Voltairenet.org
 Red de Prensa No Alineados

Tribunas y análisis - 23 de febrero de 2006
Las caricaturas y la histeria que hacen ver lo que no es

Análisis

Si hubiéramos querido ser exhaustivos, hubiéramos podido tratar cientos de tribunas, entrevistas y editoriales acerca de las caricaturas de Mahoma y de las reacciones en el mundo musulmán. Esta historia ha llegado a proporciones increíbles en la prensa internacional. La mayor parte de los editorialistas ha comentado el hecho, lo esencial de la prensa mainstream le ha dedicado largos artículos y a veces hasta dossiers especiales. En la inmensa mayoría de los casos, la problemática subrayada por los medios occidentales es la misma: la representación de una lucha entre un Occidente que encarna las libertades y un mundo musulmán, identificado frecuentemente con el mundo árabe-persa, que encarna el oscurantismo. Se trata de una visión de las cosas que enmascara las verdaderas interrogantes que el tema plantea.

Ante todo, veamos una afirmación frecuentemente oída o sobrentendida: las reacciones da algunos musulmanes ante la publicación de estas caricaturas no constituye una amenaza para la libertad de expresión en Occidente. En primer lugar porque las protestas son demasiado minoritarias en los países occidentales, a pesar de sus resonancias mediáticas, como para tener un impacto en las legislaciones que garantizan la libertad de expresión.
La libertad de expresión comprende el derecho a la blasfemia, es un derecho que no puede ser impugnado y que con frecuencia ha servido de revelador del estado de la libertad en una sociedad. Sin embargo, las caricaturas del Jyllands Posten no se limitan a blasfemar. Si algunas, muy inocentes, sólo representan a Mahoma, otras, por el contrario, representan a Mahoma bajo los rasgos de la caricatura racista tradicional desde el 11 de septiembre de 2001 que asocia a musulmanes con terroristas. Ahora bien, si la blasfemia es legal, no lo es la estigmatización de una comunidad debido a su origen étnico o religioso.
Además, aunque ampliamente publicadas en la prensa occidental, las caricaturas han sido poco difundidas en los países musulmanes, por consiguiente han sido ampliamente fantaseadas, lo que no ha ayudado a calmar el debate. Hay que agregar a ello que en los países musulmanes la crisis ha sido agravada por la acción de agentes provocadores. Así, Ahmad Abu Laban, ciudadano danés de origen palestino, miembro de la organización Hizb ut-Tahrir, difundió, para denunciarlas, las caricaturas del Jyllands Posten añadiendo otras tres: Mahoma con una cabeza de cerdo, Mahoma como pedófilo y un musulmán de rodillas, orando, mientras es sodomizado por un perro. Las tres caricaturas estaban acompañadas por textos ofensivos, no para el Islam, sino para los musulmanes. Por lo tanto, las violencias contra las representaciones danesas o europeas en una parte del mundo musulmán, por deplorables que sean, son reacciones más ante las que han circulado o cuyo rumor ha corrido en estos países que a las caricaturas que han visto los europeos. Sin lugar a dudas, entre los manifestantes violentos existen grupos oscurantistas que rechazan totalmente todo lo contrario a su dogma, pero tampoco hay dudas de que este asunto no hubiera llegado a la magnitud que hemos visto en algunos países musulmanes si las poblaciones no se hubieran sentido insultadas como pueblos y de forma grave.

Ahora bien, el punto de vista de los musulmanes no tiene un lugar en los medios mainstream occidentales. No hay preguntas sobre lo que motiva las reacciones, como tampoco sobre el estallido de este asunto cerca de seis meses después de la primera difusión de las caricaturas en el Jyllands Posten. También hay pocas preguntas sobre la orientación política del diario danés. Finalmente, prácticamente se ha ignorado el papel de Abu Laban e Hizb ut-Tahrir, una organización con frecuencia presentada al servicio de los intereses estratégicos estadounidenses o británicos.
Este asunto fortalece en los medios una concepción del Islam como fundamentalmente ajeno a «Occidente». Una vez más, al mismo tiempo que se defienden, los medios occidentales desarrollan un análisis compatible con la teoría del «Choque de Civilizaciones».

El panfletista anónimo conocido como Ibn Warraq, regularmente aplaudido por los neoconservadores por su toma de posición contra los musulmanes, da una visión extremista de lo que los medios prefieren por lo general sólo sugerir en una entrevista al diario alemán Der Spiegel. Considera que los occidentales son demasiado timoratos frente al Islam debido a su complejo colonial y a su sentimiento de culpabilidad. Por el contrario, afirma que Occidente es el faro del mundo en el campo de las libertades y que tienen un desarrollo cultural inigualable. Así, no debe pedir disculpas a un mundo musulmán que permanece en la Edad Media so pena de ver la islamización de Europa.
Este punto de vista es evidentemente compartido por el director del Middle East Forum, Daniel Pipes, en el New York Sun y en el Jerusalem Post. De todas formas, este autor no tenía necesidad de este asunto para presentar, una vez más, un mundo musulmán terriblemente amenazador para las libertades y el modo de vida occidental. Pero esta vez, Pipes está menos aislado que nunca, pues un gran número de editorialistas europeos se apoya en este asunto para presentar a musulmanes que tratan de islamizar las sociedades occidentales y restringir las libertades. El Islam es presentado como un nuevo totalitarismo que amenaza a las sociedades europeas y frente al cual toda vacilación puede ser considerada una actitud de sumisión.

Este triunfo ideológico de Pipes es especialmente sensible en Francia.
Quizás pueda explicarse esta simpatía francesa por este punto de vista por la emoción que provocaría el menor atentado a la libertad de expresión y al derecho a la blasfemia. Después de todo, fue Voltaire quien teorizó sobre aquello de que la reacción a la blasfemia era el revelador de la libertad de una sociedad y el delito de blasfemia fue abolido al mismo tiempo que los privilegios, aquella famosa noche del 4 de agosto de 1789, fecha fundamental de la revolución francesa. Pero, lamentablemente, no recordamos que la prensa francesa mainstream haya reaccionado con tal virulencia cuando el 10 de marzo de 2005 la Conferencia de los Obispos de Francia, mediante la asociación «Creencia y Libertades» hizo prohibir una campaña publicitaria que parodiaba la Última Cena de Leonardo da Vinci con mujeres jóvenes en lugar de los protagonistas masculinos de este episodio bíblico. Por consiguiente, es mejor ver en esta obsesión francesa sobre el tema y sobre la pretendida «amenaza» a la libertad de expresión otra marca del malestar de los medios dominantes con respecto a todo lo referente al Islam y a los franceses de origen africano o árabe.
Como señalamos en su momento cuando el caso «acerca» del velo, o durantelas revueltas en algunos centros urbanos franceses en noviembre pasado , los medios franceses han desarrollado una obsesión de identidad que rechaza la afirmación social y política de las que a partir de entonces son llamadas «minorías visibles». La reacción ante los movimientos que reclaman la igualdad de todos los ciudadanos o una aceptación de los delitos cometidos por Francia en su período colonial es la estigmatización regular de estas minorías presentadas como comunitaristas o inasimilables. Dado que estas poblaciones son con frecuencia musulmanas, el Islam se ha convertido en un blanco preferencial, tanto más cuanto que la denuncia del «peligro musulmán» encuentra eco internacional en la teoría del «Choque de Civilizaciones».
Por otra parte, las caricaturas danesas fueron publicadas en Francia por el diario France Soir, diario conservador que pierde su dinamismo, lo que valió al director de la publicación, Jacques Lefranc, ser despedido por el propietario de la misma, el empresario franco-egipcio Raymond Lakah, sin dudas por temor a un boicot contra sus negocios. Se trata de un reflejo corporativista que amplificó la reacción de la prensa francesa.

Si bien en Francia algunos como el director de Le Monde des religions, Jean-Paul Guetny, se distanciaron de la publicación de las caricaturas danesas enfatizando su racismo, la mayor parte de las élites mediáticas apoyan la reproducción de los dibujos como un acto de resistencia frente a un «totalitarismo verde». El editorialista de Le Figaro, Yvan Rioufol, habla así de «nazislamistas» para designar a los manifestantes que protestan contra la publicación de las caricaturas danesas. Se trata de un nuevo término que viene a añadirse al «fascislamismo» de Bernard Henri Lévy o al «islamofascismo» de Franck Gaffney que identifican al Islam con el fascismo. El ex ministro de Educación, Luc Ferry, llega aún más lejos cuando declara al respecto en la emisora radial RTL: [«En el fondo, hay algo más espantoso aún que es casi el equivalente al ascenso del nazismo, quizás aún peor porque son más numerosos, aunque con objetivos más o menos comparables.».
Del otro lado del tablero político no se quedan tampoco atrás en la agitación de la amenaza islámica, pues Jacques Julliard, el editorialista del semanario de centroizquierda Le Nouvel Observateur, declara: «Lo que nos piden los integristas del Islam es que renunciemos a ser nosotros mismos».
El filósofo mediático Alain Finkielkraut comparte este punto de vista en Libération.
Fortalecido por su estatus de historiador, el ex diputado socialista y cofundador del Movimiento de los Ciudadanos, Max Gallo, analiza en Le Figaro los riesgos que la tentación del «apaciguamiento» haría pesar sobre las sociedades occidentales. Es de la opinión de que si «Occidente» cede a la tentación de querer respetar demasiado al otro aceptará abandonar sus principios democráticos, y concluye esgrimiendo la manida, pero, duradera amenaza, de un nuevo acuerdo de Munich.

Ahora bien, sin lugar a dudas, el editorialista francés que más ha dado de qué hablar ha sido Philippe Val, director del semanario satírico Charlie Hebdo. Anunciando a bombo y platillo que reproduciría las caricaturas danesas y otras después de la destitución de Jacques Lefranc en France Soir, Philippe Val se vio beneficiado por una campaña de comunicación sin precedentes para este semanario lo que le permitió romper sus records de venta. Ampliamente invitado o entrevistado, Philippe Val pudo igualmente desarrollar la problemática de que tanto gusta: la amenaza a las libertades occidentales frente al peligro musulmán.
Para este número especial de Charlie Hebdo, Philippe Val redacta un singular editorial. Así, no construye un razonamiento, sino redacta un glosario en el que comenta aspectos de la actualidad o conceptos, sin tener que relacionarlos entre sí, de modo que el autor funciona por asociación de ideas sin tener que justificar estas asociaciones. Justifica su decisión de publicar las caricaturas danesas afirmando que la libertad de caricaturizar es esencial en una democracia y que la representación de las personas y los conceptos es esencial para la reflexión (aspecto que no desarrolla mucho y que podría hacer pensar que la no representación de Mahoma por parte de los musulmanes les impide poner en duda sus dogmas). Se limita a justificar la reproducción de los dibujos mediante el derecho a la blasfemia y rechaza implícitamente, sin mencionarlo, el carácter racista de algunos de ellos. Por el contrario, invierte el argumento: si se ve en la caricatura de Mahoma con una bomba como turbante una identificación de todos los musulmanes como terroristas, es porque no se comprende que esta caricatura representa la forma en que los terroristas ven a Mahoma. ¡Queda probarlo!
Mediante este glosario, Philippe Val identifica igualmente a los manifestantes con los islamistas y a los islamistas con los nazis, recordando improvisadamente que ya Dinamarca se había negado a entregar a los judíos al Reich nazi en 1940 o refiriéndose, una vez más, a los acuerdos de Munich de 1938.
A lo largo de este editorial se dibuja, mediante pequeñas salpicaduras, el retrato de un Charlie Hebdo como un valeroso defensor de la libertad de expresión amenazada por un nuevo fascismo que amenaza tanto a las democracias como a las poblaciones musulmanas. En este último punto, Philippe Val se distancia de algunas de sus recientes declaraciones en que acusaba a los musulmanes de no hacer lo suficiente en la lucha contra el islamismo. Tampoco retoma su acusación, pronunciada el lunes 6 de febrero de 2006 en la emisión de France Inter, Charivari, según la cual las revueltas se producían ahora pues Siria e Irán estaban acorralados y se iniciaba el proceso de Zacarías Mussaui. En resumen, sin decirlo claramente, imaginaba un posible vínculo entre Damasco, Teherán y Al Qaeda, y reprochaba la complacencia del mundo musulmán en cuanto a esto.
Tras la publicación de Charlie Hebdo, el presidente francés Jacques Chirac condenó «las provocaciones», sin citar explícitamente al periódico.

Este llamado a la calma del Elíseo viene a hacerse eco de cierto número de posiciones diplomáticas europeas que reafirman la libertad de expresión, pero que llaman a la responsabilidad de la prensa y que desean se calmen los ánimos. _El International Herald Tribune publica un llamado en este sentido de los primeros ministros español y turco, José Luis Rodríguez Zapatero y Recep Tayyip Erdogan, quienes llaman a la tolerancia y al respeto de los individuos. Recuerdan que la publicación de las caricaturas es legal y que la libertad de expresión no debe ser cuestionada, pero condenan moral y políticamente su publicación que ha encendido la pólvora. Una vez más, hacen un llamamiento a la alianza de civilizaciones contra el choque de civilizaciones.
El mismo día, el diario publica igualmente la adaptación de una entrevista que concediera el intelectual suizo musulmán Tariq Ramadan a Global Viewpoint y que al día siguiente sería publicada por el periódico árabe Asharq Al Awsat. Considera que hay tres elementos fundamentales en este asunto: que los musulmanes no representan a los profetas, que los musulmanes no se ríen de la religión sino que, por el contrario, la ironía sobre las religiones y la blasfemia forman parte de la cultura europea. Considera por lo tanto que los musulmanes deben aceptarlo. Acerca de los dos primeros puntos, Tariq Ramadan expone más el punto de vista de la corriente a la que pertenece que el de los musulmanes; los chiítas representan a Mahoma, y la tradición otomana, aunque sunita, ha representado a Mahoma con regularidad.
El islamólogo llama a los musulmanes a contenerse y les pide que se abstengan de llamar al boicot. Por otra parte, pide que se respete la sensibilidad de los musulmanes en Europa y que si nadie está en contra del derecho a una libertad de expresión total, este derecho va acompañado de un necesario sentido de las responsabilidades.

En una tribuna difundida en la prensa árabe por las embajadas danesas y publicada por Oumma.com, el redactor jefe del tabloide danés Jyllands Posten, quien encargó y fue el primer difusor de las caricaturas, Carsten Juste, pide excusas a las poblaciones cuya sensibilidad haya podido ser herida. Sin embargo, su intento por calmar los ánimos no está desprovisto de ambigüedad. Juste dice lamentar lo que considera ser una diferencia de apreciación relacionada con las diferencias culturales. Afirma que sus caricaturas tenían por único objetivo probar la libertad de expresión en su país, no herir la sensibilidad de los musulmanes. Por lo tanto, el redactor jefe niega implícitamente el carácter racista de algunas caricaturas. Insiste igualmente en el hecho de que algunos de los dibujos difundidos en el mundo árabe-musulmán (los difundidos por Abu Laban) no fueron publicados por su periódico. Si se excusa, el autor plantea implícitamente el problema como un enfrentamiento entre una cultura europea de mente abierta y una cultura musulmana demasiado susceptible cuando del Islam se trata.

En la prensa árabe o musulmana se lamenta la actual situación.
El redactor jefe de Al Quds Al Arabi, Abdel Bari Atouan, deplora las violencias, pero llama también al boicot por considerar que únicamente eso será comprendido por países occidentales mercantiles. Considera que el llamamiento al respeto de la libertad de expresión total no es más que la hipocresía con que se encubren editorialistas y dibujantes racistas. El autor no comprende la falta de respeto hacia las religiones y estima que es ante todo el Islam el objetivo: si en Europa se es condenado por palabras revisionistas sobre el Holocausto y si no se puede acusar a alguien sin pruebas, ¿por qué se tiene el derecho de insultar a los musulmanes? ¿Cómo se fijan los límites de la libertad de expresión en Europa?
La redactora jefa de la revista británica musulmana Emel magazine, Sarah Joseph, comenta en The Guardian la reacción de sus lectores tras la publicación de las caricaturas danesas. Según ella, la cólera que suscitan estos dibujos no es únicamente por los mismos, sino por la acumulación de denigración que afecta a los musulmanes. Preocupada, aprovecha la proximidad de las recientes conmemoraciones de la Shoah en el Reino Unido para recordar que el genocidio judío fue la consecuencia de una larga campaña de deshumanización de esta comunidad, por lo que no hay nada de anodino en la estigmatización sistemática de una población.

No son los musulmanes los únicos en apuntar el carácter racista de estas caricaturas.
En el sitio Counterpunch, el periodista británico Robert Fisk considera que se trata de dibujos racistas y que el debate no tiene nada que ver con la laicidad o la libertad de expresión. El problema no es que estos dibujos se burlen del Islam, sino que representan a Mahoma como a un Bin Laden de antes de tiempo. Además, los medios que preconizan la libertad de expresión, ¿acaso publican las caricaturas de la religión cristiana o judía?
El escritor israelí Bradley Burston también condena las caricaturas en Ha’aretz. Para él, constituyen instrumentos racistas para afirmar que todos los musulmanes son árabes y que todos los árabes son terroristas. Sin embargo, rápidamente, invierte los argumentos: si estas caricaturas son racistas y merecen una condena, los actos cometidos por los árabes en su reacción son igualmente racistas y con frecuencia han conducido a declaraciones antisemitas. De esta forma, el autor termina por poner en el mismo plano las caricaturistas y los árabes.

Aunque sin muchos comentarios, la difusión en el mundo árabe de falsas caricaturas que sirven para atizar la cólera, y la diferencia temporal entre la primera publicación y las actuales manifestaciones, han suscitado interrogantes a las cuales los medios conservadores han encontrado rápidamente una respuesta: las manifestaciones son utilizadas por los adversarios del momento. Así, Washington acusó a Siria e Irán de ser los organizadores de las manifestaciones violentas.

Sin embargo, no son estos dos países los únicos cuestionados. El diario neoconservador, el Wall Street Journal, publica así dos tribunas en las que designa a sus culpables.
Para el experto del gabinete de relaciones públicas Benador Associates, Amir Taheri, se trata de un golpe mediático de los Hermanos Musulmanes retomado a continuación por movimientos islamistas competidores y por el poder sirio. Ignorando el papel desempeñado por Abu Laban, afirma que todo partió de la fatwa pronunciada contra las caricaturas por el predicador Yussuf al Qaradawi y que Hizb ut-Tahrir lo que hizo fue seguir el movimiento. Teniendo en cuenta la cronología de los hechos, esta afirmación no se sostiene y esta tribuna parece destinada a ser un cortafuego preventivo para enmascarar el papel de Hizb ut-Tahrir. El autor trata a continuación de desmontar los argumentos sobre los Hermanos Musulmanes impugnando las declaraciones de Tariq Ramadan sobre la prohibición de la representación del profeta Mahoma y sobre la ausencia de escarnio en cuanto a las religiones en la tradición musulmana. Así, el razonamiento del autor se muerde la cola: si Tariq Ramadan llama a la moderación, mientras que, según el autor es un Hermano Musulmán, ¿cómo puede afirmarse que son los Hermanos Musulmanes los que encienden el fuego? Y si no es miembro de esta organización, como Ramadan afirma desde hace tiempo, ¿por qué citar estos argumentos para condenar el razonamiento de este movimiento?
En las versiones impresas del Wall Street Journal, The Age, y Ha’aretz, la conductora del sitio Muslim Refusnik, Irshad Manji, ve en esta agitación la mano de dirigentes árabes que desean así desviar su opinión pública de los problemas internos. Denuncia su hipocresía, pero considera que están capitalizando una incapacidad de los musulmanes para responder al humor de otra forma que no sea con la violencia.

Red Voltaire




23 de febrero de 2006

Desde
París (Francia)

Herramientas

 Imprimir
 Enviar

Todas las versiones de este artículo:

 français
 English

Temas
 «Choque de civilizaciones», racismo

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«Que Occidente deje de avergonzarse y de pedir disculpas permanentemente»

Autor Ibn Warraq
Ibn Warraq est le nom de plume d’un pamphlétaire anonyme, se prétendant d’origine pakistanaise et vivant aux États-Unis. Affirmant avoir étudié dans une école coranique, il a rompu avec la religion et décrit son expérience dans un ouvrage best-seller Why I am Not a Muslim. Certains théologiens islamiques qui partagent ses critiques vis à vis de l’islam ont néanmoins mis en doute l’authenticité de sa biographie, notant dans ses ouvrages des erreurs grossières concernant l’islam. Ibn Warraq est le cofondateur de l’Institute for the Secularisation of Islamic Society (ISIS), un mouvement politique athée et laïc, financé par les États-Unis. Il est le chouchou des intellectuels néo-conservateurs et libéraux voyant en lui un « Voltaire de l’islam » qui pourra « mener les musulmans aux Lumières ».

Fuente Der Spiegel (Alemania)
Referencia «Democracy in a cartoon», por Ibn Warraq, Der Spiegel, 5 de febrero de 2006. Texto adaptado a partir de una entrevista.

Resumen Las caricaturas danesas sacan a relucir el más importante problema de nuestra época: la libertad de expresión. ¿Vamos los occidentales a ceder a las presiones de una sociedad de mentalidad medieval o defenderemos nuestro bien más preciado: la libertad, la libertad de expresión, una conquista por la que millares de personas han sacrificado sus vidas?
Una democracia no puede sobrevivir sin libertad: libertad de debatir, de no estar de acuerdo e incluso de insultar y ofender. Es una libertad de la que está totalmente desprovisto el mundo islámico y sin ella el Islam permanecerá imperturbablemente recluido en su fortaleza dogmática, fanática y medieval. Sin esta libertad fundamental, el Islam continuará reprimiendo el pensamiento, los derechos humanos, el individuo, la originalidad y la verdad. Si no proclamamos nuestra solidaridad con los dibujantes daneses, de forma pública y en voz alta, sin sentir vergüenza, entonces las fuerzas que en este momento tratan de imponer una ideología totalitaria al Occidente libre habrán vencido: habrá comenzado la islamización de Europa. Ante todo no debemos pedir disculpas.
Esto saca a la luz otro problema más general: la incapacidad de Occidente para defenderse cultural e intelectualmente. Siéntanse orgullosos de no pedir disculpas. ¿Debemos continuar pidiendo perdón por los pecados de nuestros padres? ¿Debemos pedir perdón por ejemplo por lo que hizo el imperio británico cuando en realidad la presencia británica en la India permitió el renacimiento indio, permitió luchar contra el hambre, construir líneas ferroviarias, carreteras y sistemas de riego, aniquilar el cólera, crear el servicio público, implementar un sistema de educación universal donde antes no había nada de eso? Y sobre todo implantar sólidamente la democracia parlamentaria frente a los reyezuelos y la fuerza de la ley frente a la arbitrariedad real. Los ingleses permitieron incluso a los indios que reencontraran su propio pasado: fueron las becas de estudio, la arqueología y la investigación europeas las que sacaron a la luz la antigua grandeza india; fue el gobierno británico el que trabajó para salvar y conservar los monumentos testimonios de esta gloria. El imperialismo británico preservó allí donde el imperialismo islámico anterior destruyera millares de templos hindúes.
A nivel mundial, ¿debemos pedir disculpas por el nacimiento de Dante, Shakespeare y Goethe? ¿Por Mozart, Beethoven y Bach? ¿Por Rembrandt, Vermeer, Van Gogh, Breughel, Ter Borch? ¿Por Galileo, Huygens, Copérnico, Newton y Darwin? ¿Por haber inventado la penicilina y las computadoras? ¿Por los juegos olímpicos y el fútbol? ¿Por los derechos humanos y la democracia parlamentaria? Occidente ha sido la fuente de las ideas de libertad individual, democracia política, de la ley, los Derechos Humanos y la libertad cultural. Occidente ha impuesto el estatus de las mujeres y luchado contra la esclavitud, defendido la libertad de investigar, expresarse y creer. Occidente no tiene que recibir lecciones de virtud por parte de sociedades que mantienen a sus mujeres en la sumisión, les cercenan el clítoris, las lapidan hasta la muerte por sospecha de adulterio, les lanzan ácido al rostro o niegan los Derechos Humanos de quienes consideran pertenecer a castas inferiores.
¿Cómo podemos pedir a los inmigrantes que se integren en la sociedad occidental cuando simultáneamente se les enseña que Occidente es decadente, corrupto, fuente de todo mal, racista, imperialista y despreciable? ¿Por qué, según palabras del autor afroamericano James Baldwin, abordarían un barco que se hunde? ¿Por qué toda esta gente trata de emigrar hacia nuestros países y no hacia Arabia Saudita? Haríamos mejor enseñándoles la historia de siglos de lucha que han permitido las libertades de que disfrutan hoy; la historia de los individuos y los grupos que combatieron por esas libertades y que hoy son despreciados, denigrados y olvidados. Haríamos bien en enfatizar las libertades que una gran parte del resto del mundo nos envidia, admira y trata de emular. Cuando los estudiantes chinos murieron por la democracia en la plaza de Tienanmen en 1989, llevaron con ellos no imágenes de Confucio o Buda, sino una copia de la Estatua de la Libertad.
La libertad de expresión es nuestro patrimonio occidental y debemos defenderlo o sucumbirá a los ataques totalitarios. Esta libertad es igualmente indispensable en el mundo islámico. Al defender nuestros valores, enseñamos al mundo islámico una lección importante, los ayudamos permitiéndoles confrontar sus antiguas y preciadas tradiciones con los valores de las Luces.

«Islam: no ceder ante la política de apaciguamiento»

Autor Max Gallo

 Ancien député français socialiste (1981-1983) et porte-parole du gouvernement de pierre Mauroy (1983-1984), Max Gallo est historien et écrivain. Il fut vice-président et co-fondateur du Mouvement des citoyens de Jean-Pierre Chevènement.

Fuente Le Figaro (Francia)
Referencia «Islam : ne rien abandonner à la politique de l’apaisement», por Max Gallo, Le Figaro, 8 de febrero de 2006.

Resumen ¿Tendremos mañana el coraje –y la posibilidad– de expresar lo que pensamos sobre el Islam, sea verdadero o falso, o deberemos autocensurarnos? Libertad o autocensura constituyen el desafío del momento y la presión es tan fuerte que se olvida que las violencias ocurren en países donde las manifestaciones se hacen con el consentimiento del poder. En esos lugares, las religiones que no sean el Islam no se toleran o son tan vigiladas, tan estigmatizadas que de hecho están prohibidas. Allí se difunden telenovelas y libros como Protocolos de los sabios de Sión, libro que constituye una impostura. Es en esos países donde se aplauden las declaraciones de un jefe de Estado que proclama que es necesario «borrar a Israel del mapa» y equiparse con el arma nuclear. Partiendo de ese postulado, los que nos gobiernan nos piden que limitemos nuestra libertad de expresión para no agravar una situación peligrosa. Se nos dice que debemos respetar la fe del otro, no indisponer a suministradores de petróleo o provocar problemas internos con la segunda religión de Francia.
Sin embargo, en nombre de esta prudencia, se permitieron desfiles en Europa que pedían la muerte de los blasfemos, olvidando la muerte de Theo Van Gogh, las amenazas a Salman Rushdie y se nos pedía ser doblemente razonables. Esperamos que el tiempo obre a favor de la modernización del Islam y no de la islamización de la modernidad. Tras las caricaturas del profeta, lo que está planteado es la relación de Francia, Europa, Occidente, con el mundo islámico. No según la diplomacia, sino en términos civilizacionales. Separemos en primer lugar a los hipócritas, a los timoratos, a los hábiles, a los ciegos que se niegan a aceptar la evidencia. Hay efectivamente un choque de civilizaciones.
Los musulmanes están heridos en su fe. Hoy ya nada es sagrado y el cristiano también sufre, pero ha aprendido a mirar hacia otro lado. ¿Por qué habría que renunciar a esta libertad de expresión que continúa siendo la piedra filosofal de la democracia? ¿Acaso porque otros pueblos, otras civilizaciones no optaron por el mismo camino que lleva a la laicidad? Todo no puede ser aceptado en nombre del respeto del otro. Practicar la política del apaciguamiento consistiría en renunciar a la existencia de un espacio público laico. Se puede ser optimista y pensar que los musulmanes adoptarán, lo que muchos ya hacen, ese espacio público laicizado, una relación personal con su fe y el juego libre del espíritu crítico, es decir, el funcionamiento de la democracia. También se puede esperar una capitulación de la buena conciencia de la sensatez y del espíritu de responsabilidad. Para comprar la paz, ¿para qué cargar con estos malos caricaturistas, con estos irresponsables? ¿Qué queremos defender de lo que hemos adquirido siglo tras siglo? ¿Qué estamos dispuestos a abandonar? ¿Por realismo? ¿Por sensatez? ¿O por cobardía? En tiempos de Munich, en 1938, esta última palabra tenía un sinónimo empleado por los diplomáticos: apaciguamiento.

«Pequeño glosario de una semana caricaturesca»

Autor Philippe Val
Ancien chansonnier et humoriste apprécié des milieux alternatifs dans les années 1970 et 1980, Philippe Val est rédacteur en chef de Charlie Hebdo. Dans les années 90, il participa à la fondation du Réseau Voltaire, dont il fut un éphémère administrateur, et d’ATTAC France. Il a progressivement pris ses distances avec les organisations contestataires même si sa revue conserve de l’influence dans ce milieu. [es] Ex cantante y humorista apreciado por los medios alternativos en las décadas de 1970 y 1980, Philippe Val es redactor jefe de Charlie Hebdo. En los años 90 participó en la fundación de la Red Voltaire donde fue poco tiempo administrador y de ATTAC Francia. Se ha distanciado progresivamente de las organizaciones contestatarias incluso si su revista conserva influencia en este medio. [ru]Бывший шансонье и юморист, популярный среди альтернативных кругов 1970-х и 1980-х гг.,Филипп Валь в настоящее время является главным редактором Charlie Hebdo. В 90-е гг. он участвовал в создании Réseau Voltaire, которым он недолгое время руководил, и ATTAC France. Постепенно он отдалился от оппозиционных организаций, даже несмотря на то, что его журнал сохраняет свое влияние среди них.[en]Famous ex troubadour and humorist of the alternative media in the 70s and 80s, Philippe Val is editor in chief of the Charlie Hebdo. In the 90s, he participated in the foundation of the Volatire Network which he administered for a while, and the ATTAC France. He has gradually distanced himself from the anti- establishment organizations despite the fact that his magazine still keeps its influence in this field.

Fuente Charlie Hebdo (Francia)
Referencia «Petit glossaire d’une semaine caricaturale», por Philippe Val, Charlie Hebdo, 8 de febrero de 2006.

Resumen Profeta Mahoma: Jefe religioso y militar nacido alrededor de 570 en La Meca a lo que siguió un largo período de conquistas victoriosas que se extendieron desde España a todo el Medio Oriente. Personaje histórico que pertenece a la humanidad. Por consiguiente, incluso si los sunitas no pueden representar su imagen, en los países donde se ha conquistado la libertad de expresión puede ser representado como se quiera.
- El derecho a la representación: Representar una cosa o una persona es un elemento fundador del lenguaje. Cuestionar el derecho a la representación significaría censurar la mayor parte de nuestras obras de arte. La representación, que establece una distancia entre una figura y la realidad, permite mantener una relación con ella en lugar de aceptarla pasivamente. Ahora bien, es en esta relación que se establece con la realidad que se expresa la libertad humana. De no existir, reinarían únicamente el instinto de reproducción y el de conservación y no tendríamos nunca el tiempo ni pensaríamos en tratar de mejorar nuestra condición humana.
- Esbozo histórico: Cuando el gran Reich pidió al pequeño reino de Dinamarca que entregara a los judíos, los daneses se negaron y los nazis renunciaron. Ante los fascistas, el «no» colectivo es siempre eficaz. La democracia, compelida a renegar, debe ahuyentar sus miedos y negarse a ceder en cuanto a los principios que constituyen su fundamento.
- Tercera Guerra Mundial: «Si hubiera que censurar los dibujos para evitar la Tercera Guerra Mundial, su publicación sería absurda.» Argumento no válido. Si la Tercera Guerra Mundial tuviera que estallar, estallaría de todas formas. No publicar los dibujos sería interpretado por los religiosos totalitarios como una victoria estimulante que precipitaría la siguiente crisis. Los «acuerdos de Munich» constituyen una referencia.
- La bomba en el turbante: Las caricaturas no son muy buenas y es una suerte, pues ello excluye el debate sobre el valor estético para concentrarlo en la cuestión de la libertad de expresión. Cuando un periodista es tomado como rehén, no se comenta sobre la calidad de su trabajo, como tampoco importaba que el capitán Dreyfus fuera o no simpático. Una parte de la izquierda, encabezada por Jules Guesde, decidió no apoyarlo y dejar que los «burgueses arreglaran sus problemas entre ellos». Jaures decidió defender a un inocente acusado por ser judío. En cuanto al dibujo que representa a Mahoma con una bomba en el turbante, es lo suficientemente flojo como para ser interpretado de cualquier forma por cualquiera que sea; el delito está en el ojo de quien mira el dibujo. Lo que representa no es el Islam, sino la visión del Islam y del profeta brindada por los grupos terroristas musulmanes que afirman que el profeta les inspira asesinatos y atentados.
Libertad de expresión: Si bien es un hecho en los Estados de derecho, no es menos cierto que está reglamentada por las leyes. La difamación, el racismo, el insulto a las personas son asunto de los tribunales de la República. Charlie Hebdo ha sido atacado regularmente por los extremistas cristianos y hemos ganado los procesos. Precisión capital: las leyes que constituyen el marco de de esta libertad protegen a las personas, no los mitos.
- Amalgama: Concepto reactualizado por el Irán de los mulás para identificar toda crítica al Islam con el racismo. La amalgama entre racismo y crítica a la religión es más o menos tan coherente como lo era, en la época de Franco, la amalgama entre crítica al fascismo y racismo antiibérico.
- Tabú: Todas las religiones del mundo tienen tabúes. Es imposible vivir respetándolos todos. Los tabúes de las religiones atañen únicamente a sus fieles.
- Racismo: El racismo se expresa cuando se hace recaer sobre toda una comunidad lo que se reprocha a uno de sus miembros. Cuando un caricaturista danés caricaturiza a Mahoma y en el Medio Oriente se inicia la persecución de daneses, nos encontramos frente a un fenómeno racista comparable a los pogromos y a la brutalidad ejercida contra grupos étnicos.
- Víctimas: Las principales víctimas del islamismo son los ciudadanos de los países musulmanes. El ejemplo de Argelia debería ayudarnos a aclararnos las ideas.
- Inmovilidad: Los religiosos integristas piensan que lo que es sagrado lo es para la eternidad, que Dios es eternamente inmóvil, que no conoce el cambio. Absurdo. La historia demuestra que los dogmas evolucionan y que las religiones aparecen y desaparecen. Vivimos inmersos en un perpetuo movimiento de las cosas y en eterno debate entre los que no quieren que las cosas cambien y los que aceptan el incesante devenir de la vida para organizarla mejor.

004.«Un llamado al respeto y a la calma»

Autoras y autores Recep Tayyip Erdogan, José Luis R. Zapatero

 Recep Tayyip Erdogan est Premier ministre turc.
José Luis Zapatero es presidente socialista del gobierno español.

Fuente International Herald Tribune (Francia)
Referencia «A call for respect and calm», por Recep Tayyip Erdogan y José Luis Rodríguez Zapatero, International Herald Tribune, 6 de febrero de 2006.

Resumen Con creciente preocupación, somos testigos de las tensiones provocadas por la publicación en los diarios europeos de las caricaturas del profeta Mahoma, consideradas ofensivas por los musulmanes. Hacemos un llamado al respeto y a la calma y pedimos que sea oída la voz de la razón. El año pasado Turquía y España iniciaron un trabajo en común sobre una «alianza de civilizaciones» a fin de poner fin a la espiral de odio. Los actuales acontecimientos reafirman la justeza de nuestro diagnóstico y la urgencia de una acción.
En un mundo globalizado, el menor incidente puede tener repercusiones globales. Es importante cultivar el respeto, la tolerancia y la coexistencia pacífica. La libertad de expresión es la piedra angular de nuestros sistemas democráticos y no la abandonaremos, pero no hay libertad sin responsabilidad. La publicación de estas caricaturas es legal, pero las rechazamos desde el punto de vista moral y político.
Necesitamos cultivar la coexistencia más que la desconfianza.

«Ultraje a las religiones, una visión para salir del túnel de la destrucción»

Autor Tariq Ramadan

 Tariq Ramadan es profesor de Filosofía y de Islamología en Friburgo y en Ginebra.

Fuente International Herald Tribune (Francia)
Referencia «Free speech and civic responsibility», por Tariq Ramadan, International Herald Tribune, 5 de febrero de 2006.
« الإساءة للأديان.. رؤية في كيفية الخروج من نفق الدمار », Asharq Al Awsat, 6 de febrero de 2006.

Resumen Hay tres aspectos a considerar al analizar y evaluar las caricaturas del profeta Mahoma. El primer aspecto es que el dibujar cualquier profeta está prohibido en la religión musulmana. El segundo es que no se tiene el hábito, en el mundo musulmán, de burlarse de nuestra religión ni de las de los demás. Así, estas caricaturas son consideradas, incluso por los musulmanes «moderados», como un atentado a una persona sagrada y como una provocación contra nuestra religión. El tercer aspecto es que los musulmanes deben comprender que burlarse de la religión forma parte de la cultura en la que viven en Europa, y que esta tradición se remonta a la época de Voltaire. Como nosotros, musulmanes, vivimos en este medio, debemos adoptar una posición conveniente y no reaccionar con emoción. Debemos ceñirnos a los principios de nuestra religión y no ceder ante las provocaciones.
La reacción de la mayoría de los países musulmanes ante estas caricaturas que se manifiesta mediante los llamados al boicot, apoyará las teorías extremistas que consideran imposible la integración de los musulmanes en Europa.
Lo que necesitamos es comprensión, no derecho. La libertad de expresión es un derecho protegido por ley en Europa y nadie debería impugnarlo. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que la composición de la población europea ha cambiado y que hay que tener en cuenta la sensibilidad de los musulmanes.
No hay límites jurídicos a la libertad de expresión, pero debe haber un límite cívico que debe llevar a cada cual a no herir las susceptibilidades. No creo que publicar caricaturas de este tipo sea una buena forma de establecer el debate sobre la integración dado que estos dibujos tienen un verdadero impacto emocional y provocador. El asunto ha tomado una envergadura de correlación de fuerzas. ¿Quién decidirá? ¿Quién dicta las órdenes? Publicar estos dibujos es una forma idiota de abordar el problema de la libertad de expresión.
En la actualidad se hace indispensable interrogarnos sobre el futuro de nuestra sociedad. Los musulmanes deben comprender, simplemente, que en Europa existe la libertad de expresión. Por otra parte, hay que adoptar una política de sensatez y evitar las provocaciones en cuanto a temas tan sensibles, pues tener el derecho jurídico a hacer algo, no nos obliga a hacerlo.

«A los musulmanes de todo el mundo»

Autor Carsten Juste }
Carsten Juste es redactor jefe del tabloide danés Jyllands Posten.

Fuente Oumma.com (Francia)
Referencia «Aux musulmans du monde entier», por Carsten Juste, Oumma.com, 10 de febrero de 2006. Texto adaptado a partir de la tribuna transmitida a los periódicos árabes por las embajadas de Dinamarca y cuya traducción publica Oumma.com.

Resumen Ciudadanos musulmanes:
Permítanme ante todo afirmar que nuestro periódico, Jyllands Posten, cree en la libertad de pertenencia religiosa y respeta a todo individuo. Pedimos disculpas por el gran malentendido generado por la publicación de las caricaturas que presentaron al profeta Mahoma y alimentaron sentimientos y alentaron sentimientos belicistas con respecto a Dinamarca, así como llamados al boicot de los productos daneses. Deseo igualmente disipar algunos malentendidos. El 30 de septiembre de 2005, nuestro periódico publicó los dibujos de 12 caricaturistas daneses sobre el profeta Mahoma, no para ofenderlo, sino para abrir el debate sobre la libertad de expresión. Sin embargo, no teníamos una idea exacta de la extrema sensibilidad de los musulmanes de Dinamarca y del mundo acerca de esta cuestión.
La publicación de estas caricaturas no transgrede ninguna ley danesa con respecto a la libertad de prensa y de expresión, pero ha herido la sensibilidad de millones de musulmanes, lo que no era nuestra intención, y es por ello que pedimos disculpas. Nuestro periódico obtuvo el Premio a la Excelencia de la Comisión Europea luego de la publicación de una serie de artículos en su suplemento especial dedicado a la cohabitación pacífica, al respeto mutuo entre daneses y las minorías que viven en Dinamarca.
Agreguemos a esto que, en el mundo musulmán, se difundieron intencionalmente caricaturas blasfemas que no tienen nada que ver con las que difundió nuestra publicación. Expresamos nuestro profundo rechazo por la amalgama en que nos hemos visto envueltos junto a estas caricaturas tendenciosas. Nuestras 12 caricaturas han sido presentadas, sin razón, como una campaña feroz que habríamos lanzado contra los musulmanes de Dinamarca y del resto del mundo. Rechazamos y condenamos este enfoque, pues creemos en la libertad de todas las religiones y consideramos sagrada la libertad de los individuos para ejercer sus cultos religiosos. Por nuestra parte, en un intento sincero por disipar este malentendido, hemos sostenido una serie de reuniones con los representantes de la comunidad musulmana en Dinamarca. Estos encuentros han sido positivos y el diálogo fructífero. Es nuestro objetivo lograr, por todos los medios, la consolidación de los vínculos con los musulmanes de Dinamarca.
En el seno de nuestra publicación, esperamos que se lleve a cabo la cohabitación pacífica entre los pueblos y que reine el espíritu de diálogo con los musulmanes daneses. Finalmente, permítanme, en nombre del periódico Jyllands Posten, presentar mis excusas por todo lo ocurrido y afirmar mi total desaprobación de todo acto que atente contra cualquier religión, nacionalidad o pueblo.

«Libertad de expresión o libertad para ultrajar»

Autor Abdel Bari Atouan

 Abdel Bari Atouan ocupó el cargo de jefe de redacción del periódico Asharq Alaousat (1984-1988) antes de ser jefe de redacción del periódico palestino Al qods Al arabi, publicado en Londres. Es conocido por su posición a favor de los países árabes que defiende siempre públicamente durante sus entrevistas a cadenas como CNN, la BBC... etc.

Fuente Al Quds Al Arabi (Reino Unido)
Referencia «! حرية تعبير ام حرية الاساءة», por Abdel Bari Atouan, Al Quds Al Arabi, 6 de febrero de 2006.

Resumen Hubiéramos preferido que las manifestaciones en el mundo árabe-musulmán se hubieran limitado a una expresión pacífica y no hubieran constituido actos agresivos como el ataque a embajadas y consulados daneses. Es cierto que se trata de actos lamentables y no justificados, pero comprendemos el estado de irritación que ha invadido a mil millones y medio de musulmanes tras la publicación de las caricaturas del profeta Mahoma. Se trata de dibujos irresponsables que reflejan una visión racista que llama al odio hacia el Islam.
Boicotear los productos de los países «agresores» es un acto civilizado y legal. Además, un boicot de este tipo puede tener una influencia considerable. Es el medio más eficaz para presionar a los gobiernos capitalistas occidentales. En ese mismo contexto, la prensa debe hacer gala de responsabilidad ética, previendo las consecuencias de sus publicaciones. Visto así, estos dibujos reflejan una ignorancia flagrante y una tendencia provocadora no sólo a la humillación de los musulmanes, sino a toda persona que crea en el diálogo civilizado.
El fenómeno de la islamofobia ha ido en ascenso desde los sucesos del 11 de septiembre. Se reflejó en los ataques racistas a través de los medios de derecha en Europa. El redactor jefe del diario danés que publicó las caricaturas hubiera debido zanjar el problema pidiendo disculpas a la comunidad musulmana, pero ha preferido hacer lo contrario. Peor aún, ha vuelto a publicarlas cuatro meses después, tratando de humillar a la comunidad en cuestión. La libertad de expresión no quiere decir libertad para ultrajar. Si hubiéramos acusado a Jesús o a Moisés de terrorismo, más personas aún hubieran salido a las calles en el mundo, e incluso en los países árabe-musulmanes, pues el Islam reconoce y respeta las demás religiones y los demás profetas.
Sabemos que un redactor jefe en un periódico tiene derecho a impedir o a dejar que se publique un producto. Además, todos los días los periódicos y demás medios de comunicación reciben millares de artículos, cartas y comentarios que no publican. Un periódico británico no puede, por ejemplo, acusar a alguien de terrorista si no tiene suficientes pruebas.
Atentar contra una persona es un delito, mientras que atacar al profeta Mahoma, humillarlo y tratarlo como terrorista no se considera delito, sino libertad de expresión. Sin embargo, ésta última no impidió el arresto del imán Abu Hamza Al Massri, acusado de incitar a los musulmanes al odio. Al mismo tiempo, esta libertad de expresión no fue invocada al producirse el arresto del escritor David Irving en Austria por haber puesto en tela de juicio el Holocausto, etc.
Es cierto que la libertad de expresión debe ser estimulada y protegida, pero lo que es inadmisible es dejar que sea utilizada por algunos racistas como caballo de Troya.

«La libertad que nos hiere»

Autor Sarah Joseph

 Sarah Joseph est rédactrice en chef de Emel magazine, un magazine britannique musulman.

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia «The freedom that hurts us», por Sarah Joseph, The Guardian, 3 de febrero de 2006.

Resumen La batalla está planteada: el extremismo religioso contra la libertad de palabra. He ahí la falla provocada por las tensiones mundiales tras la publicación de imágenes de Mahoma en Dinamarca y en otras partes de Europa, se nos dice.
Sin embargo, además de los medios, recibo en mi buzón de correo numerosos mensajes sobre el tema desde hace semanas y el tono es muy diferente. Todo el mundo tiene una visión apasionada sobre el asunto, y no sólo porque sea algo relacionado con la religión. Existe un profundo sentimiento de impotencia, de temor e inseguridad entre los musulmanes de Europa. Si estas caricaturas fueran publicadas en los medios ingleses, los musulmanes protestarían, eso constituiría para ellos un medio de recuperar un poco de amor propio.
He recibido diferentes tipos de mensajes de nuestros lectores. Los primeros eran llamados al cabildeo, recomendaban que los musulmanes hicieran conocer su opinión a las autoridades danesas. También he oído llamados al boicot, método que se ve como el único eficaz en Occidente. Algunos, más optimistas, ven en ello una oportunidad para explicar la fe musulmana. También he recibido mensajes de resignación que hablan de salida de Europa. ¿Por qué tales reacciones? Porque estas caricaturas reproducen los estereotipos a que nos enfrentamos diariamente y la suspicacia contra nosotros.
Recordemos el Holocausto que conmemoramos últimamente. No llegó en una noche. Hubo primero un largo trabajo de deshumanización de los judíos. Hoy, el fascismo se viste de libertad de expresión y Europa vuelve a sacar a relucir sus malos hábitos contra sus minorías.

«No se dejen tomar el pelo, no es un ataque del Islam contra el laicismo»

Autor Robert Fisk

 Periodista y escritor, Robert Fisk es el reportero estrella y corresponsal en le Medio Oriente del diario británico The Independent. Autor de los libros Pity the Nation: Lebanon at War y The Great War for Civilisation: the Conquest of the Middle East.

Fuente Counterpunch
Referencia «Don’t Be Fooled This Isn’t an Issue of Islam versus Secularism», por Robert Fisk, Counterpunch, 6 de febrero de 2006.

Resumen Toda la historia de las caricaturas no tiene nada que ver con lo que se ha dado en llamar ataque del Islam contra el laicismo. El hecho es que los musulmanes viven su religión en al vida cotidiana, en su cultura, no así nosotros. Ellos han preservado su fe más allá de incontables vicisitudes históricas. Por el contrario, nosotros hemos abandonado nuestra fe, de ahí que digamos que este conflicto implica a «Occidente contra el Islam» y no a los «Cristianos contra el Islam» –porque no hay muchos cristianos en Europa. Y no podemos salirnos de esta situación haciendo reverencias de sumisión ante todas las religiones del mundo y luego haciéndonos los que no entendemos por qué no tendríamos el derecho de burlarnos del profeta Mahoma.
Además, en materia de hipocresía religiosa, tenemos nuestro tejado de vidrio. Recuerdo el escándalo provocado por la película La última tentación de Cristo que osaba mostrar a Jesús haciendo el amor con una mujer. En París se incendió un cine donde murió un joven. Hace tres años, en una universidad de los Estados Unidos, se censuró el título de mi conferencia «11 de Septiembre: Dios mío, Dios mío, ante todo no pregunten por qué sucedió». Cuando llegué me di cuenta de que la universidad había eliminado la expresión «Dios mío» porque «no hemos querido herir ciertas susceptibilidades». ¡Vaya! Nosotros también tenemos «susceptibilidades». _Dicho de otra forma: mientras pedimos a los musulmanes que sean buenos laicos cuando se trata de libertad de expresión y de dibujos tontos, sabemos ser muy prudentes cuando se trata de fieles de nuestra preciosa religión. También he visto declaraciones pomposas de estadistas europeos como que no se podía dictar su contenido a los periódicos, que había que respetar la libertad de expresión. Por supuesto, pero si en lugar del profeta se hubiera representado a un rabino con una bomba en el sombrero las acusaciones de antisemitismo hubieran llovido –y con toda razón. Los israelíes se quejan a diario del contenido de las caricaturas en la prensa árabe.
Por otro lado, en algunas naciones europeas –Francia, Alemania, Austria por ejemplo– está prohibido por ley poner en duda la existencia de un genocidio. Así, en Francia, está prohibido dudar del Holocausto o del genocidio armenio. Si he comprendido bien, en Europa, a pesar de la tan preciada libertad de expresión cuya bandera se ha levantado tanto, hay cosas que no se tiene el derecho a decir. Es difícil poner nuestro apego a la libertad de expresión a media hasta cuando se trata de amenazar con los rayos de la ley a los negacionistas y a los que se supone lo sean, pero llamar a la defensa militante del laicismo y de esta misma libertad de expresión cuando los musulmanes se quejan por la forma provocativa e insultante con que representamos su cultura.
Para muchos musulmanes la reacción «islámica» ante este asunto es embarazosa. Un gran número de musulmanes desea cierta «reforma» de su religión. Si este hubiera sido el sentido de las caricaturas, hubieran llevado agua al molino y nadie hubiera dicho nada, pero lo que se ha querido es chocar y provocar.
La cuestión no es de saber si el profeta debe ser representado o no. El problema es que estos dibujos representaban a Mahoma como una especie de Bin Laden, sediento de sangre. Representaron al Islam como una religión violenta de forma genérica cuando no lo es. ¿O acaso queremos que lo sea?

«La brigada de dibujantes del nuevo antisemitismo»

Autor Bradley Burston
Ecrivain israélien, Bradley Burston est journaliste et éditorialiste pour Ha’aretz.

Fuente Ha’aretz(Israel)
Referencia «The New Anti-Semitism, cartoon division», por Bradley Burston, Ha’aretz, 6 de febrero de 2006.

Resumen Si hay algo que los periodistas saben hacer es ofender a la gente. Los buenos periodistas saben cómo evitarlo y se cuidan de evitar los términos racistas, los ataques personales y la denigración de individuos. Los malos periodistas con frecuencia ofenden sin querer, contraviniendo la ética profesional. Los peores periodistas, un grupo en el que a veces se encuentran las eminencias de la profesión, hieren a la gente voluntariamente. Y de todas esas personas, ninguna puede ofender a tantas personas de una sola vez como un caricaturista.
En materia de potencial de destrucción, pocos elementos periodísticos pueden compararse con una caricatura venenosa. El hecho de que las caricaturas antisemitas del Stürmer nazi circulen aún en Internet, 70 años después de su creación, da fe del poder de este género. En estos últimos tiempos una nueva forma de caricaturas antisemitas ha comenzado a circular en Europa. Pero en el caso que nos ocupa, los semitas no son judíos. Los dibujos daneses que representan al profeta Mahoma tienen grosso modo el mismo mensaje: la mayor parte de los musulmanes son árabes y la mayor parte de los árabes son potenciales portadores de bombas.
Este mensaje es obsceno. Es racista. Insulta la fe de aproximadamente una de cada diez personas en este planeta. Profana la libertad de expresión para convertirla en la libertad de alimentar el odio. Como consecuencia, numerosos rabinos han expresado su asco ante estas caricaturas y eso los honra. Sin embargo, cuando se han debatido las cuestiones de libertad de expresión que esto encierra, numerosos comentaristas musulmanes no han podido evitar las alusiones contra los judíos. «En Occidente, se descubre que los límites de tolerancia moral varían y no se aplican de la misma forma según el grupo», escribe el periódico panárabe Asharq al-Awsat. «Si las caricaturas danesas hubieran representado a un rabino judío, nunca hubieran sido publicadas».
Es cierto, en el Medio Oriente todo el mundo promueve el odio hacia el otro. Nosotros los israelíes lo hacemos en nuestro país como nuestros primos musulmanes lo hacen en los de ellos, pero este caso de las caricaturas nos deja una lección: no se puede combatir un incendio con bombas incendiarias. No se puede borrar el insulto de un periódico quemando la bandera de su país, profanando así el símbolo de todo un pueblo. No se restaura el honor del Islam y de su profeta blandiendo –como en Londres– pancartas que llamaban a masacrar a los que se burlan del Islam y paseándose disfrazado de kamikaze.
Es justo y apropiado señalar a los responsables de todo esto, pero el hecho de hacer responsable a todo un grupo de las acciones de un pequeño número tiene un nombre: racismo. El hecho de ser víctima del racismo no inmuniza contra este virus. Por mi parte, condeno al periódico Die Welt, de Berlín, por haber publicado estas caricaturas innobles pero estoy de acuerdo con el texto que acompañaba los dibujos. «Daríamos más importancia a las críticas musulmanas si no fueran tan hipócritas. Los imanes no dijeron nada cuando la televisión siria, en horario estelar, presentó a rabinos como caníbales bebedores de sangre».

«La hoguera de las devociones»

Autor Amir Taheri

 Amir Taheri es un periodista iraní redactor del diario francés Politique Internationale. Experto del bufete Benador Associates de Nueva York. Recientemente escribió, junto a Patrick Wajsman, Irak: Le Dessous des Cartes.

Fuente Wall Street Journal (Estados Unidos)
Referencia «Bonfire of the Pieties», por Amir Taheri, Wall Street Journal, 8 de febrero de 2006.

Resumen Los medios hicieron sus titulares con las manifestaciones provocadas por la publicación de caricaturas del profeta Mahoma. Ahora bien, ¿son estos manifestantes representativos del mundo musulmán?
La «maquinaria de la rabia» fue echada a andar por los Hermanos Musulmanes que llamaron a sus simpatizantes a salir a la calle. Yusuf Al-Qaradawi, uno de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes, pronunció una fatwa en un programa de Al Jazeera. Rápidamente, las organizaciones competidoras de los Hermanos Musulmanes, como Hizb ut-Tahrir, tomaron el mismo camino para no quedarse atrás, y luego el Baas sirio, que abandonó su tradición laica.
La posición de los Hermanos Musulmanes fue anunciada por un militante más joven: Tariq Ramadan->http://www.voltairenet.org/auteur5069.html?lang=fr]. Éste afirma que el Islam prohíbe la representación de todos los profetas y que los musulmanes no tienen la costumbre de reírse de las religiones. En realidad, la no representación del profeta Mahoma no es un principio absoluto del Islam». Ningún precepto coránico condena el empleo de imágenes y esta supuesta prohibición es refutada por la historia. La lista de las miniaturas que representan a Mahoma es demasiado larga. Estas ilustraciones tienen su lugar en los museos de los países musulmanes. Mahoma tiene también su estatua en la Corte Suprema de los Estados Unidos, como legislador, y nadie ha dicho nada al respecto. En cuanto a la costumbre de reírse de la religión, hay una antigua tradición sobre esto.
La ética del Islam está basada en la moderación, lo que deberían recordar los que queman las embajadas.

«Relájense, compañeros musulmanes»

Autor Irshad Manji

 Irshad Manji est chercheuse à l’université de Yale. Elle est l’auteur de Musulmane mais libre et l’animatrice du site Muslim refusnik.

Fuentes Ha’aretz(Israel), Wall Street Journal (Estados Unidos), The Age (Australia)
Referencia «Lighten up, fellow Muslims», por Irshad Manji, The Age, 7 de febrero de 2006.
«Impure Islam», Ha’aretz, 8 de febrero de 2006.

Resumen En el forum económico mundial de enero, observé algo revelador. En una sesión sobre la derecha religiosa estadounidense, un dibujante mostró una caricatura de Pat Robertson y toda la sala se echó a reír. Entre los que reían estaba una figura de la comunidad musulmana británica que dejó inmediatamente de hacerlo cuando se mostró una caricatura de un religioso musulmán. Desde este hecho, se ha entablado un combate feroz entre la Unión Europea y el mundo musulmán tras la publicación de las caricaturas del profeta Mahoma por el Jyllands-Posten, entre las que una representa a Mahoma con una bomba a modo de turbante.
Aunque el periódico haya pedido disculpas, se ha desarrollado la controversia. Un periódico noruego y otro francés publicaron los dibujos y, como consecuencia, manifestantes musulmanes la emprendieron contra las misiones escandinava en Siria, el Líbano e Irán. Un sacerdote italiano fue muerto en Turquía, los embajadores de varios países musulmanes fueron retirados de Copenhague, los productos daneses fueron boicoteados y la bandera danesa quemada. Las élites árabes adoran este tipo de controversia que desvían a las masas de la cólera contra las injusticias locales. El presidente Lahoud, del Líbano, que autoriza las transmisiones de la cadena antisemita del Hezbollah, condenó los ataques contra «todas las religiones». El ministro de Justicia de los Emiratos Árabes Unidos, país cuya capital es presentada como Las Vegas del Medio Oriente, habló de terrorismo cultural. Igualmente prohibió mi sitio en Internet. ¿Acaso habría sido preferible que abriera un casino en línea? Arabia Saudita no respeta las demás religiones pero desea que se respete el Islam.
¿Es realmente necesario tildar de blasfemia cualquier representación del profeta? El Corán sugiere que es Alá y no los musulmanes quien debe juzgar a los que no respetan el Islam. Situar a Mahoma en un pedestal es muestra de idolatría. Soy mitad feminista y mitad musulmana. Una feminista que es objeto de burla no amenaza con matar. Los musulmanes deberían hacer lo mismo.

 



Temas
«Golpes suaves»: acción secreta, espionaje
«Golpes suaves»: acción secreta, espionaje
- Las ciencias de la dominación mundial

- ¿La CIA atrás del crimen de Danilo Anderson?

- Implicación de las redes secretas de la CIA para derribar a Chávez

- Cuando el estado mayor estadounidense planificaba atentados terroristas contra su población

- Video: Hugo Chávez recomienda la lectura de las investigaciones de Thierry Meyssan

- + + +


Temas
Invasión de Irak
001. Invasión de Irak
- «Cowboys del Infierno»

- No habrá retirada de Irak, sólo un repliegue hacia 14 bases

- Estados Unidos apoya al PKK por debajo de la mesa

- + + +


002. Cowboys del Infierno


Atentados de Buenos Aires ¿Quién fue?


Axis for Peace 2005


 

À propos du Réseau Voltaire - Contacts - RSS

  

Top