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Tribunas y análisis - 25 de enero de 2006
Los dos cuerpos del Primer Ministro
Análisis
En su famosa obra Los dos cuerpos del rey, el historiador alemán Ernst Kantorowicz estudió la sacralización de la figura real en la Edad Media y en la época moderna en Europa. Estudió cómo se había construido el mito de la doble naturaleza real: por un lado el individuo con sus propias cualidades y defectos (el rey) y por otro la encarnación de una función más elevada que la persona que lo encarnaba (el Rey). Mediante rituales complejos, especialmente durante los entierros y coronaciones, la escenificación de esta legitimación del poder real permite a los monarcas europeos fortalecer su poder, ataviándose con cualidades y virtudes que naturalmente les transmitiría una carga de derecho divino.
Aunque ya no estamos en la Edad Media, las prácticas de las legitimaciones políticas son resistentes y se adaptan a las distintas épocas. La entrada en funciones de Ehud Olmert como sucesor de un Ariel Sharon agonizante, en un ambiente de transmisión dinástica –Ehud Olmert es incluso calificado con frecuencia de «príncipe», lo que es raro en una democracia–, constituye un buen ejemplo.
Después de las hagiografías de un Ariel Sharon «centrista» y «pragmático» que ofrecía una «oportunidad» para resolver el conflicto israelo-palestino, la prensa occidental mainstream se ha volcado sobre la personalidad de su sucesor designado, el primer ministro interino israelí Ehud Olmert. Esta presentación mediática del delfín adopta muchos de los mecanismos apuntados por Kantorowicz.
Así, el sucesor tiene cualidades y defectos propios, pero también ha heredado cualidades aparentemente inherentes a los primeros ministros israelíes según la prensa consensual. Así, parece algo adquirido que, en la visión mediática, el Primer Ministro israelí desea siempre la paz pero debe enfrentar la ausencia de interlocutores por la parte árabe. El Primer Ministro es un hombre valiente que tiene como primera preocupación la defensa y el bienestar de los israelíes, no el control de territorios. El Primer Ministro es pragmático y eso lo opone a los extremistas, pero también a las palomas que dan muestras de angelismo. El Primer Ministro encarna el centro de la vida política israelí.
Estas cualidades, que en otro momento calificaron a Ariel Sharon, son atribuidas ahora a Ehud Olmert.
Son las que llevan al editorialista del Jerusalem Post, Larry Derfner, a apoyar a Ehud Olmert. El periodista israelí se entrega a un ejercicio retórico delicado, pero bien hecho: asumir todos los defectos de la persona aupada para poder minimizarlos mejor y resaltar sus virtudes, lógicamente superiores. Así, Ehud Olmert es presentado como un individuo pretencioso, despectivo, probablemente deshonesto y corrupto como Ariel Sharon, pero también como un pragmático preocupado por la seguridad de los israelíes, opuestos al fanático Netanyahu y al incapaz de Peretz. En resumen, un triste individuo dotado de las cualidades necesarias para enfrentar la dirección del país y a quien el cargo de primer ministro le quedará a la medida.
El general de la reserva israelí, Danny Rothschild, ex jefe de inteligencia militar y ex administrador militar de los territorios ocupados, también celebra las cualidades de jefatura del Primer Ministro interino en una entrevista concedida al semanario francés de centro-izquierda Le Nouvel Observateur en la que considera que Ehud Olmert proseguirá la política de Ariel Sharon y actuará incluso mejor que su predecesor ya que está más comprometido con la política de retirada. El autor afirma que esta vez asociará a los palestinos a la misma, pero que en el caso en que no fuera posible, por supuesto que continuaría la retirada unilateral de los territorios. En conclusión, como todavía no se está seguro de la existencia de un «interlocutor para la paz», continuará la retirada unilateral, es decir, la determinación por parte de Israel de sus propias fronteras.
En una crónica del Washington Post publicada en el Daily Star de Beyrut, el novelista y analista estadounidense, David Ignatius, también se muestra confiado en las capacidades de Ehud Olmert para dirigir Israel y proseguir la política de Ariel Sharon. Predice la consecución del Muro de Anexión y una asociación con la administración Bush para la retirada de Israel de las zonas de Cisjordania situadas más allá del Muro. Relativiza los «defectos» del nuevo primer ministro, a saber su falta de experiencia militar y su inexperiencia en cuanto a la dirección del país.
Observaremos que con estas virtudes de «buen soberano», la figura de Ehud Olmert se ha sobrepuesto a la de Ariel Sharon cuyo estado de salud es seguido con mucha menos atención que al principio.
La prensa árabe, claro está, tiene otra imagen del ex brazo derecho de Ariel Sharon.
En el diario libanés en lengua árabe, Annahar, la periodista libanesa Rendah Haidar recuerda la trayectoria de quien presenta como un oportunista. Profundamente inclinado a la derecha, pero habiéndose aliado con numerosos grupos contradictorios, Ehud Olmert se alió tardíamente a Sharon de quien se convirtió en el brazo derecho y en el pez rémora. Sin juicios previos sobre las capacidades del Primer Ministro interino, la autora considera que será difícil para un político sin legitimidad histórica conservar unidas a personalidades heterogéneas provenientes tanto del partido Laborista como del Likud.
Más allá de las cualidades y defectos de Ehud Olmert, los medios de comunicación se interrogan sobre todo sobre la estrategia del futuro vencedor designado de las elecciones israelíes del 28 de marzo de 2005, y si bien la mayoría pronostica una consecución de la política llevada a cabo por Ariel Sharon, algunos esperan una modificación del poder israelí y una vuelta a las negociaciones con los palestinos.
El director general de la Al Quds Educational Television, en Ramallah, y de AmmanNet, Daoud Kuttab, publica en ese sentido una carta abierta a Ehud Olmert ampliamente difundida por Project Syndicate y publicada por el Jerusalem Post (Israel), El Tiempo (Colombia), el Korea Herald (Corea del Sur), el Daily Star (Líbano), La Libre Belgique (Bélgica) y sin lugar a dudas por otros medios que se nos escapan. En esta tribuna, redactada con infinita modestia o con un gran sentido de la autodenigración, el autor, tradicional camuflaje árabe de las páginas editoriales del Jerusalem Post, alaba los grandes avances que ha permitido Ehud Olmert en la política israelí y se basa en los cambios «a menor escala» palestinos para reclamar el reinicio de las negociaciones bilaterales. Así, afirma que únicamente el reinicio de las negociaciones y el mejoramiento de las condiciones de vida de los palestinos permitirán el cese de la violencia.
El analista israelí, Ze’ev Schiff, expresa en Haaretz que hay tres posibilidades de evolución de la política israelí: 1) Israel prosigue su «guerra defensiva» contra el terrorismo palestino, limitándose a retirar los puntos de control ilegales y a detener la expansión de las colonias. 2) Israel trata de lograr un acuerdo con un estatus final con la OLP, pero el periodista no cree en ello, pues no confía en los palestinos. 3) Israel fija por sí solo sus fronteras continuando las retiradas unilaterales, opción que es la más probable para el periodista.
Para el analista y escritor libanés Hazem Saria, esta es también la política que seguirá Ehud Olmert. En el diario yemenita progubernamental 26 sep, manifiesta que la estrategia de Ehud Olmert será la continuación de la de Sharon. Es de la opinión de que Olmert y Sharon son dos hombres de derecha que han pasado del «sionismo ideológico» al «sionismo operativo», es decir, a la aplicación «realista» de los objetivos de anexión de territorios. Ehud Olmert, que es presentado como centrista, cuya esposa es de «de izquierda», y de quien se espera mucho, no debe ser sobreestimado. No habrá nada nuevo en la estrategia israelí.
Este análisis es confirmado por el discurso de la muy nacionalista Tzipi Livni, nueva ministra interina israelí de Relaciones Exteriores y miembro del partido «centrista» Kadima. En una entrevista concedida al diario francés Le Monde, anuncia su credo en materia de política exterior. Desarrollando un enfoque multiculturalista del conflicto israelo-palestino, asegura que los palestinos y los israelíes son demasiado diferentes como para entenderse y negociar, y que la mentalidad de los palestinos es demasiado hostil para esperar algo de una discusión con ellos. Profetiza que pasarán varias generaciones antes de que evolucione la mentalidad árabe. Esto confirma que, para la jefa de la diplomacia israelí, todo el proceso de creación de un Estado palestino será decidido por Israel. Durante la construcción del muro israelí en Cisjordania, la señora Livni, dejó entender con fuerza que éste trazaba las futuras fronteras de Israel.
Sin embargo, la autora considera que hay que avanzar rápido, pues, en su opinión, la globalización erosiona las identidades nacionales y hace que el proyecto israelí sea más difícilmente entendible para el resto del mundo. Indirectamente, hace referencia a las personas que, como el historiador inglés Tony Judt, describen el sionismo como una ideología obsoleta, última etapa de los movimientos nacionalistas surgidos al final del siglo XIX. Además de esta distancia cada vez más marcada entre la mentalidad israelí y las grandes corrientes de opinión mundiales, la ministra teme igualmente que los israelíes judíos lleguen a ser minoría demográfica en el territorio israelí. Por lo tanto, expone crudamente la razón de ser de la ruptura estratégica de Kadima y el Likud, una estrategia que esboza la política futura de Ehud Olmert.
Red Voltaire
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25 de enero de 2006
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Países
Palestina/Israel
Temas
Resistencia en Palestina
Autores y fuentes de las Tribuna y análisis
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«La transformación de Ehud Olmert»
Autor
Larry Derfner
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Larry Derfner est analyste en politique intérieure et éditorialiste au Jerusalem Post.
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Fuente
Jerusalem Post (Israel)
Referencia «The transformation of Ehud Olmert, por Larry Derfner, Jerusalem Post, 19 de enero de 2006.
Resumen Por poco que cuente la personalidad, Ehud Olmert no es el tipo de personas que yo valore: se comporta como si fuera un don del cielo para Israel. Recuerdo el estilo aristocrático que adoptó durante su visita a una antigua sinagoga que fue objeto de un atentado cuando era alcalde de Jerusalén. Fue antes de la Intifada y yo no podía soportar a Olmert ni por la labor que realizaba como alcalde ni como ministro de Benjamín Netanyahu.
Sin embargo, no se puede juzgar a los políticos por su personalidad ya que todos están muy imbuidos de sí mismos, y en lo tocante a la fascinación de Olmert por el dinero, no debe ser peor que Ariel Sharon. En realidad, se debe juzgar a un político por lo que ha hecho recientemente, por su capacidad de dirigir y por su dirección política. En cuanto a esos aspectos, considero que Ehud Olmert es en la actualidad la persona más capaz para ser primer ministro. Como alcalde de Jerusalén, hizo un buen trabajo contra la Intifada. Como principal apoyo de Ariel Sharon, fue quien dio el primer impulso a la retirada de Gaza. Respaldó ese plan por pragmatismo, ya que comprendió que si Israel no reducía sus fronteras, el mundo lo obligaría a hacerlo más todavía. Otro punto a su favor: su peor enemigo es Netanyahu.
Como Amir Peretz es incapaz de luchar con eficacia contra Hamas, pienso que es el más indicado. Deseo que se aplique el programa económico del Partido Laborista pero votaría por Kadima. No le compraría un auto de uso a Ehud Olmert pero confío en él como primer ministro.

«Olmert en las botas de Sharon»
Autor
Danny Rothschild
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Le général de réserve Danny Rothschild est ancien chef du renseignement militaire et ancien administrateur militaire des territoires occupés. Il est président du Conseil pour la Paix et la Sécurité, une association d’anciens officiers supérieurs israélien favorables à une solution négociée du conflit israélo-palestinien.
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Fuente
Nouvel Observateur (Francia)
Referencia «Olmert dans les bottes de Sharon», por Danny Rothschild, Nouvel Observateur, 12 de enero de 2006. Texto adaptado a partir de una entrevista.
Resumen La ausencia de Ariel Sharon no tendrá una repercusión en los servicios militares y de seguridad ya que no habrá cambio en el Estado Mayor. Ehud Olmert no tiene experiencia directamente militar, pero tiene una larga práctica en los asuntos de seguridad. Está lejos de ser un principiante y ejercerá su influencia como todo jefe de gobierno, pero sé por experiencia que cada decisión importante es reflexionada, sopesada y discutida. El Primer Ministro no necesita saber conducir un tanque.
Considero que Olmert va a continuar la política de retirada de Ariel Sharon pues es uno de los que más creen en esa política. Incluso fue el primero que habló de la necesidad de la retirada. Pienso que, todavía más que Sharon, Olmert tratará de asociar los responsables palestinos a futuras retiradas. Una de sus primeras decisiones fue perseguir a los colonos que cortaron miles de olivares en los campos de palestinos. También acaba de autorizar el principio del voto de los residentes de Jerusalén-Este en las elecciones palestinas, lo que es una señal. Olmert no considera la carta de la retirada unilateral como primera opción, pero si no encuentra interlocutor, continuará solo, a condición, sin embargo, de tener el poder, es decir, de ser elegido por una mayoría suficientemente amplia como para poder actuar.
Los temas prioritarios son la lucha contra la anarquía en los territorios palestinos y el terrorismo. Es evidente que algunos grupos palestinos, en el marco de su propia campaña electoral, querrán mostrar que no es más que un continuador de Sharon, pero de otro tipo. Israel lo juzgará por su reacción. Por consiguiente, es necesario que logre mostrar su determinación a la vez que preserve el futuro.

«¿Podrá el “Príncipe” dirigir Israel?»
Autor
David Ignatius

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Novelista y editorialista, David Ignatius es analista de asuntos internacionales en el Washington Post.
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Fuentes
Daily Star (Líbano), Washington Post (Estados Unidos)
Referencia «Can the “Prince” lead Israel ?», por David Ignatius, Washington Post, 11 de enero de 2006.
«Ehud Olmert is an unlikely, and an unliked, trailblazer», Daily Star, 12 de enero de 2006.
Resumen Ehud Olmert tiene la reputación de ser el príncipe de la política israelí, de ser el hijo privilegiado de una importante familia que no tiene la experiencia militar de las generaciones que fundaron Israel. Eso enerva mucho a los israelíes, pero en cuanto a cuestiones como la retirada de Gaza el año pasado, el viceprimer ministro mostró una visión estratégica de altos quilates y de las tendencias políticas que dejan muy atrás a su jefe, Ariel Sharon.
Las cualidades de líder de Olmert son un elemento fundamental en la política de transición que está en marcha tras el ataque cerebral del Primer Ministro israelí. Como Sharon antes que él, Olmert, que está en posición de heredar el control del nuevo partido centrista Kadima, es favorito para convertirse en el próximo primer ministro. Tendrá que convencer al país de que no llevará a cabo una política más flexible y que es capaz de ser lo suficientemente firme para proteger a Israel. Olmert estuvo a la vanguardia cuando, hace varios años, propuso la retirada unilateral de Gaza y Cisjordania. En aquel momento, los israelíes estaban atascados en el proceso de paz, en una ola de atentados suicidas y en una desesperanza creciente en cuanto al futuro político del país. Olmert fue uno de los primeros, en una entrevista a Ha’aretz, en subrayar el hecho de que los judíos muy pronto iban a ser, desde el punto de vista demográfico, menos numerosos que los palestinos y que Israel perdería su alma.
Perturbados por la perspectiva de la desaparición del patriarca israelí, algunos comentaristas consideraron que Olmert no lograría continuar con Kadima. Lo que angustia a los israelíes es que Sharon abandone la política, pues sin él, la edad heroica de los grandes líderes quedó atrás. Ningún político tendría la credibilidad de Sharon como audaz comandante militar. Olmert deberá dar pruebas de voluntad en este campo.
Si Olmert sucede a Sharon, continuaría, sin dudas, la construcción del muro de defensa israelí y adoptaría la «hoja de ruta». Para demostrar que también sabe ser duro con los palestinos, Olmert podría aliarse al ex jefe del Shin Beth, Avi Ditcher, y a otros halcones de la seguridad, y, sin dudas, lo más importante, podría iniciar conversaciones con la administración Bush a fin de reactivar una nueva retirada unilateral en Cisjordania que sería realizada con o sin la existencia de un gobierno palestino.

«Ehud Olmert el oportunista»
Autor
Rendah Haidar
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Rendah Haidar est une journaliste libanaise du quotidien Annahar. Elle est également chercheuse spécialisée dans les affaires israéliennes.
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Fuente
Annahar (Líbano)
Referencia «إيهود أولمرت المتقلّب», por Rendah Haidar, Annahar, 9 de enero de 2006.
Resumen El final sorpresa de la trayectoria políticamente «victoriosa» de Ariel Sharon anuncia el debut de la de Ehud Olmert. De pronto, este último se ha convertido en el presidente del gobierno israelí y pronto será, muy probablemente, el líder del partido Kadima.
La historia política de Olmert, quien creció en los brazos de la derecha israelí, prueba que el hombre no oculta sus tendencias extremistas. Por otra parte, durante los años 70, se opuso tenazmente a la propuesta de devolver algunos territorios ocupados a los palestinos. En su opinión, el derecho a la ocupación, practicado por el Estado hebreo, es indiscutible. De igual manera, se opuso a la solución política del conflicto israelo-palestino, demostrando su odio para con el pueblo árabe. Ehud intentó, como alcalde de Jerusalén, marginar el lado árabe de la ciudad, creando una infraestructura que le da un aspecto «sionista».
El hombre es célebre por sus alianzas políticas contradictorias. Así, estableció diferentes alianzas con distintas figuras políticas israelíes, antes de apostar por Sharon. Los dos mostraron, durante los últimos años, que comparten la misma visión. Esto lo confirmaron al concebir de común acuerdo la retirada unilateral de Gaza. Sharon utilizó en varias ocasiones a su amigo Olmert para conocer las reacciones de otros partidos políticos. Ese fue el caso antes de la votación del proyecto de «hoja de ruta» por parte del gobierno de Israel. Ehud fue uno de los primeros en unirse a Sharon en su nuevo partido, probándole así su absoluta lealtad. Según algunos expertos, su visión económica y social no difiere demasiado de la de Benjamín Netanyahu. En cuanto a sus convicciones políticas, están muy cercanas a las de Amir Peretz, el líder del Partido Laborista.
¿Hasta qué punto Olmert logrará reunir en torno suyo a las personalidades contrarias que componen el nuevo partido «Kadima»? ¿Posee acaso el carisma de Sharon, que le permita convencer de nuevo a los israelíes de la línea política mantenida por este último? Olmert necesitará milagros para guiar a su país durante este período tan sensible en la historia de la región.

«Carta abierta a Ehud Olmert»
Autor
Daoud Kuttab
Fuentes
Jerusalem Post (Israel), Daily Star (Líbano), La Libre Belgique (Bélgica), Korea Herald (Corea del Sur), El Tiempo (Colombia)
Referencia «An open letter to Ehud Olmert», por Daoud Kuttab, Jerusalem Post, 11 de enero de 2006.
«Carta abierta a Ehud Olmert», El Tiempo, 13 de enero de 2006.
«Dear Ehud Olmert», Korea Herald, 13 de enero de 2006.
«A Palestinian’s letter to Ehud Olmert», Daily Star, 16 de enero de 2006.
«Lettre ouverte à Ehud Olmert», La Libre Belgique, 18 de enero de 2006.
Resumen Estimado Sr. Olmert,
Le escribo con la esperanza de que perderá algunos momentos de su cargada agenda de trabajo como primer ministro interino de Israel para escuchar las esperanzas de un palestino. A pesar de las condiciones de su acceso al cargo de primer ministro, creo que tiene la oportunidad de participar en una reconciliación histórica. Estoy seguro de que continuará la herencia política de Ariel Sharon pero usted tiene cartas de triunfo que él no tenía. Usted no tiene su imagen negativa en el mundo árabe y usted conoce la situación de los palestinos ya que fue alcalde de Jerusalén durante 10 años. Al igual que Sharon, fue en contra de vuestra ideología y enfrentó a los colonos. Abandonó el Likud para liberarse de la injerencia de la extrema derecha en el Comité Central.
A mucho menor escala, se produjeron también cambios significativos del lado palestino. A pesar de que considero que la principal causa del conflicto es la ocupación, saludo la opción de la pacificación llevada a cabo por las autoridades palestinas y la decisión de Hamas de participar en el juego político.
Le pido que priorice las negociaciones cara a cara más que las acciones unilaterales. Las conversaciones directas deberían provocar el cese inmediato de la violencia de ambos lados y la concentración en la solución permanente de nuestro conflicto. Contrariamente a la retirada de Gaza, la violencia sólo cesará gracias a una negociación bilateral, y para que sobreviva el alto al fuego, será necesario entablar conversaciones francas y serias sobre el futuro de Israel. También habrá que mejorar las condiciones de vida de los palestinos.
Sinceramente le deseo que triunfe en sus responsabilidades como primer ministro interino y jefe interino de Kadima, pero haga lo que haga durante los meses que seguirán para ganar las próximas elecciones legislativas, recuerde, se lo ruego, que el apoyo israelí a Kadima emana precisamente del hecho de que ese movimiento adoptó una posición centrista moderada.

«Las opciones estratégicas de Olmert»
Autor
Ze’ev Schiff
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Ze’ev Schiff est journaliste à Haaretz, spécialisé dans les questions militaires et de sécurité.
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Fuente
Ha’aretz(Israel)
Referencia «Olmert’s strategic options», por Ze’ev Schiff, Haaretz, 13 de enero de 2006.
Resumen El próximo primer ministro israelí está, aparentemente, a la cabeza de Kadima. La cuestión principal es saber si Olmert continuará los pasos de Ariel Sharon o si optará por una vía independiente. Es probable que Olmert diga que tiene la intención de continuar los planes de Sharon luego de las elecciones, pero en la práctica, Sharon nunca reveló sus cartas políticas, y las posiciones presentadas al Comité de Editores de Israel, el 29 de octubre de 2005, sólo abrían opciones.
La visión del mundo de Olmert, al igual que la de un número de políticos de derecha, sufrió una transformación durante estos últimos años. De esa forma, sostuvo la retirada unilateral de la franja de Gaza, que fue realizada por Sharon. Olmert aspira a ser duro y no está dispuesto a confiar en ellos. Si nos atenemos a sus declaraciones de estos dos últimos años, parece haber concluido que Israel no será capaz de seguir siendo una nación judía y democrática, si no cambia su disposición. No hay dudas de que está muy guiado por la preocupación de la baja demografía israelí con respecto al número de palestinos. Por consiguiente, por sí solo, está de acuerdo con limitar el Estado de Israel a los territorios en que pueda contar con una mayoría de habitantes judíos.
Olmert teme que el terrorismo palestino continúe incluso si Israel propone un compromiso doloroso, ya sea intencional o porque son incapaces de mantener sus promesas para poner fin a su violencia. Eso es lo que sucedió a los palestinos en el Líbano y en Jordania donde provocaron guerras civiles. Sharon pensaba que podría lograr el cese total del terrorismo por la fuerza. Eso no se produjo. Ello hace que Olmert piense que es necesario continuar las grandes retiradas unilaterales, como en Gaza.
Luego de las elecciones, el gobierno que dirigirá enfrentará varios problemas que dictarán estrategias diferentes. La primera posibilidad es que los palestinos continúen su terrorismo. El gobierno israelí esperaría que los palestinos respeten la hoja de ruta, y durante ese tiempo reaccionaría por la fuerza. Washington consideraría esto como una guerra defensiva, pero pediría a Olmert que se mantenga la promesa de Sharon de desmantelar los puntos de control ilegales y detener la expansión de las colonias. Esa exigencia cumpliría una parte de la hoja de ruta y la promesa escrita que hizo Sharon al presidente George W. Bush y a la secretaria de Estado Condoleezza Rice.
Otra opción estratégica, que es más difícil de llevar a cabo, y, por ende, que tiene menos posibilidades de lograrse, sería la de llegar a un estatus final. Parecería dudoso que la OLP sea capaz de lograrlo por sí sola. Además, Hamas, sin dudas, está aumentando su fuerza con las elecciones. Sin un verdadero apoyo de los principales países árabes, las negociaciones pueden empantanarse, como sucedió con Ehud Barak y Yasser Arafat en Camp David.
La tercera estrategia es que Israel trate por sí mismo de determinar sus fronteras temporales, tal y como están definidas en la hoja de ruta, frente a la entidad palestina, que se convertirá más tarde en un Estado. Israel no puede lograrlo sin hacer otras retiradas unilaterales, o sólo mediante el muro de separación. Eso implica que haya una retirada de las colonias aisladas y de los puestos de avanzada militares ilegales. Más tarde, será necesario que se produzca una retirada de los judíos de Jerusalén Este, lo cual parecía impensable para un hombre del Likud como Olmert. Esta vez, tendrá la oportunidad histórica de consolidar el Estado de Israel: manteniendo la independencia democrática y judía del Estado, y garantizando su seguridad.

«Acerca de Ehud Olmert… »
Autor
Hazem Saria
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Hazem Saria est penseur, écrivain et analyste politique libanais. Il vit à Londres et écrit pour plusieurs journaux dont, notamment, le quotidien libanais Alhayat.
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Fuente
26 sep (Yémen)
Referencia «عن إيهود أولمرت...», por Hazem Saria, 26 sep, 10 de enero de 2006.
Resumen Ehud Olmert no es una figura nueva en el escenario político internacional. Fue siempre el número dos que necesita un número uno detrás del cual esconderse. Es el ejemplo que ilustra el paso del «sionismo ideológico» de Israel a un «sionismo» mucho más consciente de las líneas de fuerza y que reconoce los elementos de negociación. Estas son las dos características que permiten calificar además a Olmert de «oportunista». Sin embargo, aunque el cambio señalado refleja el aprieto en el que se halla el Likud en la actualidad ello no quiere decir que las soluciones anheladas por Olmert, después de Sharon, sean justas y equilibradas. Esta es la diferencia que existe entre un «sionismo ideológico» comprometido con un objetivo estratégico «noble» y un «sionismo operativo» que se ha apoderado de los terrenos a su alcance y ha prescindido de aquellos que no lo están en función del equilibrio de fuerzas.
De esta forma, ese «sionismo operativo» evita apuntar hacia aquellos blancos inaccesibles a causa de las circunstancias regionales e internacionales sin amordazar su apetito. En opinión del escritor Mark Heler, el «sharonismo» y el «olmerismo» no tienen nada que ver ni con el «proceso de paz» predicado por la izquierda ni con el «gran Israel» de la derecha.
A partir de los años 80 Olmert se convirtió en uno de los nuevos «príncipes del Likud» que constituyeron el segundo escalón de dirección detrás del de Yithzak Shamir y Moshé Arinz. Ehud ha explotado de manera abusiva los medios de comunicación para reflejar las posiciones de Israel, y enfrentar a la izquierda local y a la opinión pública occidental al mismo tiempo que no dejaba de recoger donativos para su partido.
Pudo dejar atrás el «sionismo ideológico» gracias, aparentemente, a su esposa «izquierdista». No obstante, la diferencia entre ambas tendencias se debe sobre todo al conflicto Sharon-Netanyahu.

«Mientras más se prolongue el conflicto con los palestinos más conspirará el tiempo contra Israel»
Autor
Tzipi Livniс

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Ancienne membre du Likoud et membre fondatrice de Kadima, Tzipi Livni est la ministre des Affaires étrangères du gouvernement intérimaire israélien. Issue d’une famille historique de dirigeants de l’Irgoun, la milice juive ultranationaliste, elle est avocate et a travaillé au Mossad. Depuis 2001 et avant de prendre la tête de la diplomatie israélienne, elle a été successivement ministre de la Coopération régionale, ministre de l’Agriculture, ministre de l’Immigration et ministre de la Justice.
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Fuente
Le Monde (Francia)
Referencia «Plus le conflit avec les Palestiniens dure, plus le temps joue contre Israël», por Tzipi Livni, Le Monde, 14 de enero de 2006. Texto adaptado a partir de una entrevista.
Resumen Kadima se sitúa en el centro del consenso israelí. Israel es un hogar nacional para el pueblo judío y debe ser democrático. Esta conjugación debe llevarnos a renunciar a una parte de Eretz Israel y a aceptar la existencia de dos Estados-Nación. El Likud lo sabe hace mucho tiempo pero se niega a admitirlo en sus discursos. El Likud era prisionero de consignas históricas. Pero, de la misma forma que Israel puso fin al problema judío moderno, el Estado palestino debe dar una respuesta definitiva al problema palestino tanto en lo que se refiere a la cuestión territorial como a la de los refugiados. Seguir pidiendo el regreso de los refugiados es inaceptable. El proceso que conducirá a la creación del Estado palestino debe garantizar la seguridad de Israel.
Debemos regresar a la «hoja de ruta», pero ese plan prevé deberes para los palestinos tales como el cese de los actos de violencia. La Autoridad Palestina no lucha contra el terrorismo. Lamento que la comunidad internacional se muestre tan complaciente con la participación de Hamas en las elecciones palestinas. Sus resultados y los de Abu Mazen serán determinantes para nuestra política. En estos momentos no creemos que Abu Mazen sea capaz de solucionar la situación, empezando por el terrorismo, aunque esto puede cambiar. La situación puede cambiar rápidamente pero las mentalidades lo hacen de manera más lenta. Los palestinos tienen una forma de vida diferente a la nuestra y sus hijos ven constantemente en televisión cómo se denigra a Israel y cómo se exaltan las bandas armadas. Harán falta generaciones para que cambie esta forma de ver las cosas. De manera ideal quisiéramos acabar con la unilateralidad pero debemos ser realistas. Por el momento, el abismo que nos separa de ellos es tan profundo que si queremos obtener progresos debemos actuar solos.
La globalización también influye en el proceso de paz pues plantea el problema del equilibrio entre los valores que engendra y los valores nacionales. Somos testigos de un proceso de creciente deslegitimación de Israel y algunos se preguntan si no sería necesario crear un Estado binacional en Israel. La globalización engendra fuertes presiones contrarias al Estado-Nación así como movimientos de autopreservación nacional. Desde ese punto de vista, he llegado a la conclusión de que, a nivel internacional, a medida que se prolonga el conflicto israelo-palestino menos tiempo tenemos a nuestro favor. Por una parte haría falta esperar a que los palestinos nos reconozcan como Estado judío y por la otra el tiempo conspira en contra nuestra.

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