Mañana martes estamos de feria. Es día de elecciones. Se elegirán Senadores, Gobernadores y Congresistas en los 50 Estados de la Unión Americana. La democracia en acción, dirán los más ingenuos. Mas de lo mismo contestaría un cínico. Y entre opiniones encontradas de los que todavía creen que su voto es el que cuenta y los que decepcionados del sistema votan con indiferencia o dejar de ir a votar, se lleva a cabo en todo el país un ejercicio electoral que con el paso del tiempo solo sirve ahora para legitimar ante el mundo a los gobernantes de Estado Unidos, sin importar mucho si de esas urnas sale en realidad la verdadera voluntad del pueblo americano.

Si repasamos en la mañana de hoy los periódicos de toda la nación o escuchamos los noticieros de la radio o la televisión nos dicen que de acuerdo a los surveyes de última hora, tal o más cual candidato tiene cierta ventaja o que la batalla es tan reñida que no se puede predecir cual será el ganador.

Lo que ningún órgano de prensa va a destacar el día antes de las elecciones es cuantos electores se calcula que dejarán de concurrir a los comicios. Como tampoco nos dirán cuantos millones de dólares se ha gastado cada candidato en su campaña electoral. Esos datos están ahí, pero no conviene decirlos hasta después, para no aguar la fiesta electoral de la democracia americana.

Lo cierto es que con los años, producto de las decepciones, es cada día menos el número de los norteamericanos que participan en las elecciones. Y de manera proporcionalmente inversa, son cada día mas los millones de dólares que se gastan en las elecciones, que como es de suponer, es dinero que procede de las grandes corporaciones o de los llamados "intereses creados" que nada tienen que ver con los intereses del pueblo norteamericano.

¿Cuántos ciudadanos con derecho al voto en Estados Unidos lo ejercen en cada elección? Por lo que se sabe, en raras ocasiones pasa del 50 %. Quiere decir que la mitad de los ciudadanos con derecho a votar en todo el país es totalmente indiferente al proceso electoral. ¿Puede eso llamarse Democracia?

En cuanto a la influencia del dinero- ese poderoso caballero - cada día es más decisivo en todas las elecciones. Una campaña para el Senado Federal puede costar a un candidato 20, 30, sabe Dios cuantos millones de dólares, que no son recogidos peso a peso, que es como debiera ser. No salen de los bolsillos de los más pobres sino que son millones de dólares que aportan las empresas más ricas de la nación, que no hacen es otra cosa que invertir en un político -como si fuera en la Bolsa - para que este una vez electo sirva sus intereses en el Congreso de la nación.

El dato más ilustrativo lo tenemos aquí en el Estado de La Florida donde el actual Gobernador Republicano Jeb Bush se ha gastado en su campaña para la reelección mas de 40 millones de dólares. Óiganlo bien, 40 millones de dólares contabilizados en sus fondos de campaña sin contar lo que no se ve. El otro candidato, el Demócrata Bill McBride solo logró recaudar once millones de dólares, lo que hace una ventaja en dinero de casi cuatro a uno en favor de Bush. ¿Puede eso llamarse Democracia?

Si vota solo la mitad de los electores y el dinero es lo que cuenta ¿qué clase de democracia es esta? ¿La democracia de los ausentes y la democracia del poder del dinero?

Mañana tendremos elecciones en Estados Unidos. Seamos optimistas. Veamos si se puede derrotar al caballero que nunca pierde. Al poderoso caballero, Don Dinero.