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La migración china a América es incontenible

Las corrientes migratorias asiáticas al litoral americano del Pacífico no han sido siempre edificantes para los dos términos de la relación bilateral, como lo explica el estudioso de la geopolítica de las mafias Xavier Raufer. Pero la autoridad mexicana migratoria no está suficientemente calificada, desde el punto de vista moral, para distinguir al delincuente de un inmigrante constructor. Además de esa limitante, el Ministerio del Interior de México, ignora que una parte de la delincuencia organizada china responde a diseños imperialistas a la que es indispensable al menos conocer. Es urgente una mejor aplicación del derecho internacional privado en México teniendo a la vista la predicción de los geopolíticos de la delincuencia de que muy pronto los estados nacionales no podrán contener la criminalización de las esferas públicas, un sentido en el que México está ya muy bien encaminado.

| Ciudad de México
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A lo largo de la historia de México, los chinos han dejado su huella imborrable, en la medida que esos inmigrantes asiáticos han hecho contribuciones al desarrollo económico de México y de las relaciones entre ambos pueblos. Sin embargo, en la historia mexicana ha habido algunos periodos en que los chinos fueron maltratados, discriminados e incluso asesinados.

Hoy la tónica de las relaciones tiende a la concordia por lo menos desde el punto de mira de China. Y no obstante la tirantez en algunos aspectos del fenómeno de recepción de migración asiática en México, el apaciguamiento de los contrastes marca al nuevo escenario y la posibilidad del bloqueo de las tendencias delictivas que se incrustan en los procesos migratorios de todo tipo. Va una cronología de las relaciones entre ambos países lo da la embajada de la República Popular China en México, en el sentido que hemos indicado:

"Tras el triunfo de la revolución encabezada por el doctor Sun Yatsen y la consiguiente proclamación de la República China en 1912, la Legación mexicana recibió instrucciones de continuar representando los intereses de México ante el nuevo gobierno. Dada la situación de inestabilidad que siguió a la proclamación de la República, así como la ulterior invasión japonesa y la guerra civil que sacudió el territorio chino, la Legación mexicana trasladó sucesivamente su sede a las ciudades de Nanjing -a la postre capital Republicana- y Shanghai, donde finalmente la invasión nipona obligó a su clausura en 1941. La representación china en México, no obstante, continuó funcionando ininterrumpidamente. Cabe señalar que, paralelamente a su Legación, México mantuvo a principios de los años treinta un consulado honorario en la ciudad de Shanghai.

"En 1942 México restableció su Legación en la Ciudad de Chongqing (Chunkín), sede provisional de los poderes de la República. Un año después, ambos gobiernos acordaron elevar sus respectivas legaciones a nivel de embajada. En 1945 el general Heliodoro Escalante presentó sus cartas credenciales al presidente Chiang Kai-shek (Jiang Jieshi) como primer embajador de México en China. Más tarde, de 1947 a 1949, el general Francisco J. Aguilar fungió como embajador mexicano.

"En 1949 el gobierno del Kuomintang (Partido Nacionalista de China), derrotado por las fuerzas del Ejército de Liberación Popular, se refugia en la isla de Formosa o Taiwán y anuncia la creación de la “República de China”. En el continente, el Partido Comunista proclama, el 1 de octubre, la creación de la República Popular China, con capital en Beijing (Pekín).

"De 1949 a 1971, México mantuvo relaciones diplomáticas con el gobierno del Kuomintang, aunque no se estableció representación diplomática mexicana alguna en el país durante ese período, y se habilitó al Embajador de México en Japón como concurrente.

"El17 de noviembre de 1971 México se unió al voto favorable al ingreso de la República Popular de China a la Organización de las Naciones Unidas como representante único de esa Nación, reconociendo su indivisibilidad territorial. Subsecuentemente, el 14 de febrero de 1972, México y la República Popular de China establecen relaciones diplomáticas".

Los resultados psicosociales del maltrato a los asiáticos

El doctor Jorge Gómez Izquierdo publicó un análisis titulado El Movimiento antichino en México (1871-1934), que data de 1991. En su libro indica que los chinos participaron, como en Estados Unidos, en la construcción de ferrocarriles y en la industria minera, con sus actividades ayudaron al dinamismo de las ciudades que surgían a lo largo del ferrocarril o en los distritos mineros. En 1896 llegaron 800 chinos para trabajar en las minas de cobre del po-blado de San Felipe en Coahuila.

Guaymas y Mazatlán, dice el investigador social, fueron los principales puertos de entrada para los chinos al norte del país, ahí trabajaron durante la década 1900 a 1910 en la construcción del ferrocarril Sud-Pacífico. Los minerales de Cananea también requirieron de jornaleros chinos. Desde esta época Sonora y Sinaloa recibieron más chinos que cualquier otra región mexicana. Los estados norteños de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa y Sonora concentraron a la mayoría de los inmigrantes orientales. Aunque éstos también se ubicaron en proporciones significativas en Chiapas, Oaxaca y Yucatán a partir de los años noventa. En 1890 llegaron a Chiapas desde Panamá comerciantes chinos que se establecieron con éxito en Tapachula. (Chieng Chieh Chang, The chinese in Latin America, Univ. of Maryland,1956).

Prejucios raciales

El objetivo del libro de Gómez Izquierdo es también el de analizar la forma que adquirió el prejuicio racial antichino en el México de las últimas tres décadas del siglo XIX y de las tres primeras del siglo XX. "El odio antichino es un caso de manipulación del prejuicio racial pre existente [...]. Las pulsiones antiextranjeras que existían entre los mexicanos antes de la revolución e 1910 llegaron a convertirse en uno de los factores coadyuvantes en la identificación de los mexicanos en cuanto tales".

En el odio a los extranjeros, los mexicanos de todas las clases se ”hermanaban”. La revolución de 1910 despertó en la población perspectivas de mejoramiento en sus condiciones de vida, que al parecer no se cumplieron, lo que sin duda ocacionó una frustración y una inconformidad que hubieran podido generar posibles estallidos. El relativo éxito de la colonia china se convirtió, para ciertos sectores nacionalistas de las sociedades norteñas, en el objeto sobre el cual podía descargar la inconformidad, el odio, la frustración y la envidia contenidas".

Además de esos aspectos del chovinismo mexicano, que menciona el autor, no hay que olvidar el carácter excluyente de ciertos aspectos del nacionalismo mexicano impulsado bajo la batuta del presidente Porfirio Díaz, en cuyo gobierno apareció el culto de Benito Juárez, cargado de símbolos xenofobos.

La experiencia histórica merece nuestra reflexión

La primera condición histórica de que hubiera migración china a México dependía hace 150 años, a mediados del siglo XIX, del exterminio de la nación china a manos de la expansión imperialista británica. Pero en el medio siglo transcurrido desde el triunfo de los comunistas en 1948, la inconformidad es explicada con los errores y la violencia desatada al imponer el bolchevismo chino una concepción productivista de la economía, emanada de la importada filosofía occidental que está inmersa en todo el marxismo.

No podemos perder de vista este defecto de marca a la hora de analizar el proceso migratorio de chinos a México, cuya cuantía se ha perdido de vista a medida que el tiempo ha avanzado, hasta convertirse durante la administración derechista del Estado instaurada en 2000 en un verdadero misterio.

La Ruta Marítima de Seda y la Nao de China

Según los archivos chinos y extranjeros, los primeros contactos comerciales entre China y México datan del siglo XVI. Los galeones de Manila, llamados también Naos de China navegaban en el Océano Pacífico ligando estrechamente China y México. Las naves chinas no sólo ayudaron a establecer las relaciones comerciales entre ese país y México, sino también contribuyeron a promover la amistad entre los dos pueblos y a canalizar los intercambios entre el Oriente y el Occidente, escrbiendo de este modo una brillante página en la historia de las civilizaciones.

Tanto México como las Filipinas eran, a mediados del siglo XVI, colonias de Espaňa. Las islas filipinas pertenecían administrativamente al Virreynato de Nueva España (México). España formalizó una ruta marítima en el Océano Pacífico: Sevilla (España)- Acapulco (México) -Manila (Filipinas) -las Costas de Fujian y Cantón (en China).

La primera nave procedente de China que ancló en Acapulco fue el Galeón San Pablo, cuya fecha exacta de llegada a Acapulco fue el 8 de octubre de 1565. Desde entonces, los navíos chinos, cargados de objetos de porcelana y tejidos de seda, desafiando el oleaje, llegaban a México pasando por Manila, abriendo de este modo una nueva Ruta de la Seda. En 1815, la última nave de China, el Galeón Magallanes, partió de Méxicio para Manila, poniendo término a la ruta marítima a- Las Filipinas-México. La ruta marítima de la seda duró 250 años.

Los datos históricos de México registran que en el siglo XVI ya había barrios chinos en algunas ciudades. Médicos, sastres, tejedores, orfebres, herreros, carpinteros y comerciantes chinos se establecieron en ellos trabajando de generación en generación. En su memorial fechado el 22 de junio de 1635 y dirigido a Pedro Santillán, presidente del cabildo de la Ciudad de México, Fernando Souza se quejaba del creciente número de barberos chinos en la Ciudad de México que ocupaban los trabajos de los nativos y pedía que tomara medidas para reducir la cantidad de las barberías chinas a doce fuera del centro de la ciudad.

En el siglo XVII gran numero de de colonos y esclavos chinos se vieron obligados a realizar un trabajo en las minas de Zacatecas. En 1646 había muchos chinos que trabajaban también como esclavos en la mina de Francisco de Escobedo, en Tepic, al sudoeste del país.

Los primeros culíes chinos en México

Según los datos del Archivo General de la Nación, el Registro Nacional de Extranjeros en México (AGNRNEM 19) el primer grupo de “culíes o coolies” chinos llegó a México en 1875 (1864, segun otras fuentes. Según el Registro Nacional de Extranjeros del Archivo General de la Nación, los chinos sumaban 214 en el periodo 1875-1899, y llegaron a alcanzar 3 442 en la década de 1900-1910. En realidad, era mucho mayor el número de los chinos que llegaron a México desde EU porque muchos de ellos entraron en México en forma irregular, sin registro migratorio.

La representación administrativa mexicana contrataba en Estados Unidos a los obreros chinos para la construcción de dicho ferrocarril. Entre los años 1876 y 1877, Liang Jingmao, Ma Linyong, Zhu Binglin, Zhu Changye, Zheng Zhong, Ma Hen, Ma Zhu, Ma Duolun, Liang Richu, Liang Rumao y otros, contratados por los comerciantes ingleses, llegaron a Ensenada provenientes de EU, donde se dedicaban a talar los árboles cuya madera servía de combustible a los trenes; construían los caminos y explotaban los minerales. En 1884, llegaron los chinos a Guymas. En 1885, un grupo de chinos llegó a Tampico contratado por los comerciantes estadounidenses. En 1889, había en Ensenada más de 30 migrantes orientales. En 1891 llegaron a México los primeros inmigrantes procedentes en directo de China.

El establecimiento de las relaciones diplomáticas entre China y México

Con la llegada al poder de Porfirio Díaz, en 1877, México emprendió el proceso de modernización. Díaz gobernó México más de tres décadas, pacificó el país, logró el desarrollo de su economía y sentó las bases de una democracia que aún no ha despegado. A finales del siglo XIX, a medida que se desarrollaba la economía de enclave, México necesitaba mano de obra barata para el trabajo en las minas y la construcción de vías férreas. La administración porfiriana llaneaba reclutar un gran contingente de obreros chinos ya ubicados en Estados Unidos para que trabajaran en México.

Hacia 1875, Matías Romero, ministro plenipotenciario mexicano acreditado en EU vio con interes la migración china y sugirió la conveniencia de enviar una legación a China: Me parece que los únicos colonos que podrían venir a establecerse o a trabajar en nuestras costas son los asiáticos, procedentes de climas semejantes a los nuestros, y principalmente de China…Esta no es una vaga utopía. Hace años que se ha tenido esta inmigración, siempre cautelosa, cautela que le ha dado buenos resultados.

[…] En 1897, Wu Tingfang, ministro plenipotenciario del gobierno de la Dinasta Qing en Estados Unidos y Matías Romero, ministro plenipotenciario mexicano acreditado en ese país renovaron las negociaciones y redactaron conjuntamente, tras numerosas consultas y concesiones recíprocas, un proyecto del tratado. Al aňo siguiente, cuando ya se disponían a firmarlo, falleció Matías Romero. En verano de 1899, Manuel de Aspiroz, el nuevo ministro plenipotenciario de México en EU se reunió con Wu Tingfang, redactando conjuntamente el proyecto final del tratado.

[…] El establecimiento de las relaciones bilaterales constituyó un punto de viraje en la historia de las relaciones entre China y México en diversos terrenos. En primer lugar aumentó la inmigración china en México.En 1904 los inmigrantes chinos sumaban 8 mil y en 1910, ascendían a más de 30 mil. El establecimiento de las relaciones diplomáticas mejoró en cierto sentido las condiciones de vida de los obreros chinos e inmigrantes chinos en México y redundó en favor de su status legal.

Las aportaciones chinas a la prosperidad de ciudades fronterizas

A comienzos del siglo XX, terminada la construcción del ferrocarril, muchos trabajadores chinos quedaron sin empleo. Además, debido a un decreto aprobado en EU. contra los emigrantes chinos, muchos chinos llegaron al norte de México provenientes de San Francisco y otros lugares de los EU En 1910, el número de los chinos radicados en México alcanzó a 13 mil (30 mil según otras fuentes y 23 mil es el cálculo de la cantidad de chinos que viven en México según algunas pitonisas). Los chinos se establecieron en Baja California, Coahuila, Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa y Tamaulipas eran empleados en la construcción de los ferrocarriles y carreteras, o trabajaban en el campo para los cultivos y en las minas. Este grupo oriental contribuyó a la fundación y la prosperidad de ciudades fronterizas como Mexicali.

Mexicali se fundó el 14 de marzo de 1903 con la llegada de 500 campesinos, y al año siguiente contaba con unos 10 mil habitantes. En 1905, Harry Chandler, editor de Los Angeles Times y dirigente del sindicato Colorado River Land Company, importó un número considerable de trabajadores conocidos como culíes. Pocos años después, se habían establecido en el lugar unas 30 organizaciones de chinos. En 1919, Mexicali tenía una población de unos 10 mil habitantes, de los cuales unos 9 mil eran chinos. Los chinos fincaron allí granjas, tiendas, constituyendo la principal parte de la sociedad de Mexicali y sus alrededores. La lengua china era la lengua común, y los recibos escritos en chino servían de cheques. Había en Mexicali teatros, casa de té, residencias, restaurants al estilo chino, Mexicali parecía una ciudad china, que era conocida por los chinos en México como la Pequeña Cantón.

En Tamaulipas los chinos primero trabajaron en construcción del ferrocarril de Tampico a San Luis Potosí, luego en la explotación de petróleo. A partir de Tampico ampliaron su zona de influencia a la Huasteca veracruzana, donde fundaron una red de comercios alineada con la explotación de hidrocarburos en Tancoco y Cerro Azul, y el esparcimiento de los obreros petroleros. A partir de la década de los veintes la colonia china en Veracruz merecía el análisis de una publicación semanal que apareció 10 años más tarde: Sucesos para todos. Esta publicación registró incluso la aparición de la triada china en las zonas petroleras veracruzanas y tamaulipecas, siguiendo la hipótesis de que donde hay chinos y dinero, hay triadas, es decir, mafias.

[…] A Chiapas llegaron los primeros inmigrantes chinos en 1890 como comerciantes. Procedían de Panamá. Establecieron prosperos negocios en Tapachula. En 1898, mil trabajadores chinos fueron enviados a Oaxaca para trabajar en los ferrocarriles.

México también atrajo capital chino. En 1889, un grupo de comerciantes asiáticos residentes en San Francisco invirtieron en las minas de Baja California 328 mil dólares. Capital de comerciantes de Shanghai fue invertido en las minas de Sonora. En enero de 1906, Kang Youwei, promotor del movimiento reformista en China, viajó a México para investigar las posibilidades de invertir en el país. En Torreón, estableció la Companía bancaria México - China, subsidiaria de la Corporación Comercial. Tenía como función la compra y venta de bienes raíces y la transferencia de fondos a Nueva York y Hong Kong.

Las campaňas antichinas durante 1911 - 1936 y sus consecuencias

Durante la Revolución Mexicana de 1910 hubo un incidente que ocasionó la protesta del gobierno chino ante el gobierno de México. Las fuerzas de Francisco I.Madero, comandadas por su hermano Emilio Madero, entraron en la ciudad de Torreón el 15 de mayo de 1911. Junto con ellos entró un grupo de alrededor de 4 mil hombres que atacaron, robaron y asesinaron a los chinos. Los daños alcanzaron un total de 850 mil dólares por el saqueo de un banco, el Club chino, tiendas comeriantes y restaurantes. Murieron alrededor de 303 chinos y 5 japoneses. (2 millones de dólares en daños y 316 muertes según otra fuente)…

En la década de 1920, el gobierno mexicano y el chino revisaron el Tratado de 1899 y firmaron un acuerdo que serviría como modus vivendis. Según este acuerdo, el Tratado de 1899 continuaría vigente hasta que se elaborara una enmienda definitiva. La inmigración de trabajadores chinos a México estaría sujeta a las regulaciones que establecieran en común acuerdo ambos gobiernos. De hecho, el gobierno mexicano prohibió la inmigración de trabajadores chinos en 1921.

Los chinos en México desde 1936 hasta hoy

La ola contra los emigrantes chinos se calmó con la toma llegada al poder del presidente Lázaro Cárdenas en 1936. Aumentó paulatinamente el número de los chinos en México, en 1943, había en México 12 500 chinos. No se sabe con certeza cuántos chinos hay en 2008 en el país, una incertidumbre a la que contribuyen los desplazamientos clandestinos de chinos a las actividades legales y a las que describen autores como Xavier Raufer, de Francia.

A partir de de la Segunda guerra mundial, la política de los gobiernos mexicanos hacia la emigración china ha sido cambiante, entre tensa y flexible. En 1969, había unos 16 800 chinos, entre los cuales, los descendientes ocupaban una tercera parte. En 1971, el presidente Luis Echeverría reconoció a la República Popular China como el único gobierno legítimo de China… El 14 de febrero de 1972, México rompió sus relaciones con Taiwán y estableció en cambio las relaciones diplomáticas con la República Popular China.

La migración china a México tiene lugar por motivos de sobrevivencia

La intensidad de la tragedia relacionada con las guerras del opio, y sobre todo a la destrucción de las instituciones imperiales chinas, que es en general ignorada por la mayor parte de la clase política occidental y los investigadores de nuestra parte del planeta, fue vivida en carne propia por los inmigrantes chinos que emigraron a México.

El pillaje, el hambre y la represión durarán un siglo, de 1840 con la derrota china a manos de los ingleses, hasta 1949 con la llegada de los comunistas al poder, periodo de la migración inicial cuando el derecho de asilo no era parte de la parafernalia de la clase gobernante mexicana. La migración ilegal tenía que hacerse como se sigue haciendo: a gran precio en beneficio de las autoridades migratorias mexicanas corruptas. Los investigadores anglosajones, por ser buenos conocedores de este periodo, estiman que el número de las víctimas oscila entre120 y 150 millones en un siglo y medio.

*Xu Shicheng, autor de algunas informaciones contenidas en este artículo, es profesor-investigador titular y vice-presidente del Comité Académico del Instituto de América Latina (IAL), anexo a la Academia de Ciencias Sociales de China y vice-presidente de la Asociación China de Estudios Latinoamericanos es el autor de las tesis centrales del artículo. Lo actualiza la «Red Voltaire» con sus investigaciones sobre el cordón sanitario establecido por los anglosajones en torno a China la víspera de los Juegos Olímpicos de agosto de 2008. Correo electrónico: xusc@cass.org.cn

Gastón Pardo

Gastón Pardo Graduado de periodismo en la Universidad Nacional de México. Cofundador del diario Libération. Corresponsal de la Red Voltaire en México.

 
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