Red Voltaire

Estados Unidos y la OTAN expanden la guerra de Afganistán al Cuerno de África y el océano Índico

La administración Obama ha emprendido un nuevo despliegue militar tanto en el Medio Oriente, en el Este de África así como en Asia. En todos estos lugares su propaganda está creando conflictos ficticios, y si estos conflictos en realidad no existen, el ejército estadounidense se encarga de crearlos bombardeando a las poblaciones civiles indefensas para luego acusarlos de terroristas de Al Qaida y proseguir en un engranaje de guerra y desgaste que tanto les favorece para implantar nuevas bases para sus tropas. Nuestro colega Rick Rozoff experto en asuntos militares nos relata la situación.

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Golfo Persico: país: Bahrain, fecha: 10 de enero de 2010, el comandante USA Thomas Cropper, de la Fuerza Naval Forces Central del Comando, felicita a los soldados de los Emiratos Árabes Unidos por los ejercicios conjuntos durante la visita de un barco norteamericano y por plegarse como refuerzo a los intereses y objetivos militares estadounidenses.
(Foto: U.S. Navy.)
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De forma paralela a la escalada de la guerra en el sur de Asia (operaciones contra la insurgencia en Afganistán y ataques con misiles lanzados desde [aviones teledirigidos drones en inglés ] en Pakistán), Estados Unidos y sus aliados de la OTAN han preparado el trabajo preliminar para operaciones navales, aéreas y por tierra cada vez mayores en el Cuerno de África y el golfo de Adén.

Durante el mes pasado Estados Unidos llevó a cabo mortales ataques militares en Yemen: bombardeos aéreos en el norte y ataques con misiles crucero en el sur de este país. Se ha acusado a Washington de matar a gran cantidad de civiles en estos ataques en ambas partes del país que se llevaron a cabo antes del incidente del 25 de diciembre en Northwest Airlines utilizado para justificar ex post facto estas acciones anteriores de Estados Unidos. Y de forma preocupante el incidente se ha explotado para hacer retumbar un sonido constante de tambores de guerra pidiendo que se expanda la intervención militar y sea aún más directa.

El programa militar y de seguridad del Pentágono para Yemen que fue dado a conocer públicamente, aumentó de 4,6 millones de dólares en 2006 hasta 67 millones el año pasado. «Esta cifra no incluye la ayuda encubierta y confidencial que ha proporcionado Estados Unidos» [1].

Además, «según un nuevo acuerdo de cooperación confidencial, Estados Unidos podría hacer volar misiles crucero, aviones de combate o aviones armados drone no tripulados contra objetivos en el país, pero permanecería callado públicamente acerca de su papel en los ataques aéreos» [2].

El día 1 de enero el general David Petraeus, jefe del Comando Central del Pentágono, que se ocupa tanto de las guerras de Afganistán e Irak como de las operaciones en Yemen y Pakistán, se encontraba en la capital iraquí, Bagdad, y habló de profundizar la implicación militar en Yemen: «El año pasado tuvimos, es bien conocido, unos 70 millones de dólares en ayuda de seguridad. El próximo año esta ayuda será más que duplicada [3].

Al día siguiente Petraeus estaba en la capital de Yemen donde se reunió con el presidente del país, Ali Abdullah Saleh, para discutir «el continuo apoyo estadounidense para extirpar las células terroristas» [4].

El asesor de antiterrorismo de la Casa Blanca (ayudante del presidente para la seguridad nacional y antiterrorismo) John Brennan informó al presidente Barack Obama sobre la visita de Petraeus al nuevo escenario de la guerra de Washington y después declaró: «Hemos convertido a Yemen en una prioridad para el curso de este año y esto es lo último en este esfuerzo» [5].

Estados Unidos y los gobiernos occidentales han identificado las supuestas células terroristas en cuestión como células afiliadas a al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP, en sus siglas en inglés). Sin embargo, el 4 de enero CNN informó de que «un alto cargo estadounidense citó una rebelión de las tribus huti [houthi] en el norte y actividad secesionista en las áreas tribales del sur» como elementos que preocupaban a Washington. [6]

El origen confesional de los houthis es el Islam chií y no sunní, y las fuerzas de oposición en el sur están dirigidas por el Partido Socialista Yemení, por lo tanto los intentos de relacionar a cualquiera de los dos con al Qaeda son erróneos, interesados y deshonestos.

Tanto en el norte como en el sur [de Yemen] Estados Unidos, sus aliados de la OTAN (Gran Bretaña y Francia cerraron sus embajadas en Yemen a principios de este semana de forma conjunta con Estados Unidos) y Arabia Saudí están trabajando conjuntamente para apoyar al gobierno de Saleh en lo que a lo largo del mes pasado se ha convertido en un estado de guerra contra las fuerzas de oposición en el país.

Arabia Saudí ha emprendido bombardeos aéreos regulares y ataques con infantería y vehículos armados en el norte del país, y de acuerdo con fuentes rebeldes houthi, han sido apoyados por aviones de combate estadounidenses en sus ataques mortíferos contra pueblos.
Los portavoces houthi han acusado a Riyadh de lanzar más de mil misiles en Yemen y a finales de diciembre el ministro de Defensa saudí reconoció que sus bajas militares en el mes anterior incluían 73 muertos, 26 desaparecidos y 470 heridos.
En resumen, una guerra entre dos países fronterizos en la Península Arábiga.

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Sin embargo, Occidente tiene unos planes aún más amplios para Yemen, unos planes que incluyen integrar operaciones militares desde el noreste de África hasta la frontera china. Típico de las recientes declaraciones de altos cargos estadounidenses y de sus aliados occidentales, la semana pasada el primer ministro británico Gordon Brown afirmó, falazmente, que «la debilidad de al Qaeda en Pakistán les ha obligado a salir de Pakistán e ir a Yemen y Somalia» [7].

Brown declaró el 3 de enero a la [televisión británica] BBC: «Se ha reconocido Yemen, al igual que Somalia, como una de las zonas en las que no sólo tendremos que estar pendientes sino que tendremos que hacer algo más. Esto significa fortalecer la cooperación antiterrorista, significa trabajar más duramente en los esfuerzos de inteligencia» [8].
A Brown le corresponde explicar por qué si se «ha obligado a salir» a al Qaeda de Pakistán, está añadiendo soldados a la oleada de tropas estadounidenses y de la OTAN que pronto hará que la suma de soldados occidentales llegue a 150.000 en Afganistán mientras que se intensifican los ataques mortíferos en el propio Pakistán.

El primer ministro británico también ha pedido que se celebre un encuentro internacional sobre Yemen para finales de este mes y ha anunciado que «Gran Bretaña y Estados Unidos han acordado financiar una unidad de policía antiterrorista en Yemen...» [9]

En las noticias occidentales, o más bien venta de rumores, se acusa a los rebeldes yemeníes de suministrar armas a miembros de la oposición somalí y se dice que estos han ofrecido combatientes a los primeros.

En resumen, la oficialmente descartada pero reanimada y expandida de hecho «guerra global contra el terrorismo» se está librando hoy en un único teatro de guerra que se extiende desde el mar Rojo hasta Pakistán.
Un esfuerzo conjunto por parte de los Comandos Central de África del Pentágono y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte de forjar la consolidación de casi todo el continente europeo bajo el control de la OTAN y del Pentágono y ceder el control del continente africano al Comando de África estadounidense (AFRICOM) (excepto para Egipto, activo individual del Pentágono y socio del Diálogo Mediterráneo de la OTAN).

De hecho la administración Reagan inauguró el Comando Central en 1983 sobre los cimientos de la Fuerza Conjunta de Despliegue Rápido (RDJTF, en sus siglas en inglés) que su predecesor Jimmy Carter había activado tres años antes [10].
El desarrollo posterior de las Fuerzas de Despliegue Rápido (RDF, en sus siglas en inglés) se lanzó directamente para contrarrestar los acontecimientos en Afganistán y Somalia un 1979 (un componente integral de la doctrina Carter) y se diseñó deliberadamente para establecer el control militar en el Cuerno de África, el mar de Omán y el oeste del océano Índico.

Las administraciones pueden salir (George W. Bush y Tony Blair han cesado en sus cargos) y los nombres pueden cambiar (la guerra global contra el terrorismo se ha rebautizado operaciones de contingencia en el exterior) pero las ambiciones geopolíticas globales de Washington, ilimitadas desde el colapso del Pacto de Varsovia y de la Unión Soviética en 1991 no han hecho sino aumentar y universalizarse, y los medios empleados para llevarlas a cabo sino hacerse más agresivos.

En los últimos tiempos la Casa Blanca y sus aliados europeos han resucitado y exagerado el espectro de al Qaeda hasta un grado nunca visto desde los días inmediatamente posteriores al 11 de septiembre de 2001.

Con la excusa de proteger el territorio estadounidense de esta vaga y ubicua entidad, el Pentágono está implicado en operaciones militares que van desde el oeste de África hasta el este de Asia contra, entre otros, grupos de izquierda decididamente no vinculados a Osama bin Laden en Colombia, Filipinas y Yemen; milicias chiíes en Líbano y Yemen; rebeldes étnicos en Mali y Niger; y una rebelión cristiana extremista en Uganda.

Como los tristemente célebres ladrones de tumbas del siglo XIX William Burke y William Hare, tan bien pagados por proporcionar cadáveres a la facultad de medicina de Edimburgo y que cuando se quedaban sin cadáveres para vender los creaban, al Qaeda es un villano digno de confianza al que se puede evocar cuando sea necesario.

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Golfo de Adén (entre Yemen y la península Árabiga) un helicóptero SH-60B Sea Hawk especializado en la lucha antisubmarina del escuadrón Squadron Light (HSL) 37 y armado con el misil de crucero del USS Chosin (CG 65) se entrena en el Golfo de Adén y hace parte de la fuerza destacada en la región, el batallón 151, encargado de luchar contra la «piratería» en las costas de Somalia.
(Foto: US Navy).
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Se puede confundir a los combatientes al-Shabaab en Somalia con piratas en golfo de Adén para proporcionar un pretexto para una presencia naval permanente de la OTAN y sus aliados de la Unión Europea en una red que incluye el mar Rojo, el mar de Omán que lleva al Golfo Persico y la mayor parte de la costa este de África.

El componente estadounidense de la más amplia guerra afgana es la «Operación Libertad Duradera» que abarca Afganistán, Cuba (la base naval de la bahía de Guantánamo), Djibouti, Eritrea, Etiopía, Jordania, Kenia, Kirguizstán, Pakistán, Filipinaas, las Seychelles, Sudán, Tajikistán, Turquía, Uzbekistán y Yemen.

Djibouti, que alberga a aproximadamente 2.500 miembros del personal militar estadounidense en la primera base permanente del Pentágono en África, también es el cuartel general de la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada-Cuerno de África (CJTF-HOA, en sus siglas en inglés), establecida en 2001 varios meses antes de la «Operación Libertad Duradera» y que en muchos aspectos se superpone con ésta. El Comando Central del Pentágono trasladó la CJTF-HOA, con base en la base militar francesa de Camp Lemonier, a su Comando de África (AFRICOM) el 1 de octubre de 2008 cuando se activó formalmente AFRICOM.

Su zona de responsabilidad incluye Djibouti, Etiopía, Eritrea, Kenia, las Seychelles, Somalia, Sudán, Tanzania, Uganda y Yemen. Sus zonas de interés son las Comores, Mauricio y Madagascar. Éstas tres últimas son, como las Seychelles, islas naciones en el océano Índico. Estados Unidos amplió Camp Lemonier cinco veces su tamaño en 2006 y los soldados de todas las ramas de los servicios armados estadounidenses «utilizan la base cuando no trabajan ’repartidos’ por países como Kenia, Etiopía y Yemen» [11].

Al anunciar recientemente que «Yemen ha recibido equipamiento militar de Estados Unidos para ayudar al gobierno a luchar contra la red de al Qaeda en el sur del país» una agencia de noticias alemana añadía estos antecedentes: «En la década de 1990 Yemen dio la bienvenida a los combatientes árabes que habían abandonado Afganistán tras la caída de la Unión Soviética» [12].

Como con el propio Afganistán y otros lugares en los que el ejército estadounidense está luchando contra grupos insurgentes (Filipinas, Somalia y Yemen), con frecuencia el Pentágono se enfrenta con combatientes financiados, armados y adiestrados por su propio gobierno en Pakistán desde 1978-1992 bajo la Operación Ciclón, la mayor operación encubierta emprendida nunca por la CIA.

Una edición de 2008 de U.S. News & World Report, una revista a la que no se puede acusar de ser poco amistosa con la Casa Blanca y el Pentágono, escribió acerca de la guerra en Afganistán que «dos de los actores más peligrosos son dos violentos islamistas afganos llamados Gulbuddin Hekmatyar y Jalaluddin Haqqani, según altos cargos estadounidenses» [13].

Una valoración repetida en la Valoración Inicial del 30 de agosto de 2009 del general Stanley McChrystal, comandante de todas las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán. El informe, que fue la base para que la Casa Blanca incrementara las tropas en el teatro de la guerra hasta llegar a más de 100.000 soldados, afirmaba que «los principales grupos insurgentes en función de su amenaza para la misión son el Quetta Shura Taliban (05T), la Red Haqqani (HQN) y el Hezb-e Islami Gulbuddin (HiG)».

La revista U.S. News & World Report proporcionó estos antecedentes:

«Estos dos señores de la guerra (que actualmente encabezan la lista estadounidense de los hombres más buscados en Afganistán) fueron una vez unos de los más valiosos aliados de Estados Unidos. En la década de 1980 la CIA canalizó cientos de millones de dólares en armas y munición para ayudarles a luchar contra el ejército soviético... Hekmatyar, al que Washington consideraba que era un rebelde antisoviético en el que se podía confiar, incluso voló a Estados Unidos llevado por la CIA en 1985.
Los altos cargos estadounidense incluso tenían una alta opinión de Haqqani, al que consideraban el señor de la guerra rebelde más eficaz... Haqqani también fue uno de los principales defensores de los llamados afganos árabes y organizó hábilmente a los combatientes voluntarios árabes que fueron a emprender la jihad contra la Unión Soviética y ayudaron a proteger al futuro dirigente de al Qaeda Osama bin Laden»" [14].

En nombre de luchar contra este mismo bin Laden y al Qaeda, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, además de aumentar la fuerza militares combinadas que luchan en Afganistán ahora en su noveno año hasta más de 150.000 hombres, más hombres de los que desplegó nunca la Unión Soviética en esta nación, están intensificando las misiones mortíferas de los misiles [teledirigidos] drone (en inglés), los helicópteros de combate y los ataques de comandos dentro del vecino Pakistán.

Un reciente informe del gobierno en esta nación indicaba que habían muerto 708 personas sólo a causa de ataques con drones de la CIA.
Sólo cinco de estas personas fueron identificadas como sospechosas de al Qaeda y talibán [15].
El 6 de enero al menos 13 personas más murieron en un ataque con misil en la agencia tribal pakistaní de Waziristán del Norte.

El mes pasado un periódico militar estadounidense informó de que «un equipo operativo de combate de marines formado por 1.000 soldados capaz de desplegarse rápidamente a lugares conflictivos podría estar pronto a disposición del Comando de África estadounidense», un anuncio que llegó «unos pocos meses después de que las fuerzas especiales estadounidenses perpetraran un ataque a la luz del día en el interior del sur de Somalia» y después de que otra fuerza de marines «ya se hubiera desplegado para apoyar a misiones de adiestramiento en Uganda y Mali» [16].

A finales de octubre del año pasado el Secretario General de la OTAN el general Anders Fogh Rasmussen estuvo en los Emiratos Árabes Unidos [UAE, en sus siglas en inglés] para coordinar a los miembros de la Iniciativa de Cooperación de Estambul de la OTAN para una futura confrontación con Irán.

En una conferencia sobre las Relaciones OTAN-UAE y Futuras Perspectivas de la Iniciativa de Cooperación de Estambul amplió su misión a reclutar a las monarquías del golfo Pérsico para la siempre en aumento Guerra del Gran Afganistán: «Tenemos un interés común en ayudar a países como Afganistán e Iraq a volverse a levantar, en fomentar la estabilidad en Oriente Medio...y en impedir que países como Somalia y Sudán se deslicen más hacia el caos» [17].

Dos meses antes se informó de que «unos 75 miembros del ejército estadounidense y civiles se dirigirán a las islas Seychelles en las próximas semanas para organizar... operaciones [con aviones] Reaper, que empezarían en octubre o noviembre. El Comando de África estadounidense llama a la misión dirigida por la Marina Ocean Look. Estados Unidos instalará la base de los [aviones] Reapers (que se utilizarán para servicios de inteligencia, vigilancia y reconocimiento) en el aeropuerto regional de Mahe en las Seychelles...» [18].

El [avión] Reaper es el más novedoso vehículo aéreo (drone) no tripulado «cazador-asesino» del Pentágono equipado con quince veces más potencia de fuego y que vuela a tres veces la velocidad de su Predador precursor, utilizado con un efecto devastador en Pakistán y Somalia.
El pasado mes de octubre rebeldes somalíes afirmaron haber abatido un drone estadounidense y «residentes locales informan rutinariamente de aviones sospechosos de ser drones estadounidenses sobrevolando [su ciudad]. Se cree que los drones salen desde barcos de guerra situados en el océano Índico» [19].

El estacionamiento permanente de fuerzas militares estadounidenses en las islas Seychelles forma parte de un modelo de los últimos años de establecer tropas estadounidenses para manejar baterías de misiles, radares para interceptar misiles, bases aéreas, bases de contrainsurgencia y otras instalaciones en países en los que su presencia habría sido inconcebible hace unos pocos años: Afganistán, Colombia, Bulgaria, Djibouti, Irak, Israel, Kirguizstán, Mali, Polonia y Rumanía.
Un informe del 7 de enero afirma que Estados Unidos planea establecer una base aérea en Yemen, en el archipiélago Socotra del océano Índico [20].

Más tarde se reveló que «además de los aviones no tripulados, el ejército estadounidense está considerando establecer la base de la patrulla de aviones Navy P-3 Orion en las Seychelles por un tiempo limitado. Como el Reaper, el Orion puede vigilar una amplia región...» [21].

Una fuente de noticias de de Oriente Medio informó de la siguiente manera sobre estos hechos: «Estados Unidos está llevando esta empresa militar en África a nuevos niveles en medio de sospechas de que Washington podría estar promoviendo, sin embergo, otra agenda oculta. Se espera que operativos estadounidenses lancen aviones de vigilancia no tripulados sobre el territorio de las Seychelles desde barcos estadounidenses situados en sus costas, en lo que Washington afirma son [despliegues] con el objetivo de espiar a los piratas somalíes... Pretextos similares se utilizaron para justificar la invasión estadounidense de Afganistán, los ataques con misiles en Pakistán y sus cada vez menores operaciones militares en Irak... Washington también ha empezado a equipar a Mali con vehículos militares y equipamiento de comunicación por valor de 4,5 millones de dólares estadounidenses, en lo que se informa que es una creciente implicación estadounidense en África» [22].

A Estados Unidos no le llevó mucho tiempo hacer operar a los Reapers. A finales de octubre Associated Press informaba de que "aviones militares drone estadounidenses están patrullando las costas de Somalia por primera vez... Oficiales del ejército estadounidense afirman que aviones teledirigidos drones llamados Reapers, estacionados en la isla nación de Seychelles, están patrullando el océano Índico"[Associated Press, 23 de octubre de 2009.].

«Esto sucede mientras la Casa Blanca busca terrenos en los que establecer una importante presencia militar en África. El ejército estadounidense afirma que ha desplegado sus drones [’del tamaño de un avión de combate’], capaces de llevar misiles para patrullar las aguas de Somalia...» [23].

El intento de Washington de establecer una conexión Afganistán-Pakistán-Somalia-Yemen está íntimamente unido a sus planes para África en su conjunto [24].

El 4 de enero una página web militar estadounidense publicaba la siguiente actualización: «El Comando de África estadounidense ha reforzado sus fuerzas antipiratas con la reciente adición de un avión de patrullaje marítimo y más personal en las islas Seychelles. El pasado mes la armada desplegó tres aviones P-3 desde [barcos] VP-26 Tridents con base en Maine junto con 112 marinos a las Seychelles para patrullar las aguas del este de África... La insignia del Escuadrón Patrol 26, una calavera sobre un compás y dos bombas o torpedos en forma de X, se parece a la bandera Jolly Roger que simboliza la piratería» [25].

El pasado mes de septiembre se demostró qué tipo de piratas está utilizando el Pentágono como pretexto para su concentración militar en el Cuerno de África y en el conjunto del este de África cuando «soldados extranjeros en helicópteros bombardearon un coche...en una ciudad somalí...mataron a dos hombres y capturaron a otros dos que estaban heridos; los testigos afirmaron que oficiales del ejército estadounidense habían asegurado que había fuerzas estadounidenses implicadas en el ataque».
«Dos oficiales del ejército estadounidense afirmaron que estaban implicadas fuerzas del Comando de Operaciones Conjuntas Especiales estadounidense» [26].

Stanley McChrystal dirigió el Comando de Operaciones Conjuntas Especiales desde 2003 hasta 2008. Durante estos años se ha trasladado desde la vigilancia de operaciones de contrainsurgencia en Irak para asumir el control de todas las operaciones de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán.

Un testigo también informó de que «los helicópteros despegaron de un barco de guerra que llevaba la bandera francesa» [27] y una fuente rebelde afirmó: «Estamos reuniendo información de que un barco de guerra francés atacó un coche, lo destruyó completamente y se llevaron a algunos de los pasajeros». [28]

Las fuerzas militares francesas permanecen en la antigua colonia de Djibouti donde se adiestran para operaciones no sólo en Afganistán, sino también en varias antiguas posesiones africanas. Tropas, aviones de guerra y vehículos blindados de las naciones de la OTAN (bajo las banderas de la propia OTAN, de la Unión Europea, de Francia y de Estados Unidos) han intervenido en conflictos civiles y entre países fronterizos a lo largo y ancho de toda África en los últimos años: Somalia, Djibouti-Eritrea, Chad, la República Centroafricana, la región de Darfur en Sudán y en Costa de Marfil; desde el Cuerno de África hasta el rico en petróleo golfo de Guinea.

Un reportaje del mes pasado proporciona algunas indicaciones sobre el papel de Francia en el continente. Radio France Internationale describía a «soldados franceses en Djibouti adiestrándose para Afganistán y echando un ojo a África» con los siguientes detalles:
«Doce comandos de las fuerzas especiales llegaron primero» y «el ejército...tomó por asalto la playa... El ejercicio, considerado crucial para la preparación de batallas en una región tristemente célebre por sus políticas rebeldes, incluyó a todos los sectores militares del país, tierra, mar y aire. Al tiempo que tanques del desierto salían disparados hacia la playa, aviones Mirage cruzaban el cielo abierto. Mientras tanto, desde las bocas de vehículos blindados para transporte de personal se despachaba a las tropas de tierra y los helicópteros transportaban las armas a tierra.
’Es una demostración de fuerza. Demuestra que Francia es capaz de actuar militarmente’, afirmó un oficial de la armada. En los últimos años las tropas francesas en Djibouti han estado implicadas en varias...misiones militares en África. Ayudaron a reforzar a una brigada de Naciones Unidas que patrullaba en Costa de Marfil y el año pasado proporcionaron ayuda logística y táctica a soldados de Djibouti que rechazaron un ataque de la vecina Eritrea. Por el momento el primer escenario de combate que verán estas tropas es Afganistán, donde Francia forma parte del contingente de la OTAN. Su paisaje montañoso y árido se parece mucho al paisaje ondulado y lunar de Djibouti. Estas tropas forma un contingente de 2.500 soldados con base en Djibouti» [29].

Además de encuentros armados intermitentes entre tropas de Djibouti y Eritrea, en las últimas semanas han salido a la luz noticias de combates mortales dentro de Eritrea y entre esta nación y la vecina Etiopía.
Djibouti y Etiopía son regímenes cliente de Occidente y poderes militares en el Cuerno de África, y como se ha demostrado más arriba, está avanzando rápidamente la integración de los frentes de guerra del sur de Asia y del noreste de África.

Desde el otoño de 2008 la OTAN empezó lo que denomina operaciones en contra de la piratería en las costas de Somalia y más lejos en el interior del golfo de Adén, a menudo en asociación con despliegues similares por parte de la Unión Europa con la que comparte buques de guerra, comandantes e «intereses estratégicos comunes» según el acuerdo Berlin Plus y otros [30].

La operación de vigilancia naval y de destrucción de la OTAN en el Cuerno de África y cerca de éste es una extensión de su toma de poder efectiva de todo el mar Mediterráneo con la Operación Esfuerzo Activo [31] iniciada en 2001 según la cláusula de asistencia militar mutua del Artículo 5 de la Alianza e incrementada con el bloqueo de la costa mediterránea de Líbano por parte de barcos de guerra de naciones de la OTAN bajo los auspicios de la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano (UNIFIL, en sus siglas en inglés) que se inició después del ataque israelí a Líbano en 2006.

La Fuerza Conjunta Marítima (MTF, en sus siglas en inglés) de esta última «ha saludado a unos 27.000 barcos y remitido a casi 400 barcos sospechosos a las autoridades libanesas para una inspección en profundidad. Trece países (Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Indonesia, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia y Turquía) han contribuido al MTF con unidades navales» [32].

Los despliegues de la OTAN y la Unión Europea en el golfo de Adén son las primeras operaciones navales en la región en la historia de ambas organizaciones y las primeras de la Unión Europea en las aguas de la costa de África.

La expansión de la presencia militar en el golfo de Adén y en el mar de Omán da a las naciones de la OTAN el control de las vías navegables que van desde el estrecho de Gibraltar al de Hormuz.

Como veterano diplomático y analista indio M. K. Bhadrakumar lo describió en 2008: «Actuando como un rayo y sin publicidad la OTAN seguramente ha creado un fait accompli [hecho consumado].
El despliegue naval de la OTAN en la región del océano Índico es un paso histórico y un hito en la transformación de la Alianza. Ni si quiera en el momento más crucial de la Guerra Fría la Alianza tuvo presencia en el océano Índico. Estos tipos de despliegue casi siempre tienden a ser de duración indefinida. En 2007, una fuerza naval de la OTAN visitó las Seychelles en el océano Índico y Somalia, dirigió ejercicios en el océano Índico y volvió a entrar en el mar Mediterráneo vía en mar Rojo a finales de septiembre» [33].

Y añadió: «Altos cargos estadounidenses han declarado públicamente que AFRICOM y la OTAN prevén una conexión institucional aguas abajo. La estrategia global de Estados Unidos es llevar paulatinamente la OTAN a África de manera que llegue a ser óptimo su futuro papel en la región del océano Índico (y en Oriente Medio) como instrumento de la agenda de seguridad global estadounidense» [34].

El pasado mes de agosto el director de AFRICOM, general William Ward, afirmó que Somalia era «un foco central del ejército estadounidense en el continente».

Para indicar el alcance de los planes del Pentágono no sólo en Somalia sino en la región «el general William Ward ha prometido un apoyo continuo al gobierno federal de transición de Somalia... Hizo estas declaraciones durante una visita a Nairobi, Kenya, que es un aliado clave de Estados Unidos en la región. Cuando se le preguntó por las advertencias estadounidenses a Eritrea por su supuesto apoyo a al-Shabab, el general estadounidense condenó todo apoyó exterior a los rebeldes somalíes» [35].

Altos cargos estadounidenses, británicos y de otros países occidentales han estado haciendo un gran esfuerzo para establecer la (muy) endeble relación entre el llamado frente de guerra AfPak y la necesidad de una intervención militar directa en el este de África y la península Arábiga, como se vio anteriormente con la ridícula afirmación del primer ministro británico de que la OTAN ha tenido tanto éxito en expulsar a supuestos miembros de al Qaeda de Pakistán que han buscado refugio en Somalia y Yemen. Más lógicamente, en vez de ello [lo han buscado] en sitios como Cachemira, Tajikistán y Uzbekistán.

De forma similar los gobiernos occidentales no están ahorrando esfuerzos para fabricar o exagerar vínculos entre los numerosos conflictos armados en el Cuerno de África. Se acusa a los rebeldes somalíes de apoyar al gobierno de Eritrea en su conflicto fronterizo con Djibouti; también se les acusa de ofrecer combatientes para el conflicto interno en el sur de Yemen.

A su vez se acusa a los rebeldes yemeníes de proporcionar armas a los combatientes al-Shabaab de Somalia y cerniéndose por encima de todo ello está la implicación de que Irán está patrocinando a las fuerzas chiíes en el norte de Yemen.

Sin embargo, existe gran cantidad de pruebas que documentan una genuina intervención extranjera en la región: ataques estadounidenses con misiles, bombas, helicópteros y fuerzas especiales en Somalia y Yemen, y coordinación con los ejércitos de Djibouti y Etiopía en conflictos dentro de Somalia y con Eritrea. Ataques saudíes por aire y tierra en Yemen con el resultado de la muerte de cientos de personas y el desplazamiento de miles de civiles. Operaciones de comando francesas en Somalia y adiestramiento en combate en Djibouti para la guerra en la zona y más allá.

En Occidente se ignora a las verdaderas fuerzas exteriores implicadas en acciones militares a favor de afirmaciones no fundamentadas de que la región está siendo inflamada por los mismos adversarios contra los que Estados Unidos y la OTAN están en guerra en el subcontinente indio y de que los villanos dentro del Cuerno de África y cerca de éste, además de ser la franquicia de al Qaeda, están inextricablemente unidos y en cierto modo vinculados con las operaciones de los piratas. Ésta es la retorcida lógica y los rocambolescos subterfugios utilizados para preparar a las opiniones públicas de Occidente para una escalada de la intervención militar a lo largo de más de 3.000 kilómetros por todo el océano Índico desde el teatro de la guerra de Afganistán-Pakistán.

Los barcos de guerra de la OTAN están haciendo de puente entre ambos extremos. El pasado mes de agosto el bloque militar lanzó su segunda operación naval en las costas de Somalia, el nombre de la cual, Escudo del Océano, indica por sí mismo solo el alcance de los objetivos de la Alianza en el triángulo África-Asia-Oriente Medio. La misión incluye barcos militares de Gran Bretaña, Grecia, Italia, Turquía y Estados Unidos, y según la OTAN «otros países están pensando reforzar la operación que podría evolucionar en cualquier momento».
Un portavoz de la OTAN dijo entonces: «No se ha establecido un marco temporal para esta operación a largo plazo, que durará cuanto se considere necesario» [36].

La Unión Europea está llevando a cabo una misión complementaria, la Operación Atalanta, «que tiene seis fragatas y trabaja con armadas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y la coalición dirigida por Estados Unidos», y «opera en el golfo de Adén y el océano Índico ...desde el este de las aguas territoriales somalíes a 60 grados de longitud, que va hacia el sur desde la punta este de Omán y 250 millas al este de las Seychelles» [37].
El contraalmirante Peter Hudson del centro del comando de la flota en Gran Bretaña anunció el mes pasado que la operación podía aumentar aún más su alcance hasta llegar a la mayor parte del oeste del océano Índico.

El pasado mes de septiembre el comandante del Grupo Marítimo 2 de la OTAN en el golfo de Adén se reunió con altos cargos de la región autónoma de Puntland en Somalia para planificar operaciones.

A mediados de diciembre la OTAN estableció una conexión directa entre su guerra en el sur de Asia y su expansión en el océano Índico al anunciar que estaba considerando desplegar aviones de vigilancia AWACS al segundo. «Los comandantes están tratando de respaldar un destacamento especial en contra de la piratería formado por cinco barcos con uno de los aviones de vigilancia con sistemas de alarma y control, posiblemente compartiéndolo con la Fuerza Internacional de Asistencia en Seguridad aliada que combate en Afganistán» [38].

El primer día de este año en una noticia con el titular de «Canadá ayudará a defender Yemen de los refuerzos de al Qaeda» una agencia de noticias canadiense revelaba que «un portavoz de la OTAN afirmó que barcos de guerra que patrullan la vías de navegación por el golfo de Adén, que separa Somalia de Yemen, tenían conocimiento de que al-Shabab, un grupo armado inspirado en al Qaeda y con base en Somalia, había anunciado sus planes de enviar combatientes a Yemen» y a consecuencia de ello «un barco de guerra canadiense implicado en operaciones dirigidas por la OTAN en contra de la piratería en las costas de Somalia ahora tenía una tarea adicional...» [39].

Somalia y Yemen están uno frente a otro en el extremo del golfo de Adén donde el mar Rojo se encuentra con el mar de Omán y el Mediterráneo se conecta con el océano Índico. Un arco que efectúa la conjunción de tres de los más importantes continentes del mundo.

Un territorio demasiado importante para Estados Unidos, cuyo jefe de Estado el pasado mes se autoproclamó comandante en jefe de la única superpotencia militar del mundo y que durante la década pasada se declaró vetado a las expediciones militares conjuntas y de la OTAN.

Traducción
Beatriz Morales Bastos

[1] Reuters, 1 de enero de 2010.

[2] Russian Information Agency Novosti, 30 de diciembre de 2009.

[3] Reuters, 1 de enero de 2010.

[4] CNN, 4 enero de 2010.

[5] CNN, 2 de enero de 2010.

[6] CNN, 4 de enero de 2010.

[7] Agence France-Presse, 4 de enero de 2010.

[8] Xinhua News Agency, 4 de enero de 2010.

[9] Press TV, 3 de enero de 2010.

[10] Cold War Origins Of The Somalia Crisis And Control Of The Indian Ocean Stop NATO, 3 de mayo de 2009.

[11] Combined Joint Task Force - Horn of Africa, 17 de abril de 2009.

[12] Deutsche Presse-Agentur, 1 de enero de 2010.

[13] U.S. News & World Report, 11 de julio de 2008.

[14] Ibid.

[15] Ibid.

[16] Stars And Stripes, 16 de diciembre de 2009.

[17] Al Arabiya, 1 de noviembre de 2009.

[18] Stars and Stripes, 29 de agosto de 2009.

[19] Press TV, 19 de octubre de 2009.

[20] Press TV, 7 enero de 2010.

[21] Voice of America News, 2 de septiembre de 2009.

[22] Press TV, 21 de octubre de 2009.

[23] Press TV, 25 de octubre de 2009.

[24] AFRICOM: Pentagon Prepares Direct Military Intervention In Africa. Stop NATO, 24 de agosto de 2009. http://rickrozoff.wordpress.com/200...
AFRICOM Year Two: Seizing The Helm Of The Entire World
Stop NATO, 22 de octubre de 2009. http://rickrozoff.wordpress.com/200...

[25] Stars and Stripes, 4 de enero de 2010.

[26] Associated Press, 14 de septiembre de 2009.

[27] Ibid.

[28] Agence France-Presse, 14 de septiembre de 2009.

[29] Radio France Internationale, 11 de diciembre de 2009.

[30] NATO http://www.nato.int/cps/en/natolive...

[31] NATO http://www.nato.int/cps/en/natolive...

[32] UN News Centre, 31 de agosto de 2009.

[33] Asian Times, 20 de octubre de 2008.

[34] Ibid.

[35] Voice of America News, 21 de agosto de 2009.

[36] Agence France-Presse, 17 de agosto de 2009.

[37] Bloomberg News, 11 de diciembre de 2009.

[38] Bloomberg News, 21 de diciembre de 2009.

[39] Canwest News Service, 1 de enero de 2010.

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