El presidente ucraniano Zelenski y sus padrinos de la OTAN iniciaron una contraofensiva contra las tropas rusas. Eligieron un lugar donde había pocas fuerzas, porque Moscú no tenía intenciones de ocuparlo, y ahora se desgañitan celebrando una “victoria” sin enemigos ni batalla. Hoy pasamos revista a otra operación de propaganda que sólo puede convencer a quienes quieran ser convencidos, o sea a los medios y el público de Occidente.
Al sostener la guerra de Kiev contra los ruso-parlantes de Ucrania, los straussianos estadounidenses buscaban provocar la respuesta de la Federación Rusa. Pero no calcularon bien las consecuencias de esa manipulación. Las industrias militares de Occidente ya no logran garantizar los volúmenes de armamento que se necesita. Ahora, Occidente está invirtiendo en la muerte.
El fin de la comercialización del gas ruso que Occidente trata de imponer abarcaría no sólo los gasoductos Nord Stream sino también el TurkStream. Así que todas las presiones se enfocan ahora contra Serbia, país por donde pasa este tercer gasoducto y que espera sacar provecho de la actual coyuntura.
Un grupúsculo estadounidense conformado por los seguidores del filósofo Leo Strauss controla hoy el Departamento de Defensa y el Departamento de Estado. Después de haber organizado numerosas guerras, comenzando por la agresión contra Yugoslavia, los “straussianos” orquestaron la guerra de Ucrania. Y ahora manipulan a la Unión Europea y se preparan para privarla de fuentes de energía. Si los dirigentes europeos no abren pronto los ojos, la alianza que se obstinan en mantener con Washington provocará el derrumbe económico de los países miembros de la Unión Europea. Por cierto, de nada vale creer que estos individuos tendrán miramientos con sus “aliados” del mundo occidental desarrollado. En 1992, los straussianos ya escribían que Estados Unidos no debe vacilar en destruir Alemania y la Unión (...)
En medio de la confusión del desmembramiento de la URSS y de las proclamaciones de independencia de los Estados soviéticos, los medios de difusión concedieron muy poca atención a la de Transnistria. Esto motivó que Estados Unidos, ansioso por consolidar su propia influencia, se opusiera al reconocimiento de la Transnistria por parte de la ONU y que Washington tratara incluso de aplastarla aportando su apoyo a una invasión rumano-moldava a través del río Dniéster. Los estadounidenses cometieron sin embargo un grave error al subestimar a los generales de Moscú que se oponían Boris Yeltsin. Utilizando los medios del 14º Ejército ruso, estacionado en la propia Transnistria, esos generales hicieron posible la victoria de la resistencia popular dirigida por el actual presidente de la Transnistria (también conocida como Pridnestrovia), Igor Smirnov. Este artículo refiere acontecimientos no divulgados que permitieron alcanzar el status quo que las discusiones sobre el estatus de Kosovo y la retirada (...)
Mientras que la prensa comercial occidental anuncia la inminencia de una inculpación de los dirigentes del Hezbollah por el Tribunal Especial para el Líbano de la ONU, la revista rusa Odnako pone en tela de juicio la investigación realizada por las Naciones Unidas. Según el periodista francés Thierry Meyssan, el ex Primer ministro libanés Rafiq Hariri fue asesinado con un nuevo tipo de arma, arma proporcionada a los asesinos por Alemania. El ex fiscal alemán encargado y responsable de llevar a cabo la investigación de la ONU, es decir el Sr. Detlev Mehlis, habría falsificado una pista y diversos indicios para ocultar la responsabilidad de su país. Estas revelaciones comprometen al Tribunal y permiten que al fin se vaya esclareciendo la verdad.
El mundo acaba de conmemorar el centenario del genocidio de los no musulmanes de Turquía. Sin embargo, contrariamente a lo que todo el mundo cree, ese genocidio comenzó con las masacres hamidianas de 1894 a 1895, ordenadas por el sultán Abdulhamid II, continuó con las masacres de gran envergadura registradas de 1915 a 1923 y planificadas por los Jóvenes Turcos y prosigue hoy en día con las masacres de Deir ez-Zor y Kessab bajo la égida de Recep Tayyip Erdogan. Ante la indiferencia general, los sucesivos regímenes turcos vienen masacrando a los no musulmanes desde hace 120 años para homogeneizar el país.