Red Voltaire

Reunión del Consejo de Seguridad sobre la situación en Siria

| Nueva York (EEUU)
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Se abre la sesión a las 10.10 horas.

Aprobación del orden del día

Queda aprobado el orden del día.

La situación en el Oriente Medio

El Presidente (habla en inglés): De conformidad con el artículo 37 del reglamento provisional del Consejo, invito a los representantes del Líbano, la República Árabe Siria y Turquía a participar en esta sesión.

De conformidad con el artículo 39 del reglamento provisional del Consejo, invito a participar en esta sesión a la Secretaria General Adjunta de Asuntos Humanitarios y Coordinadora del Socorro de Emergencia, Baronesa Valerie Amos; al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Sr. António Guterres; a la Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia Sexual en los Conflictos, Sra. Zainab Hawa Bangura; y la Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados, Sra. Leila Zerrougui.

En nombre del Consejo, doy la bienvenida al Sr. António Guterres, quien participa en la sesión de hoy por videoteleconferencia desde Ginebra.

El Consejo de Seguridad comenzará ahora el examen del tema que figura en el orden del día.

Tiene la palabra la Baronesa Amos.

Sra. Amos (habla en inglés): La situación en Siria es una catástrofe humanitaria, donde la población civil está pagando el precio de la incapacidad de poner fin al conflicto. Las partes en el conflicto están cada vez más enrocadas en la retórica y la realidad de la guerra, con un desprecio absoluto por sus consecuencias en la vida de los ciudadanos. Este órgano ha sido incapaz de lograr el consenso necesario para apoyar una solución política de la crisis.

La destrucción de infraestructura esencial, incluidos hospitales y escuelas, la devaluación de la moneda, el aumento del precio de los alimentos, la escasez de combustible y electricidad y la falta de agua han repercutido en la mayoría de los sirios. Las necesidades están creciendo rápidamente y son muy agudas en las zonas de conflicto y en aquellas controladas por la oposición. Los últimos datos señalan que 6,8 millones de personas necesitan ayuda, 4,25 millones de personas están desplazadas internamente y otro 1,3 millones de personas ha buscado refugio en países vecinos. El colapso económico ha provocado el consiguiente colapso en los mecanismos de supervivencia de la población. Al mismo tiempo, esas necesidades están aumentado drásticamente, al igual que las restricciones que dificultan nuestra capacidad de intensificar la respuesta humanitaria.

Por tanto, la pregunta que todos los presentes debemos hacernos es: ¿cuándo deja de ser suficiente hacer demasiado poco y cuándo seguir haciendo demasiado poco se convierte en parte del problema? El conflicto ha devastado las principales ciudades de Siria. Dayr al-Zawr, Hama, Homs e Idlib han quedado reducidas a escombros. Un convoy interinstitucional de las Naciones Unidas que cruzó las líneas del frente en Alepo la semana pasada fue testigo de la extraordinaria destrucción en la ciudad. En muchas zonas no hay agua corriente porque no hay electricidad.

La basura se acumula, con lo que aumenta el temor de que se multipliquen las enfermedades con la proximidad del calor del verano. Crece la preocupación de que surjan brotes de diarrea y quizás incluso de cólera si no se restablecen urgentemente los servicios más básicos.

El grupo visitó un hospital en Alepo, donde supuestamente se ha tratado a más de 3.500 heridos de guerra.

No hay ningún banco de sangre y los médicos están operando a veces sin anestesia o incluso sin hilo de sutura.

A menudo el hospital y su personal sufren ataques durante los enfrentamientos.

Sin embargo, nuestras descripciones no pueden mostrar el cuadro completo de los horrores padecidos diariamente. Hemos oído testimonios de viviendas quemadas con familias dentro y de personas que murieron a causa de bombardeos mientras hacían cola por un trozo de pan. Esa es la realidad de la Siria de hoy.

Los niños son los que más sufren. Más de 3 millones ya se han visto afectados, 2 millones de los cuales están desplazados. Se ha asesinado, torturado y agredido sexualmente a algunos de ellos. Muchos no tienen suficiente comida para alimentarse. Millones han quedado traumatizados por los horrores que han presenciado. El brutal conflicto no solo está haciendo añicos el presente de Siria, sino que también está destruyendo su futuro.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados informará al Consejo sobre la situación de más de 1,3 millones de refugiados sirios en los países vecinos. Comparto su preocupación por la creciente repercusión de la crisis de refugiados en los países vecinos, sobre todo en el Líbano, Jordania y Turquía.

Debemos aumentar urgentemente nuestro apoyo a esos países y prestarles la ayuda que necesitan para que sigan manteniendo sus fronteras abiertas.

En este último año he visitado Siria cuatro veces.

Mi última visita fue en enero y entonces pude informar al Consejo sobre los ámbitos en los que había mejorado nuestra relación con el Gobierno de Siria, por ejemplo, su acuerdo de que los organismos humanitarios de las Naciones Unidas y nuestros asociados puedan acceder a todas las zonas de Siria y su acuerdo de agilizar los trámites administrativos para facilitar una respuesta humanitaria eficaz.

Lamento informar al Consejo de que, desde mi visita en enero, han aumentado los obstáculos burocráticos y estos están obstruyendo nuestra capacidad de respuesta. Veintiún visados están pendientes de tramitación, muchos de ellos desde hace más de dos meses.

Todos los convoyes de asistencia requieren una notificación previa de 72 horas y es necesario intercambiar hasta diez notas verbales para lograr la aprobación de un solo convoy. Recientemente se ha reducido la lista aprobada de organizaciones no gubernamentales de 110 a 29.

Este año solo se han aprobado otras cuatro organizaciones no gubernamentales y, debido a los obstáculos burocráticos, solo una está trabajando.

Hace más de un año que se aprobó la apertura de centros de las Naciones Unidas en seis ciudades principales, pero solo han empezado a funcionar recientemente en dos ciudades, con el compromiso de seguir las conversaciones con respecto a otras dos. A pesar de que las organizaciones no gubernamentales están autorizadas a aceptar financiación de las Naciones Unidas, el Ministerio de Relaciones Exteriores estudia en detalle cada proyecto, con el resultado de que los proyectos concebidos en febrero con financiación del Fondo central para la acción en casos de emergencia todavía están esperando la aprobación final del Ministerio.

Veintidós vehículos blindados, que son tan cruciales para la seguridad del personal, todavía esperan la aprobación para su importación. En estas últimas 24 horas, se nos ha informado de que cada camión necesita un permiso firmado por dos ministros a fin de obtener la autorización de atravesar puestos de control del Gobierno. Si digo a los miembros del Consejo que un convoy que viaja de Damasco a Alepo cruza 50 puestos de control, la mitad de ellos controlados por el Gobierno, podrán comprender la imposibilidad de esa solicitud. No podemos trabajar de esa manera.

La continuación del conflicto y la proliferación de grupos armados han hecho de Siria un país muy impredecible e inseguro, poniendo en peligro las actividades de las organizaciones de asistencia. En los últimos dos meses, el acceso a quienes más lo necesitan ha disminuido. Homs es un buen ejemplo. En febrero y marzo, a 276.000 personas con las necesidades más acuciantes se les interrumpió el suministro de asistencia, ya que el Gobierno había suspendido las operaciones de la Media Luna Roja Árabe Siria a ambos lados de la línea de frente.

Hay restricciones similares en Damasco Rural, Aleppo, Dar’a y otros lugares. Todos han recibido misiones dirigidas por las Naciones Unidas a ambos lados de la línea de frente, pero debido a las restricciones de acceso, el grado de asistencia proporcionada no cubre las necesidades.

En el caso de Aleppo, es importante recalcar que, a diferencia de ciertas impresiones muy generalizadas, la llegada de asistencia a través de la frontera turca ha disminuido considerablemente en los últimos dos meses. En el principal cruce en Kilis, a través del cual supuestamente pasa el 50% de la asistencia, se ha registrado una reducción a unos 20 camiones al día, mientras que hace dos meses la cifra era de entre 50 y 80 camiones. La dependencia de coordinación de la asistencia, que es la división humanitaria de la coalición siria, tiene una capacidad y un acceso limitados.

Por lo tanto, no podemos llegar a quienes necesitan nuestra ayuda con más urgencia, esto es a 2,5 millones de personas en Aleppo y al norte de la ciudad. No se debe fortalecer la dependencia de coordinación de la asistencia a expensas de la Media Luna Roja Árabe Siria.

Los datos disponibles muestran que la población que se encuentra en zonas dominadas por la oposición es la que necesita ayuda más urgentemente. Tenemos el deber y la responsabilidad de tratar de llegar a ella. Durante mi reciente visita a Turquía, quedé horrorizada al escuchar casos de niños que mueren de hambre en esas zonas. Debemos lograr que la asistencia llegue a esas zonas de difícil acceso. Es complicado hacerlo a través de la línea de frente debido a limitaciones burocráticas.

El Consejo debe examinar formas alternativas de prestar asistencia, como las operaciones transfronterizas, porque se están perdiendo demasiadas vidas. Cuando explico al Consejo que la distancia de Damasco a Aleppo es de 310 kilómetros, con los 50 controles que he mencionado, los miembros deben recordar lo que he dicho sobre la necesidad de que los ministros den autorización a todos y cada uno de los camiones; el viaje de Kilis a Aleppo es de tan solo 56 kilómetros.

En todo el país, se ataca o se dispara a los convoyes humanitarios con regularidad y se intimida o se secuestra a su personal. Por ejemplo, el 21 de marzo, un convoy de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que transportaba asistencia médica para 80.000 personas fue secuestrado por un grupo armado cuando viajaba de Tartus a Aleppo, y toda la mercancía fue robada.

Sin embargo, a pesar de la amenaza, el personal humanitario continúa realizando su labor fundamental.

Quisiera rendir un homenaje especial a los voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria por su labor.

Han demostrado una dedicación, una imparcialidad y una valentía increíbles desde el inicio del conflicto. Muchos de ellos no vacilan en arriesgar la vida día tras día para llevar asistencia a la población que la necesita, independientemente de si habita en zonas controladas por el Gobierno o por la oposición. En el transcurso de su labor humanitaria 18 de ellos han perdido la vida. Gracias a la red que tiene en todo el país y a su capacidad de negociar el acceso a prácticamente todas las zonas afectadas, la Media Luna Roja Árabe Siria es muy valiosa como asociado de las Naciones Unidas y de otras organizaciones humanitarias en Siria. Durante la misión realizada el fin de semana pasado a Aleppo lo demostró una vez más cuando sus voluntarios fueron bien recibidos en ambas partes del frente. Todos debemos apoyar a la Media Luna Roja Árabe Siria. Siria lo necesita.

Ha habido un marcado cambio cualitativo y cuantitativo en la presencia y la respuesta de los organismos de las Naciones Unidas en Siria, en particular con el establecimiento de un centro en Homs. Finalmente se ha acordado con el Gobierno el despliegue de un coordinador superior residente y de asuntos humanitarios para supervisar la respuesta, que se prevé que llegue en las próximas semanas. En marzo, la asistencia alimentaria del Programa Mundial de Alimentos llegó a cerca de 2 millones de personas en todo el país, muchas de las cuales se encuentran en zonas controladas por la oposición.

El UNICEF y sus asociados han suministrado agua potable a más de 5 millones de personas y se proponen abastecer a otros 5 millones de personas en los próximos meses mediante la cloración y la reparación de sistemas urbanos y rurales de abastecimiento de agua. La prestación de servicios de atención sanitaria primaria y secundaria a aproximadamente 2,7 millones de sirios ha contado con el apoyo de la OMS y sus asociados. El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente sigue ayudando a 400.000 refugiados palestinos, muchos de los cuales se exponen al desplazamiento en un futuro.

También puedo notificar cierta mejora en la situación financiera desde mi última exposición informativa al Consejo. Ya se ha recibido alrededor de la mitad de los 1.500 millones de dólares necesarios para atender las necesidades humanitarias de Siria hasta junio, con una asignación reciente de 300 millones de dólares prometida por el Gobierno kuwaití en enero, un desembolso positivo y oportuno del Emir de Kuwait. Quisiera pedir a aquellos Estados Miembros que todavía no hayan hecho efectivos los compromisos que anunciaron en la conferencia que lo hagan urgentemente.

No puedo dejar de insistir en la gravedad de la actual situación en Siria. No tengo una respuesta para aquellos sirios con los que he hablado y que me preguntan por qué el mundo los ha abandonado. Si bien la situación humanitaria es cada día más catastrófica, las limitaciones sobre el terreno nos han obligado a acercarnos peligrosamente al extremo de tener que suspender algunas operaciones humanitarias críticas.

Nos vamos acercando a un punto sin retorno. Los miembros de la comunidad internacional, en particular los miembros del Consejo, deben unirse urgentemente para apoyar a la población siria. Con carácter prioritario el Consejo de Seguridad debe encontrar la manera de reducir el nivel de violencia y evitar que se derrame más sangre. Las partes deben recordar su obligación de proteger a la población civil y de atenerse al derecho internacional humanitario. Las consecuencias de violar esas normas deben quedar claras para todos. La protección de los centros y el personal médicos y sus pacientes, en particular, debe estar garantizada en todo momento. Las partes deben desmilitarizar los hospitales y, durante las hostilidades, deben adoptar todas las medidas de precaución necesarias para no alcanzar a centros o personal médicos.

El Consejo también debe solicitar a las partes que garanticen un acceso seguro e irrestricto de las organizaciones de asistencia a todos aquellos que lo necesiten en todas las zonas de Siria. Es inaceptable que se siga atacando al personal humanitario mientras este socorre a la población. Si algunas rutas no son seguras, es responsabilidad de las partes determinar rutas alternativas, incluso a través de fronteras internacionales.

Todos confiamos en que el Consejo garantizará la paz y la seguridad de los pueblos de nuestro mundo. Hago este llamamiento en nombre no solo del pueblo sirio sino también de todos aquellos que tratan de ayudarlo. Estamos perdiendo la esperanza. No podemos hacer nuestro trabajo debidamente. Esperamos que el Consejo adopte las medidas necesarias para poner fin a ese conflicto brutal.

El Presidente (habla en inglés): Doy las gracias a la Sra. Amos por su exposición informativa.

Tiene ahora la palabra el Sr. Guterres.

Sr. Guterres (habla en inglés): Ante todo, quisiera dar las gracias al Consejo de Seguridad por esta nueva oportunidad de dirigirme a él para hablar de la crisis de los refugiados sirios.

Tras releer lo que dije en mi última intervención, en febrero, casi me veo tentado a limitar esta declaración a solo diez segundos. Todo lo que dije en esa última ocasión sigue siendo cierto, aunque todo ha empeorado mucho más. Si no ocurre nada drástico desde el punto de vista político, la situación seguirá agravándose en los próximos meses.

En diciembre los refugiados huían de Siria a razón de unos 3.000 al día. En enero ese número aumentó a 5.000. Desde febrero, todos los días 8.000 personas han cruzado las fronteras de Siria. Esto supone un total de 400.000 nuevos refugiados en siete semanas, desde mi anterior exposición informativa.

A día de ayer, contando solo los inscritos o los que están pendientes de inscribirse, había 1.367.413 refugiados sirios en todo el Oriente Medio y el Norte de África. Si incluimos los desplazados internos, una cuarta parte de toda la población de Siria se ha visto obligada a abandonar su hogar. La difícil situación de los refugiados palestinos sigue siendo igual de dramática que la última vez que comparecí ante el Consejo.

No obstante, esas cifras escalofriantes no dicen mucho del horrible sufrimiento de un pueblo, del desmoronamiento progresivo de un Estado y de la destrucción física de un país.

Seamos bien francos: no hay solución humanitaria posible a la crisis de Siria. De ahí que sea tan trágico que no estemos viendo ni siquiera un atisbo de progreso hacia una solución política. Por lo tanto, como trabajadores humanitarios, nos vemos obligados a seguir programando lo imposible. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, junto con sus 60 organizaciones asociadas y los Estados receptores, está preparando la quinta versión de nuestro plan regional de respuesta para ayudar a los refugiados, cuya cifra sigue en aumento. La Sra. Valerie Amos, Coordinadora del Socorro de Emergencia, está dirigiendo una labor similar con el fin de actualizar el programa de asistencia humanitaria dentro de Siria.

Se trata de un proceso que todavía está en curso, pero las cifras preliminares de la planificación son aterradoras.

Si no cambia nada, al ritmo actual, a finales de este año puede que haya hasta 3,5 millones de refugiados sirios y probablemente hasta 6,5 millones de personas que necesiten asistencia humanitaria dentro del país. No solo es algo aterrador, sino que corremos el riesgo de que se convierta en algo simplemente insostenible. No hay forma de responder adecuadamente a las enormes necesidades humanitarias que representan esas cifras, y cuesta imaginar cómo puede una nación soportar tanto sufrimiento.

Sé que, como Alto Comisionado para los Refugiados, debo limitar mis comentarios al ámbito de mi mandato, pero, como ciudadano del mundo, no puedo dejar de preguntar: ¿acaso no hay ninguna manera de detener esta guerra para dar paso a una solución política? Mientras seguimos esperando que suceda un milagro, nuestro deber es hacer todo lo posible por proteger y ayudar a todos los sirios que han buscado refugio en el extranjero, principalmente en Jordania, el Líbano, Turquía y el Iraq, y respetar su dignidad.

Para que ello sea posible, todos los agentes humanitarios en cuestión necesitan contar con un apoyo económico desproporcionado con respecto a los presupuestos establecidos de asistencia humanitaria de los donantes tradicionales. Junto con mis colegas del UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, he pedido a gobiernos y parlamentos que establezcan mecanismos de financiación extraordinarios para la crisis siria. También estoy muy agradecido por la generosa contribución que realizó recientemente el Gobierno de Kuwait a los organismos multilaterales de asistencia, y espero que otros sigan su ejemplo. No podemos defraudar al pueblo sirio, que siempre ha sido muy generoso a la hora de acoger a los refugiados de Palestina y el Iraq, compartiendo siempre sus recursos con ellos, y ahora es ese pueblo el que necesita nuestra ayuda.

La crisis de Siria es mucho más que una crisis humanitaria. En mi última intervención ante el Consejo, mencioné el peligro real de que el conflicto se extienda por toda la región y de que la situación se convierta en un auténtico desastre político, de seguridad y humanitario que sobrepase por completo la capacidad de respuesta internacional.

La primera medida necesaria para evitar este tipo de escalada es que la comunidad internacional preste un sólido apoyo, sobre todo a los dos países afectados más drásticamente por el conflicto sirio y por el éxodo de refugiados que este ha causado: Jordania y el Líbano.

Todos los vecinos de Siria necesitan la solidaridad internacional, y no hay que olvidar que Turquía, en particular, ha hecho una enorme inversión económica de más de 750 millones de dólares solo en asistencia directa para el total de más de 300.000 refugiados sirios. Sin embargo, se debe brindar un apoyo especialmente sólido a Jordania y al Líbano, cada uno de los cuales acoge cerca de un tercio de la población de refugiados registrados en la región.

Para el Líbano, la crisis de Siria se ha convertido en una amenaza existencial. La población ha crecido en más de un 10%, si se cuentan únicamente los refugiados sirios registrados. La mayoría de ellos se quedan en las regiones más pobres del país. Si se tiene en cuenta a los refugiados que no pretenden registrarse y a los trabajadores migratorios sirios, hay quien calcula que hasta un cuarto de la población del Líbano podría ser siria.

Los refugiados se alojan con familias de la zona y se encuentran repartidos en casi 1.200 ciudades y aldeas. Hay algunos hogares libaneses que acogen a más de 25 sirios bajo su techo. Gracias a la sensatez política de los dirigentes del país, el Líbano se ha mantenido hasta ahora al margen del conflicto sirio. No obstante, los incidentes de seguridad en la frontera representan un serio problema para el Líbano. Además de sufrir las graves consecuencias económicas de los problemas internos de su vecino, el Líbano no ha recibido ningún apoyo internacional directo en muchos meses. Esta situación tiene que cambiar urgentemente. La solidaridad internacional debe igualar el enorme esfuerzo que ha estado haciendo el país para acelerar la respuesta a la crisis siria y hacer frente a sus terribles implicaciones para la economía libanesa y el delicado equilibrio social y político.

Jordania también está soportando una gran presión como consecuencia del conflicto en el país vecino.

La economía jordana, que depende totalmente de las importaciones energéticas y cuya escasez de agua se está convirtiendo en un problema importante, ya se encontraba en apuros antes de que estallara el tumulto en Siria. Ahora bien, desde 2011 la situación ha ido volviéndose cada vez más frágil. Al igual que en el Líbano, la crisis de Siria ha provocado una caída significativa de los ingresos provenientes del comercio, el turismo y la inversión extranjera, que se ha visto agravada por las consecuencias derivadas de la gran afluencia de refugiados.

Los indicadores económicos de Jordania son preocupantes, con unos niveles de déficit público y externo insostenibles, y el país ha tenido que aplicar duras medidas de austeridad. El llamamiento que hago a la comunidad internacional es el de ampliar el apoyo económico a gran escala que necesita Jordania, con el entendimiento de que su ajuste económico exige tener la suficiente flexibilidad como para evitar que se produzca una agitación social de tal magnitud que pueda poner en peligro la estabilidad de todo el país.

Sé por la propia experiencia de mi país lo que significa la austeridad y las repercusiones que tiene para la sociedad. No obstante, en Jordania el contexto regional es infinitamente más frágil que en el sur de Europa, y los riesgos sociales y políticos son incomparablemente superiores.

Para mantener la estabilidad de toda la región es fundamental ayudar a los vecinos de Siria a encarar las consecuencias humanas de este terrible conflicto. No se trata solo de otra crisis de refugiados; lo que ocurre en Siria y en los países vecinos tiene unas posibles implicaciones mucho más amplias, incluso mundiales. Al mantener sus fronteras abiertas a los miles de refugiados que huyen día tras día, Jordania, el Líbano, Turquía y otros países están prestando un extraordinario servicio a la comunidad internacional. Si no se da a estos países el apoyo que necesitan para continuar brindando refugio a muchos sirios que sufren estaríamos abandonando a un pueblo y una región entera. El mundo pretendería no ver esta realidad en su propio interés.

El Presidente (habla en inglés): Agradezco al Sr. Guterres su exposición informativa.

Tiene ahora la palabra la Sra. Bangura.

Sra. Bangura (habla en inglés): Sra. Presidenta: Deseo darle las gracias por brindarme la oportunidad de informar al Consejo de Seguridad y por su continuo e inquebrantable apoyo a la lucha contra la violencia sexual en los conflictos.

Hoy me presento ante el Consejo para abogar por las víctimas de la violencia sexual en Siria. Esas víctimas han sufrido violaciones, torturas y humillaciones. Se han convertido en desplazados internas o viven como refugiados.

No tienen voz alguna y no forman parte de ninguna estadística. Se calcula que hay centenares de supervivientes, pero eso podría ser solo la punta del iceberg.

Las mujeres y niñas desplazadas por el conflicto relatan que la violencia sexual, incluida la violación, es una de las principales razones por las que han huido de sus hogares y han abandonado el país. Hemos oído casos de niñas violadas en presencia de sus padres, de esposas delante de sus maridos. Sabemos que tanto las fuerzas gubernamentales como los combatientes de la oposición están secuestrando a mujeres y niñas para conseguir información, y que a veces las utilizan para liberar a presos. Ahora que el conflicto se está volviendo cada vez más sectario y las violaciones más militarizadas, la presencia de combatientes extranjeros, incluidos los afiliados a grupos islamistas, que se han unido a algunos grupos armados de la oposición, ha aumentado la vulnerabilidad de la población civil y la posibilidad de que se cometan violaciones por venganza.

A principios de este año, en febrero, informé al Consejo de Seguridad y señalé a su atención los casos de violencia sexual que se relatan en el informe de la comisión internacional de investigación sobre Siria. La comisión señaló la gran cantidad de casos de violencia sexual cometidos por las fuerzas gubernamentales y la milicia shabbiha, entre ellos el uso de la violencia sexual en las detenciones, los ataques contra los familiares de los combatientes de la oposición y la violación de mujeres y niñas durante los registros domiciliarios y en los puestos de control, todo lo cual podría constituir crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra.

La comisión, en su actualización de marzo, informó de que se han seguido produciendo estos casos generalizados de violaciones sexuales. En un caso indicativo, las fuerzas gubernamentales hicieron bajar por la fuerza de un autobús a un total de entre 25 y 60 mujeres y las detuvieron, y fueron muchas las denuncias de que esas mujeres sufrieron abusos sexuales.

La práctica sistemática de la violencia sexual durante las detenciones como parte de una política organizada contra las mujeres, los hombres y hasta los niños es también terrible. Durante el interrogatorio, un niño de 14 años fue amenazado de violación, mientras que una niña de 14 años, cuya madre tenía vínculos con la oposición, fue secuestrada en la calle por cuatro hombres, dos de ellos usaban uniforme militar. La niña fue retenida durante días. Durante el interrogatorio, fue golpeada con un cable eléctrico, la inyectaron y hasta le apagaron cigarros en el pecho. Se le negó comida y agua durante mucho tiempo y luego fue violada por cuatro hombres.

Al ser liberada, la niña fue sacada del país. Desde entonces, ha intentado suicidarse tres veces.

¿Cuales eran los delitos de esos niños? El niño podría haber sido nuestro hijo. La niña podría haber sido nuestra hija. Sabemos que la guerra puede ser brutal, pero emprenderla contra los cuerpos de mujeres y niños —humillándolos y castigándolos y sometiéndolos a un terror absoluto— no puede aceptarse jamás.

En respuesta a mi exposición informativa ante el Consejo de Seguridad en febrero, el Gobierno de Siria compartió conmigo, en una carta, informaciones de algunos incidentes de secuestro, violencia sexual, tortura y otras violaciones graves de los derechos humanos llevadas a cabo por los combatientes de la oposición, así como información sobre las detenciones de algunos de esos responsables por las fuerzas de seguridad sirias. La Federación Internacional de los Derechos Humanos entrevistó a un hombre sirio que había presenciado el secuestro de una niña por elementos del Ejército Libre de Siria. La niña fue violada y luego asesinada. El cuerpo fue arrojado frente a su casa, y se le echó la culpa al ejército sirio.

Pido enérgicamente a los dirigentes del Ejército Libre de Siria y a otros grupos armados a que cesen esas violaciones, emitan directivas claras a los jefes en toda la cadena de mando para prevenir la violencia sexual, y enjuiciar a los que cometan, orienten o aprueben esos crímenes.

Pido también al Presidente Al-Assad, en los términos más enérgicos posibles, que garantice que todas las personas bajo custodia del Gobierno reciban un trato humano, de conformidad con los derechos humanos internacionales y el derecho humanitario. Reitero mi llamamiento a las autoridades sirias a que investiguen todas las acusaciones de violencia sexual y enjuicien a todos los responsables.

Los culpables a los que me he referido saben que el mundo los está mirando. Saben que la comunidad internacional hará que esos responsables respondan por esos abominables actos. Ellos pueden tergiversar la información y mentir, pero mi mensaje para ellos es claro: la justicia puede tardar pero llega. Los perseguiremos por todos los medios y por cualquier medio, los encontraremos, y un día los traeremos ante la justicia.

Es una verdad terrible que la violencia sexual mutila los sobrevivientes no sólo desde el punto de vista físico, sino también psicológico y social con consecuencias profundas y duraderas. Por el estigma que imprime a los sobrevivientes rara vez los delitos son denunciados.

Las víctimas afrontan el riesgo de los asesinatos por motivos de honor por parte de sus familiares o de verse obligadas a casarse con sus violadores. Los sobrevivientes prefieren ser asesinados que violados. De hecho, muchos han intentado suicidarse.

Aunque trabajemos para poner fin a los conflictos, no debemos olvidar nuestras obligaciones con los sobrevivientes de la violencia sexual. Ellos necesitan apoyo para reconstruir sus vidas y acceso urgente a los servicios médicos de emergencia, incluidos los servicios para evitar el embarazo, el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, y necesitan también asistencia jurídica y apoyo social. Las Naciones Unidas y los asociados de las organizaciones no gubernamentales ponen en vigor servicios y mecanismos de remisiones y coordinación en algunos países vecinos, pero se necesita un mayor apoyo y más financiación concreta. Una de las prioridades es crear centros médicos en las zonas fronterizas para tratar a los heridos de guerra, incluidos los de la violencia sexual. Es también indispensable en Siria que los sobrevivientes tengan acceso a esos servicios y que estén a su disposición.

Como acabamos de escuchar de mis dos colegas, miles de personas huyen de Siria todos los días a los países vecinos en busca de seguridad y protección, pero siguen siendo vulnerables. En distintos campamentos de refugiados ha surgido una penosa tendencia de matrimonios obligatorios de niñas, cuando las familias intentan aligerar la carga de dependientes por sus escasos recursos para mantenerlos. Sin embargo, me alegra saber que por lo menos en un informe de un campamento en Jordania se señala que las familias rechazan ofertas de matrimonios de los que no son de allí y han optado por dilatar el matrimonio de sus hijas por el entorno inestable que impera. Aumentan también las acusaciones del tráfico humano de jóvenes y niñas, en tanto siguen faltando los servicios médicos y de asesoramiento psicológico.

En Siria también están los que son menos visibles y de los que menos se habla, pero no menos vulnerables —los sirios que son desarraigados dentro de su país, muchos de los cuales, como acabamos de oír de mi colega, Sra. Amos, siguen sin que les llegue la asistencia internacional ni la atención de los medios de difusión. ¿Que sabemos de las violaciones de los derechos humanos que se cometen contra las mujeres y los niños desplazados? ¿Que medidas podemos aplicar para prevenir y responder a la violencia sexual contra ellos? Como recientemente vi en Somalia, el carácter inseguro de los campamentos y los asentamientos de las personas internamente desplazadas, la presencia de hombres armados dentro y alrededor de esos campamentos y el hecho de que la población de los campamentos consiste principalmente de mujeres solteras, mujeres que son cabeza de familia y viudas significa que son presa fácil para la violencia sexual. Es indispensable que el Gobierno permita el acceso a los vigilantes del respeto de los derechos humanos, con el objetivo de que presenten informaciones, así como a los proveedores de servicios para que puedan responder a las necesidades de los sobrevivientes de la violencia sexual.

Hemos observado y hemos examinado y ya es hora de adoptar medidas concretas. Mi decisión de luchar contra la violencia sexual en los conflictos es más firme, y tengo la intención de visitar Siria cuanto antes.

Por mi parte, cuento con el apoyo del Consejo de Seguridad y el apoyo, expresado en una declaración firmada la semana pasada, del Grupo de los Ocho. Por consiguiente, en nombre de los sobrevivientes, pido una vez más a los miembros del Consejo de Seguridad y a los gobiernos con influencia en las partes en el conflicto que demuestren su compromiso y traduzcan su voluntad en resultados poniendo fin a la matanza y protegiendo al pueblo de Siria, sobre todo a las mujeres y a los niños.

El Presidente (habla en inglés): Doy las gracias a la Sra. Bangura por su exposición informativa.

Doy ahora la palabra a la Sra. Zerrougui.

Sra. Zerrougui (habla en inglés): Sr. Presidente: Deseo comenzar dándole las gracias por haberme dado la oportunidad de dirigirme hoy al Consejo de Seguridad.

El conflicto de Siria, que entra ya en su tercer año, ha sido una catástrofe para la población civil. Los niños son los que más han sufrido y de la manera más desgarradora.

La emergencia es efectivamente una crisis de la infancia.

Ya hay más de 3 millones de niños en Siria que se han visto afectados, de los cuales casi 2 millones son internamente desplazados. Además, más de 600.000 niños son refugiados en la subregión.

Aunque nunca sabremos hasta qué punto han llegado las violaciones contra los niños mientras siga intensificándose el conflicto, miles de niños han sido asesinados y miles más han resultado heridos y mutilados en los enfrentamientos que se producen. Los niños han sido asesinados en sus casas y en sus escuelas.

Algunos han muerto intentando llegar a los hospitales o escondidos en cobijos. El uso de las municiones en racimo ha dado lugar a que centenares de niños pierdan manos, brazos o piernas. El hecho de que los niños que necesitan atención médica urgente suelen no poder tener acceso a la atención médica adecuada es también motivo de preocupación. Mucho más de la mitad de los centros de salud de Siria están dañados o no se puede acceder a ellos de manera segura, y aproximadamente el 40% de los hospitales no funciona. Muchos niños han contado experiencias de días pasados en hospitales improvisados y de viajes en condiciones extremas para llegar a hospitales de zonas seguras o países vecinos.

Desde los inicios del conflicto, el sistema de educación se ha visto profundamente afectado, y las partes enfrentadas han ocupado, dañado o destruido numerosas escuelas. Además, estamos recibiendo información sobre profesores asesinados, amenazados y forzados a huir. Según las cifras recientes, se calcula que 2.500 escuelas están dañadas o destruidas, a la vez que aproximadamente otras 2.000 se están utilizando como refugios para desplazados internos. En algunas zonas, los niños no asisten a la escuela desde hace más de 18 meses. En la provincia de Aleppo, la asistencia a la escuela se ha reducido hasta el 6%. La asistencia de las niñas se ha visto particularmente afectada por la inseguridad. A generaciones futuras de sirios se les está denegando el derecho a aprender en paz.

Como se señaló anteriormente, los niños refugiados en el interior de Siria se hallan en una posición difícil.

Niños palestinos refugiados y otros niños han sido asesinados o forzados a huir de su hogar y a vivir en indigencia en refugios para desplazados internos. En la actualidad, solamente el 35% de los niños palestinos tiene acceso a la escuela, y muchos han huido a países vecinos porque temen por su seguridad. Cuando visité Damasco en diciembre del año pasado, me reuní con muchos niños palestinos que se encontraban en circunstancias nefastas como desplazados internos en el campamento de Yarmouk. Hoy, la situación en materia de seguridad en Yarmouk es precaria, y no puedo evitar pensar en esos niños y en el temor y la ansiedad que ellos y sus familias deben soportar todos los días.

En el actual conflicto, del que no se vislumbra el final, los niños son cada vez más vulnerables a ser reclutados y utilizados, tanto directa como indirectamente, por todas las partes en el conflicto. Mi Oficina ha estado recopilando información acerca del uso de niños, algunos de ellos de apenas diez años de edad, de diversas maneras, como porteadores, mensajeros y combatientes, por grupos de la oposición. Mi Oficina también ha recibido información relativa al uso de niños como escudos humanos por las fuerzas gubernamentales. Insto a todas las partes a que adopten medidas de inmediato para poner fin a todo tipo de asociación de los niños con el conflicto.

El uso desproporcionado de la fuerza y el hecho de que, en buena medida, el combate está entablándose en zonas civiles, sin ninguna medida cautelar y con el uso de armas indiscriminadas, están teniendo efectos graves para los niños víctimas de bombardeos y otro tipo de violencia, pero también para el tejido más amplio de la sociedad que protege a los niños, sus familiares y cuidadores. Durante mi última visita fui personalmente testigo de los niveles extremos de destrucción en las zonas civiles de Homs y Damasco Rural. Además, el efecto de los altos niveles de violencia para todos los niños de Siria es grave y tendrá repercusiones a largo plazo para el futuro del país. En mi última visita, todos los niños y familias con quienes hablé contaron historias horribles de muerte y destrucción, un ciclo de violencia sin fin.

No estoy aquí solamente para informar al Consejo sobre las repercusiones terribles que el conflicto está teniendo para los niños de Siria, sino para rogarle que haga más para que todas las partes asuman sus responsabilidades de proteger a los niños de Siria. Mis colegas han explicado en detalle el espacio cada vez más reducido que se concede a las Naciones Unidas y a sus asociados para proporcionar una asistencia que salve vidas. Sin embargo, seguimos luchando para hacer lo que es necesario y lo que esas terribles circunstancias nos permiten. He mantenido conversaciones tanto con el Gobierno como con las fuerzas de la oposición y he recibido compromisos de ambas partes, pero el margen para actuar de conformidad con esos compromisos se está reduciendo. Quisiera en particular pedir al Consejo que recuerde a todas las partes sus responsabilidades de prevenir violaciones de los derechos de los niños durante el conflicto y de contraer compromisos públicos.

El Gobierno debe comprometerse a tomar todas las precauciones necesarias durante los combates para impedir que los niños resulten muertos o heridos, evitar el uso de armamento pesado en zonas civiles y poner fin de inmediato a la utilización de escudos humanos e investigar todas las acusaciones a ese respecto. Además, debe garantizar la seguridad de todos los centros sanitarios y docentes de las zonas que controla.

Las fuerzas de la oposición deben cumplir sus compromisos de respetar el derecho internacional humanitario aplicable y, en particular, colaborar con las Naciones Unidas sobre su compromiso de abordar la cuestión de los niños entre sus filas.

La urgente adopción de medidas del Consejo en nombre de esos niños no puede esperar un día más, ya que todos los días se pierden incontables vidas.

El Presidente (habla en inglés): Tiene ahora la palabra el representante de la República Árabe Siria.

Sr. Ja’afari (República Árabe Siria) (habla en árabe): Sr. Presidente: Ante todo quisiera darle las gracias por gestionar con éxito la labor del Consejo de Seguridad este mes. En ese mismo sentido, quisiera dar las gracias a las señoras y caballeros que nos han informado en esta sesión.

Hoy el pueblo sirio celebra el 67º aniversario de la independencia de Siria de los colonizadores franceses.

Aprovecho esta oportunidad, estando en la mesa del Consejo de Seguridad, para rendir homenaje al alma del primer mártir que cayó en la lucha contra el colonizador, el que entonces era Ministro de Defensa, Sr. Yousef Al-Azmeh. Quisiera asegurarle que el legado que confió al pueblo sirio se halla en buenas manos.

El pueblo de mi patria, Siria, se opone a la ocupación y rechaza la dominación y la subyugación, como todos sabemos. Quienquiera que, aunque fuera por un momento, pudiera pensar en hacer retroceder el reloj se equivoca, ya que el pueblo de Siria, que posee una historia milenaria, no permitirá a nadie —por muy grande o poderoso que sea, ya actúe de manera abierta o encubierta, sea viejo o nuevo, cercano o lejano— amenazar su soberanía, dignidad, independencia política y unidad nacional. Aunque hay ciertas diferencias en la manera en que los ciudadanos sirios aman a su patria, todos están decididos a permanecer unidos ante cualquier intento de socavar la dignidad de Siria, su independencia política y sus principios nacionales sólidamente establecidos.

Permítaseme dar las gracias a la Sra. Valerie Amos, a la Sra. Margaret Chan, al Sr. Ertharin Cousin, al Sr.Antonio Guterres y al Sr. Anthony Lake por el llamamiento que emitieron en nombre de las Naciones Unidas en The New York Times el 15 de abril. Aplaudimos los sentimientos humanitarios que expresaron en favor de Siria y de su pueblo. Habríamos deseado que su llamamiento se hubiese referido a los principales aspectos que hacen sufrir al pueblo sirio y que hubiese abordado la situación de las medidas unilaterales, coercitivas e ilegales impuestas contra este pueblo. También habríamos deseado que se hubiese mencionado el sufrimiento del pueblo sirio debido a los peligros, los retos y las amenazas derivados de la propagación del terrorismo internacional en el territorio sirio, así como las repercusiones de este terrorismo indiscriminado, como demuestran las matanzas en masa, los desplazamientos y la destrucción no solo de infraestructura y de seres humanos, sino de todo lo que Siria representa en la región en cuanto a la coexistencia, la armonía social, la tolerancia religiosa y la diversidad cultural y étnica. Siria está llamada a contribuir al equilibrio de una zona inestable y delicada del mundo. Los numerosos activos de la región se ven menoscabados por una confluencia sanguinaria entre árabes que viven en la era de la ignorancia y los intereses de Israel y sus protectores.

La crisis en Siria ha puesto de manifiesto graves deficiencias en el sistema de relaciones internacionales y en los mecanismos de aplicación de los principios del derecho internacional y las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas. Todos los desafíos y riesgos que enfrenta Siria se abordan con unos dobles raseros sin precedentes y una hipocresía política escandalosa. Ya no cabe duda de que los mecanismos de la llamada acción internacional funcionan de manera selectiva. El terrorismo indiscriminado que afecta a mi país encuentra fervientes defensores aquí entre nosotros, a saber, los que trabajan para legitimarlo en los medios de comunicación, así como desde el punto de vista político y diplomático. Legitiman este terrorismo como parte de un movimiento en mi país y, al mismo tiempo, alegan que están luchando contra el mismo terrorismo en Malí, el Sahel africano y Libia.

También están los que defienden y tratan de sancionar el bloqueo económico, que debilita las capacidades de mi país y socava las condiciones de vida de su pueblo, mientras que, al mismo tiempo, la Unión Europea analiza la posibilidad de comprar petróleo sirio, que pertenece legítimamente al pueblo sirio, a los grupos terroristas que controlan algunos pozos de petróleo en Siria.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para decir que el Gobierno de Siria hará comparecer ante el Consejo a todos los que financian el terrorismo en mi país, ya sea comprando a los grupos terroristas petróleo robado o de cualquier otra manera. El cargo que le imputaremos será la financiación del terrorismo, en lugar de eliminarlo.

Por tanto, deseamos decir en el día de hoy que no hay justificación alguna para que ningún Gobierno occidental pase por alto a los terroristas entre sus ciudadanos que cruzan las fronteras internacionales con Siria y participan activamente en el derramamiento de sangre del pueblo sirio. Después de hoy, el pueblo sirio no perdonará a los que han facilitado la circulación de miles de europeos y otros terroristas y yihadistas occidentales, patrocinados por agencias de inteligencia bien conocidas, que han cruzado las fronteras de decenas de países, desde Australia hasta los Estados Unidos de América, con el objetivo final de llegar a las fronteras de Turquía, el Líbano y Jordania con Siria, donde reciben protección y alojamiento en campamentos de entrenamiento, para luego entrar a mi país y propagar la destrucción y el sabotaje y provocar el derramamiento de sangre de personas inocentes. Tampoco podemos olvidar la alianza entre Israel y los grupos salafistas y takfiri y otros grupos terroristas, permitiendo que esos grupos armados crucen la línea de separación hacia el Golán sirio ocupado y que sus heridos sean atendidos en hospitales israelíes, antes de hacerlos volver al territorio sirio, una vez más, a través de la línea de separación.

Esos Estados y partes, a través de las medidas que acabo de mencionar, pretenden que sus medidas ilegales e inmorales perjudiquen la soberanía, el papel y el estatuto de Siria en las Naciones Unidas. Tal vez los estudiosos de cuestiones políticas y jurídicas tengan mucho tiempo para estudiar el caso de Siria, Estado Miembro fundador de las Naciones Unidas, y la manera en que ha sido sometido a manos de los piratas y comerciantes de la política.

Mi Gobierno recalca su compromiso con sus obligaciones ante las Naciones Unidas, de conformidad con el plan de respuesta de 2013 a las necesidades humanitarias, mediante el que contribuyó a prestar asistencia humanitaria a distintas regiones de Siria, incluida la zona de A’zaz, situada a una distancia de aproximadamente 1 kilómetro de la frontera turca. Estamos adoptando estas medidas en colaboración con las Naciones Unidas, en el marco de la resolución 46/182 de la Asamblea General.

La capacidad del Gobierno de Siria para cumplir plenamente el plan de respuesta humanitaria se ha visto mermada por una financiación insuficiente y las condiciones impuestas. Los compromisos anunciados por los donantes en los medios de comunicación, incluidos los que se asumieron en la reunión celebrada en Kuwait en enero y en varios foros internacionales, aún no se han cumplido. Todos sabemos que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios ha recibido únicamente el 34% de la financiación necesaria. Ello confirma lo que hemos dicho en numerosas ocasiones, a saber, que esos compromisos no son más que propaganda mediática promovida por los que se empeñan en desencadenar crisis y los que difunden mentiras.

En respuesta a la cooperación del Gobierno de Siria, hay partes, conocidas por todos, que insisten desvergonzadamente en contribuir a mantener el ciclo de violencia en mi país apoyando a los grupos terroristas afiliados a Al-Qaida, lo cual constituye una clara amenaza a la paz y la seguridad en Siria, en la región y en el mundo. Numerosos informes indican que la conciencia de algunos gobiernos ha sido comprada con petrodólares y que estos han abierto sus fronteras para permitir el paso de armas destinadas a los grupos responsables de cometer actos indiscriminados de terrorismo en mi país. Esas armas se compran con petrodólares qataríes y sauditas provenientes de varias fuentes, que todos conocemos, y en la actualidad son objeto de contrabando a través de las fronteras de algunos países vecinos de Siria desde depósitos de armas de Libia, de acuerdo con el informe final (S/2012/163) del Grupo de Expertos sobre Libia, establecido en virtud de la resolución 1973 (2011).

Tengo aquí un ejemplar del informe, que se refiere al contrabando de armas de Libia y otros lugares, con financiación de los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y la Arabia Saudita. Este informe no ha sido preparado por mi Gobierno, sino por los propios expertos del Consejo.

Quiero subrayar la responsabilidad exclusiva del Gobierno de Siria con respecto a la protección de sus ciudadanos, de acuerdo con los principios del derecho internacional y de una manera que salvaguarde su soberanía, independencia e integridad territorial y restablezca su liderazgo constructivo en el contexto internacional.

La propaganda cruda y excesivamente sumisa y agresiva que algunos Gobiernos pretenden promover tiene la finalidad de justificar sus intentos de interferir en los asuntos internos de Siria —en violación de la soberanía de Siria— con pretextos como una intervención humanitaria, la imposición de zonas de prohibición de vuelos, el establecimiento de corredores humanitarios seguros y el concepto de la responsabilidad de proteger.

Algunos Estados que han acogido a refugiados sirios intentan exacerbar la crisis de refugiados sirios impidiéndoles volver a su tierra natal y comercian con su sufrimiento, a pesar de las reiteradas y constantes solicitudes del Gobierno de Siria a los Gobiernos de esos Estados de que permitan a los sirios que quieran volver a sus hogares a que así lo hagan.

Con respecto a la violencia sexual, quiero recordar la declaración que formulé ayer, 17 de abril, en nombre de mi país ante el Consejo de Seguridad (véase S/PV.6948).

Quiero añadir que, a lo largo de su historia, Siria nunca ha presenciado delitos tan atroces como los que están perpetrando hoy los delincuentes y bandidos yihadistas.

Las mujeres en Siria estaban orgullosas del entorno seguro y protegido que se les brindaba para ejercer su función natural en la sociedad. Siria solía ocupar el tercer puesto del mundo en el ámbito de la seguridad. Sin embargo, el complejo fenómeno del sabotaje ha penetrado en la sociedad siria y ha destruido esa forma de vida en Siria.

Grupos terroristas armados, con ideologías wahabitas, salafistas y takfiri importadas de países del Golfo llenos de petrodólares, han entrado desde países vecinos. Esos grupos, respaldados por el amplio apoyo financiero, de inteligencia, militar y de los medios de comunicación y las armas de algunos árabes de una era caduca de oscurantismo y con la connivencia de occidentales, en asociación con Israel, han actuado de manera deliberada y sistemática para sabotear la seguridad de los sirios, incluidos los niños y las mujeres.

Docenas de informes políticos y de medios de comunicación, así como los testimonios de conocidos grupos no gubernamentales, han demostrado que los grupos terroristas armados han recurrido al reclutamiento de niños en sus filas. Los obligan a tomar las armas, a participar en actos terroristas y a cumplir las órdenes de los líderes de los grupos armados a fin de perpetrar asesinatos y actos de sabotaje contra bienes públicos y privados. Ello se suma a la quema, el saqueo y la destrucción de más de 3.000 escuelas y guarderías y de docenas de hospitales y cientos de laboratorios —1.500 laboratorios, de hecho, en Idlib y Halab, han sido desplazados a Turquía— sobre lo cual hemos enviado una queja oficial al Consejo. Eso representa un flagrante ataque contra los derechos a la educación y el conocimiento de una generación entera de niños, que les permitirían ayudar a construir el país en el futuro.

Durante los ataques deliberados de los grupos terroristas armados contra instituciones educativas y profesores en Siria, se han documentado casos de personas que han sido directa o indirectamente amenazadas y a quienes se ha impedido enviar a sus hijos a la escuela, debido al bombardeo de escuelas por grupos terroristas mediante artefactos explosivos improvisados o el ataque deliberado contra escuelas con misiles. Esos incidentes se repitieron al inicio del año escolar en Siria.

La República Árabe Siria ha respetado sus obligaciones en virtud de la Convención sobre los Derechos del Niño y su Protocolo facultativo sobre la participación de niños en los conflictos armados desde 2003.

Lamentablemente, ningún orador ha mencionado los ataques terroristas suicidas con bomba que a menudo han sacudido las ciudades sirias. No han hablado del ataque contra la Universidad Halab ni del asesinato de estudiantes de ingeniería y arquitectura en Damasco.

Todos esos incidentes no fueron obra de fantasmas; fueron realizados por grupos terroristas financiados y apoyados por extranjeros y entrenados en el extranjero. No hay fantasmas que cometan actos terroristas en Siria.

Mientras que los Estados siguen consolidando sus sociedades sobre la base de la diversidad, el pluralismo, la armonía y la verdadera ciudadanía, vemos Potencias fuertes y subversivas que intentan romper el contrato social en nuestra región, que es famosa por su diversidad, su riqueza y su pluralidad, para promover una cultura de división religiosa, sectaria y entre facciones y alentar el concepto de matar a personas por su identidad. Esas Potencias intentan desplazar a partes importantes de nuestras sociedades fuera de su tierra. No hay ya cristianos en la sociedad iraquí en Iraq ni tampoco en Palestina.

Los conspiradores contra mi país están a punto de lograr deshacerse también de nuestros ciudadanos cristianos.

Esas cuestiones son sumamente importantes en la labor del Consejo de Seguridad. Se han quemado cientos de iglesias en Siria, así como en Iraq y en otros lugares.

Se han destruido cientos de mezquitas. Todos esos actos están grabados en archivos terroristas en YouTube. Algunas personas acusan al Gobierno de esos actos atroces.

A ese respecto, quiero destacar que Siria no permitirá otro Acuerdo Sykes-Picot a expensas de los pueblos de nuestra región. Siria sigue siendo el eslabón más fuerte en respuesta a cualquier intento de imponer una nueva realidad que es ajena a nuestra región y sus pueblos, que han vivido en armonía y coexistencia entre sí durante siglos y han enseñado a la humanidad que pertenecer a una patria y respetar su propia tierra son las emociones más intensas y perdurables.

Para concluir, quiero decir que ya basta. Después de dos años de comerciar con la suerte de Siria y la sangre de sus ciudadanos, debe haber un empeño sincero por ayudar a mi país, mi pueblo y mi Gobierno a avanzar hacia una solución pacífica respaldada por las Naciones Unidas en las resoluciones 2042 (2012) y 2043 (2012) y aprobada por el comunicado de Ginebra (S/2012/522, anexo). Mi Gobierno insiste en la aplicación de una solución política a través de un diálogo nacional inclusivo, impulsado por los sirios, en el que todos los sirios estén representados.

Ese diálogo se hará eco de sus opiniones en los planos interno, regional e internacional, diciendo al mundo entero que ya basta y que se deje de manipular a un país cuyos ciudadanos solo han mostrado bondad y amor hacia todos los ciudadanos del mundo a lo largo de su historia.

Hace un año, me dirigí al Comité contra el Terrorismo y señalé a la atención del Consejo la existencia de terrorismo de Al-Qaida en Siria, pero nadie nos hizo caso. Sin embargo, hoy hemos oído que habrá una colaboración entre Al-Qaida en el Iraq y Al-Qaida en Siria. Lo que dijimos hace un año era correcto y nuestra lectura del mapa político también era correcta.

Afortunadamente, el Sr. Guterres ha señalado que la crisis de Siria no es principalmente de índole humanitaria.

Eso es cierto; la crisis de Siria es principalmente una crisis humanitaria y política. A menos que abordemos la principal dimensión política de la crisis, no podremos ayudar al pueblo sirio a nivel humanitario. En efecto, en Siria existe una crisis humanitaria; lo hemos dicho una y otra vez. Sin embargo, debemos proceder a una lectura jurídica correcta de lo que está sucediendo en el país, que ponga coto a la arrogancia y a las violaciones del derecho internacional por parte de determinadas Potencias que todos conocemos perfectamente bien.

El contrabando de armas se notificó al Consejo de Seguridad durante un período de más de un año y medio.

Esas armas, transportadas por barco desde Libia a través del Líbano y Turquía, fueron incautadas, y se informó al Consejo, pero nadie movió un dedo. Se están dedicando miles de millones de dólares a financiar el terrorismo con los petrodólares del Golfo, a sabiendas de todo el mundo.

Se están comprando armas en Croacia, financiadas por la Arabia Saudita, transportadas a Jordania, hasta llegar a Siria a través de Turquía. Pero nadie reacciona.

Estamos hablando del sufrimiento desgarrador de niños y mujeres, y eso es importante y significativo. Esperamos que la crisis termine y que todos los criminales — tanto sirios como no sirios— respondan ante la justicia.

¿Qué hay de quienes se gastan miles de millones de dólares en financiar el terrorismo? ¿Qué hay de la resolución, aprobada por la llamada Liga de los Estados Árabes, para financiar el terrorismo, una resolución aprobada en una cumbre árabe para financiar el terrorismo? La Liga pretende tener a un enviado especial, Lakhdar Brahimi, que trabaja en una solución pacífica. ¿Cómo puede trabajar en pos de una solución pacífica cuando la Liga de los Estados Árabes financia el terrorismo en Siria? Quisiera hacer una observación más y pido disculpas por extenderme tanto.

Hace dos días, estaba viendo el canal saudita Al- Arabiya. El canal había invitado a un terrorista que dirige un grupo islamista afiliado a Al-Qaida. Hizo una conexión con Estambul para entrevistar a ese terrorista desde allí. Cuando el periodista le preguntó: “¿qué harán ustedes con las minorías en Siria si se hacen con el control?” Él respondió: “las juzgaremos con arreglo a la sharia”. Cuando se le preguntó qué quería decir con eso, respondió “las personas que pertenezcan a esas minorías pueden o bien convertirse al Islam, o bien pagar un impuesto o bien los matamos con una espada”. Ese terrorista, que se encontraba en Estambul, fue entrevistado por el canal saudita Al-Arabiya. Mucha gente lo vio; muchas personas inocentes en Libia y en Túnez, que vienen a Siria a matar y a morir, lo vieron. Esa es la imagen real de lo que está ocurriendo en Siria y se la dejo al Consejo para que tenga a bien examinarla y estudiarla.

El Presidente (habla en inglés): Tiene ahora la palabra el representante del Líbano.

Sr. Salam (Líbano) (habla en árabe): Sr. Presidente: Ante todo, quisiera felicitarlo por haber asumido la Presidencia del Consejo y por su labor durante el mes de abril. Confío plenamente en que, debido a la crisis y el sufrimiento que su país, Rwanda, ha conocido durante su historia contemporánea, usted más que nadie será consciente de la tragedia humana que está viviendo el hermano pueblo sirio.

Quisiera expresar mi agradecimiento a la Sra. Valerie Amos, al Sr. António Guterres, a la Sra. Zainab Hawa Bangura y a la Sra. Leila Zerrougui por sus importantes exposiciones informativas.

Han transcurrido dos años desde que empezó la crisis en Siria, y las cifras dolorosas que han mencionado el representante de las Naciones Unidas y sus distintos organismos reflejan no solo la magnitud de esa catástrofe humanitaria, sino también la incapacidad de la comunidad internacional de adoptar las medidas necesarias para poner fin al ciclo de violencia y a la intensificación de las masacres, así como a las violaciones de los derechos humanos y los ataques contra una población civil que trata de seguir con su vida cotidiana. Es responsabilidad del Consejo y de las Naciones Unidas velar por que se reconozca el sufrimiento de ese pueblo. Nuestros hermanos sirios — hombres, mujeres, niños y ancianos, estén donde estén— están constantemente expuestos al peligro de bombardeos, o bien se encuentran desplazados o refugiados en países vecinos. Todos ellos merecen una vida mejor en la que puedan hacer realidad sus anhelos y sus esperanzas: una vida en la que se respeten su dignidad y sus aspiraciones.

Desde el Consejo, el Líbano ha reiterado sistemáticamente su firme postura de principios que consiste en apoyar la soberanía y la integridad territorial de Siria, así como la política de distanciamiento del Líbano, que tiene por objetivo preservar la unidad y la estabilidad.

Esa política, que ha recibido apoyo a los niveles nacional e internacional, no representa un distanciamiento del Líbano con respecto al pueblo sirio en su crisis humanitaria.

Como el Ministro de Asuntos Sociales del Líbano dijo en agosto ante el Consejo (véase S/PV.6826), el Líbano jamás se ha distanciado del derecho internacional o de la legalidad internacional. Ha seguido siendo fiel a los vínculos históricos, geográficos y de vecindad que existen entre los pueblos libanés y sirio. El Líbano no ha olvidado que el pueblo sirio acogió a centenares de miles de refugiados libaneses durante la brutal agresión de Israel contra el Líbano en la guerra de julio de 2006.

Como el Consejo sabe, el número de refugiados sirios en el Líbano que se han inscrito o que han recibido asistencia de la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados ascendía aproximadamente a 416.000 hasta el 12 de abril de este año. En esa cifra no se incluyen las decenas de miles de personas que no han pedido registrarse en la Oficina del Alto Comisionado. Según las estadísticas del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente, al 31 de marzo habían llegado más de 35.000 desplazados palestinos al Líbano desde Siria, y cada día llegaban más de 3.000 refugiados. Se espera que la cifra alcance los 1,2 millones antes de fin de año. Además, el número de afectados por ese movimiento de personas —si juntamos a los sirios, los palestinos y los libaneses que regresan de Siria, además de las familias de acogida libanesas— llegará a los 2,5 millones antes de fin de año.

Según las estadísticas del organismo de las Naciones Unidas, aproximadamente el 34,8% de esos refugiados tienen necesidades especiales, de los cuales el 22,9% son niños en situación precaria y aproximadamente el 10% tiene problemas médicos graves, teniendo en cuenta que aproximadamente la mitad de los refugiados en el Líbano y los países vecinos son niños y jóvenes.

Hemos advertido sin cesar, junto a otros, acerca de las consecuencias que tiene esta crisis sin fin, no solo en Siria, sino también en los países vecinos. Ahora estamos viendo los efectos de los combates en Siria, que han alcanzado dimensiones militares y han llegando hasta las fronteras del Líbano, lo cual pone en peligro la seguridad de mi país. Condenamos tales violaciones, cualquiera que sea su origen o su motivo.

La grave cuestión de los refugiados derivada de la crisis ha comenzado a afectar a la sociedad libanesa y su composición. También está teniendo repercusiones socioeconómicas y de seguridad importantes, debido a que la mayoría de los refugiados viven en las zonas más pobres de mi país. Como consecuencia de ello, está aumentando la presión sobre el mercado de trabajo y la demanda de recursos básicos, como los alimentos, con la consiguiente inflación y el incremento del costo de la vivienda que ello conlleva.

Permítaseme reiterar hoy que el Líbano nunca cerrará sus fronteras a nadie, ni a las personas ni a las familias que, huyendo de los horrores de la violencia y la destrucción, vengan a buscar refugio en nuestro país.

No enviaremos de vuelta a los que lleguen.

El Líbano mantiene su compromiso de prestar asistencia a todos los refugiados de Siria y de procurar satisfacer todas sus necesidades esenciales en materia de protección, vivienda, alimentación, salud y educación. Sin embargo, el Líbano tiene derecho a pedir a los Estados vecinos y a la comunidad internacional que compartan esta responsabilidad, teniendo en cuenta que nuestro país es el más pequeño y el que tiene menos recursos, a pesar de ser el país que recibe la mayor cantidad de refugiados sirios.

Esa número pronto se convertirá en casi una cuarta parte de la población libanesa, que es el índice de recepción más alto de todos los países que acogen a refugiados.

Lo cierto es que, como atestiguan los representantes de las Naciones Unidas y sus organismos, el Líbano no será capaz de proporcionar los cuidados necesarios a los refugiados si las cifras siguen creciendo como hasta ahora, ya sean refugiados sirios, palestinos o incluso libaneses que regresan de Siria. El Líbano no será capaz de salir adelante si no se incrementa la asistencia de la comunidad internacional.

Entre los que se han pronunciado sobre esta situación está la representante regional del Alto Comisionado para los Refugiados, Sra. Ninette Kelley, quien, a principios de este mes, dijo, con respecto a la asistencia: “Los programas ya están disponibles, el personal está listo, pero los fondos se están agotando.

Con esta financiación, los programas vitales para garantizar los alimentos, el agua potable, la educación para los niños, la salud y la vivienda para los refugiados recién llegados son sencillamente imposibles”.

Por otra parte, el jefe de operaciones en el país del Programa Mundial de Alimentos en el Líbano, Sr. Étienne Labande, dijo que “dentro de un mes, y con la financiación actual, más de 400.000 refugiados sirios en el Líbano dejarán de recibir asistencia alimentaria”.

El Alto Comisionado para los Refugiados, Sr. António Guterres, que participa a la reunión de hoy, resumió acertadamente la situación cuando dijo: (continúa en inglés) “El Líbano necesita un apoyo a gran escala, no puede hacerlo a solas.” (continúa en árabe) Permítaseme reiterar el llamamiento que hizo el mes pasado en la cumbre de Doha el Presidente del Líbano, Sr. Michel Sleiman, durante la celebración de una conferencia internacional sobre los refugiados sirios.

Señaló que la conferencia no debía limitarse a recoger las donaciones que se habían prometido anteriormente en la conferencia de Kuwait, sino que debía tratar de encontrar la manera de distribuir la carga de los costos de acuerdo con el principio de responsabilidad compartida, con el fin de reducir los efectos negativos de la afluencia de refugiados para la paz y la seguridad internas y regionales. El Presidente del Líbano reiteró ese mensaje a principios de este mes, cuando instó a crear campamentos en territorio sirio lejos de las zonas de combate y bajo la protección de las Naciones Unidas. Alentamos al Consejo a estudiar esa posibilidad.

Por último, el Líbano desea unir su voz a la de los funcionarios de las Naciones Unidas —la Secretaria General Adjunta de Asuntos Humanitarios, Sra. Valerie Amos; la Directora Ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, Sra. Ertharin Cousin; el Alto Comisionado para los Refugiados, Sr. António Guterres; el Director Ejecutivo de UNICEF, Sr. Anthony Lake; y la Directora General de la Organización Mundial de la Salud, Sra. Margaret Chan— y exhortar al Consejo a que adopte medidas, (continúa en inglés) “En nombre de todos los que han sufrido tanto, y de los muchos más cuyo futuro se encuentra en la cuerda floja: ¡Basta ya! Apelen a su influencia y utilícenla ya para salvar al pueblo sirio y salvar a la región de un desastre”.

El Presidente (habla en inglés): Tiene la palabra el representante de Turquía.

Sr. Çevik (Turquía)(habla en ingles): Sr. Presidente: Ante todo, permítame darle las gracias por haber organizado esta sesión informativa, que nos brinda la oportunidad de señalar a la atención de la comunidad internacional una vez más la gravedad de la situación humanitaria en Siria. Seguimos con gran interés las presentaciones formuladas por los jefes de los principales organismos humanitarios de las Naciones Unidas.

La búsqueda del pueblo sirio de una Siria democrática y libre ha cumplido su segundo año, mientras el régimen sirio sigue atacando indiscriminadamente a su propia población por todos los medios, incluso utilizando misiles balísticos. El ataque constante no sólo cobra vidas sino también destruye el patrimonio histórico y cultural y la infraestructura económica de Siria.

La situación humanitaria en Siria se deteriora cada día. Según las últimas cifras de las Naciones Unidas, el número de refugiados ha ascendido a 1,3 millones, y de personas internamente desplazadas a 4,5 millones y 6 millones de personas necesitan con carácter urgente ayuda humanitaria.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados estima que el número de refugiados podría llegar a 3,5 millones para finales de año si la comunidad internacional no actúa con urgencia.

La comunidad internacional tiene la responsabilidad moral de apoyar al pueblo de Siria en su lucha, y tiene que hacerlo de manera urgente, colectiva y decisiva frente al deterioro de la situación humanitaria, que sigue promoviendo una grave amenaza a la paz y a la estabilidad regionales.

El llamamiento conjunto de los dirigentes de los organismos humanitarios de las Naciones Unidas esta semana es una llamada de alerta seria a la comunidad internacional, y un recordatorio más de la necesidad de volver a examinar las estrategias para intentar hacer frente a la crisis. Fue un llamamiento para que todos empecemos a pensar en nuevas ideas y actuar de inmediato a fin de aplicar una estrategia eficaz para salvar al pueblo de Siria y a la región de una catástrofe.

Seguimos considerando que la mejor manera de poner fin a este derramamiento de sangre es mediante una solución y una transición políticas, preservando la integridad territorial y la unidad política de Siria. La comunidad internacional, en particular las Naciones Unidas, tiene un papel importante que desempeñar en ello. Sin embargo, en espera de esa solución, debemos ser objetivos y orientarnos a resultados a la hora de abordar la dimensión humanitaria —consecuencia principal de la crisis política.

Nosotros, en Turquía, estamos realizando todos los esfuerzos posibles para dar respuesta a las ramificaciones de la crisis siria. Hemos acogido ya a más de 190.000 sirios en 17 campamentos, además de que por lo menos 100.000 personas han llegado a las distintas ciudades y pueblos de Turquía. Estamos haciendo todo lo posible por satisfacer sus necesidades cotidianas en todos los ámbitos, incluso los relacionados con la salud y la educación. Además, la Sociedad Turca de la Media Luna Roja brinda socorro humanitario en el punto cero de la frontera con Siria, con transparencia, de conformidad con la legitimidad internacional y los principios humanitarios.

El promedio de refugiados que cruza las fronteras hacia países vecinos a diario ha llegado a 8.000, y hasta 14.000 en días de intensos enfrentamientos. Hasta hace seis meses, la cifra era un par de miles.

La asistencia en las líneas de control se torna cada vez más complicada, mientras algunos artículos humanitarios, como el instrumental quirúrgico, son muy bloqueados por el régimen. Esa política irresponsable sólo coadyuvará a un mayor éxodo de refugiados. Es necesario que el Consejo examine las formas alternativas de prestación de asistencia, incluidas las operaciones transfronterizas.

No se debe ni se puede pedir a los países vecinos que afronten solos los desafíos más urgentes. La situación ya no es sostenible, la metodología existente no funciona para materializar los principios del acceso pleno, sin tropiezos y seguro. La comunidad internacional, desde la perspectiva de la distribución de la carga, debe adoptar medidas colectivas. No basta con la promesa de apoyo financiero en sí.

Consideramos que ha llegado el momento de que la comunidad internacional examine los medios aún no estudiados para hacer frente al problema de las personas internamente desplazadas en el territorio sirio y buscar destinos alternativos para los que siguen optando por irse porque no se sienten seguros.

Muchos de los dirigentes regionales eminentes que sienten la misma presión se han hecho eco de ese llamamiento. Es hora de que la comunidad internacional, y por supuesto las Naciones Unidas, tenga en cuenta esas preocupaciones legítimas. De otro modo, pudiéramos sumirnos en una crisis mucho más prolongada de la que estamos enfrentando en estos momento.

Permítaseme concluir expresando una vez más nuestro apoyo a las aspiraciones legítimas del pueblo sirio a vivir en condiciones de dignidad, así como nuestra decisión de seguir haciendo todo lo posible para dar respuesta a la crisis humanitaria al otro lado de la frontera.

Quisiéramos también recordar a la comunidad internacional su obligación de actuar de manera urgente, decisiva y responsable antes de que sea demasiado tarde.

Lamentamos que se utilice el Consejo de Seguridad para diseminar información imprecisa y tergiversada.

El Consejo y, por mediación de los medios de difusión, la comunidad internacional han escuchado sin duda las opiniones coherentes de los participantes respecto de las políticas del régimen sirio. Los hechos presentados no pueden borrarse por un vano intento de afirmar lo contrario.

Turquía seguirá demostrando solidaridad con el pueblo sirio, cuyas opiniones no se pueden escuchar en esta plataforma.

El Presidente (habla en inglés): No hay más nombres inscritos en la lista de oradores. Invito ahora a los miembros del Consejo a celebrar consultas oficiosas para seguir examinando el tema.

Se levanta la sesión a las 12.10 horas.

Red Voltaire

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