Red Voltaire
No era una película

La historia de Ronald Reagan y la farsa del «Imperio del Mal»

El fallecimiento a los 93 años del ex presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, en junio de 2004, desató una ola mediática de aspectos biográficos positivos del personaje en la prensa de su país así como, de manera más sorprendente aún, en todos los medios de comunicación occidentales. Sin embargo, los ocho años en los que ocupó el poder, de 1980 a 1988, representaron un período de sangrientos conflictos. Para devolverle la confianza a su país, mantuvo una política exterior mesiánica con el objetivo de destruir a la URSS, considerada el Imperio del Mal, una doctrina que lo llevó a multiplicar las acciones militares y las operaciones secretas.

| Paris (Francia)
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«Un mal actor nunca podrá ser un buen presidente»
Henry Fonda, actor estadounidense (1905-1982).

Ronald Reagan inicia su carrera en el establishment estadounidense al acabar la Segunda Guerra Mundial. Cuando termina el conflicto, William Casey crea el Comité Internacional de Refugiados (International Refugee Committee) cuyo objetivo era coordinar la salida de dirigentes nazis hacia los Estados Unidos desde donde debían participar en la lucha contra el comunismo. El Comité cuenta con una fachada legal denominada Comité Europa Libre. Lanza una campaña pública de colecta de fondos, la Cruzada por la Libertad, cuyo portavoz no es otro que el joven actor Ronald Reagan [1].

Delator en Hollywood

A pesar de sus mediocres actuaciones cinematográficas y al mismo tiempo que desarrolla de forma paralela una carrera como comentarista deportivo, Reagan asume en 1947 la dirección del Screen Actors Guild, el sindicato de los actores de Hollywood.

Ese mismo año, ante la comisión del Congreso dedicada a vigilar las actividades antinorteamericanas, y a la cual pertenece Richard Nixon, declara que en el seno de la organización que preside existe un pequeño grupo que se opone a las decisiones del sindicato.

Según él, no hay duda alguna: se trata de miembros del Partido Comunista estadounidense [2]. No menciona ningún nombre. Sin embargo, según el historiador Garry Wills, que estudió los expedientes del FBI, Reagan informa en secreto a la policía [3].

Once artistas sospechosos de pertenecer al Partido Comunista son convocados por la comisión. Sólo Bertold Brecht, el dramaturgo alemán, aceptará responder a las preguntas del jurado y negará su afiliación al Partido Comunista.

Los otros diez, quienes invocan la Quinta Enmienda para negarse a responder, son enviados a la cárcel y entran a la historia como los Diez de Hollywood [4].

Ronald Reagan, conocido hasta entonces como liberal, miembro del Partido Demócrata, cambia de orientación política. Apoya la «cacería de brujas» de gente de izquierdas del senador Joseph McCarthy. En 1951, declara: «Si un actor, con su comportamiento fuera de las actividades sindicales, ofende a la opinión pública a tal punto que perjudica la taquilla, el sindicato no puede, ni quiere, obligar a los estudios a emplearlo.» En 1953, el sindicato prohíbe la afiliación a los actores comunistas [5].

Ascenso republicano

De paso, se hace miembro del Partido Republicano y se compromete con la elección presidencial de Dwight Eisenhower en 1952 y en 1956, luego apoya la candidatura de Richard Nixon en 1960 y la de Barry Goldwater en 1964. En 1965, sus esfuerzos son recompensados.

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Ese año, el millonario católico fundamentalista Patrick J. Frawley hijo y tres personalidades californianas, Henry Salvatori (presidente de la firma de prospección petrolera Western Geophysical), Homes Tuttle (presidente de una red de venta de automóviles) y A.C. Rubel (presidente de Union Oil) le piden, teniendo en cuenta su popularidad como actor y su compromiso anticomunista, que presente su candidatura como gobernador de California.

Este grupo, más tarde omnipresente, es denominado «The Kitchen Cabinet» [6]. Al año siguiente, gracias a impresionantes medios financieros y a una campaña masiva para denigrar a su adversario Pat Brown, gana las elecciones con el 58% de los votos [7].

A la cabeza del Estado, Ronald Reagan, quien se convierte en el primer actor que ocupa un puesto de gobernador, pone en práctica una política que se presenta como ultra liberal y que abarca fundamentalmente importantes reducciones de impuestos y cortes presupuestarios en los programas sociales.

De forma paralela, hace que aumente el monto de la matrícula en la universidad y multiplica los regalos fiscales para las grandes empresas. Reprime además a los movimientos estudiantiles que se oponen a la guerra en Vietnam. En 1967, luego de que manifestantes pacifistas bloqueen una base militar en Oakland, el gobernador Reagan pide que se apliquen las disposiciones para tiempo de guerra con el fin de poder procesar a los pacifistas por complicidad con el enemigo.

Aunque no tiene éxito, en mayo de 1969 ordena a la Guardia Nacional que reprima las manifestaciones en la universidad de Berkeley con medios militares [8].

Abandona sus funciones en 1974 y trata de conquistar al Partido Republicano, en cuyo seno ha ganado popularidad gracias a su política como gobernador de California. Candidato sin suerte en las elecciones primarias de 1972, vuelve a intentarlo en 1976 frente al presidente saliente Gerald Ford.

Es vencido una vez más pero su influencia aumenta en el seno del Partido. Tenemos un ejemplo. En enero de 1975 el presidente Ford lo nombra miembro de la Comisión de Investigación Parlamentaria Rockefeller sobre las artimañas de la CIA. A la hora de entregar el informe, Reagan minimiza los hechos establecidos por la Comisión al declarar que en una administración de 16,000 personas siempre hay ovejas descarriadas que cometen errores.

El caso de la embajada estadounidense en Teherán

Esta lealtad es recompensada a finales de los años 70. Para las elecciones presidenciales de 1980, Reagan gana las primarias republicanas contra George H. W. Bush, ex director de la CIA. Luego de negarse a ponerse de acuerdo con su rival, a quien acusa de emplear métodos de agente secreto, cambia repentinamente de opinión y lo toma como vicepresidente. Al preguntársele las razones de tal cambio, Reagan confía a su admirador Jerry Faldwell: «Nancy y yo acabamos de vivir los dos días más difíciles de nuestras vidas y es lo único que tengo que decir al respecto».

Ambos hombres forman entonces el «boleto presidencial» que se enfrenta el saliente Jimmy Carter. Luego de la derrota de Vietnam, las angustias del Watergate y la bofetada iraní, se proponen restaurar la grandeza de «América».

El elemento esencial de los debates electorales es la política exterior en un tenso contexto internacional. Luego de la llegada al poder del ayatolá Jomeini, estudiantes islámicos ocupan la embajada estadounidense en Teherán y retienen a cerca de doscientos rehenes.

En 1979, todavía hay 52 detenidos. Los sondeos muestran que si hubieran sido liberados entre el 18 y el 25 de octubre de 1980, es decir menos de dos semanas antes de la votación, el presidente Jimmy Carter habría obtenido un 10% de votos adicionales. La amenaza es real para los republicanos que harán todo lo que esté a su alcance para impedir esta liberación [9].

La primera etapa consiste en hacer fracasar la operación militar Eagle Claw planificada por la Casa Blanca. En abril de 1980, Jimmy Carter decide autorizar una acción armada para recuperar a los rehenes, pero el Presidente no cuenta con buenos consejeros ya que los principales responsables de la operación son adeptos de Reagan. Richard Secord, encargado de la planificación; Oliver North, quien debe velar por la partida de los helicópteros, y Albert Hakim, quien supervisa los suministros, se verán implicados después en el escándalo Irán-Contras [10]. Los tres son amigos de William Casey, director de la campaña de Ronald Reagan [11].

El fiasco está a la altura de las expectativas republicanas: por los menos dos de los ocho helicópteros se estrellan en pleno desierto, víctimas del sabotaje. Los filtros de arena que protegían los motores habían sido quitados. Ocho marines pierden la vida. La operación es cancelada y la escalada diplomática con Teherán se mantiene [12].

Es necesario entonces sabotear las negociaciones entre Washington y la República Islámica. A ello se dedica un equipo de negociadores republicanos, dirigidos por George H. W. Bush, que se reúne con los responsables iraníes en París del 15 al 20 de octubre de 1980.

El objetivo es convencerlos de que no liberen a los rehenes antes de las elecciones presidenciales a cambio de promesas de entrega de material militar y civil una vez que Ronald Reagan ocupe la Casa Blanca. Alrededor de la mesa de negociaciones se encuentran, además de George H. W. Bush, William Casey y Don Gregg, los comerciantes de armas Cyrus Hashemi, Manucher Ghorbanifar y Albert Hakim [13].

La «sorpresa de octubre» deseada por Jimmy Carter no se producirá y los rehenes no serán liberados antes de las elecciones, ganadas finalmente con facilidad por Ronald Reagan. Algunos minutos después de que este preste juramento durante la ceremonia de investidura, los ciudadanos estadounidenses son liberados por Teherán y repatriados.

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Atentado contra Ronald Reagan el 30 de marzo de 1981.

Este éxito es también obra de otra personalidad, miembro importante de su gabinete de campaña: Michael Deaver, quien mantiene relaciones con tres gobiernos extranjeros opuestos a Jimmy Carter: Argentina, Taiwán y las fuerzas derechistas de Guatemala que financiaron la campaña del candidato republicano.

Antes de ello, Deaver había sido agregado de Ronald Reagan en la oficina del gobernador de California, junto a Peter Hannaford. Luego del retiro de Reagan, en 1974, ambos crean una sociedad de Relaciones Públicas encargada de organizar todas las apariciones públicas del candidato a la presidencia.

Intento de asesinato

Dos meses después de su investidura, el 30 de marzo de 1981, Ronald Reagan estuvo a punto de ser asesinado por un joven de 25 años, John Hinckley hijo, en los momentos en que salía de un hotel de Washington. El Presidente recibe una bala calibre 22 en el pecho y durante tres horas es sometido a una intervención quirúrgica. En este lapso, su vicepresidente y gran rival a la investidura republicana, George H. W. Bush, dirige un gabinete de crisis secundado por el secretario de Estado Alexander Haig.

En medio de una atmósfera de golpe de Estado, Haig se presenta ante la televisión como el nuevo segundo al mando, cuando la Constitución prevé que en caso de quedar vacantes las plazas del presidente y del vicepresidente, la suplencia corresponde a los presidentes de las dos Cámaras [14].

Cinco horas más tarde, cuando se sabe que Ronald Reagan se ha salvado, Bush, basándose en los primeros informes incompletos, aparta a priori y de forma oficial la idea de una conspiración. La mayoría de la prensa expondrá la tesis del loco aislado, admirador del filme Taxi Driver y deseoso de impresionar a la actriz Jodie Foster. Sin embargo, hubiera hecho falta realizar investigaciones más profundas: Scott Hinckley, hermano del «tirador aislado», había sido invitado esa noche a casa de Neil Bush, uno de los hijos del vicepresidente.

Ambas familias hicieron fortuna de manera paralela en la explotación del petróleo tejano (Scott Hinckley era el vicepresidente de Vanderbilt Energy Corporation y George Bush padre había dirigido Zapata Oil). La familia Hinckley era una de las más generosas donantes de la campaña de Bush padre para el Congreso. En 1978, George W. vivía en Lubbock, Tejas, al igual que John Hinckley. Cuando a los miembros de la familia Bush se les formulan preguntas con relación a John Hinckley responden que «no están seguros de haberlo conocido» [15].

WACL, seguidores de Moon y P2

Ronald Reagan se hace rodear de un equipo heteróclito pero coherente en su ideología. Como muchos otros presidentes de los Estados Unidos, incluido el actual, George W. Bush, Reagan era miembro de una organización religiosa secreta, conocida con el nombre en código de «La Familia». Creada en el contexto del enfrentamiento Este-Oeste y disponiendo de medios suministrados por la OTAN, «La Familia» hizo del pastor Billy Graham su portavoz. Graham se convirtió en el consejero espiritual de Reagan y lo convirtió al «dispensionalismo». Estaba convencido de la inminente llegada de Jesucristo. El retorno de los judíos a Palestina y la creación del Estado de Israel eran los signos que presagiaban el combate del Armagedón durante el cual el Imperio del Mal (la URSS) sería destruido [16].

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Ronald Reagan rinde honores a los Waffen-SS nazis en Bitburg el 5 de mayo de 1985.

Estos elementos explican en parte la política resueltamente pro israelí del ex presidente estadounidense y, sobre todo, la creación de un Estado Mayor Conjunto en noviembre de 1983 [17] y el suministro de misiles TOW en septiembre de 1985. Tres caballeros de la Orden Soberana Militar y Hospitalaria de Malta son nombrados para ocupar puestos clave: William Casey, su ex oficial de cabecera, se transforma en director de la CIA; Alexander Haig es nombrado secretario de Estado; y James Buckley [18] es designado responsable de propaganda en Europa Oriental a la cabeza de Radio Free Europe y de Radio Liberty [19].

Varios miembros de la Logia P2 forman también parte de la Orden y Licio Gelli, presidente de la Logia, es invitado por el dirigente republicano Phil Guarino al baile de investidura del presidente Reagan [20].

El gobierno de Reagan también mantiene estrechas relaciones con la Asamblea de las Naciones Europeas Cautivas (Assembly of Captive European Nations, ACEN), organización que permitió reunir a numerosos criminales de guerra nazis provenientes de Europa Oriental en el seno de una estructura encargada de desestabilizar sus países de origen que habían caído bajo la órbita soviética [21].

La ACEN no estaba sin embargo compuesta únicamente por nazis o colaboradores. Las delegaciones checa, polaca y húngara en especial incluían casi en exclusividad antiguos resistentes a la ocupación del Reich.

Pero a pesar de estas pruebas de respetabilidad, en los años 1960-970 la formación se sitúa en la extrema derecha del tablero político y se alía con el Bloque de Naciones Antibolcheviques (Anti-Bolshevik Bloc of Nations, ABN), organización neonazi establecida en Europa.

Durante el gobierno de Reagan, los miembros de la ACEN representan cerca del 15% de la Coalition for Peace Through Strength, poderoso grupo de presión creado por el complejo militar-ndustrial que logrará la anulación de los acuerdos de desarme Strategic Arms Limitation Treaty II (SALT II) con el apoyo de una parte del equipo presidencial [22]. Se trata de apoyos a los que hay que dar pruebas, lo que hace el presidente Reagan el 5 de mayo de 1985 cuando visita el cementerio alemán de Bitburg y se recoge ante la tumba de cuarenta y ocho SS.

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El día de su elección, Ronald Reagan posa para una publicación del reverendo Moon.

Para completar la lista de los apoyos anticomunistas a Ronald Reagan hay que mencionar a la Iglesia de la Unificación, fundada en 1954 por el reverendo Sun Myung Moon. Los vínculos de esta institución con el Partido Republicano no tienen que ser demostrados [23]. La noche de su elección, Reagan posa para una fotografía de recuerdo en la cual sostiene un ejemplar del News World, propiedad de Moon, y brinda su apoyo a la empresa. A lo largo de su mandato, el Presidente afirmará en repetidas ocasiones que el Washington Times, diario propiedad de la secta Moon, era su periódico preferido [24].

La batalla escatológica contra el «Imperio del Mal»

Esta poderosa coalición le permitirá a Ronald Reagan elaborar una política exterior en extremo agresiva contra el enemigo soviético y aquellos que se le enfrentan en América Latina.

Emprende una carrera armamentista con la Unión Soviética y despliega misiles Pershing II en Alemania transformando de esta forma a Europa en posible campo de batalla en caso de enfrentamiento Oeste-Este. A pesar de las manifestaciones pacifistas en Europa y en Estados Unidos, lleva a cabo este proyecto con el apoyo político de François Mitterrand.

El 23 de marzo de 1983 pronuncia un discurso en el que anuncia el lanzamiento de un programa de armamento espacial intitulado Strategic Defense Initiative. Rebautizada rápidamente como «Guerra de las Galaxias», la SDI es confiada a la Ballistic Missile Defense Organization, nuevo organismo que reagrupa los diferentes programas espaciales que habían sido desarrollados de forma separada hasta ese momento.

La iniciativa debe permitir desarrollar un escudo antimisiles gracias a diversos vectores de intercepción: se habla en especial de rayos láser lanzados desde el espacio por medio de vehículos espaciales militarizados. Sin embargo, muchos expertos califican el proyecto de irreal por dos razones.

Por una, estiman que su realización técnica es imposible teniendo en cuenta el estado de la tecnología y que resultaría ineficaz ante misiles de crucero o aviones. Por otra, critican el programa ya que modificaría profundamente el equilibrio de fuerzas a escala planetaria y estimularía la militarización del espacio, señalamientos que no impiden al Congreso descongelar miles de millones de dólares para su realización.

El objetivo paralelo es reactivar la economía estadounidense al introducir al país en la vía del keynesianismo militar, lo que no deja de servir los intereses de algunos responsables políticos de la época, llamados con posterioridad a ocupar funciones en compañías de armamento privadas [25].

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Ronald Reagan pronuncia su discurso contra el «Imperio del Mal» el 23 de marzo de 1983.

Mucho más que con la carrera armamentista, debilita a la URSS en Afganistán donde apoya a los combatientes de Osama Bin Laden.

El 8 de marzo de 1983, ante la Convención Anual de las Asociaciones Evangélicas Nacionales, Ronald Reagan pronuncia su discurso más célebre en el que estigmatiza a la Unión Soviética a la que califica de Imperio del Mal.

A partir de ese momento, todos los medios son válidos para acabar con el diablo. Durante su presidencia, la Liga Anticomunista Mundial (WACL) se convierte en herramienta para las operaciones secretas de la CIA [26]. Paralelamente, Reagan crea en 1984 la National Endowment for Democracy (NED) para proseguir las actividades de injerencia política y sindical de la CIA con una etiqueta menos comprometedora [27].

Esta reforma provoca una multiplicación de las operaciones secretas, sobre todo en América Latina. Uno de los primeros blancos es Guatemala, cuyo presidente saliente, el general Romeo Lucas García, había sin embargo financiado la campaña presidencial de Reagan con fondos del orden de los 500 000 dólares. Su brazo derecho, Mario Sandoval Alarcon, «el “padrino” de los escuadrones de la muerte en América Central» había sido incluso invitado a la ceremonia de investidura del nuevo presidente de los Estados Unidos en enero de 1981.

Así y todo, Washington decide remplazarlo. En 1982, un golpe de Estado lleva al general Efraín Ríos Mont al poder. Este evangelista fanático, quien declaraba que «un cristiano debe pasearse con su Biblia y su ametralladora», dirigirá el país de marzo de 1982 a agosto de 1983 [28], haciendo de los métodos de contrainsurgencia el modelo absoluto de la lucha contra el comunismo.

Las exacciones de estos hombres causarán de 50 a 75,000 desaparecidos, esencialmente entre la minoría maya. Ríos Mont es derrocado en 1983 por su ministro de defensa, el general Oscar Mejía, quien recibió formación en materia de lucha contrainsurgencia en los Estados Unidos.

En 1983, el presidente izquierdista de Granada, Maurice Bishop, es derrocado por un golpe de Estado en los momentos en que ponía su aeropuerto a disposición de Cuba para el transporte de tropas hacia África. El pueblo logra liberar a Bishop. En la confusión, los golpistas piden ayuda a los Estados Unidos. Las tropas desembarcan en masa (operación Urgent Fury) y restablecen un gobierno a su entera disposición.

Otro país blanco: Honduras, donde John Negroponte dirige la guerra de baja intensidad. Sus actividades se extienden rápidamente a Nicaragua, donde los sandinistas derrocaron al dictador Somoza [29].

Es el comienzo del Irán-Contras, operación que prevé el suministro de armas al régimen de Teherán a través de Israel para poder financiar la guerrilla de extrema derecha de los contras. Todo esto a espaldas del Congreso estadounidense. El escándalo estalla en 1986, luego de que un piloto de los Estados Unidos se estrellara en Nicaragua. El Congreso se encarga del asunto y crea una comisión de investigación presidida por John Kerry quien escuchará a todos los protagonistas principales. Ronald Reagan alega ignorar los detalles para impedir su destitución.

De hecho, las audiencias no permitieron conocer hasta qué punto el presidente de los Estados Unidos estaba al tanto de la operación. Estamos ante una zona de sombra que permite todo tipo de especulación con relación a los verdaderos responsables, cuyos nombres hay que buscar, con toda certeza, del lado del Consejo de Seguridad Nacional dirigido por el almirante John Poindexter. Ronald Reagan, por su parte, logra terminar su segundo mandato.

Ronald Reagan acusa al presidente libio de ser el director de orquesta del terrorismo internacional. Pretende que este ordenó el atentado contra una discoteca de Berlín Occidental frecuentada por los soldados estadounidenses. Como represalia, ordena el bombardeo del palacio del presidente libio el 14 de abril de 1986 y causa la muerte de cerca de 80 personas.

Para llevar a cabo esta operación, el presidente François Mitterrand autoriza los aviones de los Estados Unidos a sobrevolar el territorio francés. Las autoridades judiciales alemanas, por su parte, no encuentran prueba alguna de la responsabilidad libia en el atentado [30].

Mientras suministra armas en secreto a Irán para financiar sus actividades en América Latina, Reagan arma de forma masiva a Irak. Envía a uno de los jefes de la industria farmacéutica, Donald Rumsfeld, a vender armas químicas a Sadam Husein en franca violación de los acuerdos internacionales. En los momentos más intensos de la guerra Irak-Irán, el 3 de julio de 1988, ordena al USS Vincennes que derribe el vuelo Iran Air 655 en las aguas territoriales iraníes, lo que causa 290 muertos.

Inoxidable

A pesar de la brutalidad de su acción externa y de los escándalos que rodean a su gobierno, a pesar de las condenas por traición y felonía de sus colaboradores, a pesar de sus resultados económicos desastrosos (en el crac de 1987, el índice bursátil de Wall Street pierde un 22% en un día), Ronald Reagan gozó siempre de popularidad en los Estados Unidos. Con su estilo personal, este actor de cine supo encarnar una América simpática y orgullosa de sí misma.

Varios de sus sucesores han utilizado su herencia, sobre todo George W. Bush, quien retomó su discurso al sustituir al espantapájaros terrorista internacional Khadafi por Bin Laden y el Imperio del Mal por el Eje del Mal.

[1] The Cultural Cold War, por Frances Stonor Saunders, The New Press, 2000. Versión francesa Qui mène la danse?, Denoël, 2003.

[2] Ronald Reagan, Testimony Before the House Un-American Activities Committee (1947), 23 de octubre de 1947.

[3] Reagan’s America, por Garry Wills, Penguin, 2000.

[4] Se trata del realizador Edward Dmytryk y de los guionistas John Howard Lawson, Dalton Trumbo, Albert Maltz, Alvah Bessie, Samuel Ornintz, Herbert Biberman, Adrian Scott, Ring Lardner hijo y Lester Cole. «HUAC and Censorship Changes».

[5] Caceria de brujas- La Chasse aux sorcières, por Marie-France Toinet, Éditions Complexe, 1984.

[6] Power on the Right, por William W. Turner, Ramparts Press, 1971.

[7] Ver la biografía de Ronald Reagan en el sitio Spartacus.

[8] California: Our First Parafacist State, por Kenneth Lamott, Brown & Co, 1971.

[9] George Bush: The Unauthorized Biography, de Webster G. Tarpey y Anton Chaitkin, Executive Intelligence Review, 1992. El libro puede ser descargado en http://www.tarpley.net/bushb.htm.

[10] «The October Surprise Scenario», transcripción del documental «COVERUP, Behind the Iran Contra Affair».

[11] El equipo de William Casey incluye asimismo a Richard Allen, Roger Fontaine y John Singlaub, miembro de la CIA y futuro presidente de la Liga Anticomunista Mundial.

[12] «Bush’s Impending Watergate», por Harvey Wasserman, The Valley Advocate, 23 de mayo de 1991.

[13] George Bush: The Unauthorized Biography, op.cit.

[14] «The Day Reagan Was Shot», por Richard V. Allen, The Atlantic Monthly, abril de 2001.

[15] Bush Son Had Dinner Plans With Hinckley Brother Before Shooting, Associated Press, 31 de marzo de 1981.

[16] The Theology of Nuclear War», por Larry Kick, Covert Action Quaterly, primavera de 1987.

[17] Ver en francés: apertura de las negociaciones militares palestino-israelíes. «Ouverture de négociations militaires israélo-états-uniennes», Regards du Proche-Orient, 15 de octubre de 2003.

[18] Miembro de la CIA, William Buckley estaba encargado de negociar la liberación de rehenes en el Cercano Oriente por cuenta del gobierno de Reagan. Capturado en 1985 por las milicias libanesas, fue ejecutado luego de quince meses de detención.

[19] «Knights of Darkness - The Sovereign Military Order of Malta», Covert Action Information Bulletin, verano de 1986, n°25.

[20] The Iran-Contra Connection - Secret Teams and Covert Operations in the Reagan Era, de Jonathan Marshall, Peter Dale Scott y Jane Hunter, South End Press, 1987.

[21] Blowback, por Christopher Simpson, Weidenfeld & Nicolson, 1988.

[22] Ibid.

[23] «Révérend Moon, le retour» (El regreso del reverendo Moon), por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, abril de 2001.

[24] «The disturbing political influence of Rev. Moon», por Eli Swiney, 2 de septiembre de 2003.

[25] Ver en francés: «Le Carlyle Group, une affaire d’initiés» (El Carlyle Group, un asunto de iniciados), Voltaire, 9 de febrero de 2004.

[26] Ver: «La Liga Anticomunista Mundial, internacional del crimen», Voltaire, 20 de enero de 2005.

[27] Ver: «Las redes de la injerencia «democrática», Voltaire, 21 de noviembre de 2004.

[28] «General Efrai Rios Mont, President of Guatemala», Friendly Dictators Trading Cards, por Bill Sienkiewicz.

[29] En francés: «John Negroponte pronto en Bagdad». «John Negroponte bientôt à Bagdad», por Arthur Lepic, Voltaire, 20 de abril de 2004.

[30] «Target Qaddafi», por Seymour Hersh, The New York Times del 22 de febrero de 1987.

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