En la brumosa madrugada del 25 de diciembre de 1956, el Yate Granma y sus expedicionarios dirigidos por el líder revolucionario Fidel Castro salieron del vigilado estuario del Río Tuxpan a las aguas abiertas del Golfo de México.

Los revolucionarios cantaron a viva voz el Himno Nacional cubano, para así simbolizar que habían salvado otro obstáculo con el fin de cumplir el nuevo proyecto martiano iniciado con el ataque a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, el 26 de julio de 1953.

Después de fracasar los asaltos y en los días trágicos que les siguieron, Fidel proclamó frente a sus captores que el autor intelectual de la acción era José Martí y muchos adjudicaron a aquella frase, solo valor retórico y no lo que verdaderamente representaba para la nueva vanguardia revolucionaria que se encargaría de cumplir con el legado inconcluso del Apóstol.

Para 1955 era conocido entre el pueblo los horrendos crímenes cometidos contra los asaltantes, principalmente por la denuncia del líder histórico de la Revolución en su alegato de auto defensa La Historia me Absolverá, que hizo posible también el surgimiento de un fuerte movimiento popular y social por la amnistía de los moncadistas, al que el régimen se antecedió calculando dar una imagen de normalidad en el país.

Recobrada la libertad, Fidel y sus compañeros del núcleo dirigente del recién formado Movimiento 26 de Julio desde los años de “prisión fecunda”, salieron de Cuba al no tener condiciones para la lucha por medios legales en el país, donde, además, se arriesgarían a ser asesinados.

Se inició un exilio no menos fecundo que el de la prisión y los jóvenes revolucionarios partieron hacia México en 1955.

Fidel reiteró entonces su compromiso con la lucha armada en agosto del 56 en la nación azteca, donde se reunió con José Antonio Echeverría, líder del Directorio Estudiantil Revolucionario, y con Frank País, Jefe de Acción y Sabotaje del 26 de Julio en la provincia de Oriente, y otros dirigentes de la Isla que lo visitaron para coordinar planes insurreccionales, en lo que se llamó Pacto de México.

Cuando preparaban condiciones para la travesía que los traería a Cuba, fueron detenidos el máximo líder de la insurrección, Ernesto Che Guevara y otros combatientes por presión de Fulgencio Batista sobre la policía mexicana, que les ocupó algunas armas e identificó lugares de entrenamiento.

Estos acontecimientos y el compromiso expresado de que en 1956 seremos libres o mártires le indica a Fidel que era impostergable la salida de la expedición a como fuera para la Isla.

Después de fracasar en la compra de una vieja torpedera en Estados Unidos, debido al impedimento del Departamento de Defensa, el máximo jefe de la expedición indicó que se adquiriera el Yate Granma en tierras aztecas.

La embarcación fue diseñada para transportar a lo sumo 25 personas y se preparó para ser abordada por 82 expedicionarios, las vituallas y el armamento, lo que predecía su hundimiento.

Aunque resistió llegó con retraso, lo cual impidió la sincronización con el alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, dirigido por Frank País.

Al amanecer del dos de diciembre de 1956 tenían a la vista las playas cubanas y al presentir el ataque de la la marina y la aviación de la dictadura, Fidel ordenó desembarcar de inmediato en el inhóspito manglar de Los Cayuelos, a unos dos kilómetros de playa Las Coloradas, Niquero, donde por fin los 82 hombres unidos por un fin común tocaron tierra cubana, y nació así el embrión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

A los pocos días fueron sorprendidos en Alegría de Pío por el ejército y dispersados, aunque 12 combatientes pudieron aglutinarse poco después alrededor de Fidel, Raúl, Almeida y el Che para continuar la lucha y cumplir con la victoria del primero de enero de 1959 la palabra empeñada con las ideas del Apóstol.

El azar quiso que exactamente 60 años después de la salida de los expedicionarios de México, el 25 de noviembre del 2016, el líder histórico de la Revolución partiera físicamente.

Simbólicamente el Granma seguirá navegando con su invicto Comandante, sus ideas y su ejemplo continuarán fortaleciendo el sentir patriótico de millones de cubanos con el fin de alcanzar nuevas victorias y afrontar las borrascas con la misma decisión de aquellos primeros rebeldes en los mangles de Los Cayuelos.

Fuente
Agencia Cubana de Noticias
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