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El Partido del Pueblo

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por Luis Alberto Salgado

8-2-2013

Escribo esto para los verdaderos apristas.

Muchos compañeros comprendieron desde el comienzo la gravedad de lo que pasaba, así como la magnitud de la tarea por delante, otros entendieron….pero escogieron mirar a otro lado por el momento: “ya pasará, esto se corregirá, además, la unidad del Partido”, comprensible ….hasta cierto punto….mas otros escogieron la inercia….hasta ahora, es lo más fácil, lo más cómodo y, paradójicamente, se auto-justifican: “en nombre de la lealtad hay que seguir en el Partido, bajo la actual dirigencia y con el que llegamos dos veces a Palacio y podemos llegar una tercera…si criticas la corrupción públicamente eres desleal…los trapitos sucios se lavan en casa….los que se van son traidores”…. y claro, quienes dicen eso van siendo menos….

Estos párrafos los dirijo a quienes tienen claridad de espíritu, limpieza de alma, a quienes mantienen la emoción del ideal del aprismo de Haya de la Torre, de nuestros fundadores y nuestros mártires, que saben que el camino por la justicia social de pan con libertad sigue siendo cuesta arriba, pero quienes tienen la valentía genética de confrontar situaciones difíciles y tomar decisiones necesarias; esto va dirigido, en suma, a aquéllos a quienes les duele el Perú….porque las falencias, aciertos históricos, desaciertos o decisiones controversiales del PAP están estrechamente vinculados a nuestra nación….para bien y para mal.

El PAP de ahora no es el APRA de Haya de la Torre

Ustedes lo saben bien, compañeros, el PAP de hoy ya no es el APRA de Haya de la Torre. Drástica diferencia. Sensible, categórica decepción. Orfandad de orfandades, como diría nuestro César Vallejo en uno de sus poemas, que quizá lo escribió para momentos así.

Víctor Raúl nos dejó físicamente hace más de 33 años. Ya no está aquél ante quien los jóvenes de los años 70, desafiando a la dictadura, desfilábamos en el Día de la Fraternidad y expresábamos - plenamente conscientes de la situación- con toda la fuerza de nuestros pulmones y de nuestra alma: “Contigo hasta muerte, contigo hasta la muerte….”. Y él nos miraba con serenidad, severo y tierno a la vez….así es compañeros, Víctor Raúl ya no está…..pero sigue siendo el Jefe real, la inspiración ética fundamental, el hombre que aún con sus errores de humanidad, personificaba nuestra historia política desde 1923 - y quizás desde 1920 durante el congreso de estudiantes del Cusco - , pasando por el drama, la tragedia y la epopeya de Trujillo en 1932; la larga clandestinidad del 34 al 45, la primavera democrática de 1945, los años álgidos de la persecución del dictador Odría y las decisiones del 56 y el 63….pero también el Haya que en 1970 y 1971 y en los años siguientes, en medio de la dictadura de Velasco, nos inspiraba para continuar forjando nuestra lucha juvenil “por la gran transformación del Perú con pan y libertad, con fraternidad entre todos los peruanos” y “por la integración de América Latina”….sí pues, compañeros, ese hombre ya no está físicamente y sólo su recuerdo fortalecido en nuestras conciencias, por el contraste con la realidad actual, me hace - nos hace - seguir afirmando que somos apristas, con todo lo que su figura y su memoria evocan con la pléyade de hombres y mujeres dignos y decentes que década tras década lo siguieron y fueron cayendo en el sacrificio o fueron yéndose por el transcurso del tiempo….hasta que él mismo se fue, en austeridad, sin aspavientos, nunca con soberbia….porque escogió morir en austeridad… ¡era líder de verdad!.... ¡y por eso lo siguieron otros seres humanos de estirpe desde 1930!

¡Dignidad y decencia, compañeros, que fue lo permanente durante el liderazgo de Víctor Raúl!. Dignidad y decencia, la decisión más inteligente de todas….Por eso duramos tanto tiempo a pesar de las duras adversidades. Eso es lo que debimos mantener, como colectivo, por sobre todo, a partir del 2 de agosto de 1979 y en las tres décadas que siguieron a su muerte; y que los dirigentes nacionales que siguieron debieron asumir como norma fundamental e inconmovible de vida (¡quizás lo único que no debió cambiar!) al asumir la conducción del Partido. La conducción, digo, que no el liderazgo, pues el liderazgo se va ganando con méritos reales, va apareciendo con el ejemplo ético, y se va viendo por sus frutos con el transcurso de los años….y eso no se puede heredar. No lo hicieron.

Junto con las ideas políticas confrontadas con la realidad cambiante, con la doctrina en cambio dialéctico natural, con nuestra filosofía de humanismo y solidaridad, con el auténtico mensaje de fraternidad con nuestros compatriotas en este Perú diverso, multiétnico y pluricultural, y en lo cotidiano de la fuerte y dura lucha política, unido a todo eso, como precondición indispensable: ¡dignidad y decencia....!

Así es, compañeros, estos tiempos son muy distintos, en ausencia de Víctor Raúl. Su presencia octogenaria, que expresaba indiscutida autoridad moral - y la autoridad política derivada de ella - , ya no está entre nosotros….y cuán necesaria es esa autoridad moral cuando un conjunto humano tiene como objetivos causas nobles y superiores. Y si no es así, pues que se dediquen a otra cosa y que no sigan fingiendo ni estafando más al convertir a la política en su negocio para lucrar. ¡La política no es negocio, señores!

Esta crisis no tiene precedentes

El año 2013, ausente Haya de la Torre, no es la situación de quienes se fueron en 1960 ó 1961 bajo los cantos de sirena de la revolución cubana…., o en 1968 bajo la oferta oportunista del militarismo golpista: la dictadura de Juan Velasco….como tampoco es la situación de 1979/80, a poco de morir el “Viejo”, con el aprismo aún herido hondamente por su partida, y la crisis inmediata que sobrevino, originada en el proceso de determinar quién debía ser nuestro candidato presidencial….no estuvimos a la altura entonces y que cada uno asuma la responsabilidad que le cupo en ella, - propiciada por actos y conductas concretas - esa crisis no era inevitable… Y los que la causaron saben bien a qué me refiero.

No compañeros, no me digan que lo que ocurre ahora es igual que antes, que “ya ha habido cismas en el pasado” y que quienes se fueron, regresaron luego pidiendo perdón a Víctor Raúl (que claro que ocurrió así….a Víctor Raúl) y que “igual pasará ahora….”. Para quienes piensen o esperen que así sea, les digo: no será así, porque las razones y las circunstancias son completamente distintas, diferencia fundamental, porque la decencia y la dignidad no se negocian….y porque la autoridad moral de Víctor Raúl ya no está.

Hasta 1985 el Partido no había llegado al gobierno, y no se había puesto a prueba nuestro verdadero temple de seres humanos con cierto poder de Estado. No nos habían puesto a prueba el fango y las arenas movedizas del poder….y del manejo del presupuesto público.

Dicen que el poder cambia a las personas pero creo que la verdad es que el poder hace ver a las personas como realmente son.

Pues allí es donde se demuestra la fortaleza del espíritu y la autenticidad de las convicciones, o la endeblez y falsedad del discurso aparentemente convincente pero que se va revelando demagógico y, finalmente, vil. Y esto vale para todos, incluido el actual gobierno de Ollanta Humala.

Y en lo que se refiere al APRA, en ese pasado nadie, absolutamente, nadie en sus cabales y con honestidad, podía acusar a los apristas o a nuestros dirigentes de corruptos, de ladrones o de maniobreros para encubrir corruptelas o para evadir responsabilidades judiciales y penales en búsqueda de impunidad.

Sí, claro que nos atacaban ideológica y políticamente, - y muchas veces lo hacían con fanatismo, crueldad y torpeza - por decisiones tomadas en medio de situaciones donde las familias apristas tenían que vivir en angustia y casi en la clandestinidad, con el padre muerto o en la cárcel, o en el destierro, en penurias económicas, por defender un ideal de justicia en un Perú oficial explotador, hipócrita y racista. La derecha oligárquica, con su prensa venal y odiosa, había construido una historia malévola sobre las décadas de violencia contra el APRA….pero no podían decir que los apristas eran deshonestos ni ladrones (nadie les hubiera creído y lo sabían)….imposible referirse así a Haya de la Torre, a Manuel Seoane, a Luis Alberto Sánchez, a Carlos Manuel Cox, a Ramiro Prialé, a Luis Heysen, o a tantos otros patriarcas del aprismo en las provincias y departamentos del Perú. Los apristas realmente tenían orgullo de su gran Partido…. ¿Qué ocurre ahora, compañeros?

1980

En 1980 debimos llegar al gobierno del Perú si hubiera habido integridad suficiente para jugarnos limpio entre nosotros. A la muerte de Víctor Raúl - en razón de su ejemplo de austeridad y de su ejecutoria como presidente de la Asamblea Constituyente, y la de ese grupo visible de apristas hombres y mujeres de su generación - , el APRA tenía, según encuestas reales y no manipuladas de la época, un sólido 62 % de aprobación y respaldo popular. Por esta razón, el compañero que en condiciones normales hubiera sido ungido como candidato presidencial del Partido, con transparencia y con inapelable legitimidad, hubiera llegado normalmente a ser el primer presidente aprista de la República….en 1980. Pero algo muy extraño ocurrió….

Y 1980, a pesar de todo, fue un prolegómeno de 1985, la culminación de una etapa de forja, de experiencia en la lucha, de sacrificio consciente, de un camino dramático de más de 55 años que era el antecedente y la carta de presentación histórica a las elecciones del 85, luego del inesperado, doloroso…y extraño fracaso de 1980.

El c. Armando Villanueva, - me refiero a él con el respeto que le tenemos y le tuvimos nuestra generación - , pudo haber ganado las elecciones generales de 1980, si el congreso XII del PAP, a poco de la muerte de Víctor Raúl, no hubiera estado signado por severos cuestionamientos que debilitaron rápidamente nuestra imagen y nuestra presencia colectiva ante los pueblos del Perú. En 1980 Fernando Belaúnde no ganó, el APRA perdió….porque prácticamente por los hechos y errores de algunos le entregamos la presidencia del Perú. ¿Quién o quiénes fueron los responsables principales de esta verdadera e inesperada derrota electoral?. Lo que pasó en 1980 bien podría ser un tema universitario de tesis en ciencias políticas que quizás deberían realizar compañeros de las generaciones jóvenes.

“Perros del hortelano”; “ciudadanos de segunda”; “la plata llega sola”: frases insignia del gobierno que terminó el 2011

Vergüenza siente todo aprista verdadero de que se le asocie con un gobierno que hizo de estas frases su insignia de identificación. Y no es un secreto de Estado que decenas de miles de apristas en todo el país sienten náuseas al ser identificados con ese “liderazgo” que lacera la conciencia y nos avergüenza ante nuestros hijos y las nuevas generaciones. Lo demostraron en las elecciones del 2011.

Cuando Alan García, siendo ya presidente escribió su artículo “El Perro del Hortelano” en el diario “El Comercio”, o en un discurso ante presuntos empresarios inversionistas lanzó entre líneas o desembozadamente el concepto de “ciudadanos de segunda” - atacando o menospreciando a los pobladores y comunidades que defienden sus tierras frente a la depredación o el extractivismo minero sin control impuesto abusiva y a veces violentamente desde la época de Fujimori - era muy consciente del efecto político de ellas y sabía que esas frases iban a satisfacer íntimamente a sectores racistas poderosos. Al hacerlo cumplía, además, su objetivo de consolidar su alianza sin condiciones con el poder económico poniendo a su gobierno - y por ende al PAP, “presidido” por él - al servicio de ese poder que no reconoce patria para todos y que históricamente envió a generaciones de apristas a la cárcel, al destierro o a la muerte.

Así, el aprismo, que surgió al Perú político del siglo XX como una corriente social que enarbolaba la fraternidad entre todos los peruanos y que se fue constituyendo en una fuerza política definida de reconciliación e integración nacional sobre la base de la justicia social con libertad, el aprismo, que en el discurso inaugural de 1931 Haya de la Torre identificó con el advenimiento de la “política sana, la política buena, la política con entrañas” fue traicionado en su esencia y fundamento por quien presuntamente era uno de sus principales representantes. El desahucio moral y político.

Por eso, compañeros, ya no es ni podrá ser igual. Nadie con inteligencia y honestidad nos podría insistir que “la lucha hay que darla adentro”, como si las diferencias fueran de carácter personal o de naturaleza adjetiva y secundaria. Las discrepancias son categóricas, compañeros. Pues lo que vivimos no es “cisma”, ni división, ni nada por el estilo. Esto es una verdadera crisis integral del Partido Aprista Peruano debido a la ultra-derechización ya mencionada (impuesta con arrogancia) y, además, por el ambiente tóxico permisivo con la corrupción generados por su dirigencia nacional subordinada a la voluntad de García y su proyecto personal obsesivo de ver si logra ser presidente por tercera vez, a cualquier costo. Ese es el plan. Y en lo que a muchos apristas concierne, hasta aquí llegamos con ese proyecto aberrante.

Compañeros en todo el país entienden esto muy bien, incluida parte importante de nuestra juventud. De allí la enorme decepción que origina desánimo, la pérdida de mística, y la desmovilización. Porque quienes, supuestamente, debían liderar no lideran nada, pues no hay causa superior, ni justa, ni inspiradora qué defender.

¿Cuál es la alternativa?; ¿esperar un próximo congreso partidario anunciado, debido a la debacle de abril 2011, para octubre de ese año?; ¿postergado luego para enero del 2012, y luego para mayo del mismo año, y después a diciembre y ahora anunciado para mayo del 2013… ¿Congreso?; ¿bajo qué condiciones?....¿organizado y controlado por los mismos responsables del fracaso?; ¿con esos padrones alterados ilícitamente por ellos mismos cien y mil veces?; ¿manipulado por gente sin escrúpulos que nunca debió tener acceso a ellos y que con absoluto descaro, pero en silencio, desacatan decisiones del congreso partidario anterior?; ¿congreso con esos padrones de donde han sido “depurados”, “separados”, o simplemente eliminados más de 200,000 nombres - entre ellos miles de familias apristas - sin ningún proceso, ni explicación ni transparencia?.

Insulto a la inteligencia, compañeros. No pretendamos no ver estas cosas. No pueden organizar, supervisar y controlar un hipotético próximo congreso del Partido, quienes son los culpables directos de la debacle ética, política y electoral del PAP, asociado hasta ahora, lamentablemente, al APRA de Haya de la Torre por la prensa diaria y, obviamente, por los pueblos del Perú.

No pueden organizar el congreso partidario los que han hundido en la vergüenza y el descrédito al otrora gran Partido de Haya de la Torre….pero siguen absolutamente empeñados en controlarlo usando parte de las ingentes cantidades de dinero por las cuales, precisamente, se acusa injustamente de corruptos a los apristas. Y siguen controlando formalmente, además, porque aprovechan la inacción de compañeros de buena fe, paralizados por el temor a una sanción. Los culpables de la debacle aprovechan la inercia, las distancias, y la desarticulación entre nuestras bases territoriales del sur, del centro y del norte del país ejerciendo, además, un chantaje emocional con aquello de “la lealtad, la fraternidad aprista, y la unidad del Partido”, una táctica trillada de coacciones, corruptelas, amenazas y ofertas de candidaturas a alcaldías y regidurías para el 2014, para neutralizar cuestionamientos o…lo que más temen….una decisión coordinada de la militancia en todo el país expresada orgánicamente, que desconozca a Alan García y a su cúpula.

Así, los culpables de la más grave crisis del APRA cuentan con la inercia de los demás, con el “dejar hacer”, que siempre es lo más fácil: “No hagas olas, compañero, porque esos tienen mucho dinero, manejan gente, no puedes hacer nada. Inclínate nomás o anda a tu local y protesta y grita todo lo que quieras allí...pero hasta allí nomás, y luego…regresa a tu casa. Tienes derecho al pataleo”. En realidad, a lo que todo esto apunta es a mantener una cultura del encubrimiento y del secreto frente a lo que es categóricamente inaceptable porque es la negación grotesca del aprismo histórico.

¿Callar y seguir callando?

Callar y seguir callando ante lo aberrante y ante la corrupción, año tras año, es lo que lleva a cualquier institución, entidad e inclusive a una nación a su autodestrucción. Es la anomia y pérdida de identidad en que caen grupos humanos o pueblos. Las democracias degeneran en tiranías putrefactas, antecedente inmediato de la desaparición de naciones o imperios….o partidos políticos. Por ello sostengo que este escenario de silencios forzados por amenaza o autoimpuestos por el temor, constituye, un insulto a la dignidad del aprista y un intento de burlarse de su inteligencia. Y esto explica por qué cada vez hay más apristas que asumen su valentía y no están dispuestos a aceptar esto más.

Por lo anterior sostuve cuando escribí el Manifiesto a los apristas en el año 2009: ya no es posible callar.

Dos caminos, dos posibilidades no excluyentes ni incompatibles Un camino: ¿la utopía de la “institucionalidad”?

Un camino es esperar la coordinación, buscar a quienes asuman los liderazgos en las regiones y provincias y en los distritos de Lima y el Callao para desconocer a esa dirigencia de oprobio que ya no representa al APRA ni al pueblo aprista; ¿estamos listos para ello?; ¿cuántos lo están?; ¿acumulando fuerzas?;¿hasta cuándo?. ¿Llegará ese momento?. ¿Cuándo?....Claro, “espérate hasta después de la próxima elección…”

Algunos ya lo intentamos todo, con juego limpio, recorriendo el país, con el ánimo de tener un debate elevado con esos dirigentes cuestionados, con la propuesta y la esperanza de métodos transparentes para elegir a quiénes deben liderar al APRA en todos sus estamentos, bases y organizaciones. No funcionó. No quisieron, no aceptaron. Jugaron sucio. Y ni quisieron ni aceptaron porque saben que perderían el poder a los ojos de todo el país. Allí está la clave del verdadero problema, compañeros: si juegan limpio y con reglas de juego claras, ellos pierden. Por eso, los culpables de la debacle seguirán jugando sucio contra el Partido de Haya de la Torre… ¡en nombre del Partido de Haya de la Torre!

Sólo la energía canalizada y organizada de nuestros militantes en todo el país puede recuperar al Partido y expulsar de la dirigencia a quienes se aferran con uñas y dientes a esos cargos cuya legitimidad han perdido. Tiempo vencido. El que quiera seguir esperando….que espere. El problema central de la crisis del PAP está en Lima, compañeros. Si se resuelve el problema de la dirigencia nacional en Lima los posibles y reales problemas subsistentes en regiones y provincias comenzarán a resolverse rápida y democráticamente.

La voz de orden, si cabe y si es necesario que exista una: ¡Desconocer formal y expresamente a esa dirigencia nacional! Bajo pena de que terminen destruyendo al PAP como la organización para lo cual históricamente nació.

¡Desconocer formal y expresamente a esa dirigencia nacional, en nombre y memoria de Haya de la Torre y nuestros mártires!

Mientras ello no ocurra, la inercia farragosa, contaminante y destructiva contra el Partido continuará alevemente.

Hasta aquí el camino “institucional” para tratar con quienes son culpables de la crisis y se resisten a dejar la dirigencia que usurpan.

El otro camino: la refundación del Partido del Pueblo

Muchos compañeros ya se convencieron que la opción señalada en los párrafos anteriores ha demostrado ser inviable. Porque quienes se oponen carecen de escrúpulos y tienen muchísimo dinero. Porque, en consecuencia, las variables son múltiples y de una indefinición en el tiempo y en el espacio que la van haciendo impracticable.

Compañeros: ser realistas asumiendo nuestro idealismo de libertad con justicia social y con respeto profundo y defensa real de los derechos humanos es lo que nos informa la hora presente del siglo XXI. El grado y nivel de descrédito y desprestigio de esa costra dirigencial derechista e insensible es tal, que quienes, conociendo realmente esto, decidan permanecer en esa estructura de autoritarismo, de juego sucio y de prácticas cuasi fascistas, lo harán porque simplemente, al final, están de acuerdo….y esos, ya dejaron de ser apristas, aunque por táctica pretendan seguir sosteniendo que lo son. El desahucio moral. El vaciamiento ideológico y axiológico de lo mejor que pudo haber representado en su momento el Partido Aprista Peruano que fundaron Haya de la Torre y nuestros hermanos mayores. Continuar en esa actitud indefinidamente, y respaldar esa táctica constituye verdadera alta traición. Ya no más.

Si esto es así, dejémosles que sigan su curso y que pasen a formar parte de las agrupaciones de derecha y ultra derecha - o furgón de cola de ellas - enemigas reales de los trabajadores manuales e intelectuales y de los derechos humanos, de los estudiantes, de los pueblos y grupos étnicos de nuestra costa, sierra y selva, de los micro, pequeños y medianos empresarios e industriales nacionales. Que sigan su rumbo reaccionario y de traición a la memoria de nuestros mártires y al mensaje profundo de justicia social y libertad, y de fraternidad y unidad latinoamericana que nos transmitió directamente Víctor Raúl Haya de la Torre. Presente vergonzante de traición a los intereses de la patria, el Perú.

Por ello, el Partido del Pueblo, el verdadero APRA que fundó Haya de la Torre, debe resurgir fuerte, generoso, ético, transparente, con un discurso y una práctica auténticos de izquierda democrática, verdaderamente en defensa de la democracia social y económica y de defensa racional e inteligente del Perú. Que en el gobierno sepa y tenga la autoridad para canalizar y tratar con las inversiones y el capital extranjero. Y saber tratar estratégica y dignamente con el sector corporativo mundial que desconoce soberanías de nuestros Estados y pretende tratar a sus autoridades (y hay las que se prestan para eso) como modernos “felipillos” - expresión y acción imperialista del siglo XXI - y a nuestras clases trabajadoras, pueblos y comunidades, como ciudadanos sin derechos o “ciudadanos de segunda”.

Y, a partir de lo anterior, tener la autoridad moral y real para combatir eficazmente al narcotráfico (siendo el Perú hoy el primer productor de cocaína) y al terrorismo, pues quienes son incapaces de representar al pueblo, incapaces serán también para combatir esas lacras, como los hechos evidencian.

El Partido del Pueblo debe resurgir en defensa, precisamente, de la salud, la vida y la dignidad de nuestros pueblos.

Y eso ya no lo pueden hacer quienes permanecen en Alfonso Ugarte 1012, mientras siga como “líder” de esa entidad irreconocible - llamada PAP- el autor de la tesis del “perro del hortelano” y quien agravia insolentemente llamando “ciudadanos de segunda” a los peruanos que defienden su hábitat, su vida, a sus hijos, su tierra, sus animales, su aire y su agua. Y quien mantuvo prácticamente congelado durante 5 años un salario mínimo vital que condena a la pobreza a cualquier familia. Recordar que por esa dirigencia traidora el PAP es considerado hoy, nacional e internacionalmente, como enemigo de los derechos humanos.

El Partido del Pueblo debe ser refundado, con los apristas consecuentes - que estoy seguro son la mayoría - que entienden lo que está en juego en el país y en nuestra historia política, y la nueva organización debe ser reforzada progresivamente con las juventudes universitarias y también con las juventudes trabajadoras que no pueden llegar a las universidades.

Ante la globalización

El Partido del Pueblo debe integrarse con los gremios laborales, empresariales y profesionales en una nueva construcción de frente de clases sociales en el siglo XXI que entienden el proceso globalizador inevitable de las relaciones económicas, tecnológicas, sociales y culturales - con mercados que no son perfectos ni absolutos -, como un fenómeno complejo pero que supone, por parte de nosotros, la reafirmación sensata e inteligente de lo nacional, y del proyecto nacional de país, como la tarea y el desafío de la hora presente. Inversiones sí, pero no de cualquier manera y sin condiciones. Más aún cuando inclusive las potencias europeas y asiáticas, así como los Estados Unidos dan muestras claras de reafirmar su defensa de lo nacional en búsqueda del equilibrio que exige esa globalización.

Los derechos humanos universales, integrales e indivisibles

El Partido del Pueblo debe comprender claramente y enunciará expresamente el gran objetivo de construir un Estado comprometido con la defensa, la promoción y la garantía de los derechos humanos para todos, esa es la nueva enriquecida dimensión del Estado verdaderamente antimperialista en el siglo XXI, el antimperialismo constructivo enérgico identificado con la dignidad y la soberanía de nuestros pueblos.

Los y las jóvenes que van cumpliendo 18 años habrán de ver en este nuevo Partido del Pueblo, la organización política de la esperanza, del lenguaje claro y directo, de la conducta que - aunque no exenta de errores como toda obra humana - no puede ser reprochada de corrupta, ni de insensible, ni de entreguista con nuestras riquezas y recursos naturales, ni de saqueadora de la hacienda pública. Y por eso es absolutamente necesario deslindar, sin ninguna duda y con toda firmeza, con quienes hoy enlodan la imagen del APRA histórica, porque aún está asociada con aquellos que terminaron haciendo de la política “un vil negociado culpable” y poniendo de lado los intereses del Perú.

El Partido del Pueblo ha de ir ganando poco a poco el derecho a hablar en nombre del Partido de Haya de la Torre, del verdadero APRA histórico y glorioso que con humildad y generosidad extiende la mano y abre sus locales a todos los peruanos y peruanas que buscan y desean una patria digna, que los incluya de verdad, y una democracia auténtica, horizontal, sustentada en los derechos a la igualdad de oportunidades mediante el acceso a la educación de calidad e igualitaria para todos los peruanos de la costa, la sierra y la selva; de acceso a la salud y a la nutrición adecuada y balanceada para quienes por haber nacido en un hogar pobre, con sus padres que a su vez nacieron en un hogar pobre, no tienen de hecho ese acceso.

Los presupuestos del hambre: ministros de Economía enemigos de la salud, de la educación y de la seguridad pública

Los absurdos e históricamente mezquinos presupuestos destinados a la educación, a la salud y a la seguridad de los peruanos no son una casualidad. Esos presupuestos constituyen causas centrales de nuestra debilidad como nación y de las vulnerabilidades de nuestra democracia. A mayor desigualdad de oportunidades y de ingresos mayor el índice de robos y homicidios. Es decir, esas políticas torpemente restrictivas del gasto social inciden poderosamente en el agravamiento de la seguridad pública y ciudadana. Y de nuestra seguridad como Estado….. Lo anterior es el caldo de cultivo para el peligroso crecimiento del narcotráfico y de la subsistencia de un discurso extremista de violencia que, alcanzó en los 80 y 90, niveles aberrantes de crueldad y destrucción, alimentado, además, con la corrupción imbricada en el gobierno y en la estructura del Estado.

Esos políticos y gobernantes desde los 80 hasta hoy no aprendieron nada, y la corrupción, como gangrena, nuevamente amenaza amputar las bases frágiles de la nación peruana por responsabilidad de una “clase política rapaz, abusiva y mediocre” como bien señala Eduardo González Viaña. El Poder Ejecutivo (con un consejo de ministros mentiroso que dice ganar 15,600 soles cada ministro cuando en realidad la cifra fluctúa entre 30,000 y 45,000 soles), el Congreso, el Poder Judicial, el Ministerio Público, el Tribunal Constitucional, el Consejo de la Magistratura, la Contraloría General de la República son expresión cabal de esa crisis profunda y recurrente - con gran parte de la prensa generalmente encubridora - que amenaza la existencia misma del Estado peruano como tal. Crisis que incluye la indefensión del Perú - por las políticas de entreguismo y de desmantelamiento de nuestras industrias iniciada en los 90 y que continúan hasta hoy - frente al armamentismo agresivo del vecino del sur.

El Partido del Pueblo debe confrontar esa realidad y tender los puentes y lazos con las fuerzas sanas del país para revertir la ominosa situación.

Los ministros de Economía, la mayoría de ellos neoliberales fanatizados y ortodoxos a ultranza - incluido el actual -, designados por los gobernantes de turno, ven los presupuestos dedicados a salud, educación y a seguridad como “gasto” que hay que evitar al máximo y que el Estado debe reducir permanentemente. Por eso, han sido los responsables directos de ese abandono y violación de los derechos económicos y sociales de millones de peruanos (junto con los jefes de Estado que los nombraron y les dieron poder). Esos ministros han asumido y practicado ideologías y políticas económicas obsoletas - cuestionadas hoy severamente en el norte del planeta - que no han funcionado en el Perú ni en el mundo. Pues en realidad han terminado favoreciendo a grupos de interés que utilizan al Estado para su beneficio y, con frecuencia, enriquecimiento ilícito.

Crecimiento económico con aumento de la desigualdad, sin desarrollo humano ni desarrollo industrial

La demanda de minerales proveniente del mercado mundial, especialmente de la China y la India ha elevado su precio e incidido en el incremento de la producción de los mismos en el Perú, con sobre-ganancias inmensas y extraordinarias para los explotadores directos que van depredando el ambiente frente a autoridades del Estado extrañamente complacientes. Este perjuicio económico para el país y nuestro pueblo viene con el desaprovechamiento del ciclo y el “boom” correspondiente. Por ineptitud o debilidad de los gobernantes, el Perú está perdiendo una oportunidad para iniciar un sostenido y sólido proceso de desarrollo económico y social integral y armónico diversificando sus fuentes de producción y riqueza. Una visión simplista, inmediatista y con serias dudas sobre la integridad ética de quienes toman las decisiones al más alto nivel del Estado cierran el círculo vicioso que se reitera en perjuicio de las mayorías.

No hay políticas de industrialización ni de innovación tecnológica, ni de capacitación y educación masiva de nuestras juventudes porque sencillamente no se planifica para ello y porque no es prioridad en el despacho presidencial ni en los despachos ministeriales: el centro neurálgico del Estado donde se toman las decisiones. El Partido del Pueblo debe transmitir al pueblo con claridad esta incongruencia dañina y concertar esfuerzos y alianzas con las comunidades, pueblos y sectores sociales directamente perjudicados a lo largo de nuestra historia republicana.

Las nuevas relaciones políticas del Partido del Pueblo

Nuestras relaciones con los partidos políticos y con los pueblos de América Latina estarán signadas por estas ideas y principios. No estamos exentos, por supuesto, de cometer errores, pero ellos sabrán que realmente decimos lo que creemos sustentado en la observación y estudio del acontecer nacional y mundial, y son nuestras convicciones lo que afirmamos en el concierto latinoamericano. No habrán dos caras ni doble discurso.

El Partido del Pueblo, asume esas banderas de dignidad, recuperación y esperanza para el aprismo militante auténtico y para los pueblos del Perú cuya lealtad a la nación y a la patria supone y exige su fraterna inclusión, si hemos de recuperar lo perdido y continuar siendo la nación peruana, pero fortalecida y digna a los ojos del mundo.

luissalgadot@aol.com

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