¿Cuál es el poder mágico que posee el profesor José Carlos Ballón Vargas, antiguo militante de izquierda para colocar a sus amigotes importándolos de otras universidades hacia la Facultad de Filosofía de San Marcos? Alguno debe tener porque este individuo, tristemente célebre por sus panegíricos públicos en favor de la nefasta comisión reorganizadora que presidió Manuel Paredes Manrique, es un predicador de las privatizaciones a las que reputa como buenas y sostiene que el Estado es de y para los más vivos.

¿Quiénes son hoy los escogidos para infiltrarse en San Marcos y a través de Filosofía inocular su ostentoso reaccionarismo en los alumnos? Veamos la lista: Eduardo Hernando Nieto, Víctor Samuel Rivera, Dante Dávila y Roberto Katayuama. A todos une un cordon umbilical de conveniencia e identificación absolutamente ultramontana con Ballón Vargas. Bien dice el dicho: ¡Dios los cría y ellos se juntan!

El señor Eduardo Hernando Nieto es profesor en la Universidad Católica y se ha lucido como ex-asesor de Fernando de Trazegnies el delincuente que fue canciller del Perú y de otro intelectual pusilánime y mercenario como Francisco Tudela, el prescindible clown que acompañó a Fujimori en sus trapisondas electorales. Escribe en la Revista Yachay y tiene particulares puntos de vista sobre el proceso de la independencia.

Víctor Samuel Rivera es un apologista del fujimorismo. Como si no se hubiera descubierto que todo aquel túnel de 10 largos años hasta aún arroja sus fétidos olores de pobredumbre, corrupción a ultranza, inmoralidad a raudales y antiperuanismo de la peor calaña, este sujeto "escribe" gacetillas en algunos diarios y tiene una cara dura como el cuero del cerdo.

Dávila proviene de una universidad heideggeriana y casi nazi. Katayuama de la U. Alas Peruanas y es un joven viejo con ideas conservadoras per se y sin verguenza de alguna especie. ¿Qué persiguen elementos como los descritos al buscar el titularato en las cátedras de filosofía de San Marcos? Obviemos la intonsa respuesta de un medio de vida o un ingreso más. Eso no está dentro del cálculo inmediatista de cuadros políticos resabios de la putridez fujimorista. ¡De ninguna manera!

Se trata de bruñir en cerebros jóvenes arquetipos privatistas como si la privatización no hubiera sido en el Perú una de las células más corruptas y envilecedoras de la vida nacional en los últimos 25 años. Se procura a través de la docencia un vasto operativo de brain washing -lavado de cerebro- para seguir formando cabezas acríticas, estúpidas, moldeadas en la aceptación sumisa de la nueva forma del imperialismo que hoy se llama globalización a la que se tilda de todo menos de lo que es una gigantesca engañifa que privilegia el mando de oligarquías informativas, políticas y económicas en desmedro de cientos o miles de millones que viven en el timo y sufren los desmanes de un desequilibrio de posiciones ínsito e inconcuso.

El señor Ballón quiere de este modo continuar con lo que ha sido su larga y rica tradición proditora y vasalla de acción docente continuista e infeliz, un intelectual al servicio de fanatismos estupidizantes no es más que un instrumento o una peseta de la corrupción. Y si se lo hace en San Marcos, núcleo de popularísima raigambre, entonces comprobamos que el mercenarismo ha entendido que también tiene que pelear en los estratos bajos. Esto y no otra cosa es el propósito de estas añagazas pseudo-educativas.

El fujimorismo, esa imbecilidad militante que embaucó al país durante largos años, amenaza a San Marcos y en especial al departamento de Filosofía.

¿Vamos a dejar esta alma mater en manos de inescrupulosos descarados? Es hora de romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz.