Bien conocido es el juego tramposo de las tres tapitas. El estafador se para en una esquina concurrida de la ciudad, frente a un tablero portátil que le sirve de mesa de trabajo donde despliega tres tapas, debajo de una de las cuales coloca un fríjol o cualquier objeto pequeño que le sirva de carnada para pescar incautos. El juego consiste en mover las tapas y el fríjol de manera tal que los curiosos, "embullados" con el juego, apuesten a adivinar debajo de cual de las tapitas está escondido el fríjol. La Habilidad y las manos del experto jugador son más rápidas que la vista de los espectadores, de manera que después de unos cuantos aciertos de los "palas" que están en combinación con el tramposo, los que estaban de curiosos se convierten en jugadores y por supuesto, comienzan a apostar a donde está el frijolito, dando por resultado que al no descubrir la trampa se convierten en seguros perdedores.

En las elecciones del día de hoy en Estados Unidos - y más en el Estado de La Florida - me parece estar en presencia del juego de las "Tres tapitas". Los tramposos son por supuesto los políticos que han diseñado un sistema electoral cada vez mas técnico y complicado -como las manos del hombre de la tres tapitas- que le hacen a Ud. la trampa ante sus ojos y son pocos los que se dan cuenta de la estafa. El pueblo, los electores, son los curiosos que se "embullan" a participar en ese juego que se llama "Democracia Representativa" que ya no tiene nada que ver con la palabra, que según dice el diccionario " es un sistema de gobierno donde es el pueblo el que decide libremente a sus gobernantes mediante elecciones limpias y libres". En otras palabras: Sin el truco de las tres tapitas ni el dinero corruptor. Las elecciones de hoy martes han sido precedidas por la campaña electoral más costosa de la historia de los Estados Unidos. Según los cálculos, la cifra pasará esta vez de los mil millones de dólares. Según un estudio que se acaba de realizar el que gana es el que más dinero gasta en su campaña política, de manera, que como dice la frase popular, "lo que importa es el cash".

No sólo es el dinero, que por supuesto quienes lo tiene y lo gastan son los que manejan el sistema, diseñado precisamente para que se hagan los cambios aparentes para que todo siga igual. Con la nueva tecnología los "manengues" o muñidores electorales ahora se han sofisticado tanto, que el votante tiene que ser un experto en computación para ejercer cabalmente su derecho al voto. Se calcula que en el Condado de Miami-Dade cada elector demorara cerca de media hora para votar. Mas el tiempo de la cola que puede ser de mas de una hora de espera. Las boletas no pueden ser mas complicadas y son tantos los candidatos a elegir y tantas y tan enredada la lectura de las llamadas enmiendas a votar, que lo más probable es que los electores se espanten ante tanta confusión. ¿ No quieren democracia? Pues tres tazas.

Ahí es donde está el truco de las tres tapitas. Es la trampa del vaso de limonada al que se le hecha tanto azúcar que deja de ser limonada para convertirse en almibarado sirope que no hay quien se lo beba para apagar la sed.

Es tanta y tan complicada la "Democracia electrónica" que deja de ser Democracia verdadera para convertirse en la estafa del juego de la "Tres Tapitas" del estafador de la esquina.

Si me dieran a escoger, me quedo con la vieja urna de cartón y boleta de papel en la que se votaba con una cruz. Ya sabíamos como lidiar con los "manengues" que se robaban las urnas en combinación con la policía.

Pero los tiempos cambian. Ahora el ladrón de votos es electrónico y es más rápido que el tramposo de las Tres tapitas. ¡Qué viva la democracia!