Pentágono, 2 de julio de 2015. El general Martin Dempsey, jefe del estado mayor conjunto, presenta a la prensa la nueva «Estrategia Militar de Estados Unidos».

Mientras la atención político-mediática se concentra en Bruselas, donde se decide el destino de Grecia, se sigue pasando por alto que el futuro de Europa se está decidiendo en… Washington, a través de la OTAN –alianza militar a la que pertenecen más de las tres cuartas partes de los países miembros de la Unión Europea. Así lo confirman los últimos hechos, de los que prácticamente no se habla en la prensa.

En Poggio Renatico –una pequeña comuna de la región de Ferrara (Italia), de unos 10 000 habitantes– acaba de entrar en operaciones el primer centro del nuevo Sistema de Mando y Control Aéreo de la OTAN. Además de la instalación fija, ese sistema dispone de «capacidades de despliegue que el Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en Europa (SACEUR) puede utilizar para la realización de operaciones aéreas complejas en toda la zona OTAN y fuera de ella».

Cuando esté completo, ese Sistema de Mando dispondrá de más de 20 centros en toda Europa. Esos centros permitirán al SACEUR –que siempre es un general estadounidense designado por el presidente de Estados Unidos– emprender operaciones de guerra aérea en una zona que abarca más de 10 millones de kilómetros cuadrados, incluyendo el este de Europa, Asia y África.

Como ya no alcanza con los más de 1 000 millardos de dólares anuales [1 millardo = 1 000 millones] que los países de la OTAN dedican al gasto militar, Estados Unidos (cuyo presupuesto militar equivale al 4,5% del PIB) está presionando a los aliados europeos para que eleven sus gastos en el sector de la defensa al 2% o más del PIB, objetivo que sólo han alcanzado hasta ahora Gran Bretaña, Estonia y Grecia.

Pero, y aquí viene la buena noticia, Rumania se ha comprometido oficialmente a alcanzar ese objetivo en materia de gasto militar de aquí al año 2017, dando así el ejemplo a los aliados sobre cómo «incrementar el gasto en el sector de la defensa».

La dirección hacia la cual Estados Unidos está empujando a Europa aparece claramente en el documento The National Military Strategy of the United States of America 2015, publicado en junio por el Pentágono. Durante la última década, Estados Unidos, «el país más fuerte del mundo» ha concentrado «sus campañas militares contra las redes extremistas violentas» (fundamentalmente al-Qaeda y el Emirato Islámico). Pero ahora cambia de estrategia:

«Hoy en día, y en el futuro previsible, tenemos que prestar más atención a los desafíos que plantean diferentes actores no estatales, cada vez más capaces de obstaculizar nuestra libertad de movimiento en las diferentes regiones y que amenazan nuestra patria.»

Pero el «actor estatal» más peligroso es Rusia que, «utilizando la fuerza para alcanzar sus propios objetivos, socava la seguridad regional con sus acciones militares». Más explícito aún es el general Joseph Dunford, jefe del Estado Mayor Conjunto, quien afirma que «Rusia, potencia nuclear, plantea la mayor amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos». Y otro peligroso actor estatal, según el documento estratégico, es «China, cuyas acciones están acrecentando la tensión en la región Asia-Pacífico». Aunque el documento la evalúa aún como baja, «la probabilidad de que Estados Unidos se vea arrastrado a una guerra entre Estados con una gran potencia está aumentando». Así que estamos ante una nueva guerra fría, que algunos consideran más peligrosa aún que la anterior, y que ahora se incrementa en la región Asia-Pacífico.

Y Estados Unidos convierte nuevamente Europa, utilizando para ello la OTAN, en la primera línea del enfrentamiento Oeste-Este, con la complicidad de las oligarquías políticas y económicas europeas que, aunque compiten duramente entre sí, cierran filas en cuanto se trata de defender el «orden económico mundial» dominado por Occidente. El mismo que grandes «actores estatales» están cuestionando con sus iniciativas, como el Banco para el Desarrollo creado por los BRICS (Brasil, Rusia, la India, China, Sudáfrica) en la cumbre de Ufa (Rusia), institución que –según Euronews– «será uno de los bancos más grandes del mundo».

Fuente
Il Manifesto (Italia)

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Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio