Voltairenet.org
 Red de Prensa No Alineados

Tribunas y análisis - 1ro de agosto de 2006
Damasco, Teherán y el Hezbollah en el banquillo de los acusados

Análisis

La prensa dominante aborda la ofensiva israelí en el Líbano dando por seguros dos aspectos sin embargo dudosos. Por una parte considera que los soldados detenidos por el Hezbollah fueron secuestrados en territorio israelí y no hechos prisioneros en suelo libanés; por otra, estima que la ofensiva tiene como objetivo liberar a los soldados y destruir el Hezbollah. Sus columnas priorizan a los dirigentes israelíes o a sus voceros tradicionales para exponer su versión de las causas de la guerra.
Las informaciones de los grandes medios son diferentes según la lengua del público al cual se dirijan. Así, en su versión en árabe, el sitio web de la BBC da detalles de las posiciones del Hezbollah al dar la palabra a Hassan Nasrallah, pero se abstiene de hacerlo en la versión en inglés del mismo sitio.
Se detallan las pérdidas civiles israelíes, pero apenas se mencionan las pérdidas militares, de forma que la muerte de civiles no aparece como un terrible efecto colateral, sino como un crimen de guerra.
Ignorancia y propaganda se mezclan para la dar la impresión de un enfrentamiento entre judíos y cristianos, por una parte, y musulmanes por otra. Así, el público no está informado sobre el acuerdo en el Líbano entre el general cristiano Michel Aoun y el Hezbollah musulmán, o se le asegura que el Hezbollah ataca la ciudad cristiana de Nazaret cuando esta es musulmana en sus tres cuartas partes.

Aunque desarrollando un análisis idéntico al de sus colegas anglosajones, los periódicos franceses Le Monde y le Le Figaro se diferencian al dar la palabra al primer ministro libanés Fouad Siniora, en entrevistas publicadas con dos días de intervalo, en las que este pide un cese al fuego inmediato con el apoyo de la comunidad internacional. Además plantea el problema de los soldados israelíes capturados al mismo tiempo que el de los detenidos libaneses en Israel. En la entrevista de Le Monde, el Primer Ministro deja entender que, para él, Israel es un mayor problema para el Líbano que el Hezbollah, aunque la pregunta del periodista lo lleve a decir lo contrario. Fue más explícito aún en la entrevista concedida a Le Figaro en la que afirma que organizará el desarme del Hezbollah y la recuperación del control de todo el territorio libanés cuando el ejército israelí evacue las granjas de Chebaa. El Primer Ministro critica el apoyo estadounidense a Israel y se muestra agradecido por la ayuda francesa.

En todos los demás lugares la palabra es monopolizada por los dirigentes israelíes y sus voceros.
En el Boston Globe, el cónsul general israelí en Nueva Inglaterra, ex encargado de Relaciones Públicas del ministerio israelí de Relaciones Exteriores, Meir Shlomo, se hace cargo de la defensa de su país. Asegura que los hechos de Gaza y el Líbano están relacionados y que las acciones israelíes son únicamente una respuesta legítima a la violencia de Hamas y del Hezbollah.
El autor estima además que ambos conflictos muestran que la retirada de los territorios no sirve de nada ya que ni en el Líbano ni en Gaza se ha detenido la violencia. Esta afirmación tergiversada es una nueva constante de la propaganda de Tel Aviv con vistas a preparar a la opinión pública para una reocupación de Gaza.
Finalmente, retomando un argumento internacional que funciona bien, asegura que Hamas y el Hezbollah no están movidos por intereses, sino por su odio a Israel.

El cliché colonial de la impotencia, la ira, la envidia y el odio intrínsecos de los árabes frente a Occidente en general y a Israel en particular es abundantemente esgrimido en la prensa occidental por los editorialistas israelíes, especialmente en el Jerusalem Post, órgano de prensa cercano al Likud, donde el editorialista Barry Rubin o el Dr. Schlomo Avineri afirman que Israel actúa en interés de los árabes al destruir un Hezbollah del que son incapaces de deshacerse por sí mismos.
Sin retomar en su totalidad el cliché de partida, Amos Oz, escritor israelí y miembro fundador del movimiento «pacifista» israelí La Paz Ahora propone una variante paternalista de este razonamiento. Teniendo en cuenta el apoyo de Egipto, Jordania y Arabia Saudita, escribe en Le Figaro y en Los Angeles Times que se trata de una guerra entre las democracias y los países árabes encauzados por el buen camino, por un lado, y, por el otro, los fanáticos chiítas (Irán, Siria y el Hezbollah).

Por su parte, los neoconservadores olvidan sus recientes críticas a la administración Bush para aplaudir la acción israelí y llamar a un retorno a la línea dura contra Siria e Irán.
El redactor jefe de la revista de referencia de esta corriente y fundador del Project for a New American Century, William Kristol, entrega en el Weekly Standard un vibrante homenaje a la acción de Israel contra el Líbano. Mediante una serie de analogías dudosas, llega a la conclusión de que el ataque israelí es sólo una batalla en la larga guerra que libra «el islamismo», al que vincula a la Siria baasista y laica y a Irán, contra «la civilización democrática». Asegura que no se trata de una guerra israelo-árabe más, que prolonga sesenta años de combates, sino de un conflicto de valores. Retomando la analogía habitual entre islamismo, nazismo y comunismo, reitera que el islamismo podría llegar a ser tan peligroso como los dos movimientos totalitarios si se le deja desarrollar y, para impedir este desarrollo, no ve otra solución que la de cambiar los regímenes de Irán y Siria.

En ese mismo sentido abundan los demás halcones estadounidenses.

En el Washington Times, el coordinador de los halcones, Frank J. Gaffney Jr., expresa que ahora no hay ya refugio para los «terroristas»: no deben hacerse más concesiones territoriales a los palestinos (?) y no debe permitirse que encuentren refugio más allá, lo que justifica, según la lógica del autor, un ataque contra Siria e Irán. Pide una renovación de la doctrina Bush y el cese de las negociaciones.
En su crónica del Washington Post, el psiquiatra neoconservador Charles Krauthammer considera que existía un consenso internacional para el desarme del Hezbollah, pero nadie se atrevía a iniciar el trabajo. El Hezbollah cometió el error de atacar a Israel y la respuesta permitirá eliminar el movimiento e iniciar una dinámica.
Excepcionalmente en Los Angeles Times, el director del Middle East Forum, Daniel Pipes, fiel a su orientación extremista, teme que Ehud Olmert no llegue lo suficientemente lejos y renuncie al objetivo que él asigna a la acción israelí: la destrucción de Hamas y del Hezbollah. Así, pide a la administración Bush que presione a Tel Aviv para que continúe su ofensiva hasta la realización de estos objetivos y se dirija a continuación hacia Irán.

Acompañando este movimiento editorial, los tradicionales camuflajes árabes de los neoconservadores muestran su aprobación. El Wall Street Journal da así la palabra a un bloguero iraquí, Mohammed Fadhil quien asegura que la acción de los Estados Unidos en Irak debe servir de modelo para toda la región y que ahora hay que volverse hacia Teherán, acusado tanto de los problemas en el Líbano como en Irak.
Farid N. Ghadry, cofundador del Reform Party of Syria, financiado por la National Endowment for Democracy, pone a Siria en la mirilla en el Washington Times.

La mayor parte de los editorialistas de la prensa dominante, sin presentar pruebas, acusan a Damasco o a Irán de haber organizado conscientemente esta crisis y de ser responsables del drama libanés.
Con cierta sorpresa, y una dosis de decepción, encontramos entre los acusadores a Robert Fisk, periodista de The Independent. Sin brindar otras justificaciones de lo que dice a no ser la preparación del Hezbollah, asegura que este actúa por cuenta de Siria y que habría sido el propio presidente Bashar El Assad quien habría pedido al Hezbollah que «secuestrara» a los soldados para provocar el caos. Sin embargo, el periodista teme un mal cálculo de Damasco que podría ser también un objetivo para Israel, lo que llevaría a una escalada regional.
En el otro extremo del espectro político, el editorialista conservador australiano Greg Sheridan, comparte este punto de vista y afirma en The Australian que la acción israelí está justificada en sí, aunque se equivoca de objetivo, pues debería haber atacado a Siria, y no habla de Irán, pues el momento no es propicio.

En definitivas, es Irán el objetivo mediático priorizado.
Beneficiado con la difusión de su tribuna por parte de Project Syndicate, el analista del Pentágono y del Center For Strategic & International Studies, Edward N. Luttwak, asegura en el Jerusalem Post y en el Taipei Times que Irán provocó esta crisis para escapar a las sanciones internacionales y provocar una contra-candela. Afirma que Irán corrompió a Hamas y hace valer sus vínculos jerárquicos con el Hezbollah para llevar un ataque en dos frentes. Considera que la «respuesta» israelí es legítima y que permitirá aislar al Hezbollah.
Este punto de vista es compartido, entre otros, por el analista David Ignatius en el Daily Star, de Beirut, por el ex embajador israelí, Dore Gold, en el Daily Telegraph o por el ensayista Bernard-Henri Levy en Le Point, quien ve en este caso una «prueba» más de la existencia de un movimiento «fascislamista».

Sin embargo, esta unanimidad oculta un aspecto importante: Israel se está lanzando a un conflicto que no puede ganar. Los medios de que dispone no permiten al ejército israelí vencer una resistencia nacional que el ejército estadounidense no logra controlar en Irak.
Esto alarma al presidente del American Jewish Congress, Henry Siegman, defensor tradicional de Israel, quien en el semanario británico The Observer y en el diario australiano The Age muestra su preocupación por los medios con que está actuando Israel. No cree que la acción actual del ejército israelí pueda afectar en algo al Hezbollah como organización y teme por el contrario que Israel sea arrastrado por la ola de desestabilización regional que provoca. Considera que no se debe mezclar la violencia en Gaza, fruto de la ocupación, y lo que sucede en el Líbano, por lo que acusa al Hezbollah.
En la misma cuerda, el escritor israelí David Grossman afirma en Libération y en The Guardian que Israel no puede vencer al Hezbollah de esta forma y teme un desmembramiento del Líbano.

No queda espacio en la prensa occidental dominante para los opositores tradicionales a la política israelí. Además, pocos son los que hacen un análisis estratégico de la situación, prefiriendo, como el profesor Saree Makdisi en Los Angeles Times, lamentar los daños a su país.

El ex consejero de Geoff Hoon cuando este era ministro de Relaciones Exteriores de Tony Blair, David Clark, saca conclusiones bien diferentes en The Guardian. Para él, es evidente que Israel no desea la paz en el Medio Oriente y que «la ausencia de interlocutor árabe para la paz» es sólo un pretexto que le permite hacerse de más territorios mediante la fuerza. Va más lejos y asegura que a los países occidentales les interesa que la región sea pacificada y que por lo tanto tienen objetivos diferentes. Pide que los países occidentales apoyen a Mahmud Abbas y obliguen a Israel a aceptar un plan de paz sin explicar, sin embargo, hasta dónde puede llegar la obligación.

En la prensa árabe, evidentemente, el tono es bien diferente.
Así, Abdel Bari Atouan, redactor jefe de Al Quds Al Arabi se indigna contra el punto de vista de los dirigentes occidentales y especialmente contra el plan de Kofi Annan, equivalente a una rendición incondicional del Hezbollah. Es de la opinión de que el contexto israelo-libanés justifica totalmente la captura de soldados israelíes. Mostrando un optimismo que podríamos considerar fuera de lugar teniendo en cuenta lo que sufren los libaneses, el periodista palestino estima que la ofensiva israelí colocará a los dirigentes árabes frente a su responsabilidad lo que reactivará la resistencia al régimen sionista.
El analista político de Alhayat, Abdelwahab Badrakhan, considera que la acción israelí ha sido decidida en Washington y que el plan conjunto de Israel y Estados Unidos es hacer del Líbano un protectorado israelí. Sin embargo, no considera que, a pesar de la presión de los neoconservadores, Teherán o Damasco estén amenazados por este conflicto.

No es la opinión del ministro sirio de Información, Mohssen Bilal, quien asegura en el diario catarí Raya, que su país está listo para responder a una ofensiva israelí.




1ro de agosto de 2006

Herramientas

 Imprimir
 Enviar

Todas las versiones de este artículo:

 français

Países
 Palestina/Israel
 Líbano

Temas
 Control del «Gran Medio Oriente»
 Resistencia en Palestina

Autores y fuentes de las Tribuna y análisis

«Israel acusa a los demás de terrorismo, mientras lo practica en sus formas más duras»

Autor Fouad Siniora

 Político libanés sunita, ex amigo y consejero de Rafik Hariri, Fouad Siniora es primer ministro del Líbano.

Fuente Le Monde (Francia)
Referencia «Israël accuse les autres de terrorisme, alors qu’il le pratique dans ses formes les plus dures», por Fouad Siniora, Le Monde, 18 de julio de 2006. Texto adaptado a partir de una entrevista.

Resumen Frente a los ataques israelíes, tratamos de salir de esta situación a pesar de las destrucciones. Tratamos de obtener un cese al fuego inmediato y total, tratar las causas y las consecuencias de la captura de dos soldados israelíes y solucionar la cuestión de los libaneses detenidos en Israel desde hace 30 años. La detención de esas personas no es sólo una cuestión del Hezbollah, sino de todos los libaneses. Por otra parte, el gobierno libanés desea desarrollar su autoridad en todo el territorio libanés y, con la ayuda de las Naciones Unidas y los países hermanos, obtener la solución de los diferendos a que Israel se niega.
Israel acusa a los demás de terrorismo mientras que lo practica en sus formas más duras. Crea problemas que mantiene como heridas abiertas para usarlas como medio de presión. Quiero hablar de los libaneses que mantiene encarcelados, de las minas que puso en el Sur del Líbano y cuyos mapas se niega a entregarnos. Israel viola sistemáticamente nuestro espacio aéreo y nuestras aguas territoriales, y continúa ocupando las granjas de Chebaa. Hemos dicho y repetido que no fuimos informados con antelación de la captura de dos soldados israelíes, que no asumimos la responsabilidad de este acto ni lo hacemos nuestro. ¿Son aceptables las matanzas que lleva a cabo Israel por los dos soldados capturados?
Actualmente se lleva a cabo una investigación acerca del rechazo de cascos azules a acoger ciudadanos que seguidamente fueron muertos por un bombardeo israelí. No estamos seguros de que las víctimas fueran las mismas personas que fueron rechazadas. Como quiera que sea, no nos equivocamos en cuanto al culpable: fue la acción de Israel la que las mató.
En este momento no hay una solicitud de cese al fuego proveniente de la ONU, pues la amistad de Estados Unidos por Israel es mayor que la que siente por el Líbano. Estamos agradecidos de la ayuda de Francia y del presidente Jacques Chirac.
Contrariamente a lo que se ha dicho, no hemos recibido ninguna propuesta de cese al fuego mediante Romano Prodi.

«Una cuestión para la comunidad mundial»

Autor Meir Shlomo

 Ex encargado de Relaciones Públicas del ministerio israelí de Relaciones Exteriores, Meir Shlomo es el cónsul general de Israel en Nueva Inglaterra.

Fuente The Boston Globe (Estados Unidos)
Referencia «A question for the world community», por Meir Shlomo, Boston Globe, 17 de julio de 2006.

Resumen Durante las dos últimas décadas, la comunidad internacional cometió el error de creer que las raíces del conflicto entre Israel y sus vecinos árabes radicaban en la ocupación de Cisjordania y Gaza. Esta semana, con la ayuda de Hamas y del Hezbollah, se ha desvanecido el mito.
El 16 de junio de 2000, Israel se retiró unilateralmente del Líbano, pero el Hezbollah no cesó la violencia, no fue desmantelado como lo pedían las Naciones Unidas y atravesó la frontera para matar a unos soldados y secuestrar a otros. El Hezbollah forma incluso parte del gobierno libanés. El 15 de agosto de 2005, Israel se retiró de la Franja de Gaza, pero Hamas penetró en el territorio israelí para matar dos soldados y secuestrar a otro.
Las acciones de Hamas y el Hezbollah reflejan el violento odio de Siria, Irán y otros en el Medio Oriente contra Israel. En otras partes más razonables del mundo árabe, personas como Hosni Mubarak o Abdallah de Jordania han admitido que es importante reconocer a Israel. El verdadero problema no es la ocupación, sino la intolerancia. La comunidad internacional debe unirse alrededor de Israel.

«Es nuestra guerra»

Autor William Kristol

 [William Kristol] es redactor jefe de Weekly Standard. Es presidente del Project for the New American Century.

Fuente Weekly Standard (Estados Unidos)
Referencia «It’s Our War », por William Kristol, Weekly Standard, 15 de julio de 2006.

Resumen ¿Por qué esta guerra israelo-árabe es diferente de las anteriores? Porque no es una guerra israelo-árabe, sino una guerra que opone Israel a grupos terroristas (Hamas y el Hezbollah) unidos a Irán (que no es árabe) y a Siria. Es una guerra entre Israel y los islamistas. Se podría casi decir que es una guerra contra Occidente. En resumen, se hablará más ampliamente de una guerra que llevan a cabo los islamistas contra la civilización liberal democrática.
El islamismo no es más peligroso en sí que el viejo nacionalismo árabe, pero es diferente y es importante comprender esas diferencias. El islamismo es una ideología que puede llegar a ser tan peligrosa como el nacional-socialismo o el comunismo al tomar el control del Estado. Si en 1979 no hubiéramos tenido la revolución islámica, no hubiéramos tenido un Irán peligroso que apoyara a brazo partido a la Siria de Bashar El Assad ni Hamas, ni Hezbollah y los saudíes no habrían financiado el wahabismo para detener el jomeinismo.
La lucha contra el islamismo será larga, pero puede facilitarse impidiendo a los Estados que lo protejan y lo financien. Hay que apoyar los gobiernos de Irak y Afganistán, y el cambio de régimen en Siria e Irán. Nadie puede en realidad pensar que se puede negociar con Irán o contenerlo.

«Beirut espera mientras los amos sirios envían a su aliado Hezbollah a la batalla»

Autor Robert Fisk

 Periodista y escritor, Robert Fisk es el reportero estrella y corresponsal en le Medio Oriente del diario británico The Independent. Autor de los libros Pity the Nation: Lebanon at War y The Great War for Civilisation: the Conquest of the Middle East.

Fuente The Independent (Reino Unido)
Referencia «Beirut waits as Syrian masters send Hezbollah allies into battle», por Robert Fisk, The Independent, 13 de julio de 2006.

Resumen Al enviar al Hezbollah a atacar a soldados israelíes, Siria ha reiniciado la guerra en un país que estaba sin embargo, en vías de estabilización. Israel hace al impotente gobierno del Líbano responsable cuando en realidad no puede controlar al Hezbollah.
Este ataque del Hezbollah es un mensaje de Siria: el primer ministro libanés tal vez crea que gobierna, pero es Bashar El Assad quien tiene el derecho de vida o muerte en ese país. Damasco está apostando a que quienes toman las decisiones a nivel internacional se vuelvan hacia Siria para solucionar el problema libanés, pero ese cálculo podría ser erróneo y provocar una escalada regional si Israel ataca a Siria. Sin embargo, es probable que todo eso se termine mediante un canje de prisioneros como ya ha habido en el pasado.
Por primera vez, Israel enfrenta dos enemigos islamistas en el Líbano y en Gaza en lugar de las resistencias nacionalistas. Hamas niega que la acción estuviera coordinada, pero el Hezbollah debió aprovechar los disturbios de Gaza para golpear. Como quiera que sea, Siria es una vez más la clave.

«Irán atacó primero»

Autor Edward N. Luttwak

 Diseñador de una original teoría de las relaciones internacionales que afirma la preeminencia de la geoeconomía sobre la geopolítica, Edward N. Luttwak es miembro del National Security Study Group del Departamento de Defensa norteamericano .

Fuente Jerusalem Post (Israel)
Referencia «Iran moves first», por Edward N. Luttwak, Jerusalem Post, 17 de julio de 2006.
«Iran’s pre-emptive strike against the West», Taipei Times, 20 de julio de 2006.

Resumen Irán rechazó finalmente la oferta de Estados Unidos y Europa sobre el expediente nuclear, pero en vez de esperar las inevitables sanciones, los dirigentes iraníes provocaron una crisis en el Medio Oriente organizando ataques contra Israel. Su objetivo es desestimular a Estados Unidos y a los europeos a provocar una nueva crisis atacando a Teherán.
Por otra parte, Irán, en busca de liderazgo regional, sufría las consecuencias de su apoyo a las milicias chiítas iraquíes que atacan a los árabes sunitas. Este ataque fue preparado mediante una serie de reuniones. Khaleed Meeshal, dirigente de Hamas que vive protegido en Damasco, se dirigió a Irán para cobrar 50 millones de dólares. Aunque sunita, Hamas aceptó el dinero y colabora con Irán, burlándose de la suerte de los palestinos en beneficio de la idea de «Palestina». Eso debió ser más complicado para el Hezbollah que tuvo que hacer grandes esfuerzos para entrar en el gobierno libanés. Finalmente decidió servir a Irán.
Hoy, Israel debe contraatacar Gaza y destruir el arsenal del Hezbollah. Eso pasa por un bloqueo que impide al Hezbollah recibir armas. Israel va a golpear igualmente al Líbano para empujar a las demás formaciones políticas a aumentar la presión contra el Hezbollah.

«La respuesta de Israel lo pone en peligro»

Autor Henry Siegman

 ]Henry Siegman es investigador sobre el Medio Oriente en el Council on Foreign Relations. Fue presidente del American Jewish Congress y del Synagogue Council of America.

Fuente The Age (Australia)
Referencia «Israel’s response risks its security», por Henry Siegman, The Observer, 16 de julio de 2006.
«Israel must beware the cost», The Age, 16 de julio de 2006.

Resumen Ya sea en el Líbano o en Gaza, la cuestión que se plantea no es si Israel debe proteger a su población contra los terroristas, sino si el método es el correcto. Los dirigentes políticos y militares israelíes parecen estar convencidos de que cuando tienen el derecho de hacer algo lo pueden hacer en demasía. Hoy, al reaccionar como lo está haciendo, Israel no aumenta la seguridad de sus ciudadanos, sino que los perjudica al desestabilizar toda la región.
Aunque aparentemente similares, los conflictos de Gaza y el Líbano son diferentes. Sean cuales sean los reproches a Hamas, el conflicto en Gaza es fruto de 40 años de ocupación a lo que sólo se ha respondido con medidas unilaterales que se burlan de las aspiraciones de los palestinos. Ningún dirigente palestino aceptará un acuerdo que vaya contra lo que establecen los tratados internacionales. Por otra parte, si Hamas quiere el cese de las sanciones económicas, no tiene necesariamente que reconocer a Israel, pero al menos admitir que su eliminación no es un objetivo.
Tampoco el gobierno libanés puede tolerar las acciones del Hezbollah, pero respondiendo como lo hace, Israel se echa a la espalda a toda la comunidad internacional y sirve a los designios del Hezbollah.

«Occidente debe reconocer que la agenda israelí está en conflicto con la suya»

Autor David Clark

 David Clark es ex consejero especial de Robin Cook en el Ministerio de Relaciones Exteriores (1997-2001).

Fuente The Guardian (Reino Unido)
Referencia «The west must recognise that Israel’s agenda is in conflict with its own», por David Clark, The Guardian, 17 de julio de 2006.

Resumen Sea cual sea la reacción que provoque la acción israelí, esta no puede lograr el resultado propuesto: Israel no tienen ninguna posibilidad de destruir al Hezbollah luego de 18 años de ocupación del Líbano y sus bombardeos no facilitarán la liberación de los soldados capturados. Los castigos colectivos son inútiles e incluso si logran aislar al Hezbollah podrían provocar una guerra civil que sería utilizada en su beneficio por los enemigos de Israel.
Nadie niega a Israel el derecho a defenderse, pero es irresponsable e inmoral agravar así el conflicto. Este último señalamiento es válido únicamente si Israel desea un apaciguamiento de la región, lo que no es totalmente seguro. Cuando se oye decir a Israel que no tiene interlocutor para la paz, eso no quiere decir que quieran que este aparezca. Los partidarios del «Gran Israel» y los del «No Israel» comparten el mismo rechazo a todo compromiso. Israel intervino en Gaza contra el acuerdo entre Mahmoud Abbas y Hamas, pues piensa obtener más por la fuerza que por la negociación. Por lo tanto Ehud Olmert torpedea la «hoja de ruta» con el apoyo de Estados Unidos. Los países occidentales deben admitir que Israel no comparte su deseo de una solución pacífica y no quiere hacer concesiones territoriales. Por lo tanto hay que apoyar a Abbas y obligar a Israel a aceptar la paz. Es Mahmud Abbas quien no tiene interlocutor para al paz.

«Una operación que pone a los regímenes árabes en una situación delicada»

Autor Abdel Bari Atouan

 Abdel Bari Atouan ocupó el cargo de jefe de redacción del periódico Asharq Alaousat (1984-1988) antes de ser jefe de redacción del periódico palestino Al qods Al arabi, publicado en Londres. Es conocido por su posición a favor de los países árabes que defiende siempre públicamente durante sus entrevistas a cadenas como CNN, la BBC... etc.

Fuente Al Quds Al Arabi (Reino Unido)
Referencia «عملية تحرج النظام العربي», por Abdel Bari Atouan, Al Quds Al Arabi, 13 de julio de 2006.

Resumen Todavía no comprendemos las solicitudes dirigidas al Hezbollah, a veces provenientes de dirigentes árabes, a favor de la liberación de los dos soldados israelíes prisioneros. Tal reivindicación sólo puede expresar la magnitud de la complacencia con respecto al agresor sionista.
En este marco, Kofi Annan, uno de los primeros en adoptar esta posición, no considera importante hablar de los miles de detenidos árabes en las cárceles del ocupante. No pidió su liberación, ni antes ni ahora ni seguramente piensa hacerlo en el futuro.
El ejército israelí secuestró a nueve ministros palestinos y a más de 25 diputados, además de matar a varios centenares de inocentes con sus salvajes ataque. Sin embargo, no hemos oído pronunciarse sobre esto a los que han formulado esta solicitud; ni una sola palabra para denunciar la barbarie sionista.
Canjear prisioneros como pide la resistencia en el Líbano y Palestina no es un invento de los árabes o de los musulmanes, es una forma de solucionar los litigios después de mucho tiempo. ¿Por qué entonces cuestionar esta práctica cuando se trata del encarcelamiento de soldados israelíes por parte de la resistencia árabe y musulmana?
La resistencia del Hezbollah es legítima, refleja la combatividad árabe-musulmana en lo que tiene de mejor. La operación del Hezbollah ha desenmascarado la debilidad del ejército israelí, ha puesto a los regímenes árabes frente a su mutismo con respecto a las masacres del Estado hebreo y ha vuelto a poner en el centro la causa palestina en el mundo árabe y musulmán.
Las ofensivas israelíes pueden sembrar el desorden en el Líbano y en Siria, reabriendo el frente del Sur del Líbano y crear una nueva forma de resistencia, tipo Irak y Afganistán.

«La guerra de Bush contra el Líbano»

Autor Abdelwahab Badrakhan
Abdelwahab Badrakhan es periodista del diario Alhayat. Es igualmente escritor y analista político.

Fuente Dar Al-Hayat (Reino Unido)
Referencia «حرب بوش على لبنان», por Abdelwahab Badrakhan, Alhayat, 20 de julio de 2006.

Resumen George W. Bush y Ehud Olmert están al abrigo de todo riesgo. Dan sus órdenes para masacrar a los ciudadanos libaneses y rechazan el cese al fuego. El inquilino de la Casa Blanca ha ordenado al presidente de la entidad sionista que se haga cargo de una misión imposible en el Líbano. Ni Washington ni su perro israelí lograrán masacrar a una parte del mundo árabe, pues no es posible en el caso de Hamas y tampoco frente al Hezbollah.
No sólo Bush está tranquilo en cuanto a la continuidad de la guerra en el Líbano, sino que su delegado en la ONU, John Bolton, se ha decidido finalmente entre las dos opciones; permanecer como un simple sionista o convertirse en sionista racista. Ha optado por la segunda, rechazando poner en situación de igualdad a las víctimas libanesas y a las israelíes. _ En cuanto a la Dra. Condoleezza Rice, está tratando de realizar mediante Olmert el sueño de Ariel Sharon. Ha declarado que el cese al fuego no tendrá lugar mientras no estén dadas las condiciones necesarias. Dicho de otra forma, espera la señal de Olmert indicándole el fin de su misión que no lo llevará, a pesar de todo, a una victoria contra el Hezbollah.
En realidad, el Estado libanés no interesa ni a Washington ni a Damasco, y tampoco a Teherán. Los ataques del ejército israelí contra el Líbano se están realizando porque Olmert había expresado su voluntad de extender la autoridad de su Estado a todo el territorio libanés.

 



Temas
«Golpes suaves»: acción secreta, espionaje
«Golpes suaves»: acción secreta, espionaje
- ¿Quién está detrás de Facebook, el portal de los amigos?

- La historia oculta de las «caricaturas de Mahoma»

- Fantasmas de Cheyre

- Washington pretende rescribir la historia de los atentados de Buenos Aires

- Jugar con fuego

- + + +


Temas
«Choque de civilizaciones», racismo
«Choque de civilizaciones», racismo
- La historia oculta de las «caricaturas de Mahoma»

- Washington pretende rescribir la historia de los atentados de Buenos Aires

- La «guerra de civilizaciones»

- Las caricaturas y la histeria que hacen ver lo que no es

- El diario inglés «Daily Telegraph» encuentra un vivero de dirigentes de Al Qaeda en Irán

- + + +


001. El Nerón del Siglo XXI. George W. Bush presidente


Axis for Peace 2005


002. Cowboys del Infierno


 

À propos du Réseau Voltaire - Contacts - RSS

  

Top