El fallo del correcto juez Luis Sánchez Gonzales del II Juzgado Penal de la Corte Superior de Lima, no puede ser más categórico e incontaminado de influencias ajenas:

DECLARA: FUNDADA LA EXCEPCION DE PRESCRIPCION deducida por el querellado Herbert Mujica Rojas, en la querella que se le sigue por el delito de Difamación Agravada en agravio de la empresa Lima Airport Partners SRL; y: MANDA: Que, consentida o ejecutoriada que sea la presente resolución SE ARCHIVE definitivamente los actuados tomándose razón…………… (Exp. 04803-2008-0-1801-JR-PE-09).

En castellano simple: ¡los cientos de miles de dólares que le paga Lima Airport Partners –LAP-, al abogado Luis Vargas Valdivia, el doctor Prescripción, para perseguir periodistas y eventualmente encarcelarlos han conseguido tras largos años, la prescripción del caso o lo que también es el equivalente que todo hombre o mujer de leyes sabe: el fracaso absoluto para quien cobraba por hacer las veces de verdugo.

Cuando en noviembre del 2011, en la audiencia oral ante el citado juez y que conté en:

Propinan paliza a Vargas Valdivia en plena audiencia pública http://www.voltairenet.org/Propinan..., intuí que estábamos ganando en todos los planos: mi defensor y amigo, cuanto que extraordinario peleador jurídico, el doctor Guillermo Olivera Díaz había, literalmente, barrido el piso del II Juzgado aquél 28 de noviembre. Y el mejor testimonio me lo dio un abogado que por razones distintas, estuvo escuchando el debate y expresó, entre dientes y a su modo lo siguiente: “qué tal paliza que le han dado al negro Valdivia”.

¿Cómo fue posible que una empresa, supuestamente inversora en el Aeropuerto Jorge Chávez, emprendiera numerosos juicios contra varios periodistas a quienes no tembló la mano para escribir sobre desmanes, asimetrías y dudosas coyunturas acontecidas en la concesión de ese terminal aéreo? El público tiene derecho a saber ¿cuántos cientos de miles de dólares ha cobrado, por llevar a la derrota, a su patrocinada –LAP- Luis Vargas Valdivia, el doctor Prescripción.

Pero no es un asunto del todo público.

¿Sabrán los accionistas de Lima Airport Partners, LAP, cuánto dinero han botado sus gerentes, desde el 2008, a hoy, en juicios que empiezan a mostrar su faz oculta y que palmariamente comunican a la opinión pública que el operativo de persecución a periodistas no era más que eso, una vulgar, inferior y desastrosa acción para acallar voces libres que no mentían ni calumniaban y que más bien decían verdades que toda la parafernalia y conchabos urdidos por abogados venales no han podido silenciar?

Este juicio, el segundo de varios, todos “piloteados” por Luis Vargas Valdivia, el doctor Prescripción, constituye un buen ejemplo de cómo el mercenarismo al servicio de pasiones bajas, es inútil cuando hay abogados honestos y periodistas firmes en el mantenimiento de sus posturas indoblegables y que ningún dinero puede comprar. ¿Podrían decir lo mismo los que integran esa taifa que padece hipertrófica crematofilia y que abunda envileciendo la administración de justicia en el Perú?

¿Confiaría usted a Luis Vargas Valdivia algún caso? Si quiere perderlo o que le caiga la prescripción por ineptitud para evidenciar la culpabilidad del encausado, entonces no hesite y búsquelo. Ciertamente tiene que tener mucho dinero y entender que va a perderlo aunque eso signifiquen viajes, autos, patrimonio, prestigio, compra de conciencias, tráfico de influencias y demás vicios para los recipendiarios.

¿Hará Lima Airport Partners, LAP, alguna auditoría para estudiar el balance de la millonada de dólares que ha gastado en Luis Vargas Valdivia, el doctor Prescripción y determinar su costo-beneficio? Deberían hacerlo. Y también procurar que los gerentes, mandos medios y todos los que alentaron este torpe acoso, devuelvan de su peculio todo lo gastado.

El odio, la antipatía, la devoción por pasiones inferiores, cuasi zoológicas, no produce milagros ni hace patria. Hay abogángsters y delincuentes subvirtiendo, en su más legítima acepción, el derecho y haciendo que inocentes terminen en la cárcel y rateros gocen de la pitanza del dinero cobrado a manos llenas.

Mi agradecimiento profundo a quien ha llevado hasta hoy la conducción de la liza legal: el doctor y amigo, Guillermo Olivera Díaz.

A Alcides Vidal, integérrimo y valiente, columna operativa de primer orden, también mi abrazo añejo de amigo y una especie de cliente.

A todos los que han alentado esta lucha que empieza su cadena de victorias demoledoras, abrazo fraterno.

Muchas gracias.

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