Actualmente, el Gobierno Nacional está desarrollando el Plan Decenal de Educación 2006 – 2015. Hasta el momento se han cumplido dos de las primeras fases de su redacción; la primera de ellas consistió en dar un balance general del anterior Plan Decenal (1996 – 2005) y la segunda, se trató de una consulta institucional en línea. La tercera fase del Plan está actualmente en curso y consiste en un debate público, en el que se espera la participación de estudiantes, maestros, directivos, padres de familia, funcionarios departamentales y municipales, ex ministros y todos los miembros de la sociedad, para que aporten en la construcción de las políticas educativas del país para los próximos diez años.


Carlos Eduardo Vasco Uribe fue el coordinador de la Comisión de Sabios del gobierno de César Gaviria, que en 1994 redactó el documento “Colombia al filo de la oportunidad” y planteó la idea de desarrollar los planes decenales de educación. Hoy, es uno de los diez expertos encargados de determinar los puntos que trabajará el Plan Decenal de Educación 2006 – 2015.


¿Cuál es la utilidad y necesidad de los planes decenales de educación?

La idea de los planes decenales empezó en 1994 conla Ley General de Educación. En ese mismo año, la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, más conocida como “la Comisión de Sabios”, en su libro “Colombia al filo de la oportunidad” propuso que había que pasar de políticas de gobierno a políticas de estado, a diez, quince o veinte años. En la misión propusimos un plan a 25 años, de 1994 a 2019.

La idea de estos planes a largo, mediano y corto plazo es que las inversiones en los aspectos de salud y educación son inversiones a largo plazo que no pueden depender de un solo gobierno. Por ello son necesarios estos planes indicativos, que orientan las políticas más allá del horizonte de los 4 años de un gobierno.

¿Cómo hacer que el PDE sea una política de Estado y no de un solo gobierno?

Ese es el problema de todos los planes indicativos, que no tienen fuerza de ley y que cada persona que gana las elecciones quiere poner en marcha su propuesta.

La presión debe venir de una política pública; es decir, que haya una presión de la sociedad civil a través de congresos anuales, o cada dos años del congreso nacional de educación, de foros regionales anuales; de que haya organismos como observatorios de la información de la educación que estén alimentando a la prensa y a los movimientos políticos con balances de los planes a largo plazo. Si no existen este tipo de medidas no hay ninguna manera de que la política pase más allá del horizonte de los 4 años de un gobierno.

¿Cómo ve la política educacional del país actualmente?

La política educacional del país actualmente se consigna en lo que se llamó hace cuatro años “La revolución educativa”. Es un plan sumamente pobre que promete mucha cobertura con muchos cupos, sin inversión adicional; yo llamo a eso “pensamiento mágico”, porque efectivamente por la racionalización administrativa se logra incrementar los cupos, pero si no mejora la calidad, esos cupos son inútiles en cuanto a que después de 5 o 6 años el adolescente se aburre en la educación secundaria.

La deserción en secundaria es altísima precisamente porque no se puede lograr sólo cobertura con aumento de cupos si esos cupos no dan satisfacción para seguir en la educación.

Mientras no haya una inversión fuerte en dotación de los planteles, formación de los educadores, subsidios a los jóvenes para que continúen su educación, ese plan realmente es inoperante.

¿Cuál es el balance general del anterior Plan Decenal de Educación? ¿Se alcanzaron todas las metas?

El balance para mí es bastante pobre en el sentido en que, en primer lugar, las metas y los programas del plan anterior eran tan sumamente amplios que eran imposibles de cumplir. Son metas tan generales que no forman un plan que se pueda vigilar y ejecutar.

Tenía una ventaja que era que había programas más específicos, pero esos programas se puede decir que cuando hubo la crisis del proceso 8000 y la acusación a la cámara en el gobierno Samper, prácticamente se abandonó la orientación del gobierno no sólo en educación, sino en todos los frentes.

Durante el gobierno de Pastrana fue la crisis económica y el desgobierno total, de manera que ahí también el plan de educación desapareció de las prioridades y no hubo dinero para inversión.

En el gobierno de Uribe, a pesar de los esfuerzos de la ministra por la cobertura y las pruebas de estado, realmente no creo que se haya continuado con los demás programas del plan.

¿Cuál fue el punto más débil que dejó el anterior PDE en materia de educación?

Es el problema de la retención de los jóvenes que entran al sistema educativo. Es verdad que sí tienen una mayor probabilidad de entrar al sistema, como efectivamente se ha logrado, pero no encuentran que la educación les sirva ni les guste o no hay mucha posibilidad de continuar con estudios después del grado once, y así no hay incentivos para perseverar.

Hay que pensar en esta pregunta: ¿Por qué se están retirando 700.000 jóvenes al año?

¿Cómo se pueden disminuir estas cifras de deserción y cómo generar un mejoramiento en la educación, en la medida en que sea más llamativa para los jóvenes?

No hay ninguna medida específica que se realice y mejore la situación. El problema que tienen estas decisiones de política educativa es que hay que trabajar con un mínimo de frentes, y que si se deja uno por fuera, o dos, los otros pierden su vigencia.

Por ejemplo, el Ministerio cree que lo que ellos llaman el círculo de calidad, que comprende los estándares, las pruebas y los planes de mejoramiento es suficiente. Yo digo que eso es la mitad del círculo de la calidad, por lo menos hay que tener otros tres aspectos igualmente fuertes con mucha inversión: La dotación en los planteles, la formación de los maestros y un apoyo especial en textos, computadores y capacitación específica para su manejo.

Sin esos seis frentes de inversión y de trabajo no es muy probable que vayan a tener mucho éxito las tres acciones que el gobierno cree que son suficientes.

¿Cuál es el sentido del debate público en el actual PDE?

El sentido que tiene el debate público es que precisamente ese documento que se acuerde en la Asamblea Nacional por la Educación no se quede solamente en el papel, sino que ese debate vaya preparando la presión de la sociedad civil para que haya foros, congresos, organismos, consejos, observatorios y que la prensa también esté presionando.

Además, si no se hace el debate público, la gente no sabe lo que finalmente se acordó.

¿El Debate público como herramienta, puede ser una garantía para alcanzar las metas en la medida en que pueda representar cierta presión al gobierno?

La probabilidad es baja, desafortunadamente, porque, como se ha visto, ninguna de las campañas presidenciales anteriores ha tenido un plan de educación y a la gente parece no interesarle. La gente se queja de los colegios y de los maestros, pero se hace una encuesta y la gente dice que está contenta con la educación. Entonces políticamente al Presidente y a los candidatos no les interesa trabajar en los temas por los que la gente no se preocupa.

Por eso el debate público debe levantar esa conciencia de preocupación por la baja calidad de la educación, por el descontento de los jóvenes por la educación, la deserción de estudiantes y maestros. Hasta que esto no sea una preocupación en la gente, no va a haber presión sobre este gobierno, mucho menos en el siguiente.

Según la ministra de Educación, Cecilia María Vélez, para 2019 va a haber una cobertura total en secundaria ¿Cree usted que con este Plan Decenal de Educación va a ser una cobertura de calidad?

Por lo que se ha visto en estos cuatro años sí se puede lograr el aumento de cupos. Puede decirse que va a haber cupos para todos, pero no se puede decir que va a haber una cobertura total, porque si se están saliendo 700.000 estudiantes al año, eso es el doble de los nuevos cupos para los que entran. De hecho a mí no se me haría raro que las tasas de cobertura neta en grado diez y once hubieran disminuido en este gobierno a pesar del millón y medio de cupos nuevos que ellos dicen que lograron.

Tener a los niños en el sistema de primaria sí es un logro que no se le puede negar a la ministra, el asunto es ver cómo hacer para retenerlos.

Ahí hay un problema constitucional porque la constitución no garantiza el derecho a la educación sino hasta grado noveno y hasta los 15 años. Deberíamos tener como actualmente lo tienen todos los países, doce grados de educación básica obligatoria y gratuita.

Según Carlos Eduardo Vasco, estos son los siete retos de la educación colombiana para el periodo2006 a 2019:

 Ambientar la educación en la cultura política y económica colombiana como la inversión pública más rentable.
 Articular la cobertura con calidad
 Pasar la enseñanza y la evaluación por logros y objetivos específicos a la enseñanza y a la evaluación por competencias.
 Articular la excelencia con la equidad
 Conciliar el pluralismo y el amoralismo posmoderno con la enseñanza de la convivencia, la ética, la democracia y la ciudadanía, y con la enseñanza de la religión.
 Conciliar la necesidad de altos niveles de educación en las matemáticas, las ciencias naturales y las tecnologías
 La articulación entre los distintos niveles y ramas de la educación.