Red Voltaire
Entiéndase: revolución como ruptura

El socialismo del siglo XXI en Venezuela

Este es un debate que, por lo menos aquí, en Venezuela, salvo aisladas expresiones de círculos universitarios, de intelectuales, de investigación social, salvo eso, era prácticamente un debate inaceptable. En mi caso concreto, hace un tiempo, dos o tres años, había dado una Conferencia en Puerto La Cruz y al rato me sentía desubicado; porque justamente estábamos en un debate exclusivamente de la izquierda, y como que al debate sobre el Marxismo, el Socialismo y su vigencia, como que le faltaba contexto social o la urgencia histórica que lo demandara. Entonces, era una discusión, un poco para nosotros mismos, y bueno, para los otros espacios, los propios de la Universidad, que eran incluso más elitescos y mucho más restringidos.

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Gego, Esfera en cubo

La diferencia que tenemos ahora es cualitativa, en el sentido de que el debate está planteado por la urgencia histórica del proceso histórico que se está dando en Venezuela, en América Latina y en el mundo; no es lo mismo debatir sobre la vigencia del Marxismo, sobre la vigencia del Socialismo por requisitos académicos de un centro de investigación o por un grupo de intelectuales de izquierda, que discutir la vigencia del Marxismo o las tesis socialistas por la demanda, por la fuerza de la pasión, la urgencia de un proceso histórico en curso que lo demanda en todos sus espacios, incluyendo el espacio universitario; pero sobretodo los espacios más apasionados, los del pueblo y sus distintas formas de organización, la natural y la popular; en los barrios; en las asociaciones de vecinos, en las fábricas; en los campos; es distinto discutir allí esas demandas que por y para un grupo más cerrado.

Alguna vez escuché decir, que el Ché Guevara había expresado lo siguiente: "Sí, hemos discutido sobre el marxismo en otros tiempos"; él se refería al década del 50’; "sólo que ahora estamos discutiendo el Socialismo porque hemos tomado el poder y el pueblo ha tomado el poder"; se refería a la Revolución cubana.

Ahora mismo en Venezuela se está discutiendo sobre la autonomía universitaria, y a propósito del mismo tema, el Ché, en otra ocasión que fue a la Universidad de La Habana, comenzando la Revolución le hablaba al rector de la misma de que la autonomía era necesaria, y éste le respondió algo así: " Ustedes con su Revolución allá y nosotros con nuestra autonomía acá", y el Ché le contestó, más o menos parafraseando: "No señor rector, el problema es que ahora tenemos que discutir la autonomía universitaria porque hay un cambio radical en la sociedad cubana; y la Universidad no queda en Plutón ni en Saturno, esta Universidad de La Habana, esta Universidad queda en Cuba y esto que está ocurriendo, le decía irónicamente el Che, parece que usted no se ha enterado de lo que está pasando; el pueblo ha entrado contundentemente en la escena histórica y la Universidad no puede estar de espaldas, para bien o para mal; pero no puede estar de espaldas a eso que está ocurriendo, a los sonidos de la calle, a la sangre del pueblo, a los sonidos de los barrios, de la clase media, de los cafetines, a los sonidos de donde sea".

Me llega a la memoria ese planteamiento y lo ubico en la actual situación de Venezuela, claro hay diferencias obviamente, sobretodo la diferencia del tiempo; en fin; además, existía el Socialismo en Europa del Este; la misma Revolución cubana estaba en una fase primaria; pero, la idea a destacar es que lo cortés de la discusión cambia cuando el pueblo entra en escena; esa idea sí sigue siendo urgente y lo estamos viviendo en nuestro país. Y algo así también dijo Lenin en 1917, justamente en el deslinde famoso con Gueorgui Plejánov, uno de los maestros del Socialismo ruso, cuando decía: "Ahora vamos a discutir de Socialismo; porque a partir de 1917 los desarrapados hemos tomado el poder y entonces la discusión cambia de perfil y hasta de intereses".

Creo que eso es lo que estamos pidiendo ahora; por tanto, en este momento al pueblo venezolano le interesa la discusión acerca del Socialismo; ya sea con los términos de Neo-Marxismo o Neo-Socialismo; le interesa por objetivos intelectuales o le interesa porque siente que está en juego algo; pero evidentemente las condiciones de la discusión son distintas. Hay otra ventaja, cada palabra que se diga, cada concepto que se emita, cada enunciado que se haga tiene la relación de impacto social e histórico, que se expresa más o menos así: "Bueno, muy bien, esto que usted dice hacia dónde nos conduce, en términos de la suerte de nuestro pueblo"; y eso es porque el pueblo pregunta; y esa entre otras cosas, es una interpelación es profundamente antialienante.

Bien, hemos retomado una vieja confrontación, dada ya en otras circunstancias; y que hoy día tiene otras peculiaridades; y es que en este debate sobre el Socialismo del Siglo XXI nadie puede venir a pontificar, nadie puede venir a decir ésta es la última palabra; todo aquí se está refundando; ya no tenemos el espíritu de la Iglesia y eso hay que aplaudirlo; ese espíritu de que "esta es la palabra sagrada" como se decía en un tiempo de tal o cual concepto de la teoría comunista; sino que ahora estamos en un debate y esa es la mejor condición de la creación.

Lo primero que hay que señalar en que en ningún debate sobre Neo-Marxismo o Neo-Socialismo y su vigencia, aquí en Venezuela, en América Latina o en cualquier parte del mundo, puede saltarse la requisitoria o la crítica estructural a la experiencia del Socialismo real; estamos de alguna manera arropados en nuestra historia por esa experiencia del Socialismo real; arropados en el sentido de que no es que estamos maniatados, no es que no podamos decir nada nuevo porque esa historia nos va a pesar; sino, que no sería completo el análisis sino hacemos esa requisitoria, esa crítica estructural a lo que ha pasado, y no digo solamente en el siglo XX, digo asimismo cuando entra en escena el movimiento obrero; incluso, antes de que apareciera el materialismo histórico, el socialismo científico, como le decía Friederich Engels, el socialismo utópico.

Reubiquémonos en las postrimerías del siglo XVIII principios del XIX; tenemos que señalar el impacto intelectual y civilizatorio tremendo que tuvo la Revolución Francesa, no fue cualquier Revolución; ésta marcó un hito en la medida en que entra en crisis el Estado absolutista; la Revolución Francesa arremete contra el Estado absolutista y también contra una sociedad moldeada, que vive todavía el espectro de todo lo que significó la sociedad medieval y el espíritu medieval; la expresión política de ellos fue la de un Estado absolutista y esta Revolución, que significaba la hegemonía absoluta del poder para los pobres, era como la cuadratura del círculo.

Por supuesto, esta fue una Revolución burguesa con impacto en 1789, por las condiciones en que se produce la Revolución y por las pasiones que desata en el cambio intelectual; no podemos obviar lo que están diciendo en su momento Maximilien de Robespierre, Georges Dantón, entre otros, quienes estaban inspirados, no casualmente, por los mismos que iluminaron a los libertadores de América Latina; ahí están Charles-Louis de Montesquieu, Denis Diderot, Jean le Rond D’Alembert, Jean-Jacques Rousseau; discutiendo sobre los mismos temas pero con distintos matices: la igualdad de los derechos del hombre, el problema de la democracia, el planteamiento del sujeto soberano, la libertad, la fraternidad, los principios de la Revolución Francesa; entonces, desde allí comienzan las contradiciones; hay un espíritu de qué es lo que se siente, qué se dice, qué se piensa, cómo se perfila al pueblo soberano; y eso representa una ruptura histórica y por eso la Revolución Francesa tuvo una cobertura universal.

Luego vinieron los impactos desde el punto de vista teórico; que recoge igual o inmediatamente el Positivismo como una ideología de Estado y como filosofía. Como sociología el Positivismo empieza a temer a los impactos de la Revolución, y lo dicen explícitamente Herbert Spencer, Augusto Comte: "le tememos a los impactos, no solamente en Francia, sino en Europa; le tememos al caos político, al desorden"; así lo llamaron.

La Revolución es el sinónimo o el símbolo emblemático de lo que ellos llamaron en su momento el desorden político o caos político; y los conceptos que comienzan a proponer; que son los conceptos, por cierto, en los que empiezan a trabajar sistemáticamente las Ciencias Sociales; la Sociología concretamente; conceptos como comunidad, nación, jerarquía, fe, propiedad, son concebidos en el sentido burgués positivista del término, como la manera de decir, creemos y queremos el cambio pero en el sentido de la evolución no en el sentido de la Revolución; ahí comienza la porfía que sigue hasta nuestros días: Si queremos Reforma o si queremos una Revolución moderada donde se mantengan los privilegios, o si queremos Revolución como ruptura; porque ahí está el soberano como sujeto de poder y por tanto, como sujeto histórico. Bien, se establece una ideología de Estado y comienza una confrontación interesante que se desarrolla a largo del siglo XIX.

Es muy importante luego, por supuesto el Socialismo utópico, porque los escritos de Charles Fourier, los falansterios, por ejemplo, lo único que dicen es la relación utópica ante algo que ven demasiado destructivo para la naturaleza humana; ante algo que ellos ven como muy destructivo, como demasiado egoísta para la realeza humana; pero sin una observación de lado, que utopía tenía una carga, una relación con la filosofía que es interesante.

Luego, precisamente el Positivismo le da a la utopía un sinónimo de quimera, de algo lejano, de algo que es imposible; enmarcado en la perspectiva de una dialéctica negativa, que negaba el orden dominante; la utopía era entonces la posibilidad de soñar con un mundo nuevo y distinto como evidentemente lo demostró luego el Marxismo: era un sueño, era algo que se quería, algo que se deseaba; y es allí donde comenzó aquella ruptura clara, de materialismo histórico como sinónimo de cientificidad.

Pero no es un deslinde con la filosofía hegeliana, era también un deslinde con los que ya habían usado la idea del socialismo, a los que ellos consideraban todavía encerrados en el socialismo utópico; incluso, como sabemos, el mismo hegelianismo tuvo su segmentación y así como hubo un hegelianismo que fue aprovechado en la condición de la restauración de una idea de Estado burgués como sinónimo de razón histórica, idea de la fenomenología del espíritu; también hubo un hegelianismo de izquierda, en donde destaca entre otros Bruno Bauer; con el materialismo filosófico que todavía Carlos Marx consideraba un poco mecanicista y al que él, Marx, por el contrario, estaba diciendo en un no de doble línea, tanto a Ludwig Feuerbach como a Georg Wilhelm Friedrich Hegel, que la dialéctica que él está proponiendo no es una dialéctica del movimiento de las ideas, o mejor, la fenomenología del espíritu, como movimiento del espíritu; sino que la dialéctica sobre la cual él está hablando es una Dialéctica Materialista, que no se salta el conflicto histórico ni la contradicción histórica; la que asume en el curso de ese momento la entrada y desarrollo en escena de un nuevo sujeto histórico que es el proletariado.

Marx está pensando en que este no es un movimiento dialéctico del espíritu, porque además, se tienen los datos históricos incontrovertibles de la entrada en escena del nuevo sujeto histórico que es la clase obrera; así lo denotan las famosas cartas que le manda Engels a Marx desde Manchester: "se ven alrededor de la fábricas amplias zonas de barrios obreros, pero allí hay un nuevo sujeto"; las que le manda a su vez Marx desde Londres; en fin, lo que están viendo entonces les dice que esta dialéctica es materialista, pensada en términos de la historia. La famosa Tesis Nº 11 sobre Feurbach que reza: "hasta ahora la filosofía lo que ha hecho es interpretar al mundo, de lo que se trata ahora es de transformarlo".

Allí podemos ver cómo esta doble tensión en la que nace el Marxismo es por un lado una tensión filosófica-profesional, y digo profesional porque Marx era un filósofo profesional, Doctor en filosofía en la Universidad de Gena; candidato prácticamente a entrar de profesor en las Universidades de Berlín, sus ideas comunistas, por supuesto, se lo impidieron; era muy difícil en ese tiempo, con ideas socialistas y comunistas entrar a dar clases en las Universidades; así era la cosa de cerrada y así era el poder absoluto del Estado burgués; y todavía la reminiscencia por supuesto de la estructura medieval pesaba en las universidades.

Marx era un hombre que estaba en doble tensión, sus primeros escritos, apenas a los veintiséis años, en 1844, se llaman Los Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844, aquel hombre que está inmerso en los Manuscritos de París en 1841; aquel hombre que está haciendo ajustes en la teoría de la alineación; que está hablando todavía de substancia y esencia y de la fenomenología en un lenguaje que estaba a medio camino; entre la apertura de un materialismo histórico y todavía nadando en las aguas de la terminología y la conceptualización hegeliana; apenas un muchacho de 26 años; y muy distinto al Marx que escribe el primer tomo de El Capital; un hombre que ha pasado los cincuenta años; que tiene claro el panorama y esa doble tensión es muy importante, porque es la doble tensión de un intelectual, de un Doctor en Filosofía al que le preocupa, por tanto, el problema de ajuste de cuenta con el sector de la filosofía; pero, que también sabe perfectamente; que las relaciones históricas concretas han cambiado; de que hay un nuevo sujeto histórico que implica una modificación de la sociedad, una ruptura profunda en la estructuración demográfica de las ciudades, del transporte. Siempre tuvo Carlos Marx un fino olfato para darse cuenta de la entrada en escena de nuevas variables históricas y substantivas.

Luego, tenemos que empieza ya la expresión política y en 1864 comienza ya el debate en el seno del movimiento obrero, para resumirlo en el famoso libro: Bakunin, Marx. Sombra y Luz, 1864. Primer Congreso Internacional de los Trabajadores. La I Internacional comienza a discutir sobre el perfil de la Revolución; sobre cuál es la característica del perfil socialista de este movimiento obrero. ¿Cómo el movimiento obrero se plantea tareas objetivas, que reúna también a otros sectores sociales no obreros, pero que tienen conciencia socialista? Y, sobre la forma de organización del proletariado también se comienza a debatir.

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Jacobo Borges, Camerata, 1986

El problema de cómo al proletariado le llega la conciencia de clase es una discusión que llega hasta 1923, recogido en La Historia de la Conciencia de Clase de Luckacs. ¿De dónde llega la conciencia de clase al proletariado? Clase obrera o proletariado, parece un juego de términos, pero en el sentido filosófico en el que él lo está diciendo tiene una implicación política. Con el término de clase obrera se designa al obrero que sufre explotación; pero el proletariado es ese mismo obrero que ha tomado conciencia de su explotación; y por tanto, tiene capacidad de organización, de liderazgo y de entrada en escena, y ese es el nuevo sujeto histórico de la Revolución.

Fíjense ustedes, sigue la discusión de la filosofía y las ciencias políticas, aparece la II Internacional, que planteaba un deslinde importante entre socialdemocracia, parlamentarismo y el problema del desarrollo de las ideas revolucionarias, lo vemos claramente en las posiciones o planteamientos de Karl Kautsky y también en Eduard Bernstein; en esto Wladímir Ilich Lenin apostaba duro y se dio cuenta otra vez, y esa es la diferencia del intelectual que está muy allá con las ideas y del intelectual que está, como dice un amigo: "con el sonido en la calle; con el oído en la calle"; porque el que tiene el oído en los sonidos de la calle se da cuenta de las tendencias históricas y sabe y busca la manera de ver cómo sus ideas tienen puntos de arranque o concatenación con lo que está viendo; y es Lenin quien se da cuenta de que hay que apostar duro a la realidad política de su momento, sabe que el debate de fondo es ¿Reforma o Revolución?. Los hechos históricos le dieron la razón a Lenin y esa controversia, todavía, hoy día, tiene expresión.

Es importante, en este sentido tener en mente que ese desarrollo fue muy nutriente desde el punto de vista de la confrontación de las ideas; lo fue en el pasado y lo es ahora en el presente, porque estamos seguros de que muchos compañeros y compañeras en diversas partes del país están tratando de hacer lo mismo; es una polémica que hay que gritarla a viva voz; importa por los intereses teóricos y por los intereses históricos; y porque al hacerlo se está tratando de recoger el guante que ha lanzado Teodoro Petkoff cuando le dijo sarcásticamente al Presidente Chávez: "Bueno, cuando tengan lista la maqueta del Socialismo del Siglo XXI, me la traen para revisarla, para ver si dieron en el clavo"; así como diciendo que ya ese debate se dio y ya está cerrado.

Ahora, nosotros tenemos que decirle a Petkoff y a todos los que piensen como él que el debate nunca se ha cerrado; que no se cerró ni siquiera con la caída del Muro de Berlín; ni siquiera con la caída del Socialismo de Europa del Este o del Socialismo real; porque no nos vamos a dejar llevar por la alienación ni por la invasión espantosa de las imágenes massmediáticas.

Tenemos modelos para seguir, podemos citar algunos casos, como la Revolución Libia, en septiembre de 1969, que motivó a una interesante forma de pensar el Socialismo en el Tercer Mundo resaltando la forma del poder popular; la expresión Yamahiria no sólo quiere decir poder popular revolucionario de base, sino también quiere decir relaciones culturales.

Luego tenemos el caso de la lucha del pueblo palestino que había sido despojado de sus tierras, y entra en escena de forma organizada con la OLP como Frente Nacional, fundado el líder Yasir Arafat junto a otras expresiones políticas. Palestina fue una manera de decir todavía, aquí en el pueblo árabe podemos recoger las banderas del anticolonialismo y en parte las ideas del Socialismo; jalonadas también por las ideas del antirracismo; fue como un gran rayo de luz cuando apareció en el año 64 y todo lo que dejó.

Está el mensaje de La Tricontinental, que representa la organización, el programa político que aglutinaba y sintetizaba la voluntad de los pueblos de Asia, África y América Latina; y por supuesto, el prestigio de una figura de magnitud mundial como la del Che Guevara que la expandió. Fíjense ustedes, estamos recordando todos estos antecedentes de la descolonización porque nosotros sabemos que aquí en América Latina está el futuro.

Los hechos, incluso después de la caída del Muro de Berlín, han ido demostrando que en este terreno, el llamado Tercer Mundo, integrado por los pueblos de Asia, África y América Latina, es donde se ha repotenciado históricamente otra vez la idea del Socialismo. Es por acá donde ha sonado de nuevo la convocatoria, no sólo intelectual, también para aquellos que tienen la urgencia de construir en la perspectiva de un programa socialista enmarcado en lo filosófico y en lo histórico, aquí en América Latina, África y Asia está la nueva inspiración.

Hagamos mención también del Mayo Francés, representó la gran contestación contra las formas burguesas de la vida y dejó una gran impresión de cómo la cultura jugaba un papel crítico antialienante, aparte de que mostró la capacidad de un nuevo sujeto histórico para la transformación, el movimiento estudiantil, al que la gente despreciaba diciendo que eran sectores de pequeños burgueses radicalizados, pero, ese movimiento estudiantil, el del Mayo Francés fue tan contundente que después de que sacó aquella famosa manifestación de más de un millón de personas en París, el General Charles de Gaulle pensó en llamar a las fuerzas de la OTAN que estaban en Alemania porque sentía que la situación se le estaba escapando de las manos; esto lo cito solamente para reivindicar a un sujeto importante de los procesos revolucionarios del pasado y presente como lo es el movimiento estudiantil y con ello replantear el papel que juega la universidad en toda sociedad en transición.

Bueno, ese fue el contexto del socialismo real, hablamos de la existencia y forma del Estado socialista en Europa del Este; de la existencia y defensa de las revoluciones populares; de la emergencia de luchas anticolonialistas y antiimperialistas; de la existencia del programa del internacionalismo proletario, ese es el contexto que nos encontramos una vez caído el Muro de Berlín, podemos asegurar que ahora nos encontramos en un contexto mucho más interesante.

Estamos ante algo nuevo que emerge y eso tenemos que reconocerlo todos los que estamos todavía del lado del marxismo; bueno, también hay que ser autocríticos, analíticos y tomar posición ante los hechos históricos, políticos y sociales que se dan a nuestro alrededor, es parte del salto que tenemos que dar; porque no fue precisamente entender la importancia de esos procesos culturales lo que caracterizó o hizo que se afianzara el marxismo, salvo casos aislados.

Por ejemplo, analicemos ¿Quién le está dando la pelea hoy al imperio norteamericano en Iraq? El islamismo revolucionario, no el que quedó de Saddam Hussein, lo que él representaba no nos interesa, lo que sí nos importa señalar es que hoy en Iraq el islamismo revolucionario representado por el pueblo iraquí, son quienes están en resistencia, las fuerza de ellos es la que está en las calles de Bagdad dando la pelea contra el imperio; a propósito de ello en estos días escuché una imagen, por cierto en otra Conferencia, una imagen bien interesante que decía: "El imperio salió de Vietnam con el rabo entre las piernas, pero de Iraq va a salir sin rabo" (Aplausos).

Por qué esta imagen es importante? Y me perdonan que haya traído a colación esta imagen escatológica; pero es que es una buena representación porque esta derrota del imperio va a ser más contundente; porque podemos decir que el imperio en su lucha contra Vietnam tenía aliados y uno de ellos era la opinión pública mundial, incluso dentro de los Estados Unidos había un equilibrio de fuerzas, existía la OTAN, pero en contraposición existía el Pacto de Varsovia; en el marco de la Guerra Fría el Pentágono hablaba duro y el Pacto de Varsovia hablaba duro; los norteamericanos tiraban sus desfiles y hablaban de la ojiva nuclear y en la Plaza de Roja de Moscú venían los desfiles y les mostraban también las ojivas nucleares; así como diciendo "un momento la cosa va a ser peleada, en caso de que ustedes se pongan locos y más imperialistas de lo que son"; pero, ahora el asunto es que estamos ante un país imperialista en un mundo unipolar, globalizado, envalentonado, porque tiene razones estar envalentonado después del año 89; tiene más de diez años envalentonado así como diciendo "yo soy el único gallo de plaza, ahora sí que no tengo contendores en el plano del proyecto político de sociedad", aprovecharon para expandir y potenciar exponencialmente en los medios de comunicación de masas la idea: "allí está, se cayeron 70 años de Socialismo".

Mas mediáticamente este trabajo duro de todos los días, desde el 89, logró el ablandamiento de algunos partidos de izquierda; la desmoralización fue terrible; en ese terreno ya tenían ganado un cincuenta por ciento, todo lo planteado por Reagan a partir del famoso documento de Santa Fe se potenció; luego aparece Bush padre, y ahora este segundo W. Bush que ha llegado a situaciones de grosería mundial; por eso es que esa derrota va a ser más terrible. Porque una manera de demostrarlo, ni que tengan las ojivas nucleares que tengan, ni que tengan CNN en español y en todos los idiomas las 24 horas del día, no van a convencer a nadie de que no están perdiendo la guerra y no van a convencer a nadie de que esa guerra no fue inmoral. Vean y hagan seguimiento de los datos.

Cuántas bajas dice el imperio norteamericano que llevan? ¿Cuántos dicen los reportes de la resistencia? Que además tienen su periódico y tienen su manera de llegar a la red, a la guerra de redes como decía el Subcomandante Marcos, dando al mundo una información veraz de lo que allí acontece. Aparte de las bajas hay que subrayar que muchos de los soldados enviados por el imperio se suicidan porque no aguantan pelear con un pueblo pleno en resistencia, y que aún sigue luchando.

No han podido desarrollar los diez objetivos que se plantearon, no lo han logrado. No han podido sacar ni una sola gota de petróleo, y no la van a poder sacar con esa inestabilidad política. Por eso es que el fin está próximo para ellos, y el costo económico de esta guerra contribuirá a la debacle de este país. Pidieron más de doscientos millones de dólares y no se los aprobaron pues dicen en el Congreso ¿Y si esta guerra se nos convierte en un segundo Vietnam?

Entonces, estoy diciendo que este debate sobre el Socialismo del Siglo XXI, en Venezuela se mete por el lado de la filosofía; por eso echamos este cuento sobre el hegelianismo; el marxismo; la historia del socialismo mundial; de allí el cuento de la revolución bolchevique; la 1º y 2ª Internacional; hablamos de la descolonización para señalar la emergencia histórica del Tercer Mundo. Fue una síntesis muy apretada por razones de tiempo. Pero, vimos los terrenos en los que se cuela y confronta el debate sobre el Neo-Marxismo y Neo-Socialismo; así que están muy equivocados los que nos lleven a discutir acerca del Socialismo del Siglo XXI en un terreno abstracto, porque hoy como en el pasado el debate debe darse a partir de casos concretos.

Si me lo permiten quisiera complementar con la experiencia de América Latina; comencemos por México. Una guerrilla que dice expresamente "nuestro problema no es tomar el poder" y aquí tenemos que considerar la enseñanza y la importancia de que existiera Chiapas; cuando ellos ya estaban celebrando el TLC; México, Estados Unidos y Canadá decían: México ejemplo de esto... y el PRI para allá, el PRI para acá.

Habían llegado al non plus ultra del equilibrio político, según ellos: Bueno, y entonces les revienta una guerrilla que impactó y les quitó la imagen de hegemonía, paz y equilibrio a la manera del PRI. Se acabó el cuento del México lindo y querido porque apareció el Frente Zapatista, la guerrilla y otra vez con el problema: tierra, otra vez el problema del reconocimiento de los derechos de los indígenas; pero esta vez con las armas en las manos; otra vez y en pleno 1994.

En enero, y después arranca todo lo que significa esto: una guerrilla que no pelea, decían muchos marxistas irónicamente: "pero esa guerrilla si que es extraña es una guerrilla que no pelea; esa guerrilla lo que hace es hablar por una red de redes; están ganando la guerra en las redes y cuál es la importancia?" Pues, la importancia de esta guerrilla estuvo en que se atrevieron a hablar lo que no quería la clase dominante de México. Ahora tenían de qué hablar y más allá de México; se les cayó la imagen de que todos estaban de acuerdo, de que existía un gran consenso; eso se acabó y hasta gente como Carlos Fuentes, el escritor mexicano dijo: "porque es verdad, hasta en Chiapas hasta las piedras hablan de lo que es la miseria, el atraso, la explotación, el olvido en el que están los indígenas".

Por tanto, se rompió la visión hegemónica del bloque dominante mexicano. Observamos el zapatour: las zapatistas atravesando todo México hasta llegar a la Plaza del Zócalo ante trescientas mil personas en silencio, escuchando aquel bellísimo discurso poético del Subcomandante Marcos; como diciéndoles a México y al mundo: esto es lo que el PRI les ocultó durante más de 50 años; aquí está la otra cara de la moneda. Otro caso es el de Ecuador con el movimiento Pachakutik; expresión de la entrada en escena del movimiento indígena como dato etnológico o cultural otra vez entrelazado fuertemente con el proyecto político. También esta Colombia con su derramamiento de sangre por más de 40 años, con la característica ahora del Plan Colombia, que es una manera de emergencia del Comando Sur, del pentágono y del Imperio de decir cómo paramos esto. Y no van a parar nada. El Plan Colombia, tal como decía un sociólogo colombiano: "no está pensado para Colombia sino para Venezuela, la idea es instalar una base militar con una gran logística de combate para ver como detenemos el ejemplo Venezuela; pues la Revolución Bolivariana no estaba en su agenda".

La Revolución Bolivariana se ha ido expandiendo como ejemplo y conciencia de los pueblos; entonces, el Plan Colombia es un contrapeso de emergencia desesperado; sino, cómo se justifica una agenda de más de 20 mil millones de dólares? Hay que ver lo que significa esa cifra en términos de logística militar pensada continentalmente; sin embargo se les ha enredado el papagayo porque ahora arrancaron Bolivia y Uruguay con sus luchas y gobierno por y para el pueblo; entonces el Plan Colombia tendrá que ser el Plan América Latina porque ya la conciencia de lucha y de clase se expandió y la situación se les fue de las manos. Bien compañeros y compañeras quisiera explicarles otras particularidades de los procesos políticos de la región pero, ahora es cuando tenemos tiempo; pues este debate sobre el Socialismo del Siglo XXI en Venezuela apenas comienza.n

Ponencia para el seminario ¿Cuál socialismo para Venezuela? de organizaciones de base de la región carabobeña.

Juan José Hernández

Catedrático en Sociología de la Universidad Central de Venezuela

 
Question

Question es un mensual venezolano, que analiza a fondo los temas políticos y sociales del país y de América Latina con ojos latinoamericanos, en busca de soluciones a los problemas comunes del subdesarrollo y la exclusión social. Question ve la realidad mundial con una visión plural, independiente del llamado proceso de globalización liberal.

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