El Senador legislador Demócrata Robert Torricelli, con lágrimas en sus ojos, y palabras entrecortadas anunció en una conferencia de prensa que retiraba su candidatura a la reelección de su escaño de Senador por el Estado de New Jersey. La noticia ha constituido una verdadera bomba política en todo el país porque de ese escaño depende en gran medida si los Demócratas mantienen el control de Senado o si la dirección de la Cámara Alta pasa a los Republicanos ya que la diferencia entre uno y otro Partido es de un solo voto.

Torricelli, de acuerdo a las últimas encuestas está doce puntos por debajo de su opositor, un desconocido político Republicano que ha basado su campaña no en sus méritos propios sino en la mala reputación del Senador Demócrata que es percibido por los electores de New Jersey como un corrupto politiquero capaz de venderle su alma al Diablo. El escándalo en que se ha visto envuelto Torricelli, que lo llevó al banquillo de los acusados ante el Comité de Ética del Sendo por haber recibido regalos personales de gran valor de manos de un comerciante asiático a cambio de influencias de este ante el gobierno de Corea, ha provocado la bochornosa retirada de la vida pública de este Senador de tan triste fama.

Dice un refrán popular que "Quien hace un cesto hace un ciento". En otras palabras, que quienes sabíamos de la conducta de Senador Torricelli en el caso de Cuba no íbamos ha extrañarnos en lo absoluto por su actitud nada ética en cuanto a la aceptación de prebendas o beneficios personales a cambio de su voto en el Senado. Torricelli, entró en la vida pública como abanderado de las causas populares, para convertirse en el ejerció de su cargo en un Judas, que se vende por 30 monedas. No sé si fueron treinta, trescientas, tres mil, treinta mil o trescientas mil, las monedas que le dieron a Torricelli para que auspiciara en el Senado de los Estados Unidos la Ley que lleva su nombre, una legislación promovida por los peores intereses del exilio cubano que sirvió para remachar mas los clavos del Embargo norteamericano contra Cuba.

Para la dirigencia del Partido Demócrata la debacle del Senador Torricelli significa mucho, puede representar tanto como la pérdida de la mayoría senatorial. Se especula que existe la posibilidad de que todavía pueda ocupar su puesto en la boleta Demócrata el Representante de origen cubano Robert Menéndez, que por supuesto, de salir electo en el cargo de Torricelli seguiría los mismos pasos que este con respecto a Cuba y el Embargo.

Para los que estamos por una política mas justa y creativa por parte de Estados Unidos hacia Cuba, nada se gana con el cambio de un Torricelli de origen italiano por un Menéndez de origen cubano. No hay diferencia entre uno y el otro con respeto al tema de Cuba. Sería como para decir, que es el mismo perro con diferente collar.

Sin embargo en cuanto a la política interna de la nación norteamericana, la salida del Congreso del Senador Torricelli hay que saludarla con aplausos. Un Senador corrupto menos en el Congreso de Estados Unidos.

Fueron lágrimas de cocodrilo las del Senador Torricelli en su renuncia. ¡Hipócrita y fariseo! Arrividerchi señor Torricelli. ¡Hasta mas nunca pillo de siete suelas!