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Tribunas y análisis - 6 de octubre de 2005
Irak: ¿quién confía aún en la Coalición?

Análisis

En plena preparación de la visita del ministro iraquí de Relaciones Exteriores a Moscú, el consejero del presidente iraquí Jalal Talabani, Jalal al-Mashta, concede una entrevista a la agencia de prensa rusa Ria Novosti. Es la ocasión para iniciar la seducción de Moscú. Afirma que su país tiene un amplio margen de maniobra, buena autonomía y que no depende de Estados Unidos. Expresa además que Irak se encuentra en vías de estabilización y que Rusia tendría mucho que ganar desde el punto de vista económico de trabajar con Irak.
Esta supuesta independencia o autonomía de Irak es destruida por al analista palestino Hamden Hamden en Alquds al-Arabi. El autor se rebela contra la propaganda colonial según la cual Irak, país ocupado y cuya constitución redactaron las potencias ocupantes, puede avanzar hacia la independencia. Por otra parte, afirma que las declaraciones sobre la fragmentación de Irak son sólo una maniobra más de la Coalición para mantenerse allí. Hoy, la Coalición trata de imponer un régimen vasallo y la única forma de oponerse a esto es rechazando cualquier texto proveniente de un organismo controlado por las fuerzas de ocupación.
En una entrevista a Le Monde, el imán chiíta de Bagdad, el jeque Jawad Al-Khalessi, comparte este punto de vista y llama a boicotear las elecciones. Hoy, los ocupantes hacen todo lo posible para mantener su presencia en Irak a largo plazo y esto pasa por una división del país en tres. La mejor arma de los ocupantes es Abu Musab al-Zarkaui, cuyo nombre, según el entrevistado, es utilizado después de su muerte para las maniobras de los ocupantes a fin de atizar las tensiones entre comunidades e impedir un acercamiento entre los chiítas y la Resistencia. Estas declaraciones son cercanas a varias informaciones que habíamos revelado en nuestras columnas sobre la implicación de la Coalición en atentados contra civiles iraquíes. La verdadera sorpresa no reside por lo tanto en el discurso del clérigo chiíta, sino en el hecho de que, a partir de ahora, Le Monde, aunque tímidamente, se hace eco de las mismas.
El diario de referencia de las élites francesas, como también el resto de la prensa dominante occidental, ha rechazado considerar la más mínima implicación de gobiernos occidentales, llamados democráticos, en acciones terroristas. A pesar de numerosos precedentes históricos que apoyan estas hipótesis así como de las numerosas incoherencias de los informes oficiales en los atentados en Irak, tanto en Estados Unidos como en Europa esta posibilidad es siempre y por principio rechazada. Sin embargo, en la opinión pública occidental, se desarrolla la tesis de un vínculo entre atentados y gobiernos occidentales. Así, Le Monde se sintió en la obligación de dejar un lugar, aunque marginal, a la expresión de esta opinión alejada de la ortodoxia.

La imagen de la Coalición que ocupa Irak no deja de degradarse en el mundo, incluidos el Reino Unido y Estados Unidos. El sábado, sendas manifestaciones en Londres y Washington reunieron a varias decenas de miles de personas (al menos 100 mil en Washington, y entre 40 mil y 100 mil según fuentes en Londres).
Exactamente antes de la manifestación de Londres, las imágenes de soldados británicos envueltos por las llamas en Basora aparecieron en las primeras planas de la prensa británica, lo que constituyó un nuevo golpe para la propaganda de los ocupantes.

El dirigente de la «Stop the war coalition», Tariq Ali, denunciaba antes de la manifestación la política de Tony Blair en Irak y en el Reino Unido. Como Hamden y Al-Khalessi, afirma que la división de Irak no es la consecuencia natural de la caída de Sadam Husein, sino un objetivo de guerra de la Coalición. El autor recuerda que la división de un país es táctica habitual durante un proceso de colonización y la constitución iraquí va dirigida a ello. Hoy, el gobierno laborista lleva a cabo una guerra contra la opinión de la población británica y la priva de libertad en nombre de «guerra contra el terrorismo».
El vicepresidente del Partido Liberal Demócrata británico, Menzies Campbell, también condena la política de Tony Blair en The Independent. El autor se muestra mucho menos virulento que Tariq Ali y no cuestiona tanto los postulados de la retórica de la ocupación, pero no por eso deja de reclamar la retirada de las tropas británicas de Irak. Considera que la acción del gobierno laborista pone inútilmente en peligro a los soldados británicos y está encaminada a provocar la fragmentación de Irak, de ahí que llame a Londres a reconstruir los servicios públicos iraquíes, a organizar una transición democrática y a retirarse del país en cuanto sea posible.

En los Estados Unidos, una parte de la élite política se preocupa también por la evolución de la situación en Irak. El senador demócrata Joseph R. Biden, quien votara a favor del desencadenamiento de la guerra y en quien se pensó para formar parte de la segunda administración Bush, condena en el Washington Post la táctica adoptada por la Casa Blanca. El autor actualiza las propuestas del candidato demócrata John Kerry durante las elecciones presidenciales: iraquización e internacionalización de la ocupación para descomprometer a Estados Unidos. El senador demócrata considera que para iraquizar la remodelación de Irak es necesario un Irak unido, sin embargo, la constitución propuesta es un factor de división, de ahí que pida el abandono del proyecto y la reescritura del texto. Pide igualmente que los Estados que se habían opuesto al conflicto se asocien en la reconstrucción.
Este punto de vista no es algo aislado hoy en Estados Unidos y provoca la ira de los medios neoconservadores. Como analista que pertenece a este movimiento, al editorialista del Washington Post, Robert Kagan, lo irritan las condenas de la guerra en Irak provenientes de la esfera política y recuerda a los demócratas que ellos también votaron por la guerra, que ellos también la apoyaron y que ellos también participaron en la historia de las armas de destrucción masiva. En resumen, recuerda a sus cómplices que ellos también participaron en el crimen.
Se trata de una lección que no hemos olvidado.




6 de octubre de 2005

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 Irak

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 Control del «Gran Medio Oriente»

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«Irak está listo para cooperar con Rusia en todos los campos»

Autoras y autores Jalal al-Mashta, Ria Novosti

 Ex director de la cadena de televisión iraquí Al Iraqiya, Jalal al-Mashta es consejero del presidente iraquí Jalal Talabani.

Fuente
Referencia «Ирак готов сотрудничать с Россией во всех сферах», por Jalal al-Mashta, Ria Novosti, 13 de septiembre de 2005. Texto adaptado a partir de una entrevista.

Resumen Vine a Moscú por invitación de Umar Dzhabrailov, del Comité de Relaciones Exteriores de la Federación, para participar en la mesa redonda «Rusia-Irak, perspectivas de cooperación». Esta mesa redonda es iniciativa del movimiento «Herencia Islámica Rusa». No es un secreto que los medios de comunicación presentan la mayor parte del tiempo el lado sombrío de la situación en Irak y esta mesa redonda ha permitido brindar informaciones sobre la situación actual en el país y sobre el proceso político.
Antes de mi visita a Moscú, el presidente iraquí Jalal Talabani declaró que los iraquíes están listos para cooperar con Rusia en todos los campos. Es necesario aumentar nuestros contactos y visitas para dar un impulso positivo a nuestras relaciones. Estamos preparando la visita del ministro iraquí de Relaciones Exteriores y también queremos que una delegación rusa viaje a Irak. Claro que las condiciones de seguridad no son óptimas, pero presidentes y ministros de otros países van con regularidad.
En Irak se tiene la impresión de que los rusos están a la expectativa. La visita del embajador fue un paso en la dirección correcta, pero quisiéramos oír a Rusia apoyar con mayor frecuencia el proceso político en Irak e involucrarse económicamente.
Claro que hay puntos de vista divergentes en Irak como se vio durante el proceso de elaboración de la Constitución, pero estamos en el camino de la democracia. Estamos haciendo todo lo posible para que ningún grupo quede fuera del proceso de elaboración de la Constitución.
Hay falta de información en Moscú sobre la situación iraquí. Tal vez ello esté relacionado con las condiciones de trabajo en Irak que no permiten desplazarse y evaluar objetivamente la situación. Contrariamente a lo que han reclamado los rusos en diversas ocasiones, los iraquíes no necesitan mediador: las negociaciones las llevamos a cabo solos. Los Estados Unidos están presentes, pero no intervienen en el proceso de toma de decisiones políticas. Sin embargo, en la última etapa de elaboración de la Constitución contribuyeron a acercar las posiciones divergentes.
Rusia debe comprender que el proceso político aleja al país de la violencia. Eso implica que no haya entrevistas a terroristas en los órganos de prensa oficiales. Ése sería un buen apoyo, antes incluso que una cooperación económica.
Hablé con industriales rusos que están dispuestos ha llevar a cabo proyectos en Irak. No se trata de un país pobre; hay grandes posibilidades, sobre todo con los precios del petróleo elevados. Actualmente estamos analizando los contratos rusos que se firmaron sobre bases legales; pueden ser renovados y prolongados. La situación es verdaderamente inestable en cuatro provincias del país, pero son 18 en total.

«La constitución está en el papel mientras que la ocupación está en el terreno»

Autor Hamden Hamden
Hamden Hamden es escritor palestino y vive en Siria. Es periodista en el diario Alquds al-Arabi.

Fuente Al Quds Al Arabi (Reino Unido)
Referencia «الدستور علي الورق فيما الاحتلال علي الارض», por Hamden Hamden, Alquds al-Arabi , 26 de septiembre de 2005.

Resumen El hecho de preocupar a los iraquíes, desde el primer día de la ocupación, con el juego político, tenía por objetivo hacerles olvidar su primera prioridad: enfrentarse a las fuerzas de ocupación. Los Estados Unidos y el gobierno títere iraquí trataron y siguen haciéndolo, de desencadenar una guerra civil cuyo objeto es debilitar a la resistencia.
Luego de diferentes situaciones dramáticas, dirigidas a profundizar el desacuerdo y el odio entre las comunidades, llega la Constitución y sus famosos artículos. Esta es una de las maniobras que sirven para ganar tiempo y prolongar el período de ocupación estadounidense. Sólo la resistencia dio la espalda a lo que se ha llamado «proceso político», un proceso cuyo objetivo es enmascarar la verdad de lo que está pasando en el país del Tigris y el Éufrates. Esta constitución es la última etapa en el trayecto de colonización del país. El hecho de instar al establecimiento de un sistema federal, enterrar los dos principales aspectos de identidad del país, el carácter árabe y el Islam, o de anunciar la soberanía en plena ocupación, todos esos elementos prueban que los que elaboraron la Constitución son los que se niegan a que se retiren las fuerzas ocupantes.
Si admitimos que todas las partes aceptan una nueva constitución, si se omite el artículo sobre la federación y se confirma el carácter árabe del país sin poner fin a la ocupación, ¿eso significará que el país recuperará su vida normal? Suponiendo que la Constitución responda también a las reivindicaciones de los sunitas, ¿hay alguien que pueda garantizar el respeto de esa constitución? Sólo en el espacio de dos semanas se produjeron flagrantes violaciones, entre ellas la prolongación de mandato concedida a la Asamblea Nacional y la intervención del embajador estadounidense en Irak recordando que introducirá modificaciones adicionales, en la constitución, favorables a los sunitas.
Los Estados Unidos no fueron a Irak para concederle la soberanía, la democracia, la Constitución, etc. Las humillaciones y el genocidio de que son víctimas los iraquíes reflejan la verdadera razón detrás de tal ocupación. Además, todas las etapas políticas que siguieron a la invasión fueron calificadas de históricas por el presidente Bush. Hay que protegerse contra el nuevo juego llevado a cabo por el embajador estadounidense en Irak consistente en modificar la Constitución a su antojo. Lógicamente, se debe expulsar a ese embajador, cerrar la embajada y poner así fin a la ocupación. Las modificaciones consisten en establecer la estrategia aplicada a los filipinos. Es decir, bases en las fronteras y un gobierno títere en el centro. Por consiguiente, poco importan los artículos de la Constitución mientras que Irak sólo represente un pozo de petróleo a disposición del ocupante. Irak no aceptará ser un peón en manos de los neoconservadores que hasta los propios ciudadanos estadounidenses comienzan a odiar.
Irak siempre ha sido la cuna de la civilización árabe-musulmana, y el pueblo iraquí no se niega a tener una constitución, un ejército y un Estado, pero no quiere que se lo proponga la administración Bush. Los iraquíes deben asociar su «no» a la Constitución a un «no» a la ocupación.

« Abu Musab al-Zarkaui ha muerto. Su nombre es utilizado por los ocupantes para permanecer en Irak»

Autor Jawad Al-Khalessi
Cheikh Jawad Al-Khalessi es imán chiíta de la mezquita Al-Kazemiya, en Bagdad, y decano de la escuela religiosa anexa.

Fuente Le Monde (Francia)
Referencia «Abou Moussab Al-Zarkaoui est mort. Son nom est utilisé par les occupants pour rester en Irak», por Cheikh Jawad Al-Khalessi, Le Monde, 16 de septiembre de 2005. Texto adaptado a partir de una entrevista.

Resumen No creo que Abu Musab al-Zarkaui exista. Murió en el Norte de Irak a inicios de la guerra (incluso su familia le dedicó una ceremonia funeraria en Jordania) y a partir de entonces su nombre no ha sido más que un juguete, una excusa utilizada por los norteamericanos para permanecer en Irak. Declarar la «guerra total a los chiítas», es un medio de acercar a esa población a las fuerzas de ocupación y alejarlos de la resistencia.
Contrariamente a lo que se anuncia, las fuerzas iraquíes no controlan la situación en el país. Las tropas de ocupación siguen en la periferia de las ciudades para intervenir al menor problema.
El proyecto de constitución fue redactado precipitadamente para responder a los objetivos de los estadounidenses, pero no se corresponde con las aspiraciones de los iraquíes. Lanzo un llamado personal a boicotear las elecciones pero sé que George W. Bush ya está preparando su declaración sobre el éxito de la Constitución. Ello no impide que Irak se hunda. Aquellos que están a favor del proceso van a tratar de utilizar al ayatolá Sistani para favorecer el referendo. Ya ese había sido el caso antes de las elecciones anteriores. Ibrahim Al-Jaafari es un primer ministro nefasto que sólo ha empeorado la situación.
Si queremos salvar a Irak, es necesario un calendario de retirada de las tropas, poner los poderes nacionales bajo control de la ONU y organizar un verdadero diálogo nacional con elecciones bajo control internacional.

«La lógica del poder colonial»

Autor Tariq Ali

 Historiador, cineasta e escritor, autor de Confronto de Fundamentalismos e de Bush na Babilônia: A Recolonização do Iraque. Vive em Londres e é uma das grandes referências mundiasi do movimento altermundista

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia «The logic of colonial rule», por Tariq Ali, The Guardian, 23 de septiembre de 2005.

Resumen En la actualidad, no existen prácticamente discrepancias con relación al hecho de que la ocupación occidental de Irak constituye un desastre para la población de este país así como para los soldados. La retórica engañosa de George W. Bush y Tony Blair ha perdido toda credibilidad. La única opción es la retirada de las tropas.
El argumento en virtud del cual la retirada de las fuerzas extranjeras provocaría una guerra civil es absurdo. El factor de división está dado por la ocupación colonial. La división es inherente a la gestión colonial de un territorio: esto es lo que prevé la Constitución que apoya el procónsul estadounidense Zalmay Khalilzad. La ocupación ha creado asimismo un grave desorden geopolítico en la región.
En el Reino Unido también se libra una guerra, esta vez contra las libertades, que se enmascara detrás de una guerra contra el terrorismo. No habrá progresos mientras Tony Blair siga siendo primer ministro. Blair ocupa este puesto a pesar de que su partido sólo obtuvo el 35% de los votos efectivos y la quinta parte de los votos de los inscritos. Hay una crisis de representación. La mayoría de los británicos desea que las tropas se retiren y lo vamos a pedir el sábado.

«Blair debe establecer una estrategia de retirada para nuestras tropas»

Autor Menzies Campbell

 Sir Menzies Campbell es vicepresidente del Partido Liberal Demócrata británico y su portavoz para las relaciones exteriores.

Fuente The Independent (Reino Unido)
Referencia «Blair must deliver an exit strategy for our troops», por Menzies Campbell, The Independent, 21 de septiembre de 2005.

Resumen Los acontecimientos de Basora demuestran el peligro al que se enfrentan nuestras tropas. Seis soldados y dos agentes de seguridad británicos ofrendaron sus vidas en Irak en las últimas ocho semanas. Las preguntas en este sentido no deben ir dirigidas a los jefes militares pues éstos hacen lo que consideran necesario en función de la situación. Debemos dirigirnos a los ministros. ¿Qué tienen previsto para enfrentar el auge de la violencia en Irak? ¿Cuándo regresarán las tropas? ¿Cuál es nuestra estrategia de retirada?
Esta guerra era ilegal y se desencadenó a partir de una invención, pero ahora que el Reino Unidos se ha visto involucrado tiene la obligación moral de reconstruir lo que ha destruido en Irak y conducir este país a la estabilidad y a la democracia. Los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos han sido incapaces de cumplir estos objetivos y en estos momentos Irak está al borde de la guerra civil y la fragmentación. Las tropas británicas realizan un admirable trabajo y tenemos el deber de exponerlas lo menos posible. También hemos contraído deberes con la población de Afganistán, pero hemos reducido nuestra presencia en ese país para enviar las tropas a Irak. No se trata de la elección más correcta. Debemos retirarnos de Irak de manera progresiva.
Para poder irnos debemos integrar a los árabes sunitas al proceso de estabilización y reparar los servicios públicos. Somos en gran medida víctimas de los acontecimientos y es perentorio que el gobierno aclare su política.

«Para triunfar en Irak, cambiemos el derrotero»

Autor Joseph R. Biden Jr.

 Joseph R. Biden Jr. ha desarrollado una carrera exclusivamente política. Electo senador por Delaware en 1972, tan pronto como alcanzó la edad legal de 30 años, se dio a conocer primero por sus posiciones liberales en el seno de la Comisión de Justicia. En 1991 dirige audiencias ampliamente divulgadas por los medios de comunicación con motivo de la nominación del juez Clarence Tomas para el Tribunal Supremo aunque el magistrado había sido acusado de acoso sexual. En 1997 se convierte en el líder demócrata y luego en el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores. Incitó a su país a involucrarse militarmente en Yugoslavia y después en Irak, pero se opone al programa de «guerra de las galaxias». En estos momentos es el líder demócrata de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

Fuente Washington Post (Estados Unidos)
Referencia «For Success in Iraq, Change Course», por Joseph R. Biden Jr., Washington Post, 14 de septiembre de 2005.

Resumen El mal manejo del tema iraquí por parte de la administración Bush está a punto de provocar la ruina de nuestra seguridad nacional. Para salvar la situación, el gobierno debe cambiar la estrategia en Irak, en la región y a nivel internacional.
Lograr la estabilidad en Irak constituye un desafío político y militar. En la actualidad, Estados Unidos prepara un referéndum sobre la Constitución en Irak. Pero este texto será con toda probabilidad rechazado por los sunitas iraquíes, quienes no impedirán con ello que sea adoptado. Ello atizará los rencores de esta comunidad, y las divisiones y la violencia sectaria podrían conducir a una guerra civil que se extendería a toda la región. La Constitución no representará un factor de unificación.
Los árabes sunitas sólo pueden culparse a sí mismos por haber boicoteado las elecciones y apoyar la insurrección, pero no resolveremos nada si se les impone una constitución que no pueden aceptar. Hay que rechazar el referéndum y redactar un nuevo proyecto. Para ello es preciso crear un nuevo comité de redacción sobre la base de las elecciones de diciembre, lo que estimulará a los sunitas moderados, deseosos de participar en el proceso.
Debemos asimismo consolidar el apoyo internacional a nuestras acciones en Irak. Hay que crear un grupo de contacto que reúna a países como Francia, Japón, Gran Bretaña y Rusia o a organizaciones internacionales como la Unión Europea, la OTAN y la ONU. Debemos también desarrollar contactos en la región. La administración Bush debe por otra parte devolver la confianza a la población estadounidense y explicar mejor su política. No podemos seguir contentándonos con fórmulas imprecisas.

«Qué poca memoria en relación con Irak»

Autor Robert Kagan

 Es miembro de la Carnegie Endowment for International Peace y director del Project for a New American Century, el think-tank electoral de George W. Bush. Analista sobre cuestiones de estrategia militar del Weekly Standard, escribe una tribuna mensual en el Washington Post. Es autor de Of Paradise and Power: America and Europe in the New World Order. Robert Kagan es hijo de Donald Kagan (profesor de historia en la universidad de Yale), sobrino de Frederik W. Kagan (profesor de historia en la Academia Militar de West Point) y esposo de Victoria Nuland (representante adjunta de los Estados Unidos en la OTAN).

Fuente Washington Post (Estados Unidos)
Referencia «On Iraq, Short Memories», por Robert Kagan, Washington Post, 12 de septiembre de 2005.

Resumen Si leemos la prensa en los últimos días, incluido este diario, se podría creer que no fueron más de seis o siete personas las que apoyaron un día la guerra en Irak. Pero este no es el recuerdo que tengo de los últimos años.
En los años 90 y 2000, la idea de derrocar a Sadam Husein era muy popular entre demócratas y republicanos. Todos los dirigentes políticos estadounidenses y todos los encargados de las inspecciones en Irak coincidían cuando se trataba de las armas de destrucción masiva iraquíes. Richard Butler, ex responsable de las inspecciones en Irak, escribió un libro muy preciso sobre la amenaza iraquí publicado en 2000. Recuerdo también que en 1997 Madeleine Albright comparó a Sadam Husein con Hitler. En aquellos momentos, el gobierno de Clinton preparaba al país para la guerra contra Irak. Más tarde, en septiembre de 2002, el propio Al Gore denunció el peligro que representaban las armas de destrucción masiva de Sadam Husein.
En 1998, sobre la base de estas afirmaciones, fui uno de los redactores de una carta abierta a favor del derrocamiento de Sadam Husein. Un año después, el Congreso adoptó una ley propuesta por Joseph I. Lieberman y John McCain y descongeló 100 millones de dólares para apoyar el derrocamiento de Sadam Husein. El 20 de septiembre de 2001 firmé también una carta bipartidista que presentaba a Sadam Husein como un apoyo del terrorismo y este llamamiento fue renovado en marzo de 2003.
Hoy, muchos de los signatarios o de aquellos que apoyaron la guerra se dedican a reescribir la historia.

 



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