La mercancía se llama "Democracia Representativa" y la fabrica y exporta Estados Unidos. Viene muy bien envuelta, como si fuera un paquete de regalo de Navidad. De la propaganda de tan atractivo producto, se encargan los más ingeniosos expertos en mercadeo salidos de las agencias de publicidad de Maddison Avenue en New York, la meca de la publicidad mundial, donde lo mismo nos ponen a comer McDonalds en el desayuno el almuerzo y la comida que nos llevan de la mano a Disneyworld a saludar al Ratón Miquito, que hacen Santo al mismísimo Diablo o que son capaces de demonizar a la Madre Teresa si es que eso es lo que mas conviene.

En la televisión, la radio o el papel, la llamada "Democracia Representativa" luce muy bien. No dicen que es el gobierno del pueblo y para el pueblo. Donde son los ciudadanos los que eligen libremente a sus gobernantes y nos presentan a Estados Unidos como el modelo a seguir, como el paradigma de sistema en el cual todos los problemas quedan resueltos con el voto el día de las elecciones.

Pero es el caso que cuando un día de elecciones en Estados Unidos- como acaba de ocurrir en los pasados comicios - solo votó el 36 % de los ciudadanos con derecho a votar ¿ de qué mandato legítimo se nos habla si los que resultaron elegidos son poco más de la mitad de la minoría - una tercera parte - la que salió a votar? Argumentan entonces que el que no salió a votar no ejerció su derecho porque está muy conforme con sus gobernantes. Yo digo todo lo contrario. Es solo una minoría la que vota en Estados Unidos porque en realidad no hay mucha diferencia entre uno y otro Partido- Republicanos y Demócratas - y porque se ha perdido la fe en los políticos que no representan el sentir de la ciudadanía, convertidos en simples instrumentos mecánicos de un sistema en el cual es el dinero y las maquinarias políticas lo que cuenta el día de las elecciones. ¿Para que votar si al final de cuentas será mas de lo mismo? Esa es la razón del abstencionismo electoral en Estados Unidos.

En América Latina la cosa es totalmente diferente. En nuestros pueblos mas allá de la frontera que marca el Rió Bravo la gente si que va a votar masivamente en día de elecciones. Y votan porque se les ha dicho y se les repite, como se hace con los anuncios de McDonalds que la "Democracia Representativa", que nada tiene de participativa -eso sería otra cosa- es la fórmula mágica que resolvería todos los males que afectan a nuestros pueblos del sur.

Sólo que hay un problema que marca la diferencia. Es que las hamburguesas de McDonalds se comen y en cambio la "Democracia Representativa" ni se come, ni es democracia ni nada tiene de representativa.

Vamos a los hechos. Según acaba de decir el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, el BID, doscientos veinte millones de latinoamericanos carecen de seguridad alimentaría y unos 100 millones de ellos viven en la indigencia. Una miseria galopante en la cual los niños son los que más sufren.. Augura el funcionario que dadas las turbulencias políticas que aquejan a la región, las cosas en América Latina irán de mal en peor.

¿Se come la Democracia? Esa es la pregunta que se hace cualquiera en América Latina que se presente ante una urna electoral en la esperanza de un mejor destino que no ve por ninguna parte como no sea el de cruzar la frontera, por tierra o por mar, a como de lugar, para huir del hambre que le viene encima y que no la resuelve la "Democracia Representativa" por mas que diga la propaganda que con ella llegan las hamburguesas de McDonalds a matar el hambre con una Coca-Cola para apagar la sed. Habría que ir a Disnelandia o soñar con vivir como Alicia en el País de las Maravillas. ¿Se come la Democracia? ¡Conteste Ud.!