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Tribunas y análisis - 16 de junio de 2006
Cumbre de San Petersburgo: la presión mediática ha comenzado

Análisis

El 3 de mayo de 2006, durante la conferencia de Vilnius que reunía a los dirigentes de los países del Báltico y el Mar Negro, el vicepresidente estadounidense Dick Cheney declaraba: «Los adversarios de la reforma tratan de echar atrás los logros de la última década. En numerosos sectores de la sociedad civil –desde la religión y los medios de comunicación hasta las asociaciones y los partidos políticos– el gobierno ha restringido injustamente los derechos de su pueblo. Otras acciones del gobierno ruso han sido contraproducentes y pudieran afectar sus relaciones con otros países. No hay causa legítima que pueda justificar la utilización del gas y el petróleo como instrumentos de manipulación y chantaje, ya sea por la manipulación del suministro o por intentos de monopolización del transporte. Nadie puede justificar las acciones que quebrantan la integridad territorial de un vecino o dificultan los movimientos democráticos. Rusia debe escoger.»
El presidente Putin reaccionó rápidamente a esta frase denunciando el apetito del «camarada lobo» en busca de presas. Fue también muy comentada por los medios de comunicación occidentales que vieron en ella una vuelta a la Guerra Fría.
Esta retórica retoma las líneas fundamentales de la propaganda atlantista contra Rusia que presenta la acción de Vladimir Putin como un intento de «resovietizar» un país que la política de Boris Yeltsin habría «democratizado», argumento que olvida con cierta rapidez el saqueo a la economía rusa orquestado en los años 90, así como el asalto a la Duma por parte de militares que actuaban por órdenes del ex presidente.

Esta declaración del vicepresidente estadounidense no está aislada en el seno de la administración Bush. Donald Rumsfeld declaró así en una tribuna dedicada a las alianzas militares ampliamente difundida por Project Syndicate y el Council on Foreign Relations: «Hoy nuestra atención se centra en Irak y Afganistán, pero nuestras prioridades cambiarán en los próximos años, y lo que tengamos que hacer en el futuro estará quizás determinado por lo que hagan otras entidades. Tomemos el ejemplo de Rusia […]. Rusia es el interlocutor de Estados Unidos en materia de seguridad y nuestras relaciones, en su conjunto, son mucho mejores de lo que fueron durante décadas. Sin embargo, en algunos aspectos, Rusia se ha mostrado poco cooperativa y ha utilizado sus recursos energéticos como un arma política, por ejemplo, y se ha resistido a los cambios políticos positivos que se han producido en los países vecinos.» Aunque sus palabras hayan hecho mucho menos ruido que las de Dick Cheney, el texto de Donald Rumsfeld constituye una clara amenaza dirigida al Kremlin.

Esta violencia en las declaraciones de los principales responsables de la administración Bush denota un cambio en la actitud de Washington. En otros tiempos, era usual presentar a los demócratas estadounidenses preocupados por la recuperación del poderío ruso y a los republicanos menos preocupados por esta evolución. Así, la prensa dominante solía preocuparse por los «compromisos» que George W. Bush estaba dispuesto a establecer con Rusia en nombre de la guerra contra el terrorismo y a veces hablaba abusivamente de «amistad» entre los presidentes estadounidense y ruso.
Las últimas declaraciones de Cheney y Rumsfeld muestran que ahora la recuperación rusa es vista como una amenaza urgente.

Estas palabras tienen lugar cuando se acerca la cumbre del G8 de San Petersburgo, presidida por Rusia. Aunque no comenzará hasta el 3 de julio, la campaña de desacreditación contra Rusia ya ha comenzado, y manifiesta la preocupación que suscita la política independiente rusa.

El analista del Washington Post, Jim Hoagland, muestra abiertamente sus temores. Señala que Rusia está saliendo del empantanamiento checheno, desempeña un importantísimo papel en las negociaciones con Irán y utiliza sus recursos energéticos para impedir que la OTAN se asiente en Ucrania y Georgia. Volviendo a las declaraciones de Dick Cheney en Vilnius, considera que se trata de una advertencia de la Casa Blanca. Washington comprende que Moscú se encuentra en este momento en una posición de fuerza mientras que Estados Unidos se encuentra a la defensiva. La administración Bush advierte al presidente Putin: no debería llevar muy lejos su ventaja so pena de ver la respuesta.

Pocos son los analistas que como Hoagland plantean así el problema. La prensa occidental dominante prefiere atacar la imagen de Rusia y su presidente publicando tribunas que ponen en tela de juicio su participación en el G8.
Asistimos así al desarrollo paralelo de dos argumentos. Como el G8 se muestra como la organización que reúne a las ocho democracias más desarrolladas económicamente, la crítica es la siguiente: O se niega a Rusia el estatus de democracia o se le presenta como un pequeño país pobre y no como una potencia en búsqueda de su lugar.

Como frecuentemente ocurre cuando se trata de denigrar a Rusia, el gabinete de difusión de tribunas Project Syndicate se muestra especialmente activo. Así, difunde principalmente en el Japan Times el texto del ex primer ministro ruso Yegor Gaidar. Este ex colaborador de Boris Yeltsin en Moscú y luego de John Negroponte en Bagdad, asegura que Vladimir Putin trata de aniquilar los contrapoderes democráticos y que se mantiene en el Kremlin asegurando abusivamente que es la única alternativa al fascismo en el país. Se trata de una mentira, pues el verdadero enemigo del fascismo es la movilización ciudadana que depende de una prensa libre y de un parlamento que ejerza el papel de contrapoder. Ahora bien, esto es lo que precisamente estaría atacando el Kremlin según el autor. Esta acusación de la «deriva autoritaria» de Rusia es clásica desde la publicación del llamamiento de los 115 atlantistas contra Vladimir Putin. Se encuentra igualmente en la esencia del texto del comentarista polaco Konstanty Gebert quien asegura en el Daily Star, el Daily Times, el Jordan Times y sin duda en otras publicaciones, que la naturaleza no democrática del régimen ruso lo hace indigno de organizar una reunión del G8. Esta tribuna también es publicada por Project Syndicate.
Sin embargo, el gabinete vinculado a George Soros no es el único en campaña. Así, Rachel Ehrenfeld y Alyssa A. Lappen, del American Center for Democracy, comentan en el Washington Times el proceso judicial de Norex Petroleum contra la empresa petrolera rusa Alfa Group. Condenando ya a la empresa acusada, afirman que sus métodos ejemplifican la corrupción del sistema económico ruso, acusado al mismo tiempo de servir a los intereses de algunos oligarcas deshonestamente pero, lo que es más grave, de servir a la estrategia política del Kremlin con el objetivo de alcanzar mayor influencia en los mercados petroleros internacionales. A modo de conclusión, ambas autoras enuncian lo que parece más grave para ellas: Alfa Group tenía negocios con el Irak de Sadan Husein y los tiene hoy con Cuba.

Junto a estas acusaciones sobre la naturaleza del régimen ruso, encontramos ataques referentes a la debilidad económica del país.
También difundido por Project Syndicate, el profesor de Economía de Harvard y ex experto del FMI, Kenneth Rogoff, asegura con una ironía mordaz que Rusia no es más que un país pobre sin nada que hacer en el G8. En el Korea Herald y en el Daily Star, recuerda que su PIB es sólo equivalente al de Los Angeles y sus alrededores, y que ha retrocedido considerablemente la esperanza de vida de sus habitantes. El autor afirma que Putin ha sacrificado a los jubilados en el altar del excedente presupuestario. En resumen, Rusia es un pequeño país, sin mucho poderío y que sólo debe su posición al precio de las materias primas a pesar de la incompetencia de sus dirigentes.
El analista de la Chatham House, David Wall, considera en el Japan Times que teniendo en cuenta la mortalidad infantil, su degeneración demográfica y los problemas de salud que afectan a la población masculina, Rusia puede ser considerada como un Estado en decadencia.

Ambos textos parecen tener más que ver con el método Coué que con un verdadero análisis. Basándose en elementos presentados fuera de contexto, ambos autores presentan un balance de Rusia a partir de datos actuales sin tomar en cuenta su evolución desde 1998. Es cierto que Rusia enfrenta un grave problema demográfico, de lo que Vladimir Putin ha hecho una prioridad política y ha fortalecido las subvenciones familiares. Por otra parte, si bien es cierto que Rusia no tiene uno de los mayores PIB del mundo, su crecimiento económico es fuerte y se basa en sectores vitales par la economía mundial. En cuanto a la comparación con California, es engañosa, pues los métodos estadísticos difieren ya que Estados Unidos contabiliza su burbuja financiera. Por consiguiente Moscú no tiene nada del tigre de papel sobre el que ironizan Rogoff y Wall. Además, ninguno de estos expertos está convencido de los argumentos que dan ya que apoyan las críticas de Cheney acerca del poderío energético ruso y del uso que le darían.

Por el contrario, para el analista sirio Taha Abdelouahed, que se expresa en el periódico comunista de Damasco , An-nour, las tensiones actuales entre Rusia y Estados Unidos demuestran que por lo menos una parte de la administración Bush desea que el Kremlin se pliegue, pues se preocupa por la influencia que recupera debido a su poderío energético. Pero a Moscú parece serle esto indiferente y continúa desarrollándose a pesar del anuncio de una próxima retirada de Ucrania y Georgia de la CEI. En la actualidad, Washington no parece tener ningún medio de presión contra Moscú, comenta el analista con alegría contenida.
En efecto, contrariamente a lo que sucede en la prensa occidental, Moscú tiene una buena imagen en la prensa árabe en la que es presentada como la única alternativa a la superpotencia estadounidense. De este modo, en el periódico oficial egipcio, Al Ahram, el editorialista Ayman El-Amir se une al analista de Taha Abdelouahed y concluye que el mundo tiene todo para ganar con el renacimiento ruso.

Red Voltaire




16 de junio de 2006

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Temas
 Guerra Fría del siglo XXI, la estrategía anti-rusa

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«La desmesura de Putin»

Autor Jim Hoagland

 Jim Hoagland es editorialista del Washington Post.

Fuente Washington Post (Estados Unidos)
Referencia «Putin’s Hubris», por Jim Hoagland, Washington Post, 19 de mayo de 2006.

Resumen Las palabras de Dick Cheney en las que critica la política de Vladimir Poutin han aparecido en la primera plana, pero ocultaban la verdadera noticia: ahora, el dirigente seguro de sí mismo es el presidente ruso y el dirigente al frente de una nación dividida es George W. Bush. Está lejos la arrogancia palpable de la Casa Blanca al principio del mandato del presidente estadounidense, actitud que encontramos ahora en el Kremlin. Lo mismo vemos en Hugo Chavez y en general en todos los dirigentes de los países petroleros o productores de gas. Los petrócratas son ricos, mientras que George W. Bush y los europeos están a la defensiva.
Esta seguridad de Putin se manifiesta en diferentes aspectos. La situación en Chechenia mejora para los rusos, que gradualmente retiran sus tropas para dejar el lugar a las fuerzas de seguridad chechenas. Rusia se muestra igualmente en posición de fuerza en el caso iraní en relación con los demás países. Finalmente, cuenta con el gas que vende a Europa para impedir que Ucrania y Georgia se unan a la OTAN. Sin embargo, Putin debería cuidarse de llevar muy lejos su ventaja, es el sentido del mensaje de Cheney.

«La tentación fascista en Rusia»

Autor Egor Gaidar

 Egor Gaidar fue primer ministro de Rusia en 1991-92 y luego consejero de John Negroponte en 2003-04 para la privatización de la economía iraquí. En la actualidad dirige el Instituto para la Economía en Transición.

Fuente Japan Times(Japón)
Referencia «Russian flirtation with the fascist threat», por Yegor Gaidar, Japan Times, 19 de mayo de 2006.

Resumen El Kremlin considera que la democracia se ha construido demasiado rápidamente en Rusia. El gobierno no dice que está contra la democracia, sino que el proceso debe ser retardado. Así, ha desmantelado la prensa independiente y puesto bajo su control el parlamento, los gobiernos regionales y el mundo de los negocios. Poniendo fin a los contrapoderes, la calidad de las decisiones del gobierno ha descendido de forma brutal. Puede comprobarse en la ley sobre la transformación en dinero de las ventajas en especie de los jubilados, buena medida en sí, pero mal conducida.
Si no existe una prensa independiente capaz de alertar contra los errores, ni un parlamento que pueda hacer lo mismo, entonces los errores terminarán por manifestarse en las calles. Para impedirlo, el gobierno no deja de hablar, en los medios a sus órdenes, de amenazas para la sociedad que sería el único en poder enfrentar. Es especialmente el caso de la amenaza fascista, utilizada y vinculada al poder. Es cierto que la amenaza del fascismo es real, pero mientras más se moviliza la gente que rechaza esta alternativa, menos importancia cobra. La cuestión crucial no es la perspectiva del gobierno, es decir su deseo de deslizar el temor y eliminar los equilibrios y controles de su poder. Lo que importa son los actos de quienes rechazan el fascismo en Rusia y en su lugar quieren simplemente una Rusia libre.
La buena noticia es que los que en realidad quieren ver un régimen fascista en Rusia son menos numerosos de lo que afirma el gobierno. No debemos perder el estímulo, sino ser activos y unirnos políticamente.

«La ruleta rusa»

Autoras y autores Rachel Ehrenfeld , Alyssa A. Lappen

 Rachel Ehrenfeld es directora del American Center for Democracy y miembro del Committee on the Present Danger. Es autora de Funding Evil; How Terrorism is Financed and How to Stop It.
Asistente de Daniel Pipes en el Middle East Forum, Alyssa A. Lappen es investigadora en el American Center for Democracy.

Fuente Washington Times (Estados Unidos)
Referencia «Russian roulette», por Rachel Ehrenfeld y Alyssa A. Lappen, Washington Times, 1ro de junio de 2006.

Resumen El 25 de mayo, Norex Petroleum, una compañía petrolera chipriota con accionistas canadienses, inició un proceso judicial ante una corte de justicia estadounidense contra la compañía petrolera rusa Alpha Group, que es acusada de fraude y desvío de fondos.
Esto podría volver aún más tensas las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, pero podrían verse sobre todo las acciones de Alpha Group como señales de lo que los inversionistas extranjeros deben esperar del régimen cada vez más autoritario de Vladimir Poutine->http://www.voltairenet.org/auteur5354.html?lang=es] en materia de economía. Este, sin dejar de hablar de «seguridad energética», no deja de aumentar el peso del Estado ruso en la economía internacional del gas y el petróleo, y ello despreciando la ética del mundo de los negocios. Mientras que las ganancias obtenidas sean invertidas en Rusia, poco le importa al Kremlin si fueron obtenidas legalmente. Los dirigentes de Alpha Group no dejan de alabar la acción del presidente Putin y pueden contar con su apoyo para llevar a cabo acciones dudosas. Así, Alpha comerció petróleo con Irak, pero también con Cuba.

«Los interlocutores de Rusia en el G8 se muestran escépticos»

Autor Kenneth Rogoff

 Kenneth Rogoff, ex economista jefe en el FMI, imparte calases de Economía y Ciencias Políticas en la universidad de Harvard.

Fuentes Daily Star (Líbano), Korea Herald (Corea del Sur)
Referencia «Russia’s skeptical G8 partners », por Kenneth Rogoff, Korea Herald, 8 de junio de 2006.
«Prepare for a Comrade Crocodile, Comrade Wolf face-off, Daily Star, 8 de junio de 2006.

Resumen ¡Pobre Rusia, tan rica en petróleo! ¡Hace tanto para ser tomada en serio en su presidencia del G8! ! Vladimir Poutin espera hacer de la Cumbre de San Petersburgo un momento importante y desea trabajar con sus colegas en conversaciones eruditas sobre educación, enfermedades infecciosas y «seguridad energética». Pero Putin ha visto poco remunerados sus esfuerzos y et Dick Cheney acusó a Rusia recientemente de reincorporarse al camino del «Imperio del Mal». Putin describió entonces a Estados Unidos como un lobo dispuesto a lanzarse sobre los Estados más vulnerables. Los europeos asisten a los intercambios temiendo verse entre una próxima disputa energética entre Rusia y Ucrania.
Podemos preguntarnos qué hace Rusia en el seno del G8 con los países de economía más poderosa cuando China no forma parte del mismo. El PIB de Rusia no es mayor que el de Los Angeles y su gran periferia. Si quiere ser respetado, Putin debería mostrarse más ofensivo y recordar a sus homólogos que es un presidente legítimo y popular. Es cierto que ha silenciado a la prensa libre en Rusia, pero los rusos querían un hombre de mano dura. Él podría recordar que Rusia no sufre de déficit presupuestario, incluso si por eso ha sacrificado a sus jubilados, pero, después de todo, éstos pueden considerarse satisfechos de seguir viviendo a pesar de la disminución de la esperanza de vida en diez años en Rusia desde la caída del Muro de Berlín. Después de todo, quizás Putin pueda presentar esto como la solución para el envejecimiento de la población en los países de sus homólogos: dejar que se desarrolle el alcoholismo, el SIDA y los asesinatos.
Teniendo en cuenta los resultados, quizás Putin no debería destacarlos. Contará con el vodka para la foto de familia en la que aparecerá sonriente durante la reunión y jugará con los precios del petróleo para hacerse respetar.

«Todas las pruebas indican que Rusia está en plena decadencia»

Autor David Wall

 David Wall es encargado de las investigaciones asiáticas en el Instituto Real de Política Internacional de Londres. Escribe regularmente para el Japan Times.

Fuente Japan Times(Japón)
Referencia «Evidence portrays Russia as failed state», por David Wall, Japan Times, 25 de mayo de 2006.

Resumen Cuando se lee entre líneas el discurso de Vladimir Poutin sobre el estado de la nación rusa, es difícil no llegar a la conclusión de que Rusia no es un Estado en decadencia.
Si usted hace una búsqueda sobre «mujeres rusas» en Google encontrará un gran número de mujeres vendiéndose a sí mismas en el extranjero, sin contar las que son vendidas en contra de su voluntad. Buscar por «huérfanos rusos» brinda resultados también significativos y búsquedas por «bebés rusos» dan acceso a informaciones sobre los problemas de salud de los pequeños. Rusia tiene hoy una de las tasas más elevadas de mortalidad infantil del mundo. La población masculina está afectada por el alcoholismo y la toxicomanía. El SIDA se desarrolla con rapidez. La población rusa disminuye a razón de 700 000 habitantes por año. Las mujeres quieren partir, los bebés son vendidos, los hombres beben y se drogan o fuman hasta morir, y muchos rusos huyen de su país para vivir de pequeños trabajos en el extranjero. Sin embargo, todo lo que Putin dice querer es que las mujeres rusas tengan más niños para que integren el ejército ruso.
Putin declara que desea una inmigración fuerte de personas bien educadas, pero, ¿por qué vendrían los extranjeros bien educados a enfrentar la amenaza de los cabeza rapadas rusos cuando los propios rusos huyen de su país? En realidad lo que Rusia teme es que la disminución de su población en la frontera con China la exponga al apetito de este país.
Si con todo esto no es un Estado en decadencia…

«Rusia y sus vecinos en vísperas de la Cumbre del G8»

Autor Taha Abdelouahed
Taha Abdelouahed es escritor y periodista. Es igualmente analista especializado en asuntos rusos.

Fuente An-nour (Siria)
Referencia « روسيا والجوار عشية قمة الثماني », par Taha Abdelouahed, An-nour, 29 mai 2006.

Resumen Diferentes analistas políticos de las relaciones ruso-estadounidenses aparecen en el escenario internacional a pocos días de la Cumbre del G8. Mientras algunos en Moscú y Washington prefieren hablar de «paz fría» entre ambos países, otros aseguran que en el seno de la administración Bush coexisten dos tendencias diferentes. La primera está representada por los halcones y su líder Dick Cheney, que no dejan de llamar a la firmeza con respecto a Rusia. En cuanto a la segunda, es conducida por Condoleezza Rice, quien siempre solicita la cooperación con el gobierno de Moscú. Este último, por su parte, no parece muy interesado en lo que sucede en el campo de los neoconservadores, limitándose a monopolizar la producción de gas en las antiguas repúblicas soviéticas.
De todas formas, los que adoptan la teoría de las dos tendencias caen con seguridad en un error. De esta forma, las recientes declaraciones de algunos dirigentes estadounidenses no ejercieron ninguna influencia en los planes y decisiones del gobierno ruso, pues de hecho Moscú se ha apoderado de las reservas energéticas de Asia Central, impidiendo la realización del proyecto europeo tendiente a explotar el gas kasajo.
Desde otro punto de vista, la próxima cumbre del GUAM tiene como objetivo anunciar el surgimiento de una nueva organización para la toma de decisiones al lado de Rusia, lo que permite así a Ucrania convertirse en una fuerza regional. La organización en cuestión reúne a un grupo de países que no quieren mantener buenas relaciones con Moscú y que amenazan los intereses rusos. Se trata de Estados en vías de adhesión a la OTAN, un paso que podría provocar un impacto directo en Rusia, pero esta última, según las informaciones actuales, no se verá influida por la retirada de Georgia y Ucrania de la CEI.
El gobierno de Vladimir Poutin, que ha ganado en respetabilidad y fuerza gracias a la carta energética, presidirá la próxima cumbre del G8. Es poco probable que el Kremlin renuncie a sus objetivos para complacer a Washington.

 



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