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Continuación de: Los escollos del viaje espacial a Marte

¿Para qué enviar a Marte una nave espacial y desembarcar cosmonautas en su superficie?

En su tiempo, los estadounidenses ejecutaron el programa Apolo de vuelos tripulados a la Luna. Para ese entonces y ahora quedó claro que esos vuelos se realizaron para obtener importantes dividendos políticos y en menor medida para desarrollar investigaciones científicas. Que nos encierra hoy en día un viaje espacial a Marte.

| Moscú (Rusia)
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Parte 3

Además de la solución de una amplia gama de problemas tecnológicos, médicos y biológicos, la expedición tripulada a Marte plantea otro serio interrogante: ¿Para qué enviar a Marte una nave espacial y desembarcar cosmonautas en su superficie? ¿Se justifica ese enorme gasto de recursos y el riesgo que supone ese tipo de vuelos espaciales? Por lo visto, ante esos interrogantes no existen respuestas inequívocas.

El ex director del consorcio espacial ruso Energía, el académico Yuri Semiónov opina que para Rusia el proyecto marciano tiene una importancia excepcional. "La industria espacial rusa necesita ese tipo de proyectos. Actualmente en ese sector operan más de 200 empresas con decenas de miles de especialistas altamente calificados. La participación de esas empresas en el programa marciano permitirá resolver los problemas sociales de mucha gente. Además, ese proyecto estimulará el desarrollo de tecnologías de vanguardia, y el país podrá conservar un lugar destacado en el mercado de alta tecnología, una de las prioridades de la economía de Rusia".

Las palabras de Semiónov resumen la opinión pragmático-social que impera en Rusia sobre el viaje del hombre a Marte. En efecto, Rusia necesita proyectos científicos de envergadura porque de otra forma, continuará el proceso de éxodo de especialistas valiosos, que abandonan el país porque no encuentran campos para su realización. Pero en Rusia también se plantean otros interrogantes- ¿hasta qué punto son necesarios los cosmonautas para la investigación de Marte?

En su tiempo, los estadounidenses ejecutaron el programa Apolo de vuelos tripulados a la Luna. Para ese entonces y ahora quedó claro que esos vuelos se realizaron para obtener importantes dividendos políticos y en menor medida para desarrollar investigaciones científicas. Esa aventura costó a los contribuyentes estadounidenses 125.000 millones de dólares, diez veces más que el volumen anual de recursos destinados a financiar el programa espacial de EEUU.

A juicio del constructor de naves espaciales y cosmonauta Kostantín Feoktístov el programa estadounidense Apolo "fue un excelente trabajo de ingeniería", pero al mismo tiempo, tuvo un aspecto negativo porque las tareas científicas que desarrollaron los estadounidenses en la Luna también las obtuvieron los soviéticos con ayuda de aparatos espaciales automáticos. Con un gasto de recursos mucho menor, los soviéticos también trajeron a la Tierra muestras del suelo selenita sin poner en riesgo la vida de ningún cosmonauta.

Opiniones críticas en este sentido también se hacen en torno a la Estación Espacial Internacional (EEI), para muchos expertos, es "un error que ha costado 100.000 millones de dólares". Según esos expertos, las misiones espaciales tripuladas deben cumplir tareas científicas o tecnológicas específicas, y no como la EEI que desarrolla investigaciones en general.

Los cálculos hechos por los especialistas estadounidenses, indican que su expedición tripulada a Marte les costará aproximadamente 500.000 millones de dólares. En cambio, los rusos estiman que para enviar su nave al Planeta Rojo necesitarán 14.000 millones de dólares y un plazo de doce años. Esas son las cuentas de aquellos que están a favor de la misión. Y los recursos que piden son comparables con el presupuesto que se destina para todos los proyectos espaciales rusos. Y a pesar de que esta suma no es pequeña, el Estado deberá duplicar los gastos en la actividad espacial por cuanto no es posible realizar ningún vuelo tripulado a Marte sin emprender detalladas investigaciones previas con ayuda de aparatos automáticos. Y eso eleva los gastos. A juicio del director general del Instituto Central de Construcción de Maquinaria de agencia espacial rusa Roscomos Nikolai Anfímov los gastos para el proyecto marciano superarán los 100.000 millones de dólares.

Por ahora, el Programa Federal Espacial ruso para el período comprendido entre 2006-2015 prevé un programa único relacionado con Marte, el proyecto "Fobos-Grunt", cuyo objetivo es traer a la Tierra muestras del suelo de Fobos, el satélite natural de Marte. Para la ciencia, esta misión es muy valiosa por cuanto se considera que Fobos está compuesto de la materia primitiva que conforma el Sistema Solar. Pero como consideran muchos especialistas, antes de que comience la expedición tripulada a Marte, en su superficie deberán posarse varios laboratorios automáticos móviles de gran tamaño. Esos artilugios deberán desarrollar mediciones e investigaciones en diferentes regiones del planeta para suministrar la información que permita establecer las zonas más convenientes para el descenso de los cosmonautas.

Desde el punto de vista científico, la tarea principal de las investigaciones planetarias será buscar nuevos aportes para complementar las teorías sobre la aparición y evolución del Sistema Solar (sus planetas, satélites, cometas y asteroides), y especialmente, los aspectos relacionados con las teorías sobre la formación y evolución de la Tierra, y la posibilidad de crear modelos para pronosticar su desarrollo posterior. Todo esto se puede conseguir en el marco del denominado estudio comprado de los planetas. Además, hay que tener en cuenta que en la investigación del Sistema Solar, hasta ahora no existe ningún aspecto que pueda ser resuelto con métodos o recursos menos costosos que las naves tripuladas o los aparatos espaciales automáticos.

El director de investigaciones espaciales de la Academia de Ciencias de Rusia, Lev Zelioni sostiene que la mayoría de los logros obtenidos en la investigación del cosmos se han obtenido con las sondas automáticas y no con los vuelos tripulados, y no obstante, el científico considera que el ser humano inevitablemente viajará a Marte, incluso si desde el punto de vista racional, sea una empresa absolutamente carente de sentido. "La comprensión de que el hombre pueda poner su huella en otro planeta tiene un valor tan elevado que es imposible valorar", afirma el científico. Además, las investigaciones planetarias, sobre todo en Marte implican tareas de carácter futurista.

En más de una ocasión han ocurrido catástrofes cósmicas en los planetas, incluso en la Tierra. En el futuro, esas catástrofes no se pueden excluirse, sobre todo aquellas que puedan ocasionar la desaparición de la humanidad, y por esta razón, la Tierra debe tener un planeta de reserva.

En este sentido, Marte es el planeta con más perspectivas, si en un pasado ese planeta tuvo una atmósfera más densa y un clima más moderado, puede ser que en futuro muy lejano se podrá recuperar ese estado y entonces, el Planeta Rojo podría ser un planeta habitable. Únicamente la perspectiva de realizar esa hipótesis ya puede ser la motivación principal para emprender la expedición tripulada a Marte.

También es importante que las misiones tripuladas interplanetarias se preparen y realicen con los esfuerzos de muchos países. No debe repetirse el error del líder soviético Nikita Jruschov que en su tiempo, rechazó la propuesta del presidente estadounidense John F. Kennedy de unir las posibilidades de la URSS y EEUU para realizar el programa de vuelos tripulados a la Luna.

Fuente: Ria Novosti, 07/ 01/ 2008.

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