Así están las cosas en el planeta. Los americanos pretendiendo dictar desde Washington que es lo que tiene que hace el mundo y todo el mundo protestando por lo que quieren imponer los americanos al mundo.

Según una encuesta que se acaba de realizar en 44 países en la cual han dado su opinión 38 mil personas, el anti-americanismo está creciendo en todas partes en la misma medida que Estados Unidos pretende imponer su política global sin tener en cuenta los intereses de otros pueblos y naciones.

El conflicto con Irak ha venido a aumentar la corriente de resentimiento contra los Estados Unidos, porque si bien eso no significa un apoyo o simpatía por el gobierno de Saddam Husseisn, la marea impositiva y prepotente del gobierno norteamericano ha resentido profundamente hasta los propios países más cercanos a Washington como es el caso de Alemania y Francia o Inglaterra, cuyo gobierno ha sido el más incondicional aliado del Presidente Bush, pero donde sin embargo cerca de la mitad de la población inglesa ve con desconfianza la confrontación guerrera que se pretenden llevar adelante con el gobierno de Irak.

La razón para tal desconfianza, según la opinión de los encuestados es que se percibe a Estados Unidos como propugnadores de una política guerrera dictada por el control del petróleo de Irak y no por otras razones más valederas como la proclamada lucha contra el terrorismo.

Si entramos a indagar lo que se piensa de Norteamérica en el mundo musulmán, la respuesta de rechazo es casi unánime aún en aquellas naciones árabes que hasta hace poco seguían muy obedientes los dictados de Washington. La hostilidad contra los Estados Unidos en la región del Medio Oriente crece por días y no parece que esa situación vaya cambiar en lo inmediato, entre otras cosas porque Washington parece que va cambiar ni una jota de su política en esa convulsa región de la tierra.

En la América Latina las cosas no van mejor. La mayoría de las naciones de este continente consideran que la política de Estados Unidos es el principal factor que contribuye a aumentar la brecha entre los países ricos y pobres y consideran además qué no hace lo suficiente para resolver los problemas del mundo.

En la Argentina el anti-americanismo está a la altura de los tiempos del General Juan Domingo Perón y eso no tiene nada que ver con Cuba o el comunismo. Está claro que la ruina de esa nación ha sido motivada por haber seguido sus gobiernos los dictados de Washington en cuanto a la economía neoliberal de mercado. Los resultados en las recientes elecciones de Ecuador y Brasil reflejan también en gran medida el sentimiento de esos pueblos con relación a los Estados Unidos.

En cuanto a lo que se puede llamar la "cultura norteamericana", el resultado de esta investigación, que dicho sea de paso fue realizada por una institución de Estados Unidos, arroja resultados nada halagadores. Los europeos se sienten resentidos por lo que ellos llaman "la intrusión de la cultura americana en sus países", lo cual contribuye a incrementar el anti-americanismo aun en naciones tradicionalmente amigas de los Estados Unidos.

La incomodidad en todo el mundo por la actitud prepotente de Estados Unidos está afectando negativamente la imagen del pueblo norteamericano que en definitiva no es el que tiene la culpa de lo que hagan sus gobernantes.

¿Podrán cambiar las cosas en Washington para que el mundo vea a los americanos con mejores ojos? Lo dudo. No será así mientras el pueblo de Estados Unidos no le pida cuenta a sus gobernantes por su desastrosa política exterior.

¡Todo el mundo no puede estar equivocado!