¡Megahospital en Tacna!, por Herbert Mujica Rojas
Red Voltaire

¡Megahospital en Tacna!

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Si declináramos, con visión de hombres de Estado, la algarada episódica y nos alzáramos sobre una visión geopolítica y merced a la información reciente, planéaramos un elemento adicional a la complementariedad con Chile, la vecindad con Bolivia y, sobre todo, a una regia atención de salud integral para todo el sur peruano, entonces la nación, el Estado, el gobierno central y el regional, debían de construir el Megahospital en Tacna con capacidad de atender los requerimientos de miles de connacionales y visitantes cuyos dólares y gastos afincan en la región, fortaleciendo una cultura de paz, un edificio de futuro, una sociedad libre, justa y culta.

Si usamos imaginariamente un compás y la punta se presiona en un mapa justo donde está Tacna y la otra punta busca identificar el radio de su influencia, veremos que es un sitio extraordinario y sobre el cual el Estado debía planear como meta imprescindible, de valor geopolítico y de salud indubitables, el levantamiento de un megahospital, núcleo completo para el tratamiento multidisciplinario de enfermedades para toda la zona, siendo la única condición el presentarse y sufragar los costos que franqueen ese servicio.

El alcalde tacneño Luis Torres Robledo informó a la Agencia Andina que: “Más de cien millones de dólares gastan al año los ciudadanos chilenos al utilizar los servicios médicos de esta localidad, comprar ropa peruana y satisfacer otros requerimientos”. Dice además que “los más de tres mil ciudadanos chilenos que arriban directamente a Tacna gastan en promedio por día cien dólares”. Comentó que los ciudadanos del sur “consideran los servicios médicos brindados en Tacna como más económicos y de mejor calidad que los que se ofrecen en su país”.

Si esto es exacto, los números no mienten, entonces estamos frente a un asunto cuyo reto nos abofetea irremisiblemente: ¿cómo es que hasta ahora no se ha construido el megahospital en Tacna, tan o más grande que cualquiera de los existentes en alguna otra parte del Perú? Para hacerlo atractivo hay que formar la sociedad de gestión con los mismos médicos o centros asistenciales privados y públicos que quieran participar en el gran proyecto y hacerlo realidad en el próximo lustro. ¡No interesa, para nada, quien tenga el gobierno, hay que hacer la obra porque va a pesar no hacerlo! Amén que si las demostraciones actuales subrayan que el nivel de la práctica medicinal y de salud es superior en Perú y aceptable para los que vienen de Chile, entonces ¿por causa de qué no extenderla con genialidad previsora hacia los bolivianos y, sobre todo, a los compatricios de medio Perú en la zona sur? Nada se opone a esta gran idea.

Para que aquello se convierta en realidad, el proyecto debe ser multipartidario o por encima de los partidos que no entienden ni han demostrado la más mínima capacidad de análisis geopolítico frente a la ríspida como tradicional difícil vecindad con Chile. La grita vulgar y plazoletera NO puede comprometer el designio geopolítico de construcción de la complementariedad que así como recibe tiene que dar. Y la salud es un punto sensible.

¿Qué hacemos con tantos médicos mal pagados o viviendo en la búsqueda de contratos mediocres en la capital? ¡Que se vayan a Tacna a seguir siendo galenos pero ejerciendo la sociedad y participación en un proyecto patriótico de amplísimas y hasta insospechadas repercusiones en los próximos 50 ó 100 años! Las grandes ideas no perecen por el miedo a la grita disociadora y mucho menos hay que olvidar que la mentalidad nacional atribuye siempre locura a los credos del mañana.

¿Qué esperan los del gobierno regional de Tacna? Importa poco quién les sople la pluma. Básico es entender, asimilar, mascullar y ponerse como deber irrecusable, instalar en el imaginario político, geopolítico y cotidiano, en el habitante tacneño, que esta posibilidad podría sacarle de su aislamiento huérfano de puerto y, en cambio, constituirle en villa de reposo, lugar de concentración médica y de investigación trinacional. ¿Qué mejor monumento dinámico, sinérgico, para la paz?

¿Habría alguien que se oponga? Bueno es subrayar que la iniciativa, gestión, operatividad, supervisión son desde el Perú hacia allende y aquende los que quieran gozar de esos servicios y que deben ser decenas de miles mal atendidos o insuficientemente satisfechos en sus lugares de origen. Por tanto, un ejercicio audaz de proyección y construcción de la patria, puede y debe tener en Tacna uno de los jalones más formidables que haya tenido la historia completa del Perú.

¿Quién se atreve a decir lo contrario?

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

Lea www.voltairenet.org/es hcmujica.blogspot.com Skype: hmujica

Herbert Mujica Rojas

Herbert Mujica Rojas Autor de la columna Señal de Alerta y responsable de Páginas Libres, periodista peruano, analista político y ensayista en temas geopolíticos, ambientales, seguridad documentaria y otros vibrantes acápites de su país y Latinoamérica. Escribió en el 2007 el libro ¡Estafa al Perú! ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas!
Es posible conectar con él al teléfono (+51) 9-9918-0913.

 

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