Red Voltaire
El día que mataron al periodista Leonardo Henrichsen

Pinochet usó dos sombreros diferentes, uno con los protagonistas del "Tanquetazo" y otro con el Presidente Salvador Allende

El reclamo de justicia que el jueves plantearon a los tribunales chilenos por el crimen de su padre los hijos del periodista argentino Leonardo Henrichsen quizás permita esclarecer los entretelones más oscuros del levantamiento militar previo al golpe definitivo de 1973 que se recuerda mejor como el "Tanquetazo".

| Santiago (Chile)
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La demanda de castigo a los asesinos del camarógrafo fue introducida por Josephine y Andrés Henrichsen Macfarlane en el Segundo Juzgado del Crimen, a cargo de la magistrada Romy Grace Rutherford Parentti.

El periodista sueco murió durante la asonada castrense recordada como el "Tanquetazo", registrada por la historia el 29 de junio de 1973, dos meses y medio antes del golpe definitivo del 11 de septiembre. Sus protagonistas fueron militares y civiles: la oficialidad del Regimiento Blindado Nº 2, encabezada por su comandante Roberto Federico Souper Onfray, y la cúpula del movimiento Patria y Libertad, que dirigía entonces el abogado Pablo Rodríguez Grez, hoy defensor de Augusto Pinochet en numerosos juicios.

Los uniformados del regimiento de tanques (oficiales, suboficiales y concriptos), ubicado en esa época en Santa Rosa y Porvenir, pasaron todos a la justicia militar, en un proceso que instruyó como fiscal el coronel (J) Francisco Saavedra Moreno, en tanto los cabecillas civiles de la sangrienta asonada se asilaron en la Embajada de Ecuador, donde permanecieron una semana, hasta que el gobierno de Salvador Allende les otorgó salvoconductos para abandonar el país. Los dirigentes de Patria y Libertad que se refugiaron en la sede diplomática, una vez constatado el fracaso del intento de golpe, fueron Pablo Rodríguez Grez, Manuel Fuentes Wendling, John Shaeffer, Benjamín Matte y Juan Hurtado, cuyo asilo duró una semana.

Veintidós personas perdieron la vida en esta violenta acción militar contra civiles indefensos que circulaban por las cercanías del Palacio de La Moneda. Más de un centenar de uniformados se desplazó en tanques, camiones orugas y "camionetas tres cuarto", pertrechados con armas cortas, largas y ametralladoras de calibre .30 y .50.

El periodista Leonardo Henrichsen filmó a sus asesinos en el instante mismo en que le dieron muerte, mientras cubría el alzamiento militar para la Radio y Televisión de Suecia. Cayó en Agustinas, entre Morandé y Bandera, frente al Banco Central, abatido por las balas disparadas por una patrulla que se desplazaba en la camioneta 3/4 PAM Nº 3091, al mando del cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, del Cuadro Permanente de la Compañía de Tiradores del Regimiento Blindado Nº 2.

Oficiales del Blindado Nº 2

Fuente: Proceso 2765/73, Segunda Fiscalía Militar Fiscal: Coronel (J) Francisco Saavedra Moreno Secretario adhoc: Mayor (J) Rolando Melo Silva

El comandante del Regimiento Blindado Nº 2 era el teniente coronel Roberto Federico Souper Onfray. Al quedar en libertad tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, se desempeñó como agente de la División de Inteligencia Regional de la División de Inteligencia Metropolitana de la DINA/CNI. Un informe desclasificado de la CIA del 31 de agosto de 1971 lo mencionó entre los ocho oficiales del ejército chileno más propensos a oponerse al gobierno de Allende, según la opinión de una fuente no revelada. (El nombre del primero de la lista fue tachado, pero lo siguen Augusto Pinochet, el "Brigadier general Alfredo Canales Márquez, director de la Academia de Guerra; teniente coronel Dante Iturriaga Marchesse, comandante de Fuerzas Especiales; coronel Julio Canessa Robert; teniente coronel Roberto Souper Onfray, comandante del segundo batallón blindado (comanda todos los tanques en Santiago); coronel Sergio Víctor Arellano Stark, actualmente agregado militar en Madrid, pero quien volverá a Santiago próximamente, con destinación desconocida; y coronel Sergio de la Puente, comandante del Regimiento Buin" [Fuente: http://www.elmostrador.cl/modulos/n...]). También es pariente de Carlos Enrique Roberto Souper Quinteros y de los hermanos Jaime y Patricio Souper, activos participantes civiles de Patria y Libertad en el levantamiento, también detenidos y procesados por el tribunal militar.

Souper Onfray quedó en libertad inmediatamente después del golpe, al igual que el resto de los oficiales que se levantaron contra el gobierno de Salvador Allende, más de una semana antes de que el "juez militar" general Herman brady sobreseyera definitivamente la causa por sedición el 20 de septiembre de 1973. En mayo de 2001, Souper Onfray figuraba como "jinete director de turno" del Regimiento Simbólico de Caballería [Blindada] "Coronel Santiago Bueras". En diciembre de 2004, el diario La Cuarta lo señaló entre los probables homicidas de Víctor Jara en el Estadio Chile, junto a otros ex oficiales del Blindado Nº 2, según la investigación que adelanta el juez especial Juan Carlos Urrutia, quien busca a los autores materiales del crimen del canta-autor tras procesar al teniente coronel (R) Marío Manríquez Bravo, jefe del campo de prisioneros que funcionó en ese recinto deportivo que hoy lleva el nombre de la más emblemática de sus víctimas.

Los demás oficiales que participaron en la asonada fueron:

–Capitán Sergio Ramón Rocha Aros, liberado desde los calabozos del Ministerio de Defensa, donde se hallaba detenido. –Teniente Edwin Dimter Bianqui, pariente del compositor Vicente Bianqui, jefe de la acción que liberó a Rocha Aros. –Teniente Raúl Aníbal Jofré González –Teniente Mario Garay Martínez –Teniente José Gasset Ojeda, hermano de Alberto Gasset Ojeda, civil de Patria y Libertad que vistió uniforme militar en el alzamiento. –Teniente Antonio R. Bustamante Aguilar

Según la foja 1089 del expediente del proceso militar 2765/73, en el Regimiento Blindado Nº 2 había otros dos tenientes que tuvieron una participación nula o menos relevante en el intento de golpe: –Teniente René López Medina –Teniente Sergio Fernández Castillo

El doble discurso de Pinochet

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El cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, jefe de la patrulla que dio muerte a Leonardo Henrichsen en calle Agustinas, realizó ese día labores de enlace entre Souper Onfray, los carabineros de la Comisaría de Investigación de Accidentes de Tránsito (CIAT) y las tropas del Regimiento Buin, supuestamente "leales", comandadas por el coronel Felipe Geiger Stahr, cuyo mando fue avasallado por el general Augusto Pinochet, quien se presentó emprano en esa unidad en tenida de comabate –"vestido para matar"–, en lugar de estar junto al comandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats González, como lo establecía su rol de Jefe del Estado Mayor.

Los carabineros rehusaron una propuesta de Souper, que consistía en permitir el ingreso tropas propias y del Buin al Palacio de La Moneda desde el lado sur y a través del subterráneo de la CIAT, que funcionaba entonces debajo de la Plaza de la Constitución, que en esa época era una amplia explanada utilizada como estacionamiento gratuito de automóviles. Pinochet y el jefe del Buin se echaron para atrás cuando constataron que Souper Onfray había perdido la partida, una vez que comenzaron a llegar al sector norte del palacio las tropas del Regimiento Tacna, sacadas a la calle de mala gana por el golpista coronel Julio Canessa Robert, quien ascendió general y todavía hoy se desempeña como senador de la República, designado por el Ejército. Su cargo "legislativo" expira en marzo de 2006, junto con la figura de los senadores designados que son un quinto de los 50 miembros de la cámara alta.

Prats hizo rendirse a varios tanques por el lado norte del palacio presidencial, derrochando valentía y utilizando solamente la fuerza de su autoridad y su simbólica pistola de reglamento. En cambio, Geiger Stahr prefirió allanar el ministerio de Hacienda, donde apresó a unas ciento cincuenta personas, entre hombres, mujeres y niños, con el pretexto de buscar "francotiradores". El expediente militar registra una declaración del capitán Gabriel Alliende Figueroa, del Buin, sobre un diálogo o parlamento que sostuvo con el comandante Souper Onfray. Otros testimonios dan cuenta de los reclamos de Souper: "¿Dónde está la ayuda del Buin?", el regimiento que fue controlado temprano por Pinochet, en un doble juego, a la espera de los acontecimientos o "al cateo de la laucha", según el lenguaje popular.

Pinochet anduvo toda esa mañana en la cuerda floja. Su comportamiento es un episodio oscuro de la jornada. Pareciera que Souper se abstuvo de destruir los portones de La Moneda con los tanques por sentirse poco seguro debido a la ausencia del Buin, del Tacna, de la Escuela de Suboficiales y de las "masas de Patria y Libertad" comprometidas para la asonada, pero que no aparecieron, aunque fueron armadas con un arsenal robado desde el Blindado Nº 2. El Tacna y la Escuela fueron controladas por los generales Prats y Guillermo Pickering, jefe del Comando de Institutos Militares, apoyado por su vice comandante, el coronel José Domingo Ramos Albornoz.

Ese Comando, que controlaba a todas las tropas conformadas por quienes "estudian" para ser militares –infantería, suboficiales y cadetes– actuó sincronizada y lealmente contra el intento de golpe. Pickering falleció en el exilio y Ramos Albornoz, que fue expulsado por Pinochet del Ejército inmediatamente después del golpe, logró sobrevivir a los frecuentes asesinatos de oficiales disidentes que fueron disfrazados como "suicidios".

El Diario de Guerra que debió redactar ese día el general Pickering registra una contraorden a la Escuela de Infantería dictada por Pinochet, indicando que no salieran las tropas. Pinochet fue el único alto oficial que apareció vestido con ropa de combate, mientras los otros jefes militares como Prats, Pickering y Ramos usaron su "gabardina 2" de reglamento, para trabajo de oficina, puesto que salieron de sus casas sin saber que habría un intento de golpe a primera hora de la mañana.

Aunque Pinochet "sabía" anticipadamente que ese día habría operaciones militares, tampoco se decidió a actuar abiertamente en favor de los golpistas porque estos vacilaron en utilizar la fuerza de sus tanques para introducirse en La Moneda, tal como lo hicieron en el –paradojalmente "indefenso"– ministerio de Defensa, donde obtuvieron bastante ayuda interna para rescatar al capitán Rocha. Cuando el Presidente Allende arribó por la puerta norte del palacio presidencial, Pinochet se las arregló para cuadrarse frente al mandatario. Con su vestimenta de combate y sus gafas oscuras espetó "Señor Presidente, todo está bajo control", palabras que irritaron a sus acompañantes ocasionales, el comandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats, y el ministro de Defensa, el periodista José Tohá. Hoy están muertos los protagonistas de ese encuentro con el Presidente, al concluir la jornada sediciosa. Excepto Pinochet, ...quien los hizo matar a todos.

¿Quién es el cabo Bustamante Gómez?

Descubrir la identidad del supuesto oficial que dió la orden de disparar –y cuya figura quedó registrado en la película de Henrichsen– fue un trabajo de una década para este periodista. El sujeto se vistió ese día como si fuera oficial, sin charreteras, pero no era más que un cabo, exaltado y sediento de sangre. El capitán de Carabineros Héctor Castagliola Carotti, que ese día estaba a cargo de la CIAT, lo describió el l 2 de agosto de 1973 como un tipo "sumamente alterado".

Según la declaración de este oficial de policía ante el tribunal militar, "aproximadamente a las 09:15 horas llegó hasta el cuartel [de la CIAT] un furgón de Carabineros que fue detenido por una patrulla militar al mando, al parecer, de un suboficial que no llevaba distintivos y que se encontraba sumamente alterado [Bustamante]". Como la película de menos de dos minutos que alcanzó a filmar Henrichsen antes de morir muestra al reloj del antiguo Banco Sudamericano –hoy Scotia Bank– marcando exactamente las 9:10 de la mañana, al producirse está conversación el camáraografo acababa de ser muerto.

"En vista de ello –prosiguió Castagliola– subí y hable con el suboficial [Bustamante] al que le pedí que se calmara y que dejara bajar el vehículo de Carabineros, lo que efectivamente ocurrió al obtenerse el pase de ese militar. [...] Posteriormente, llegó otra patrulla militar con la misión de hacer presente que el Comandante Souper deseaba entrevistarse con el jefe de nuestra unidad y yo recibí la orden de ir a parlamentar con ese militar, cuyo tanque era el que se encontraba frente a La Moneda". El carabinero relató que Souper pidió la intermediación de la CIAT para obtener la rendición de la Guardia del Palacio. Concluyó su declaración con una frase sacramental que se repite con demasiada frecuencia en las más de dos mil páginas de todo el expediente: "Tampoco supe nada en relación a la muerte del periodista Leonardo Henrichsen".

Según el sargento primero Sergio Espinoza Murillo, comandante del tanque E 2808, que operó junto al de Souper, "el cabo Bustamante me hizo presente que empezaba a acercarse gente por Morandé y Agustinas y que mi Comandante [Souper] me ordenaba que me colocara en Morandé y Agustinas y dispersara a la gente. Yo me puse en el lugar y disparé la punto 50 hacía Morandé, pero al aire". Todavía los edificios circundantes conservan huellas de los impactos de grueso calibre ordenados por Bustamante. En el perímetro de La Moneda murieron numerosas personas que se encontraban en sus oficinas o departamentos.

Enseguida Bustamante ordenó disparar contra el diario La Nación, que se halla frente a la CIAT y a pocos metros de lo que fue el Banco Sudamericano. Según el relato del teniente golpista Raúl Aníbal Jofré González, "[...] uno de los vehículos auxiliares, precisamente el que tripulaba el cabo Bustamante, hizo fuego de ametralladora, al parecer (.50) punto cincuenta, contra esa posición”. El oficial dijo que "transcurría el tiempo sin que apareciera el apoyo, comenzando un gran desasosiego". Bustamente se mostraba cada vez más exaltado.

A media mañana, Souper dio orden de emprender la retirada, decisión que ya había tomado una hora antes el teniente Dimter, a una cuadra de distancia, aburrido de esperar las acciones después de liberar al capitán Rocha, que partió a hacerse cargo del cuartel, donde recibió heridas de bala de tropas de El Tacna. Y ocurrió quizás el único enfrentamiento entre militares que se dio ese día en los alrrededores de La Moneda, pero que fue disfrazado como un tiroteo de "francotiradores", es decir, los trabajadores que construían la torre de Entel, a escasa distancia del centro de los acontecimientos. El Ejército allanó la construcción, donde había más de 100 personas refugiadas en los sótanos, pero no encontraron una sola arma. Sin embargo, igual fueron apresados y entregados a la policía civil, Investigaciones.

Los disparos surgieron, en realidad, desde las "tropas leales" del Tacna, al mando de Canessa, y nada menos que contra la camioneta que manejaba Bustamante, con el resultado de dos muertos, la destrucción del vehículo y heridos por doquier. Bustamante recibió impactos de bala en una pierna, fue a parar al Hospital Militar, y por tal motivo, jamás concurrió a declarar en el corto tiempo que tuvo el fiscal Saavedra para investigar. "Pasó colao", de bajo perfil, ...hasta hoy.

Nacido en 1943, el ex cabo Bustamante –cédula nacional de identidad Nº 6.682.208-7– tenía apenas 30 años cuando ordenó matar a Henrichsen, hace 32 años. Hoy vive en la comuna santiaguina de Conchalí, una barriada popular en la parte norte de la ciudad, pero no parece tener una vida muy próspera, probablemente porque fue jubilado prematuramente por el Ejército, a lo mejor con una pensión baja. Al 29 de marzo de 2005 registrababa 34 cuotas sin pagar de un crédito de consumo del Banco de Chile y un pagaré de la empresa Oriencop Ltda., en mora desde el 28 mayo 2002 al 28 octubre 2004. Pudiera ser que hoy esa deuda cercana a los mil dólares haya aumentado un poco, pero también se le acerca la hora de pagar ante la justicia por su crimen.

Ernesto Carmona

Ernesto Carmona Consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile y secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (Ciap) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap).

 
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