Voltairenet.org
 Red de Prensa No Alineados

Tribunas y análisis - 16 de diciembre de 2005
«Misión cumplida» en Irak

Análisis

¿Con o sin dolor? La hipótesis de la retirada de las tropas estadounidenses y británicas de Irak se debate hoy ampliamente en los Estados Unidos, incluso en la prensa conservadora. No se trata ya de si hay que irse, sino de cómo hacerlo. Un analista del Washington Times sugería la semana pasada a George W. Bush que se inspirara en el general De Gaulle quien había sabido transformar la derrota en Argelia en trampolín político; Francia se retiraba con la cabeza en alto, vencida pero victoriosa, con un sentimiento de misión cumplida. Por algo el nuevo consejero político de la Casa Blanca, Peter D. Feaver, autor del discurso del presidente de los Estados Unidos en la Academia Militar de Annapolis, es especialista en gaullismo y descolonizaciones en el Maghreb.
En su «Estrategia de Victoria en Irak», documento redactado por el nuevo consejero como lo prueba un análisis de los meta datos del documento oficial, George W. Bush emplea 15 veces las palabras «victoria» y «vencer» para subrayar el éxito de su estrategia política y militar. Durante el discurso, George W. Bush habló ante un auditorio dócil: alumnos oficiales, acreedores de la corte marcial en caso de muestras de desaprobación de la política del «comandante en jefe». De creer lo que dice, todo va mejor en Irak, los pocos opositores están en vías de convertirse (los sunitas) o de ser derrotados (los nostálgicos de Sadam Husein). En cuanto a los terroristas dirigidos por Zarkaui, son un puñado de asesinos rechazados por todo el mundo y muy pronto serán aplastados. Sin embargo, se niega a dar una fecha tope para la salida de las tropas, y se limita a preparar a la opinión sobre el tema, destacando la acción de las fuerzas de ocupación. George W. Bush no es el único en su gobierno que sobrevalora los resultados de la acción estadounidense en Irak ya que Donald Rumsfeld incluso ha llegado a decir, en la televisión la semana pasada, durante la conferencia de prensa del general Pace, que los miembros de la resistencia (rebautizados «EOLEIGs» por el Pentágono, es decir «enemigos del gobierno iraquí legalmente electo») estaban desmoralizados y desertaban por cientos.
Las perspectivas son por lo tanto positivas y si aún es demasiado pronto para considerar la salida de las tropas, estamos en la vía correcta. Misión cumplida. Esta campaña de comunicación responde a los ataques de una parte de los demócratas estadounidenses sobre el tema del desastre iraquí y a los temores de los republicanos acerca de una catástrofe electoral en noviembre de 2006 durante las elecciones en el período intermedio de mandato. Sin embargo, los demócratas cuentan también con su lote de neoconservadores que respaldan la política de la administración Bush en el Medio Oriente. Entre ellos se encuentra, por supuesto, el ex compañero de fórmula de Al Gore durante las presidenciales de 2000, Joseph Liebermann, además administrador del Nixon Center y defensor de Donald Rumsfeld tras el desencadenamiento del escándalo de Abu Ghraib.
En el Wall Street Journal, el senador por Connecticut, desarrolla el mismo análisis que la administración Bush. Se declara experto en asuntos iraquíes al regreso de su cuarto viaje a Irak –viaje durante el cual casi no salió de la zona de seguridad de Bagdad y se limitó a recibir a los dignatarios del régimen establecido– y afirma que la situación continúa mejorando en el país. Los dirigentes iraquíes que colaboran con el ocupante se apresuraron en decirle que todo iba cada vez mejor en el «país más democrático de los países árabes». Asegura, en serio, que Irak es el futuro modelo político para los palestinos, libaneses, kuwaitíes, egipcios y saudíes, y que la población apoya masivamente al nuevo equipo en el poder. Por consiguiente, la misión que los Estados Unidos se habían fijado, hace tres años, al inicio de la guerra, se había cumplido. Las críticas de los demócratas no tienen fundamento. Existieron razones para esta guerra. Sin embargo, continúa el autor, todavía hay trabajo por hacer para formar a la policía iraquí de modo que combata al puñado de terroristas que quiere impedir que los iraquíes sean libres. Las tropas deben, por lo tanto, quedarse algún tiempo más. Y, claro está, hay que reformar la economía iraquí, tal como hace el nuevo embajador, Zalmay Khalilzad, teórico de la superpotencia estadounidense.

Precisamente la economía para la cual, también en ese caso, se «cumplió la misión», según refiere Heather Wokusch, de la organización MoveOn, en Dissident Voice. Con el establecimiento de un gobierno electo en Irak, la administración Bush dispone finalmente de un interlocutor «legal» con quien suscribir acuerdos de explotación. Al aprovechar el desorden existente y la debilidad de las instituciones iraquíes, el Departamento de Estado impone acuerdos de producción compartida (PSA) cuyos términos son extremadamente favorables a las compañías petroleras occidentales y que privarán durante los próximos 50 años a los ciudadanos iraquíes de una gran parte del maná petrolero. El lobby petrolero culmina así su ingerencia en los recursos energéticos del país, principal razón de la invasión. Pero eso no es todo. Si tenemos en cuenta el parecer de la ONG británica PLATFORM, especialista en asuntos petroleros, los acuerdos PSA en Irak sólo serían un ensayo a tamaño natural para extender la ingerencia sobre los demás recursos de la región y sobre todo a Irán. Para el lobby petrolero, lo que constituye un problema no es tanto el programa nuclear iraní como la voluntad de Teherán de crear una bolsa para el petróleo competidor que dejaría al dólar de lado en provecho del euro. Esa iniciativa es intolerable para Washington que ya prepara la desestabilización de Irán para someterlo a su control.

En el terreno, en Irak, las palabras tranquilizadoras de la administración Bush o de Joseph Lieberman se contradicen. PressAction publica el último correo electrónico enviado por Tom Fox, uno de los cuatro rehenes estadounidenses prisioneros en Irak, en el que recuerda las difíciles condiciones de vida de los iraquíes y precisa que la violencia que golpea día tras día a la sociedad iraquí está directamente vinculada a la presencia de las tropas extranjeras. Afirma que los iraquíes tienen mucho trabajo que hacer para solucionar sus conflictos internos, pero que no podrán hacerlo en tanto los soldados de Bush y de Bin Laden continúen matándose entre sí en el país. Para él, no es una sorpresa que, pese a sus numerosas y profundas divergencias, los diferentes componentes de la sociedad iraquí hayan podido estar de acuerdo en un solo punto en la Conferencia del Cairo: la salida inmediata de las tropas extranjeras de su país.
La «guerra civil» en Irak sólo provoca desdichas. En un artículo de Los Angeles Times retomado ampliamente por la prensa internacional, el politólogo Schlomo Avineri explica que, desde el punto de vista puramente utilitario, la destrucción del Irak de Sadam Husein y su fraccionamiento en tres provincias favorece a Israel. Por supuesto, un fracaso en Irak debilitaría a los Estados Unidos, lo que tendría repercusiones sobre su aliado, Israel. No obstante, un Irak fraccionado en tres pequeños Estados o desgarrado por una guerra civil haría que desapareciera por mucho tiempo cualquier amenaza para Israel por esa parte. Los Estados Unidos deben comprender que no se puede construir una democracia estilo occidental en Irak. Por lo tanto, su retirada es inevitable. En todos los casos, Israel es el ganador. Misión cumplida.

Para Irán, el «desorden iraquí» es menos positivo. El país aprovechó el sistema político establecido por las fuerzas de ocupación para desarrollar una influencia masiva en Irak. Por ende, la acción de la resistencia no lo favorece realmente, aun cuando obliga a los Estados Unidos a permanecer en Irak e impide que Washington libere las tropas para una nueva agresión militar.
El editorialista del Tehran Times y vocero semioficial de la República Islámica, Hassan Hanizadeh, menciona la voluntad iraní de impedir la división de Irak. Además de la visita del presidente iraquí a Irán, Teherán se involucró en la Conferencia para la Reconciliación Nacional y brinda su apoyo a la celebración de elecciones en diciembre de 2005, con la esperanza de que estabilizarán al país.

El diario conservador árabe Asharqalawsat destaca que, por inevitable que sea, nadie en Irak está interesado en que la retirada se haga demasiado rápidamente, ya que serían necesarios enormes esfuerzos para llenar ese vacío y tendría repercusiones catastróficas en la estabilidad de la región. En tanto el país no se haya estabilizado mediante un programa político eficaz y existan verdaderas fuerzas del mantenimiento del orden, la retirada sólo puede realizarse gradualmente. A riesgo de que Estados Unidos, para no perder su prestigio, se dirija a los actores regionales y los utilice como relevo. Ya Irán envió señales claras acerca de que está dispuesta a colaborar con las fuerzas de ocupación –aunque solo sea por razones de distensión estratégica con Washington.

El analista político iraquí en el exilio, Abdul-Ilah Al-Bayaty, señala por su parte en el diario oficial egipcio Al-Ahram que la historia iraquí se caracteriza por la resistencia constante a cualquier hegemonía extranjera, sobre todo en lo tocante a la cuestión del control del petróleo. Los políticos iraquíes saben que no podrán sobrevivir si pretenden confiar la gestión del petróleo a intereses extranjeros. Para lograrlo, Estados Unidos trata de destruir la unidad estatal iraquí y de dividir al país en varias entidades étnicas o religiosas, pero la población está apegada a su identidad panárabe-musulmana y mientras más se le ataque, más hostil será a Estados Unidos y rechazará toda legitimidad al gobierno.

Red Voltaire




16 de diciembre de 2005

Desde
París (Francia)

Herramientas

 Imprimir
 Enviar

Todas las versiones de este artículo:

 français
 русский
 English

Países
 Irak
 Estados Unidos

Temas
 Control del «Gran Medio Oriente»

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«El Presidente desarrolla la estrategia para la victoria en Irak»

Autor George W. Bush

 George W. Bush es el presidente de Estados Unidos.

Fuente Departamento de Estado (Estados Unidos)
Referencia «President Outlines Strategy for Victory in Iraq», por George W. Bush Departamento de Estado norteamericano, 30 de noviembre de 2005. Este texto es una adaptación del discurso ante los egresados de la Academia Militar de Annapolis.

Resumen Gracias por esta calurosa acogida. Me complace, a cambio, presentarles mis excusas por no haber asistido a los cursos. Es la primera vez que todas las promociones de esta Academia reúnen a alumnos matriculados después del 11 de septiembre de 2001. Todos ustedes se matricularon en tiempo de guerra y Estados Unidos les agradece vuestra devoción.
Hace seis meses vine a felicitar al grupo de 2005 y a subrayar la importancia de sus acciones en las guerras del siglo XXI. Hoy ese grupo honra el uniforme que viste y nos ayuda a ganar la guerra contra el terrorismo. Esta guerra se lleva a cabo en numerosos frentes: las calles de las ciudades occidentales, las montañas de Afganistán, las islas del sudeste asiático, el cuerno de África… etc. Pero el frente principal de esta guerra es actualmente Irak. Es importante comprender contra quién combatimos allí. Hay un primer grupo, integrado por sunitas, que se ha opuesto al proceso político, pero a los que estamos convenciendo. Hay un segundo grupo de gente que añora a Sadam Husein que vamos a marginar y a derrotar. Por último, están los islamistas guiados por Zarkaui que sólo quieren impedir que los iraquíes sean libres matando civiles. Van a fracasar y al derrotarlos en Irak estaremos consolidando también nuestra seguridad.
Para vencerlos, construimos una sociedad libre en Irak. Desarrollamos la seguridad y reformamos la economía. Para combatirlos debemos formar a las tropas iraquíes, con particular eficacia en la lucha contra el terrorismo. Asimismo, estamos desarrollando la policía iraquí. Nuestras tropas comprueban el progreso alcanzado. Cuando las tropas locales estén preparadas, sólo entonces, es que podremos pensar en retirarnos de Irak. No es posible fijar una fecha tope. El senador Joseph I. Liebermann lo explicó perfectamente hace poco. Nos adaptaremos a lo que vaya ocurriendo en el terreno.
Cuando Irak sea ya un país libre, continuaremos nuestra lucha contra la ideología del odio en todo el Medio Oriente.
Que Dios los bendiga a todos y siga bendiciendo a los Estados Unidos.

«Nuestras tropas deben permanecer»

Autor Joseph I. Lieberman

 Joseph I. Lieberman est sénateur démocrate du Connecticut et ancien candidat à l’investiture démocrate à l’élection présidentielle états-unienne de 2004. Il est membre du conseil d’administration du Nixon Center.

Fuente Wall Street Journal (Estados Unidos)
Referencia «Our Troops Must Stay», por Joseph I. Lieberman, Wall Street Journal, 5 de diciembre de 2005.

Resumen Acabo de regresar de mi cuarto viaje a Irak en 17 meses y he podido constatar los adelantos y progresos realizados en ese país que se salen del modelo construido por la dictadura de Sadam Husein. Incluso en el triángulo sunita se observan avances. La vida en Irak mejora y hay un fuerte crecimiento económico. La verdadera guerra en Irak enfrenta a 27 millones de iraquíes contra 10 000 terroristas que añoran a Sadam Husein o que son combatientes de Al Qaeda, y que no quieren que el país sea libre y democrático. Derrotarlos constituye una prioridad para nuestra seguridad nacional y para nuestra seguridad económica.
Antes de viajar a Irak, estuve en Israel. Es la única democracia verdadera de la región, pero a la cual muy pronto se le unirán los iraquíes, los palestinos, los libaneses, los kuwaitíes, los egipcios y los sauditas. Hoy Irak es el más democrático de los países árabes. Cada vez que los iraquíes hablaban, declaraban su apoyo al proceso político.
En ese viaje, los responsables iraquíes me preguntaban siempre si los Estados Unidos pensaban seguir ocupando Irak a largo plazo. Considero que eso es necesario y lamento que en el Congreso haya demócratas que sigan preguntándose sobre las causas que desencadenaron la guerra hace tres años y que haya republicanos que sigan preocupándose sobre todo por las elecciones de noviembre próximo. Hay que dar la libertad a los iraquíes y derrotar a los 10 000 terroristas. Para eso trabajamos, formando a las tropas iraquíes y reformando la economía local como Zalmay Khalilzad lo hizo ya en Afganistán.

«Misión cumplida: las grandes compañías petroleras se han apoderado de Irak»

Autor Heather Wokusch

 Heather Wokusch est journaliste et éditorialiste dans la presse de gauche états-unienne. Elle est membre fondatrice de la coalition MoveOn dont elle est conseillère pour les questions internationales.

Fuente Dissident Voice
Referencia «Mission Accomplished: Big Oil’s Occupation of Iraq», por Heather Wokusch, Dissident Voice, 3 de diciembre de 2005.

Resumen El plan secreto de la administración Bush para ayudar a las compañías energéticas a robar el petróleo iraquí tiene grandes probabilidades de triunfar dentro de pocas semanas. Las consecuencias de esa operación son considerables: incremento de ganancias para el lobby petrolero, un sometimiento mayor de los iraquíes, más tropas estadounidenses en la región, y una mayor probabilidad de invadir a Irán. Y eso no es más que el principio.
El problema del gobierno ha sido el traspaso del control de los recursos petroleros iraquíes a empresas privadas anónimas bajo un disfraz de legitimidad, todo eso manteniendo precios elevados. Para ello encontraron una solución tan sencilla como perversa: los PSA (Production Sharing Agreements).
Los PSA son un instrumento de gobierno para ayudar a la explotación petrolera en zonas donde la extracción es difícil desde el punto de vista técnico. Las empresas perforadoras reciben condiciones ventajosas que les aseguran ganancias más elevadas. La organización no gubernamental PLATFORM, especializada en cuestiones petroleras, afirma en su informe «Crude Designs: The Rip-off of Iraq’s Oil Wealth» que el modelo PSA está en vías de adopción en Irak, probablemente después de las elecciones de diciembre, sin ningún debate público. Ello representará un costo enorme para los iraquíes. Esos acuerdos, redactados por el Departamento de Estado norteamericano, serán de gran ventaja para las compañías petroleras, que obtendrán ganancias entre 42% y 162%, muy lejos del 12% del ROI habitualmente aplicado en esa rama. Por el contrario, con un barril a 40 dólares, Irak perderá entre 74 y 194 mil millones de dólares contando sólo los 12 primeros acuerdos firmados. Ello representa siete veces el presupuesto del Estado iraquí. Debe señalarse que los PSA son muy difíciles de renegociar sin grandes penalidades. Durante los próximos 50 años los electores iraquíes se verán, de hecho, impedidos de hacer cualquier modificación a esos acuerdos establecidos por un gobierno ilegítimo.
Para Greg Muttitt, autor del informe, «detrás de todos los discursos del gobierno para crear un Irak democrático, la política de imponer los PSA logró privar a Irak de todo control democrático de su recurso natural más importante. Y yo añadiría: Estados Unidos, Gran Bretaña y las compañías petroleras se aprovechan de la fragilidad de las instituciones iraquíes y de la violencia existente en el país para obligar al gobierno a firmar acuerdos de larga duración, poco favorables para el país.»
Cuando ya se haya cumplido esta etapa en Irak, las perspectivas de una invasión a Irán se hacen más realistas debido a las dimensiones de las reservas petroleras de ese país. Teherán está ya en la lista de los objetivos a atacar por parte de la administración Bush, no tanto por sus aspiraciones nucleares, sino por su intención de abrir, a comienzos del 2006, un mercado de intercambios petroleros internacionales basado en el euro. La «bolsa» petrolera iraní entraría en competencia directa con el NYMEX de Nueva York y permitiría a la OPEP pasar a un segundo plano el billete verde en beneficio de los más ventajosos «petroeuros». Washington está decidido a impedir a cualquier precio esa iniciativa. Si el modelo PSA se impone en Irak, ello constituiría un precedente para la región y brindaría al gobierno de Bush un motivo adicional para preparar el próximo cambio político en Irán.

«Tarde o temprano se rompe»

Autor Tom Fox
Quaker originaire de Virginie, aux États-unis, Tom Fox est un des quatre membres de l’ONG Christian Peacemaker Teams retenu en otage par un groupe se faisant appeler « Brigade des épées du Juste en Irak ». À Bagdad il était particulièrement chargé de faire des recherches sur les atteintes aux droits humains commis contre la population tant par les forces de la Coalition que par les diverses factions irakiennes.

Fuente PressAction
Referencia «Sooner or later it will snap», por Tom Fox, PressAction, 5 de diciembre de 2005. Este texto ha sido adaptado del último e-mail enviado por el autor la víspera de su secuestro.

Resumen Las noticias que me llegan sobre la conferencia de la Liga Árabe en El Cairo me devuelven la esperanza. Parece que las diversas facciones religiosas y políticas en Irak exigieron a los Estados Unidos un calendario para la retirada de sus tropas. Eso significa que los dirigentes sunitas, chiíitas y kurdos han podido por un tiempo dejar a un lado sus enormes discrepancias y unirse para exigir la salida inmediata de las tropas extranjeras de su país.
Quisiera sentirme igualmente optimista con respecto a las noticias en el terreno, pero en ese sentido –en particular en Bagdad–, la violencia sectaria no deja de aumentar a diario. No pasa un día sin que se asesine a una personalidad política o religiosa.
La vida cotidiana de los habitantes de Bagdad es totalmente anormal. Las colas frente a las gasolineras se extienden a lo largo de dos kilómetros. En un país que posee el 22% de las reservas de petróleo, los automovilistas se desgastan agotados durante al menos seis horas para llenar el tanque y sólo pueden conducir sus carros en días alternos, según el número de la chapa de matrícula que tengan. La electricidad sólo está disponible cuatro horas al día como promedio. El empleo marcha un poco mejor debido a las numerosas obras de BTP privadas que se están creando. Y, por supuesto, la seguridad sigue siendo igualmente catastrófica.
Jamás he visto personas tan resistentes como los iraquíes. Pero eso es como una cinta elástica… se le puede estirar, estirar hasta cierto punto, pero tarde o temprano se rompe. Sólo pido que aguanten un poco más, el tiempo para que las tropas estadounidenses se retiren de allí y se lleven con ellas a los demás combatientes extranjeros. Los iraquíes tienen una gran tarea por delante en lo que respecta a solucionar sus conflictos internos, pero no creo que la solución de esos conflictos sea posible mientras los soldados del Sr. Bush y los soldados del Sr. Bin Laden no encuentren otro sitio donde matarse los unos a los otros.

«Israel puede vivir con un Irak fragmentado y decadente»

Autor Shlomo Avineri

 Shlomo Avineri es profesor de ciencias políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Fue director general del ministerio israelí de Relaciones Exteriores. Como miembro de un instituto satélite de la CIA encargado de la asistencia a los partidos de izquierda ha participado en el proceso de democratización de muchos países de Europa Oriental.

Fuente Los Angeles Times (Estados Unidos)
Referencia «Israel could live with a fractured, failed Iraq», por Shlomo Avineri, Los Angeles Times, 4 de diciembre de 2005.

Resumen La mayoría de los israelíes apoyaba el derrocamiento de Sadam Husein. Todo el debate sobre las armas iraquíes de destrucción masiva no los ha afectado mucho, a ellos, a quienes Sadam obligó a ponerse máscaras de gas en dos ocasiones en la década del 90. Para los israelíes, Sadam Husein recordaba mucho al Hitler de los años 30 y la política francesa de apaciguamiento a la política de Vichy. Su caída libró a Israel de una amenaza.
No obstante, en cuanto al deseo mesiánico estadounidense de convertir a Irak en una democracia, los israelíes son más escépticos. En los últimos 20 años hemos presenciado un movimiento de democratización global, pero los Estados árabes han permanecido al margen de ello. Lo que está en discusión no es el Islam, sino el funcionamiento de las sociedades árabes, sin referencias democráticas. Además, ¿cómo crear una democracia en un país que no es una nación? Los árabes sunitas siempre han dominado a Irak y siguen luchando por consolidar su dominio. Las elecciones del 15 de diciembre no cambiarán nada de eso.
¿Acaso eso preocupa a Israel? Sí y no. Israel no quiere que un fracaso en Irak debilite a los Estados Unidos. Pero un Irak fragmentado en tres pequeños Estados o desgarrado por una guerra civil haría desaparecer por largo tiempo la amenaza que representó Sadam Husein. ¿Cuándo Estados Unidos comprenderá que en Irak no se puede construir una democracia a lo occidental?

«El influyente papel de Irán en Irak»

Autor Hassan Hanizadeh

 Hassan Hanizadeh es editorialista del Tehran Times.

Fuente Tehran Times (Irán)
Referencia «Iran’s influential role in Iraq», por Hassan Hanizadeh, Tehran Times, 23 de noviembre de 2005.

Resumen Jalal Talabani visitó recientemente Irán para reunirse con las autoridades iraníes. Eso es un indicio del papel positivo e influyente que la República Islámica desempeña en la vida política de Irak. Esta visita tuvo lugar después de la conferencia sobre la reconciliación nacional en Irak organizada en El Cairo. El éxito de esta conferencia se debió sólo a la presencia iraní. Irán prosigue su acción política a favor de la unidad y de la integridad territorial de Irak.
No obstante, hoy los países vecinos de Irak se ven afectados por el desorden allí reinante. Pensando en eso, Irán alienta a los dirigentes iraquíes a solucionar su problema por medio del debate. Aunque algunos países vecinos traten de reducir el papel positivo y constructivo de Irán al jugar la carta del panarabismo, la actitud favorable de Irak ha permitido neutralizar ese complot. Teherán ayuda actualmente a organizar unas elecciones pacíficas en Irak el 15 de diciembre. Esas elecciones permitirán estabilizar la estructura política de Irak.
Asimismo, estamos enfrascados en la lucha contra los terroristas árabes que desestabilizan a Irak y masacran a inocentes.

«Una retirada estadounidense inmediata, programada o “suave”… En eso reside el desafío iraquí»

Autor Abdelrahmen Al Rachid

 Abdelrahmen Al Rachid es el jefe de redacción del diario Asharqalawsat.

Fuente Asharqalawsat
Referencia «انسحاب أمريكي فوري أم مجدول أم مرن .. هذا هو تحدي العراق », por Abdelrahmen Al Rachid, Asharqalawsat, 4 de diciembre de 2005.

Resumen

El debate ya no gira en torno a la necesidad de la retirada estadounidense, que se ha hecho indispensable, sino sobre la forma que asumirá dicha retirada. ¿Debe ser inmediata, programada o suave?
La primera opción no parece ser la mejor, ya que una retirada inmediata dejaría un vacío que, para llenarse, requeriría inmensos esfuerzos, estadounidenses o iraquíes. Por otra parte, ante la complejidad de la situación interna, los responsables del gobierno títere saben bien que la retirada de las fuerzas de ocupación sólo puede hacerse después de cumplir dos etapas complementarias. La primera se refiere a la estabilidad y a la elaboración de un programa político eficaz, y la segunda consiste en la creación de los servicios militares y de la seguridad interna. Tales etapas parecen tener, incluso para los peores enemigos del ocupante, tanta importancia como la retirada misma.
Ese es el caso de los grupos «yihadistas» en Irak, que no quieren una retirada inmediata de las fuerzas de ocupación. Sobre todo porque esos grupos encontraron al fin, después de Afganistán, una base mejor para llevar a cabo su guerra sagrada contra los «infieles». La alternativa, pues, no puede ser otra que una retirada «suave», ya que el gobierno estadounidense se sigue negando a presentar su calendario de partida definitivo. Este rechazo puede explicarse por la terquedad de Estados Unidos en no reconocer su derrota contra la resistencia que ellos prefieren denominar «grupos terroristas», porque una derrota anunciada públicamente amenaza con tener consecuencias catastróficas para la estabilidad de la región. Esto beneficiará a los grupos terroristas, que no tardarán en apoderarse de lo que queda de Irak y de sus recursos.

Lo lógico sería una retirada «suave» paralela a la creación de organismos gubernamentales, elegidos democráticamente y representativos de las diversas comunidades iraquíes, que velan por la seguridad y la estabilidad del país. Los protagonistas regionales tienen también un papel muy importante que desempeñar en la solución del problema en Irak. De ese modo, los neoconservadores pueden seguir apelando, por ejemplo, a la ayuda iraní. Sobre todo cuando el régimen de Teherán parece estar dispuesto a colaborar con las fuerzas de ocupación, lo que, sin duda, le permitirá recuperar el aliento después de haber apartado el peligro.

Por tanto, las diversas partes iraquíes no deben insistir en una retirada cuyas condiciones no están creadas aún. Por el contrario, será necesario preparar un terreno favorable para dicha retirada. La comunidad internacional está también llamada a ayudar a la población iraquí garantizándole una estabilidad económica y social que le permita encontrar una salida al problema.


«Por qué Estados Unidos va a perder»

Autor Abdul-Ilah Al-Bayaty
Abdul-Ilah Al-Bayaty est un analyste politique irakien exilé en France.

Fuente Al-Ahram (Egipto)
Referencia «Why the US will lose», por Abdul-Ilah Al-Bayaty, Al Ahram, 9 de noviembre de 2005.

Resumen En la historia del movimiento patriótico iraquí, el principal criterio de lucha ha sido la oposición a toda hegemonía extranjera. Se observa igualmente que la nacionalización del petróleo iraquí ha sido un exitoso acontecimiento económico y que no existe ninguna justificación para que ese petróleo ya no sea administrado por el Estado. En esas condiciones, ningún gobierno en Irak puede sobrevivir si tiene la intención de confiar a intereses extranjeros la gestión del petróleo iraquí. Para lograrlo a cualquier costo, los Estados Unidos quieren destruir la ciudadanía iraquí y dividir al país en diversas entidades étnicas o religiosas.
La sociedad iraquí, contrariamente a los políticos corruptos y a los jefes militares, rechaza la política estadounidense en Irak. Mientras más Estados Unidos ataque al Estado iraquí, más hostil les será la sociedad iraquí. Es eso lo que explica el fracaso de las fuerzas de ocupación. Los iraquíes se aferran a sus raíces árabe-musulmanes. Mientras que el gobierno no reconozca la soberanía popular y el principio de solidaridad en la gestión de la economía y del sistema social iraquí, no será legítimo.
Rechazamos el modelo estadounidense de globalización neoliberal y el imperialismo. No estamos solos, esta oposición ocurre en todas partes del mundo.

 



Temas
Lucha por la independencia y la unidad de América Latina
Lucha por la independencia y la unidad de América Latina
- Solidaridad de Ecuador con Venezuela: Comunicado público

- El Imperialismo en el Ecuador: Oro y Sangre en Portovelo

- Italia debe exigir la extradición de Luis Posada Carriles

- ¿Vidas paralelas?

- El día que Juan Carlos de Borbón dijo algo que no le habían escrito

- + + +


Temas
«Golpes suaves»: acción secreta, espionaje
«Golpes suaves»: acción secreta, espionaje
- Comando Sur de EEUU combate al «populismo radical» en América Latina

- Fantasmas de Cheyre

- Las ciencias de la dominación mundial

- La Fundación Ford, fachada filantrópica de la CIA

- El diario «New York Times» inventa el golpe de Estado militar «democrático» y «no violento»

- + + +


Atentados de Buenos Aires ¿Quién fue?


002. Cowboys del Infierno


Hacer una donación a la Red Voltaire


 

À propos du Réseau Voltaire - Contacts - RSS

  

Top