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Tribunas y análisis - 20 de mayo de 2005
Batalla de expertos sobre la demografía israelí
Análisis
La retirada de Gaza, que recientemente se aplazó, continúa siendo un motivo de agitación en la vida política israelí, que opone a Ariel Sharon al movimiento colono y a su extrema-extrema-derecha. Vivo ejemplo del punto de vista de los partidarios más fanáticos de la colonización, el dirigente del movimiento ultrasionista Bead Artzeinu, Abraham Shmulevitch, manifiesta su punto de vista sobre la política que debe llevar a cabo Israel en una entrevista a Vremya Novostyey. Al pretender que la tierra de Israel fue entregada por Dios al pueblo judío, afirma que el Primer Ministro debe destruir las mezquitas del «Monte del Templo» (otro nombre de la explanada de las mezquitas) y reconstruir el Templo de Jerusalén para rehacer la alianza con Dios. Después Israel deberá construir un imperio que comprenderá desde el Nilo hasta el Éufrates. ¡Sin comentario! En la batalla que enfrenta a Ariel Sharon y a los locos del Dios israelí, el Primer Ministro israelí ha recibido el apoyo de la izquierda a pesar de que no ha escondido que el plan de retirada sirve ante todo para reforzar el control israelí en Cisjordania. En el Daily Star, el ex agente del Mossad, Yossi Alpher, publica un texto que ilustra perfectamente el turbio juego de la izquierda sionista. Denuncia la política de Ariel Sharon y asegura que no puede llevar a Israel a la paz pero que hay que mostrarse pragmático y apoyarlo hasta la retirada de Gaza. No se menciona el hecho de que esa retirada implicará la reubicación de los colonos en Cisjordania y hará más difícil la hipotética construcción de un Estado palestino.
En cuanto a los palestinos, esa retirada es vista como una victoria de Hamas y una prueba de la eficacia de la lucha armada. Hoy día, el movimiento islamista podría triunfar en las elecciones legislativas de este verano en los territorios. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, se esfuerza por bloquear una ley que podría darle ventajas a ese grupo, bien establecido localmente. Ese bloqueo podría conducir a un aplazamiento de las elecciones. Para el investigador Hussein Agha y Robert Malley del International Crisis Group en el Guardian, se trata en ese caso de una maniobra de Al Fatah para aplazar las elecciones; éste sería respaldado por israelíes y occidentales que temen la victoria de Hamas. Por el contrario, para los dos autores, hay que aceptar el peso de Hamas en la población y estimular a ese movimiento a que entre en las instituciones palestinas y participe en las negociaciones.
El fundamento del plan de retirada de Gaza es lo que en Israel se ha convenido en llamar «la bomba de tiempo demográfica». Según los estudios, a un plazo más o menos breve la población no judía se hará mayoritaria en la franja de territorio que va del Jordán al Mediterráneo. Ese es el argumento que justifica para algunos sionistas la división del territorio en dos Estados diferentes.
Un colectivo de investigadores estadounidenses e israelíes ha redactado un informe titulado West Bank/Gaza Demography Study: the 1.5 Million Population Gap. Ese estudio se presentó a los archirreaccionarios think tanks del Heritage Foundation y del American Entreprise Institute a inicios de año. Los tres autores estadounidenses de ese tema, Bennett Zimmerman, Roberta Seid y Michael J. Wise, recuerdan las conclusiones en el Jerusalem Post: las cifras que se publican tradicionalmente son falsas, los palestinos son menos numerosos de lo que se dice, y la mayoría judía no podría ser amenazada antes de mucho tiempo. En el mismo diario, el demógrafo israelí, Sergio Dellapergola, impugna ese estudio. En su opinión, el enfoque de los autores no tiene nada de científico y solo tiene por objetivo minar uno de los argumentos de los partidarios de la solución de los dos Estados. Para él, es evidente que en 2020, los judíos serán minoritarios en los territorios que forman parte de la Palestina histórica. Por consiguiente, es necesaria una política que conduzca rápidamente a la solución de los dos Estados si se quiere que Israel siga siendo un Estado judío y democrático.
De nuevo nos sentimos estupefactos, ya no sorprendidos, por la lógica de los autores de ese debate. Según ellos, Israel es hoy un Estado democrático ya que los dirigentes del país pertenecen al mismo grupo religioso que la mayoría de la población. Al contrario, Israel no puede considerarse una verdadera democracia ya que divide a su población en función de su fe o de los orígenes y priva al 50% de la población sobre la cual ejerce su autoridad de los derechos políticos reservados a los judíos.
Por último, para celebrar los 40 años de la reconciliación israelo-alemana, los ministros de Relaciones Exteriores alemán e israelí, Joschka Fischer y Silvan Shalom, celebran la amistad israelo-alemana en Ha’aretz. Al hacerlo, reafirman que Alemania tiene una deuda eterna con Israel y que se compromete nuevamente por medio de su ministro a hacer todo lo posible para que Israel conserve su identidad judía.
Red Voltaire
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20 de mayo de 2005
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Países
Palestina/Israel
Autores y fuentes de las Tribuna y análisis
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«Israel se transforma en un país bolchevique»
Autor
Abraham Shmulevitch
Fuente
Vremya Novostyey (Rusia)
Referencia «Израиль превращается в большевистскую страну», por Abraham Shmulevitch, Vremya Novostyey, 16 de mayo de 2005. Texto adaptado a partir de una entrevista.
Resumen El Monte del Templo es el corazón del pueblo judío. Como decían los antiguos sabios, aquel que controla el Monte del Templo controla Jerusalén; aquel que controla Jerusalén controla toda la tierra de Israel. Allí se inició la creación del mundo, allí fue creado Adán y Abraham preparó el sacrificio de Isaac. Mientras no se construya el Tercer Templo no habrá harmonía en ese sitio donde se unen el cielo y la tierra. Cualquier primer ministro israelí puede convertirse en el Mesías si construye ese tercer templo. No se trata solo de un deber para los judíos. Para el pueblo judío, ello significaría situarse a la vanguardia de la humanidad. Es un problema de supervivencia. Es un milagro que la humanidad no se haya destruido a sí misma en una catástrofe tecnológica, nuclear o bacteriológica. Los modelos modernos de sociedad nos arrastran a nuestra perdición. El advenimiento de la era post industrial nos dicta una revolución mundial indispensable, la del conocimiento y el espíritu. El Templo debe ser su centro.
Sé que existen dos mezquitas sobre el monte pero podrían ser trasladadas, a Arabia Saudita, por ejemplo. Jerusalén no encierra valor alguno desde el punto de vista de la tradición musulmana. En el Corán se dice que Alá dio esta tierra al hijo de Israel. Nuestro movimiento inició una campaña para que la ONU adopte una resolución sobre la obligación de construir dicho templo. Hace 58 años, la resolución de la ONU sobre la creación de Israel también podía parecer fantasmagórica. Podemos conservar las mezquitas. Como no existe ninguna representación, ícono o ídolo, se podría utilizar una mezquita para el culto judío. Los árabes son místicos y no quieren que oremos sobre el Monte del Templo ya que temen que nuestras plegarias les sean nefastas. Mi movimiento sostiene que las fronteras de Israel deberían extenderse del Nilo al Éufrates, fronteras trazadas por el Todopoderoso. El problema de Israel es que el país no es dirigido desde Jerusalén sino desde más lejos, desde América por ejemplo. Edificamos el imperio israelí pero estamos dispuestos a asociarnos a otros pueblos. Si los árabes están dispuestos a vivir como ciudadanos leales, los aceptamos. Todo imperio se erige sobre la base de una combinación de diplomacia, economía y guerra. Comenzaremos por el diálogo pero podemos recurrir a la fuerza. Hace 50 años que vivimos en estado de guerra, no buscamos este enfrentamiento pero podemos ponerle fin. Hay que entender que los palestinos no existen como pueblo árabe específico, esto es algo artificial. Los árabes que no son leales deben ser detenidos o deportados.
Esperamos detener la realización del plan de retirada. Sharon es capaz de desencadenar una guerra civil. Cuando se agoten las posibilidades de negociación el pueblo tomará las armas. Israel está convirtiéndose en un país bolchevique, las personas son detenidas de manera preventiva, ese podría ser nuestro caso, eso es lo que hace el gobierno cuando no tiene nada que decir.

«En un mundo imperfecto, la única opción posible es Sharon»
Autor
Yossi Alpher
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Antiguo oficial del Mossad, Yossi Alpher es redactor adjunto del Bitterlemons.Org y de Bitterlemons-International.Org. Es también miembro del comité ejecutivo del Council for Peace and Security, una organización que ha sido la primera a exigir que un muro sea construido alrededor de los territorios palestinos, siguiendo el trazado «Línea Verde».
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Fuente
Daily Star (Líbano)
Referencia «In an imperfect world, the only choice is to follow Sharon», por Yossi Alpher, Daily Star, 16 de mayo de 2005.
Resumen En un mundo perfecto, la retirada de Gaza se coordinaría de principio a fin, no tendríamos necesidad de una retirada unilateral ya que tendríamos un proceso de paz y la misma formaría parte de un acuerdo global que crearía un Estado palestino viable, y dejando que Israel prosperara como un Estado judío y democrático. Pero no estamos en un mundo perfecto. Ariel Sharon sólo está interesado en las acciones unilaterales y Mahmud Abbas no logra acabar con la violencia ni establecer su autoridad y sigue atado ante cualquier otra cosa al estatus final. Por último, George W. Bush no se ha comprometido a apoyar el proceso de paz.
En esas condiciones, la retirada es la única carta de la que disponemos. Eso no significa que apreciemos su enfoque pero nos hallamos en un mundo imperfecto y Sharon no está dispuesto a que lo sustituyan en el cargo de Primer Ministro: no cree en la paz pero comprende que Israel debe retirarse de Gaza y desmantelar las colonias y está mejor equipado que cualquier otro dirigente para hacer ese trabajo. Va a destruir las casas de los colonos de Gaza para no tener que negociar con los palestinos pero, al hacerlo, responde a una de sus demandas. Bajo la presión política de los Estados Unidos, solicitó a Simón Peres que trabajara sobre las consecuencias económicas del plan de retirada. En el futuro, la política de Sharon planteará un problema pero hoy día, es nuestra mejor opción.

«Hamas debe hoy trazar su camino solo»
Autoras y autores
Robert Malley, Hussein Agha
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Hussein Agha es miembro del St Anthony’s College de Oxford y ha estado vinculado a las relaciones israelo-palestinas desde hace más de 30 años.
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Fuente
The Guardian (Reino Unido)
Referencia «Now Hamas must come into its own», por Hussein Agha y Robert Malley, The Guardian, 18 de mayo de 2005.
Resumen Las elecciones palestinas de este verano se caracterizan por la incertidumbre en la correlación de fuerzas entre Al Fatah y Hamas. Con el apoyo tácito de israelíes y occidentales que normalmente se pronuncian a favor de una democratización de la Autoridad Palestina, Al Fatah parece querer jugar con el aplazamiento de las elecciones para mantener su influencia.
Yasser Arafat había reunido en Al Fatah a un grupo heteróclito de palestinos y desde que perdió a su figura central la agrupación parece no ser más que una etiqueta para dar credibilidad a los políticos. El problema principal es que Al Fatah no logra encontrar su posición: ¿se trata de un partido político o de un movimiento de liberación? Hamas, por su parte, no ha sido afectado por el desgaste del poder. Es un movimiento armado pero con un programa preciso en la esfera política. Se propone edificar un Estado islámico mas se niega a imponerlo a los palestinos y tampoco los ataca. Hamas inició sus acciones violentas atacando a soldados y colonos israelíes, pero acabó por atacar a los civiles con el argumento de que se trataba de medidas de represalia en respuesta a los ataques contra civiles palestinos.
Hamas ha creído siempre que el proceso de paz fracasaría y apostó por la exasperación de la población palestina. Hoy, la retirada de Gaza demuestra que la acción armada es efectiva. Ante la creciente influencia de este partido, Mahmud Abbas trató de integrarlo, algo que no será fácil pero no existe otra alternativa. Esta es la opción que debe ser puesta en práctica. La continuación dependerá de la forma en que Hamas y Al Fatah redefinan su identidad.

«La batalla de las cifras: ¿qué bomba de tiempo demográfica?»
Autoras y autores
Bennett Zimmerman, Roberta Seid, Michael J. Wise
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Socio principal del Israel Emerging Growth Fund y presidente de la asociación Friends of the olan, Bennett Zimmerman es miembro del equipo estadounidense que redactó un informe sobre la demografía de los árabes y de los judíos en Israel/Palestina: West Bank/Gaza Demography Study: the 1.5 Million Population Gap.
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Directora de estudios e investigaciones de la asociación pro israelí Standwithus, Roberta Seid es miembro del equipo estadounidense que redactó un informe sobre la demografía de los árabes y de los judíos en Israel/Palestina: West Bank/Gaza Demography Study: the 1.5 Million Population Gap.
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Michael J. Wise es miembro del equipo estadounidense que redactó un informe sobre la demografía de los árabes y de los judíos en Israel/Palestina: West Bank/Gaza Demography Study: the 1.5 Million Population Gap.
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Fuente
Jerusalem Post (Israel)
Referencia «Battle of the numbers: What Demographic time bomb?», por Bennett Zimmerman, Roberta Seid y Michael J. Wise, Jerusalem Post, 17 de mayo de 2005.
Resumen La demografía es una cuestión central en el conflicto israelo-árabe. La sabiduría convencional quiere que Israel haga frente a una bomba de tiempo demográfica y según algunos demógrafos, que se apoyan en las tasas de natalidad árabes y judías, los judíos muy pronto serán minoritarios entre el Jordán y el Mediterráneo. Pero esa hipótesis apocalíptica es falsa.
En efecto, esos estimados se basan en cifras que nadie se ha tomado el trabajo de verificar. Las cifras de la Oficina Central de Estadísticas Palestinas (PCBS) hablan de 3,8 millones de habitantes en los territorios, para nosotros, hay 2,4 millones. El PCBS ha inflado las cifras al igual que infló las tasas de fecundidad. Y los demógrafos afirman que en el futuro los judíos serán minoritarios porque se basan en esos errores. El PCBS hizo su estimado sobre tasas de fecundidad falsas, contó los nacimientos en el extranjero, infló la inmigración en los territorios, contó a los árabes de Jerusalén como parte de la población de los territorios mientras que ya estaban contabilizados por Israel.
El número de palestinos inscritos en las listas electorales confirma nuestros cálculos. La población entre el Jordán y el Mediterráneo es 60% judía y 40% árabe. Se trata de proporciones cercanas a la de 1967.
¿Dónde están los demógrafos? ¿Por qué no verificaron sus fuentes? Una afluencia débil pero regular de judíos de la diáspora a Israel y el mantenimiento de las tasas de fecundidad bastará para conservar una aplastante mayoría judía.

«La guerra de las cifras: minoría judía en 2020»
Autor
Sergio Dellapergola
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Sergio Dellapergola es profesor a la Universidad hebraica de Jerusalém. Nació en Italia, vive actualmente en Israel desde 1966, es especilaista en demografía de las poblaciones judías. Miembro igualmente del Jewish People Policy Planning Institute de Jerusalém.
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Fuente
Jerusalem Post (Israel)
Referencia «Battle of the numbers: Jewish minority by 2020», por Sergio Dellapergola, Jerusalem Post, 17 de mayo de 2005.
Resumen Los recientes anincios sobre la muerte súbita del «problema demográfico» son prematuros.
La prensa ha divulgado generosamente un informe de un equipo norteamericano ?israelí, ninguno de cuyos miembros es especialista profesional en demografía. El informe afirma que la población palestina se acerca más a los 2,4 millones que a los 3,8 millones. Su conclusión es que con una mayoría judía estable en todo el territorio no hay razones para separarse de Judea, Samaria y Gaza. El estudio merece ser analizado.
Contrariamente a las afirmaciones de los autores, nadie en Israel se deja engañar por la cifra de 3,8 millones de palestinos ni olvida que ahí se incluyen los árabes de Jerusalén. De hecho, entre el Mediterráneo y el río Jordán hay 5,2 millones de judíos, 300 000 inmigrados no judíos integrados a la población mayoritaria israelí, 1,3 millones de árabes israelíes y 3,4 millones de palestinos en Judea, Samaria y Gaza, o sea un 51% de judíos y un 3% de no judíos integrados. Si hacemos un cálculo promedio de la natalidad árabe y tenemos en cuenta la probable disminución de la tasa de fecundidad de las mujeres palestinas, se calcula que en 2020 los judíos y no judíos integrados representarán el 47% de la población establecida entre el Jordán y el Mediterráneo y en 2050 solo podrían representar el 37%. Este resultado no toma en consideración la inmigración árabe.
En su informe, los autores seleccionan sistemáticamente los estimados más bajos de la tasa de natalidad sin explicar cuáles son los elementos que las hacen más confiables que a las demás. Las cifras que comentan no pueden ser verificadas y se basan incluso en definiciones imprecisas.
Nuestros cálculos de la tasa de fecundidad de los palestinos tienen como base la tasa de natalidad de los árabes israelíes, estable desde hace 20 años, y más elevada que la tasa de natalidad del resto del mundo árabe.
Los autores del informe piensan que la mayoría judía se mantendrá al contar con una fuerte inmigración judía en Israel mientras que la reserva que representa la diáspora se agota y nada permite prever nuevas olas de inmigración.

«Israel y Alemania, una amistad de 40 años»
Autoras y autores
Silvan Shalom, Joschka Fischer
Fuente
Ha’aretz(Israel)
Referencia «Israel and Germany, a 40-year friendship», por Silvan Shalom y Joschka Fischer, Ha’aretz, 18 de mayo de 2005.
Resumen Esta semana, Israel y Alemania festejan el cuadragésimo aniversario de sus relaciones diplomáticas. Alemania e Israel tienen un destino común único, influido por el holocausto, pero también por la experiencia adquirida en la edificación de un presente común y de un futuro a pesar de ese terrible desastre. Hoy, 60 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial y del holocausto -el asesinato en masa de judíos alemanes y europeos por parte de los alemanes-, las relaciones entre Israel y Alemania son estables y sólidas.
Nuestros países han establecido vínculos políticos y sociales. Alemania reconoce su responsabilidad en la preservación de la memoria del pasado para las generaciones futuras. Reconoce también su responsabilidad en la defensa de la existencia y la seguridad de Israel como hogar de los sobrevivientes del holocausto y de los judíos en el mundo entero.
Hace 40 años abríamos un nuevo capítulo en nuestras relaciones e Israel considera hoy a Alemania una amiga. Vivimos una época en la que los testigos directos del holocausto son cada vez menos mientras que el antisemitismo se desarrolla. Por lo tanto, debemos desarrollar aún más nuestras relaciones. Hemos multiplicado los intercambios culturales y creado organismos que permitan coordinar nuestras políticas ante los desafíos del siglo XXI. Este aniversario es la ocasión propicia para fortalecer nuestra asociación.

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