Red Voltaire
Elecciones palestinas

¿Cuál es el programa político actual de Hamas?

Las elecciones legislativas palestinas del 25 de enero de 2006, en las que Hamas podría alzarse con la mayoría de los sufragios, aparecen como un sismo político. La prensa atlantista se esfuerza de antemano por demonizar a Hamas. Para aportar una información objetiva, la Red Voltaire presenta una amplia entrevista del vocero de este movimiento musulmán. En sus respuestas a Silvia Cattori, Moshir al Masri presenta un grupo de resistencia a una situación de violencia extrema muy ajeno al fanatismo que se le imputa.

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Silvia Cattori: Luego del asesinato del jeque Yassin, líder espiritual de Hamas, en 2004, las autoridades israelíes justificaron su liquidación afirmando que era el Bin Laden palestino. Propalaron la idea de que el movimiento islámico Hamas tenía lazos con Al Qaeda. En el extranjero, cuando los periodistas hablan de Hamas lo hacen generalmente para presentar a sus miembros como «terroristas» no como combatientes de la resistencia. A ustedes se les reprochó su rechazo al proceso de paz de Oslo, en lo cual los hechos demostraron que ustedes tenían razón. La idea generalizada es que «Hamas no acepta la existencia de Israel… que ningún judío podrá quedarse en Palestina… que todo judío es un blanco y debe ser eliminado». ¿Qué responden ustedes a quienes les acusan de querer «echar los judíos al mar» y de rechazar «el derecho de Israel a existir»? ¿Puede usted precisar su posición política sobre esos puntos?

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Moshir al-Masri, vocero del movimiento Hamas

Moshir al-Masri: Primeramente, permítanos expresar nuestro agradecimiento a todos los periodistas extranjeros que comparten los sufrimientos y la tristeza del pueblo palestino, dotados de una conciencia humana, que comprenden la injusticia que pesa sobre nuestro pueblo y lo defienden. Gracias a todos los periodistas, hombres y mujeres, que cumplen con su deber profesional de manera objetiva y honesta, sin caer en la tendencia pro israelí.

En lo tocante al rechazo de la existencia de Israel y del mantenimiento de la presencia de los judíos en Palestina, permítanos establecer una distinción entre los judíos como tal, o sea como adeptos de una religión, a los que respetamos y con quienes compartimos una historia honorable a través de la historia musulmana, y una ocupación presente en nuestro territorio. El problema no es por consiguiente un problema con los judíos. Damos la bienvenida a los judíos que quieran vivir con nosotros –esta es además una actitud permanentemente comprobada a lo largo de la historia del Islam, incluso desde la época de nuestro Profeta Mahoma. El problema reside en la ocupación impuesta a nuestra tierra. Nuestro problema es, por tanto, esa ocupación. Por consiguiente, nuestra resistencia es legal, en virtud de todas las leyes y reglas internacionales. Además, casi todas las revoluciones, a través del mundo, han tenido como objetivo acabar con la ocupación de un territorio. Así sucedió en plena Europa y en América y, por consiguiente, tenemos derecho a defendernos y a expulsar al ocupante de nuestro suelo. Se dice que el movimiento Hamas quiere «echar los judíos al mar». Son alegaciones falaces e infundadas. Respetamos el judaísmo como religión y a los judíos como seres humanos. Nos oponemos, en cambio, a una ocupación que nos expulsa de nuestras tierras y que ejerce todas las formas de agresión, mediante el uso de las armas más atroces, contra nuestro pueblo palestino. De ello se desprende que no podemos aceptar esa ocupación. Permítame poner un ejemplo de ello: si un hombre tiene una casa y alguien viene a ocupar esa casa, y más tarde el ladrón acepta cuando más concederle una pequeña habitación de esa casa a su legítimo propietario, durante lo que él mismo llama «negociaciones», diciéndole «el resto me pertenece», ¿puede alguien aceptar esa situación? ¿Es aceptable que lo echen a uno de su propia casa y reconocer después que la casa pertenece a quien la robó? ¿Y tener además que negociar con el ladrón para tratar de recuperar una habitación minúscula, y tener que soportar sus alegaciones? ¿Y si, además, el ladrón mata a nuestros hijos, destruye nuestros cultivos y acaba con nuestros medios de subsistencia? No, ninguna religión acepta eso, ni nadie dotado de su sano juicio.

S.C. - A fines de 2002, cuando me entrevisté con el doctor Rantisi, ustedes todavía no se veían obligados a vivir escondidos. Las cosas empeoraron considerablemente desde 2003: Hamas está en la lista negra de organizaciones «terroristas», el doctor Rantisi fue asesinado, al igual que cientos de cuadros importantes. ¿Cómo interpreta usted el hecho de que ninguna instancia, ningún Estado occidental tome en cuenta la gravedad de la violación de la legalidad internacional por parte de Israel mientras que ustedes son considerados como un enemigo, que no se aplique el derecho internacional en el caso de Israel –que pisotea los principios de la justicia, la vida humana, que violó más de 65 resoluciones del Consejo de Seguridad?

Moshir al-Masri: En lo concerniente a la clasificación de Hamas entre los movimientos «terroristas», le responderé que es evidente que esa clasificación no es ni fundada ni admisible. Hamas ejerce una resistencia honorable y equilibrada. Decir que se trata de un movimiento «terrorista» es inaceptable. No somos «terroristas», no predicamos el asesinato, no le robamos nada a nadie y no somos nosotros los ocupantes. Entonces, ¿por qué nos califican así? Nos defendemos ante las incursiones, los arrestos, los asesinatos selectivos, ante la utilización por Israel de las armas más crueles para golpear sin piedad y arbitrariamente a los civiles. Tenemos derecho a defendernos. Pero está claro que Estados Unidos favorece abiertamente a Israel. Por otra parte, está también la debilidad de Europa ante la posición estadounidense. No podemos menos que constatar que de ella se deriva una complicidad europea hacia Israel, basada en el alineamiento pro israelí de la administración estadounidense. Llamamos a los ciudadanos de todo el mundo a un reexamen de la naturaleza del conflicto palestino-sionista y a comprender que, ante la tregua que nosotros observamos y que los israelíes violaron, el problema no reside en el pueblo palestino ni en su legítima resistencia sino del lado de la agresión de la que es víctima nuestro pueblo.

S.C. - Ante el menor acto de resistencia no violenta, Israel les responde con el envío de sus bombarderos. Ustedes no ignoran que Israel los hostiga para empujarlos a cometer errores que justifiquen el uso de la fuerza a los ojos del mundo. Ante el dominio israelí, al que las instancias internacionales dan carta blanca para la masacre, ¿no es acaso un suicidio intentar responder con las armas?

Moshir al-Masri: En cuanto al llamado «equilibrio de fuerzas», permítanos insistir en que ningún país ocupado goza, debido al propio hecho de luchar contra una ocupación militar, de una correlación de fuerzas favorable. Si existiese un equilibrio de fuerzas, el ejército ocupante no podría mantener el país y su pueblo bajo la ocupación… Es evidente que no hay tal equilibro de fuerzas y que estamos en posición de inferioridad. Pero esa posición de inferioridad tiene que ver solamente con la cantidad de armas, no con nuestra determinación y nuestra voluntad de resistir ante las armas ultramodernas y sofisticadas de Israel. Nos asiste una voluntad capaz de mover montañas. El derecho está de nuestra parte y estamos dispuestos a sacrificarlo todo, y no exagero cuando digo «todo», para hacer valer nuestros derechos pisoteados. Por consiguiente, ese equilibrio de fuerzas llegaremos a crearlo poco a poco… Desde su inicio, la Intifada ha ido cambiando de táctica militar, pasando de un modo de acción a otro, hasta ser capaz de asestar golpes al enemigo y de parar su agresión permanente contra nuestro pueblo.

S.C. - ¿Cuál fue la política de Yaser Arafat hacia Hamas? ¿Cuál es hoy la de Abu Mazen?

Moshir al-Masri: La política del desaparecido presidente Abu Hammar [Yaser Arafat] –¡Dios lo acoja en su misericordia!– era fluctuante, variaba por momentos. Lo que sí es seguro es que en 1996 la Autoridad Palestina aplicó una política arrogante y arbitraria contra Hamas, encarceló a sus militantes y dirigentes y los persiguió, llegando incluso a poner al jeque Ahmad Yassin bajo arresto domiciliario. Fuimos pacientes, nos sobrepusimos a nuestras heridas –no por debilidad, sino por respeto a la sangre palestina y en aras de preservar la unión nacional. Hubo, sin embargo, periodos en que la relación entre Hamas y el presidente Abu Ammar fue una relación sólida y existía entonces interacción. Esa relación, como vemos, no tenía un solo color. Por el contrario, tuvo múltiples matices, los más variados… En cuanto a nuestras relaciones con el presidente Abu Mazen [Mahmud Abas], este es, hasta ahora, un hombre débil. Hemos llegado a acuerdos con él sobre muchos puntos, pero las decisiones tomadas no se han concretado y, hasta ahora, es imposible realizar una verdadera evaluación de su política. Por un lado, porque no ha transcurrido suficiente tiempo para como para hacer esa evaluación, pero sobre todo porque Abu Mazen no ha aplicado realmente en el ámbito palestino proyecto alguno que nos permita emitir un juicio…

S.C. – Más de 650 000 palestinos han pasado por las cárceles israelíes y muchos han sido torturados. Hay actualmente en Israel 9 200 prisioneros palestinos. Como usted sabe, la policía del Shabak utiliza técnicas sofisticadas para degradarlos, humillarlos y convertirlos en colaboradores. ¡Es asombroso que la Autoridad Palestina no haya exigido con más insistencia la liberación de esos presos como condición previa a toda negociación! Cientos de miles de militantes de Hamas y del Jihad han sido arrestados, durante los últimos meses, en Cisjordania. ¿Podrían realizarse tan masivamente esos arrestos y asesinatos sin una colaboración de los servicios palestinos de seguridad con el Shin Beth?

Moshir al-Masri: En lo concerniente a los arrestos y los asesinatos «selectivos», hay que saber que nunca hubiesen podido tener lugar sin la cooperación de los servicios palestinos de seguridad con el Shin Bet. Nosotros afirmamos que ha habido un pacto mediante el cual la Autoridad Palestina se entregó, atada de pies y manos, al enemigo israelí y que, conforme a los términos de ese pacto, hubo una coordinación de seguridad que llevó el contexto palestino a un terrible callejón sin salida y a disensiones internas. Los arrestos, las cacerías humanas, las detenciones domiciliarias sólo pudieron imponerse a los militantes y dirigentes de Hamas debido a esa cooperación de seguridad entre [responsables] palestinos e israelíes. En lo tocante a los asesinatos selectivos y los arrestos, es evidente que existe una red de traidores, que van y vienen libremente en Palestina. Ellos desempeñan un papel primordial directamente en las operaciones israelíes de eliminación. Lo mismo sucede con las incursiones y las redadas. Desgraciadamente, la Autoridad Palestina no ha estado a la altura de sus responsabilidades en ese aspecto y nosotros no hemos querido encargarnos de ese trabajo de orden público para no dar lugar a disensiones entre palestinos, y también para que no se diga que fuimos un Estado dentro del Estado. Sólo dirigimos nuestras armas contra quienes nos agraden y la justicia palestina tendrá que enfrentar sus responsabilidades y resolver todo problema interno. Es evidente que la Autoridad Palestina se ha atado las manos ella misma, firmando acuerdos que nos prohíben perseguir a los traidores que permiten el asesinato de nuestros conciudadanos al revelar a las fuerzas ocupantes los lugares donde se encuentran los palestinos perseguidos por ser miembros de la [resistencia], que éstas buscan para arrestarlos o, más frecuentemente, para asesinarlos.

S.C. – Se sabe que la Autoridad Palestina, después de haber puesto a su pueblo en una situación imposible llamándolo a poner fin a la lucha armada antes del advenimiento de la liberación nacional y luego de haber firmado con Israel tratados «entre dos partes», eliminó de su vocabulario el término «enemigo israelí». Recientemente, el «derecho al regreso» fue eliminado también del vocabulario de los dirigentes palestinos, que hablan ahora de «una solución de los refugiados» pero no de derecho. Mientras tanto, el dinero entra a raudales en las cajas de Abu Mazen. ¿Se trata de una casualidad? ¿Está destinado ese dinero a la compra de toda una élite política y de una clase media susceptibles de renunciar a la lucha nacional de liberación? ¿Cuál es la posición actual de Hamas ante la Autoridad Palestina?

Moshir al-Masri: En lo que respecta a la modificación de la terminología y la utilización, o la prohibición, de la expresión «enemigo israelí», la Autoridad Palestina actuó, junto al enemigo israelí, conforme a un acuerdo de seguridad entre ambas partes, para eliminar muchos conceptos y tratar de borrarlos de la mente de varias generaciones de palestinos. Pero la Intifada bendita de Al-Aqsa confirió actualidad a esas definiciones y conceptos, aún más que antes, lo cual se debe esencialmente a las propias acciones del ocupante, como los crímenes y masacres más horribles cometidos contra los hijos de nuestro pueblo.

Sí, la debilidad en la acción de la Autoridad Palestina es notoria en muchos aspectos. Y, como por casualidad, son sus responsables los que tratan de cambiar el vocabulario. Pero los conceptos del pueblo no son los de los representantes de la Autoridad. Lo mismo sucede en lo tocante al derecho al regreso de los refugiados palestinos. Cuando un responsable palestino habla de «resolver el “problema” de los refugiados», se puede percibir en ello una concesión exorbitante por parte de ese bando… Estamos hablando aquí de millones de hijos de nuestro pueblo (más de cinco millones de palestinos) exilados, expulsados, dispersos en casi todos los países del mundo y que tienen derecho a volver a sus hogares, a sus tierras, a su patria de donde fueron expulsados por la fuerza. Esos son los términos que utilizan el pueblo y los combatientes. Lo que dicen ciertos dirigentes palestinos no representa el sentir de todos los palestinos.

S.C. – El Congreso por el «Derecho al Regreso» que se reunió en Nazaret en diciembre de 2005 lanzó una advertencia a quienes quieren imponerles el reconocimiento del Estado de Israel como Estado judío y descartar el derecho al regreso. ¿Para ustedes sigue siendo ese derecho el escollo, «un derecho inalienable» al que es imposible renunciar?

Moshir al-Masri: En lo tocante a la imposición de un reconocimiento árabe y palestino del Estado de Israel como Estado judío y el reconocimiento del hecho consumado, pienso que ese reconocimiento del Estado de Israel es extremadamente peligroso ya que significa el abandono del derecho palestino, y significa que la política del hecho consumado se ha impuesto definitivamente en el mundo árabe musulmán. Acogemos con los brazos abiertos a los judíos como tales, pero no acogemos con los brazos abiertos una ocupación que aplasta nuestra tierra y a nuestro pueblo. Como ya dije, no podemos aceptar que nos expulsen de nuestro país, de nuestras casas, de nuestras tierras para volver después a tomar posesión de una porción mínima de esas tierras y reconocer al ladrón como propietario de todo lo demás, diciendo que está en su derecho y reconociendo ese derecho ante el mundo entero. Es por esa razón que nosotros, el movimiento Hamas, advertimos a todas las partes interesadas sobre las terribles consecuencias que tendría el caer en la trampa israelí consistente en admitir la política israelí del hecho consumado.

S.C. – La Autoridad Palestina se lo ha jugado todo a la creación de un Estado palestino independiente. ¿No estaban dispuestos los palestinos a aceptar un Estado con el 8% de las tierras históricas como compensación de los perjuicios causados por Israel desde 1948? ¿Un Estado único en el que judíos y no judíos vivan con los mismos derechos no sería una solución más equitativa?

Moshir al-Masri: Quiero decirle que el movimiento Hamas cree en una solución por etapas, no en soluciones basadas en concesiones. Es lo que afirmó el jeque Yassin, fundador y dirigente de Hamas, hace más de 15 años. Él dijo: «Podemos aceptar la creación de un Estado en Cisjordania, en la franja de Gaza y en Jerusalén oriental, con el regreso de los refugiados y la liberación de todos los prisioneros. Sólo entonces podremos firmar una tregua a largo plazo, hasta por 10 años o más». Pero es evidente que el enemigo sionista quiere perpetuar su ocupación. Prueba de ello es que Sharon, después de vender su retirada de Gaza presentándola como una «dolorosa concesión», vuelve a Gaza donde asesina, bombardea, golpea, y vuelve al norte de la franja de Gaza para establecer allí una tierra de nadie. Es visible, no conoce más lenguaje que el de la ocupación. No sabe lo que quiere decir una tregua, como lo demuestra su violación de la tregua actual, no conoce el lenguaje de la paz. Sólo conoce el lenguaje del crimen y del terror contra nuestro pueblo. Por consiguiente, nosotros confirmamos nuestra adhesión a las soluciones por etapas, y no podemos aceptar a cambio la ocupación de nuestro territorio. Es por eso que el resto del mundo debe unirse para mantenerse junto a nuestro pueblo enlutado y maltratado, cuyo territorio está ocupado, cuyos lugares sagrados son violados y cuyos hijos son víctimas de la peor de las agresiones. En cuanto a la creación de un Estado en el que conviviesen judíos y palestinos, hemos afirmado siempre –y lo reafirmaré ahora de nuevo– que hemos convivido con los judíos a lo largo de toda la historia islámica; que como Dhimmis, en el Estado musulmán, los judíos gozaban de los mismos derechos y tenían las mismas obligaciones que nosotros; que ellos formaban parte de nuestra patria. Lo repito nuevamente: el problema no es con los judíos. Nuestro único problema es con la ocupación israelí.

S.C. - Luego de la retirada de los colonos de Gaza, la comunidad internacional consideró esa retirada como un paso hacia la paz. Pero, ¿dónde está la paz? Su movimiento afirmó que Gaza estaba liberada. Sin embargo, los que la han visitado recientemente informan que el millón y medio de palestinos que allí viven sigue bajo el control absoluto de Israel; vigilancia y coerción que aumentarán mediante la construcción por Israel de la triple barrera equipada de ametralladoras accionadas por control remoto y de detectores electrónicos y ópticos. Más que hablar de liberación, ¿por qué no se denunció que los habitantes de Gaza están presos detrás de esas barreras, en un campo de concentración?

Moshir al-Masri: Sí. Está claro que lo que Sharon quiso vender es una mentira. En efecto, la retirada de la franja de Gaza no es una retirada verdadera, ni una retirada total. Israel sigue ocupando el espacio aéreo de Gaza, sus aviones no dejan de sobrevolar Gaza, prosiguen los bombardeos y los simulacros de ataque, así como los asesinatos selectivos desde el aire, mediante aviones no tripulados y misiles. Lo mismo sucede con el cerco terrestre y marítimo, incluyendo el punto de acceso de Rafah, que constituye la única salida que se le ha dejado al pueblo palestino que vive en la franja de Gaza. Esta lleno de cámaras, hay comisiones mixtas de seguridad que interrogan a todo el que entra o sale de la franja de Gaza, aún cuando no existe una presencia militar efectiva de Israel. El resultado es que, en la franja de Gaza, vivimos en una inmensa prisión y que el enemigo israelí no ha hecho ninguna concesión. Solamente se retiró de Gaza bajo los golpes de la resistencia: reconoció que no podía soportar el peso del dispositivo de seguridad que tenía que mantener debido a su propia ocupación de la franja de Gaza, en especial en las colonias, expuestas a los golpes de la resistencia palestina, a pesar de los medios rudimentarios de esta última, que logró afectar sin embargo al enemigo israelí inflingiéndole una dura lección y demostrándole que la tierra palestina no toleraría que se perpetuara su ocupación por Israel.

S.C. - Contrariamente a la ANC en Sudáfrica, ni Arafat ni Abu Mazen han lanzado nunca un llamado al boicot internacional, a la lucha civil, a la adopción de sanciones contra Israel. El presidente de la universidad palestina Al Quds llegó incluso a oponerse al boicot contra las universidades israelíes que promovieron los británicos. ¿Cómo explica usted esa sumisión ante Israel cuando los palestinos esperan de sus autoridades que estas defiendan su causa?

Moshir al-Masri: Es evidente que la Autoridad Palestina está sufriendo una deriva peligrosa y que algunos de sus dirigentes se aferran a sus cargos. Están dispuestos a hacer todas las concesiones que se pueda imaginar. Nos hemos dado cuenta debido al tipo de acuerdos que han firmado: no había en ellos una posición sólida de la Autoridad Palestina que fuera capaz de poner fin a la agresión sionista contra el pueblo palestino. El discurso dominante era el de las concesiones. Ese idioma de las concesiones se impuso generalmente, tanto que el presidente de una universidad palestina se atrevió a protestar –tiene usted razón– por el boicot contra las universidades israelíes, como si viviéramos con Israel en un mismo marco, ¡olvidando nuestra sangre derramada, la confiscación de nuestras tierras y el sometimiento a la ocupación de todas las posibilidades del pueblo palestino! Sí, por desgracia se puede hablar de sumisión por parte de la Autoridad, ante la administración israelí, a cambio de las no concesiones israelíes a la Autoridad. Es así porque esta última se ató las manos con acuerdos a los que es incapaz de sustraerse, en el momento mismo en que Sharon y sus socios niegan esos mismos acuerdos declarando que los acuerdos de Oslo no tienen ya existencia práctica sobre el terreno.

S.C. - Los parlamentarios europeos –tanto de izquierda como de derecha– votaron en 2004, por amplia mayoría, una resolución llamada «Paz y Dignidad en el Medio Oriente» que exige que la Autoridad Palestina luche contra los actos de terrorismo. Esa resolución:
- «reitera su firme condena así como el rechazo de todo acto de terrorismo cometido por organizaciones terroristas palestinas contra el pueblo israelí, y exige que la Autoridad Nacional Palestina libre una lucha sin cuartel contra esos actos de terrorismo hasta el desmantelamiento total de esas organizaciones»
- «declara expresamente que el terrorismo palestino, sean sus víctimas civiles o militares, no sólo es responsable de numerosas víctimas inocentes, lo cual lo hace de lo más condenable, sino que perjudica además gravemente el proceso de paz que se está tratando de retomar». _ ¿Qué tiene usted que decirle a Europa?

Moshir al-Masri: En lo tocante a los «terroristas», y la afirmación según la cual la resistencia no sólo mata inocentes sino que obstaculiza el proceso de paz, decimos: Observemos atentamente y con precisión la escena palestina y los hechos que allí se han producido después de la firma del acuerdo de paz entre palestinos e israelíes. ¿Quién empezó a matar? ¿Quién fue el primero en perpetrar masacres? ¿Cómo empezó la Intifada de Al-Aqsa, que seguimos viviendo aún? ¿No fue acaso con la visita provocadora de Sharon a la mezquita Al-Aqsâ, bendita y santa para los musulmanes y el pueblo palestino? Cuando los fieles [musulmanes] protestaron, las fuerzas ocupantes asesinaron decenas de ellos en pocos instantes. Fue entonces que se levantaron las multitudes, en todas partes, en defensa de sus lugares sagrados, como era su deber y su derecho. En cuanto a la primera Intifada, ¿no explotó acaso luego que un colono asesinara por propia voluntad a siete obreros palestinos en Jabaliya? Por consiguiente, estamos defendiendo a nuestro pueblo, y quienes nos califican de «terroristas» se equivocan y deben reconsiderar su apreciación. No somos «terroristas». Predicamos la vida, predicamos un proyecto de liberación, defendemos la dignidad y el legítimo orgullo. Es necesario que el mundo europeo deje de ser cómplice de Estados Unidos, en su alineamiento al lado del enemigo israelí. Si estudian y examinan con precisión los problemas existentes en el contexto palestino, comprenderán que, en casi todos los casos, la ocupación es la causa de los problemas.

S.C. - El reciente éxito électoral de Hamas sembró el pánico en el seno de la Autoridad Palestina. ¿Piensa usted que después de reinar sin discusión durante 12 años y de haberse empantanado en negociaciones «de paz» que sólo han traído más sufrimiento a los palestinos será ésta capaz de renunciar a los privilegios obtenidos a expensas de su pueblo y de aceptar el mensaje que éste le envía?

Moshir al-Masri: Pensamos que uno de los principios de la democracia es la aceptación de los resultados de las elecciones. Nadie tiene el monopolio de la nación, esta pertenece a todos. El movimiento Hamas desea tranquilizar a todo el mundo, a Europa, a Estados Unidos, al mundo, así como a la Autoridad Palestina. No tenemos la intención de quitarle a nadie su lugar en las elecciones, ni de contrariar a nadie. Queremos dar inicio a una nueva etapa, la de la participación política, para acabar con la exclusividad en la toma de decisiones políticas palestinas. Esa etapa será también la de la unión nacional ante los desafíos propios de esta etapa. Este pueblo que ha hecho los mayores sacrificios para obligar al ocupante a retirarse de parte de su territorio tiene que poder vivir hoy una vida tranquila y decente, lejos de las manifestaciones de anarquía e inseguridad, provocadas la mayoría de las veces por los propios supuestos servicios «de seguridad», lejos del amiguismo y los sobornos, lejos de la pérdida de los valores, del vacío ante lo desconocido, que dominan actualmente la escena palestina. Es la razón por la que Hamas ha querido participar sin más demora en las elecciones legislativas, para tratar de salvar la escena palestina de esta funesta situación.

S.C. – Para el pueblo palestino se trata de una situación extremadamente deprimente. No se ha logrado nada de lo prometido por la Autoridad Palestina. Si los palestinos le han dado la espalda a ésta, ¿eso no quiere decir que apoyan el programa de ustedes?

Moshir al-Masri: Está claro que a causa de la monopolización del poder por la Autoridad Palestina, que toma por sí sola las decisiones sobre el porvenir del pueblo palestino desde hace 10 años, y del éxito, por otro lado, del movimiento Hamas y de su programa en materia de resistencia legítimamente reconocida por el derecho internacional y debido al hecho que ese movimiento ha sido el portador de las preocupaciones del pueblo palestino y el abanderado del cambio y de la reforma, se ha producido una unión popular en torno a Hamas. Además, el pueblo palestino es en su mayoría un pueblo musulmán. Hamas es, sin embargo, un movimiento musulmán que quiere que nuestro pueblo viva el Islam como una realidad concreta en la medida de lo posible. Está claro que la Autoridad Palestina no ha aprendido de sus errores y que su situación es deplorable. Ni siquiera es capaz de resistir a aquellos de sus miembros que se dedican a secuestrar extranjeros, lo cual afecta la imagen honorable de nuestro pueblo, o que se dedican a ocupar diferentes instituciones, al chantaje y la intimidación. Debido a todo ello, la Autoridad Palestina atraviesa un periodo de gran debilidad y de descomposición. Por eso quisimos participar en las elecciones, para que la Autoridad Palestina recobre su prestigio y que el derecho prevalezca de nuevo. Queremos crear una Autoridad Palestina respetable para que el pueblo palestino pueda respetarla.

S.C. - Con excepción de Ramallah, durante el año pasado, Hamas cosechó más del 50% de los votos durante las elecciones locales. El FPLP, partido de izquierda, se alió a ustedes en ciertas ciudades. ¿Demuestra eso que no se trata de votar por una religión sino por hombres y mujeres íntegros que, contrariamente a los cuadros de Al Fatah, no abandonaron nunca la lucha de liberación?

Moshir al-Masri: El hecho de que Hamas concrete alianzas con el Frente Popular de Liberación de Palestina o con otras organizaciones confirma que no es un movimiento sectario, fosilizado o replegado sobre sí mismo. Hamas es un movimiento que se afirma como una página abierta a todos, como un movimiento dispuesto a aliarse a todos los hijos de nuestro pueblo palestino, para defender los intereses superiores de nuestro pueblo en el marco de un cambio y de una reforma reales en el contexto palestino. De ahí el apoyo de Hamas a una candidata de izquierda en la alcaldía de Ramallah, apoyo que no constituye un caso único, todo lo contrario. Decimos a todos que no queremos suplantar a nadie, no queremos marginar a nadie. Queremos vivir una existencia digna y tranquila, al abrigo de todos los fenómenos que se producen en la escena palestina desde hace 10 años. Queremos concertar una estrategia bien definida que proteja los derechos del pueblo palestino y preserve sus logros, sin entrar a considerar la procedencia de esos aliados. Basta con que sean palestinos y que quieran servir a la causa del pueblo palestino.

Silvia Cattori: Luego del asesinato del jeque Yassin, líder espiritual de Hamas, en 2004, las autoridades israelíes justificaron su liquidación afirmando que era el Bin Laden palestino. Propalaron la idea de que el movimiento islámico Hamas tenía lazos con Al Qaeda. En el extranjero, cuando los periodistas hablan de Hamas lo hacen generalmente para presentar a sus miembros como «terroristas» no como combatientes de la resistencia. A ustedes se les reprochó su rechazo al proceso de paz de Oslo, en lo cual los hechos demostraron que ustedes tenían razón. La idea generalizada es que «Hamas no acepta la existencia de Israel… que ningún judío podrá quedarse en Palestina… que todo judío es un blanco y debe ser eliminado». ¿Qué responden ustedes a quienes les acusan de querer «echar los judíos al mar» y de rechazar «el derecho de Israel a existir»? ¿Puede usted precisar su posición política sobre esos puntos?

Moshir al-Masri: Primeramente, permítanos expresar nuestro agradecimiento a todos los periodistas extranjeros que comparten los sufrimientos y la tristeza del pueblo palestino, dotados de una conciencia humana, que comprenden la injusticia que pesa sobre nuestro pueblo y lo defienden. Gracias a todos los periodistas, hombres y mujeres, que cumplen con su deber profesional de manera objetiva y honesta, sin caer en la tendencia pro israelí.

En lo tocante al rechazo de la existencia de Israel y del mantenimiento de la presencia de los judíos en Palestina, permítanos establecer una distinción entre los judíos como tal, o sea como adeptos de una religión, a los que respetamos y con quienes compartimos una historia honorable a través de la historia musulmana, y una ocupación presente en nuestro territorio. El problema no es por consiguiente un problema con los judíos. Damos la bienvenida a los judíos que quieran vivir con nosotros –esta es además una actitud permanentemente comprobada a lo largo de la historia del Islam, incluso desde la época de nuestro Profeta Mahoma. El problema reside en la ocupación impuesta a nuestra tierra. Nuestro problema es, por tanto, esa ocupación. Por consiguiente, nuestra resistencia es legal, en virtud de todas las leyes y reglas internacionales. Además, casi todas las revoluciones, a través del mundo, han tenido como objetivo acabar con la ocupación de un territorio. Así sucedió en plena Europa y en América y, por consiguiente, tenemos derecho a defendernos y a expulsar al ocupante de nuestro suelo. Se dice que el movimiento Hamas quiere «echar los judíos al mar». Son alegaciones falaces e infundadas. Respetamos el judaísmo como religión y a los judíos como seres humanos. Nos oponemos, en cambio, a una ocupación que nos expulsa de nuestras tierras y que ejerce todas las formas de agresión, mediante el uso de las armas más atroces, contra nuestro pueblo palestino. De ello se desprende que no podemos aceptar esa ocupación. Permítame poner un ejemplo de ello: si un hombre tiene una casa y alguien viene a ocupar esa casa, y más tarde el ladrón acepta cuando más concederle una pequeña habitación de esa casa a su legítimo propietario, durante lo que él mismo llama «negociaciones», diciéndole «el resto me pertenece», ¿puede alguien aceptar esa situación? ¿Es aceptable que lo echen a uno de su propia casa y reconocer después que la casa pertenece a quien la robó? ¿Y tener además que negociar con el ladrón para tratar de recuperar una habitación minúscula, y tener que soportar sus alegaciones? ¿Y si, además, el ladrón mata a nuestros hijos, destruye nuestros cultivos y acaba con nuestros medios de subsistencia? No, ninguna religión acepta eso, ni nadie dotado de su sano juicio.

S.C. - A fines de 2002, cuando me entrevisté con el doctor Rantisi, ustedes todavía no se veían obligados a vivir escondidos. Las cosas empeoraron considerablemente desde 2003: Hamas está en la lista negra de organizaciones «terroristas», el doctor Rantisi fue asesinado, al igual que cientos de cuadros importantes. ¿Cómo interpreta usted el hecho de que ninguna instancia, ningún Estado occidental tome en cuenta la gravedad de la violación de la legalidad internacional por parte de Israel mientras que ustedes son considerados como un enemigo, que no se aplique el derecho internacional en el caso de Israel –que pisotea los principios de la justicia, la vida humana, que violó más de 65 resoluciones del Consejo de Seguridad?

Moshir al-Masri: En lo concerniente a la clasificación de Hamas entre los movimientos «terroristas», le responderé que es evidente que esa clasificación no es ni fundada ni admisible. Hamas ejerce una resistencia honorable y equilibrada. Decir que se trata de un movimiento «terrorista» es inaceptable. No somos «terroristas», no predicamos el asesinato, no le robamos nada a nadie y no somos nosotros los ocupantes. Entonces, ¿por qué nos califican así? Nos defendemos ante las incursiones, los arrestos, los asesinatos selectivos, ante la utilización por Israel de las armas más crueles para golpear sin piedad y arbitrariamente a los civiles. Tenemos derecho a defendernos. Pero está claro que Estados Unidos favorece abiertamente a Israel. Por otra parte, está también la debilidad de Europa ante la posición estadounidense. No podemos menos que constatar que de ella se deriva una complicidad europea hacia Israel, basada en el alineamiento pro israelí de la administración estadounidense. Llamamos a los ciudadanos de todo el mundo a un reexamen de la naturaleza del conflicto palestino-sionista y a comprender que, ante la tregua que nosotros observamos y que los israelíes violaron, el problema no reside en el pueblo palestino ni en su legítima resistencia sino del lado de la agresión de la que es víctima nuestro pueblo.

S.C. - Ante el menor acto de resistencia no violenta, Israel les responde con el envío de sus bombarderos. Ustedes no ignoran que Israel los hostiga para empujarlos a cometer errores que justifiquen el uso de la fuerza a los ojos del mundo. Ante el dominio israelí, al que las instancias internacionales dan carta blanca para la masacre, ¿no es acaso un suicidio intentar responder con las armas?

Moshir al-Masri: En cuanto al llamado «equilibrio de fuerzas», permítanos insistir en que ningún país ocupado goza, debido al propio hecho de luchar contra una ocupación militar, de una correlación de fuerzas favorable. Si existiese un equilibrio de fuerzas, el ejército ocupante no podría mantener el país y su pueblo bajo la ocupación… Es evidente que no hay tal equilibro de fuerzas y que estamos en posición de inferioridad. Pero esa posición de inferioridad tiene que ver solamente con la cantidad de armas, no con nuestra determinación y nuestra voluntad de resistir ante las armas ultramodernas y sofisticadas de Israel. Nos asiste una voluntad capaz de mover montañas. El derecho está de nuestra parte y estamos dispuestos a sacrificarlo todo, y no exagero cuando digo «todo», para hacer valer nuestros derechos pisoteados. Por consiguiente, ese equilibrio de fuerzas llegaremos a crearlo poco a poco… Desde su inicio, la Intifada ha ido cambiando de táctica militar, pasando de un modo de acción a otro, hasta ser capaz de asestar golpes al enemigo y de parar su agresión permanente contra nuestro pueblo.

S.C. - ¿Cuál fue la política de Yaser Arafat hacia Hamas? ¿Cuál es hoy la de Abu Mazen?

Moshir al-Masri: La política del desaparecido presidente Abu Hammar [Yaser Arafat] –¡Dios lo acoja en su misericordia!– era fluctuante, variaba por momentos. Lo que sí es seguro es que en 1996 la Autoridad Palestina aplicó una política arrogante y arbitraria contra Hamas, encarceló a sus militantes y dirigentes y los persiguió, llegando incluso a poner al jeque Ahmad Yassin bajo arresto domiciliario. Fuimos pacientes, nos sobrepusimos a nuestras heridas –no por debilidad, sino por respeto a la sangre palestina y en aras de preservar la unión nacional. Hubo, sin embargo, periodos en que la relación entre Hamas y el presidente Abu Ammar fue una relación sólida y existía entonces interacción. Esa relación, como vemos, no tenía un solo color. Por el contrario, tuvo múltiples matices, los más variados… En cuanto a nuestras relaciones con el presidente Abu Mazen [Mahmud Abas], este es, hasta ahora, un hombre débil. Hemos llegado a acuerdos con él sobre muchos puntos, pero las decisiones tomadas no se han concretado y, hasta ahora, es imposible realizar una verdadera evaluación de su política. Por un lado, porque no ha transcurrido suficiente tiempo para como para hacer esa evaluación, pero sobre todo porque Abu Mazen no ha aplicado realmente en el ámbito palestino proyecto alguno que nos permita emitir un juicio…

S.C. – Más de 650 000 palestinos han pasado por las cárceles israelíes y muchos han sido torturados. Hay actualmente en Israel 9 200 prisioneros palestinos. Como usted sabe, la policía del Shabak utiliza técnicas sofisticadas para degradarlos, humillarlos y convertirlos en colaboradores. ¡Es asombroso que la Autoridad Palestina no haya exigido con más insistencia la liberación de esos presos como condición previa a toda negociación! Cientos de miles de militantes de Hamas y del Jihad han sido arrestados, durante los últimos meses, en Cisjordania. ¿Podrían realizarse tan masivamente esos arrestos y asesinatos sin una colaboración de los servicios palestinos de seguridad con el Shin Beth?

Moshir al-Masri: En lo concerniente a los arrestos y los asesinatos «selectivos», hay que saber que nunca hubiesen podido tener lugar sin la cooperación de los servicios palestinos de seguridad con el Shin Bet. Nosotros afirmamos que ha habido un pacto mediante el cual la Autoridad Palestina se entregó, atada de pies y manos, al enemigo israelí y que, conforme a los términos de ese pacto, hubo una coordinación de seguridad que llevó el contexto palestino a un terrible callejón sin salida y a disensiones internas. Los arrestos, las cacerías humanas, las detenciones domiciliarias sólo pudieron imponerse a los militantes y dirigentes de Hamas debido a esa cooperación de seguridad entre [responsables] palestinos e israelíes. En lo tocante a los asesinatos selectivos y los arrestos, es evidente que existe una red de traidores, que van y vienen libremente en Palestina. Ellos desempeñan un papel primordial directamente en las operaciones israelíes de eliminación. Lo mismo sucede con las incursiones y las redadas. Desgraciadamente, la Autoridad Palestina no ha estado a la altura de sus responsabilidades en ese aspecto y nosotros no hemos querido encargarnos de ese trabajo de orden público para no dar lugar a disensiones entre palestinos, y también para que no se diga que fuimos un Estado dentro del Estado. Sólo dirigimos nuestras armas contra quienes nos agraden y la justicia palestina tendrá que enfrentar sus responsabilidades y resolver todo problema interno. Es evidente que la Autoridad Palestina se ha atado las manos ella misma, firmando acuerdos que nos prohíben perseguir a los traidores que permiten el asesinato de nuestros conciudadanos al revelar a las fuerzas ocupantes los lugares donde se encuentran los palestinos perseguidos por ser miembros de la [resistencia], que éstas buscan para arrestarlos o, más frecuentemente, para asesinarlos.

S.C. – Se sabe que la Autoridad Palestina, después de haber puesto a su pueblo en una situación imposible llamándolo a poner fin a la lucha armada antes del advenimiento de la liberación nacional y luego de haber firmado con Israel tratados «entre dos partes», eliminó de su vocabulario el término «enemigo israelí». Recientemente, el «derecho al regreso» fue eliminado también del vocabulario de los dirigentes palestinos, que hablan ahora de «una solución de los refugiados» pero no de derecho. Mientras tanto, el dinero entra a raudales en las cajas de Abu Mazen. ¿Se trata de una casualidad? ¿Está destinado ese dinero a la compra de toda una élite política y de una clase media susceptibles de renunciar a la lucha nacional de liberación? ¿Cuál es la posición actual de Hamas ante la Autoridad Palestina?

Moshir al-Masri: En lo que respecta a la modificación de la terminología y la utilización, o la prohibición, de la expresión «enemigo israelí», la Autoridad Palestina actuó, junto al enemigo israelí, conforme a un acuerdo de seguridad entre ambas partes, para eliminar muchos conceptos y tratar de borrarlos de la mente de varias generaciones de palestinos. Pero la Intifada bendita de Al-Aqsa confirió actualidad a esas definiciones y conceptos, aún más que antes, lo cual se debe esencialmente a las propias acciones del ocupante, como los crímenes y masacres más horribles cometidos contra los hijos de nuestro pueblo.

Sí, la debilidad en la acción de la Autoridad Palestina es notoria en muchos aspectos. Y, como por casualidad, son sus responsables los que tratan de cambiar el vocabulario. Pero los conceptos del pueblo no son los de los representantes de la Autoridad. Lo mismo sucede en lo tocante al derecho al regreso de los refugiados palestinos. Cuando un responsable palestino habla de «resolver el “problema” de los refugiados», se puede percibir en ello una concesión exorbitante por parte de ese bando… Estamos hablando aquí de millones de hijos de nuestro pueblo (más de cinco millones de palestinos) exilados, expulsados, dispersos en casi todos los países del mundo y que tienen derecho a volver a sus hogares, a sus tierras, a su patria de donde fueron expulsados por la fuerza. Esos son los términos que utilizan el pueblo y los combatientes. Lo que dicen ciertos dirigentes palestinos no representa el sentir de todos los palestinos.

S.C. – El Congreso por el «Derecho al Regreso» que se reunió en Nazaret en diciembre de 2005 lanzó una advertencia a quienes quieren imponerles el reconocimiento del Estado de Israel como Estado judío y descartar el derecho al regreso. ¿Para ustedes sigue siendo ese derecho el escollo, «un derecho inalienable» al que es imposible renunciar?

Moshir al-Masri: En lo tocante a la imposición de un reconocimiento árabe y palestino del Estado de Israel como Estado judío y el reconocimiento del hecho consumado, pienso que ese reconocimiento del Estado de Israel es extremadamente peligroso ya que significa el abandono del derecho palestino, y significa que la política del hecho consumado se ha impuesto definitivamente en el mundo árabe musulmán. Acogemos con los brazos abiertos a los judíos como tales, pero no acogemos con los brazos abiertos una ocupación que aplasta nuestra tierra y a nuestro pueblo. Como ya dije, no podemos aceptar que nos expulsen de nuestro país, de nuestras casas, de nuestras tierras para volver después a tomar posesión de una porción mínima de esas tierras y reconocer al ladrón como propietario de todo lo demás, diciendo que está en su derecho y reconociendo ese derecho ante el mundo entero. Es por esa razón que nosotros, el movimiento Hamas, advertimos a todas las partes interesadas sobre las terribles consecuencias que tendría el caer en la trampa israelí consistente en admitir la política israelí del hecho consumado.

S.C. – La Autoridad Palestina se lo ha jugado todo a la creación de un Estado palestino independiente. ¿No estaban dispuestos los palestinos a aceptar un Estado con el 8% de las tierras históricas como compensación de los perjuicios causados por Israel desde 1948? ¿Un Estado único en el que judíos y no judíos vivan con los mismos derechos no sería una solución más equitativa?

Moshir al-Masri: Quiero decirle que el movimiento Hamas cree en una solución por etapas, no en soluciones basadas en concesiones. Es lo que afirmó el jeque Yassin, fundador y dirigente de Hamas, hace más de 15 años. Él dijo: «Podemos aceptar la creación de un Estado en Cisjordania, en la franja de Gaza y en Jerusalén oriental, con el regreso de los refugiados y la liberación de todos los prisioneros. Sólo entonces podremos firmar una tregua a largo plazo, hasta por 10 años o más». Pero es evidente que el enemigo sionista quiere perpetuar su ocupación. Prueba de ello es que Sharon, después de vender su retirada de Gaza presentándola como una «dolorosa concesión», vuelve a Gaza donde asesina, bombardea, golpea, y vuelve al norte de la franja de Gaza para establecer allí una tierra de nadie. Es visible, no conoce más lenguaje que el de la ocupación. No sabe lo que quiere decir una tregua, como lo demuestra su violación de la tregua actual, no conoce el lenguaje de la paz. Sólo conoce el lenguaje del crimen y del terror contra nuestro pueblo. Por consiguiente, nosotros confirmamos nuestra adhesión a las soluciones por etapas, y no podemos aceptar a cambio la ocupación de nuestro territorio. Es por eso que el resto del mundo debe unirse para mantenerse junto a nuestro pueblo enlutado y maltratado, cuyo territorio está ocupado, cuyos lugares sagrados son violados y cuyos hijos son víctimas de la peor de las agresiones. En cuanto a la creación de un Estado en el que conviviesen judíos y palestinos, hemos afirmado siempre –y lo reafirmaré ahora de nuevo– que hemos convivido con los judíos a lo largo de toda la historia islámica; que como Dhimmis, en el Estado musulmán, los judíos gozaban de los mismos derechos y tenían las mismas obligaciones que nosotros; que ellos formaban parte de nuestra patria. Lo repito nuevamente: el problema no es con los judíos. Nuestro único problema es con la ocupación israelí.

S.C. - Luego de la retirada de los colonos de Gaza, la comunidad internacional consideró esa retirada como un paso hacia la paz. Pero, ¿dónde está la paz? Su movimiento afirmó que Gaza estaba liberada. Sin embargo, los que la han visitado recientemente informan que el millón y medio de palestinos que allí viven sigue bajo el control absoluto de Israel; vigilancia y coerción que aumentarán mediante la construcción por Israel de la triple barrera equipada de ametralladoras accionadas por control remoto y de detectores electrónicos y ópticos. Más que hablar de liberación, ¿por qué no se denunció que los habitantes de Gaza están presos detrás de esas barreras, en un campo de concentración?

Moshir al-Masri: Sí. Está claro que lo que Sharon quiso vender es una mentira. En efecto, la retirada de la franja de Gaza no es una retirada verdadera, ni una retirada total. Israel sigue ocupando el espacio aéreo de Gaza, sus aviones no dejan de sobrevolar Gaza, prosiguen los bombardeos y los simulacros de ataque, así como los asesinatos selectivos desde el aire, mediante aviones no tripulados y misiles. Lo mismo sucede con el cerco terrestre y marítimo, incluyendo el punto de acceso de Rafah, que constituye la única salida que se le ha dejado al pueblo palestino que vive en la franja de Gaza. Esta lleno de cámaras, hay comisiones mixtas de seguridad que interrogan a todo el que entra o sale de la franja de Gaza, aún cuando no existe una presencia militar efectiva de Israel. El resultado es que, en la franja de Gaza, vivimos en una inmensa prisión y que el enemigo israelí no ha hecho ninguna concesión. Solamente se retiró de Gaza bajo los golpes de la resistencia: reconoció que no podía soportar el peso del dispositivo de seguridad que tenía que mantener debido a su propia ocupación de la franja de Gaza, en especial en las colonias, expuestas a los golpes de la resistencia palestina, a pesar de los medios rudimentarios de esta última, que logró afectar sin embargo al enemigo israelí inflingiéndole una dura lección y demostrándole que la tierra palestina no toleraría que se perpetuara su ocupación por Israel.

S.C. - Contrariamente a la ANC en Sudáfrica, ni Arafat ni Abu Mazen han lanzado nunca un llamado al boicot internacional, a la lucha civil, a la adopción de sanciones contra Israel. El presidente de la universidad palestina Al Quds llegó incluso a oponerse al boicot contra las universidades israelíes que promovieron los británicos. ¿Cómo explica usted esa sumisión ante Israel cuando los palestinos esperan de sus autoridades que estas defiendan su causa?

Moshir al-Masri: Es evidente que la Autoridad Palestina está sufriendo una deriva peligrosa y que algunos de sus dirigentes se aferran a sus cargos. Están dispuestos a hacer todas las concesiones que se pueda imaginar. Nos hemos dado cuenta debido al tipo de acuerdos que han firmado: no había en ellos una posición sólida de la Autoridad Palestina que fuera capaz de poner fin a la agresión sionista contra el pueblo palestino. El discurso dominante era el de las concesiones. Ese idioma de las concesiones se impuso generalmente, tanto que el presidente de una universidad palestina se atrevió a protestar –tiene usted razón– por el boicot contra las universidades israelíes, como si viviéramos con Israel en un mismo marco, ¡olvidando nuestra sangre derramada, la confiscación de nuestras tierras y el sometimiento a la ocupación de todas las posibilidades del pueblo palestino! Sí, por desgracia se puede hablar de sumisión por parte de la Autoridad, ante la administración israelí, a cambio de las no concesiones israelíes a la Autoridad. Es así porque esta última se ató las manos con acuerdos a los que es incapaz de sustraerse, en el momento mismo en que Sharon y sus socios niegan esos mismos acuerdos declarando que los acuerdos de Oslo no tienen ya existencia práctica sobre el terreno.

S.C. - Los parlamentarios europeos –tanto de izquierda como de derecha– votaron en 2004, por amplia mayoría, una resolución llamada «Paz y Dignidad en el Medio Oriente» que exige que la Autoridad Palestina luche contra los actos de terrorismo. Esa resolución:
- «reitera su firme condena así como el rechazo de todo acto de terrorismo cometido por organizaciones terroristas palestinas contra el pueblo israelí, y exige que la Autoridad Nacional Palestina libre una lucha sin cuartel contra esos actos de terrorismo hasta el desmantelamiento total de esas organizaciones»
- «declara expresamente que el terrorismo palestino, sean sus víctimas civiles o militares, no sólo es responsable de numerosas víctimas inocentes, lo cual lo hace de lo más condenable, sino que perjudica además gravemente el proceso de paz que se está tratando de retomar». _ ¿Qué tiene usted que decirle a Europa?

Moshir al-Masri: En lo tocante a los «terroristas», y la afirmación según la cual la resistencia no sólo mata inocentes sino que obstaculiza el proceso de paz, decimos: Observemos atentamente y con precisión la escena palestina y los hechos que allí se han producido después de la firma del acuerdo de paz entre palestinos e israelíes. ¿Quién empezó a matar? ¿Quién fue el primero en perpetrar masacres? ¿Cómo empezó la Intifada de Al-Aqsa, que seguimos viviendo aún? ¿No fue acaso con la visita provocadora de Sharon a la mezquita Al-Aqsâ, bendita y santa para los musulmanes y el pueblo palestino? Cuando los fieles [musulmanes] protestaron, las fuerzas ocupantes asesinaron decenas de ellos en pocos instantes. Fue entonces que se levantaron las multitudes, en todas partes, en defensa de sus lugares sagrados, como era su deber y su derecho. En cuanto a la primera Intifada, ¿no explotó acaso luego que un colono asesinara por propia voluntad a siete obreros palestinos en Jabaliya? Por consiguiente, estamos defendiendo a nuestro pueblo, y quienes nos califican de «terroristas» se equivocan y deben reconsiderar su apreciación. No somos «terroristas». Predicamos la vida, predicamos un proyecto de liberación, defendemos la dignidad y el legítimo orgullo. Es necesario que el mundo europeo deje de ser cómplice de Estados Unidos, en su alineamiento al lado del enemigo israelí. Si estudian y examinan con precisión los problemas existentes en el contexto palestino, comprenderán que, en casi todos los casos, la ocupación es la causa de los problemas.

S.C. - El reciente éxito électoral de Hamas sembró el pánico en el seno de la Autoridad Palestina. ¿Piensa usted que después de reinar sin discusión durante 12 años y de haberse empantanado en negociaciones «de paz» que sólo han traído más sufrimiento a los palestinos será ésta capaz de renunciar a los privilegios obtenidos a expensas de su pueblo y de aceptar el mensaje que éste le envía?

Moshir al-Masri: Pensamos que uno de los principios de la democracia es la aceptación de los resultados de las elecciones. Nadie tiene el monopolio de la nación, esta pertenece a todos. El movimiento Hamas desea tranquilizar a todo el mundo, a Europa, a Estados Unidos, al mundo, así como a la Autoridad Palestina. No tenemos la intención de quitarle a nadie su lugar en las elecciones, ni de contrariar a nadie. Queremos dar inicio a una nueva etapa, la de la participación política, para acabar con la exclusividad en la toma de decisiones políticas palestinas. Esa etapa será también la de la unión nacional ante los desafíos propios de esta etapa. Este pueblo que ha hecho los mayores sacrificios para obligar al ocupante a retirarse de parte de su territorio tiene que poder vivir hoy una vida tranquila y decente, lejos de las manifestaciones de anarquía e inseguridad, provocadas la mayoría de las veces por los propios supuestos servicios «de seguridad», lejos del amiguismo y los sobornos, lejos de la pérdida de los valores, del vacío ante lo desconocido, que dominan actualmente la escena palestina. Es la razón por la que Hamas ha querido participar sin más demora en las elecciones legislativas, para tratar de salvar la escena palestina de esta funesta situación.

S.C. – Para el pueblo palestino se trata de una situación extremadamente deprimente. No se ha logrado nada de lo prometido por la Autoridad Palestina. Si los palestinos le han dado la espalda a ésta, ¿eso no quiere decir que apoyan el programa de ustedes?

Moshir al-Masri: Está claro que a causa de la monopolización del poder por la Autoridad Palestina, que toma por sí sola las decisiones sobre el porvenir del pueblo palestino desde hace 10 años, y del éxito, por otro lado, del movimiento Hamas y de su programa en materia de resistencia legítimamente reconocida por el derecho internacional y debido al hecho que ese movimiento ha sido el portador de las preocupaciones del pueblo palestino y el abanderado del cambio y de la reforma, se ha producido una unión popular en torno a Hamas. Además, el pueblo palestino es en su mayoría un pueblo musulmán. Hamas es, sin embargo, un movimiento musulmán que quiere que nuestro pueblo viva el Islam como una realidad concreta en la medida de lo posible. Está claro que la Autoridad Palestina no ha aprendido de sus errores y que su situación es deplorable. Ni siquiera es capaz de resistir a aquellos de sus miembros que se dedican a secuestrar extranjeros, lo cual afecta la imagen honorable de nuestro pueblo, o que se dedican a ocupar diferentes instituciones, al chantaje y la intimidación. Debido a todo ello, la Autoridad Palestina atraviesa un periodo de gran debilidad y de descomposición. Por eso quisimos participar en las elecciones, para que la Autoridad Palestina recobre su prestigio y que el derecho prevalezca de nuevo. Queremos crear una Autoridad Palestina respetable para que el pueblo palestino pueda respetarla.

S.C. - Con excepción de Ramallah, durante el año pasado, Hamas cosechó más del 50% de los votos durante las elecciones locales. El FPLP, partido de izquierda, se alió a ustedes en ciertas ciudades. ¿Demuestra eso que no se trata de votar por una religión sino por hombres y mujeres íntegros que, contrariamente a los cuadros de Al Fatah, no abandonaron nunca la lucha de liberación?

Moshir al-Masri: El hecho de que Hamas concrete alianzas con el Frente Popular de Liberación de Palestina o con otras organizaciones confirma que no es un movimiento sectario, fosilizado o replegado sobre sí mismo. Hamas es un movimiento que se afirma como una página abierta a todos, como un movimiento dispuesto a aliarse a todos los hijos de nuestro pueblo palestino, para defender los intereses superiores de nuestro pueblo en el marco de un cambio y de una reforma reales en el contexto palestino. De ahí el apoyo de Hamas a una candidata de izquierda en la alcaldía de Ramallah, apoyo que no constituye un caso único, todo lo contrario. Decimos a todos que no queremos suplantar a nadie, no queremos marginar a nadie. Queremos vivir una existencia digna y tranquila, al abrigo de todos los fenómenos que se producen en la escena palestina desde hace 10 años. Queremos concertar una estrategia bien definida que proteja los derechos del pueblo palestino y preserve sus logros, sin entrar a considerar la procedencia de esos aliados. Basta con que sean palestinos y que quieran servir a la causa del pueblo palestino.

Silvia Cattori: Luego del asesinato del jeque Yassin, líder espiritual de Hamas, en 2004, las autoridades israelíes justificaron su liquidación afirmando que era el Bin Laden palestino. Propalaron la idea de que el movimiento islámico Hamas tenía lazos con Al Qaeda. En el extranjero, cuando los periodistas hablan de Hamas lo hacen generalmente para presentar a sus miembros como «terroristas» no como combatientes de la resistencia. A ustedes se les reprochó su rechazo al proceso de paz de Oslo, en lo cual los hechos demostraron que ustedes tenían razón. La idea generalizada es que «Hamas no acepta la existencia de Israel… que ningún judío podrá quedarse en Palestina… que todo judío es un blanco y debe ser eliminado». ¿Qué responden ustedes a quienes les acusan de querer «echar los judíos al mar» y de rechazar «el derecho de Israel a existir»? ¿Puede usted precisar su posición política sobre esos puntos?

Moshir al-Masri: Primeramente, permítanos expresar nuestro agradecimiento a todos los periodistas extranjeros que comparten los sufrimientos y la tristeza del pueblo palestino, dotados de una conciencia humana, que comprenden la injusticia que pesa sobre nuestro pueblo y lo defienden. Gracias a todos los periodistas, hombres y mujeres, que cumplen con su deber profesional de manera objetiva y honesta, sin caer en la tendencia pro israelí.

En lo tocante al rechazo de la existencia de Israel y del mantenimiento de la presencia de los judíos en Palestina, permítanos establecer una distinción entre los judíos como tal, o sea como adeptos de una religión, a los que respetamos y con quienes compartimos una historia honorable a través de la historia musulmana, y una ocupación presente en nuestro territorio. El problema no es por consiguiente un problema con los judíos. Damos la bienvenida a los judíos que quieran vivir con nosotros –esta es además una actitud permanentemente comprobada a lo largo de la historia del Islam, incluso desde la época de nuestro Profeta Mahoma. El problema reside en la ocupación impuesta a nuestra tierra. Nuestro problema es, por tanto, esa ocupación. Por consiguiente, nuestra resistencia es legal, en virtud de todas las leyes y reglas internacionales. Además, casi todas las revoluciones, a través del mundo, han tenido como objetivo acabar con la ocupación de un territorio. Así sucedió en plena Europa y en América y, por consiguiente, tenemos derecho a defendernos y a expulsar al ocupante de nuestro suelo. Se dice que el movimiento Hamas quiere «echar los judíos al mar». Son alegaciones falaces e infundadas. Respetamos el judaísmo como religión y a los judíos como seres humanos. Nos oponemos, en cambio, a una ocupación que nos expulsa de nuestras tierras y que ejerce todas las formas de agresión, mediante el uso de las armas más atroces, contra nuestro pueblo palestino. De ello se desprende que no podemos aceptar esa ocupación. Permítame poner un ejemplo de ello: si un hombre tiene una casa y alguien viene a ocupar esa casa, y más tarde el ladrón acepta cuando más concederle una pequeña habitación de esa casa a su legítimo propietario, durante lo que él mismo llama «negociaciones», diciéndole «el resto me pertenece», ¿puede alguien aceptar esa situación? ¿Es aceptable que lo echen a uno de su propia casa y reconocer después que la casa pertenece a quien la robó? ¿Y tener además que negociar con el ladrón para tratar de recuperar una habitación minúscula, y tener que soportar sus alegaciones? ¿Y si, además, el ladrón mata a nuestros hijos, destruye nuestros cultivos y acaba con nuestros medios de subsistencia? No, ninguna religión acepta eso, ni nadie dotado de su sano juicio.

S.C. - A fines de 2002, cuando me entrevisté con el doctor Rantisi, ustedes todavía no se veían obligados a vivir escondidos. Las cosas empeoraron considerablemente desde 2003: Hamas está en la lista negra de organizaciones «terroristas», el doctor Rantisi fue asesinado, al igual que cientos de cuadros importantes. ¿Cómo interpreta usted el hecho de que ninguna instancia, ningún Estado occidental tome en cuenta la gravedad de la violación de la legalidad internacional por parte de Israel mientras que ustedes son considerados como un enemigo, que no se aplique el derecho internacional en el caso de Israel –que pisotea los principios de la justicia, la vida humana, que violó más de 65 resoluciones del Consejo de Seguridad?

Moshir al-Masri: En lo concerniente a la clasificación de Hamas entre los movimientos «terroristas», le responderé que es evidente que esa clasificación no es ni fundada ni admisible. Hamas ejerce una resistencia honorable y equilibrada. Decir que se trata de un movimiento «terrorista» es inaceptable. No somos «terroristas», no predicamos el asesinato, no le robamos nada a nadie y no somos nosotros los ocupantes. Entonces, ¿por qué nos califican así? Nos defendemos ante las incursiones, los arrestos, los asesinatos selectivos, ante la utilización por Israel de las armas más crueles para golpear sin piedad y arbitrariamente a los civiles. Tenemos derecho a defendernos. Pero está claro que Estados Unidos favorece abiertamente a Israel. Por otra parte, está también la debilidad de Europa ante la posición estadounidense. No podemos menos que constatar que de ella se deriva una complicidad europea hacia Israel, basada en el alineamiento pro israelí de la administración estadounidense. Llamamos a los ciudadanos de todo el mundo a un reexamen de la naturaleza del conflicto palestino-sionista y a comprender que, ante la tregua que nosotros observamos y que los israelíes violaron, el problema no reside en el pueblo palestino ni en su legítima resistencia sino del lado de la agresión de la que es víctima nuestro pueblo.

S.C. - Ante el menor acto de resistencia no violenta, Israel les responde con el envío de sus bombarderos. Ustedes no ignoran que Israel los hostiga para empujarlos a cometer errores que justifiquen el uso de la fuerza a los ojos del mundo. Ante el dominio israelí, al que las instancias internacionales dan carta blanca para la masacre, ¿no es acaso un suicidio intentar responder con las armas?

Moshir al-Masri: En cuanto al llamado «equilibrio de fuerzas», permítanos insistir en que ningún país ocupado goza, debido al propio hecho de luchar contra una ocupación militar, de una correlación de fuerzas favorable. Si existiese un equilibrio de fuerzas, el ejército ocupante no podría mantener el país y su pueblo bajo la ocupación… Es evidente que no hay tal equilibro de fuerzas y que estamos en posición de inferioridad. Pero esa posición de inferioridad tiene que ver solamente con la cantidad de armas, no con nuestra determinación y nuestra voluntad de resistir ante las armas ultramodernas y sofisticadas de Israel. Nos asiste una voluntad capaz de mover montañas. El derecho está de nuestra parte y estamos dispuestos a sacrificarlo todo, y no exagero cuando digo «todo», para hacer valer nuestros derechos pisoteados. Por consiguiente, ese equilibrio de fuerzas llegaremos a crearlo poco a poco… Desde su inicio, la Intifada ha ido cambiando de táctica militar, pasando de un modo de acción a otro, hasta ser capaz de asestar golpes al enemigo y de parar su agresión permanente contra nuestro pueblo.

S.C. - ¿Cuál fue la política de Yaser Arafat hacia Hamas? ¿Cuál es hoy la de Abu Mazen?

Moshir al-Masri: La política del desaparecido presidente Abu Hammar [Yaser Arafat] –¡Dios lo acoja en su misericordia!– era fluctuante, variaba por momentos. Lo que sí es seguro es que en 1996 la Autoridad Palestina aplicó una política arrogante y arbitraria contra Hamas, encarceló a sus militantes y dirigentes y los persiguió, llegando incluso a poner al jeque Ahmad Yassin bajo arresto domiciliario. Fuimos pacientes, nos sobrepusimos a nuestras heridas –no por debilidad, sino por respeto a la sangre palestina y en aras de preservar la unión nacional. Hubo, sin embargo, periodos en que la relación entre Hamas y el presidente Abu Ammar fue una relación sólida y existía entonces interacción. Esa relación, como vemos, no tenía un solo color. Por el contrario, tuvo múltiples matices, los más variados… En cuanto a nuestras relaciones con el presidente Abu Mazen [Mahmud Abas], este es, hasta ahora, un hombre débil. Hemos llegado a acuerdos con él sobre muchos puntos, pero las decisiones tomadas no se han concretado y, hasta ahora, es imposible realizar una verdadera evaluación de su política. Por un lado, porque no ha transcurrido suficiente tiempo para como para hacer esa evaluación, pero sobre todo porque Abu Mazen no ha aplicado realmente en el ámbito palestino proyecto alguno que nos permita emitir un juicio…

S.C. – Más de 650 000 palestinos han pasado por las cárceles israelíes y muchos han sido torturados. Hay actualmente en Israel 9 200 prisioneros palestinos. Como usted sabe, la policía del Shabak utiliza técnicas sofisticadas para degradarlos, humillarlos y convertirlos en colaboradores. ¡Es asombroso que la Autoridad Palestina no haya exigido con más insistencia la liberación de esos presos como condición previa a toda negociación! Cientos de miles de militantes de Hamas y del Jihad han sido arrestados, durante los últimos meses, en Cisjordania. ¿Podrían realizarse tan masivamente esos arrestos y asesinatos sin una colaboración de los servicios palestinos de seguridad con el Shin Beth?

Moshir al-Masri: En lo concerniente a los arrestos y los asesinatos «selectivos», hay que saber que nunca hubiesen podido tener lugar sin la cooperación de los servicios palestinos de seguridad con el Shin Bet. Nosotros afirmamos que ha habido un pacto mediante el cual la Autoridad Palestina se entregó, atada de pies y manos, al enemigo israelí y que, conforme a los términos de ese pacto, hubo una coordinación de seguridad que llevó el contexto palestino a un terrible callejón sin salida y a disensiones internas. Los arrestos, las cacerías humanas, las detenciones domiciliarias sólo pudieron imponerse a los militantes y dirigentes de Hamas debido a esa cooperación de seguridad entre [responsables] palestinos e israelíes. En lo tocante a los asesinatos selectivos y los arrestos, es evidente que existe una red de traidores, que van y vienen libremente en Palestina. Ellos desempeñan un papel primordial directamente en las operaciones israelíes de eliminación. Lo mismo sucede con las incursiones y las redadas. Desgraciadamente, la Autoridad Palestina no ha estado a la altura de sus responsabilidades en ese aspecto y nosotros no hemos querido encargarnos de ese trabajo de orden público para no dar lugar a disensiones entre palestinos, y también para que no se diga que fuimos un Estado dentro del Estado. Sólo dirigimos nuestras armas contra quienes nos agraden y la justicia palestina tendrá que enfrentar sus responsabilidades y resolver todo problema interno. Es evidente que la Autoridad Palestina se ha atado las manos ella misma, firmando acuerdos que nos prohíben perseguir a los traidores que permiten el asesinato de nuestros conciudadanos al revelar a las fuerzas ocupantes los lugares donde se encuentran los palestinos perseguidos por ser miembros de la [resistencia], que éstas buscan para arrestarlos o, más frecuentemente, para asesinarlos.

S.C. – Se sabe que la Autoridad Palestina, después de haber puesto a su pueblo en una situación imposible llamándolo a poner fin a la lucha armada antes del advenimiento de la liberación nacional y luego de haber firmado con Israel tratados «entre dos partes», eliminó de su vocabulario el término «enemigo israelí». Recientemente, el «derecho al regreso» fue eliminado también del vocabulario de los dirigentes palestinos, que hablan ahora de «una solución de los refugiados» pero no de derecho. Mientras tanto, el dinero entra a raudales en las cajas de Abu Mazen. ¿Se trata de una casualidad? ¿Está destinado ese dinero a la compra de toda una élite política y de una clase media susceptibles de renunciar a la lucha nacional de liberación? ¿Cuál es la posición actual de Hamas ante la Autoridad Palestina?

Moshir al-Masri: En lo que respecta a la modificación de la terminología y la utilización, o la prohibición, de la expresión «enemigo israelí», la Autoridad Palestina actuó, junto al enemigo israelí, conforme a un acuerdo de seguridad entre ambas partes, para eliminar muchos conceptos y tratar de borrarlos de la mente de varias generaciones de palestinos. Pero la Intifada bendita de Al-Aqsa confirió actualidad a esas definiciones y conceptos, aún más que antes, lo cual se debe esencialmente a las propias acciones del ocupante, como los crímenes y masacres más horribles cometidos contra los hijos de nuestro pueblo.

Sí, la debilidad en la acción de la Autoridad Palestina es notoria en muchos aspectos. Y, como por casualidad, son sus responsables los que tratan de cambiar el vocabulario. Pero los conceptos del pueblo no son los de los representantes de la Autoridad. Lo mismo sucede en lo tocante al derecho al regreso de los refugiados palestinos. Cuando un responsable palestino habla de «resolver el “problema” de los refugiados», se puede percibir en ello una concesión exorbitante por parte de ese bando… Estamos hablando aquí de millones de hijos de nuestro pueblo (más de cinco millones de palestinos) exilados, expulsados, dispersos en casi todos los países del mundo y que tienen derecho a volver a sus hogares, a sus tierras, a su patria de donde fueron expulsados por la fuerza. Esos son los términos que utilizan el pueblo y los combatientes. Lo que dicen ciertos dirigentes palestinos no representa el sentir de todos los palestinos.

S.C. – El Congreso por el «Derecho al Regreso» que se reunió en Nazaret en diciembre de 2005 lanzó una advertencia a quienes quieren imponerles el reconocimiento del Estado de Israel como Estado judío y descartar el derecho al regreso. ¿Para ustedes sigue siendo ese derecho el escollo, «un derecho inalienable» al que es imposible renunciar?

Moshir al-Masri: En lo tocante a la imposición de un reconocimiento árabe y palestino del Estado de Israel como Estado judío y el reconocimiento del hecho consumado, pienso que ese reconocimiento del Estado de Israel es extremadamente peligroso ya que significa el abandono del derecho palestino, y significa que la política del hecho consumado se ha impuesto definitivamente en el mundo árabe musulmán. Acogemos con los brazos abiertos a los judíos como tales, pero no acogemos con los brazos abiertos una ocupación que aplasta nuestra tierra y a nuestro pueblo. Como ya dije, no podemos aceptar que nos expulsen de nuestro país, de nuestras casas, de nuestras tierras para volver después a tomar posesión de una porción mínima de esas tierras y reconocer al ladrón como propietario de todo lo demás, diciendo que está en su derecho y reconociendo ese derecho ante el mundo entero. Es por esa razón que nosotros, el movimiento Hamas, advertimos a todas las partes interesadas sobre las terribles consecuencias que tendría el caer en la trampa israelí consistente en admitir la política israelí del hecho consumado.

S.C. – La Autoridad Palestina se lo ha jugado todo a la creación de un Estado palestino independiente. ¿No estaban dispuestos los palestinos a aceptar un Estado con el 8% de las tierras históricas como compensación de los perjuicios causados por Israel desde 1948? ¿Un Estado único en el que judíos y no judíos vivan con los mismos derechos no sería una solución más equitativa?

Moshir al-Masri: Quiero decirle que el movimiento Hamas cree en una solución por etapas, no en soluciones basadas en concesiones. Es lo que afirmó el jeque Yassin, fundador y dirigente de Hamas, hace más de 15 años. Él dijo: «Podemos aceptar la creación de un Estado en Cisjordania, en la franja de Gaza y en Jerusalén oriental, con el regreso de los refugiados y la liberación de todos los prisioneros. Sólo entonces podremos firmar una tregua a largo plazo, hasta por 10 años o más». Pero es evidente que el enemigo sionista quiere perpetuar su ocupación. Prueba de ello es que Sharon, después de vender su retirada de Gaza presentándola como una «dolorosa concesión», vuelve a Gaza donde asesina, bombardea, golpea, y vuelve al norte de la franja de Gaza para establecer allí una tierra de nadie. Es visible, no conoce más lenguaje que el de la ocupación. No sabe lo que quiere decir una tregua, como lo demuestra su violación de la tregua actual, no conoce el lenguaje de la paz. Sólo conoce el lenguaje del crimen y del terror contra nuestro pueblo. Por consiguiente, nosotros confirmamos nuestra adhesión a las soluciones por etapas, y no podemos aceptar a cambio la ocupación de nuestro territorio. Es por eso que el resto del mundo debe unirse para mantenerse junto a nuestro pueblo enlutado y maltratado, cuyo territorio está ocupado, cuyos lugares sagrados son violados y cuyos hijos son víctimas de la peor de las agresiones. En cuanto a la creación de un Estado en el que conviviesen judíos y palestinos, hemos afirmado siempre –y lo reafirmaré ahora de nuevo– que hemos convivido con los judíos a lo largo de toda la historia islámica; que como Dhimmis, en el Estado musulmán, los judíos gozaban de los mismos derechos y tenían las mismas obligaciones que nosotros; que ellos formaban parte de nuestra patria. Lo repito nuevamente: el problema no es con los judíos. Nuestro único problema es con la ocupación israelí.

S.C. - Luego de la retirada de los colonos de Gaza, la comunidad internacional consideró esa retirada como un paso hacia la paz. Pero, ¿dónde está la paz? Su movimiento afirmó que Gaza estaba liberada. Sin embargo, los que la han visitado recientemente informan que el millón y medio de palestinos que allí viven sigue bajo el control absoluto de Israel; vigilancia y coerción que aumentarán mediante la construcción por Israel de la triple barrera equipada de ametralladoras accionadas por control remoto y de detectores electrónicos y ópticos. Más que hablar de liberación, ¿por qué no se denunció que los habitantes de Gaza están presos detrás de esas barreras, en un campo de concentración?

Moshir al-Masri: Sí. Está claro que lo que Sharon quiso vender es una mentira. En efecto, la retirada de la franja de Gaza no es una retirada verdadera, ni una retirada total. Israel sigue ocupando el espacio aéreo de Gaza, sus aviones no dejan de sobrevolar Gaza, prosiguen los bombardeos y los simulacros de ataque, así como los asesinatos selectivos desde el aire, mediante aviones no tripulados y misiles. Lo mismo sucede con el cerco terrestre y marítimo, incluyendo el punto de acceso de Rafah, que constituye la única salida que se le ha dejado al pueblo palestino que vive en la franja de Gaza. Esta lleno de cámaras, hay comisiones mixtas de seguridad que interrogan a todo el que entra o sale de la franja de Gaza, aún cuando no existe una presencia militar efectiva de Israel. El resultado es que, en la franja de Gaza, vivimos en una inmensa prisión y que el enemigo israelí no ha hecho ninguna concesión. Solamente se retiró de Gaza bajo los golpes de la resistencia: reconoció que no podía soportar el peso del dispositivo de seguridad que tenía que mantener debido a su propia ocupación de la franja de Gaza, en especial en las colonias, expuestas a los golpes de la resistencia palestina, a pesar de los medios rudimentarios de esta última, que logró afectar sin embargo al enemigo israelí inflingiéndole una dura lección y demostrándole que la tierra palestina no toleraría que se perpetuara su ocupación por Israel.

S.C. - Contrariamente a la ANC en Sudáfrica, ni Arafat ni Abu Mazen han lanzado nunca un llamado al boicot internacional, a la lucha civil, a la adopción de sanciones contra Israel. El presidente de la universidad palestina Al Quds llegó incluso a oponerse al boicot contra las universidades israelíes que promovieron los británicos. ¿Cómo explica usted esa sumisión ante Israel cuando los palestinos esperan de sus autoridades que estas defiendan su causa?

Moshir al-Masri: Es evidente que la Autoridad Palestina está sufriendo una deriva peligrosa y que algunos de sus dirigentes se aferran a sus cargos. Están dispuestos a hacer todas las concesiones que se pueda imaginar. Nos hemos dado cuenta debido al tipo de acuerdos que han firmado: no había en ellos una posición sólida de la Autoridad Palestina que fuera capaz de poner fin a la agresión sionista contra el pueblo palestino. El discurso dominante era el de las concesiones. Ese idioma de las concesiones se impuso generalmente, tanto que el presidente de una universidad palestina se atrevió a protestar –tiene usted razón– por el boicot contra las universidades israelíes, como si viviéramos con Israel en un mismo marco, ¡olvidando nuestra sangre derramada, la confiscación de nuestras tierras y el sometimiento a la ocupación de todas las posibilidades del pueblo palestino! Sí, por desgracia se puede hablar de sumisión por parte de la Autoridad, ante la administración israelí, a cambio de las no concesiones israelíes a la Autoridad. Es así porque esta última se ató las manos con acuerdos a los que es incapaz de sustraerse, en el momento mismo en que Sharon y sus socios niegan esos mismos acuerdos declarando que los acuerdos de Oslo no tienen ya existencia práctica sobre el terreno.

S.C. - Los parlamentarios europeos –tanto de izquierda como de derecha– votaron en 2004, por amplia mayoría, una resolución llamada «Paz y Dignidad en el Medio Oriente» que exige que la Autoridad Palestina luche contra los actos de terrorismo. Esa resolución:
- «reitera su firme condena así como el rechazo de todo acto de terrorismo cometido por organizaciones terroristas palestinas contra el pueblo israelí, y exige que la Autoridad Nacional Palestina libre una lucha sin cuartel contra esos actos de terrorismo hasta el desmantelamiento total de esas organizaciones»
- «declara expresamente que el terrorismo palestino, sean sus víctimas civiles o militares, no sólo es responsable de numerosas víctimas inocentes, lo cual lo hace de lo más condenable, sino que perjudica además gravemente el proceso de paz que se está tratando de retomar». _ ¿Qué tiene usted que decirle a Europa?

Moshir al-Masri: En lo tocante a los «terroristas», y la afirmación según la cual la resistencia no sólo mata inocentes sino que obstaculiza el proceso de paz, decimos: Observemos atentamente y con precisión la escena palestina y los hechos que allí se han producido después de la firma del acuerdo de paz entre palestinos e israelíes. ¿Quién empezó a matar? ¿Quién fue el primero en perpetrar masacres? ¿Cómo empezó la Intifada de Al-Aqsa, que seguimos viviendo aún? ¿No fue acaso con la visita provocadora de Sharon a la mezquita Al-Aqsâ, bendita y santa para los musulmanes y el pueblo palestino? Cuando los fieles [musulmanes] protestaron, las fuerzas ocupantes asesinaron decenas de ellos en pocos instantes. Fue entonces que se levantaron las multitudes, en todas partes, en defensa de sus lugares sagrados, como era su deber y su derecho. En cuanto a la primera Intifada, ¿no explotó acaso luego que un colono asesinara por propia voluntad a siete obreros palestinos en Jabaliya? Por consiguiente, estamos defendiendo a nuestro pueblo, y quienes nos califican de «terroristas» se equivocan y deben reconsiderar su apreciación. No somos «terroristas». Predicamos la vida, predicamos un proyecto de liberación, defendemos la dignidad y el legítimo orgullo. Es necesario que el mundo europeo deje de ser cómplice de Estados Unidos, en su alineamiento al lado del enemigo israelí. Si estudian y examinan con precisión los problemas existentes en el contexto palestino, comprenderán que, en casi todos los casos, la ocupación es la causa de los problemas.

S.C. - El reciente éxito électoral de Hamas sembró el pánico en el seno de la Autoridad Palestina. ¿Piensa usted que después de reinar sin discusión durante 12 años y de haberse empantanado en negociaciones «de paz» que sólo han traído más sufrimiento a los palestinos será ésta capaz de renunciar a los privilegios obtenidos a expensas de su pueblo y de aceptar el mensaje que éste le envía?

Moshir al-Masri: Pensamos que uno de los principios de la democracia es la aceptación de los resultados de las elecciones. Nadie tiene el monopolio de la nación, esta pertenece a todos. El movimiento Hamas desea tranquilizar a todo el mundo, a Europa, a Estados Unidos, al mundo, así como a la Autoridad Palestina. No tenemos la intención de quitarle a nadie su lugar en las elecciones, ni de contrariar a nadie. Queremos dar inicio a una nueva etapa, la de la participación política, para acabar con la exclusividad en la toma de decisiones políticas palestinas. Esa etapa será también la de la unión nacional ante los desafíos propios de esta etapa. Este pueblo que ha hecho los mayores sacrificios para obligar al ocupante a retirarse de parte de su territorio tiene que poder vivir hoy una vida tranquila y decente, lejos de las manifestaciones de anarquía e inseguridad, provocadas la mayoría de las veces por los propios supuestos servicios «de seguridad», lejos del amiguismo y los sobornos, lejos de la pérdida de los valores, del vacío ante lo desconocido, que dominan actualmente la escena palestina. Es la razón por la que Hamas ha querido participar sin más demora en las elecciones legislativas, para tratar de salvar la escena palestina de esta funesta situación.

S.C. – Para el pueblo palestino se trata de una situación extremadamente deprimente. No se ha logrado nada de lo prometido por la Autoridad Palestina. Si los palestinos le han dado la espalda a ésta, ¿eso no quiere decir que apoyan el programa de ustedes?

Moshir al-Masri: Está claro que a causa de la monopolización del poder por la Autoridad Palestina, que toma por sí sola las decisiones sobre el porvenir del pueblo palestino desde hace 10 años, y del éxito, por otro lado, del movimiento Hamas y de su programa en materia de resistencia legítimamente reconocida por el derecho internacional y debido al hecho que ese movimiento ha sido el portador de las preocupaciones del pueblo palestino y el abanderado del cambio y de la reforma, se ha producido una unión popular en torno a Hamas. Además, el pueblo palestino es en su mayoría un pueblo musulmán. Hamas es, sin embargo, un movimiento musulmán que quiere que nuestro pueblo viva el Islam como una realidad concreta en la medida de lo posible. Está claro que la Autoridad Palestina no ha aprendido de sus errores y que su situación es deplorable. Ni siquiera es capaz de resistir a aquellos de sus miembros que se dedican a secuestrar extranjeros, lo cual afecta la imagen honorable de nuestro pueblo, o que se dedican a ocupar diferentes instituciones, al chantaje y la intimidación. Debido a todo ello, la Autoridad Palestina atraviesa un periodo de gran debilidad y de descomposición. Por eso quisimos participar en las elecciones, para que la Autoridad Palestina recobre su prestigio y que el derecho prevalezca de nuevo. Queremos crear una Autoridad Palestina respetable para que el pueblo palestino pueda respetarla.

S.C. - Con excepción de Ramallah, durante el año pasado, Hamas cosechó más del 50% de los votos durante las elecciones locales. El FPLP, partido de izquierda, se alió a ustedes en ciertas ciudades. ¿Demuestra eso que no se trata de votar por una religión sino por hombres y mujeres íntegros que, contrariamente a los cuadros de Al Fatah, no abandonaron nunca la lucha de liberación?

Moshir al-Masri: El hecho de que Hamas concrete alianzas con el Frente Popular de Liberación de Palestina o con otras organizaciones confirma que no es un movimiento sectario, fosilizado o replegado sobre sí mismo. Hamas es un movimiento que se afirma como una página abierta a todos, como un movimiento dispuesto a aliarse a todos los hijos de nuestro pueblo palestino, para defender los intereses superiores de nuestro pueblo en el marco de un cambio y de una reforma reales en el contexto palestino. De ahí el apoyo de Hamas a una candidata de izquierda en la alcaldía de Ramallah, apoyo que no constituye un caso único, todo lo contrario. Decimos a todos que no queremos suplantar a nadie, no queremos marginar a nadie. Queremos vivir una existencia digna y tranquila, al abrigo de todos los fenómenos que se producen en la escena palestina desde hace 10 años. Queremos concertar una estrategia bien definida que proteja los derechos del pueblo palestino y preserve sus logros, sin entrar a considerar la procedencia de esos aliados. Basta con que sean palestinos y que quieran servir a la causa del pueblo palestino.

S.C. – ¿Por qué tomaron ustedes la decisión de participar en estas elecciones mientras que el Jihad islámico se abstuvo? ¿Las elecciones realizadas bajo la ocupación no desvían a los palestinos de lo esencial? ¿La prioridad no sería más bien establecer el diálogo entre palestinos para retomar la lucha nacional?

Moshir al-Masri: ¿Cuáles son las prioridades de Hamas en el actual periodo? Pongamos los puntos sobre las íes: Hamas tiene tres prioridades, ninguna de las cuales ha caducado o es menos importante que las demás. La primera es el fortalecimiento de la unidad interna puesto que esa unidad puede proteger el contexto palestino contra toda variante peligrosa. La segunda es el fortalecimiento de la participación política, que representa una opción susceptible de salvar el escenario palestino de la actual apatía. El tercer punto es el fortalecimiento del programa de la resistencia como elección estratégica de nuestro pueblo mientras se mantenga la ocupación extranjera de nuestra tierra y prosiga la agresión continua contra nuestro pueblo. Esa ha sido la elección de todas las revoluciones del mundo, incluyendo a Europa y Estados Unidos. Se trata de una decisión reconocida por el derecho internacional.

S.C. - La participación de Hamas en las elecciones legislativas palestinas, en los territorios bajo control de la Autoridad Palestina, ha sido criticada por Javier Solana. Retomando la amenaza de Estados Unidos, Solana presionó a los palestinos afirmando que si Hamas gana las elecciones, se suspenderá la ayuda europea. Eso indica que Europa no reconoce el derecho de los palestinos a escoger sus propios representantes ni su derecho a la resistencia. Ese chantaje, que amenaza a los palestinos con el estrangulamiento financiero, o sea, con hacerlos más vulnerables aún ante el ocupante, ¿podrá impedir el voto de los palestinos por los candidatos de Hamas o del FPLP?

Moshir al-Masri: En cuanto a saber si las amenazas europeas y las amenazas estadounidenses de cortar la ayuda pueden disuadir a nuestro pueblo de apoyar a Hamas, pienso que las declaraciones –tanto europeas como estadounidenses– coincidieron con la cuarta etapa de las elecciones municipales palestinas, en particular en las mayores ciudades. ¿Y cuál fue el resultado? Hamas ganó las elecciones en las mayores ciudades palestinas, como Naplusa, El Bireh, Ramallah o Yenin. Por consiguiente, nuestro pueblo palestino es un pueblo que cuenta esencialmente con Dios –¡Que Él sea alabado!– y que conoce el precepto islámico que dice que «En el cielo es donde se encuentra la vida verdadera que les ha sido prometida». El pueblo sabe muy bien que es víctima de un complot internacional. Por consiguiente, quiere escoger a los que sean capaces de hacerse portadores de su preocupación y a los que sabe dignos de la misión que les confiará, ¡por la gracia de Dios! Nosotros, en el movimiento Hamas, nos hemos probado, a lo largo de los años, en numerosas instituciones, sindicatos, cooperativas, etc., y hemos proporcionado un ejemplo a seguir. El pueblo palestino que nos ha elegido lo hace con conocimiento de causa, porque tiene confianza. Por consiguiente, la provocación de la administración estadounidense que, según los responsables de la Autoridad Palestina, no concede al pueblo palestino más que migajas que no representan prácticamente nada en el presupuesto palestino, y la posición europea, incluso las declaraciones de Javier Solana, que no pienso reflejen una posición europea bien estudiada, que represente verdaderamente a todos los Estados miembros de la Unión Europea, sabe usted… Digamos que no creo que la reciente posición adoptada por el Cuarteto sea una posición de gran firmeza. Se trata más bien de la expresión de un retroceso: después de haber rechazado la participación de Hamas en las elecciones, ciertos interlocutors internacionales sobrepasaron esa traba, después de haber comprobado la determinación y la voluntad de los palestinos, así como la unanimidad en cuanto a la necesidad de la participación de todos en estas elecciones. Las potencias extranjeras contrarias a nuestra participación empezaron a esgrimir la amenaza de la suspensión de la ayuda económica. Después dejaron de hacerlo cuando comprobaron que no convencerían a los palestinos de no votar por Hamas. Se contentaron entonces con formular advertencias sobre la participación de Hamas en un futuro gobierno palestino. Estoy convencido de que los interlocutores internacionales se verán obligados a adaptarse a una realidad nueva para ellos: el movimiento Hamas es un componente auténtico del pueblo palestino, forma parte de quienes determinan la decisión política palestina.

S.C. - La posición del ministerio francés de Relaciones Exteriores fue más sutil que la de Solana: «Pensamos que es importante que el proceso electoral emprendido en los territorios palestinos pueda desarrollarse normalmente… Hamas sigue estando en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea mientras que no renuncie a la violencia y reconozca el Estado de Israel. Por nuestra parte, seguimos con interés lo que sucede y esta evolución de Hamas en el plano político». ¿Le parece a usted posible renunciar a la lucha armada y reconocer la existencia del Estado judío de Israel?

Moshir al-Masri: Sobre el reconocimiento del Estado de Israel y la renuncia a la lucha armada respondo: ¿Cómo se liberó el Líbano? ¿Cómo se liberaron muchos países europeos? ¿Cómo se liberó Estados Unidos? ¿Acaso no fue expulsando a las potencias que los ocupaban? Hace 10 años que estamos tratando de negociar. ¿Para qué? ¿Con qué resultado? El desconocimiento, el vacío. ¿Qué ha recogido la Autoridad Palestina? ¿Que ha recogido el pueblo palestino? Nada que no sea desgracias, destrucción, el retroceso de la causa palestina por lustros… No es posible continuar con ese tipo de experimento destinado al fracaso ni aceptar una ocupación que se mantiene, que sigue matando, masacrando, que mantiene el terror contra el pueblo palestino. Decimos que Hamas es un movimiento abierto, dispuesto a dialogar con quien quiera hacerlo a la luz de los intereses superiores del pueblo palestino. Pero un diálogo con la ocupación sionista es un diálogo ya fracasado, aunque se trató de establecerlo sobre la base de las mayores concesiones por nuestra parte, a cambio de nada del lado israelí.

S.C. - ¿Le resulta chocante a usted saber que los dirigentes de los países democráticos se hayan negado sistemáticamente a imponer sanciones a Israel –que viola las Convenciones de Ginebra mediante demoliciones de casas, ejecuciones sumarias, arrestos arbitrarios, asesinatos de niños– así como saber que las asociaciones favorables a Palestina han colaborado con la Autoridad Palestina, que era un sistema corrupto y represivo? ¿Le choca eso? ¿No cree usted que la mejor arma de ustedes es explicar mejor a la opinión internacional qué tipo de apoyo esperan los palestinos bajo la ocupación militar?

Moshir al-Masri: Sí, eso me resulta chocante. Efectivamente, necesitamos una amplia campaña mediática. Pero es evidente que los sionistas, sus adeptos y sus amigos poseen medios de información extremadamente poderosos que aplastan a los nuestros. Israel ha violado casi todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, al igual que todas las convenciones de Ginebra, perpetrando los peores crímenes terroristas contra nuestro pueblo: destrucción de casas, de tierras agrícolas, asesinato deliberado de niños inocentes, todo ello sin que sea juzgado ni un soldado responsable de esos asesinatos, sobre todo en el caso de asesinatos de niños, como el de Muhamad Al-Durra, un crimen que fue visto en todo el mundo: lo vieron gritar, suplicar. En vano. ¿Resultado? El soldado responsable de aquel asesinato deliberado estuvo apenas un mes en prisión. Eso equivale simplemente a burlarse de la sangre derramada del pueblo palestino. Sí, tenemos que denunciar todos esos crímenes israelíes, todas las violaciones israelíes de las resoluciones del Consejo de Seguridad, y también las violaciones de las Convenciones de Ginebra. Necesitamos los esfuerzos de los periodistas –hombres y mujeres– de Europa, de los juristas, de todas las personas e instancias concientes del significado de la palabra «humanidad», que comprendan lo que significa la ocupación y que conozcan el horror del crimen y del terrorismo sionistas contra nuestro pueblo, para que pongan en conocimiento del mundo la verdadera situación, en la medida de lo posible. Sabemos que existe una complicidad entre los regímenes políticos europeos y el enemigo israelí, pero sabemos que también hay entre ustedes, en Europa, gente que defiende los valores humanos, y les hacemos llegar nuestro saludo fraternal al tiempo que les pedimos que refuercen los contactos con nosotros.

S.C. - En otras palabras, Israel seguirá en el papel del bueno mientras la opinión no entienda que la raíz del conflicto no es la religión sino la lucha de un pueblo por su tierra y la expulsión de tres cuartas partes del pueblo palestino, en 1948, para instalar, en su lugar, a las personas de confesión judía provenientes de todas partes del mundo. Mientras dure esa negación de la historia resultará fácil para Israel invertir las responsabilidades y acusar de terrorismo a los que se atreven a levantar la cabeza. En caso de obtener ustedes una mayoría durante las elecciones legislativas, ¿estarían ustedes dispuestos a reunirse con los responsables políticos europeos para recordarles que el tema central del conflicto es la expropiación y la limpieza étnica de los palestinos emprendidas por Israel? De manera general, ¿qué piensan hacer ustedes?

Moshir al-Masri: Ya veremos, si obtenemos la mayoría durante las elecciones legislativas. Pero, en cuanto al diálogo con Europa y Estados Unidos, Hamas no es hostil a nadie y estamos dispuestos a dialogar con todo el que quiera dialogar con nosotros. Hemos dialogado con Europa, sobre todo con parlamentarios europeos, y hemos instaurado un diálogo con universitarios estadounidenses, en Beirut (pero no se trata de personas que tengan poder alguno en Estados Unidos). Hamas es un movimiento abierto a todos, y no es ciertamente un movimiento rigorista ni un movimiento complejo. Claro está, Hamas es un movimiento portador de un proyecto islámico, que quiere que todo el mundo viva libre y dignamente y, por tanto, que nuestro pueblo viva libre y dignamente. Lo que pedimos al mundo es que no se alinee, que no persista en su alineamiento patente, asesino y provocador al lado del enemigo sionista, en detrimento de los intereses nacionales del pueblo palestino. Estamos dispuestos a dialogar con cualquier interlocutor, aparte de Israel –que mantiene la ocupación y la agresión contra nuestro pueblo palestino–, para decir lo que debe decirse y para poner a todos al tanto de lo que sucede en la escena palestina, y también para recordar a nuestros interlocutores que el problema es la ocupación y la agresión, no nuestro pueblo y su legítima resistencia. El problema está del lado de quienes vinieron a expulsar a nuestro pueblo de su país y a ocupar sus tierras. Por consiguiente, estamos convencidos que el mundo libre debe esforzarse por lograr que el pueblo palestino viva como él, libre y dignamente.

Gracias a todos.

Traducido del árabe al francés por Marcel Charbonnier y Ahmed Manai, miembros de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. (transtlaxcala@yahoo.com). Esta traducción es Copyleft.

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