Red Voltaire

Normal de Tamazulapan, en riesgo de desaparecer

Autor: Alba Martínez

Al hecho trágico que empañó la labor social de la Escuela Normal Rural, en el que perdieron la vida dos alumnas, se sumó la negligencia y los ataques del gobierno, en sus tres niveles. Dispuestas a defender el valor de su formación rural y socialista, las estudiantes de Vanguardia se mantienen en pie de lucha contra la Alianza por la Calidad de la Educación y a favor de mayores recursos para su formación académica.

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Tamazulapan del Progreso, Oaxaca. El viento acaricia el rostro de la joven, juguetea con su cabello. Frente al palacio municipal se prepara la convivencia con la comunidad. Por un momento, Reyna aparta su atención, un sentimiento desencadena su relato. Sentada y de cara al ocaso atisba hacia cualquier punto; desdibujada, recuerda la tragedia.

La líder estudiantil narra los hechos violentos que hace poco más de un año marcaron a la Escuela Normal Rural (ENR) Vanguardia, ubicada en este municipio. A la fecha, la escuela se encuentra sumergida en la incomprensión y el abandono de las autoridades educativas. Las alumnas saben que su escuela, fundada en 1925, podría “desaparecer”.

La tragedia sucedió en los primeros días de agosto de 2007. Una brigada estudiantil intentaba “tomar” un autobús de pasajeros de la línea El Sur; tres estudiantes fueron atropelladas; dos de ellas, “rematadas” a las puertas de la institución.

Y es que durante las movilizaciones estudiantiles de las ENR, una brigada vanguardista pretendía llegar al plantel de Mactumatzá, Chiapas, en apoyo a la manifestación que se realizaba para demandar la reapertura del internado.

A decir de Reyna, el conductor del autotransporte ya había aceptado la “negociación”, pero después de trasladar al pasaje a otro transporte, agredió a las estudiantes y decidió no dejar con vida a quienes ya había herido. Hizo pasar el autobús tres veces sobre los cuerpos endebles de dos jóvenes; a la tercera la arrojó metros al frente y pasó sobre sus piernas, pero sus compañeras pudieron rescatarla.

Las denuncias penales arremetieron contra la escuela y algunas de sus estudiantes, lo que derivó en la incomprensión de la comunidad de Tamazulapan; después, en el abuso de las autoridades. “Se levantó una campaña de difamación en medios de comunicación del estado y nacionales”. El desprestigio impactó a Vanguardia.

En opinión de las normalistas, el apoyo, la paciencia y la solidaridad de la compañera sobreviviente, y que abogó porque el chofer de la línea automotriz fuera reconocido como el único responsable de las muertes, fue lo que salvó a la ENR de ser cerrada.

Desde entonces, para Vanguardia el futuro es incierto. La insuficiencia de recursos, la carestía, el incremento en los precios, el endeudamiento con proveedores, cosechas perdidas, la falta de apoyo del profesorado, el intento de despojo de terrenos, la manipulación que pretenden ejercer las autoridades municipales y la incomprensión de su comunidad son los problemas que aquejan y amenazan su existencia.

A estos factores se suma la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), un riesgo latente y “el enemigo a vencer” para las representantes del Comité Estudiantil vanguardista y miembros de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Y es que, aseguran, el gobierno intenta negar plazas y desaparecer un modelo educativo –reducto del cardenismo– que lucha por la justicia social para los sectores rurales y marginados.

De origen marginal

Allá, en San Martín Huamelulpan, municipio de Tlaxiaco, no hay escuelas, tampoco trabajo ni dinero. Muchos de sus pobladores ya se han ido. Ése fue el caso de la mamá de Flor. “Viajó a la ciudad de México para mejorar su situación haciendo limpieza de casa”, pero no lo logró y regresó a Oaxaca para hacerse cargo de una nueva familia.

De año y medio de edad, Flor se quedó con sus abuelos. Desde entonces, a ellos les fue difícil mantener los gastos, no sólo de sus hijos y su nieta, sino también de los que genera la diabetes que aqueja al abuelo. “Si se trataba de elegir entre atención médica, alimentación o escuela, Flor no tenía opciones.”

Su hogar se ubica a casi dos horas de la institución, en la Sierra Alta de la Mixteca. Antes, además de estudiar un bachillerato tecnológico, apoyaba a su abuela en las labores cotidianas. Hoy, Adelina es la única que cocina en el fogón, atiende su parcela y alimenta a sus borregos. Su esposo, pese a la diabetes, aún trabaja en el campo.

Flor insistía en estudiar. “Su abuelo y yo no íbamos a poder, pero cuando supo de la escuela, yo misma la acompañé a inscribirse”. Entonces Adelina dejó de acudir al mercado de Tlaxiaco a vender sus “hierbitas”: lechuga, perejil, rábano, entre otros. “Qué bueno que existan opciones de estudio como ésta. Ojalá muchas otras jóvenes que conocemos hubieran podido acceder a la misma.”

De origen humilde, Flor considera que Vanguardia, su sistema educativo y el apoyo económico que se le proporciona para manutención –34 pesos diarios– son “la mejor oportunidad de aprender y cumplir con su vocación docente en las comunidades rurales, donde niños sin oportunidades también necesitan ser formados”.

Debido a la falta de recursos económicos, la joven, como más de la mitad de sus compañeras normalistas, sólo acudirá de vez en cuando, o en algunos periodos vacacionales, a visitar a su familia. “Los viáticos son caros y no se tienen los recursos suficientes para solventarlos”.

Las estudiantes de la ENR Vanguardia, que provienen de cinco estados del país (Veracruz, Chiapas, Campeche, Tabasco y Oaxaca), comparten las carencias, pero también el trabajo por un mismo objetivo: “Defender los espacios educativos frente a las políticas neoliberales que continúan en avanzada y que marginan a las comunidades rurales”.

En agosto de este año, 90 jóvenes, en su mayoría hijas de campesinos y obreros, ingresaron a la ENR. Para lograrlo, las cada vez menos aspirantes deben acreditar el primer filtro –el examen de conocimientos– que no aplica el Centro de Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval), “por ignorar las especificidades”, señala la FECSM.

Este año, la Universidad Veracruzana realizó el examen. En ocasiones anteriores, otras universidades estatales, con las que la FECSM establece convenios, elaboran y aplican la evaluación de conocimientos.

El segundo filtro es el examen socioeconómico: “Se pretende que sea gente que en realidad necesita el apoyo para continuar sus estudios, para vivir, y que cuenten con la vocación y fortaleza para aprender y trabajar”, puntualiza Reyna.

Acreditadas, y durante la semana de inducción, a las seleccionadas se les dan a conocer los ejes –prácticos y teóricos– de trabajo que componen la formación integral que caracteriza a las ENR: académico, cultural, deportivo, productivo y político.

“Es una semana desgastante –califican representantes el Comité Estudiantil– en la que se nos muestra el estilo de vida que mantendremos por cuatro años en el internado”. Agregan que los ejes tienen el propósito de atender las emergencias del normalismo rural.

Por ello, la base estudiantil se opone a la reducción de la matrícula. Su lucha constante deriva en la asignación automática de plazas para las egresadas de Vanguardia. “Las aceptamos, aunque el gobierno las otorgue en regiones suburbanas y estén apartadas de las comunidades rurales que más nos necesitan”, subrayan.

Redoblar esfuerzos

Las normalistas acuden a clases de 6:00 a 14:00 horas. Dos edificios están dispuestos para los cuatro grados que se imparten (16 grupos en total). Aproximadamente 40 profesores son los encargados de presentar el programa de estudios vigente para las escuelas y universidades pedagógicas del país; es el plan aprobado en 1987.

Sandra reconoce que “la relación con los maestros también se ha complicado”. A su parecer, el profesorado ha cedido a las presiones de las autoridades estatales y del Instituto Estatal de Educación Pública del Oaxaca (IEEPO).

“Ellos han intentado coaccionar a las estudiantes para que no participen con el Comité ni en las movilizaciones que tenemos en la oposición contra la ACE”.

Aymara, Diana y Yesenia, coordinadoras estudiantiles por grados, explican que las evaluaciones académicas son constantes. En un 60 por ciento se avalúan las prácticas que el alumnado realiza durante sus cuatro años de formación. En grupos y brigadas, las alumnas acuden a comunidades, donde observan, se interrelacionan y ponen en práctica lo aprendido.

Para su formación y subsistencia, las normalistas cuentan con biblioteca, sala de cómputo, aula de proyección (material grabado del sistema Edusat) y de cine, aulas de usos múltiples, un edificio acondicionado como dormitorios, almacén de insumos, áreas de lavado y tendido, taller de carpintería, dormitorio para visitas, sala de baile, enfermería y área para crianza de cerdos.

El internado, el único femenil en el estado, alberga a 480 estudiantes que se preparan para concluir la licenciatura en educación primaria. Las instalaciones lucen limpias –la base estudiantil se encarga de su aseo–, pero la escasez de recursos es notoria.

La administración escolar, junto con el IEEPO, “no cumplió los compromisos que acordaron”: la conclusión del auditorio –actualmente en obra negra–, el mejoramiento de las instalaciones y del transporte, la adquisición de uniformes, el reemplazo de instructores y maestros, la asignación de un médico general y de medicamentos, ya que regularmente las atiende la odontóloga. Además, las normalistas no cuentan con personal de apoyo sicológico.

Originaria de la zona del Istmo oaxaqueño, Reyna considera que esta falta de recursos es una medida adoptada para desaparecer la ENR. Agrega que, en cinco años, el aumento al presupuesto ha sido de 400 pesos por año y no se han incrementado las becas alimenticias.

—Los recursos que tenemos y las becas, nosotras mismas los hemos aprovechado de la manera más austera. Siempre intentamos ahorrar e invertir en proyectos que nos generen recursos, como la crianza de cerdos o la siembra.

Después de las clases, las actividades que se realizan son deportivas y culturales: voleibol, basquetbol, banda de guerra, danzas regionales, artes plásticas, teatro, entre otras.

Los viernes, a las cinco de la tarde, algunas jóvenes normalistas colaboran en la radio municipal Tamazoli 94.1 de FM, respecto de algunas temáticas programadas: educación, sicología, salud, deporte.

El módulo de producción actualmente atiende la siembra y la crianza de animales. Lucy, su coordinadora, explica que regularmente los fines de semana para ella son laborales.

Relata que hace un año cayó una plaga sobre el maíz y la verdolaga; algunas hectáreas se perdieron. “Pudo rescatarse algo de avena y frijol. Afortunadamente para el próximo mes de diciembre la cosecha será de casi seis toneladas de maíz. Su destino será la venta en tortillerías locales”.

Uno de los proyectos que dan sustento económico a Vanguardia es la cría de cerdos. Los recursos que ingresen por esta vía al cierre de este año se destinarán a la compra de uniformes para las alumnas de nuevo ingreso. Esto es el trabajo en equipo, dice la representante estudiantil.

Las movilizaciones de conciencia

En medio de las serias insuficiencias, Vanguardia destaca por su eje político. La ideología que difunden busca la equidad y la eficacia de la enseñanza.

A decir de Cecilia, coordinadora del módulo político, un ejemplo de las actividades que se realizan es la difusión y el análisis “de los proyectos neoliberales que se han ido implementando en cuestión de educación; cómo impactan a la sociedad, en el país y a nivel internacional”.

El fin es que “reconozcamos y hagamos conciencia de cómo nos afecta”. La representante opina que la ACE, como resultado de la misma política, no representa alternativas reales para mejorar la educación.

La coordinadora del eje político explica de qué manera se construye la “conciencia social”: a partir de pláticas, debates, proyecciones de películas. “Concienciar a las compañeras de la realidad que vivimos, cómo avanza el capitalismo y cómo nos afecta a la sociedad. Las reformas implementadas se encaminan al cierre de las ENR, por ello es necesario orientar a las compañeras que lo desconocen.

“Enciclomedia intenta evitar la distribución de libros gratuitos y la educación presencial de profesores verdaderamente capacitados. No considera su mantenimiento ni el seguimiento de las evaluaciones ni los resultados de aprovechamiento. Tampoco detecta las deficiencias o necesidades específicas del alumno, por ejemplo, el aprendizaje lento.”

Resultado de las prácticas, las normalistas coinciden en la crítica a los sistemas de evaluación educativa. Consideran que con el Ceneval, las autoridades “buscan erradicar la gratuidad de la educación y privatizarla”. Concluyen que “una excelente infraestructura no hace el aprendizaje”.

Advierten: “No podemos permitir que los proyectos y programas como la ACE se implementen en el estado y en el país, porque las capacidades y el aprendizaje no se miden en papel”.

Estudiantes de Vanguardia agregan que dentro de estas actividades también se intenta alcanzar a las comunidades con brigadas de información, marchas, volanteo y manifestaciones artísticas, como, por ejemplo, las parodias teatrales.

“La revolución ideológica es la misión de las normalistas. Ellas reproducen sus enseñanzas en las aulas y las hacen llegar a las comunidades y a los grupos de educación primaria que se les asignan. Las propuestas se llevan y se dan a conocer. No se imponen. La respuesta de las comunidades siempre ha sido favorable. Es que somos mujeres combatientes; mujeres que alzamos la voz”, expresa Cecilia.

Condicionar, ardid político

La dirección general de la ENR entrega actualmente funciones a la nueva administración, pero, el subdirector administrativo, Aldrin Ayala Pantoja, bajo quien permanece la responsabilidad de la escuela, dice que los conflictos entre la base estudiantil y el área administrativa se deben a “la falta de acuerdos y la necesidad de reformar los programas de estudio”.

Las condiciones no son las mejores. El funcionario reconoce que las diferencias de opinión entre el estudiantado y los académicos son por la posibilidad fehaciente de instrumentar la ACE y sus nuevos modelos educativos.

El administrativo adjudica estas deficiencias a la falta “de un documento de acuerdo” y la elaboración de proyectos solicitados por la FECSM y el IEEPO, para poder brindar el presupuesto y, en su caso, incrementar los recursos económicos. Así, “nos hemos visto limitados y el presupuesto ha disminuido”.

En 2002, y previos convenios con el estado y la federación, se trabajaron proyectos académicos. “Así conocimos de las bondades de los programas y se pudieron obtener algunos recursos”. Pero el funcionario reconoce que el “proyecto no visible” es el que ha confundido a la base estudiantil.

Acerca de las plazas a las que Vanguardia tiene derecho, el subdirector administrativo dice que éstas “continúan otorgándose por la presión que las normalistas ejercen sobre el IEEPO, pero está latente la posibilidad de perderlas”.

Por ahora, “el impacto de los incrementos a la canasta básica los ha absorbido la propia institución. Se hace con la sustitución de productos o sus derivados”. En opinión del directivo, las acciones no han repercutido en una mala alimentación ni mucho menos en la salud de las estudiantes.

Allanamiento

Según versiones de las normalistas, el presidente municipal de Tamazulapan del Progreso, Rubén López Cruz, intenta manipularlas “para que nuevamente puedan ser aceptadas y bien vistas” en su comunidad. Para ello, deben cooperar en sus proyectos y “ceder los terrenos que antes fueron donados a la ENR, que ya habían sido equipados como aulas”.

Dichas tierras son allanadas constantemente. Vidrios rotos, robo de equipo, sustracción de material eléctrico, maltrato y quema de libros son algunas de las agresiones hechas por grupos ajenos que buscan polarizar las diferencias entre la ENR y los pobladores de la región.

“Las autoridades saben que no contamos con los recursos económicos para restaurar los daños y menos para habilitar las instalaciones deshechas”. Y es que ellas, explican, desean cooperar y convivir con la población aledaña; por eso han creado proyectos de trabajo conjunto, estudio y talleres culturales y técnicos.

Edna Arrollo, titular de Educación y Cultura del municipio, no reconoce que existan estas diferencias; por el contrario, habla de la “buena relación de convivencia y del trabajo comunitario que las jóvenes normalistas de Vanguardia realizan en Tamazulapan: limpieza del “ojo de agua” y del panteón municipal, así como las convivencias socioculturales que se realizan de manera quincenal.

Ella considera que la ENR “es parte de la vida de la población y se le debe dar la proyección y el apoyo comunitario que Vanguardia requiere. La invitación es para entablar acuerdos y realizar proyectos de manera conjunta”. Pero, de acuerdo con versiones de las líderes estudiantiles, el actual gobierno municipal “nos intenta condicionar los servicios públicos y el suministro de agua y luz a cambio de matrículas, buscando el otorgamiento de las plazas, que desde luego nosotros no podemos brindar”.

Para las dirigentes estudiantiles, éste es el mismo ardid político que se ha levantado contra las otras ENR. Las propuestas son las mismas: “Que a las comunidades –en las que se ubican las escuelas– llegue el progreso y con ello la privatización y la ACE”.

Sin embargo, el edil también reconoce que, después de los sucesos trágicos del año pasado, a la ENR Vanguardia “se le difamó”. Coincide en que de manera conjunta es necesario solventar las diferencias, porque “la importancia y la trascendencia histórica de las ENR en el país no puede ser olvidada ni desaparecer”.

Normales rurales, pilares del país

Félix Amador Reyes, profesor jubilado e historiador de la comunidad de Tamazulapan del Progreso, opina que la existencia de la ENR Vanguardia es favorable para la comunidad, pero explica que “la grilla política” ha ocasionado conflictos. Entre éstos, cita los derivados de la tragedia acontecida hace un año. “Esto no debió pasar. Las actitudes de las estudiantes fueron cuestionadas por la comunidad”.

A su parecer, “Vanguardia era una escuela entregada a su labor, pero actualmente no hay la disciplina que debe haber. Como están las cosas –dice– deberían entregarse a su misión: la formación educativa integral, propia para la vida del alumno”.

Después de casi 32 años de labor educativa y como miembro de la comunidad, Amador Reyes concluye que las normales rurales son pilares fundamentales para el país, por ello “su existencia se traduce en la lucha por la educación”. (AM)

Escuela Normal Rural Vanguardia

* Ubicación: Tamazulapan del Progreso, Oaxaca. Municipio de Huajuapan de León, Sierra Alta * Año de fundación: 1925 * Alumnas: 480 * Aspirantes por año: 700 * Alumnas admitidas por año: 90 * Presupuesto anual: 10 millones de pesos * Beca mensual por alumna: 34 pesos (sin aumento en cinco años) * Incremento total anual para alimentación: 400 pesos

Lugares de origen de las estudiantes: Veracruz, Chiapas, Campeche, Tabasco y Oaxaca

2a quincena noviembre 2008

Colección Gelman: litigio por 30 mil MDP / SRE informa a extranjeros lo que oculta a mexicanos / Partido Republicano adoctrina políticos mexicanos / Infantes, otras víctimas de Ciudad Juárez / Desvía gobierno de Oaxaca 252.7 millones de pesos / Normal de Tamazulapan, en riesgo de desaparecer / Nayarit, Sonora y Chihuahua, sin libertad de prensa / El fracaso de la PGR ante Ulises y Bours / El maridaje PGR-narcos / El cambio ha llegado / Defensores de derechos humanos bajo amenaza / Permiso para el saqueo / El analfabetismo económico

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