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«El arte de la guerra»

Plutón vuelve del infierno

En flagrante violación de los tratados internacionales, Italia –al igual que otros países aliados de Estados Unidos– alberga un depósito de bombas atómicas estadounidenses. Esa instalación secreta está actualmente en proceso de renovación, sin que nadie conozca la inconfesable actividad que se desarrolla en sus subterráneos.

| Roma (Italia)
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Una bomba nuclear estadounidense del tipo B61 a punto de ser cargada

«Site Pluto» (Emplazamiento Plutón) fue el mayor depósito de armas nucleares del US Army en Italia en tiempos de la guerra fría. En sus instalaciones subterráneas, debajo de la colina de Longare (en Vicenza), se guardaban más de 200 artefactos nucleares «tácticos», o sea misiles de corto alcance, proyectiles de artillería y minas de demolición, listos para desencadenar el infierno atómico en territorio italiano. Oficialmente desactivado como depósito en 1992, parte de la instalación fue destinada a las comunicaciones satelitales, manteniéndose así en un semiletargo.

En este momento, Plutón se está despertando, dispuesto a asumir nuevamente su función guerrera a plena capacidad. Una serie de trabajos se han puesto marcha dentro de su perímetro cerrado y altamente vigilado. El proyecto prevé la construcción de un edificio de 5 000 m² donde los soldados estadounidenses, especialmente los de la 173ª Brigada Aerotransportada, con base en Vicenza, se entrenarán con tecnología de vanguardia. Nadie sabe, sin embargo, qué tipo de actividades se desarrollarán realmente tras el muro de «protección», de 6 metros de altura, que rodea la instalación. Tampoco se sabe qué uso tendrán sus subterráneos. Los misterios de Plutón se mantienen así bajo el sello del secreto militar, garantizado al Pentágono en el marco de los acuerdos secretos entre los gobiernos de Italia y Estados Unidos.

Lo que para nadie es un misterio es el hecho que la reactivación de esa instalación forma parte del fortalecimiento de toda la red de bases militares de Estados Unidos en el territorio [italiano] de Vicenza. Allí se ha instalado el US Army Africa y el gobierno Prodi [1] autorizó a la 173ª Brigada Aerotransportada a construir una nueva base en el área del aeropuerto Dal Molin.

Se abre aquí un escenario más inquietante aún. Como declarara el 28 de febrero de 2007 al Senado [italiano] el entonces presidente Francesco Cossiga [2], la 173ª Brigada Aerotransportada [estadounidense] es «un instrumento del plan de disuasión y de respuesta, incluso nuclear, designado como Punta de Diamante». Estados Unidos –según confirma la Federación de Científicos de ese país en un informe de mayo 2012– mantiene 50 bombas nucleares por cada avión en [la base aérea estadounidense] de Aviano (en la región [italiana] de Pordenone, Friuli-Venecia Julia) y 20 en Ghedi Torre (Brescia). No se trata de simples residuos de la guerra fría sino de eficientes bombas atómicas del tipo B61, más de 10 veces más potentes que la bomba de Hiroshima. Pero esas bombas van a ser reemplazadas progresivamente por una nueva bomba atómica, la B61-12, todavía más poderosa. Dichas bombas se mantendrán depositadas en hangares especiales junto a los aviones de combate preparados para el ataque nuclear: aeronaves F-16 estadounidenses, en la base de Aviano, y Tornado italianos en Ghedi Torre. La fuerza aérea italiana participó en la maniobra estadounidense de guerra nuclear «Steadfast Noon», en mayo 2010, en Aviano, y en septiembre de 2011, en la base aérea de Volkel, en Holanda. No se puede descartar por lo tanto la posibilidad que el resucitado «Site Pluto» también se utilice en maniobras de guerra nuclear y que se convierta, nuevamente, en depósito y centro de transporte de armas atómicas. Sobre todo a partir del momento en que los F-16 y los Tornado sean reemplazados por los cazas F-35 de quinta generación, para cuyo uso está concebida la nueva bomba atómica B61-12. Los pilotos de los F-35 italianos también se entrenarán para el lanzamiento de la B61-12.

Italia seguirá violando de esa manera el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, a pesar de que lo firmó y se comprometió con ello a «no recibir de nadie armas nucleares, ni el control de ese tipo de armas, directa o indirectamente». Esto, y otras cosas más, es lo que se oculta en las instalaciones subterráneas de «Site Pluto», sobre las que se construirá un edificio que, según se ha asegurado, tendrá poco impacto en el medio ambiente y estará dotado de paneles fotovoltaicos… para evitar la contaminación.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la traducción al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] Gobierno Prodi de “centroizquierda”.

[2] Francesco Cossiga fue presidente de la República Italiana de 1985 a 1992.

Manlio Dinucci

Geógrafo y politólogo. Últimas obras publicadas: Laboratorio di geografia, Zanichelli 2014 ; Geocommunity Ed. Zanichelli 2013 ; Escalation. Anatomia della guerra infinita, Ed. DeriveApprodi 2005.

 
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