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Tribunas y análisis - 2 de febrero de 2006
Hamas: se frustran los pronósticos de los expertos mediáticos

Análisis

«Sismo político, «bomba electoral», «proceso de paz comprometido», «victoria de los terroristas», la prensa mainstream ha reaccionado con virulencia y aparente pánico ante la victoria electoral de Hamas en las elecciones legislativas en Palestina. La mayor parte de los expertos mediáticos no vio, o no quiso ver, la corriente de opinión palestina que rechazaba a Al Fatah y a sus dirigentes, corrompidos por las fuerzas de ocupación. Aunque según estudios concordantes menos del 15% de los palestinos desea una transformación de su sociedad según el modelo islamista, fueron cinco veces más numerosos los que votaron por el movimiento islamista, que encarna para ellos la resistencia a la opresión. Al Fatah, cuya ideología laica es mayoritaria, se desacreditó irremediablemente al preconizar el abandono de la lucha armada apenas enterrado Yasser Arafat.
El pánico de los editorialistas «occidentales» está a la altura de la ceguera de los expertos mediáticos que pensaban que los trucajes electorales serían suficientes para relativizar la victoria de Hamas e impedirle obtener la mayoría de los escaños. Estados Unidos e Israel no escatimaron esfuerzos para alterar el escrutinio: financiamiento masivo de Al Fatah por parte de la USAID, asesinato de candidatos islamistas por el ejército israelí, prohibición de voto impuesta al 94% de los electores de Jerusalén Este por parte de Israel; de ahí que todos concordaran en pensar que Hamas obtendría poco espacio en un gobierno de unión nacional. Se vería entonces obligado a «adquirir responsabilidad» y a transitar el camino recorrido por Al Fatah un tiempo antes. Era incluso posible ver la implosión de Hamas, lo que daría lugar a una corriente «pragmática» convertida a las virtudes de la negociación, tal y como está previsto en la «hoja de ruta», y a un ala armada radical, aislada y privada de apoyo.

Este era el enfoque del profesor de Oxford, Hussein Agha, y del ex enviado especial de Bill Clinton para las relaciones israelo-árabes, Robert Malley. En una tribuna publicada en The Guardian, el Boston Globe, el International Herald Tribune y The Age, ambos autores expresaban su esperanza de integrar apaciblemente a Hamas a la política seguida por Al Fatah, punto de vista que ambos analistas habían desarrollado ya en mayo de 2005. Hasta entonces, Hamas podía ser alabado por los servicios prestados a los palestinos, pero tanto Agha como Malley aseguraban que una vez asociado al poder, se le achacaría la responsabilidad de las malas condiciones de vida de la población y que, para mejorarlas, tendría que endurecer su posición con respecto a Israel o deshacerse entre un ala radical y una corriente más conciliadora con Tel Aviv.
Este análisis será igualmente desarrollado por Robert Malley en Le Monde. En esta adaptación de la tribuna anterior, el autor se mostraba más preciso en cuanto a los métodos de integración de Hamas, preconizando un apoyo financiero de la Unión Europea a los municipios controlados por el partido islamista a cambio del abandono de la violencia.

El ciudadano israelo-árabe, profesor en la universidad norteamericana de París, Marwan Bishara, adelantaba en La Vanguardia y en Le Figaro un buen resultado para Hamas, aunque lo dejaba en minoría. Para el analista, el resultado de Hamas lo llevaría a participar en el gobierno de la Autoridad Palestina, a callar su oposición a las negociaciones y a apoyar a Mahmud Abbas que se vería relegitimado frente a los israelíes. Así, tras las elecciones, el autor pedía la redacción de un programa de unión nacional en el que participaran las principales fuerzas políticas palestinas.
Partiendo de un estimado comparable de los resultados, el ex ministro de Información jordano, Saleh Alkallab, expresaba en Asharqalawsat que Hamas no participaría en el gobierno, aunque no excluía tanto como Agha y Malley que pudiera ganar las elecciones. Esperaba que en caso de victoria de Hamas, se formaría un gobierno de unión nacional y predecía que el movimiento islamista debería seguir la misma política que Al Fatah. Ante todo, el autor deseaba evitar una confrontación entre los diferentes grupos palestinos.

Como puede verse, la mayor parte de los analistas mediáticos esperaba que las elecciones no cambiarían gran cosa en la política seguida por la Autoridad Palestina y que Mahmud Abbas saldría fortalecido de una manera u otra de este escrutinio.
Para el diputado del Yahad y principal negociador de Israel en los «acuerdos de Ginebra», Yossi Beilin, un fortalecimiento de Mahmud Abbas es ante todo esencial para el futuro electoral de su partido y de la izquierda israelí que prepara las elecciones del 28 de marzo. En La Vanguardia, pronostica una victoria de Kadima, el partido de Ariel Sharon y Ehud Olmert. Sin embargo, este partido no podrá gobernar solo, lo que hacía considerar a Beilin que si en Palestina venciera una coalición «pragmática», Kadima se aliaría con los laboristas y entonces podrían reiniciarse las negociaciones y resurgir su partido. Por el contrario, en caso de victoria de Hamas, sin dudas Kadima se aliaría al Likud sin posibilidad de negociación. De esta forma, el diputado israelí reconocía implícitamente que las personas al frente de la Autoridad Palestina no tenían importancia, pues las relaciones israelo-palestinas dependen de la coalición en el poder en Israel.

Muy alejado de este enfoque consensual, el editorialista palestino de Alquds- Alarabi, Abdel Bari Atouan, antes de las elecciones, expresaba su deseo de cambio, un editorial lúcido que esbozaba la opinión mayoritaria palestina que se expresaría en las urnas. El autor llamaba así a una alternancia política, sin hablar de una victoria de Hamas, y pedía que el próximo gobierno pusiera fin a la corrupción, juzgara a los dirigentes corruptos y negociara con Israel, pero sin reconsiderar el derecho de retorno o la creación de un Estado palestino con Jerusalén como capital.
Era la misma posición defendida por Hamas, pero observemos que esta línea era igualmente defendida por una minoría de miembros críticos de Al Fatah que pudo resistir bastante bien al maremoto verde.
Es el caso de la ex representante de la Autoridad Palestina para los asuntos de Jerusalén y nueva representante de la Autoridad Palestina en Francia, Hind Khoury, que denunciaba en The Guardian la campaña de intimidación y las trabas administrativas que impidieron acudir a las urnas al 94% de los palestinos de Jerusalén Este. Refiriéndose a la retórica estadounidense sobre la reforma palestina como premisa para la paz, afirma que no es así que se avanzará en el proceso de paz.

Sin embargo, la retórica de la «democratización» del Medio Oriente tiene sus límites y la reacción de Estados Unidos y Tel Aviv ante los resultados de las elecciones lo ha demostrado sin demora.
Antes del escrutinio, la USAID había financiado ampliamente la campaña de Al Fatah a fin de limitar la extrema popularidad de su opositor islamista. En cuanto se conocieron los resultados, Estados Unidos y sus aliados reconsideraron la continuación de la ayuda humanitaria entregada a la Autoridad Palestina, mientras que Israel ya congeló los fondos de la Autoridad Palestina, prohibiendo igualmente el desplazamiento entre Gaza y Cisjordania a los diputados de Hamas. De esta forma, luego de haber logrado comprar a los líderes de Al Fatah, pero de haber fracasado en cuanto a comprar a los electores palestinos, Washington y Tel Aviv han decidido arruinar a la Autoridad Palestina e impedir que el gobierno surgido de las urnas ejerza sus responsabilidades.
El presidente estadounidense George W. Bush comentó los resultados electorales durante una conferencia de prensa. Los deplora sin cuestionarlos y afirma que Estados Unidos no discutirá nunca con un gobierno que preconice la destrucción de Israel. Desmiente haber ayudado a Al Fatah mediante la USAID, aunque reitera su deseo de que Mahmud Abbas permanezca en su puesto. Es interesante señalar que la posición de George W. Bush es totalmente paradójica. En realidad, la Carta de Hamas no prevé la destrucción de Israel, mientras que Al Fatah, de Mahmud Abbas, tenía esta destrucción como objetivo, el cual fue abandonado luego de la firma de los acuerdos de Oslo entre Rabin y Arafat en 1993. Por lo tanto, no sólo es posible negociar con un grupo que afirma desear la destrucción de Israel, sino que este señalamiento no se aplica a Hamas.
Los medios mainstream no han apuntado esta incoherencia. Por el contrario, la mayor parte ha abundado en la misma opinión que el presidente estadounidense adaptando a la nueva mayoría parlamentaria palestina el mito de «la ausencia de interlocutor árabe» en las negociaciones de paz que en otros tiempos funcionaron tan bien contra Yasser Arafat. Así, la mayor parte de los diarios ha dramatizado la victoria de Hamas, dedicando una buena parte de sus páginas a la denuncia de los crímenes de Hamas y a las condenas, justificadas, a los ataques contra civiles, pero sin tomarse el trabajo de recordar el contexto de la ocupación y los crímenes cometidos por el ejército israelí.

El ex director general del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Shlomo Avineri, insiste también en la ausencia de «interlocutor árabe» en una tribuna difundida por Project Syndicate. Este texto fue publicado en el Jordan Times, el Korea Herald, el Daily Star y sin dudas en otras publicaciones que se nos escapan así como en un gran número de sitios en Internet. Como siempre, gracias a su capacidad de difusión, Project Syndicate debería influir profundamente en el debate mediático. Esperamos encontrar la prosa de Avineri en numerosos periódicos en los próximos días y, sobre todo, ver cómo la adoptan numerosos analistas. Para el autor, la victoria de Hamas demuestra no sólo que no hay posibilidades de llegar a una paz negociada con los árabes, sino que el abismo entre israelíes y palestinos se profundiza cada vez más. Se basa en este punto de vista para apoyar al partido Kadima y la política de retirada unilateral, es decir, la aplicación de la política del control de la mayor cantidad posible de territorio con el mínimo de tropas.

No es de extrañar que la extrema derecha estadounidense llegue aún más lejos. El administrador del U.S. Institute of Peace y presidente del Middle East Forum, Daniel Pipes, llama así a un aislamiento de Hamas y la Autoridad Palestina en el National Post y en The Australian. Es de la opinión de que esta elección es comparable a la de Hitler en Alemania en 1933, por lo que llama a «Occidente» a castigar a los palestinos por su elección. Estima también que hay que sacar lecciones de la misma para toda la región y que es necesario disminuir el ritmo del proceso de «democratización» del Medio Oriente para facilitar la erradicación del «Islam radical». Así, el autor define su oposición al apoyo de una parte de las élites estadounidenses a movimientos fundamentalistas para remodelar la región.
Compartiendo las conclusiones de Daniel Pipes, el analista neoconservador Joel Mowbray también pide el aislamiento de la Autoridad Palestina sin dejar de expresar su satisfacción por la victoria de Hamas en el Washington Times. Considera que Al Fatah era peor que Hamas pues aparentemente estaba comprometido con la hoja de ruta, pero llevaba a cabo operaciones terroristas con las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Israel tenía deberes con respecto a esta organización que no tiene con Hamas por lo que hay razones para alegrarse.

Abdel Bari Atouan ha visto llegar al poder el programa político que quería, pero se alarma en Al Quds Al Arabi por la actitud «occidental». Considera que la situación actual en Palestina recuerda la de Argelia en 1991: los palestinos, como los argelinos de entonces, han votado contra un régimen corrupto, pero a diferencia de los militares argelinos, Mahmud Abbas aceptó los resultados. Son Israel, Estados Unidos y la Unión Europea los que lo rechazan, al igual que los regímenes árabes que utilizan el miedo a los islamistas para permanecer en el poder. Hamas será privado de recursos por parte de los países árabes, la Unión Europea y Estados Unidos, de ahí que el autor concluya que podría volverse hacia Irán.

El ex vocero de la Muslim Association of Britain y director del Institute of Islamic Political Thought, Azzam Tamimi expresa su regocijo en The Guardian por la victoria de Hamas y trata de reconsiderar cierto número de lugares comunes en lo tocante a este partido difundidos por la prensa mainstream. Para él, las teorías de los expertos enunciadas antes del escrutinio acerca de las intenciones de los palestinos no tienen ningún sentido. Considera que los palestinos votaron para invertir los términos del proceso de paz. Hasta ahora las discusiones israelo-palestinas, cuando tenían lugar, se basaban en el principio de que los palestinos eran los agresores y que el principal problema era el terrorismo. A partir de ahora, las negociaciones deben partir del principio de que Israel es el agresor y que el principal problema es la ocupación. El autor recuerda que el jeque Yasín había declarado que un retorno a las fronteras de 1967 pondría fin a la acción militar de Hamas por lo menos durante una generación. Estas declaraciones fueron confirmadas en la entrevista a Moshir al-Masri, vocero de Hamas, que difundimos en nuestro sitio. Por consiguiente, el autor concluye que hay que aceptar la negociación con Hamas como Londres negocia con el IRA.

Red Voltaire




2 de febrero de 2006

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 Resistencia en Palestina

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«Hamas triunfó pero su avance tiene límites»

Autoras y autores Robert Malley, Hussein Agha

 Robert Malley es director del Middle East Program, del International Crisis Group. Fue asistente especial del presidente Bill Clinton sobre la cuestión árabe-israelí (1998-2001).
Hussein Agha es miembro del St Anthony’s College de Oxford y ha estado vinculado a las relaciones israelo-palestinas desde hace más de 30 años.

Fuentes International Herald Tribune (Francia), The Guardian (Reino Unido), The Age (Australia), The Boston Globe (Estados Unidos)
Referencia «Hamas has arrived - but there are limits to its advance», por Hussein Agha y Robert Malley, The Guardian, 24 de enero de 2006.
« Hamas steps into a complex landscape», Boston Globe, 24 de enero de 2006.
«Hamas at the table», International Herald Tribune, 25 de enero de 2006.
«Hamas changes tack», The Age, 25 de enero de 2006.

Resumen Las incertidumbres superan a las certezas respecto de las próximas elecciones palestinas pero hay algo seguro: Hamas, organización calificada de terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea y enemiga jurada de Israel, hará irrupción en la Asamblea. Es posible que obtenga una parte sustancial de los votos y, quién sabe, hasta forme parte del gobierno.
La decisión de Hamas de incursionar en el terreno político tomó tiempo pero no constituye una sorpresa. Al contrario de Al Fatah, Hamas no sólo se propone lograr la independencia a través de la lucha armada o de la diplomacia sino que quiere transformar la sociedad palestina desde el punto de vista religioso y social. Hamas emprendió algo tarde el camino de la lucha armada, primero contra soldados israelíes y colonos, luego contra los civiles. Sin embargo, en repetidas ocasiones Hamas propuso dejar de atacar a los civiles si Israel hacía lo mismo. Hamas recoge hoy los frutos de la incapacidad de la Autoridad Palestina para proteger a sus habitantes y del desencanto de los palestinos con relación a las negociaciones. La retirada unilateral de Gaza también hizo creer que la violencia tenía mayor impacto que las negociaciones.
Hamas aceptó interrumpir de manera temporal los actos de violencia y participó en las elecciones municipales. Señalemos que mientras Hamas forme parte de la oposición se le felicitará por los servicios prestados, mientras que cuando sea electo se le culpará por los servicios que no presta. Ahora bien, los islamistas saben muy bien que la vida cotidiana de los palestinos depende de las relaciones con Israel. El discurso de Hamas corre el riesgo por consiguiente de seguir siendo el mismo pero es posible que en su seno se abra un abismo entre los radicales y los pragmáticos.

«Las elecciones palestinas, una carta de triunfo para la paz en el Oriente Medio»

Autor Marwan Bishara

 Marwan Bishara, ciudadano israelí árabe, es profesor de relaciones internacionales de la universidad norteamericana de París, analista político de Abu Dhabi TV y hermano del diputado de la Knesset, Azmi Bishara.

Fuentes Le Figaro (Francia), La Vanguardia (España)
Referencia «Asunción del poder en Palestina», por Marwan Bishara, La Vanguardia, 25 de enero de 2006.
«Les élections palestiniennes, un atout pour la paix au Proche-Orient», Le Figaro, 25 de enero de 2006.

Resumen Las elecciones legislativas del día de hoy constituyen un acontecimiento histórico ya que permitirán crear una Asamblea Nacional mucho más representativa y ayudar a acelerar la reforma del gobierno y de los servicios de seguridad. Con la participación de once facciones nacionalistas, liberales, islamistas e izquierdistas, todas las corrientes políticas palestinas estarán por primera vez representadas. No obstante, muchos se preocupan por los resultados de Hamas que podría ensombrecer la naturaleza laica de la sociedad palestina.
En Palestina y en otros países del Oriente Medio humillar al movimiento nacionalista laico equivale a estimular a los islamistas. La obstinación de Sharon en humillar al presidente Abbas y alejar a Al Fatah, su partido de gobierno, sólo ha contribuido a aumentar el poder del Hamas islamista. La alarma de las corrientes liberales árabes y occidentales ante este espectacular progreso no carece de fundamento. De hecho, una victoria de este movimiento podría hacer abortar un proceso diplomático ya desacreditado y obstaculizar la política palestina relativamente liberal y pluralista.
Pero, según los sondeos, Hamas sólo debería lograr la tercera parte de los escaños, convirtiéndose de esta forma en una fuerza de oposición de envergadura, y esto podría resultar ventajoso. Si Hamas se politiza será más receptivo a las presiones populares y a las responsabilidades gubernamentales. De esta forma, la participación y la elección de candidatos de Hamas en las elecciones municipales no han hecho que las políticas adoptadas sean más extremistas. Por el contrario, el portavoz de Hamas hizo manifiesta la voluntad de su partido de aceptar la creación de un Estado palestino sobre la base de las fronteras de 1967, declaración muy alejada de su insistencia anterior en obtener la total liberación de la Palestina histórica. La participación de Hamas en el gobierno podría ayudar a fortalecer el proceso político en Palestina y permitir que se entablen negociaciones más sanas, basadas en la voluntad y la conformidad de la mayoría de los palestinos.
El presidente Mahmud Abbas, prisionero por una parte de las fricciones de sus responsables de seguridad y la proliferación de los grupos armados, y por la otra de las presiones israelíes y norteamericanas para reprimir a los militantes, necesita toda la ayuda institucional que pueda reunir. Un gobierno que cuente con cimientos más amplios será más eficaz que el gobierno actual. Las elecciones constituyen asimismo una carta de triunfo para la paz. Pueden echar a andar el espíritu de responsabilidad cívica y fortalecer las estructuras institucionales absolutamente indispensables para el futuro Estado palestino.

«Las elecciones palestinas: ¡No perdamos la oportunidad como antes…!»

Autor Saleh Alkallab

 Saleh Alkallab, ex ministro jordano de Información, es periodista del diario Asharqalawsat.

Fuente Asharqalawsat
Referencia «الانتخابات الفلسطينية: حتى لا تضيع الفرصة الجديدة كما ضاعت فرص سابقة..! », por Saleh Alkallab, Asharqalawsat, 26 de enero de 2006.

Resumen Las elecciones celebradas ayer en los territorios palestinos marcarán con toda seguridad la historia del militantismo de todo un pueblo. Son el primer gran acontecimiento ocurrido desde el asombroso regreso de Abu Amar, «Yasser Arafat», y sus hombres a Cisjordania y a la franja de Gaza en 1994.
Con excepción del Yihad Islámico, todos los componentes de la vida política palestina dieron pruebas a lo largo de estas elecciones de una madurez que confirma que el pueblo de Abu Mazen ha dado pasos concretos en su lucha de liberación.
Los últimos diez años han sido dolorosos y hubieran podido hacer que los palestinos perdieran este momento histórico. Sobre todo porque Ariel Sharon hizo todo lo que estuvo a su alcance para debilitar su voluntad. A partir de ahora, el mensaje dirigido a todos los dirigentes israelíes se resume a la necesidad de reconocer a este pueblo el derecho de construir su Estado independiente.
Después de veinte años en el escenario político, Hamas se dio cuenta de que debía cambiar su política «agresiva» y unirse a los restantes protagonistas políticos que anhelan una vida pacífica, lo que le permitirá al movimiento participar plenamente en el establecimiento de las instituciones que el país requiere.
Pero ese movimiento se sigue negando a reconocer que se vio obligado a cambiar su línea política al participar en estas elecciones. Una posible victoria de Hamas en las elecciones le permitiría formar parte del Consejo Legislativo sin dejar de negarse a unirse a las filas de la Autoridad Palestina. Pero, en caso de victoria, el movimiento se verá obligado a adoptar la misma política de su predecesor, Al Fatah. Si no fuera posible formar un gobierno de unión nacional, lo mínimo que podría hacerse sería fomentar un clima de cooperación y, sobre todo, de respeto entre el gobierno y la futura oposición.

«Dos campañas electorales»

Autor Yossi Beilin

 Yossi Beilin fue ministro de Justicia de Israel y uno de los principales negociadores de los acuerdos de Ginebra. Disidente del Partido Laborista israelí, preside el partido Yahad.

Fuente La Vanguardia (España)
Referencia «Dos campañas electorales», por Yossi Beilin, La Vanguardia, 22 de enero de 2006.

Resumen El próximo miércoles 25 de enero se celebrarán las elecciones del Consejo Legislativo palestino, que, como es natural, tendrán determinada influencia en la orientación de la Autoridad Palestina. La participación de Hamas en estas elecciones crea una situación inédita. Si una coalición laica llegara al poder, esta podría invitar a Israel a entablar negociaciones políticas. En cambio, un Hamas fuerte podría rechazar todas las negociaciones y daría nuevas fuerzas a aquellos que en Israel prefieren iniciativas parciales y unilaterales. Cualquiera que sea el resultado, las elecciones palestinas tendrán un fuerte impacto en las elecciones israelíes que se celebrarán dentro de dos meses.
El Likud de Benjamin Netanyahu se opone a toda nueva retirada, Kadima prefiere las retiradas unilaterales, la izquierda clama por el retorno a la mesa de negociaciones, pero los laboristas se han opuesto a una división de Jerusalén y no han apoyado la iniciativa de Ginebra. En este punto, la victoria de Amir Peretz a la cabeza del Partido Laborista constituyó una bocanada de aire fresco, pero ello llevó a una parte de los laboristas a unirse a Kadima.
Este partido quiere representar al centro, algo que nunca ha funcionado bien en Israel, pero goza de apoyo debido a la hospitalización de Ariel Sharon. Independientemente del resultado, Kadima no podrá gobernar solo. Tendrá que buscar alianzas, ya sea con la derecha o con los laboristas. Y la orientación de la coalición dependerá del resultado de las elecciones palestinas.

«La elección democrática palestina»

Autor Abdel Bari Atouan

 Abdel Bari Atouan ocupó el cargo de jefe de redacción del periódico Asharq Alaousat (1984-1988) antes de ser jefe de redacción del periódico palestino Al qods Al arabi, publicado en Londres. Es conocido por su posición a favor de los países árabes que defiende siempre públicamente durante sus entrevistas a cadenas como CNN, la BBC... etc.

Fuente Al Quds Al Arabi (Reino Unido)
Referencia «الاختبار الديمقراطي الفلسطيني», por Abdel Bari Atouan, Alquds- Alarabi, 25 de enero de 2006.

Resumen La tercera parte de la población palestina ha sido convocada a las urnas para elegir a los miembros del Consejo Legislativo cuya tarea será supervisar las acciones de la Autoridad Nacional. Un acontecimiento que debe recordarnos que alrededor de seis millones de refugiados palestinos no participarán en este hecho histórico.
Estas elecciones, a pesar de no ser verdaderamente democráticas teniendo en cuenta que han sido organizadas en presencia del ocupante israelí, podrán constituir, por motivos diferentes, un punto decisivo en la vida política palestina y en el conflicto árabe-israelí. En caso de ser organizadas de manera democrática, las elecciones pondrán fin a todo un período de dominación de un solo partido e iniciarán una verdadera pluralidad política y mediática. Permitirán asimismo acabar con la corrupción que ha caracterizado la gobernabilidad y juzgar a los responsables. Se ha previsto además que los resultados de las elecciones cambien la visión dominante que ha permitido a un grupo de personas negociar en nombre del pueblo palestino sin contar con su aprobación. Negociaciones que ponen en tela de juicio, entre otros, el derecho al retorno y el de fundar un Estado palestino cuya capital sería Jerusalén.
Es cierto que el nuevo Consejo Legislativo reflejará estos cambios con toda objetividad, pero no debe seguir los pasos de los parlamentos de los regímenes árabes. Este mismo Consejo no debe permitir que se lleven a cabo negociaciones secretas o se adopten acuerdos catastróficos como los de Oslo. Las elecciones son la prueba más importante que debe enfrentar un pueblo ocupado por Israel. Es momento propicio para dar el ejemplo de una democracia nacional que velará por el bienestar de su pueblo y que lo ayudará a materializar sus aspiraciones.

«Hamas en el poder»

Autor Shlomo Avineri

 Shlomo Avineri es profesor de ciencias políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Fue director general del ministerio israelí de Relaciones Exteriores. Como miembro de un instituto satélite de la CIA encargado de la asistencia a los partidos de izquierda ha participado en el proceso de democratización de muchos países de Europa Oriental.

Fuentes Jordan Times (Jordania), Daily Star (Líbano), Korea Herald (Corea del Sur)
Referencia «Hamas in power», por Shlomo Avineri, Jordan Times, 27 de enero de 2006.
«Prospects of Hamas in power», Korea Herald, 28 de enero de 2006.
«A predictable victory in a failed Palestinian state», Daily Star, 28 de enero de 2006.

Resumen La victoria de los fundamentalistas de Hamas tendrá consecuencias imprevistas para la región, pero desde ahora se vislumbran dos elementos. La victoria de Hamas demuestra la incapacidad de la dirección palestina tradicional para crear un cuerpo político.
La Autoridad Palestina, que goza de cierta autonomía desde los acuerdos de Oslo, prefirió crear docenas de servicios de seguridad en lugar de utilizar los fondos de que dispone para responder a las necesidades de los palestinos. El vacío dejado en la esfera social por la Autoridad Palestina ha sido colmado por Hamas, lo que le ha concedido gran popularidad. Hamas no logró ganar las elecciones gracias a su programa islamista, su voluntad de destruir a Israel o la corrupción de la dirección palestina saliente. El elemento determinante fue su actividad social.
El tema del terrorismo sigue abierto. Es difícil saber si Hamas se hará más radical o más pragmático ahora que llega al poder. En todo caso, si hay algo evidente es que las acciones unilaterales de Israel deberán continuar ya que el abismo que separa a israelíes y palestinos no deja de profundizarse. Al menos cabe esperar que ello fortalezca a Kadima para las elecciones del 28 de marzo.

«Una democracia del 6%»

Autor Hind Khoury

 Hind Khoury est ancienne représentante de l’Autorité palestinienne pour les affaires de Jérusalem et porte parole de l’Autorité palestinienne en France.

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia «A six per cent democracy» por Hind Khoury, Guardian, 26 de enero de 2006.

Resumen Ayer, sólo el 6% del electorado palestino de las zonas ocupadas de Jerusalén Oriental pudo ejercer el derecho al voto en su ciudad en el marco de las segundas elecciones legislativas palestinas. Incluso los 6 300 palestinos que pudieron hacerlo –el número de los afortunados autorizados por Israel es completamente arbitrario– tuvieron que enfrentar una campaña de intimidación cuyo objetivo era disuadirlos de su propósito de votar.
Israel trató de ganar puntos a escala internacional al autorizar las elecciones en Jerusalén Oriental al mismo tiempo que hacía todo lo que estaba a su alcance para dificultarle la vida a los electores. Además de haber limitado el número de votantes, Israel fotocopió la lista de electores y se negó a garantizar que el hecho de votar no traería aparejadas represalias, lo que se vino a añadir a la atmósfera de terror imperante.
Las discusiones internacionales sobre estas elecciones se centraron en Hamas, permitiendo así a Israel lograr que se olvidara la supresión de los derechos democráticos a los palestinos de Jerusalén. Durante los dos últimos años, Israel ha extendido sus colonias en Jerusalén Oriental por medio de un muro de ocho metros de altura que separa a la ciudad palestina de Cisjordania. Ramallah y Belén están ahora separadas como si fueran países extranjeros. El 94% de los palestinos de Jerusalén que se vio impedido de votar en su ciudad debía atravesar el muro israelí para ejercer su derecho al voto, pasar los alambres de púas y enfrentar la cólera de los militares de los puntos de control israelíes. Pero Israel sabía que pocos palestinos elegirían pasar un día completo en condiciones difíciles y su intención por consiguiente era privar al electorado de Jerusalén Oriental de su derecho al voto.
Con el objetivo de hacer creer que los habitantes de Jerusalén participaban en los elecciones «desde el exterior», estos palestinos fueron autorizados a contabilizar sus votos por vía postal. El año pasado negociadores palestinos trataron de entablar negociaciones con el fin de que todos los electores pudieran votar. Israel ignoró esta solicitud hasta el último minuto a pesar de las obligaciones de la «hoja de ruta» que explica que se deben facilitar las elecciones palestinas. Bajo los efectos de la presión internacional, ambas partes discutieron durante una semana las medidas que deberían tomarse durante las tres semanas de campaña. ¿En qué democracia las elecciones serían discutidas por juristas y expertos por una parte y policía secreta y ejército por la otra? Esto demuestra cuán absurdo resulta querer instaurar una democracia palestina bajo el yugo de la ocupación israelí.
Tales medidas aparecieron después de que varios palestinos fueran detenidos por haber colocado pasquines electorales o haberse movilizado. Occidente nos ha dicho que introduzcamos reformas y construyamos la democracia. Lo que hicimos fue la mejor campaña posible para aquellos que se oponen a las negociaciones. Los territorios ocupados en Jerusalén Oriental gozan del mismo estatuto legal que Jenin en Cisjordania. Jerusalén Oriental no es un «territorio disputado», es un territorio ilegalmente controlado por el Estado israelí que proclama que la mitad de la ciudad le pertenece.
Israel no ganó nada con esta táctica de intimidación y obstrucción. Su desprecio respecto de la democracia palestina no es útil ni para su seguridad ni para la paz. Sólo existe un medio de terminar el conflicto y ello exige la negociación basada en una solución justa y en el derecho internacional.

«Conferencia de prensa del Presidente»

Autor George W. Bush

 George W. Bush es el presidente de Estados Unidos.

Fuente Departamento de Estado (Estados Unidos)
Referencia «Press Conference of the President», por George W. Bush, Departamento de Estado estadounidense, 26 de enero de 2006. Texto adaptado a partir de una conferencia de prensa. Escogimos sólo aquellos fragmentos dedicados a la situación en Palestina.

Resumen No creo que la paz haya muerto con la victoria de Hamas ya que las personas quieren la paz. La mejor oportunidad para esta paz radica en construir dos democracias que vivan una junto a la otra. Las elecciones de ayer demostraron el poder de la democracia. Los palestinos asistieron pacíficamente a las urnas y dieron a conocer su descontento. Estas elecciones deben abrirle los ojos a la vieja guardia palestina.
Pero, por otra parte, no se me ocurre cómo se puede ser un interlocutor para la paz cuando uno se convierte en abogado de la destrucción de un país y cuando se cuenta con una rama armada. Las elecciones acaban de celebrarse y nos mostraremos muy atentos en lo que respecta a la formación del gobierno. Repito que aquellos que quieren la destrucción de Israel no pueden ser interlocutores para la paz. Discutiremos con el Cuarteto los medios que deberán ser empleados para seguir adelante con el proceso de paz.
No queremos que Mahmud Abbas dimita pero niego las afirmaciones de que hayamos ayudado financieramente a la Autoridad Palestina para darle una mejor imagen entre los palestinos. Los fondos que aportamos habían sido destinados desde hacía mucho a los palestinos en el presupuesto de la USAID. No apoyamos al partido en el poder.

«Los frutos amargos de la democracia»

Autor Daniel Pipes

 : Administrador del US Institute of Peace, Daniel Pipes es fundador del Middle East Forum y autor de Militant Islam Reaches America. Colabora con Benador Associates. Si desea consultar una biografía detallada vea la investigación realizada por la Red Voltaire.

Fuentes International Herald Tribune (Francia), The Australian (Australia)
Referencia «Democracy’s bitter fruit», por Daniel Pipes, National Post, 27 de enero de 2006
«Region not ripe for democracy», The Australian, 30 de enero de 2006.

Resumen Ahora que Hamas parece haber ganado las elecciones, Occidente ha caído en su propia trampa. Hamas no es sólo una organización terrorista que quiere destruir a Israel y ataca a civiles sino que además ha ganado elecciones honestas. Ante esta situación, las cancillerías vacilan entre obligar a la organización a mostrarse moderada o rechazarla, reunirse con sus representantes o evitarlos, seguir financiando la Autoridad Palestina o suspenderle los víveres. Nosotros mismos creamos esta situación.
Al mismo tiempo, los países occidentales han hecho la guerra al terrorismo y querido desarrollar la democracia. Pero no era posible hacer las dos cosas en esta convulsa región. De esta forma, las primeras elecciones palestinas honestas llevaron a Hamas al poder. En Egipto, los electores votaron por los Hermanos Musulmanes; en Irak nos encontramos con los chiítas proiraníes; en el Líbano, Hezbollah ganó las elecciones después de la partida de los sirios y en Arabia Saudita los elementos más radicales obtienen resultados favorables. En una palabra, la democracia en esos países lleva al poder a los peores enemigos de Occidente.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la democratización de Alemania o de Japón llevó al poder a partidos democráticos. La diferencia con los países del Oriente Medio en la actualidad no procede del Islam o de factores culturales sino del hecho de que los enemigos ideológicos del Oriente Medio no han sido aún vencidos. La democratización tuvo lugar en Alemania luego de que su población pasara la prueba del totalitarismo. En el Oriente Medio, la tentación totalitaria sigue sólidamente en pie.
Por consiguiente, hay que frenar el proceso de democratización en el Oriente Medio y planificarlo para varios decenios. Es necesario también vencer al Islam radical al revalorizar en una primera etapa la estabilidad. Volviendo al dilema creado por la victoria de Hamas, las capitales occidentales deben lograr que los palestinos comprendan que, al igual que los alemanes que eligieron a Hitler en 1933, tomaron una decisión inaceptable desde un punto de vista civilizado. La Autoridad Palestina dirigida por Hamas deber ser aislada y rechazada siempre que se presente la ocasión para que los palestinos se den cuenta de su error.

«Los regímenes árabes y la victoria de Hamas»

Autor Abdel Bari Atouan

 Abdel Bari Atouan ocupó el cargo de jefe de redacción del periódico Asharq Alaousat (1984-1988) antes de ser jefe de redacción del periódico palestino Al qods Al arabi, publicado en Londres. Es conocido por su posición a favor de los países árabes que defiende siempre públicamente durante sus entrevistas a cadenas como CNN, la BBC... etc.

Fuente Al Quds Al Arabi (Reino Unido)
Referencia «أنظمة العرب وفوز حماس», por Abdel Bari Atouan, Al Quds Al Arabi, 30 de enero de 2006.

Resumen La victoria de Hamas en unas elecciones que se desarrollaron de manera democrática en los territorios ocupados sorprendió a los regímenes árabes. Una victoria que servirá al movimiento para guiar al país y aliviar las presiones de Estados Unidos y Europa que piden reformas.
Lo ocurrido en la franja de Gaza y en Cisjordania es una copia fiel de lo ocurrido en Argelia durante las elecciones de 1991. Los argelinos votaron por el Frente Islámico de Salvación (FIS) no porque fueran extremistas sino porque querían enterrar un régimen corrupto por medio de elecciones democráticas. La principal diferencia radica en que el grupo de presión militar reinante en Argelia en aquella época rechazó los resultados y no vaciló en anularlos algunos días después, con lo que anunció el inicio de una sangrienta guerra que cobró la vida de una decena de miles de inocentes. Pero, en el caso palestino, la Autoridad y su presidente Mahmud Abbas insistieron en organizar el proceso electoral y en respetar sus resultados.
Para los regímenes árabes, y sobre todo para el de Egipto, la reacción estadounidense ante la victoria de Hamas constituye un elemento más al servicio de su política de opresión y falsificación de los resultados electorales para reinar el mayor tiempo posible. Justifican de este modo su ocupación del poder a través de necesidades de seguridad en la región teniendo en cuenta que las elecciones democráticas servirán en primer lugar los intereses de los grupos de extremistas islamistas. Además, el gobierno israelí ha adoptado esta visión y la ha dictado a los dirigentes estadounidenses y europeos.
No es primera vez que la administración Bush se equivoca en su lectura de la situación en los territorios ocupados. Una derrota debida principalmente al hecho de que a la hora de elaborar sus políticas este gobierno se basa en los cálculos israelíes y en los de algunos expertos del Oriente Medio pertenecientes a centros de estudios localizados en Egipto y en la Palestina ocupada. Y hay algo peor, los neoconservadores corren el riesgo de cometer un error catastrófico al negarse a apoyar financieramente al gobierno que formará el movimiento islámico. Dicho con otras palabras, quieren castigar al pueblo palestino por su acto electoral y democrático al mismo tiempo que lo empujan cada vez más hacia el extremismo. La decisión de Estados Unidos demuestra que este último insiste en cooperar con dictaduras, siempre que estas sigan firmando acuerdos de paz con el Estado hebreo, aprobando plenamente las políticas estadounidenses en Irak y Afganistán y apoyando una posible guerra contra Teherán.
Hamas ha demostrado ser mucho más inteligente y civilizado que el gobierno de Bush, sobre todo por haber declarado su voluntad manifiesta de cooperar con la comunidad internacional. La administración estadounidense, que dirige el mundo libre y democrático, declaró la guerra contra la elección palestina sólo dos días después de los comicios que ella misma calificó de democráticos. Es cierto que el movimiento islámico debe asumir una pesada responsabilidad, pero su falta de experiencia en la gestión de una autoridad corrupta como la de Abu Mazen y su política antiestadounidense le conceden el derecho de errar.
La negativa euro-estadounidense a apoyar financieramente al gobierno previsto por Hamas puede complicar la tarea del movimiento. Pero, felizmente, siempre existen otras alternativas y una de las más importantes sigue siendo el apoyo iraní. Sí, se habla de un posible apoyo iraní ya que estamos seguros de que los regímenes árabes no se apurarán nunca en apoyar a Hamas.

«Hamas suscribirá acuerdo»

Autor Azzam Tamimi

 Ancien porte-parole de la Muslim Association of Britain, auteur d’un livre, à paraître, sur le Hamas, Azzam Tamimi est directeur de l’Institute of Islamic Political Thought.

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia «Hamas will make a deal», por Azzam Tamimi, The Guardian, 30 de enero de 2006.

Resumen Un denominado experto declaró recientemente a la BBC que Hamas tendría que cambiar ahora que llegó al poder ya que los palestinos querían un gobierno que reconociera a Israel, reiniciara las negociaciones y fuera aceptable para Estados Unidos. Si este fuera el caso, los palestinos habrían votado por Al Fatah. Si lo hicieron por Hamas es precisamente por motivos opuestos a los enunciados por dicho experto: Hamas no reconoce a Israel, no quiere continuar un proceso de paz humillante y prefiere ser aceptado por los palestinos antes que por Estados Unidos.
Sin embargo, el hecho de que Hamas no reconozca a Israel no quiere decir que no sea capaz de negociar. Hamas puede negociar sobre la base del concepto de hudnah (tregua). Para Hamas, los palestinos son los chivos expiatorios del holocausto en Europa. Pero Israel es una realidad con la que es preciso negociar. El proceso de Oslo y su continuación parten del principio de que Israel es la víctima y que la clave de la paz se encuentra en el fin del terrorismo. El nuevo proceso de paz que desean Hamas y los palestinos debe tener como base el hecho de que los palestinos son víctimas de la ocupación y de que el problema no es el terrorismo sino la agresión israelí.
Antes de ser asesinado a golpe de misiles, el jeque Yasín había admitido que en caso de que se volviera a las fronteras de 1967 se podría pensar en un cese al fuego durante más de una generación. Hoy, el IRA sueña con una Irlanda reunificada pero no deja de negociar con el gobierno británico. Dejemos que los partidarios del Gran Israel sueñen con un Eretz Israel que se extienda del Nilo al Eufrates pero no dejemos de negociar.

 



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