Red Voltaire
El gobierno Bush II

Stephen Hadley, consejero norteamericano de la Seguridad Nacional

Desconocido por el gran público, Stephen Hadley ha desarrollado una brillante carrera a la sombra de Brent Scowcroft y de Condoleezza Rice. Abogado litigante condenado por estafa, se convierte en abogado consultor del primer fabricante mundial de armamentos, Lockheed Martin. Forma al candidato George W. Bush, redacta la nueva doctrina nuclear, prepara la creación del departamento de Seguridad de la Patria, supervisa las entradas en la OTAN y vende la invasión a Irak. Hombre fiel, protegió a Bush padre del escándalo Irangate y a Bush hijo de las mentiras de la guerra de Irak. Como recompensa, obtiene el cargo de consejero de Seguridad Nacional.

| Paris (Francia)
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En el círculo del gobierno Bush hijo, Stephen J. Hadley es el elemento menos conocido por el público y la figura menos notoria, pero a pesar de ello desempeña un papel central.

Desde que egresó de la Universidad de Yale, donde se graduó en Derecho, esa persona que se llamaba aún Steven Hadley entra a trabajar en la Secretaría de Defensa como supervisor de un grupo de análisis. Richard Nixon no había firmado aún la paz en Vietnam.

Distinguido por el general Brent Scowcroft, un asociado de Henry Kissinger que le sucedió como consejero nacional de Seguridad, el Sr. Hadley integra el Consejo de Seguridad Nacional en 1975, durante el gobierno del presidente Ford.

En 1977, cuando los republicanos pierden la Casa Blanca, Hadley sale del gobierno y pasa al sector privado. Trabaja entonces como abogado en el gabinete Shea & Gardner, consejero jurídico del primer fabricante de armas del mundo, Lockheed Martin.
En ese entonces, la firma tiene que enfrentar un escándalo que comienza en Japón y se extiende a Europa: ha corrompido a dirigentes políticos y estos, uno tras otro, se ven obligados a dimitir. Hadley conservará este trabajo durante 24 años, incluyendo el período en que regresa al gobierno o cuando integra un gabinete de consejo estratégico.

A comienzos de los años 80, el Sr. Steven Hadley estafa al seguro por la cantidad de 1,1 millón de dólares. Es descubierto, condenado por los tribunales de Iowa y obligado a rembolsar dicha suma. Para borrar las huellas de su fechoría, cambia entonces su nombre por el de Stephen John Hadley.

Cuando Ronald Reagan se apodera de la Casa Blanca, el Sr. Hadley permanece en el sector privado. En 1986 estalla el escándalo Irangate y el presidente Reagan designa una comisión de tres expertos para aclarar el asunto, la cual integran el senador tejano John Tower, Edmund Muskie [1] y Brent Scowcroft. Este último llama nuevamente a su lado a Stephen J. Hadley. De manera inverosímil, la comisión dictamina la inocencia del presidente Reagan y del vicepresidente George H. Bush.

El financiamiento de los Contras de Nicaragua gracias al tráfico de drogas y a las ventas ilegales de armas a Irán fue una iniciativa secreta de miembros acalorados del Consejo de Seguridad Nacional, llevada a cabo a espaldas de sus superiores.

En 1989, George H. Bush (el padre) sucede a Ronald Reagan. Para agradecer a los que lo habían limpiado, designa a Brent Scowcroft como consejero de Seguridad Nacional y a John Tower como Secretario de Defensa, pero la artimaña es demasiado burda y el Senado se resiste a aceptarla.

Finalmente, el Sr. Tower [2] renuncia a favor de Dick Cheney, quien toma a Stephen Hadley a su servicio como asistente para política de seguridad internacional, o sea, como oficial de enlace con Scowcroft. Por esta razón Hadley estaba bien empapado en lo concerniente a la invasión de Panamá y a la guerra del Golfo. Hadley fue también el enviado especial de Cheney a los Estados post soviéticos.

En 1993, Clinton deja fuera a los republicanos del poder. El general Brent Scowcroft se reintegra al consejo privado estratégico. Crea su propio gabinete, el Scowcroft Group, donde se rodea de gente talentosa que él ya ha puesto a prueba, particularmente el general Colin Powell, Stephen Hadley y Coondoleezza Rice.
Hadley suma esta responsabilidad a su trabajo en el gabinete Shea & Gardner. Muy pronto se le une otro antiguo colaborador de Scowcroft, el embajador demócrata R. James Woolsey, especialista en equilibrio de armamentos y efímero director de la CIA.

Como abogado de Lockheed Martin, Hadley está en contacto con los administradores de la firma, en especial con Lyne Cheney (esposa de Dick). Se acerca a Bruce P. Jackson, el vicepresidente de la firma encargado de buscar nuevos mercados y en conjunto desarrollan el US Committee to Expand NATO (Comité Estadounidense para la Ampliación de la OTAN), al cual hacen entrar a Richard Perle y a Paul Wolfowitz.

El Comité maneja el ingreso de la República Checa, Hungría y Polonia en 1999. Después el de Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia. En cada caso, a los dirigentes de los nuevos Estados miembros se les pide que el ejército de su país siga las normas de la OTAN, o sea, la compra de los materiales a Lockheed Martin.

La presión es tan fuerte que algunos denuncian «el racket» [extorsión de fondos, por chantaje. N. del T.] de que son objeto.

Durante este período, Hadley se integra también a un think tank [centro de investigación, propaganda y divulgación de ideas, generalmente de carácter político. N. del T.] de extrema derecha, el National Institute for Public Policy (NIPP - Instituto Nacional de Política Pública). Los nostálgicos del doctor Folamour estudian allí todos los usos posibles de la bomba atómica.

Junto a unas 30 personas, entre ellas su colega R. James Woolsey, participa en un grupo de trabajo que elabora el célebre informe Rationale and Requirements for U.S. Nuclear Forces (Fundamentos y Requisitos para las Fuerzas Nucleares de los Estados Unidos).

En 2001 este grupo se integrará al gobierno Bush en un panel consultivo sobre los conceptos de disuasión (Deterrence Concepts Advisory Panel) y reformula el informe para hacerlo la doctrina nuclear oficial (Nuclear Posture Review) en enero de 2002. Durante la Guerra Fría, el NIPP aseguraba que era necesario desarrollar la bomba atómica para protegerse del peligro rojo.

Tras la desaparición de la URSS, el NIPP asegura que hay más motivos para desarrollar la bomba porque no se sabe quién será el próximo enemigo. Es conveniente, pues, prepararse para cualquier eventualidad inventando y produciendo nuevos tipos de bombas atómicas, especialmente bombas tácticas.

El Sr. Hadley es también administrador del Advanced National Strategies and Enabling Results (ANSER), un instituto privado surgido de la Rand Corporation y que trabaja exclusivamente para los organismos gubernamentales. Se ha codeado con antiguos directores de servicio del Pentágono y la CIA, a menudo miembros de la Sociey of Competitive Intelligence Professionals (Sociedad de Profesionales de la Inteligencia Competitiva).

El ANSER dispone de una discreta filial, Legi-Slate, especializada en el estudio de los documentos del Congreso relativos a las cuestiones de defensa. Es una joint-venture con el Washington Post [3].

Entre 1998 y 2000 el ANSER y el CSIS [4] desarrollaron un nuevo concepto, el de «Seguridad de la Patria» (Homeland Security). La palabra «patria» estaba entonces ausente de los discursos políticos por su penosa connotación en un país de inmigrantes, y la expresión «Seguridad de la Patria» era totalmente desconocida.

Se refiere a la necesidad de preparar al país para enfrentar un ataque con armas de destrucción masiva. Ello incluye a su vez medidas de protección contra las actividades enemigas, la organización del auxilio de urgencia a gran escala y la referente a la continuidad del gobierno.

El grupo de trabajo del CSIS incluía unas 30 personas, entre ellas L. Paul Bremer III, Richard Clarke, el general Wayne Downing y, por supuesto, R. James Woolsey y Stephen J. Hadley. Este último era el único en pertenecer al mismo tiempo al ANSER y al CSIS [5].

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Stephen Hadley y Condoleezza Rice en la Casa Blanca.
Foto White House.

Hadley participa igualmente en un grupo de ocho especialistas, formado por Condoleezza Rice, los Vulcains. Al igual que la divinidad romana que forja las armas de los dioses en el fondo de los volcanes, ellos forman al candidato George W. Bush en materia de política internacional.

Tan pronto llega a la Casa Blanca, George W. Bush reforma el Consejo de Seguridad Nacional, reorganiza totalmente el trabajo en subcomité [6] y crea el cargo de consejero adjunto, responsable de la coordinación general, para el cual designa al Sr. Hadley.

Claro está, uno de los once comités de coordinación política se denomina «proliferación, contraproliferación y defensa de la patria». De manera general, George W. Bush abre las puertas de su gobierno a Lockheed Martin.

Los administradores y cuadros de la firma se apoderan de los cargos de más alta responsabilidad: el vicepresidente Norman Mineta se convierte en secretario de Transporte; el director de operaciones Peter B. Teets asume la dirección de la Air Force y del NRO; el subdirector de la firma, Everet Beckner, la dirección de los programas nucleares; un lobbyista de la misma, Otto Reich [7], es nombrado en la dirección de América Latina del Departamento de Estado, etc.

En la semana siguiente a los atentados del 11 de septiembre de 2001, la Casa Blanca elabora un plan completo de creación del Departamento de Seguridad de la Patria. Según las explicaciones de aquellos momentos, una célula promovida por el vicepresidente Cheney trabajaba en secreto sobre este tema desde hacía ocho meses y se preparaba para rendir un informe el 1º de octubre.

Ese trabajo era tan secreto que no se había revelado la existencia de la célula ni existía ninguna huella de sus actividades. Todo hace pensar que se trata de una patraña y que en realidad son el ANSER y el CSIS los que prepararon ese invento. Falta por precisar la utilidad de esa mentira piadosa.

En 2002, Stephen Hadley supervisó la creación del Project on Transitional Democracies (Proyecto sobre Democracias en Transición), siempre con su amigo Bruce P. Jackson. Se trata de asociar el complejo militar-industrial a las «revoluciones espontáneas» que el Consejo de Seguridad Nacional está planificando en Europa Central y Oriental: Georgia, Bielorrusia, Ucrania, etc., y de integrar esos Estados a la OTAN.

En diciembre del mismo año, ambos crean el Committee for the Liberation of Iraq (Comité para la Liberación de Irak). La asociación, que multiplica las reuniones públicas y las intervenciones en los medios masivos de comunicación para movilizar a la opinión estadounidense hacia la guerra, es administrada por un consejo exclusivamente compuesto por accionistas y empleados de Lockheed Martin [8].

Para viabilizar esta guerra, el Sr. Hadley se mueve en todos los frentes. Es él quien envía a la ONU documentos que atestiguan que el gobierno de Sadam Husein ha tratado de adquirir materiales nucleares en Níger.

Es también él quien da fe de un encuentro secreto en Praga entre Mohammed Atta, presunto jefe de los atentados del 11 de septiembre, y un responsable de los servicios secretos iraquíes. Tiene pruebas de que «Sadam» ha conspirado contra «Estados Unidos» y de que se prepara para atacarlo de nuevo con una bomba atómica.

Ha llegado el momento de desencadenar la guerra en Irak con los excelentes materiales de Lockheed Martin y de garantizar la «seguridad de la patria». Pero los documentos son falsificaciones burdas, el tal encuentro es una tontería y la invasión de Irak, un fiasco militar.

El Sr. Hadley acepta desempeñar el papel de fusible para proteger al presidente Bush. Asume la responsabilidad de todos los errores. Se le cree «quemado», pero en noviembre de 2004 George W. Bush lo selecciona para convertirse en su consejero de Seguridad Nacional en su segundo mandato.

[1] Edmund Muskie fue secretario de Estado (demócrata) de Jimmy Carter entre 1977 y 1980.

[2] John Tower muere en 1991 en un accidente aéreo. Asimismo, otros «testigos» del Irangate mueren con varios días de intervalo en diversos accidentes.

[3] Ver artículo PDF: «The strange career of "Homeland Security"», por Margie Burns, Online Journal, 29 de junio de 2002.

[4] «CSIS, los cruzados del petróleo», Voltaire, 6 de febrero de 2005.

[5] Así lo atestigua la lista de los participantes en una reunión denominada «"Defending America: Redefining the Concept of Homeland Defense" - First Senior Advisory Group Meeting », celebrada en el CSIS el 5 de abril de 2000. Ver el sitio web del CSIS.

[6] National Security Presidential Directive No.1, 13 de febrero de 2001.

[7] «Otto Reich y la contrarrevolución», Voltaire, 24 de noviembre de 2004.

[8] «Una guerra jugosa para la Lockheed Martin» Voltaire, 7 de febrero de 2003.

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