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Segunda Declaración de La Habana, un programa para la Revolución

Para inicios de 1962, la política agresiva de Estados Unidos contra Cuba era total y excedía por mucho a las acciones aplicadas por la CIA y la administración estadounidense durante los golpes de Estado contra los gobiernos nacionalistas de Irán, en 1953, y Guatemala, en 1954.

| La Habana (Cuba)
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Esta vez la cúpula de la central de inteligencia yanqui (CIA) y el Pentágono, resentidos con la derrota de Playa Girón, en abril de 1961, concebían la agresión directa de las fuerzas armadas estadounidenses contra la Isla, junto con representaciones de los ejércitos títeres latinoamericanos.

Un paso importante para justificar la agresión fue la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) durante una reunión desarrollada en Punta del Este, Uruguay, en la que los gobiernos de Latinoamérica, con excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas con el gobierno revolucionario.

Este hecho, y en general el clima que presagiaba la agresión, impulsó al líder de la Revolución, Fidel Castro, a proclamar el 4 de febrero de 1962 la Segunda Declaración de La Habana, aprobada por aclamación en Asamblea General del pueblo reunido en la Plaza de la Revolución José Martí.

En esa ocasión, Fidel denunció esos planes, reafirmó la decisión de resistir el embate imperialista e hizo un histórico análisis de la situación revolucionaria del continente, de la explotación imperialista que sufría frente a casi un siglo de sumisión a los intereses de Washington por los gobiernos de la región.

En una de sus partes se resalta:

"Resistiremos en todos los campos: resistiremos en el campo de la economía; seguiremos avanzando en el campo de la cultura (...) la Patria no trabaja para hoy, la Patria trabaja para mañana. Y ese mañana lleno de promesas no podrá nadie arrebatárnoslo, no podrá nadie impedírnoslo, porque con la entereza de nuestro pueblo lo vamos a conquistar, con el valor y el heroísmo de nuestro pueblo lo vamos a conquistar."

La Segunda Declaración de La Habana suscitó el apoyo de los pueblos latinoamericanos y fue una inspiración para los procesos revolucionarios en todo el continente, lo que consolidó una victoria política y moral de Cuba ante el mundo y sirvió de advertencia a la Casa Blanca de que una agresión a la ínsula tendría que enfrentar, además, la oposición activa de los pueblos contra los gobiernos títeres en el entorno geográfico.

Al respecto el líder cubano dijo que los humildes se levantarían como una ola de

“estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica”.

Fidel terminó con las palabras repetidas años después por Ernesto Guevara en la ONU:

“Porque esta gran humanidad ha dicho “¡Basta!” y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!"

La Segunda Declaración de La Habana prefiguró toda una etapa inicial de la resistencia y victoria de la naciente Revolución Cubana y de las gestas revolucionarias de América Latina durante la década de 1960, que tuvo su mayor expresión en la guerrilla del Che en Bolivia, las que sembraron la semilla de los actuales procesos antiimperialistas y revolucionarios en la región, que, en Venezuela, Ecuador y Bolivia, hoy se baten contra la agresividad imperialista que con igual saña trata de derrocarlos.

Fuente
Agencia Cubana de Noticias
La Agencia Cubana de Noticias (ACN) es una división de la Agencia de Información Nacional (AIN) de Cuba fundada el 21 de mayo de 1974.

Artículo bajo licencia Creative Commons

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