Ese es el cuadro de América Latina. Un continente que enfrenta una de las crisis más alarmantes de su historia. La solución a los graves problemas económicos que confrontan la mayoría de las naciones latinoamericanas no se ve por ninguna parte. Inclusive naciones tan ricas como la Argentina se ven hundidas en un pantano movedizo donde la miseria llega hasta el punto de que hay niños que se mueren de hambre porque no tienen que comer.

De acuerdo a un estudio que acaba de realizar la organización de investigaciones Strategy Research radicada en Miami el poder de compra de los latinoamericanos tuvo este año un descenso de un diez por ciento, equivalente a unos mil ciento cincuenta y cinco billones de dólares. La cifra por si sola es catastrófica. Pero hay que ir mas allá de estos datos si se quiere conocer en toda su crudeza la triste realidad.

La encuesta de Strategy Researh fue realizada por vía telefónica entrevistando a poco mas de 2500 personas en 19 países del continente. La muestra- como se dice en los surveyes- por lo tanto es bastante reducida si se tiene en cuenta de que en América Latina hay en la actualidad mas de 500 millones de habitantes. El hecho de que además la investigación fuera realizada por teléfono indica un alto margen de error porque ¿se puede saber de esos 500 millones de seres humanos que viven en nuestro continente cuantos tienen teléfonos en sus casas?

De acuerdo a lo que señala el informe, solo un 19 % de los encuestados señalaron que su situación económica había mejorado en comparación con el año anterior. Quiere decir que el 81 % de las personas que respondieron a la encuesta respondieron que vivían en peores condiciones que el año pasado.

Los datos que nos aporta Strategy Research son bien alarmantes pero no reflejan ni con mucho la verdadera realidad. Una encuesta telefónica no llega a los anillos de miseria que rodean a todas las grandes ciudades de América Latina. Cuantos millones de seres humanos viven- si eso se llama vivir- en las calles y parques de Méjico, Buenos Aires, Rió de Janeiro, Lima y otras tantas capitales de nuestros países. No pocos de esos desamparados son mujeres y niños que apenas tiene para comer de manera que sus opiniones no cuentan, no tiene teléfono para que se les pregunte si les va mejor o peor en la vida de perros que llevan por estas calles de Dios. Esa realidad lacerante que padecen nuestros pueblos de América es la que los lleva a buscar desesperadamente la fuga, la escapada, la emigración incontrolada que los trae a Estados Unidos en busca de una vida distinta para no sufrir la miseria y el hambre. Explica también el fenómeno político de estos tiempos que se está produciendo en el continente donde triunfa un Lucio Gutiérrez en Ecuador y un Lula Da Silva en Brasil, respuestas todavía pacíficas a la crisis económica galopante por la que atraviesa América Latina. Y si no hay soluciones porque ni Lula ni Gutiérrez son magos, ¿ qué va a suceder en Ecuador y Brasil? ¿ Va a ocurrir lo de Venezuela donde a Hugo Chávez se le quiere obligar a renunciar para de nuevo llevar a ese país al pasado de corrupción política que es también una de las causas aunque no la única de la pobreza de nuestras naciones?

No anda bien el mundo cuando la brecha entre pobres y ricos es cada día más abismal.

La investigación de Strategy Research es solo la punta de un iceberg. Si vamos a lo profundo, mejor no mirar. Es el abismo, donde los pobres son cada día más miserables.

Solo basta decir como a la puerta del Infierno de Dante: "Perded toda esperanza".