No solo es el pueblo americano, es también el mundo el que se tiene que tragar - quiéralo o no- al Presidente Bush y a su agenda ultraconservadora, producto de las recientes elecciones que dieron el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado de Estados Unidos al Partido Republicano.

La culpa no se le puede "echar al totí " como se dice en frase popular. Porque la culpa de ese desastre político es de entera y única responsabilidad de la actual dirigencia del Partido Demócrata, una organización que ha venido perdiendo el rumbo desde hace años, como si estuviera abochornada de su pasado, y que en busca de una imagen ante los electores, lo que ha venido haciendo es ponerse una careta que en poco o nada los diferencia de su rival el Partido Republicano.

Desde los años treinta del siglo pasado, para ser más exactos, a partir de la bancarrota de la Bolsa de Valores de Wall Street en 1929 el Partido Demócrata bajo la dirección del entonces Presidente Franklin Delano Roosevelt representaba ante el pueblo americano al Partido de los trabajadores, de la clase media, de los negros de los pobres y las minorías, era en fin la organización política que con sus proyecciones sociales hacía desde el gobierno las reformas necesarias para que los norteamericanos vivieran en una sociedad más justa y humanista. A ellos, a esos Demócratas de ayer, se debe desde el Social Security y el "Unemployment Compensation" hasta la ley de los "Derechos Civiles" que prohíbe la discriminación racial. En esa tradición humanista del Partido Demócrata está en primer lugar el ex presidente Roosevelt sin que puedan dejarse de mencionar a Truman, a Kennedy, a Johnson y a Jimmy Carter. A Bill Clinton no lo incluimos en la lista de esa clase de hombres porque precisamente fue Clinton el que inició lo que se ha dado en llamar la "carrera hacia el centro del espectro político", que no es otra cosa que un giro a la derecha, rompiendo la tradicional imagen liberal "roosveltiana", de manera que en la actualidad es poca la diferencia entre el Partido Republicano y el Partido Demócrata.

¿Cómo definimos a los Republicanos? Basta con decir que son todo lo contrario. Es el Partido de los ricos, de los ultra conservadores, de los que rebajan los impuestos a las grandes empresas, en fin es el Partido de la derecha americana y de la derecha cubana de Miami que como es natural debiera ser el Partido que perdiera y no ganara las elecciones, porque es el Partido de los menos.

El ex presidente Harry Truman solía decir que si el votante de Estados Unidos tiene que escoger entre un Republicano de verdad y uno de mentira, se quedará siempre con el auténtico. Y eso y no otra cosa es lo que acaba de ocurrir en estas elecciones donde solo votó el 36 % de los electores, precisamente por eso, porque no había gran diferencia entre los candidatos de un Partido y los del otro Partido. Fue por eso que la gente no salió a votar.

Aquí en La Florida. ¿Era McBride la verdadera alternativa frente a Jeb Bush? Hasta un tonto sabe perfectamente que no. Que McBride fue un candidato "pala" puesto en la boleta por la dirigencia Demócrata para evitar que la candidata del partido fuera la más liberal Janet Reno.

El Partido Demócrata no le ha hecho realmente oposición al Presidente Republicano George Bush desde que este llegó a la Casa Blanca. Y por eso es que las cosas están como están.

Los Demócratas están en una encrucijada. Les persigue el espectro de Hamlet. Ser o no ser. Ahí está el dilema.

¡Que no se queje nadie del "buche" amargo de Bush! A tragarlo, que los Demócratas son los culpables! O se mueven a la izquierda sin miedo ni vacilaciones o dejan de ser el Partido de la oposición. !Se peinan o se hacen papelillos!