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Tribunas y análisis - 2 de diciembre de 2005
Después de haber sido «pacifista», Sharon es ahora «centrista»

Análisis

Hace poco más de un año, el 11 de noviembre de 2004, moría el presidente Yasser Arafat en un hospital parisino. Hoy, los rumores y luego la confirmación de elecciones israelíes anticipadas, y las conmemoraciones del asesinato de Isaac Rabin –vacías de sentido dado lo que se ha hecho de su legado político– han velado casi totalmente las conmemoraciones de su desaparición, rodeadas aún de misterio. Si bien la prensa dominante continúa presentando a Rabin como un mártir de la paz, no es el caso de Yasser Arafat, mostrado como un obstáculo para una solución del conflicto.
La ex representante de la OLP en el Reino Unido, Karma Nabulsi, muestra su indignación contra este mito en The Guardian. Una representación negativa del viejo dirigente palestino, presentado como un obstáculo para la paz, ha eclipsado la imagen mediática del conflicto israelo-palestino. Yasser Arafat ha sido diabolizado, presentado como la principal dificultad para la paz y este mito ha servido de justificación para perpetuar la dominación colonial en los territorios ocupados. Nabulsi pide la destrucción de este mito y que se mire la realidad de frente.

Contrariamente a los deseos de la autora, el mito no sólo perdura, sino que se ve fortalecido por otro, más asombroso aún: el de un Mahmud Abbas que se esfuerza por luchar contra los extremistas palestinos para lograr la paz y el de un Ariel Sharon como centro de una unión centrista israelí en lucha contra su extrema derecha. Con el pretexto de que Ariel Sharon ha abandonado parcialmente el sueño del Gran Israel, la prensa occidental, aquejada de amnesia, olvida su pasado de comandante de un comando asesino, su papel en la masacre de Sabra y Chatila, y su provocación conducente a la segunda Intifada. Convencidos de que el hombre es un pragmático o un «De Gaulle israelí», los medios de comunicación no ven la expansión de las colonias en Cisjordania ni los bombardeos de poblaciones civiles en Gaza. El Primer Ministro y sus asesores reivindican la retirada de Gaza para mantener la dominación de Cisjordania y atizan regularmente el racismo antiárabe, pero de ello no informa la prensa conformista.
La creación de un nuevo partido (Kadima), escisión del Likud, por parte de Ariel Sharon, es presentado así por los medios de comunicación atlantistas como la formación de una unión centrista a medio camino entre los «extremistas» del Likud y los «populistas» del Partido Laborista que rechazaron la estrategia de Shimon Peres.

Los analistas sionistas de la vida política israelí, claro está, tienen la misma visión. Así, Barry Rubin, director del Centro GLORIA, de la universidad interdisciplinaria de Israel, expresa su satisfacción por la creación del Kadima en una tribuna difundida por Project Syndicate. En el momento en que escribimos estas líneas, «unicamente» The Australian (Australia), el Taipei Times (Taiwán), y el Daily Star (Líbano y difusión en el Medio Oriente) han publicado también el texto, pero se prevé una mayor difusión. Para el autor, el nuevo partido viene a llenar un vacío en la vida política israelí y encarnará el nuevo consenso nacional: el rechazo a toda negociación con los palestinos acompañado de retiradas territoriales puntuales y unilaterales. Predice una gran victoria de Sharon durante las próximas elecciones.
Su homólogo del BESA Center, Shmuel Sandler, se muestra menos categórico en el Jerusalem Post en lo referente a la victoria final del general Sharon. Considera que a pesar de las declaraciones de Ariel Sharon, el sistema político israelí no se transformará por el surgimiento de un nuevo partido, para lo que sería necesario un cambio de mentalidad. Por el contrario, piensa que esta formación ocupará un espacio entre el Partido Laborista y el Likud, y que se convertirá en el centro de gravedad de la vida política israelí, encarnación de un consenso nacional que volverá la espalda al proyecto del Gran Israel y al proceso de Oslo. Por lo tanto predice al nuevo partido no una victoria aplastante, sino un destino comparable al de la democracia cristiana italiana de la posguerra con una posición hegemónica en todas las coaliciones de gobierno.

La parte árabe no se engaña en cuanto a la naturaleza de Ariel Sharon y anticipa las próximas agresiones que organizará. El escritor libanés y periodista de Al Watan, Zouhair Madjed, estima que Sharon preparará las elecciones atacando al Hezbollah y a Siria, dos blancos contra los que se ha preparado a la opinión internacional. Esto permitirá el debilitamiento de Irán y, sobre todo, la creación de un consenso nacional alrededor de su nuevo partido.

Frente a la impresionante campaña de promoción de Ariel Sharon, a sus adversarios de izquierda les queda una débil esperanza: la victoria de Amir Peretz al frente del Partido Laborista contra Shimon Peres.
El nuevo dirigente laborista muestra sus convicciones pacifistas en una entrevista concedida al LabourStart. Amir Peretz afirma que el problema israelí no es el de sus fronteras, sino el principio mismo de la ocupación. Cuando un pueblo ocupa a otro, crea un clima de violencia y corrupción incompatible con el normal ejercicio de una democracia. Así, considera que el fin de la ocupación es necesario para la propia identidad de Israel, un argumento clásico de la izquierda israelí.
El politólogo palestino Saleh Abdul Jawad pone todas sus esperanzas en Amir Peretz en el Daily Star. En una tribuna marcada por la tristeza, el autor expresa, como Karma Nabulsi, que los hechos destruyen el mito de un Arafat adversario de la paz, pero lamenta que nada cambie. Los palestinos han dado pruebas de que el bloqueo no partía de ellos, de ahí que el autor espere una contraparte para la paz por la parte israelí y desee la victoria de Peretz durante las próximas elecciones. El editorialista israelí de izquierda y adversario de la ocupación, Gideon Levy, también presenta a Peretz como un hombre providencial en su crónica de Ha’aretz, aunque no cree que sea electo, pues considera que sus adversarios son demasiado numerosos: la clase adinerada no quiere sus políticas sociales, los militares no quieren a un civil y sus orígenes marroquíes lo hacen blanco del racismo galopante de la sociedad israelí.

¿Pero acaso es Amir Peretz el hombre providencial que algunos quisieran ver en él? Otro editorialista de Ha’aretz, Akiva Eldar, también brinda su apoyo a Peretz, pero no describe al mismo hombre que Gideon Levy. Si bien este último asegura que Peretz es capaz de respetar los derechos de los árabes de Israel/Palestina, Eldar se regocija más de que Peretz sea un «pacifista» de mano dura que rechazará el regreso de los refugiados, mantenga Jerusalén y sólo haga algunas modificaciones en el trazado del muro de anexión en Cisjordania.
Este tipo de señalamientos por parte de partidarios de Amir Peretz hace dudar a Graham Usher, corresponsal de The Economist en la región, de las virtudes del nuevo dirigente laborista. En Al-Ahram, se interroga: ¿Qué otra cosa se puede esperar de Peretz que no haya sido ya prometida por otros antes que él y que no haya sido aplicada una vez éstos en el gobierno? Pesimista, el periodista considera que no se sabrá, pues no ve casi ninguna oportunidad para una elección de Peretz.

Red Voltaire




2 de diciembre de 2005

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 Resistencia en Palestina

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«Se ha hecho evidente que el obstáculo Arafat era un mito»

Autor Karma Nabulsi
Karma Nabulsi est chercheuse au Nuffield College d’Oxford. Elle est ancienne représentante de l’OLP et elle a participé aux négociations de paix de 1991-1993.

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia «Arafat the obstacle has been exposed as a myth», por Karma Nabulsi, The Guardian, 15 de noviembre de 2005.

Resumen Un año después de su muerte, el mito Arafat perdura y sigue influyendo en nuestros días. En Occidente este mito es casi totalmente negativo. Ha sido construido por la prensa, las élites políticas y los círculos diplomáticos. Es conocido el interés de Israel en manchar la reputación de su enemigo, pero ¿por qué esta imagen ha sido tan bien aceptada en otras partes?
Los mitos son justificaciones de lo que se hace y también de lo que no se hace. Después del fracaso de Camp David, Clinton se encargó de crear el mito de un Arafat visto como obstáculo para la paz con el objetivo de pasar a la historia como un presidente que trató de obtener la paz y de ayudar a Ehud Barak. De hecho, al dar validez a ese mito, no hizo más que permitir el advenimiento de Ariel Sharon. La opinión pública israelí, en efecto, ha considerado a Sharon como el único capaz de enfrentar al mítico monstruo en que fue convertido Arafat. Gracias a ese mito se encerró en su Cuartel General y se dejó morir poco a poco al único dirigente árabe elegido democráticamente. El mito lo permitió.
En la actualidad, un año después de su muerte, se comprueba que él no representaba el obstáculo que se quiso inventar. La política israelí no ha cambiado y es eso lo que obstaculiza la paz. Hay que echar abajo el mito negativo para que la verdad salga a la luz: la de un pueblo colonizado y empobrecido por una ocupación militar.

«El centrismo de Sharon es el probable vencedor en el cataclismo israelí»

Autor Barry Rubin

 Barry Rubin es director del Centro Global Research in International Affairs (GLORIA) de la Universidad interdisciplinaria de Israel. Es redactor jefe de la Middle East Review of International Affairs y autor de The Long War for Freedom: The Arab Struggle for Democracy in the Middle East.

Fuentes Daily Star (Líbano), Taipei Times (Taiwán), The Australian (Australia)
Referencia «Sharon’s centrism the likely winner of Israel’s shake-up», por Barry Rubin, The Australian, 23 de noviembre de 2005.
«Israel’s political earthquake», Taipei Times, 23 de noviembre de 2005.
«Israel is on the verge of a political earthquake», Daily Star, 24 de noviembre de 2005.

Resumen Debido a la realineación de los partidos y de los políticos israelíes, la vida política israelí experimentará el cambio más tremendo ocurrido desde hace 30 años. Es importante entender las consecuencias que eso tendrá en el futuro de Israel, de la región y de las relaciones israelo-árabes.
El sistema político israelí está viviendo el final de su segunda era. La primera fue el período 1948-1977, con la hegemonía del Partido Laborista. Poco a poco se fue creando un espacio libre en la derecha y en el centro, y se formó el Likud, inaugurando una segunda era en la cual ambos partidos se han disputado la dirigencia en Israel. Esta oposición es más compleja que la existente entre halcones y palomas. De hecho, el Partido Laborista pensaba, con optimismo, que podría encontrar un día un interlocutor árabe con quien discutir, mientras que el Likud no pensaba igual. Los acuerdos de Oslo en 1993 permitieron llevar a la práctica tales hipótesis.
Cuando en el año 2000 Arafat lanzó de nuevo su guerra terrorista contra Israel, surgió un nuevo consenso nacional. Según esta idea predominante, es necesario que Israel se retire de Gaza y de Cisjordania para obtener la paz, pero no es posible negociar con los palestinos. Este nuevo consenso constituye el meollo de la política de Ariel Sharon, quien se mantiene firme en lo concerniente a los palestinos pero está dispuesto a aplicar una política moderada. Así, algunos en el seno del Likud lo califican de traidor, pero los laboristas están en decadencia. Es por ello que, con su nuevo partido, Sharon deberá ganar las elecciones. Estará entonces en una posición de fuerza frente al mundo árabe.

«Desplazar la vida política hacia el centro»

Autor Shmuel Sandler

 Shmuel Sandler es analista político en el BESA Center y profesor de análisis sobre cuestiones democráticas y de ciudadanía en la Universidad Bar-Ilan.

Fuente Jerusalem Post (Israel)
Referencia «Moving politics to the center», por Shmuel Sandler, Jerusalem Post, 23 de noviembre de 2005.

Resumen El anuncio hecho el lunes por Ariel Sharon sobre la formación de un nuevo partido centrista es un acto de valentía. Según todos los observadores, Sharon habría podido conducir el Likud a una nueva victoria electoral, pero abandonó este partido para poder aplicar una política que permita a Israel disfrutar de mejores condiciones en materia de seguridad.
El Primer Ministro expresó su deseo de cambiar el sistema político israelí, pero ¿es la creación de un partido el mejor modo de hacerlo? Actualmente, el proyecto de reforma es tan incierto como el futuro político de Ariel Sharon. El sistema político israelí está socavado por las coaliciones parlamentarias. Es habitual que haya ministros que declaren cosas contrarias a las dichas por el Primer Ministro. Además, los primeros ministros se ven obligados a negociar en el seno de sus propios partidos divididos en corrientes. Al crear un partido que le es fiel, Sharon espera contar con una base más sólida. Pero en ese terreno no hay nada seguro.
Sharon debería tener como máximo una treintena de escaños, cifra adecuada para un nuevo partido. Deberá, por lo tanto, negociar para formar una nueva coalición y es probable que su partido sufra también tensiones internas. La reforma de la vida política israelí no se hará en un día. Por el contrario, aunque muchos israelíes son centristas, ningún partido había surgido en ese espacio del espectro político. Sharon, por tanto, se sitúa en una posición estratégica. Los laboristas y el Likud competirán con el nuevo partido para obtener los votos del centro y ello fortalecerá el consenso nacional sobre el rechazo de Oslo.

«Los preparativos de Sharon»

Autor Zouhair Madjed

 Zouhair Madjed est écrivain libanais et journaliste dans le quotidien saoudien Al Watan.

Fuente Al Watan
Referencia «ترتيبات شارون », por Zouhair Madjed, Al Watan, 23 de noviembre de 2005.

Resumen ¿Existe algún vínculo entre las operaciones militares en las granjas de Shaba, donde participan Israel y el Hezbollah, la crisis interna en el Estado hebreo y, por último, la reunión preparatoria iraquí y sus resoluciones?
Tras haber declarado públicamente su ruptura con el Likud, el Primer Ministro israelí pasó a la fase siguiente, o sea, a la creación de su propio partido político. El surgimiento de éste, por lo tanto, no debe pasar inadvertido. Debe atacar así un frente que le asegure su supremacía y su arrogancia. El objetivo sólo podría ser el Hezbollah en el sur del Líbano. Asimismo, Sharon debe seguir desempeñando un papel importante en el frente iraquí.
Una guerra contra el Hezbollah repercutirá sin duda en toda la región porque el objetivo perseguido, al atacar a los militantes en el sur del Líbano, está representado por los dos actores principales del escenario regional, es decir, Irán y Siria. Como la posición de Damasco es frágil, Sharon sólo necesita un pretexto para pasar al ataque.
Con el ataque inesperado a las granjas de Shaba, el Primer Ministro israelí quería iniciar una nueva era que le permitiese poner las cosas en orden después de su salida del Likud. Además, no hay que creer especialmente en que Sharon va a contentarse con lo que acaba de hacer, ya que Israel debe cumplir su misión, que es la de presionar aún más, simultáneamente, al Líbano, Siria, Irán e Irak.

«El concepto de paz se ha convertido en una idea elitista, asociada a la minoría rica»

Autor Amir Peretz

 Alcalde de la ciudad de Sderot en Negev y secretario general del sindicato Histadrut desde hace diez años, Amir Peretz, de 53 años de edad, fue electo el 10 de noviembre de 2005 como presidente del Partido Laborista –contra el candidato favorito, Shimon Peres. De origen marroquí (nacido en Boudhar, un pueblo de la Cordillera del Atlas), Peretz se hizo famoso como agitador social y defensor del proceso de paz. Es miembro del movimiento Shalom Ashav (La Paz Ahora) que se manifiesta en contra de las colonias en los territorios ocupados, y es fundador de B’tselem, la principal organización israelí de Derechos Humanos.

Fuente LabourStart (Israël)
Referencia «The concept of peace has become an elitist product», por Amir Peretz, LabourStart, 12 de junio de 2005. Texto adaptado a partir de una entrevista.

Resumen La política israelí es única en el mundo, pues es el único país donde las nociones de «izquierda» y «derecha» han sido tergiversadas por la ocupación militar y los criterios políticos. Hoy día, un israelí no se califica de izquierda o de derecha según lo que opine sobre cuestiones tales como el sistema fiscal o la jubilación, sino sobre temas como la creación de un Estado palestino o el acuerdo de paz. Por consiguiente, tenemos una extraña situación en la cual las clases inferiores y la masa de los trabajadores humildes apoyan a la derecha depredadora mientras que las clases acomodadas apoyan a la izquierda. Esto no sólo asegura el fracaso electoral de la izquierda, sino que ha contribuido además a que el concepto de paz sea una noción elitista, asociada a los patrones de las fábricas y no a los trabajadores de éstas.
Durante estos últimos años, el Partido Laborista de Israel adoptó políticas socioeconómicas de ultraderecha que no difieren mucho de las de Benjamin Netanyahu y del Likud. El 30% de los empleados activos gana menos de 2 000 shekels mensuales (400 euros), lo que crea una clase de trabajadores sumidos en la miseria que no ganan lo suficiente para mantener a una persona y mucho menos a una familia entera. Es un proceso destructor de la sociedad que genera frustración, cólera y también violencia y criminalidad.
Creo que la ocupación constituye, ante todo, un acto inmoral. No se trata de una cuestión de fronteras ni de territorios, sino de moral. Quiero poner fin a la ocupación no a causa de la presión internacional o palestina, sino porque considero que ello es de importancia vital para los intereses de la nación israelí.
Aunque ello no se perciba de inmediato, la ocupación tiene la característica de ejercer un impacto tanto sobre el ocupado como sobre el ocupante. Nuestros muchachos son enviados a la guerra con una misión imposible –reinar, como dueños, sobre otro pueblo. Muchos de ellos regresan heridos, con el alma lastimada y esas lesiones afectan a la sociedad israelí en su conjunto. En mi criterio, la ocupación es una de las razones principales de la violencia de nuestra sociedad, de su decadencia moral, de su corrupción. Cuando un país aplasta a un pueblo durante 38 años, las normas morales de esa sociedad se corrompen.

«Amir Peretz puede ser un rayo de esperanza para los palestinos»

Autor Saleh Abdul Jawad

 Saleh Abdul Jawad est politologue à l’université de Birzeit.

Fuente Daily Star (Líbano)
Referencia «From Amir Peretz, a possible ray of Palestinian hope», por Saleh Abdul Jawad, Daily Star, 21 de noviembre de 2005.

Resumen Con la muerte de Yasser Arafat, los palestinos experimentaron un sentimiento moderado, mezcla de temor a lo desconocido, de dolor por la pérdida de una figura paternal y de esperanza de cambio. Ese sentimiento explica las reacciones frente al cambio en la dirección de la Autoridad Palestina. No obstante, desde su muerte, los palestinos continúan separados por un muro, siguen sufriendo humillaciones en los puntos de control y las colonias no dejan de extenderse. Como si ello fuera poco, la miseria prolifera, la sociedad palestina es dividida por las políticas israelíes que tratan de destruirla y la corrupción se ha generalizado.
Esta situación muestra que la propaganda de Ariel Sharon destinada a presentar a Yasser Arafat como el principal obstáculo para la paz era falsa. Pero como esta propaganda no logró su objetivo, el ministro de Defensa israelí, Shaul Mofaz, afirma ahora que es la generación actual de los dirigentes palestinos en su conjunto la que representa un obstáculo para la paz.
En este sombrío panorama existe, sin embargo, una nueva esperanza, una esperanza inesperada: la victoria de Amir Peretz en la dirección del Partido Laborista israelí. Peretz es un hombre que comprende el sufrimiento de los palestinos y que es consciente de que los derechos de los trabajadores judíos y árabes sólo se aplicarán en tiempos de paz. Por consiguiente, hay que esperar la victoria de Peretz en las próximas elecciones israelíes.

«No es uno de los suyos»

Autor Gideon Levy

 Gideon Levy es periodista del diario de izquierda israelí Ha’aretz. Fuerte crítico de la ocupación israelí, escribe en dicho diario, con el título de «Twilight Zone», una crónica semanal sobre las violaciones cometidas contra los palestinos. Con el paso de los años se ha convertido en un símbolo del «izquierdista pro palestino» para la derecha israelí y en una coartada para los demás. «¿Cómo no vamos a ser una democracia? ¡Dejamos escribir a Gideon Levy!», suele decir el Ministro de Defensa Shaul Moffaz.

Fuente Ha’aretz(Israel)
Referencia «Not one of their own», por Gideon Levy, Ha’aretz, 23 de noviembre de 2005.

Resumen Tres potentes bombas –sin contar a la derecha y a Shimon Peres–, se espera que estallen al paso de Amir Peretz en su camino hacia el cargo de primer ministro: han sido colocados por los dos grupos de opinión más poderosos del país, y también por un genio tenebroso. Si Peretz encuentra el modo de desmontarlas, llegará a la cima. De lo contrario, fracasará.
La primera bomba, por supuesto, fue colocada por la clase acomodada. Es innecesario abundar sobre el poder de esta comunidad y sobre su interés en impedir que lleguen al poder las ideas sociales defendidas por Peretz. Este conoce bien a este grupo, lo enfrenta desde hace mucho tiempo y no necesita que le aconsejen sobre cómo manejarlo.
La segunda bomba le resulta menos familiar: la comunidad militar y policíaca. Esta no acostumbra a recibir órdenes de civiles y si Peretz llega al poder, al no contar con ningún historial militar, con ninguna historia gloriosa y sanguinaria en su haber, representará una amenaza para todos aquellos que sólo creen en las Fuerzas Armadas, defensores de un «Estado Shin Bet». Si Peretz resulta electo, ello constituiría una revolución inimaginable, la llegada al poder de un hombre que nunca ha oído silbar las balas en sus orejas en un país donde este silbido se considera como un ruido de fondo normal.
Un líder civil que contemplaría la realidad desde un punto de vista que no es el que se tiene desde la torre de un tanque o a la mirilla de un fusil, que consideraría a los palestinos como seres humanos y no como «seres buscados por la policía», que sabría que el poderío militar no es la solución idónea y que la pobreza y la descomposición social son tan peligrosas para el país como el Yihad Islámico… un hombre así sería providencial para nuestro país.
Bien profunda, en el mismo medio del camino, espera la tercera bomba, que es la más difícil de desmantelar. Peretz es un mizrahi, un judío oriental –¡y por añadidura, de Marruecos!– o sea, que es un obrero, un mestizo de la más baja clase social. La capacidad de la sociedad israelí para aceptar a un primer ministro con este origen, que habla esta lengua, es algo que queda por ver. Incluso escondido en una botella, el genio del racismo y de la discriminación está siempre dispuesto a saltar en nuestro país. Se pretende negarlo, la actitud políticamente correcta lo disfraza bajo todo tipo de artimaña verbal, pero ese genio sigue ahí.

«Doblemos la hoja de ruta»

Autor Akiva Eldar

 Akiva Eldar est le directeur de la rédaction politique du quotidien israélien Ha’aretz et ancien conseiller politique d’Itzak Rabin.

Fuente Ha’aretz(Israel)
Referencia «Fold up the road map», por Akiva Eldar, Ha’aretz, 11 de noviembre de 2005.

Resumen Sharon piensa que los niños palestinos alimentan el odio a Israel desde que son amamantados por sus madres y que sólo se sentirán tranquilos cuando ese país sea borrado del mapa. Por tanto, un tratado de paz no tiene valor alguno para ellos e Israel no tiene otra opción que vencer al enemigo por la fuerza hasta hacerlo capitular y contentarse con lo poco que se le conceda. _ Peretz, por el contrario, desde hace más de 20 años trata diariamente con los cuadros de la OLP, desde que era alcalde de Sderot y en una época en que las reuniones israelo-árabes eran una excepción. Su esposa Ahlama es una mediadora profesional entre israelíes y árabes.
Los Peretz piensan que los vecinos tienen mucho que ganar con la paz y mucho que perder con la falta de paz. En otras palabras, consideran a los árabes como seres tan racionales como los judíos y que un desempleado del campo de Balata, al igual que un desempleado de Sderot, apoyará una política que le permita ganarse la vida, educar correctamente a sus hijos y luchar contra los elementos que amenazan su vida y su bienestar. Para Peretz, la vida humana es mucho más valiosa que algunos kilómetros de arena en Gaza o que algunos palmos de tierra en el Golan. Desde hace años, Peretz no deja de decir que la ocupación corrompe al ocupante y que Israel ha tenido más pérdidas que ganancias con la ocupación de los territorios. Si él pudiese, le haría a Abbas una oferta que éste no podría rechazar y reanudaría las discusiones con Siria en el punto donde Barak las abandonó.
No obstante, Peretz está lejos de ser un pacifista ingenuo. Sabe que el público israelí adora el muro de separación, que está aferrado al tema de un «Jerusalén unido» y que lo que más teme es el regreso masivo de los refugiados palestinos. Por consiguiente, propondrá ajustar el trazado del muro de separación para limitar su incidencia en la vida cotidiana de los palestinos; para Jerusalén propondrá una autonomía religiosa que no divida a la ciudad y, en cuanto a los refugiados, buscará soluciones fuera de las fronteras del país, con determinadas excepciones que tendrán en cuenta la reunificación familiar.

«El avance de Peretz»

Autor Graham Usher
Graham Usher es corresponsal en Palestina de The Economist y de la revista Middle East International; es autor del libro sobre el proceso de Oslo: Dispatches From Palestine: The Rise and Fall of the Oslo Peace Process.

Fuente Al-Ahram (Egipto)
Referencia «The Peretz breakthrough», por Graham Usher, Al-Ahram, 23 de noviembre de 2005.

Resumen La sorprendente elección de Amir Peretz para dirigir el Partido Laborista ha hecho ya honor al significado de su nombre en hebreo: abrirse paso. A todo lo largo de su campaña, Peretz prometió revisar las políticas neoliberales y unilateralistas, y comprometerse con la lucha por la justicia social y la paz, incluida la batalla a favor de ese «Israel de segunda» que el Partido Laborista olvidó durante tanto tiempo:«Ayudaremos a los habitantes de las villas miseria, a los sefardíes, a los recién llegados y a los árabes". Y hablando precisamente de los árabes, ¿qué significa para ellos la elección de Peretz?
Peretz fue uno de los primeros en unirse al movimiento La Paix Ahora, miembro fundador de la principal organización israelí de Derechos Humanos B’tselem y signatario en 2002 de los Acuerdos de Ginebra, un acuerdo de paz «virtual» donde Israel se compromete a devolver el 98% de Cisjordania a cambio del abandono por los palestinos de su derecho a regresar. Durante el mitin en memoria de Rabin, el discurso de Peretz hubiese podido ser pronunciado por Abu Mazen. «Sólo con la retirada de los territorios ocupados, poniendo fin a la violencia que ello provoca, podremos también acabar con la violencia que existe entre nosotros. Necesitamos una hoja de ruta moral, una hoja de ruta que ponga fin a la ocupación y conduzca a un acuerdo permanente sobre el status de nuestros dos países.»
Pero los palestinos tienen una larga experiencia en cuanto a las políticas israelíes que prometen la paz cuando están en la oposición y que después, una vez llegados al poder, predican la guerra. También saben que son pocas las oportunidades de Peretz de triunfar en las próximas elecciones. ¿Es por fin Peretz el interlocutor que los palestinos esperan desde hace tanto tiempo? ¿O es acaso otro de esos falsos Mesías al estilo de Rabin, Barak y Peres? Sin embargo, con su victoria, Peretz ya ha probado algo –y no solamente a los palestinos: que Sharon no es ni será nunca ese interlocutor.

 



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