Aliyev y las compañías petroleras».

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Firma del «contrato del siglo», 20 de septiembre de 1994. En primera fila, de izquierda a derecha: Tim Eggar, ministro británico de Energía; John Browne, presidente y director general de BP-Amoco; el presidente Heydar Aliyev; Bill White, subsecretario estadounidense de Energía y Usam Jafari, del Banco Islámico de Desarrollo.

Varios meses después de la operación, en la primavera de 1994, se firma el «contrato del siglo», esta vez con un buen 35% para BP-Amoco, que en realidad ejerce un control mayor debido a que la compañía posee más o menos directamente el 80% de la infraestructura petrolera del país.

El contrato, que ascendía a un monto de más de 5 mil millones de dólares, fue desacreditado en Azerbaiyán como claramente desfavorable al gobierno azeri, que debe también rembolsar el despegue de BP-Amoco durante varios años y sólo comenzará a recibir una parte significativa de las ganancias cuando la producción se acerque a su disminución final.

Aunque el nivel de vida o comodidad del ciudadano azeri promedio no ha vuelto a ser el que tenía antes del 91 (fin de la Unión Soviética), la dinastía Aliyev goza de buena salud. Un tiempo antes de morir a fines de 2003, el padre, Heidar Aliyev, delegó el poder en su hijo Ilham, habituado más bien a frecuentar los casinos de la capital donde se rumora ha perdido hasta seis millones de dólares en una noche [7].

Anteriormente, se había encargado de poner las riendas del país al mando de un «piloto automático» gracias a los ingresos petroleros, y había nombrado a miembros de su clan para ocupar cargos importantes.

Al igual que Karimov en Uzbekistán, el régimen de Aliyev no tolera las protestas y recurre de buen grado a la retórica de la «guerra al terrorismo» para hacer encarcelar a los jefes religiosos que lo critican [8].

La libertad de prensa tampoco funciona bien: el periodista Elmar Huseynov, por ejemplo, que ha dirigido numerosas críticas a Aliyev y a su gestión de los recursos del país, ha sido objeto de presiones judiciales y financieras que lo han llevado a renunciar a la publicación de su revista Monitor [9].

El auge de los precios anima a los actores locales

La reacción de Rusia a la demostración de fuerza azeri no fue inmediata. Una vez más, mientras el precio del crudo se encontraba muy bajo, Rusia jugaba la carta de la rentabilidad que frenaba la expansión estadounidense. Pero hace poco las cosas evolucionaron significativamente mediante una aceleración seguramente vinculada además a la «revolución de terciopelo» en Georgia, ex república soviética igualmente.

Con la finalidad de responder a las inquietudes de aquellos que, en Turquía, favorecen el BTC para aliviar el Estrecho del Bósforo, la compañía rusa Transneft encontró un socio turco y propuso construir un oleoducto a bajo costo, de 193 kilómetros de largo (contra los 1,760 Km. del BTC) oleoducto que ya no daría ningún sentido al BTC y la vía del Bósforo [10].

Además, los acuerdos con Irán se multiplican: el volumen que debe transportarse este año desde el puerto ruso de Astrakhan, en el Mar Caspio, hacia Irán deberá duplicarse, sobre todo cuando la construcción de un nuevo oleoducto iraní facilita el transporte del petróleo hacia el sur y al Golfo Arábigo-Pérsico. Con el hallazgo del megayacimiento de Kashagan hace varios años, Kazajstán se ha convertido a su vez en una potencia petrolera local.

Recientemente se han producido discusiones sobre la firma de una asociación militar entre Azerbaiyán y los Estados Unidos. El general Charles F. Wald, vice-comandante de las fuerzas estadounidenses destacadas en Europa, visitó Bakú en junio de 2004 para tratar acerca de un programa de entrenamiento de las tropas azeríes y de la posibilidad de que las fuerzas norteamericanas utilizaran bases en ese país [11]. El Pentágono precisó entonces que pretendía ayudar a Azerbaiyán a proteger sus yacimientos.

Un conflicto territorial referente a las aguas del Mar Caspio y, por tanto, a la distribución de los yacimientos, enfrenta particularmente a Azerbaiyán e Irán desde hace algunos años. En julio de 2001, un navío militar iraní ordenó a un buque de prospección de la sociedad BP-Amoco que se alejara de las aguas territoriales de Irán bajo la amenaza de hacer fuego, lo cual casi provoca un incidente diplomático de mayor envergadura [12].

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China ha mostrado verdadero interés por el petróleo del Mar Caspio y considera establecer asociaciones con Rusia para obtener suministros. El año pasado, los gobiernos ruso y chino decidieron conjuntamente la creación de un proyecto de oleoducto que se extiende desde la ciudad de Angarsk, al sudeste de Rusia, hasta Daqing, al noroeste de China, con un costo menor de tres mil millones de dólares.

En estas condiciones, el objetivo de Moscú es mantener a toda costa su bastión de Chechenia y no dejarse aplastar por la tromba estadounidense. La organización y el financiamiento por intereses anglosajones de dos levantamientos políticos armados en sus fronteras inmediatas, en una zona altamente estratégica, y para construir un proyecto que hace sombra a su principal industria, no es en lo absoluto del agrado de Moscú.

En caso de comprobar que los disturbios en Osetia del Norte fueron dirigidos desde el exterior para obligar a Rusia a concentrarse en sus problemas internos y desacreditar la política de Putin ante el mundo, habrá que esperar nuevas demostraciones de fuerza en detrimento de las poblaciones.

[1] Vladimir Putin se dirigió a los periodistas el martes 7 de septiembre 2004 para hablar acerca de lo que en Occidente se considera su fracaso en combatir el terrorismo, a saber, la toma de rehenes de Beslán con un saldo de más de 300 muertos, la mayoría niños.

[2] «La primera guerra de Chechenia» por Paul Labarique, Voltaire, 9 de marzo de 2005.

[3] «Les dessous du coup d’État en Géorgie» y «Coups de maîtres sur l’échiquier géorgien», por Paul Labarique, Voltaire, 7 de enero de 2004 y 19 de marzo de 2004.

[4] «Un oléoduc contre les droits humains» (Un oleoductocontra los derechos humanos), por Lara Cataldi, diario ginebrino Le Courrier de Genève, 6 de enero de 2004.

[5] «BP accused of backing "arms for oil" coup», diario inglés The Sunday Times, Londres, 26 de marzo de 2000.

[6] «Elmar Husseinov», semanario Monitor No.30, 20 de septiembre de 2003. [7] Op. Cit.

[7] Op. Cit.

[8] «L’islam au tapis», por Régis Genté, diario ginebrino Le Temps, 27 de abril de 2004.

[9] CPJ concerned about journalist facing criminal prosecution, Comittee to Protect Journalists, febrero de 2003.

[10] Putin’s hands on the oil pumps, por John Helmer, AxisofLogic, 26 de agosto de 2004.

[11] "Top US general in Azerbaijan for military cooperation talks", AFP, 10 de junio de 2004.

[12] «Azerbaijan, Iran disagree over sea border», Interfax, 24 de julio de 2001.

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