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Tribunas y análisis - 4 de mayo de 2006
Berlusconi perdió, pero no se declara vencido
Análisis

El veredicto definitivo sobre las elecciones italianas del 10 y 11 de abril de 2006 fue hecho público el 19 de abril cuando el Tribunal Supremo rechazó las quejas de la coalición de Silvio Berlusconi sobre la validez del escrutinio. La coalición de centro-izquierda de Romano Prodi obtiene una mayoría de 63 escaños en la Cámara de Deputados y de solamente dos en el Senado. La decisión del Tribunal Supremo, teóricamente, viene a poner fin definitivamente a las acciones de la mayoría saliente para impugnar el resultado de las elecciones, un gran alivio para una prensa internacional que había tomado partido por el ex presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, contra el primer ministro saliente.
Antes de las elecciones, el gabinete de difusión de tribunas Project Syndicate, cercano a George Soros, dio la palabra a expertos económicos italianos muy críticos con relación a Silvio Berlusconi.
Fue Fernando Targetti, ex miembro del comité de finanzas del parlamento italiano y deputado de los demócratas de izquierda italianos quien tuvo la mayor difusión. Fue publicado por Der Standard (Austria), L’Orient le jour (Líbano), Korea Herald (Corea del Sur), El Tiempo (Colombia), Daily Times (Pakistán), Taipei Times (Taiwán), La Libre Belgique (Bélgica) y por otros que sin dudas se nos escapan. El autor denuncia la política económica del Cavaliere, su corrupción, mercantilismo, dominio de los medios de comunicación y las manipulaciones preelectorales organizadas por la coalición de «centro-derecha» de Silvio Berlusconi. Así, el autor va al compás de la mayor parte de los editorialistas de la prensa dominante que, unánimemente, critica al ex presidente del consejo italiano con respecto a estos aspectos.
Luigi Spaventa, ex ministro italiano del Tesoro y el Presupuesto también es difundido por Project Syndicate, pero sólo tiene derecho a una publicación en el Daily Times y en el Korea Herald. El autor se muestra crítico en cuanto a la política económica llevada a cabo por Italia en los últimos diez años, o sea, más o menos desde que no es ministro. Considera que uno de los principales errores del gobierno Berlusconi es no haber desregulado lo suficiente la economía italiana, la cual no fue lo suficientemente privatizada. Por consiguiente, compromete implícitamente al gobierno Prodi a practicar esta política.
Los medios atlantistas europeos dan prueba de una bella unanimidad para denunciar a Silvio Berlusconi, sin dudas porque, de forma muy evidente, se había convertido en la caricatura de un sistema político. Además, Prodi es un hombre apreciado en estos círculos.
Ex presidente de la Comisión Europea entre 1999 y 2004, ¿no se encontraba ya en el cargo cuado se negociaron y firmaron los acuerdos de cooperación entre la unión Europea y Washington sobre la «guerra contra el terrorismo»? ¿No fue también él quien presidió la comisión que redactó y aceptó la «directiva Bolkestein»?
Prodi no puede aparecer como un obstáculo para la reforma del funcionamiento de la economía europea y su adaptación al modelo anglosajón deseado por las élites mediáticas europeas, más aún cuando no es un adversario de los lazos transatlánticos. Sin embargo, en la actualidad, para la izquierda atlantista, esta dimensión debe ser enmascarada en nombre de la celebración de la derrota de Silvio Berlusconi, asociado al aborrecimiento a la figura de George W. Bush que siente una gran parte de la población europea.
El ex ministro socialista francés de Salud y ex administrador de la ONU en Kosovo, Bernard Kouchner, ve un motivo de esperanza en la victoria de Romano Prodi. Viéndose como el elemento alrededor del cual puede reunirse la izquierda francesa, llama a la adopción del modelo italiano para construir el programa de izquierda y designar a quien podría ser un candidato único para las elecciones presidenciales de 2007. Así, se aparta de un programa concreto y enmascara los elementos más molestos en Romano Prodi ante sus electores potenciales. Extrañamente, este gran llamado al pueblo de izquierda francés para recurrir al modelo italiano se publica en el conservador Le Figaro.
A priori, Romano Prodi no tiene nada de preocupante para Washington. Sin embargo, eso no quiere decir que la derrota del aliado Silvio Berlusconi sea una buena noticia para los halcones en Estados Unidos. En efecto, por su acción en el pasado, nada hace pensar en una real voluntad de independencia del nuevo primer ministro italiano. Sin embargo, Prodi también ha defendido su idea de reactivar el proyecto europeo gracias a la constitución de un núcleo duro que reúna a Italia, Alemania, Francia, Bélgica, Luxemburgo y España. Prodi ha expresado también su deseo de que estos países desarrollen una política de defensa, de manera que sin dudas busca un reequilibrio de las posiciones italianas, tan a favor de Estados Unidos que llegaron a ser caricaturescas bajo la dirección de su predecesor. Por otro lado, debido al estrecho margen de su victoria, Romano Prodi depende de movimientos tales como la Refundación Comunista, muy deseoso de alejarse Washington.
En este contexto, el periodista neoconservador e investigador en el American Entreprise Institute, Michael A. Ledeen, se expresa sobre las elecciones italianas en el Wall Street Journal en un texto implícitamente cargado de amenazas. Ledeen muestra su satisfacción por el débil margen de maniobra de Prodi debido a su apretada victoria. Recuerda que en la coalición de Prodi existen partidos que apoyan una política neoconservadora, designa a los Verdes y a los radicales italianos, y otros que no la apoyan. El autor insiste en que Prodi podría fácilmente perder su mayoría y exige que el ministro italiano de Relaciones Exteriores sea una personalidad apreciada por los Estados Unidos. Exige por otra parte que la nominación de este «amigo de América» sea inmediata e incluso antes de la designación del resto del gobierno. En una palabra, Ledeen exige pruebas por parte del gobierno Prodi. Finalmente, concluye que un conteo de las boletas en litigio podría permitir una inesperada victoria de Silvio Berlusconi, una hipótesis ahora excluida por el Tribunal Spremo italiano, pero que en el momento de la publicación podía ser creíble.
El tono amenazador de Ledeen o sus exigencias pueden parecer irrisorios. Después de todo, ¿qué peso tiene un periodista estadounidense en las decisiones alrededor de los nombramientos en un gobierno surgido de una mayoría recién electa? Sin embargo, este editorial no debe tomarse a la ligera. Michael Ledeen fue, durante los «años de plomo» en Italia, un hombre clave de la red oculta de la Alianza Atlántica en Europa. En los años 70, era consultor de los servicios secretos italianos y del comandante supremo de la OTAN. Vinculado a unos y otros, era miembro de la logia masónica Propaganda Debida, más conocida como P2, que fomentó diversos atentados falsamente imputados a la extrema izquierda y vaciló en perpetrar un golpe de Estado para impedir la participación de los comunistas en el gobierno. En esta logia, en al misma época, se encontraba cierto Silvio Berlusconi así como varios responsables de los servicios de inteligencia italianos. A finales de los años 70, regresó a los Estados Unidos para dirigir el Jewish Institute for National Security Affairs (JINSA), organización que sirvió de vínculo entre el Tsahal y el Pentágono y en cuyo consejo de administración se encontraban Dick Cheney o Richard Perle. El artículo de Michael Ledeen proviene así de un individuo cercano a los clanes en el poder en los Estados Unidos y que en el pasado participó en la organización de una desestabilización terrorista de Italia, de ahí que no deba tomarse a la ligera y que el nombramiento del próximo ministro italiano de Relaciones Exteriores deba seguirse con gran atención.
El analista italiano del Center For Strategic & International Studies, Raffaello Pantucci, también partidario de una estrecha alianza italo-estadounidense, se muestra menos amenazador en el Boston Globe y seguro de que Italia permanecerá cercana a los Estados Unidos. Así, afirma, sin mostrarse muy preciso, que Silvio Berlusconi no era un aliado estable y que hacía largo tiempo que, de ambos lados del Atlántico, se había preparado la eventualidad de su derrota. De esta forma, el investigador considera natural que el gobierno Prodi permanezca vinculado a Estados Unidos, al menos si Romano Prodi mantiene su mayoría. El autor afirma que el gobierno Prodi retirará sus tropas de Irak, pero, en compensación, desplegará en el país servicios civiles que colaboren con las tropas de ocupación.
Recordemos que Prodi no brilló por su coraje cuando Michael Ledeen y sus amigos desestabilizaron Italia. Tomó la iniciativa de informar a la policía el lugar de detención de su predecesor Aldo Moro, pero se negó a revelar la fuente de su información, afirmando que provenía de los sueños de una clarividente. Esta información, proveniente de una fuente no creíble, no fue verificada por la policía, sin embargo era exacta y Aldo Moro fue asesinado por sus secuestradores.
Por su parte, la prensa árabe trata de comprender el voto italiano y parece apasionarse por el principio de las grandes coaliciones.
Así, Alhayat reproduce un artículo del periodista italiano Massimo Giannini, ya publicado en La Repubblica, sobre la opción de una coalición que asocie Forza Italia a los partidos de centro-izquierda. Para el autor, esta propuesta no tiene sentido y constituye la última maniobra berlusconiana para traicionar el sentido del escrutinio y conservar una influencia en el poder.
La posibilidad de una gran coalición está hoy excluida. Sin embargo, en un editorial publicado al día siguiente del escrutinio, era la hipótesis favorecida por la redacción del periódico Asharq Al Awsat. El diario en lengua árabe se interroga sobre esos europeos que ya no parecen poder escoger entre los partidos, como si ninguno les conviniera. Comparando los casos italiano y alemán, aunque poco comparables en términos de participación, predecían, sin razón, la constitución de una gran coalición.
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4 de mayo de 2006
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Países
Estados Unidos
Italia
Temas
Control de Europa
Autores y fuentes de las Tribuna y análisis
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¿Sobrevivirá Italia a Berlusconi?
Autor
Fernando Targetti
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Ex miembro del comité de finanzas del parlamento italiano y deputado por los demócratas de izquierda italianos, Fernando Targetti es profesor de Economía en la universidad de Trento.
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Fuentes
L’Orient Le Jour (Liban), Taipei Times (Taiwán), La Libre Belgique (Bélgica), Korea Herald (Corea del Sur), Daily Times (Pakistán), Der Standard (Austria), El Tiempo (Colombia)
Referencia « Kann Italien Berlusconi überstehen? », por Ferdinando Targetti, Der Standard, 31 de marzo de 2006.
« L’Italie va-t-elle survivre à Berlusconi ? », L’Orient Le jour, 1ro de abril de 2006.
«Can Italy survive Berlusconi?», Korea Herald, 3 de abril de 2006.
«¿Puede Italia sobrevivir a Berlusconi?», El Tiempo, 3 de abril de 2006.
«Can Italy survive Berlusconi?», Daily Times, 4 de abril de 2006.
«Can Italy survive Berlusconi?», Taipei Times, 4 de abril de 2006.
«L’Italie va-t-elle survivre à Berlusconi?», La Libre Belgique, 5 de abril de 2006.
Resumen Si bien la historia parece alinear a Silvio Berlusconi en la categoría de los primeros ministros italianos de segundo orden, dejará el recuerdo de un primer ministro fuera de lo común y de los más extraños. Su principio de gobierno parece haber sido el de hacer una promesa y cumplir otra. Debido a su carácter imprevisible, la unión de centro-izquierda ganó todas las elecciones en Italia desde la que llevó a Berlusconi al poder. Sin embargo, su destino en las próximas elecciones legislativas no está claro.
Teniendo en cuenta sus pobres resultados económicos (un crecimiento medio anual de 0,3% contra 1,5 para el resto de la Unión Europea, así como el aumento de la deuda italiana) se podría pensar que Italia está lista para el cambio, incluso si el sindicato patronal Cofindustria, apoyo de Berlusconi en 2001, hoy critica al gobierno. Añádase a ello la confusión de géneros entre Berlusconi-primer ministro y Berlusconi-magnate de la prensa que, a partir de leyes que lo favorecen, triplicó su fortuna personal durante su mandato. Utilizó su posición para resolver muchos de sus problemas jurídicos, aunque fue acusado de fraude fiscal a principios de marzo. Sus ministros no se conducen mejor.
Sin embargo, los sondeos no dan un dominio abrumador a la Unione, la coalición de izquierda. Esto se debe en gran parte al uso que da Berlusconi a sus cadenas de televisión que no dejan de alabar sus llamadas grandes realizaciones. A esto agrega un anticomunismo que no había sido nunca tan virulento en una campaña desde 1948 y la defensa de los valores tradicionales. Este último aspecto no le permitió, sin embargo, recibir el apoyo explícito de la Iglesia Católica. A Berlusconi lo beneficia igualmente la aparente fragilidad de la coalición de izquierda. Además, es difícil hacer pronósticos ya que la forma de escrutinio ha cambiado y las comparaciones son imposibles. Esta forma de escrutinio se parece a una política de tierra arrasada por el ejército que pierde el combate y que niega al vencedor una oportunidad para asentar su poder. Lo más grave es que con esta forma de escrutinio se podría ver una cámara de deputados a un lado y un senado al otro.
El rompecabezas de la supervivencia política de Berlusconi refleja un problema mayor a nivel europeo. Muchos europeos, y no sólo los italianos, están preocupados y no saben hacia dónde se dirige el continente. Por lo tanto no es de extrañar que un oportunista y un charlatán como Berlusconi siga teniendo audiencia. Los italianos deben decidir, por el futuro de su país, si quieren un dirigente de la estatura necesaria.

«Una Italia exhausta»
Autor
Luigi Spaventa
Fuentes
Korea Herald (Corea del Sur), Daily Times (Pakistán)
Referencia «Exhausted Italy», por Luigi Spaventa, Daily Times, 5 de abril de 2006.
«Italy’s Berlusconi fatigue», Korea Herald, 7 de abril de 2006.
Resumen Las elecciones legislativas del 9 y 10 de abril de 2006 son quizás las más importantes para Italia desde 1948. Enfrentan a la coalición de centro-derecha de Silvio Berlusconi a la de centro-izquierda de Romano Prodi. Sin embargo, ninguno de los dos parece tener el temple necesario para levantar la economía italiana. La economía italiana se encuentra en un callejón sin salida, sin crecimiento, el PIB por habitantes ha disminuido por debajo del promedio de la zona euro, la productividad disminuye e Italia ya no es competitiva. ¡El único sector en pleno crecimiento es el de los libros sobre la decadencia de Italia!
Berlusconi rechaza estas estadísticas, afirmando que son poco confiables y, aunque los miembros de su gobierno las aceptan, las imputan a factores externos (China, la disminución del crecimiento europeo, el euro, etc.). Sin embargo, estas excusas no se sostienen: Francia o Alemania están sometidas a las mismas presiones y sin embargo sus exportaciones se comportan mejor que las de Italia. Y si bien el euro ha impedido a Italia llevar a cabo devaluaciones competitivas, también le ha permitido disminuir los intereses de la enorme deuda del país. Pero sería injusto achacar estos problemas únicamente al gobierno de Berlusconi. El verdadero problema es que el país no estaba listo para adaptarse a la revolución mundial de las tecnologías de la información y a la transformación del comercio internacional. Su infraestructura, tanto material como intelectual, así como su estructura económica no le permitían alzarse sobre los nuevos desafíos.
Sin embargo, el gobierno Berlusconi no hizo nada para resolver estos problemas. No se hizo nada en favor de la desregulación de los mercados o para favorecer las reestructuraciones, mientras se detenían las privatizaciones. El gobierno se remitió a la vieja receta keynesiana: disminución moderada de impuestos para aumentar el ingreso disponible y un aumento de los gastos corrientes. Las dificultades presupuestarias limitarán tremendamente el margen de maniobra del próximo gobierno, cualquiera que sea. Ambos campos prometen medidas fiscales irrealizables.
Los italianos se sienten frustrados por Berlusconi y sus promesas no cumplidas o sus leyes que lo favorecen, lo que ha creado desconfianza con respecto a todos los políticos. La campaña electoral ha sido lamentable, con mucho ruido y poco esclarecimiento. Cualquiera que sea el vencedor, esperemos que dedique toda la energía requerida para la recuperación de Italia.

«Las lecciones de Romano Prodi a la izquierda francesa»
Autor
Bernard Kouchner
Fuente
Le Figaro (Francia)
Referencia «Les leçons de Romano Prodi à la gauche française», por Bernard Kouchner, Le Figaro, 18 de abril de 2006.
Resumen Carbonizada al día siguiente de su derrota frente a Silvio Berlusconi en 2001, la izquierda italiana ganó las últimas elecciones optando por el debate, las primarias y la unidad.
Ante todo, la izquierda logró salir victoriosa en las elecciones porque escuchó a los ciudadanos y, sin tabúes, supo edificar su programa con ellos, fuera de los caminos recorridos por los partidos políticos. Romano Prodi inauguró una nueva forma de hacer política que debería servir de inspiración a toda la izquierda frente a una derecha tentada, como acabamos de ver, a reformar la sociedad sin consultarla. Esta creatividad y esta energía deben servir de inspiración, por lo que lancé en Francia una gira para escuchar y debatir.
La segunda innovación que permitió esta victoria de la izquierda italiana fue la organización de las primarias. Los ciudadanos, aquí también, están cansados de las oscuras transacciones y de los acuerdos indescifrables que determinan la estrategia diaria de los partidos políticos. Organizar semejantes primarias no sería más complicado en Francia que en Italia. En cuanto a las dificultades de organización que se nos oponen regularmente, me parecen ridículas comparadas con las elecciones que organicé en el Kosovo en guerra.
La tercera fuerza de la izquierda italiana ha sido finalmente la de mantener su unidad a pesar de las inevitables fuerzas centrífugas y a pesar de las maniobras de Berlusconi. ¿Acaso para evitar un nuevo 21 de abril la izquierda francesa no podría plegarse a la misma preocupación por el interés general?
Por su creatividad, apertura y determinación la izquierda italiana supo proponer a los electores italianos el camino de un éxito lleno de promesas a pesar de las circunstancias, que no está basado en las mentiras o maniobras, sino que abre el camino a una reforma honesta y moderna del país. Hoy es deber nuestro, de todos los militantes de la izquierda francesa, aprender y aplicar las lecciones de esta elección.

«Vincero!»
Autor
Michael Ledeen
Fuente
Wall Street Journal (Estados Unidos)
Referencia «Vincero !», por Michael A. Ledeen, Wall Street Journal, 13 de abril de 2006.
Resumen A las 15h del lunes, los sondeos a boca de urna anunciaban la victoria de Romano Prodi con un margen de 5%, lo que hacía de Romano Prodi el primer ministro electo por mayor margen en la historia de Italia. Llegaba al poder con los Verdes y los radicales (de política exterior neoconservadora) y tres versiones de comunistas: antiguos comunistas que ya no lo son, antiguos comunistas que afirman serlo aún pero que tampoco lo son y verdaderos comunistas que no son en lo absoluto neoconservadores.
Pero los sueños de Prodi se esfumaron rápido y la incertidumbre de los resultados duró 24 horas. Finalmente, Prodi ganó por un débil margen que, irónicamente, casi lo da como vencido, mientras Berlusconi, que todo el mundo anunciaba como acabado, aparece casi como un vencedor. Además permanece al frente de la primera formación del país. Su vínculo con George W. Bush no fue el handicap previsto por los izquierdistas norteamericanos.
Debido a su débil ventaja, Prodi deberá ser prudente. Cada ley que quiera hacer votar podrá ponerlo en minoría. Sus amigos izquierdistas, que odian el capitalismo, Estados Unidos y a George W. Bush, lo empujarán a adoptar una línea a la Jacques Chirac o a la José Luis R. Zapatero, pero no es lo que quieren los italianos. Prodi deberá escoger un ministro de Relaciones Exteriores conocido y apreciado en los Estados Unidos, nombramiento que deberá ser la primera decisión de Prodi, antes que cualquier otro nombramiento en el gobierno.
Hoy existen boletas en litigio en estas elecciones y podríamos llegar a encontrarnos ante una mayoría de centro-derecha.

«Salvaguardar los vínculos entre Estados Unidos e Italia»
Autor
Raffaello Pantucci
Fuente
The Boston Globe (Estados Unidos)
Referencia «Keeping US, Italy link afloat», por Raffaello Pantucci, Boston Globe, 14 de abril de 2006.
Resumen Pocos norteamericanos se dieron cuenta este fin de semana de que habían perdido un nuevo aliado. Los que vieron la victoria de Romano Prodi temen que este resultado tenga idénticas consecuencias a las de las elecciones españolas. Sin embargo, hace ya tiempo que los políticos europeos y estadounidense se habían dado cuenta de que la posición de Berlusconi era insostenible. El multimillonario no dejaba de vanagloriarse de su acción en los medios mientras la economía iba en decadencia. El Primer Ministro había participado igualmente en la guerra de Irak contra la opinión del 70% de su población. Si a esto se añaden las investigaciones por corrupción con respecto a Berlusconi o sus meteduras de pata en la campaña, se veía que era un aliado poco confiable.
Visto desde Washington, Berlusconi era un vibrante partidario de George W. Bush mientras que Romano Prodi llama a la retirada de las tropas de Irak. Sin embargo, esto no perjudicará las relaciones italo-estadounidenses ni las relaciones transatlánticas que no dejan de calentarse desde el ascenso de Angela Merkel al poder en Alemania.
Basta que Prodi compense la salida de las tropas italianas con fuerzas civiles que ayuden a la reconstrucción, que Estados Unidos mida su lenguaje durante la retirada de las tropas y que Prodi mantenga su coalición para que todo ande bien.

«Berlusconi y el espejismo de las “grandes coaliciones”»
Autor
Massimo Giannini
Fuente
Dar Al-Hayat (Reino Unido)
Referencia «بيرلوسكوني وسراب «الائتلافات العريضة»», por Massimo Giannini, Alhayat, 19 de abril de 2006. Artículo publicado primeramente en La Repubblica.
Resumen El Cavaliere, Silvio Berlusconi, no parece dispuesto a aceptar su derrota en el último escrutinio. Habiendo reunido a sus simpatizantes frente a su casa en Roma, declaró públicamente su «resistencia» frente a todos los que lo dieron como perdedor en estas elecciones. Su derrota democrática no le impide dar la impresión de que es el ganador.
En este mismo marco, Massimo D’Alema –el presidente del partido de izquierda democrática– hizo un llamado al Primer Ministro a reconocer ante todo su derrota y la legitimidad de Romano Prodi para formar un nuevo gobierno y llevar adelante las negociaciones entre ambas coaliciones que tal vez conduzcan a un acuerdo sobre el nombramiento del nuevo Presidente de la República. El Cavaliere propuso entonces una «solución histórica berlusconiana»: una gran coalición. Una solución muy parecida a la de finales de los años 70 entre comunistas y cristianos demócratas. Así, propone formar un gobierno basado en «un acuerdo limitado temporalmente y capaz de hacer frente a los compromisos constitucionales y económicos internos, así como a los compromisos internacionales que el país debe asumir».
Una «gran coalición» no es más que el fruto de una flagrante falsificación de la verdad. Berlusconi lo legitima al afirmar: «Nos encontramos en una situación de estancamiento y ante una situación en la que el voto popular, si es tomado como criterio, no define ni ganador ni perdedor». Es su punto de partida para implementar su propia definición del principio de las «grandes coaliciones», una definición cuya base de validez es limitada, como nos lo ha probado ya la experiencia alemana.

«Después de la victoria de la izquierda… ¿hacia dónde va Italia?
Autor
Fuente
Asharq Al Awsat
Referencia «بعد فوز اليسار... إيطاليا إلى أين؟», por la redacción del periódico, Asharq Al Awsat, 12 de abril de 2006.
Resumen El no reconocimiento de su derrota por parte de la coalición liderada por Silvio Berlusconi pudiera producir una crisis institucional en Italia.
Lo asombroso en el último escrutinio es que confirma la gran similitud entre el comportamiento de los italianos y los alemanes. Ambos pueblos han rechazado apoyar plenamente una de las coaliciones rivales, lo que da la impresión que alemanes e italianos comienzan a cansarse de las formas de gobierno e de sus gobiernos en sí mismos, aspirando a una mayor libertad lejos de ambos ejes, la izquierda o la derecha. Es también el caso para sus colegas franceses que, a su manera, se rebelaron recientemente al rechazar someterse a su gobierno. Sucede que los pueblos del «viejo continente» son cada vez más difíciles de gobernar.
La situación se ha vuelto muy complicada después de la victoria de la izquierda centrista. Sobre todo porque antes de las elecciones, Romano Prodi había expresado su rechazo a formar una «gran coalición» a la alemana, insistiendo en el hecho de que «en caso de que la diferencia sea poca, será necesario volver a realizar el escrutinio».
Es cierto que Prodi ha demostrado que es capaz de formar un gobierno, pero los analistas políticos italianos y extranjeros piensan que es muy probable que Prodi renuncie a su terquedad y acepte la «gran coalición» con sus rivales de la derecha.
El no reconocimiento de su derrota por parte de la coalición liderada por Silvio Berlusconi pudiera producir una crisis institucional en Italia.
Lo asombroso en el último escrutinio es que confirma la gran similitud entre el comportamiento de los italianos y los alemanes. Ambos pueblos han rechazado apoyar plenamente una de las coaliciones rivales, lo que da la impresión que alemanes e italianos comienzan a cansarse de las formas de gobierno e de sus gobiernos en sí mismos, aspirando a una mayor libertad lejos de ambos ejes, la izquierda o la derecha. Es también el caso para sus colegas franceses que, a su manera, se rebelaron recientemente al rechazar someterse a su gobierno. Sucede que los pueblos del «viejo continente» son cada vez más difíciles de gobernar.
La situación se ha vuelto muy complicada después de la victoria de la izquierda centrista. Sobre todo porque antes de las elecciones, Romano Prodi había expresado su rechazo a formar una «gran coalición» a la alemana, insistiendo en el hecho de que «en caso de que la diferencia sea poca, será necesario volver a realizar el escrutinio».
Es cierto que Prodi ha demostrado que es capaz de formar un gobierno, pero los analistas políticos italianos y extranjeros piensan que es muy probable que Prodi renuncie a su terquedad y acepte la «gran coalición» con sus rivales de la derecha.
El no reconocimiento de su derrota por parte de la coalición liderada por Silvio Berlusconi pudiera producir una crisis institucional en Italia.
Lo asombroso en el último escrutinio es que confirma la gran similitud entre el comportamiento de los italianos y los alemanes. Ambos pueblos han rechazado apoyar plenamente una de las coaliciones rivales, lo que da la impresión que alemanes e italianos comienzan a cansarse de las formas de gobierno e de sus gobiernos en sí mismos, aspirando a una mayor libertad lejos de ambos ejes, la izquierda o la derecha. Es también el caso para sus colegas franceses que, a su manera, se rebelaron recientemente al rechazar someterse a su gobierno. Sucede que los pueblos del «viejo continente» son cada vez más difíciles de gobernar.
La situación se ha vuelto muy complicada después de la victoria de la izquierda centrista. Sobre todo porque antes de las elecciones, Romano Prodi había expresado su rechazo a formar una «gran coalición» a la alemana, insistiendo en el hecho de que «en caso de que la diferencia sea poca, será necesario volver a realizar el escrutinio».
Es cierto que Prodi ha demostrado que es capaz de formar un gobierno, pero los analistas políticos italianos y extranjeros piensan que es muy probable que Prodi renuncie a su terquedad y acepte la «gran coalición» con sus rivales de la derecha.

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