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«El arte de la guerra»

Siria, opción Kosovo en Medio Oriente

Washington planea bombardear Siria e incluso lo anuncia. El pretexto del día es el uso de gases de combate contra la oposición local. Circulan videos que muestran personas que sufren de asfixia pero que no presentan los síntomas característicos en las personas intoxicadas por ese tipo de gases. Manlio Dinucci estima que esa propaganda no es creíble pero que posibilita una intervención de la OTAN, acción que sólo Obama puede decidir.

| Roma (Italia)
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El general estadounidense Lloyd J. Austin III, comandante del CentCom.

Un individuo sospechoso de querer cometer un crimen lo perpetra precisamente en el momento en que tiene a la policía en su casa. Eso es lo que habría hecho el presidente Assad al utilizar el arma química en el preciso momento en que los inspectores de la ONU llegan para investigar sobre el uso de armas químicas en Siria. Las «pruebas» han sido presentadas por los «rebeldes» cuyo centro de propaganda en Estambul –organizado por el Departamento de Estado– confecciona los videos que luego circulan entre los medios de prensa de todo el mundo.

El presidente Obama, quien ahora alberga «muy pocas dudas» en cuanto a que sea Assad el culpable y ve como demasiado «tardía para ser creíble» la investigación de la ONU, está evaluando una «respuesta» análoga a la de Kosovo, o sea la guerra aérea sin mandato de la ONU que la OTAN emprendió en 1999 contra Yugoslavia, acusada en aquel entonces de «purificación étnica» en su región de Kosovo.

Con ese objetivo, el Pentágono reunió en Jordania, del 25 al 27 de agosto, a los jefes de los estados mayores de Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Turquía, Arabia Saudita y Qatar. Precisamente en Jordania, Estados Unidos ya desplegó cazas-bombarderos F-16, misiles tierra-aire Patriot y alrededor de un millar de militares que entrenan a los grupos armados para la «guerra secreta» en Siria.

Según informaciones recogidas por el diario francés Le Figaro, un contingente de 300 hombres, «sin dudas respaldado por comandos israelíes» fue infiltrado en Siria desde Jordania el 17 de agosto, seguido 2 días después por otro contingente similar. Esas fuerzas se suman a los numerosos grupos ya entrenados en Turquía. Los hombres provienen en su mayoría no de Siria sino de Afganistán, Bosnia, Chechenia, Libia y otros países, pertenecen generalmente a grupos islamistas, clasificados algunos como terroristas en Washington. Las armas que reciben provienen esencialmente de Croacia a través de una red internacional organizada por la CIA.

En el marco de la «guerra secreta» no hay nada más fácil que entregar a algunos de esos grupos unas cuantas ojivas químicas para que las lancen con cohetes sobre la población civil, filmar después la masacre y atribuirla a las fuerzas gubernamentales. Así se fabrica el casus belli que justifica la subsiguiente escalada, hasta llegar a la guerra aérea, ya que la guerra librada desde adentro no logra provocar la caída del Estado sirio. Esa opción, motivada por la imposición de una «no-fly-zone» incluye un lanzamiento masivo de misiles crucero –más de 70 durante la primera noche– acompañado de oleadas de aviones que largan bombas guiadas por sistemas satelitales mientras que las aeronaves se mantienen fuera del espacio aéreo sirio.

Los preparativos no comenzaron después sino antes del supuesto ataque químico. En julio se desplegó el grupo de ataque del portaviones USS Harry Truman, que incluye 2 cruceros y 2 contratorpederos y lanzamisiles así como varias unidades de marines, grupo que opera en las áreas asignadas a la V y la VI flotas estadounidenses. Otro contratorpedero lanzamisiles, el USS Mahan, que debía haber regresado a su base en Virginia, se mantiene en el Mediterráneo a las órdenes de la VI Flota. La US Navy ya ha posicionado por lo tanto 5 unidades navales de superficie, además de unos cuantos submarinos, listos todos para lanzar sobre Siria cientos de misiles crucero mientras que los cazas-bombarderos se hallan también listos a despegar en sus bases de Italia y el Medio Oriente.

A las fuerzas aeronavales estadounidenses se unirían, siempre bajo las órdenes del Pentágono, las de los países participantes en la reunión de Jordania (incluyendo Italia) y las de otros más.

Pero Siria dispone de un potencial militar que no tenían Yugoslavia ni Libia y que incluye más de 600 instalaciones antiaéreas y misiles con un alcance de hasta 300 kilómetros. La guerra se extendería entonces al Líbano y a otros países ya implicados del Medio Oriente, lo cual complicaría ulteriormente las relaciones de Washington con Moscú.

Es eso lo que motiva la reflexión en Washington, mientras que en Roma… en Roma esperan órdenes.

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

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