En los momentos en que el camino de Turquía hacia la Unión Europea llega a una encrucijada crucial, es preciso aclarar sin dilación algunos aspectos fundamentales.
El continente europeo es viejo en todas las esferas; poco nuevo tiene que ofrecer al mundo, mientras que Turquía como país posee grandes potencialidades. Debemos materializarlas con plenitud, tomar conciencia de las dinámicas que hacen que seamos lo que somos, ser capaces de seguir nuestros propios principios sin el menor complejo y crear un sistema global que integre al Estado y al pueblo así como a todas las instituciones.
Europa es consciente de la dinámica y del potencial turco; quiere sacar partido de ello pero al mismo tiempo estos aspectos la intimidan. Si bien busca la mejor forma de sacar partido de nuestra fuerza, trata de mantener a Turquía en un estado de «estrecha vigilancia» y se esfuerza de manera permanente por hacernos aparecer como «pequeños» en comparación con ella. Con este fin se apoya en Grecia, en los chipriotas griegos y en Austria, y tratará de utilizar el potencial turco en beneficio propio durante las negociaciones. Si Europa logra «disciplinar» a Turquía entonces el lugar de nuestro país estará definido por su capacidad de desempeñar el papel de «pequeño apéndice de Europa» que nos será asignado.
Para muchos, incluido el primer ministro Recep Tayyip Erdogan, la entrada de Turquía a la Unión Europea representa un diálogo entre dos civilizaciones o, como máximo, una corporación de diferentes civilizaciones. La civilización turca es el fruto de un largo proceso de varios siglos; Turquía debe por consiguiente decidir previamente cuál será su modelo de civilización una vez que forme parte de la Unión. Turquía debe perpetuar su propio modelo que descanse en dinámicas diferentes de las de los países de la UE. Debe contar con un proyecto de sociedad específico.
Turquía es heredera de una gran civilización y cuenta en su seno con las ventajas y dinámicas necesarias para crear la civilización más global y humana que sea posible imaginar en el futuro. Si supuestamente la adhesión de Turquía a la UE debe constituir un diálogo entre dos civilizaciones, una especie de cooperación entre nuestra civilización y la de Occidente, entonces el país debe apoyarse en sus propias dinámicas y en su propio potencial y no en modelos importados o impuestos.
Sólo de esta forma podrá ser un país respetado, capaz de demostrar su firme determinación durante las negociaciones, de ejercer su influencia, desempeñar el importante papel y ocupar el lugar histórico que le corresponde entre las restantes naciones por su posición geográfica y su historia.

Fuente
Zaman (Turquie) ">Zaman (Turquie)
D’orientation islamo-souverainiste, Zaman est l’organe de presse militant du groupe musulman Fethullah, regroupant les adeptes du maître spirituel soufi Fethullah Gülen (de la confrérie des Nurcus) qui prône un islam politique. Autrefois violemment islamiste, Zaman défend aujourd’hui des thèses plus modérées. La plupart des exemplaires sont distribués gratuitement. Fettulah possède également des magazines, des maisons d’édition des chaînes de télévision…

«October 3, Junction on the Road to the EU», por Alí Unal, Zaman Daily, 17 de octubre de 2005.