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Tribunas y análisis - 10 de junio de 2006
La manipulación del conflicto Hamas-Al Fatah
Análisis
En la prensa dominante occidental, la lectura del conflicto israelo-árabe pasa, desde el desencadenamiento de la segunda Intifada, por una dramaturgia fija en la que los actores pueden cambiar de papel. En este sistema de representación, globalmente admitido por todas las publicaciones mainstream a pesar de las variaciones según los analistas, el gobierno israelí, cualquiera que sea, es generalmente benévolo y está deseoso de establecer la paz, a pesar del radicalismo de su extrema derecha (o su extrema extrema derecha), que se opone a toda concesión. Este esquema conduce a ignorar a los movimientos pacifistas israelíes y sobre todo a dar sistemáticamente un nuevo barniz a los belicistas para convertirlos en pacifistas cuando se encuentran al frente del gobierno. Así, cuando el general Ehud Barak, presentado como el De Gaulle israelí tratando de establecer una «paz honorable» cedió el lugar al general Ariel Sharon, el ex jefe del escuadrón de la muerte y carnicero de Sabra y Chatila fue presentado de pronto como un «halcón» convertido al «pragmatismo». Más extraño aún, cuando fundó un partido político favorable a anexiones de territorios por la fuerza y a una política interna de discriminación racial, ¡su formación fue calificada de «centrista»!
Para la parte palestina también se establecen los papeles. Con mucha frecuencia el poder palestino es presentado como el principal obstáculo para la paz. Esta idea se fundamenta en una imagen del conflicto israelo-palestino que hace del «terrorismo» y no de la ocupación el principal problema. Conforme a la ideología colonial, los pueblos árabes son descritos como insuficientemente civilizados, por lo tanto incapaces de palabra y diálogos, sabiendo expresarse únicamente mediante la violencia ciega. Sus dirigentes son descritos como incapaces de ofrecer las garantías necesarias para permitir la apertura de negociaciones, ya sea por hipocresía o por debilidad. Sin embargo, el campo palestino no es presentado de manera uniforme. En este esquema, algunos palestinos, los que están dispuestos a hacer el mayor número de concesiones al ocupante, son calificados de «pacifistas» lamentablemente sin influencia y a quienes hay que apoyar. Se trata casi de la única razón por la cual la brutalidad israelí puede ser condenada: podría debilitar a los «moderados». A la inversa, en este esquema aparecen movimientos «extremistas» presentados como una amenaza peor aún para la paz que los dirigentes palestinos.
Cuando Al Fatah perdió las elecciones legislativas en beneficio de Hamas, cambiaron los papeles. El antiguo partido de Yasser Arafat, en otros tiempos denunciado por su incapacidad para establecer la paz con Israel, se convirtió en la organización pragmática cuyo retorno al poder es deseable para que se llegue a un acuerdo. Por lo tanto ya no se habla de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, movimiento armado vinculado a Al Fatah y cuya única existencia servía en otros tiempos como argumento mediático para denunciar la duplicidad de la Autoridad Palestina en materia de lucha contra «el terrorismo». Ahora es Hamas el que representa el papel del poder palestino incapaz de aceptar las condiciones necesarias para la paz, figura que es tanto más fácil endosarle por cuanto es el antiguo «opositor extremista» del esquema mediático.
La victoria electoral de Hamas y el rechazo de éste a reconocer al Estado de Israel han sido utilizados por los dirigentes israelíes y sus voceros para legitimar sus acciones unilaterales afirmando verse obligados a las mismas por la ausencia de interlocutores árabes. A partir de ahí, han dado una apariencia de legitimidad a la anexión territorial de zonas de Cisjordania. Por otra parte, han utilizado el enfrentamiento entre Hamas y Al Fatah, con frecuencia presentado como el inicio de una guerra civil, como una prueba más de la imposibilidad de ver surgir a corto término un dirigente pacifista representativo del conjunto de la sociedad palestina.
Consciente de que la división entre Al Fatah y Hamas debilita la causa palestina, los responsables palestinos y los editorialistas árabes tratan de desmentir los anuncios de guerra civil en gestación.
El ex ministro de Información de la Autoridad Palestina, el miembro de Al Fatah, Nabil Amr, trata de minimizar el problema asignando el papel de buenos a los partidarios de Mahmud Abbas. Así, enAsharq Alawsat, asegura que el presidente palestino lleva cabo una política equilibrada, respetando la elección de Hamas, pero multiplicando los contactos para llegar a una reactivación de las negociaciones. Esta política evita un desgarramiento en la sociedad palestina y preserva las oportunidades de paz según el autor. Esta tribuna fue redactada antes de que la cuestión de las fuerzas de paz emponzoñaran la situación.
En el mismo diario, el periodista palestino Ali Badouan afirma no creer tampoco en el desencadenamiento de una guerra civil, confiando en el sentido de responsabilidad de los palestinos. Sin embargo, considera que deben disminuir las tensiones entre Al Fatah y Hamas, lo que debe pasar por una reforma del gobierno palestino.
Por su parte, el editorialista panárabe Patrick Seale es mucho menos optimista. En el Gulf News, se manifiesta alarmado por los riesgos de guerra civil. Para el periodista no hay dudas de que sería la peor de las evoluciones. Denunciando la representación mediática occidental, considera que Al Fatah es un movimiento corrupto y que Hamas es estigmatizado no tanto por los atentados suicidas que ha organizado como por el hecho de su incorruptibilidad. Sin embargo, no ve otra solución para Hamas que plegarse a las exigencias de Mahmud Abbas acerca de la cuestión de las fuerzas de seguridad. El autor reconoces bastantes carencias a las exigencias del presidente de la Autoridad Palestina, pero teniendo en cuenta las circunstancias, e incluso si no tiene dudas de que se trata de una culebra difícil de digerir, es mejor aceptarlos que provocar un conflicto interno.
Contrariamente a Patrick Seale, los movimientos ultrasionistas se alegran de la situación y se sienten fortalecidos.
El ex jefe de la CIA, fundador de la Fundación para la Defensa de la Democracia y es dirigente de Freedom House, James Woolsey, puso en escena esta situación en el Wall Street Journal. Se trataría de una prueba del fracaso de la retirada de Gaza. El autor, que antiguamente imaginaba un vínculo entre al Qaeda y Sadam Husein, afirma hoy con el mismo aplomo que la retirada israelí de Gaza ha desarrollado un caos en el que se han desplegado Al Qaeda, el Hezbollah libanés y fuerzas iraníes. Gaza sería hoy un refugio para los «terroristas». Una retirada de Cisjordania tendría un resultado análogo a mayor escala y estimularía los fantasmas «genocidas» de los árabes contra los judíos. Woolsey recomienda por lo tanto el mantenimiento de la ocupación de Cisjordania y rechaza el plan Olmert, aunque este sólo deja bantustanes a los palestinos.
El plan Ehud Olmert es igualmente denunciado por los que lo consideran peligroso para los palestinos y apoyan un retorno a las fronteras de 1967.
En Libération, el ex presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, muestra su preocupación por las consecuencias de esta política unilateral. Recuerda que la misma es ilegal y considera que de ninguna manera podría estabilizar el Medio Oriente. Pide un retorno a la «hoja de ruta» y la reanudación de las negociaciones.
En Los Angeles Times, el periodista estadounidense Sandy Tolan denuncia a su vez la maniobra de Ehud Olmert. Considera que éste utiliza las dificultades palestinas para reafirmar que no hay posibilidades de negociación con los árabes y para desarrollar un plan que sólo les deja fragmentos de territorio. Olmert, sin embargo, logra dar una buena imagen al pretender romper con el sueño del Gran Israel. Para el autor, es imposible que los palestinos acepten semejante plan y eso por lo tanto no puede propiciar la paz y la estabilidad.
Estas críticas emanan de círculo que tienen por costumbre cuestionar el extremismo sionista. Sin embargo, ocurren igualmente en momentos en que los medios políticos e intelectuales estadounidenses ponen en tela de juicio la influencia sionista en los Estados Unidos, una polémica que, aunque pasajera, da esperanzas a una parte de la izquierda estadounidense.
Es el caso del cabildero árabe-estadounidense demócrata, James Zogby, en el Gulf News. Por una parte, lamenta que en ocasión de la elección de Hamas, el AIPAC haya logrado que la Cámara de Representantes votara una resolución antipalestina con la cobertura de la lucha contra el terrorismo. Por una parte, Zogby observa que la exageración de esta resolución suscitó un amplio debate y –algo nuevo– inició una impugnación a la influencia del AIPAC.
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10 de junio de 2006
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Países
Palestina/Israel
Temas
Resistencia en Palestina
Autores y fuentes de las Tribuna y análisis
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«El aprieto palestino: un gobierno fantasma… ¿Hay cuestionamientos?
Autor
Nabil Amr

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Ex miembro del equipo negociador de la OLP con Israel, ex encargado de Comunicación de Yasser Arafat y ex ministro de Información, Nabil Amr es diputado al Consejo Legislativo Palestino. Cercano al ex primer ministro palestino Mahmud Abbas, es opositor a Yasser Arafat y los Estados Unidos e Israel trataron de imponerlo en el gobierno de Qorei. Es el fundador del periódico palestino al-Hayat al-Jadeeda de Rammalah.
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Fuente
Referencia «المأزق الفلسطيني : حكومة الظل.. وهل من اعتراض؟», por Nabil Amr, Asharq Alawsat , 18 de abril de 2006.
Resumen Desde la victoria de Hamas, Al Fatah se ha mostrado prudente y perplejo frente a la nueva situación. En realidad, Al Fatah, aún no se ha recuperado tras su derrota y no quiere aparecer como un rival envidioso o como el cómplice de un fracaso de Hamas. En cuanto al gobierno de Ismail Haniyeh, aún no está seguro de las «buenas» intenciones de Abu Mazen y su equipo. En semejante clima, la suerte de la gobernabilidad palestina es vaga.
La situación en Palestina es excepcional. Eso no quiere decir que haya que censurar a la Autoridad o a Al Fatah, pues no es su culpa. Ello se debe a las condiciones que caracterizaron el nacimiento del proceso de paz y que han servido como base para la creación de la autoridad nacional que mayoritariamente depende de la ayuda exterior.
La victoria de Hamas, ya sea democrática o no, no ha hecho otra cosa que complicar la situación y multiplicar los medios de presión sobre los palestinos. Es lo que vivimos actualmente en todos los planos.
¿Cómo debe reaccionar Mahmud Abbas en tal situación? No hay ningún interés en apoyar a Hamas de forma incondicional, pues esa posición podría poner a todos los palestinos en una posición delicada, en un embargo cruel. Al mismo tiempo, los principios de Abu Mazen le impiden aprovechar la delicada situación que vive Hamas para derrocarlo y retomar todos los poderes.
Abu Mazen ha hecho una buena elección al reconocer públicamente la legitimidad de Hamas y desafiando a quienes lo amenazaron con pesadas sanciones en caso de reconocimiento al movimiento «terrorista». Paralelamente, ha mostrado una flexibilidad que le permite preservar el apoyo de cierto número de colaboradores extranjeros.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, no forma parte de los sedientos de poder. Gran parte de sus decisiones ha sido tomada por necesidad y no por voluntad de ampliar su poder o de marginar el papel del nuevo gobierno. Es lo que deben comprender los responsables de Hamas.
¿Dónde están las promesas de Hamas a los ciudadanos palestinos? No es suficiente denunciar al ex gobierno y hacerlo responsable de la situación actual. Se deben presentar las alternativas y apoyar al presidente de la Autoridad Palestina que no escatima esfuerzos para desbloquear la situación actual.

«Enfrentamiento Al Fatah-Hamas: ¿un ministerio fantasma o un discurso de discordia?
Autor
Ali Badouan

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Ali Badouan es escritor, analista político y líder palestino. Es corresponsal de varios medios de prensa árabes entre los que se encuentra Asharq Alawsat.
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Fuente
Asharq Al Awsat
Referencia «إحتكاكات فتح ـ حماس : وزارة ظل أم خطاب فتنة؟», por Ali Badouan, Asharq Alawsat, 23 de abril de 2006.
Resumen No pensábamos que el desacuerdo entre el movimiento Hamas y Al Fatal se estableciera tan pronto. Por el contrario, todo parecía indicar que las cosas se desarrollarían por el buen camino entre ambos movimientos.
Las decisiones tomadas por el presidente de la Autoridad Palestina y el Ministro del Interior en lo referente a la formación de una fuerza de seguridad integrada por activistas provenientes de grupos armados reflejan una especie de prueba entre el gobierno y el presidente de la Autoridad Palestina. Dándose cuenta de que pierde cada vez más poder, el gobierno de Hamas decidió formar esta fuerza para ganar terreno.
La oposición de Mahmud Abbas en este asunto confirma el surgimiento de dos fuerzas decisionales en Palestina, lo que hace más complicada la coordinación entre los diferentes actores palestinos.
Partiendo de estos mismos datos, es lamentable ver que «la guerra» ya se ha desencadenado entre los dos principales movimientos en Palestina. Sobre todo después de que Hamas lanzara acusaciones en lo referente a lo que llamó un «gobierno fantasma».
Es abusivo hablar de guerra civil, pues el pueblo palestino está consciente de que esta haría más delicada aún la situación. Por lo tanto, para encontrar salidas a la crisis actual es necesario reformar el gobierno palestino de forma más armoniosa y no dejar que el equipo de Hanieya se enfrente solo a su suerte.

«Evitar un suicidio nacional»
Autor
Patrick Seale

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Patrick Seale es un conocido analista y autor sobre asuntos del Cercano Oriente. Colaborador habitual de Gulf News. Ha publicado obras acerca de la historia contemporánea de Siria y una biografía de Abu Nidal.
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Fuente
Gulf News (Emiratos Árabes Unidos)
Referencia «Avoiding national suicide», por Patrick Seale, Gulf News, 29 de mayo de 2006.
Resumen Cualquiera que se interese por la progresiva pérdida de Palestina frente a los sionistas sabe que una de las razones de la derrota palestina es la división interna. Claro que no se trata de un solo factor, pero este se mantiene. Raramente los palestinos han presentado un frente unido. En los años 20 y 30 los sionistas pudieron implantarse por su mayor unidad. La principal división se da sin lugar a dudas entre los que se dejan corromper y los que se niegan a ser comprados.
Hoy los palestinos están al borde de la guerra civil y la cuestión fundamental es saber si serán lo suficientemente hábiles como para evitar ese suicidio nacional. Israel y Estados Unidos tratan de destruir el gobierno de Hamas, aunque democráticamente electo, por un lado privando de recursos a los palestinos y, por otro, financiando y equipando a sus rivales. En realidad, nada serviría tanto a los intereses israelíes como una guerra entre palestinos. Si esta se desencadenara, Olmert podría implementar sin dificultades si programa y tomar posesión del 35% de Cisjordania.
Si Israel y Estados Unidos están aterrorizados con Hamas, no es porque haya organizado atentados suicidas, sino porque no es corrupto. En la actualidad, Mahmud Abbas lanza un ultimátum a Hamas. Le pide aceptar un texto, redactado por militantes palestinos incuestionables, pero que de hecho le haría reconocer a Israel. El texto es pragmático, pero presentado bajo amenaza y no como una base para la negociación podría ser rechazado por Ismail Haniyeh.
Sin embargo, teniendo en cuenta la situación actual, Hamas debería aceptarlo.

«Cisjordania, Estado terrorista»
Autor
James Woolsey
Fuente
Wall Street Journal (Estados Unidos)
Referencia «West Bank terrorist state», por R. James Woolsey, Wall Street Journal, 23 de mayo de 2006.
Resumen ¿Qué hacer cuando un Estado aliado parece decidido a cometer un grave error? ¿Financiarlo para que lo cometa?
Ehud Olmert pide hoy ayuda a Washington para llevar a cabo la retirada de entre el 90 y el 95% de Cisjordania y de amplias zonas de Jerusalén. Muchos norteamericanos creen sinceramente que tal retirada favorecería la solución de dos Estado y que únicamente concesiones israelíes pueden hacer disminuir la hostilidad palestina. Ambas creencias son erróneas.
Basta con ver a Gaza para tener la prueba. Desde la retirada israelí, se ha visto una implantación de Al Qaeda, del Hezbollah y de las fuerzas iraníes, batallas entre Al Fatah y Hamas y este último movimiento ha tratado de asesinar al jefe de los servicios de inteligencia de Al Fatal, así como al embajador de Jordania. Retirarse de Cisjordania sólo ampliaría el problema. Israel y Jordania sufrirían ataques desde este territorio.
Durante los últimos 13 años, todos los intentos de conciliación o los gestos de buena voluntad israelíes han creado aún más problemas. No es la desesperanza lo que alimenta la violencia, sino el odio. El objetivo del eje Irán-Siria-Hezbollah-Hamas es el genocidio de los judíos. La solución de los dos Estados sólo será posible cuando los judíos puedan ser tratados en Palestina como los árabes son tratados en Israel.

«Confetis de Palestina»
Autor
Jimmy Carter

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El pastor bautista Jimmy Carter es ex presidente de Estados Unidos (1977-1981). Se le otorgó el premio Nobel de la Paz en 2002 y preside el Carter Center con sede en Atlanta.
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Fuente
Libération (Francia)
Referencia «Confettis de Palestine», por Jimmy Carter, Libération, 24 de mayo de 2006.
Resumen El nuevo primer ministro israelí, Ehud Olmert, anunció que durante los cuatro próximos años Israel tomaría medidas unilaterales par el establecimiento de sus fronteras. Su plan consiste en tomar la mitad de Cisjordania, sin respetar las fronteras internacionalmente reconocidas desde 1967. La única división geográfica entre Israel y Palestina reconocida por los Estados Unidos y la comunidad internacional concede a Israel el 77% del territorio total. Lo que queda ha sido dividido entre Gaza y Cisjordania. La franja de Gaza, que representa el doble de la superficie de Washington DC no es factible ni en el plano político ni en el económico: está aislada de Cisjordania, de Israel y del mundo exterior. El plan Olmert sometería lo que queda de la Cisjordania palestina a las mismas condiciones inaceptables. Los enclaves de Israel la dividirían de hecho en tres. El primer ministro ha anunciado igualmente que soldados israelíes permanecerían en los territorios y controlarían la frontera oriental en el valle del Jordán, aislando al mismo tiempo totalmente a los palestinos.
Nadie puede considerar ese plan ilegal como una solución permanente al conflicto del Medio Oriente. Además, se trata de una política en flagrante contradicción con la «hoja de ruta». Violaría una parte de los acuerdos de Camp David, de los acuerdos de Oslo y de las resoluciones de la ONU. La única solución pasa por negociaciones sinceras auspiciadas por el Cuarteto con el presidente Mahmud Abbas. Claro que los recientemente electos parlamentarios de Hamas no pretenden reconocer ni negociar con Israel mientras Palestina permanezca ocupada; pero el primer ministro, Ismail Haniyeh, ha expresado su apoyo a conversaciones de paz directas entre Olmert y Abbas. Sería un error subestimar la dificultad de llegar a un acuerdo mutualmente aceptable, pero muchos israelíes, palestinos y representantes de la comunidad internacional están de acuerdo en cuanto a los contornos generales de tal acuerdo final.

«La increíble reducción de Palestina»
Autor
Sandy Tolan

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Sandy Tolan es periodista, escritor y documentalista. Es el autor de The Lemon Tree: An Arab, a Jew, and the Heart of the Middle East.
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Fuente
Los Angeles Times (Estados Unidos)
Referencia «The incredible shrinking Palestine», por Sandy Tolan, Los Angeles Times, 21 de mayo de 2006.
Resumen La historia del conflicto israelo-palestino se resume bastante bien en los sucesivos mapas del Medio Oriente. Algunos palestinos e israelíes miran aún con nostalgia el mapa de Palestina bajo el mandato británico. Los primeros ven en esta entidad el territorio de un Estado unificado, independiente, democrático y laico con una mayoría árabe, mientras los segundos ven el territorio de Eretz Israel, la madre patria judía. El mapa de 1947, previsto por la ONU, no tuvo nunca existencia real ya que la guerra de 1948 permitió a Israel anexarse nuevos territorios. A partir de 1967, el mapa cambió aún más. Hoy, Olmert viene con un nuevo mapa.
Según el plan del primer ministro israelí, los palestinos tendrían 20% menos de la Palestina original. Olmert afirma que no hay interlocutores árabes con quien negociar y decide por lo tanto establecer unilateralmente las fronteras de Israel. Sin embargo, es dudoso que tal método pueda traer la paz y la estabilidad. Olmer destaca que su plan pone fin al sueño del Gran Israel, pero también pone fin a toda posibilidad de volver a las fronteras de 1967. Los palestinos perderían así toda posibilidad de tener Jerusalén como capital.
¿Cómo podrían los palestinos aceptar tal situación? Esta «solución» no haría más que prolongar el conflicto.

«Unas cuantas buenas noticias provenientes del Congreso de los Estados Unidos»
Autor
James J. Zogby
Fuente
Gulf News (Emiratos Árabes Unidos)
Referencia «A bit of good news from the US Congress», por James Zogby, Gulf News, 29 de mayo de 2006.
Resumen Hay algunas cosas buenas que se pueden sacar de la mala noticia que fue la aprobación por la Cámara de Representantes del Palestinian Anti-terrorism Act. Se trata de una ley presentada por sus partidarios como una ley contraria a Hamas, pero sus modalidades llegan bastante más lejos: coloca tantas condicionantes para la ayuda a los palestinos que de hecho marca su fin. Hace casi imposible la obtención de una visa para cualquier persona que trabaje con la Autoridad Palestina, aunque no sea miembro de Hamas. Tiene entre sus objetivos el cierre de la oficina de la OLP en Washington y limita las posibilidades de acción de esta organización en la ONU. Puede esperarse que el AIPAC, que se encuentra detrás de esta ley, trate de llegar aún más lejos en el futuro. Es paradójicamente divertido verificar que en momentos en que el AIPAC hace esta demostración de fuerza realiza una campaña para acusar de antisemitismo a todos los que denuncian su influencia.
Esto en cuanto a las malas noticias. Las buenas que se pueden sacar de este triste episodio están relacionadas con el hecho de que esta demostración de fuerza ha iniciado un debate inusual en Washington. Algunos temen el daño que pueda hacer a la diplomacia estadounidense o a los palestinos, o lamentan el mensaje que envía a los palestinos moderados. Una de las congresistas que votó contra esta ley denunció la actitud del AIPAC que, a su vez, la presentó como una partidaria del terrorismo, a lo que respondió que no recibiría a ningún otro cabildero de esta organización mientras no hubiera recibido excusas.
La ley es impugnada por los árabes estadounidenses, pero también por tres organizaciones judías, por los obispos católicos y por una coalición de las iglesias católica, ortodoxa y protestante. Frente a este movimiento, el Senado sin dudas limitará el alcance del texto, aunque lamentablemente no lo suprima.

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