Gerardo Machado, General de la guerra de independencia, presidente de Cuba que llegó a la jefatura de la nación por el Partido Liberal en el año 1925 levantando la consigna populista de "agua, caminos y escuelas", un día como hoy, el doce de Agosto del año 1933 salió del Palacio Presidencial con destino al exilio bajo una ola de protesta general abriendo el camino para lo que fue la primera revolución cubana del siglo XX.

Eran los tiempos de la Enmiela Platt. Y Machado llegó al poder porque allí lo pusieron los americanos. Y cuando los americanos no quisieron más a Machado porque ya no servía a los intereses de Washington, Machado tuvo que irse como lo hicieron todos aquellos que en de América Latina han alcanzado el mando y la riqueza por el designio del gobierno de Estados Unidos. Gerardo Machado inició el carnaval. Después pusieron en Nicaragua a Anastasio Somoza y ahí estuvo la dinastía de los Somoza hasta que le tocó al heredero "Tachito" en mala suerte, la clásica patada por el trasero. Y Somoza fue a dar a Paraguay donde desapareció de la escena y de la vida abandonado por sus antiguos protectores. Ya Somoza no era útil y valía más muerto que vivo. Porque los muertos no hablan.

En Santo domingo en 1930 un sargento llamado Trujillo llegó a ser el procónsul y gobernó como tal con el respaldo americano hasta que en 1961, como ya tampoco era útil y también valía más muerto que vivo, murió asesinado, dicen que por obra de la CIA.

Otro sargento atrevido llamado Batista llegó en Cuba a "General" y al poder en dos ocasiones gracias a que Washington no aceptaba que el pueblo de Cuba, que había salido de Machado, escogiera el camino de una revolución nacionalista. Una revolución que si bien era radical y antiimperialista, lo era en lo nacional cubano y en justicia social. Muy lejos estaba aquella revolución de ser comunista. Pero de comunista se le acusó para acabar con ella.

Si los Estados Unidos de los años los años 30 hubiese comprendido a cabalidad la naturaleza de nuestros pueblos de América. Si el fantasma del comunismo no se hubiese utilizado como arma sucia para aplastar los movimientos rebeldes de justicia social que emergían en nuestros países, quizás hoy nuestra América, la que soñó Martí no fuera un continente en erupción.

¿Cómo está la Argentina bajo la receta dictada por Estados Unidos? ¿Cómo le va a Uruguay? ¿Y qué me dicen de Colombia y de Perú? ¿Y de América Central?

Antes la fórmula recomendaba Generales. Machados, Trujillos, Somozas o Batistas. Después vino la receta mágica de la "Democracia Representativa" y la economía neoliberal de las privatizaciones con su capitalismo salvaje. ¿Y par qué ha servido ese recetario? Para que se sirvieran del poder, con el cucharón grande, los Carlos Andrés de Venezuela, los Alemán de Nicaragua o los Menen en la Argentina. ¡Todos grandes "demócratas" ladrones! Su destino no ha sido muy distinto al de los generales, que cuando ya no son útiles se les tira por la borda para que los devoren las fieras.

Aquel 12 de Agosto le tocó a Machado el día de su fuga. Pero para los nuevos 12 de Agosto no hay fórmula que valga. Se acabaron las recetas mágicas. A menos que reinventen la sopa de ajo. ¡Carijo!